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Biografía

David Kross

David Kross

30 años

David Kross

Nació el 04 de Julio de 1990 en Bargteheide, Schleswig-Holstein, Alemania
Filmografía
Fiebre del ladrillo

2020 | Betonrausch

La historia del auge y caída de dos estafadores inmobiliarios. Viktor Stein (David Kross), Gerry Falkland (Frederick Lau) y la banquera Nicole Kleber (Janina Uhse) se hacen increíblemente ricos en muy poco tiempo. Pero enseguida se ven arrastrados a una vorágine de mentiras, fraude y engaño hasta que, en un momento dado, pierden el sentido de la realidad y deben decidir qué es lo que de verdad les importa.

Viento de libertad

2018 | Ballon

Septiembre de 1979. Peter Strelzyk, electricista descontento, y su esposa, Doris, deciden que sus dos hijos no tendrán ningún futuro en la República Democrática Alemana, por lo que trazan un plan para construir un globo aerostático, en el que poder escapar del bloque socialista. A su aventura se unirán los Wetzel, una familia amiga. Pero un vecino de la Stasi, la policía secreta, comienza a sospechar sus intenciones. El alemán Michael Bully Herbig, más conocido en su país como actor cómico, fue autor de la poco inspirada Vicky, el vikingo. Esta vez reconstruye un hecho real, ya llevado al cine por Walt Disney, en la eficaz Fuga de noche, dirigida en 1981 por Delbert Mann, con John Hurt y Beau Bridges como protagonistas. La revisión se ha rodado en 2018 para preparar las celebraciones al año siguiente del trigésimo aniversario de la Caída del Muro de Berlín, pero curiosamente se estrena en España cuando se cumplen exactamente cuatro décadas de los acontecimientos que narra. Se entiende que esta versión germana se ciñe más a la realidad, al parecer se ha realizado una labor de documentación exhaustiva, entrevistando a testigos y protagonistas de lo ocurrido. Sin embargo, el guión no describe el contexto político, ni siquiera se entiende muy bien en el arranque por qué quieren huir los personajes centrales. Después no se logra dotar de ninguna tensión a la escapada, mientras que la música no está bien utilizada. Se desaprovecha así el correcto reparto, en el que destaca Thomas Kretschmann (King Kong) como el villano. Frente al original, Balloon (globo), se ha escogido como título en castellano Viento de libertad, que hace referencia a que los protagonistas necesitan esperar que el viento sople hacia el norte para poder despegar.

5/10
El héroe de Berlín

2016 | Race

La figura de Jesse Owens ha sido desaprovechada en la pantalla. El legendario atleta negro ha dado lugar al telefilm The Jesse Owens Story, de 1984, y también aparecía como personaje secundario en Invencible. De repente se han gestado dos proyectos a la vez, uno protagonizado por Anthony Mackie, aún en fase de desarrollo cuando le ha ganado la carrera Race, el héroe de Berlín, primero en llegar a las carteleras. Aborda el periplo de Jesse Cleveland Owens en tiempos de la Gran Depresión, cuando para alegría de su humilde madre se matricula en la Universidad Estatal de Ohio, lo que le obliga a alejarse temporalmente de su novia y su pequeña hija. En el campus llama la atención del entrenador Larry Snyder, que le propone trabajar duro con el fin de clasificarse para las Olimpiadas de 1936 en Berlín, que el régimen nazi planea utilizar con fines propagandísticos. Dirige Stephen Hopkins, que regresa a la gran pantalla tras una temporada centrado en capítulos televisivos. Aborda un nuevo biopic, tras Llámame Peter, que retrataba a Peter Sellers, con un estilo muy academicista, que sin embargo funciona, también gracias a la labor del reparto, pues Stephan James (Selma) da el tipo como el personaje central, y tiene a su lado a correctos actores como Jason Sudeikis (el mentor), Jeremy Irons (director del comité olímpico estadounidense), William Hurt (presidente de una asociación que defiende boicotear los juegos) y Carice Van Houten (la cineasta Leni Riefenstahl, que inmortalizó el evento deportivo en Olympia, su célebre documental). Tiene tirón la historia de superación personal, aunque el guión se centra sobre todo en la cuestión racial, comparando (obviamente no equiparando) la marginación que sufrió el héroe americano en su propio país, con la de los judíos por el régimen nazi.

6/10
Rico, Oskar y las sombras profundas

2014 | Rico, Oskar und die Tieferschatten

Michael Kohlhaas

2013 | Michael Kohlhaas

Perdidos en la nieve

2012 | Into the White

Los filmes del cineasta noruego Petter Naess apenas han tenido repercusión fuera de su país, excepto su segunda cinta, la excelente Elling, que llego a ser candidata al Oscar a la mejor película extranjera, y en menor medida la menos interesante Crazy in Love (Locos de amor). En Perdidos en la nieve, el realizador reconstruye una historia real acontecida en su país durante la II Guerra Mundial. En 1940, un bombardero de la Luftwaffe se enfrenta en el espacio aéreo de una remota región de Noruega con un caza de la RAF. Ambos aeroplanos acaban estrellándose, por lo que tres alemanes y dos ingleses tratan de sobrevivir a pesar de la crudeza del invierno de la zona. Los dos grupos acuden a refugiarse a la misma cabaña. Los nazis toman prisioneros a sus rivales, pero en el fondo ambos grupos saben que deberán colaborar para salir adelante. Se trata de una coproducción entre Suecia y Noruega sencilla pero emotiva. Perdidos en la nieve supone un sentido alegato a favor de la paz, y arroja una mirada positiva a la capacidad del ser humano de superar las diferencias aparentemente irreconciliables cuando está en juego conservar la vida. Quizás el film resulta un poco lento al principio, pero gana en interés conforme va desarrollando a los personajes, que pasan de los prejuicios iniciales a dejar la guerra en un segundo plano. Básicamente todo transcurre en la cabaña en la que encuentran refugio, y durante la mayor parte del metraje sólo aparecen los cinco protagonistas, lo que exige un enorme esfuerzo de los actores para que la historia funcione. Pero el reparto internacional lo consigue. Destaca el británico Rupert Grint, el amigo inseparable de Harry Potter, que ya bastante crecido demuestra que puede dar vida con convicción a otros personajes, en el rol del impulsivo artillero de Liverpool que acompaña a un capitán de porte aristocrático, muy bien encarnado por el poco experimentado Lachlan Nieboer (secundario en Downton Abbey). De los alemanes acapara la atención Florian Lukas, el inolvidable montador aspirante a cineasta de Good Bye, Lenin!, como el piloto, aunque no desentonan David Kross –The Reader (El lector)– como un joven defensor de Hitler, y Stig Henrik Hoff –La cosa (The Thing)– como un lacónico militar.

6/10
Midiendo el mundo

2012 | Die Vermessung der Welt

A finales del siglo XVIII en Alemania coincidieron dos niños que se convertirían en grandes pioneros en la ciencia de su época: Alexander von Humboldt y Carl Friedrich Gauss. Esta película imagina una curiosa relación entre ellos. De niños, ambos son presentados al duque de Brunswick y acogidos bajo su tutela para que puedan desarrollar sus habilidades. Además de proceder de estratos sociales muy diferentes –Alexander era de familia adinerada y Carl sumamente pobre– los dos futuros genios eran muy distintos en su carácter. El estirado Humboldt quería cuantificar el mundo, explorarlo y medirlo todo, descubrir hasta los más pequeños enigmas del planeta; Carl, más tímido, aspiraba a comprenderlo matemáticamente, dar forma aritmética a la realidad. Midiendo el mundo compagina las aventuras de estos dos colosos de la cultura, la matemática, la geografía y las ciencias para ofrecer un fresco del espíritu de la ilustración que empezaba a reinar Europa. Lo más sorprendente es que, a partir de la novela de Daniel Kehlmann, el guionista y director Detlev Buck adopta un tono de lo más singular, un sibilino humor que impregna el relato y que sustrae algo del componente realista. Además, esa mirada se posa sobre la historia con cierto romanticismo, como si fuera una época legendaria, casi de cuento de los hermanos Grimm. Fotográficamente la película está bastante cuidada, con una paleta de colores muy rica, que muestra su variedad según se trate de la húmeda y oscura Alemania, de la exótica jungla o del lejano oriente. La trama alterna las vidas de cada personaje, en donde vemos sus adelantos y hallazgos, y esa narración por acciones paralelas tiene a veces su componente visual, como en ese genial plano fragmentado que gira 180 grados y que funciona perfectamente como metáfora. Hay que achacar sin embargo al conjunto algo lógico: la dificultad de transmitir con hondura la riqueza de la vida de estos personajes, bien interpretados por Albrecht Schuch (Humboldt) y Florian David Fitz (Gauss). Si ya hablar únicamente de una vida en dos horas se antoja difícil, es inevitable que hacerlo de dos personas se quede en simple bosquejo, con lo que se genera una sensación episódica, incompleta. Aunque también es cierto que el conjunto transmite con eficacia las personalidades antagónicas y excéntricas de los protagonistas. Por lo demás, llama la atención el "naturalismo" de algunos pasajes y el empeño por referirse a los españoles y a los jesuitas como defensores de la esclavitud y de la tortura, con un peregrino papel de Álex Brendemühl que roza el ridículo.

5/10
Krabat y el molino del diablo

2008 | Krabat

Fallida adaptación de la exitosa novela 'Krabat', de Otfried Preußler, convertida en best seller en Alemania desde su publicación en 1972. Ambientada en el siglo XVIII, la historia está basada a su vez en una vieja leyenda sorbia (minoría eslava de Alemania), que cuenta las aventuras de un joven huérfano que llega a convertirse en aprendiz de la magia negra. Tras escuchar unas extrañas voces que susurran su nombre, el joven Krabat abandona a sus compañeros de mendicidad, y se encamina hacia donde le dirige una siniestra bandada de cuervos. Llega así al molino de Schwarzkollm, en Sajonia, un lugar muy tétrico y misterioso, donde es recibido por un hombre que parece estar esperándole. A cambio de su trabajo en el molino, el amo le promete comida y cama, cosa que el recién llegado no puede rechazar. Pero pronto se da cuenta Krabat de que no es el único chico que se encuentra allí (hay once jóvenes más) y de que todo está dominado por extrañas fuerzas oscuras, secretos y fatalismo. Y al poco tiempo él mismo comprobará por qué: el lugar es una escuela de magos que sirven a fuerzas diabólicas, y la muerte está muy presente para todos los habitantes del molino. Hay muchas cosas que fallan en este film de aventuras. Lo primero es que no le hace un gran favor el excesivo aire de cuento infantil, con esa persistente voz en off que oímos al principo y en varios momentos del metraje, cuando toda la ambientación es tan siniestra y el tono tan serio. Es posible que esto se deba a que el guión del también director Marco Kreuzpaintner hace aguas por todos lados y había que mantenerlo a flote. El caso es que da la sensación de que ha sido escrito a retazos y que quedan en el aire muchas explicaciones acerca de la vida en el molino, de los personajes, de sus miedos, etc. Pese a que la historia tiene su interés y el protagonista tiene fuerza, la cosa no acaba de cuajar. En general muchas escenas parecen arbitrarias y tampoco el desenlace es muy satisfactorio. Lo único destacable es quizá la atmósfera gótica del film y el esfuerzo interpretativo del joven David Kross, a quien hemos visto en The Reader (El lector).

3/10
The Reader (El lector)

2008 | The Reader

El peso de una relación inapropiada, aumentado por la dinámica de la Historia, a lo largo de toda una vida. En la Alemania de los años 50 Michael  Berg es un adolescente robusto y amante de la lectura, sensible y vitalista. Un día que se encuentra mal en la calle, le ayuda una mujer, Hanna Schmitz, revisora en un tranvía, atractiva, solitaria y enigmática. Cuando pasados unos días le lleva unas flores para agradecer su atención, comienza un juego de seducción por parte de ella. Atrapado en el recién descubierto vértigo del erotismo, comienza una larga relación clandestina, donde ninguno de los dos parece detenerse demasiado a considerar la diferencia de edad que media entre ambos -él tiene 15 años, ella 36-, los encuentros sexuales parecen convertirse en razón principalísima para levantarse cada mañana, aunque en ocasiones discutan, pues ella exhibe un extraño carácter con inesperados cambios de humor, y nunca habla mucho de sí misma. Como Hanna es analfabeta, uno de los aspectos más gozosos de la relación estriba en los momentos en que Michael le lee los libros que forman parte de sus tareas escolares. Un día, de repente, Hanna desaparece. Michael sigue con su vida, y estudia derecho en la universidad. El reencuentro con su antiguo amor se va a producir en circunstancias traumáticas, cuando Michael acude a un juicio contra antiguos criminales de guerra, que se celebra en Berlín.El director de Billy Elliot (Quiero bailar) continúa la línea de historias traumáticas y deprimentes marcada por su anterior film, Las horas. Stephen Daldry repite colaboración con el guionista David Hare a la hora de adaptar una novela del alemán Bernhard Schlink, que bucea en las heridas no cicatrizadas del traumático pasado nazi de su patria. Aunque Hare da algunas vueltas a la estructura narrativa, con saltos al pasado y al presente, la historia que se nos cuenta tiene tres etapas bien determinadas. Está esa apasionada relación entre un jovencito y una treintañera, narrada con consciente morosidad e innegable insistencia erótica, aunque se “revista” -es un decir, los actores aparecen desnudos en gran parte de estos pasajes- de preciosismo esteticista; un amor sin compromiso, corrupción de un menor inexperto, por tanto, poco amor, traspasado de gélida frialdad, porque no existe entrega mutua plena, Michael y Hanna son unos desconocidos el uno para el otro. Esto influye sobremanera en la segunda parte del film, alrededor del juicio, donde las sorpresas sobre la identidad de Hanna afectan aún más a un Michael que ya da la impresión de estar muy vacío en sus capacidades amatorias, véase la relación con sus padres y con una compañera de la universidad, su futura esposa. El tercer tramo de la historia es el que podría denominarse “carcelario”, donde la relación de los protagonistas continúa de una manera peculiar, los libros grabados en cassette; puede considerarse una idea bonita, al final lo que queda del “amor” es la búsqueda común en la superación del analfabetismo, más que una relación física, inevitablemente efímera.Deja este film -la última producción de los fallecidos en 2008 Anthony Minghella y Sydney Pollack- un regusto amargo, hay en él una especie de nihilismo fatalista que impregna cada fotograma. De algún modo se apunta a una culpa colectiva en el drama de la Alemania nazi, que no admite absolución, sólo queda pasar página, tratar de olvidar, meta imposible, y esperar que las nuevas generaciones, libres de dicha culpa, lo hagan mejor. Por lo visto sus artífices, por razones difíciles de entender, decidieron dejar fuera de la trama cualquier mención expresa a la redención o al perdón. Lo que no deja de ser paradójico, porque la escena final del encuentro de Michael con una víctima del holocausto está pidiendo a gritos ambas actitudes, y de hecho, tácitamente se hallan presentes. Queda pues una película bien narrada, con buenas interpretaciones, sobre todo de Kate Winslet, David Kross y Ralph Fiennes, pero que no conduce a ninguna parte.

6/10

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