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Biografía

Clotilde Courau

Clotilde Courau

51 años

Clotilde Courau

Nació el 03 de Abril de 1969 en Levallois-Perret, Hauts-de-Seine, Francia
Filmografía
Una chica fácil

2019 | Une fille facile

Cannes. Naïma acaba de cumplir 16 años y recién acabado el curso recibe la visita de Sofia, su prima de París, de 22 años. Ambas pasarán el verano juntas y la influencia de Sofia será grande sobre su prima. Una influencia peligrosa y libertina, porque la descocada Sofia pronto contacta con Andres, joven millonario dueño de un yate, con quien entablará una relación sexual. Una mirada poco sugestiva hacia la juventud francesa por parte de la directora y guionista Rebecca Zlotowski, en donde se muestran comportamientos insanos y donde se habla de la nociva influencia que pueden recibir las jóvenes adolescentes en la sociedad opulenta de las grandes ciudadaes, caprichosas, materialistas, hedonistas. La película retrata la frivolidad que puede adueñarse de una jovencita de buen corazón si no recibe la ayuda oportuna. El peligro de tirar la vida por la borda está muy presente. Entre el reparto, bastante desconocido, descolla Benoit Magimel con un personaje cabal e interesante, cuyo consejo quizá será la ayuda decisiva que recibirá la protagonista.

4/10
La fête des mères

2018 | La fête des mères

Le ciel attendra

2016 | Le ciel attendra

Se nos fue de las manos

2014 | Babysitting

La exitosa Resacón en Las Vegas ha creado escuela, dando lugar a comedias de fiestas salvajes como la también estadounidense Project X. Ahora, su influencia se extiende al cine francés con Se nos fue de las manos. El punto de partida viene a ser una variación del de la cinta de Todd Philips. Marc Schaudel, ejecutivo que debe ausentarse con su esposa de su domicilio para acudir en otra ciudad a una entrega de premios literarios, confía el cuidado de su hijo, Remy, a Franck, uno de sus empleados, aparentemente bastante serio, que ese día tenía previsto celebrar su cumpleaños. Pero la policía telefonea al día siguiente a los Schaudel, pues en su casa no hay ni rastro del chico ni de su cuidador. Allí encuentran una cinta de vídeo donde pueden comprobar que los 'amigotes' de Franck, empeñados en celebrar un fiestón, durmieron al chaval con cloroformo e invitaron a un montón de personas... Tremendamente liviana y además alocada, gamberra y con toques de humor negro, nada resulta demasiado original, pues la mayor parte del metraje se circunscribe al subgénero de 'metraje encontrado' al estilo de cintas de terror como El proyecto de la bruja de Blair. Pero, al menos no se recrea demasiado en la grosería como otros subproductos similares, y algunos elementos, como el policía morboso, tienen cierta gracia. Además, cumple como protagonista el poco conocido Philippe Lacheau, en su primera experiencia también como co-realizador. Está acompañado por secundarios que demuestran oficio, entre los que destaca el gran Gérard Jugnot.

4/10
Silencio de amor

2011 | Tous les soleils

Alessandro es un italiano instalado en la ciudad francesa de Estrasburgo, en donde da clases de música barroca en la universidad. Vive con su hija de quince años, Irina, y con su hermano artista, Crampone, que en cierta manera es también un adolescente. Alessandro es un tipo bueno de verdad, de costumbres firmes, que repite planes con los mismos amigos y ofrece parte de su tiempo en una clínica de cuidados paliativos, leyendo a los pacientes. Sin embargo, su hija Irina le produce algunos quebraderos de cabeza, al igual que su pintoresco hermano, de modo que la convivencia no es fácil. En realidad, Alessandro no ha superado la muerte de su mujer más de diez años atrás, y vive estancado en su viudez, con su amor adormecido, con un corazón enormemente grande que se siente desconcertado al no saber manejar ya a una hija que ha dejado de ser una niña. Cine entrañable, divertido, conmovedor. Cine del bueno. Tras el durísimo y notable drama Hace mucho que te quiero, que obtuvo estupendas críticas y un buen recibimiento del público, el cineasta francés Philippe Claudel da un giro hacia la comedia realista, amable y enormemente natural, y el cambio le sale redondo. Es ésta una de esas películas que, sin grandes aspavientos ni moralinas baratas, logra que el espectador se sienta mejor persona a la salida del cine, con el corazón enriquecido, con deseos de sacar el mayor partido a su vida, a su amor, a su generosidad con los seres queridos. Claudel, profesor de literatura en la Universidad de Lyon antes de dedicarse al cine, demuestra que sabe manejar situaciones y problemáticas humanas y que usa las palabras con enorme sutileza. Su guión es sencillo, costumbrista, con muchos diálogos y gestos “a la italiana” como demandan sus personajes, pero entregados siempre de modo verosímil y real, sin situaciones impostadas, empalagamientos o durezas forzadas. La clave del éxito, claro está, hay que buscarla en una esmeradísima creación de personajes, algunos definidos magistralmente con leves brochazos. Claudel se luce con ellos: desde el protagonista Alessandro, entrañable y un poco ridículo de tan bueno y desconcertado, hasta su jovencita y madura hija Irina, pasando por la enorme y elegante presencia de Agathe o la dulzura de Florence. Carga la mano, es cierto, con el burlesco y divertidísimo Crampone, un artista anárquico, caradura, anticapitalista –su odio a Berlusconi llega a extremos hipertronchantes– y tan extravagante como enormemente simpático, en fin, un tipo que parece salido de una de esas comedias italianas de los cincuenta y sesenta, servidas por Mario Monicelli o Dino Risi. En el film hay muchos momentos para la risa y la sonrisa, para la emoción, pero Claudel no se muestra nada frívolo a la hora de hablar de los traumas personales, los miedos, la muerte, el paso del tiempo. Pero como en todo, lo hace sin incisiones importantes. Hay drama, aunque siempre sembrado con una inmensa ternura, y desde luego el conmovedor desenlace es toda una lección de cine. Paradigmático del film es la estrechísima relación familiar entre Alessandro, su hermano Crampone y su hija. Sus gritos, sus discusiones, sus leves desencuentros no son sino el contrapunto de una unidad familiar honda, muy honda. Los actores están sencillamente perfectos; de ellos tan sólo emerge un rostro conocido, el de la veterana Anouk Aimée, que interpreta a la enferma Agathe con una presencia grandiosa, elegante, de gran belleza.

7/10
La vida en rosa

2007 | La Môme

Hollywood ha sabido explotar la vida de grandes estrellas de la música estadounidense, como Ray Charles (Ray) y Johnny Cash (En la cuerda floja). En Europa ha habido músicos y cantantes legendarios, pero Édith Piaf, la musa de los existencialistas, era la candidata ideal para un buen biopic, y de hecho, Claude Lelouch recogió su romance con el boxeador Marcel Cerdan en su película Edith et Marcel. No es de extrañar el éxito de este nuevo acercamiento a su vida, sobre todo en Francia. Se explica porque sus canciones marcaron a toda una generación en los años 50, mientras que las posteriores todavía son capaces de reconocerlas. Además, la intérprete no tuvo precisamente una vida de color de rosa, como indica el título, sacado de uno de sus temas más famosos, sino que su existencia fue tan azarosa que parece salida de una novela de las hermanas Brontë o de Charles Dickens. Édith Giovanna Gassion (su verdadero nombre), nació en una calle parisina, según la leyenda debajo de una farola. Lo que es rigurosamente cierto es que sus padres, un acróbata y una cantante ambulante que vivían en la indigencia, se desentendieron de ella. Finalmente quedó al cuidado de su abuela paterna, que regentaba un prostíbulo, donde creció rodeada de depravación, como se muestra en la película, que acierta en los pasajes en los que describe la relación maternal con una de las meretrices, interpretada por Emmanuelle Seigner. A mediados de los años 30, la descubre cantando en la calle el gerente de un cabaret de moda, un tal Louis Leplée, breve papel con el que se luce Gérard Depardieu. Leplée la contrata para su local, y le sugirió que apareciera con el nombre artístico de ‘la môme piaf’ (la niña gorrión), por su baja estatura y porque su voz le recordaba a un pájaro cantor. Lo más destacable de la cinta es la interpretación de Marion Cotillard, secundaria de títulos como Big Fish, Largo domingo de noviazgo y Un buen año, que literalmente se transforma en Edith Piaf. Su trabajo es comparable al que le valió el Oscar al mejor actor a Jamie Foxx cuando interpretó al citado Ray Charles. Cotillard imita su patosa forma de andar, su aspecto frágil y hasta el gesto característico que hacía con la boca al cantar. Olivier Dahan se muestra como un director imaginativo en la lograda reconstrucción de la época, y por si fuera poco, resulta una gozada para el oído escuchar las mejores canciones de la protagonista en su versión original.

6/10
Besen a quien quieran

2002 | Embrassez qui vous voudrez

Mientras su marido se queda en la ciudad con su amante, Elizabeth pasa unas vacaciones en una pequeña localidad, donde coincide con varias parejas de amigos. Comedia coral, sigue las tórridas relaciones amorosas de un variopinto grupo de personajes amorales. Esta adaptación de una novela del británico Joseph Connolly la escribe y dirige Michel Blanc, que también interpreta un papel, junto a otros grandes nombres del cine galo.

5/10
Deep in the Woods (En lo profundo del bosque)

2000 | Promenons-nous dans les bois

Un excéntrico que tiene una casa en el bosque contrata a una compañía de jóvenes actores para que representen el cuento de Caperucita a su pequeño hijo. El tío es más raro que un perro verde, así que mucho ojo. Sangre y sexo tórrido es la oferta de esta especie de “Scream a la francesa” que fue premiada con el Méliés de Plata.

4/10
Amenaza nuclear

1999 | Deterrence

Ejercicio de política ficción. Antes de que EE.UU. invadiera Irak, Rod Lurie dirigió este film, situado en el año 2008. A una escena internacional complicada (hay movida en Corea y Kuwait) se suma la muerte del presidente americano, a quien ha sucedido el vicepresidente (Kevin Pollak), quien está en plenas primarias para la reelección. Curiosamente Lurie es responsable de otra película ambientada alrededor de la Casa Blanca: Candidata al poder, interpretada con solvencia por Joan Allen, que por su papel fue candidata a otra cosa: el Oscar.

4/10
Elisa

1995 | Élisa

Seis años después de su debut en pantalla con Noce blanche, la actriz y cantante Vanessa Paradis regresaba al cine con un thriller erótico bastante caótico, cuya parte final es tan cansina como grotesca. Todo comienza cuando una mujer se suicida y su hija Elisa va a parar a un orfanato. Veinte años después, ésta se ha convertido en una atractiva chica que roba para poder sobrevivir. Cuando descubre donde se encuentra su padre, decide ir a buscarle con la intención de vengarse.  Al menos, entre tanto disparate y desnudos gratuitos, tenía una gran banda sonora, marcada por la memorable canción principal de Serge Gainsbourg que daba título al film, y donde también estaba el 'Caruso' a dúo de Lucio Dalla y Pavarotti, una canción de Brassens y el pegadizo 'Psyche Rock' de Michel Colombier; además de un inolvidable y evocador score original de Zbigniew Preisner.

3/10
El pepinillo

1993 | The Pickle

Stone (Danny Aiello), un director de cine, vive angustiado las horas previas al estreno de su último película, en la que cree que se ha plegado demasiado a las exigencias comerciales: se trata de un film de encargo, con una trama de aspecto tonto, sobre unos granjeros que viajan a otro planeta en un pepino gigante.  Paul Mazursky sigue la estela de películas de cine dentro del cine (The Player, Gentes de Sunset Boulevard), centrándose en el personaje del director, de complicada vida sentimental –se ha divorciado dos veces–, con bajones de ánimo que le llevan a procurar el suicidio. En una ocasión, y aunque sólo se muestra ligeramente, Mazursky apunta el contraste entre la vida de Stone y la de su proyeccionista, que ha formado una familia con normalidad. El film tiene alguna broma simpática en torno al mundo del cine, pero predomina un tono agridulce, con gracias fáciles en torno al erotismo. Hay secuencias bien resueltas –Mazursky tiene una larga experiencia sobre sus espaldas (Escenas en una galería, Enemigos, una historia de amor)–, pero el conjunto no funciona

4/10
Mapa del sentimiento humano

1992 | Map of the Human Heart

Un anciano esquimal, hijo de padre blanco, recuerda su vida desde que, siendo niño, trabó amistad con un piloto canadiense trazador de mapa, que le llevó a un hospital en Montreal cuando estuvo aquejado de tuberculosis. Allí el chico tuvo un encuentro con la civilización que le marcó profundamente, además de que se enamoró de una chica india. Luego las vidas del esquimal, el piloto y la chica se separaron, hasta que se produce el inesperado reencuentro, en plena Segunda Guerra Mundial. El neozelandés Vincent Ward es un cineasta inclasificable, como demostró en su subyugante The Navigator. Una odisea en el tiempo. Aquí maneja de nuevo de modo deslumbrante los recursos estéticos, aunque su punto de vista resulta más deprimente, su "mapa del sentimiento humano", símbolo tomado de la profesión del cartógrafo, fija su mirada de modo excesivo en las bajezas del corazón, en lo relativo a la sexualidad y la violencia. Destaca la escena del bombardeo de Dresde.

6/10

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