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Biografía

Charlotte Le Bon

Charlotte Le Bon

33 años

Charlotte Le Bon

Nació el 04 de Septiembre de 1986 en Montreal, Quebec, Canadá
Filmografía
La promesa

2016 | The Promise

1914, en los albores de la Gran Guerra. En Siroun, pequeño pueblo al sur de Turquía, Michael Boghosian, recibe de la familia de su prometida, la joven Maral, el dinero necesario para completar sus estudios de medicina en Constantinopla; a cambio jura que regresará para contraer matrimonio. Pero una vez instalado en la capital del imperio, en la casa de su acaudalado tío, se fija en Ana Kheserian, elegante armenia que sin embargo mantiene un idilio con el estadounidense Chris Meyers, reconocido periodista de Associated Press. Éste será el primero en denunciar en la prensa que el gobierno está ‘cambiando de localización’ a los armenios, lo que suena a excusa para aniquilarles. Terry George reconstruyó el terrible genocidio de los tutsis a manos de los hutus en la excelente Hotel Rwanda. Ahora se atreve con otro de proporciones aún mayores, ya que se estipula que millón y medio de armenios cayeron por orden del gobierno de Turquía, que en la actualidad sigue negando lo ocurrido. Se diría que el astuto cineasta ha recurrido al viejo patrón de Doctor Zhivago, que divulgaba para el gran público la Revolución Rusa, y el choque entre el idealismo inicial y la cruda realidad posterior, pero centrándose en una historia de amor que vendiera entradas. Con varios puntos en común con el legendario film de David Lean, la jugada puede ser tachada de comercial –se trata de la primera superproducción de Hollywood sobre el tema–, pero tendrá más influencia a la hora de dar a conocer la realidad que otras propuestas más minoritarias, como Una historia de locos, Ararat o El destino de Nunik. De ambientación impecable, rodada a buen ritmo, no trata de ocultar la realidad, abundan las secuencias duras, como la del tren donde se hacinan los prisioneros, o la mujer aniquilada porque ya no puede caminar. A diferencia de otras historias de amor en tiempos difíciles (de Lo que el viento se llevó a Titanic) tiene más interés el relato histórico que las peripecias de los personajes. Oscar Isaac y Charlotte Le Bon realizan un trabajo impecable, aunque se luce sobre todo Christian Bale, que se ha quedado el papel con más matices. El film está lleno de actores reconocidos en papeles secundarios, como Shohreh Aghdashloo, o los llamativamente episódicos James Cromwell y Jean Renó. Tampoco tienen mucha cancha los españoles Luis Callejo, Abel Folk y Alicia Borrachero.

7/10
Operación Anthropoid

2016 | Anthropoid

Recreación del histórico atentado cometido en 1942 contra el jerarca nazi Reinhard Heydrich, hombre cruel y sanguinario, conocido bajo el sobrenombre de “El carnicero de Praga” y que fue una de las mentes que planearon la llamada solución final de los judíos durante la II Guerra Mundial. Los sargentos Jan Kubis y Josef Gabcík caen en paracaídas sobre Praga procedentes de Inglaterra, desde donde el gobierno checo en el exilio les ha enviado para llevar a cabo la peligrosa misión. Allí contactarán con la resistencia. La llamada Operación Antropoide es uno de los actos más famosos llevados a cabo por la resistencia contra los nazis a lo largo de la guerra. El cine ha recogido los hechos, directa o colateralmente, en varias películas, como Atentát (1965), Siete hombres al amanecer (1975), Lidice (2011) o HHhH (2017), pues la hazaña de los dos artífices, el checo Kubis y el eslovaco Gabcík, fue un acto de valor y riesgo, pero sobre el que también pesó una seria duda acerca de su conveniencia. El motivo era que Heydrich era el tercero en el escalafón de la jerarquía nazi, sólo por detrás de Hitler y Himmler, de modo que atentar contra él podía provocar espantosas represalias contra la población civil, como lamentablemente así sucedió: todo un pueblo, Lidice, fue exterminado y borrado del mapa. El director Sean Ellis, responsable de The Broken o Metro Manila, se toma muy en serio su propio guión para contar estos sucesos en esta más que digna película. Seguimos así el día a día de los dos protagonistas en la capital checa, jornadas rutinarias en la clandestinidad, mientras planean el ataque con métodos y decisiones sobre las cuales se deja vislumbrar cierta imprevisión y torpeza. Pero más que al asunto táctico, el guión presta especial atención a las dudas, miedos y limitaciones humanas de sus inexpertos protagonistas, a sus diferentes caracteres (cómo se enfrentan al futuro con respecto a sus relaciones amorosas, por ejemplo). Se ofrece en Operación Athropoid una eficaz ambientación de los hechos, pero esto no quita que quizá se echa en falta una mayor presencia de la ciudad de Praga, a la que se le saca muy poco partido, de manera que escasean los planos generales de la vida cotidiana y sobran reuniones en espacios cerrados, poco iluminados. Ese “look”, que empapa el film de grisura, junto con un aire fatalista y desesperanzado en las decisiones de los combatientes, acaba por no hacerle un buen favor al conjunto, que demandaría posiblemente un tono más épico, y eso aunque con tal decisión se pretenda ser más fiel a los hechos históricos, lo cual es sin duda elogiable. En este sentido destaca la larga secuencia final del ataque en la Iglesia de San Cirilo y San Metodio, unos eternos minutos de asedio muy realistas, alejados por completo de efectismos heroicos. Las interpretaciones son meritorias, especialmente la de Cillian Murphy (Batman Begins) en el papel de Gabcík, aunque también Jamie Dornan (Cincuenta sombras de Grey) demuestra que sabe hacer algo más que engatusar a las mujeres.

6/10
Asalto en París

2016 | Bastille Day

París. Richard Mason es un ladrón norteamericano que se dedica a trapichear por las calles y vender la mercancía sustraída en el mercado negro. Una noche birla el bolso a una joven, con tan mala suerte que éste contiene una bomba camuflada. Sin saber lo que hace, Richard dejará el bolso en una plaza y la explosión causará varios muertos. La policía gala empezará a cercarle y también irá tras él Sean Briar, un rudo agente de la CIA que acaba de recalar en la ciudad del Sena. Entretenido thriller de acción coproducido por Estados Unidos y varios países europeos y dirigido por el británico James Watkins, responsable de la sangrienta y desoladora Eden Lake. Aquí se pone manos a la obra para entregar un producto muy de género, también con lo fantasioso que conlleva ese calificativo, pero servido con un adecuado ritmo y con un guión que sin dejar de ser convencional está bien hilvanado, depara algunas críticas al mundo de la política y apenas pierde fuelle. Aunque algunos personajes están desaprovechados, sobre todo femeninos (Charlotte Le Bon y Kelly Reilly), lo cierto es que funciona la relación entre los dos protagonistas, bien interpretados por Idris Elba y Richard Madden.

5/10
Iris

2016 | Iris

Max es un mecánico que recibe un curioso encargo: secuestrar a la mujer de un importante banquero francés. Lo curioso del asunto es que ha sido la propia mujer la encargada de embarcarle en ese negocio. De ese modo, tras el rescate, Max podría saldar las innumerables deudas que ha acumulado. Thriller francés de planteamiento algo retorcido en donde entran en juego la falsedad, la traición, la simulación, la trampa, el sexo y el asesinato. El guión de Iris, coescrito por el propio director Jalil Lespert (quien se reserva además el papel del banquero), se sigue con cierta intriga y tiene dinamismo, pero al final queda poco en este frívolo juego de engaños, más allá de la rebuscada trama criminal. El interés se sostiene, en parte, gracias al convincente y natural trabajo de Romain Duris y el magnetismo de una bella Charlotte Le Bon.

4/10
El desafío (The Walk)

2015 | The Walk

Una auténtica película-experiencia que, al seguir a un célebre funambulista, conecta aún más con los orígenes del cine, cuando las películas era una espectáculo de feria que debía asombrar al público mostrando lo que nunca había soñado ver antes. Basada en hechos reales, describe la peripecia del francés Philippe Petit que él mismo narró en su libro “Alcanzar las nubes”, y que dio pie al documental ganador del Oscar Man on Wire. Tiene el enorme mérito de trasladar al espectador la sensación de estar ante el mismo reto que afrontó el protagonista el 7 de agosto de 1974, su paseo suspendido en el vacío sobre un cable tendido entre unas Torres Gemelas, revividas para la ocasión por obra y gracia de unos asombrosos efectos visuales, cuyo poder crece aún más gracias al Imax en 3D. Robert Zemeckis es un cineasta que siempre ha sabido usar con talento de los efectos visuales, tanto para contar historias fantásticas, véanse las de la trilogía Regreso al futuro, como para hacer creíble lo increíble, los encuentros de aire realista con personajes históricos de Forrest Gump. Siguiendo esta segunda línea, consigue algo semejante a lo que logró Alfonso Cuarón con Gravity en lo relativo a los viajes espaciales. Entrega una película intensa, bien llevada, verdadera proeza técnica, con un Petit que ejerce también de coro-narrador desde un punto tan insólito como la Estatua de la Libertad, contagiando el entusiasmo por hacer realidad su sueño. Joseph Gordon-Levitt atrapa con su interpretación la pasión del protagonista. Ayudado en el guión por el desconocido Christopher Browne, y con una estupenda fotografía del genial Dariusz Wolski, el aspecto visual del film, con el protagonismo de París y Nueva York, es fantástico. Toda la narración está armada para el gran momento del paseo de las Torres Gemelas, concebido como un golpe al estilo de las clásicas películas de robos, en que hay que tener en cuenta todos los detalles, pues se trata de lograr la hazaña clandestinamente. Y el mérito es que lo que antecede a este largo clímax interesa, incluido el aprendizaje de la profesión de equilibrista de la mano de Papá Rudy Omankowsky –Ben Kingsley, secundario de lujo–, el acompañamiento femenino de Annie, la formación de un equipo y los diversos preparativos. Todo se encuentra servido con un maravilloso sentido del ritmo.

7/10
Proyecto Lázaro

2015 | Realive

Al joven empresario Marc Jarvis le diagnostican un cáncer de garganta y le dan apenas un año de vida. Decide entonces someterse a un audaz proceso experimental, de modo que, tras ser congelado, su cuerpo pueda ser “resucitado” en el futuro por una compañía médica de avanzada tecnología. Su enamorada Naomi no ve con tan buenos ojos esa decisión, sobre todo porque implica poner fin a la vida de Marc antes de que la enfermedad deteriore sus tejidos. No acaba de funcionar este drama futurista concebido por Mateo Gil, guionista prestigioso que empezó su carrera de la mano de Alejandro Amenábar y que tras algunos proyectos en solitario se soltó con la dirección de la notable Blackthorn. Sin destino. Aunque inicialmente es atractiva, la narración en torno a la creación de la vida y la búsqueda de la inmortalidad –cuestiones que han dado lugar a miles de historias en literatura y cine, desde "Frankenstein" a Ex Machina– no encuentra aquí el equilibrio en ningún momento y carece de la entidad requerida. El director ofrece además una visión tremendamente nihilista de la existencia, ambientada en uno de esos futuros asépticos y deshumanizados en donde la tecnificación ha anulado el sentido común y ha convertido los actos humanos en simples hechos físicos. Ante ese panorama, parece decir Gil, no compensa ni siquiera vivir para siempre: extinguirse en la nada sería la mejor salida. Y visto lo visto, está claro que así es. Pero no deja de sorprender la insistente explicitud con que el guión afirma su ateísmo, se niega cualquier asomo de duda de que los humanos seamos algo más que pura materia. Rodada enteramente en inglés, visualmente Proyecto Lázaro es una película narrada en dos tiempos, no siempre eficazmente montados: el de la actualidad, en donde se ofrecen estampas deconstruidas de la historia de amor entre Marc y Naomi; y el futuro, en donde Marc ha sido “resucitado” y tiene que aprender a vivir con sus limitaciones y privaciones, viviendo casi de recuerdos. Se unen ambos mundos con palabras pseudofilosóficas –una voz en of nos cuenta los pensamientos del protagonista–, en donde pesa el tono demasiado solemne, poco cinematográfico, que acaba por sumir al espectador en una especie de letargo insensible, pues tampoco ocurre gran cosa en pantalla como para implicarle, todo es frío, tristón, lo cual ayuda a que los personajes sean distantes, desconocidos, sobre todo el protagonista interpretado por Tom Hughes. Más empática es Oona Chaplin, gran actriz, pero su papel es poco agradecido, al igual que poco creíble resulta el de Charlotte Le Bon, la mujer designada para cuidar del “resucitado”.

4/10
Un viaje de diez metros

2014 | The Hundred-Foot Journey

Tras morir la madre en un incendio, una familia india, los Kadam, se traslada al completo –Papa con sus cinco hijos– desde Bombay, primero a Inglaterra, y luego a un pueblecito de la campiña francesa. El plan es poner en marcha un restaurante, en consonancia con el negocio que tenían en su país, y con los deseos de aprovechar el talento culinario de Hassan, el hijo segundo. Para ello compran una finca adecuada, que sólo tiene un pequeño inconveniente: se encuentra justo enfrente –tan sólo a diez metros–, de un prestigioso restaurante con una estrella Michelin, regentado por una viuda estirada, madame Mollary, que desea crecer en estrellas. Se producirá enseguida la inevitable rivalidad, también por las costumbres culturales, bien diferentes. Decir de una película gastronómica que es "deliciosa" es un juego de palabras facilón, pero Un viaje de diez metros responde a la perfección a tal epíteto. La popular novela de Richard C. Morais, convertida en libreto de cine por el siempre solvente Steven Knight, ha cautivado a nombres tan conocidos como los de Oprah Winfrey y Steven Spielberg, que asumen tareas de producción, mientras que la batuta de director le ha sido entregada a un cineasta ya curtido en lides fílmicas sabrosas, pues Lasse Hallström dirigió en 2000 Chocolat. Y este solvente equipo, con un exquisito diseño de producción y un reparto acertadísimo, logra entregar una película emotiva, que te hace sentir bien, que te deja, claro está, buen sabor de boca. Habrá quien diga que atraviesa el film algún momento empalagoso, o que se nos escamotean lo que serían bocados difíciles de tragar en el mundo real. Tal vez, pero a la mayoría de los espectadores les encantará fantasear con la idea de que las cosas pueden y deben salir bien, más en tiempos de crisis, y hay que saber aceptar la cualidad de cuento de lo narrado, que anima a la convivencia de todas las razas y credos, a desarrollar los propios talentos, a dar prioridad a la familia, a saber escoger lo mejor cuando en la vida hay que hacer elecciones. Obligado resulta hablar de los actores, y en primer lugar de la "Reina" Helen Mirren, quizá la mejor actriz británica del momento, que con un gesto, un movimiento corporal, incluso de espaldas, transmite un montón de emociones, nadie mejor que ella para evitar entregar un personaje estereotipado. Y lo bueno es que tiene en frente a un actor con personaje paralelo, Om Puri, que también está sensacional, de modo que la evolución en su relación se acepta y conmueve. El resto de los actores, la mayoría jóvenes poco conocidos, están muy bien, teniendo especial mérito Manish Dayal, narrador y protagonista, y la que da vida a su interés amoroso y aspirante a chef, Charlotte Le Bon.

7/10
Yves Saint Laurent

2014 | Yves Saint Laurent

Se aguardaba con ciertas esperanzas el primero de los dos biopics rodados casi a la vez de Yves Saint Laurent, diseñador fallecido en 2008, que revolucionó el mundo de la moda. Sobre todo porque a pesar de su relevancia profesional, su discreción y timidez tuvo como consecuencia que su vida privada apareciera muy poco en los medios de comunicación. Aquí lleva al cine su periplo vital Jalil Lespert, conocido sobre todo como actor, aunque ya contaba en su filmografía con dos largometrajes como realizador. Aborda la figura de Yves Saint Laurent desde que comienza su carrera en Christian Dior, firma que acaba dirigiendo a nivel creativo, cuando muere el fundador. Llamado a filas tras el estallido de la Guerra de la Independencia de Argelia, sufre un ataque de estrés, por lo que le recluyen en un hospital militar. Tras este incidente, la casa Dior le rescinde el contrato, por lo que con el asesoramiento de su pareja, Pierre Bergé, funda su propia firma. Género especialmente difícil, escasean los biopics compactos, y magistrales, estilo El orgullo de los yankees, Escrito bajo el sol, Lawrence de Arabia, Truman Capote o La red social y abundan los que se componen de estampas mal articuladas de episodios de la vida del protagonista, como Jobs, La dama de hierro, El mayordomo, Amelia, J. Edgar, Diana, Grace de Mónaco o la indescriptible Sin límites, donde Robert Pattinson cometió la osadía de encarnar a Salvador Dalí. Yves Saint Laurent se acerca más al segundo grupo, en la línea de Coco, de la rebeldía a la leyenda de Chanel, en torno a la otra gran figura de la moda francesa del siglo XX. El guión, que toma como referencia el libro de la periodista francesa especializada en alta costura Laurence Benaïm, no puede ser más pobre, centrándose sobre todo en su relación homosexual con el citado Bergé, y sus problemas con las drogas y el alcohol, quedando así su compañero como el gran salvador que supo llevarle por el camino recto. Se entiende que éste haya sido el único que ha alabado públicamente la cinta. Al menos, Bergé ha tenido la gentileza de ceder numerosos modelos de la colección del modisto, por lo que el film se detiene en varias ocasiones en los desfiles de moda, a los que se saca bastante partido visual. Otra nota positiva es la interpretación de Guillaume Gallienne, autor y protagonista de Guillaume y los chicos a la mesa, que interpreta con convicción al propio Bergé, por lo que sobresale llamativamente con respecto a su compañero de reparto, Pierre Niney, que parece haber sido fichado sobre todo por su enorme parecido físico con Saint Laurent. Tras esta cinta se ha rodado otra biografía sobre el mismo personaje, Saint Laurent, de Bertrand Bonello, denostada por los críticos a su paso por el Festival de Cannes.

4/10
La espuma de los días

2013 | L'écume des jours

El peculiar Michel Gondry dio un giro a su carrera con The Green Hornet, un film de gran presupuesto que adaptaba al cine las peripecias del superhéroe. Supuso un fracaso tanto comercial como artístico, por lo que el director de ¡Olvídate de mí! y Rebobine, por favor ha decidido volver a sus orígenes. Al tratarse de una producción francesa, La espuma de los días recuerda sobre todo a su cinta La ciencia del sueño. La espuma de los días adapta la obra homónima de Boris Vian, importante contribución a la literatura de la postguerra francesa, cuyo tono surrealista le viene que ni pintado al cineasta francés. Tiene como protagonista a Colin, un hombre acomodado que se enamora de Chloé, una joven vitalista a la que conoce en una fiesta. Mientras la relación progresa, su inseparable amigo Chick tiene problemas económicos que le impiden casarse con su nueva novia, y su cocinero, Nicolás, también ha conocido a la mujer de su vida. Gondry ha rodado una adaptación bastante fiel y respetuosa con el original, y consigue sacarle una enorme tajada a sus referencias al jazz, y especialmente al tema "Mood Indigo", de Duke Ellington, que suena varias veces. De la misma forma, gira sobre todo en torno al amor y la enfermedad, y recoge su denuncia de la deshumanización en el trabajo industrial, en serie, con imágenes muy sugerentes como la cadena de máquinas de escribir. Existen hallazgos que quedan muy bien en pantalla, como el imaginativo 'pianocktail' (un piano que al apretar las teclas prepara combinados de bebidas alcohólicas) o el poético paseo aéreo de los nuevos novios en una nube de atracción de feria. El reparto consigue adaptarse muy bien a este particular universo de Michel Gondry, con trabajos adecuados de la pareja protagonista, Audrey Tautou y Romain Duris, dos grandes estrellas del cine galo con enorme carisma. El elenco se engrandece con secundarios excelentes, como Omar Sy (el gran descubrimiento de Intocable), genial como el cocinero, o el cómico Gad Elmaleh (El juego de los idiotas) como el amigo del protagonista. Sobra alguna crítica la Iglesia Católica, a la que acusa de ambiciosa, y de tratar a las personas en función del dinero que puede aportar, que ya estaba presente en el trabajo de Vian. Debido a la omnipresencia de elementos alocados, le cuesta esta vez conseguir un tono dramático cuando el relato lo requiere, y el film resulta algo frío cuando en su tramo final debería conmover al espectador. Además, en su esfuerzo por resultar imaginativo, Gondry muchas veces acaba apabullando al espectador con una sobredosis de elementos extrafalarios que en ocasiones apabullan al espectador.

5/10
Astérix y Obélix al servicio de su Majestad

2012 | Astérix et Obélix: Au Service de Sa Majesté

Cuarta entrega en imagen real de las aventuras de los inmortales personajes creados por René Goscinny y Albert Uderzo, tras Astérix y Obélix contra César, Astérix y Obélix: Misión Cleopatra y Astérix en los Juegos Olímpicos. Se encarga de la realización Laurent Tirard, cuyo trabajo más destacado hasta la fecha ha sido El pequeño Nicolás, esforzada adaptación de otra obra de Goscinny, en aquel caso un libro infantil. La trama de Astérix y Obélix al servicio de su majestad mezcla dos de los mejores álbumes originales de los personajes, "Astérix en Bretaña" y "Astérix y los normandos". Ante la invasión romana, la reina Cordelia de los bretones envía a su leal Buentórax en busca de ayuda a la irreductible aldea gala. Allí, Astérix le presta ayuda a Obélix, que debe lidiar con Gudúrix, su moderno sobrino de Lutecia. Mientras, los normandos deciden emprender un viaje para conocer el miedo, pues han escuchado que da alas a quien lo siente. En la línea de sus predecesoras, Astérix y Obélix al servicio de su majestad ofrece razonable diversión, sobre todo para un público muy joven. Algunos gags tienen gracia, especialmente la conversación de Astérix con Julio César. Pero todo resulta excesivamente irreal y grotesco. A los apasionados del material original les dolerán los abundantes cambios a peor con respecto a los comics. El incombustible Gérard Depardieu repite una vez más como Obélix, mientras que Edouard Baer (Pollo con ciruelas) debuta como Astérix, al que interpreta con menos gracia que sus predecesores, Christian Clavier y Clovis Cornillac. Les arropan grandes del cine francés, en papeles casi siempre pequeños. Destacan Catherine Deneuve (la reina Cordelia) y Fabrice Luchini (Julio César), aunque por la pantalla también desfilan figuras como Dany Boon, Jean Rochefort, Gérard Jugnot y los españoles Tristán Ulloa y Javivi.

4/10

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