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Biografía

Bruno Podalydès

Bruno Podalydès

Bruno Podalydès

Filmografía
En buenas manos

2018 | Pupille

Fascinante película sobre el mundo de la adopción en Francia, arranca con la comunicación a Alice de que ha sido seleccionada para concederle un bebé recién nacido en adopción, lo que supone una mezcla inenarrable de sorpresa y felicidad. Han sido casi diez años de espera hasta que le llega esa noticia. El film, que transcurre en la pequeña localidad de Brest, en la Bretaña, describe con muchísimo detalle y siempre sin cansar, la cadena de acontecimientos que ha conducido a esa situación, a partir de la llegada de Clara, joven encinta a punto de dar a luz, que no se ve capaz de ocuparse de su bebé, y los pasos para entregar a la criatura al procedimiento de adopción, para buscarle unos padres, lo que incluye la intervención de una trabajadora social, y el trabajo temporal de unos padres de acogida; por otra parte, flash-backs puntuales muestran el laborioso procedimiento que afrontan potenciales padres adoptivos como Alice, pues en el sistema el punto de vista es encontrar unos padres a un bebé, no un bebé a unos padres, la criatura, un bebé o un menor de edad, es siempre la parte principal con la que no se puede jugar. Jeanne Herry, guionista y directora, sólo tenía en su haber hasta el momento otra película, Elle l'adore. Aquí demuestra una habilidad inmensa a la hora de ofrecer una historia coral con conciencia social, con múltiples personajes y numerosas subtramas muy bien hilvanadas, donde no falta ni sobra nada; y sabe pintar, con apenas unas pocas pinceladas, pequeños y grandes dramas cotidianos, introduciendo cuando es preciso un puntito de humor. La película ofrece emociones genuinas, y el espectador nunca tiene la sensación de que están intentando convencerle de algo. Simplemente se muestra la belleza de la vida, que merece la pena valorar y amar, y de la necesidad que tiene cualquier niño de un entorno familiar sano y acogedor; y cómo un conjunto de profesionales se empeña en buscárselo, en un precioso proceso de acompañamiento a las personas implicadas, la madre que entrega y, en este caso, la madre que adopta. Llama la atención los cuidados primorosos que merece un bebé, donde se insiste en que cualquier elemento perturbador cercano puede afectarle, y que en cambio ayuda mucho hablarle con cariño y dulzura, como si pudiera entendernos perfectamente. Esto podía haberse contado en un documental, pero el gran logro de Herry es hacerlo con una historia de ficción tremendamente humana, de personajes que aprendemos a querer, y con distintos rasgos: Alice, que fue con su marido para adoptar porque no podía tener niños, y que tras divorciarse ha perseverado en su intención de ser madre adoptiva; Clara, la joven que no quiere hipotecar su futuro con el hijo que lleva en su vientre; Mathilde, la trabajadora social que atiende a Clara, acogedora, que no intenta condicionarla, que le explica con claridad todo lo que puede hacer para ayudar a su hijo antes de entregarlo; Jean, el padre de acogida que ha aceptado su rol de “amo de casa”, mientras su esposa trabaja; Karine, la pediatra y supervisora de Jean, por el que tiene un amor imposible; Lydie, la trabajadora social que habla con los candidatos a adoptar; Irène, la directora del centro de adopción... Todos y otros tienen fuerza, y están encarnados por un reparto excepcional, Élodie Bouchez, Leïla Muse, Clotilde Mollet, Gilles Lellouche, Sandrine Kiberlain, Olivia Côte, Miou-Miou...

8/10
Un sol interior

2017 | Un beau soleil intérieur

Isabelle vive insatisfecha, frustrada, triste. Se siente incompleta. Artista, divorciada, va dando tumbos afectivos a diestro y siniestro. Busca el amor, pero no lo encuentra. De flor en flor, mantiene relaciones esporádicas: un banquero, un actor, un colega, un tipo que se encuentra en una discoteca... Tragicomedia francesa que retrata con ligereza y toques de humor los vaivenes afectivos de una mujer de esas que presumiblemente se llaman modernas, tan bellas e independientes, tan parisinas, pero que busca al fin y al cabo lo mismo que todas las personas desde que el mundo es mundo. Es decir, el amor de verdad. Tras las cámaras se sitúa Claire Denis, directora de cierto caché que ha dirigido otras cintas sobre la condición femenina, como Una mujer en África, pero que nunca ha dado el gran salto. Aquí se queda de nuevo a medio camino, con una historia que bien podría haber sido una parábola sobre el amor, pero que no supera en ningún momento su mirada superficial. Y es que había quizá potencial en esta historia, en su desenvuelta y fresca puesta en escena, pero prácticamente estamos ante un "collage" de relaciones –algunas, como en el arranque, mostradas sexualmente con explicitud– sin un mínimo de recorrido interior. No hay desarrollo entre ellas, sino que una tras otra van sucediéndose sin grandes cambios. Llama en ese punto la atención el personaje protagonista, que a pesar de sus repetidos fracasos sigue insistiendo en su modo de enfocar la vida, de buscar el amor, dando muestras de una ingenuidad pasmosa, véase a tal efecto la escena final. Eso sí, qué suerte ha tenido Claire Denis al contar con Juliette Binoche. Omnipresente en el film, su trabajo es asombroso: cada plano, cada diálogo, cada gesto es una lección de interpretación. Algunas escenas, como la conversación en el estrado, en el restaurante con su amiga, etc., dan muestras de una versatilidad sin límites, su rostro lo dice todo, cambia en un segundo de la risa al llanto, de la sorpresa a la emoción, de la alegría a la tristeza. Un prodigio.

4/10
Comme un avion

2015 | Comme un avion

El hijo del otro

2012 | Le fils de l'autre

Cuando Joseph se hace la revisión médica previa a su incorporación al servicio militar israelí, un análisis de sangre saca a la luz una inesperada noticia: no es hijo de sus padres, sino que fue intercambiado accidentalmente al nacer por Yacine, un bebé palestino, en medio del caos por un intenso bombardeo en la zona donde estaba el hospital. En ambos chicos y sus familias surge la confusión y la crisis de identidad, pues el error obliga al trato entre quienes hasta entonces han mantenido en el mejor de los casos las distancias, cuando no el odio y los prejuicios. Casi al mismo tiempo que Hirokazu Koreeda rodaba De tal padre, tal hijo, Lorraine Lévy hizo esta película con el mismo punto de partida. Las diferencias más evidentes se encuentran en la edad de Joseph y Yacine, que al ser mayores son más conscientes de lo ocurrido, y en el contexto sociopolítico, que permite una exploración sugerente de la sinrazón del conflicto de Oriente Medio. Con un didactismo inteligente y nada cargante queda claro que ser hijo de alguien va más allá de los lazos de la sangre, aunque éstos sean importantes. Y que el contexto amoroso donde mejor se sobrellevan las situaciones duras de la vida lo ofrece la familia, allí hay un lugar donde restañar desgarrones y heridas. Se suele decir que para entender al otro, lo mejor es ponerse en su lugar, “calzarse sus zapatos” dicen los angloparlantes. Esta película es un canto a la esperanza que aplica literalmente este principio: de golpe, de la noche a la mañana, tu hijo, tu hermano, uno mismo, ya no es judío o palestino, sino lo contrario. Y el rechazo y la inquina alimentados durante años resultan sorprendentemente zarandeados, afectados de modo irremediable. El hijo del otro es una invitación a superar los miedos por elevación, atreviéndose a conocer al otro, lo que lleva al descubrimiento de que es mucho más lo que une -la humanidad, valores universales como el deseo de un futuro mejor y el amor a los otros- que lo que separa -casi siempre situaciones heredadas, que no deberían considerarse inamovibles-. La directora y coguionista Lorraine Lévy entrega sin duda su mejor película, en la que se nota su sensibilidad femenina en el magnífico desarrollo psicológico de los personajes, los dos chicos protagonistas -bien Jules Sitruk y Mehdi Dehbi-, las madres -sensacionales Emmanuelle Devos y Areen Omari-, los padres -Pascal Elbé y Khalifa Natour- y el hermano de Yacine -Mahmud Shalaby-.

7/10
Paris, je t'aime

2006 | Paris, je t'aime

Mosaico formado por dieciocho historias cortas, rodadas por cineastas excepcionales, que giran en torno al amor. Cada una transcurre en un barrio de París diferente, que sirve como título a cada segmento. El principal escollo es que los cineastas tienen entre cinco y seis minutos por corto, lo que supone un reto para muchos de ellos, acostumbrados a desarrollar sus historias. Sintetizar un relato no es tarea fácil, menos en el cine moderno, en el que por ejemplo son necesarias tres horas de King Kong para contar lo mismo que la película clásica, de 100 minutos. Esta dificultad deriva en que pocos de los autores son capaces de desarrollar una historia de entidad, y los que salen mejor parados son en su mayor parte los que se decantan por narrar una anecdotilla. Es el caso de Joel y Ethan Coen, que mezclan suspense y comedia en ‘Tuileries’, aunque no muestran París, pues transcurre en su totalidad en la estación de metro. Steve Buscemi interpreta a un turista que descubre a una pareja magreándose en el andén de enfrente, lo que causará imprevistas reacciones de los observados. Tiene también su gracia ‘Tour Eiffel’, en la que Sylvain Chomet reivindica el derecho a la diversidad, a través de la historia de amor de dos mimos. Isabel Coixet realiza su primera incursión en el género cómico, pues en ‘Bastille’ parodia sus propios dramones lacrimógenos, a través de la historia de un hombre a punto de dejar a su mujer por una amante más joven. Resulta al menos curiosa ‘Père Lachaise’, en la que el especialista en terror Wes Craven  cuenta con simpatía la visita de una pareja a la tumba de Oscar Wilde. El propio Craven interviene brevemente como actor en ‘Quartier de la Madeleine’, donde Vincenzo Natali convierte a Elijah Wood en protagonista de una historia de vampiros. Esto no significa que no hayan tenido éxito algunos cineastas que han optado por la vía dramática. Destaca Gurinder Chadha, con ‘Quais de Seine’, que apunta con pocos trazos una historia de amor interracial. En ‘Loin du 16ème’, los brasileños Walter Salles y Daniela Thomas han elegido una entrañable historia de amor maternal, recordando que el amor puede ser de diferentes clases. Frédéric Auburtin se ha encargado de rodar imágenes de París, que sirven de transición entre los cortos, y de ‘Quartier Latin’, homenaje al cine de John Cassavetes, con dos de los actores habituales del neoyorquino, su esposa Gena Rowlands y Ben Gazzara. Como en todos los trabajos colectivos, es inevitable que el nivel sea desigual. Desentonan parcialmente algunos pasajes, como ‘Porte de Choisy’, relato surrealista en torno a unas peluquerías chinas. Lo mismo le ocurre a ‘Le Marais’, pues a pesar de la fuerza visual de Gus Van Sant, su narración de un encuentro que podría dar lugar a una relación homosexual no acaba de arrancar. 

5/10
Comme un avion

2015 | Comme un avion

Paris, je t'aime

2006 | Paris, je t'aime

Mosaico formado por dieciocho historias cortas, rodadas por cineastas excepcionales, que giran en torno al amor. Cada una transcurre en un barrio de París diferente, que sirve como título a cada segmento. El principal escollo es que los cineastas tienen entre cinco y seis minutos por corto, lo que supone un reto para muchos de ellos, acostumbrados a desarrollar sus historias. Sintetizar un relato no es tarea fácil, menos en el cine moderno, en el que por ejemplo son necesarias tres horas de King Kong para contar lo mismo que la película clásica, de 100 minutos. Esta dificultad deriva en que pocos de los autores son capaces de desarrollar una historia de entidad, y los que salen mejor parados son en su mayor parte los que se decantan por narrar una anecdotilla. Es el caso de Joel y Ethan Coen, que mezclan suspense y comedia en ‘Tuileries’, aunque no muestran París, pues transcurre en su totalidad en la estación de metro. Steve Buscemi interpreta a un turista que descubre a una pareja magreándose en el andén de enfrente, lo que causará imprevistas reacciones de los observados. Tiene también su gracia ‘Tour Eiffel’, en la que Sylvain Chomet reivindica el derecho a la diversidad, a través de la historia de amor de dos mimos. Isabel Coixet realiza su primera incursión en el género cómico, pues en ‘Bastille’ parodia sus propios dramones lacrimógenos, a través de la historia de un hombre a punto de dejar a su mujer por una amante más joven. Resulta al menos curiosa ‘Père Lachaise’, en la que el especialista en terror Wes Craven  cuenta con simpatía la visita de una pareja a la tumba de Oscar Wilde. El propio Craven interviene brevemente como actor en ‘Quartier de la Madeleine’, donde Vincenzo Natali convierte a Elijah Wood en protagonista de una historia de vampiros. Esto no significa que no hayan tenido éxito algunos cineastas que han optado por la vía dramática. Destaca Gurinder Chadha, con ‘Quais de Seine’, que apunta con pocos trazos una historia de amor interracial. En ‘Loin du 16ème’, los brasileños Walter Salles y Daniela Thomas han elegido una entrañable historia de amor maternal, recordando que el amor puede ser de diferentes clases. Frédéric Auburtin se ha encargado de rodar imágenes de París, que sirven de transición entre los cortos, y de ‘Quartier Latin’, homenaje al cine de John Cassavetes, con dos de los actores habituales del neoyorquino, su esposa Gena Rowlands y Ben Gazzara. Como en todos los trabajos colectivos, es inevitable que el nivel sea desigual. Desentonan parcialmente algunos pasajes, como ‘Porte de Choisy’, relato surrealista en torno a unas peluquerías chinas. Lo mismo le ocurre a ‘Le Marais’, pues a pesar de la fuerza visual de Gus Van Sant, su narración de un encuentro que podría dar lugar a una relación homosexual no acaba de arrancar. 

5/10
Comme un avion

2015 | Comme un avion

Paris, je t'aime

2006 | Paris, je t'aime

Mosaico formado por dieciocho historias cortas, rodadas por cineastas excepcionales, que giran en torno al amor. Cada una transcurre en un barrio de París diferente, que sirve como título a cada segmento. El principal escollo es que los cineastas tienen entre cinco y seis minutos por corto, lo que supone un reto para muchos de ellos, acostumbrados a desarrollar sus historias. Sintetizar un relato no es tarea fácil, menos en el cine moderno, en el que por ejemplo son necesarias tres horas de King Kong para contar lo mismo que la película clásica, de 100 minutos. Esta dificultad deriva en que pocos de los autores son capaces de desarrollar una historia de entidad, y los que salen mejor parados son en su mayor parte los que se decantan por narrar una anecdotilla. Es el caso de Joel y Ethan Coen, que mezclan suspense y comedia en ‘Tuileries’, aunque no muestran París, pues transcurre en su totalidad en la estación de metro. Steve Buscemi interpreta a un turista que descubre a una pareja magreándose en el andén de enfrente, lo que causará imprevistas reacciones de los observados. Tiene también su gracia ‘Tour Eiffel’, en la que Sylvain Chomet reivindica el derecho a la diversidad, a través de la historia de amor de dos mimos. Isabel Coixet realiza su primera incursión en el género cómico, pues en ‘Bastille’ parodia sus propios dramones lacrimógenos, a través de la historia de un hombre a punto de dejar a su mujer por una amante más joven. Resulta al menos curiosa ‘Père Lachaise’, en la que el especialista en terror Wes Craven  cuenta con simpatía la visita de una pareja a la tumba de Oscar Wilde. El propio Craven interviene brevemente como actor en ‘Quartier de la Madeleine’, donde Vincenzo Natali convierte a Elijah Wood en protagonista de una historia de vampiros. Esto no significa que no hayan tenido éxito algunos cineastas que han optado por la vía dramática. Destaca Gurinder Chadha, con ‘Quais de Seine’, que apunta con pocos trazos una historia de amor interracial. En ‘Loin du 16ème’, los brasileños Walter Salles y Daniela Thomas han elegido una entrañable historia de amor maternal, recordando que el amor puede ser de diferentes clases. Frédéric Auburtin se ha encargado de rodar imágenes de París, que sirven de transición entre los cortos, y de ‘Quartier Latin’, homenaje al cine de John Cassavetes, con dos de los actores habituales del neoyorquino, su esposa Gena Rowlands y Ben Gazzara. Como en todos los trabajos colectivos, es inevitable que el nivel sea desigual. Desentonan parcialmente algunos pasajes, como ‘Porte de Choisy’, relato surrealista en torno a unas peluquerías chinas. Lo mismo le ocurre a ‘Le Marais’, pues a pesar de la fuerza visual de Gus Van Sant, su narración de un encuentro que podría dar lugar a una relación homosexual no acaba de arrancar. 

5/10

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