Tom Tykwer
61 añosCorre, Tom, corre
El alemán Tom Tykwer apretó el paso para alcanzar notoriedad, su "Corre, Lola, corre" se convirtió en símbolo de juventud y modernidad, y le permitió rodar después cintas de generoso presupuesto, aunque quizá nunca volvería a repetir la frescura de este film. Las pretensiones filosóficas de algunos de sus filmes se convertirían en lastre a la hora de seguir corriendo.
Tom Tykwer nació en 1965 en Wuppertal, entonces Alemania occidental. Desde temprana edad, Tykwer mostró una profunda fascinación por el cine. A los 11 años ya hacía sus propios cortometrajes en formato Super 8, imitando a sus películas y directores favoritos, cita así títulos que le marcaron como Peter Pan, Milagro en Milán, King Kong, La novia de Frankenstein y Halloween. Tras no ser admitido en varias escuelas de cine europeas, se fue a vivir a Berlín, donde trabajó como proyeccionista y programador. También trabajó leyendo guiones, lo que le permitió profundizar en el formato de los libretos de las películas.
Debutó en el largometraje con Mortalmente María (1993), a la que siguió Soñadores (1997), donde ya componía la partitura musical, práctica que se iría manteniendo en trabajos posteriores. Pero el título que le puso en el mapa fue Corre, Lola, corre (1998), thriller criminal y romántico, que contaba la misma situación varias veces con ritmo frenético. También dio proyección a la protagonista Franka Potente junto a Moritz Bleibtreu, además de que la actriz se convertiría en su compañera sentimental durante cinco años. Además trabajarían a continuación en La princesa y el guerrero (2000). Aunque aumentaba la ambición y el lienzo, pesaban ciertas pretensiones, igual que ocurrió cuando se embarcó en En el cielo (2002), producción de Harvey Weinstein, que debería haber sido la primera película de una trilogía a cargo del fallecido cineasta polaco Krzysztof Kieslowski, de aires a lo Dante, pues luego venían el purgatorio y el infierno.
En cualquier caso se mantenía el prestigio de Tykwer, al que se le encomendó El perfume (2006), adaptación de la novela best-seller de su compatriota Patrick Süskind, un auténtico desafío, pues se trataba de trasladar a la pantalla para el mercado internacional una historia centrada en el sentido del olfato. Contó además con un reparto internacional que incluía a Ben Whishaw, Dustin Hoffman y Alan Rickman. A continuación vino The International (2009), thriller de acción con Clive Owen y Naomi Watts, que atrapaba al pintar la corrupción financiera con sus derivas internacionales.
También tenía atractivo comercial Esperando al rey (2016), basada en una novela de Dave Eggers, donde Tom Hanks daba vida a un hombre de negocios en Arabia Saudí que atraviesa una crisis personal que podría superar con sus ideas a aplicar en se país. La cinta destacaba por su enfoque humanista y su crítica al capitalismo global.
No fue especialmente feliz su colaboración con las hermanas Wachowski, los días de gloria de Matrix quedaban atrás, y tanto El atlas de las nubes (2012) como la serie Sense8 (2015-2018) pecaban de pretenciosidad disimulada en su envoltorio visual. En la primera, adaptación de una novela de David Mitchell, se entrelazaban seis historias a lo largo del tiempo, que servían para reflexionar sobre el destino. Mientras que la serie describía la historia de ocho personas conectadas mental y emocionalmente a través del mundo.
Con Babylon Berlin (2017), Tykwer regresó a trabajar en su país y en su idioma natal. La serie, ambientada en el Berlín de los años 20, exploraba el auge del nazismo y la decadencia de la República de Weimar. Fue una coproducción entre la televisión pública y privada alemana, y se convirtió en la serie más cara de habla no inglesa hasta entonces.
