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Biografía

David Wenham

David Wenham

54 años

David Wenham

Nació el 21 de Septiembre de 1965 en Marrickville, Sydney, New South Wales, Australia
Filmografía
Las aventuras de Errol Flynn

2019 | In Like Flynn

Cinta un tanto insulsa acerca de los años previos a la carrera hollywoodiense de Errol Flynn. La trama transcurre en Australia, donde el futuro actor lleva una vida de aventuras, que se diría son el necesario prólogo para luego convertirse en protagonista de tantas películas del género. El film se basa en los recuerdos escritos por el propio Flynn, y el también australiano Russell Mulcahy, que nunca superó la película que le dio la fama, Los inmortales. Tras un movidito prólogo selvático, donde Flynn hace de guía de unos productores de cine, mientras sufren la persecución de peligrosos nativos de Papúa Guinea, la cosa deriva en navegación por el mar en compañía de sus amigos Rex y Dook Adams. En el camino abundan las peleas, las partidas de póker y la camaradería. Es una lástima que con los elementos típicos del cine de aventuras no se logre algo más entretenido. Ni siquiera los actores tienen encanto, empezando por el desconocido Thomas Cocquerel, que interpreta a la futura estrella de Hollywood.

4/10
Nekrotronic

2018 | Nekrotronic

Finnegan (Monica Bellucci), la mejor de los cazadores de demonios conocidos como Nikromantes, fue la primera en descubrir espíritus malignos dentro de internet y la primera en introducir su alma en la web para llevar la mítica batalla entre el bien y el mal al reino digital. Pero algo le ocurrió allí dentro… desarrolló el gusto por las almas humanas y se pasó al lado oscuro. Unos años después, Howard North (Ben O’Toole), un desafortunado trabajador del servicio de alcantarillado que fue entregado en adopción cuando era un bebé, se da cuenta de que es el único con la habilidad necesaria para detener el plan de una demoníaca corporación para devorar las almas de un millón de seres humanos. Y por si eso no fuera suficiente, la dueña de esa corporación es Finnegan… su madre. Ahora, con la ayuda de Molly (Caroline Ford) y Torquel (Tess Haubrich), hermanas y Nikromantes, Howard deberá aprender a aprovechar sus recién descubiertos poderes, aprender a destruir demonios online, lidiar con el fantasma de su recientemente fallecido amigo Randi (Epine Bob Savea) y de alguna manera encontrar tiempo para salvar el mundo. Todo ello, mientras esquiva balas, espectros, cabras explosivas, rayos de plasma, y a su megalomaníaca madre tratando de comerse su alma inmortal…

Piratas del Caribe: La venganza de Salazar

2017 | Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales

Un antiguo enemigo de Jack Sparrow, el capitán Salazar, sólo piensa en matarlo, pues el pirata del rimmel le condenó a una terrible maldición, por la que navega errante con su ejército de fantasmas. Para localizar a su odiado rival contará con la ayuda de un viejo conocido, el capitán Barbossa. Por su parte, el hijo de Will Turner –éste presa de otro hechizo que lo mantiene en estado fantasmal en el fondo del mar– busca también a Sparrow, pues le puede ayudar a encontrar el Tridente de Poseidón con el que salvar a su padre. Se sumará al equipo Carina Smyth, intrépida chica capaz de leer los mapas estelares. Una entrega más de la saga de "Piratas del Caribe" (y van cinco). Tras el correcto trabajo de Rob Marshall en la anterior película, el equipo de producción, con Jerry Bruckheimer al frente, ha echado mano esta vez de dos cineastas noruegos, Espen Sandberg y Joachim Rønning (Max Manus, Kon-Tiki), acostumbrados a formar equipo, para plasmar en imágenes el cargadito guión de Jeff Nathanson (Atrápame si puedes), que agrupa todo lo que se puede esperar de otra entrega de la franquicia: mucha acción, fantasía a raudales, monumentales efectos especiales, maldiciones mágicas y el consabido sentido del humor. Desde luego hay que reconocer que la historia está narrada con un ritmo trepidante, sostenido durante toda la película, enviando al espectador de un lugar a otro, de una subtrama a otra, de una acción a otra, del mar a tierra firme, de modo que no da tiempo a aburrirse. Otra cosa es que lo que vemos sorprenda de alguna forma, que no es así. Sigue teniendo el tono paródico y fantasioso de anteriores filmes, algo que otorga al conjunto el carácter de un simple divertimento humorístico con poca hondura, y absolutamente previsible en su desarrollo general, aunque también contenga alguna sorpresilla. Ayuda al espectáculo el despliegue de efectos especiales, a veces asombroso, como en la larga secuencia inicial o en el clímax final en el fondo del océano. No se comprende, sin embargo, el pobre papel de la banda sonora, muy desaprovechada por Geoff Zanelli, quien ni siquiera recupera como debiera el "leitmotiv" original de la saga, tan reconocible y gratificante para espectador. Por otra parte, lo peor de Piratas del Caribe: La venganza de Salazar es probablemente un Jack Sparrow que cada vez resulta más tontaina y prescindible. Con el paso de los años Johnny Depp se ha anquilosado en sus gestos y exageraciones y su personaje está fuera de la realidad; su pícara inteligencia, su audacia y su valentía se han evaporado definitivamente, para convertirse ya en un mero comparsa cómico, salvado siempre de los peligros por no se sabe qué casualidades. En cambio, en la línea de lo que viene siendo habitual en el cine de los últimos tiempos el film intenta recuperar el espíritu de los inicios con la inclusión de dos jóvenes aguerridos y valientes que son capaces de arrostrar peligros sin cuento en persecución de sus ideales. Así el impulsivo Henry Turner y la intrépida Carina Smyth vienen a ser un trasunto juvenil de Will Turner y Elizabeth Swann, y son los encargados de aportar a la trama el contenido más clásico y aventurero. El magnífico trabajo de Breton Thwaites (Dioses de Egipto) y Kaya Scodelario (El corredor del laberinto) es crucial en este film y además promete larga vida a la saga. Mientras tanto, el lado aparatoso y fantástico viene de la mano de Barbossa y Salazar, éste interpretado por un Javier Bardem que vuelve a bordar al malvado de turno. El origen de su odio a Jack Sparrow da lugar a una de las mejores escenas de la película. Y aviso para navegantes: permanezcan en sus butacas durante los títulos de crédito, pues al término de los mismos se incluye una breve escena final.

6/10
Iron Fist

2017 | Iron Fist | Serie TV

De niño, Danny Rand sobrevivió a un accidente de avión en el que fallecieron sus progenitores. Tras años perdido, regresa a Nueva York, donde la compañía de sus padres pasó a estar controlada por el ex socio de éstos, Harold Meachon, y sus dos hijos, Ward y Joy. Pero éstos, amigos de la infancia de Danny, temen que reclame sus derechos sobre la empresa, por lo que a pesar de que manifiesta poderes sobrenaturales enviarán sicarios contra él, y acabarán encerrándole en un psiquiátrico. Netflix mantiene el nivel de calidad de sus adaptaciones de personajes Marvel. Tras Daredevil, Jessica Jones, y Luke Cage, su cuarta incursión en este terreno adapta las peripecias del personaje creado por Roy Thomas y Gil Kane, que se diferencia bastante de sus predecesores porque incluye más elementos sobrenaturales y místicos. Sin renunciar a esto, se mantiene el tono realista que caracteriza las series de superhéroes de la casa. Como es habitual, las conexiones con el resto de hombres con poderes son mínimas, por ejemplo, un personaje menciona ‘el incidente’, refiriéndose a lo ocurrido en la ciudad de los rascacielos en Marvel Los Vengadores. Aparte, aparecen los personajes de Carrie-Anne Moss y Rosario Dawson, vistos en otras producciones de la cadena de ‘streaming’. Buen trabajo como protagonista de Finn Jones, hasta ahora conocido sobre todo como Loras Tyrell, en Juego de tronos, que aquí desarrolla muy bien un personaje desvalido, a pesar de sus habilidades especiales, en busca de su identidad, tema central de la primera temporada. También cumplen Jessica Henwick (propietaria de un dojo) y el resto de secundarios. El veterano John Dahl, autor de largometrajes tan aceptables como Nunca juegues con extraños y La última seducción, marca las pautas, dirigiendo los dos primeros capítulos, que se caracterizan por un ritmo trepidante que le saca partido a un guión bien orquestado, y sus extraordinarias coreografías de acción.

6/10
Beyond the Known World

2017 | Beyond the Known World

Lion

2016 | Lion

Tras una serie de desdichas, un niño mendigo de La India se separa primero de su madre, y después de su hermano. Acaba en un orfanato, donde le recoge una familia australiana que decide adoptarle. Años después, nacerá la inquietud de reencontrarse con los suyos. El australiano Garth Davis, forjado en el ámbito de la publicidad y en series como Top of the Lake, debuta con buen pie en la realización cinematográfica, versionando una historia real, recogida por el propio protagonista en su libro “A Long Way Home”. Habrá que seguir los pasos de esta joven promesa, que convierte un film que funciona como excelente publicidad de Google Earth –herramienta que ayuda bastante al protagonista en la trama– en un drama de primer orden, con algunos momentos conmovedores. Se le perdona que atraviese un pequeño bache hacia la mitad del metraje, pues aborda con sobriedad temas como la identidad personal, y la necesidad de conocer las raíces. Por un lado Dev Patel se consagra como actor adulto, años después de Slumdog Millonaire, tras una serie de papeles bien ejecutados, como el protagonista de El hombre que conocía el infinito. No sólo mantiene su fotogenia con el paso del tiempo, sino que cada vez interpreta mejor. Choca más que Nicole Kidman vuelva a trabajarse un personaje, defendiendo con vigor a la madre adoptiva, en sus escasas escenas. Por encima de ellos, se convierte en rey de la función el debutante Sunny Pawar, comunicativo niño que interpreta en el primer tramo al protagonista. El relato tiene puntos en común con Rastros de sándalo, si bien resultaría extraño que sus responsables conocieran el film español.

7/10
Banished

2015 | Banished | Serie TV

En 1787, Gran Bretaña desterraba a sus ciudadanos más problemáticos como los huérfanos, ladrones de poca monta, prostitutas y bandoleros. El lugar elegido fue Sidney, Australia, un lugar hostil e inóspito en el que muy poca gente había estado. Estos marginados, supervisados por los oficiales británicos, debían establecer una colonia allí y, a pesar de la hambruna, las sequías, las fugas y los asesinatos, la colonia prosperó.

Aviones de papel

2014 | Paper Planes

Sam Worthington avala con su presencia esta producción televisiva para el público familiar producida en Australia, su país adoptivo desde que tenía 6 meses. El protagonista de Avatar interpreta a Jack Webber, hombre destrozado tras la muerte de su esposa, al igual que Dylan, su pequeño. Éste empieza a recuperar la ilusión por la vida, y a contagiársela a su progenitor, cuando aparece en su colegio un profesor sustituto que anima a los alumnos a construir aviones de papel. Puesto que Dylan logra asombrosos resultados, el docente le explica que tiene opciones de clasificarse para el Campeonato Mundial, que se celebrará en Japón. Sencilla pero eficaz, sigue el típico esquema de las películas deportivas, de competiciones y torneos, cuenta con personajes bastante convencionales, y su utilización de imágenes aceleradas de vez en cuando queda un tanto ridícula. A pesar de todo, se sigue con interés, porque su historia de aviones de papel tiene cierta originalidad, y por un tono positivo que se agradece. Mientras que Worthington no parece haberse esforzado demasiado, el niño Ed Oxenbould derrocha expresividad, así como Ena Imai, su adversaria. El film apela a la creatividad, insta a seguir adelante por encima de las dificultades, y critica con simpatía aspectos de la juventud actual como la excesiva dependencia de los móviles.

5/10
300: El origen de un imperio

2013 | 300: Battle of Artemisia

Más de lo mismo, pero con una estructura de guión menos sólida que su predecesora 300. El desconocido Noam Murro toma el relevo a Zack Snyder y se aplica a la adaptación de “Xerxes”, novela gráfica de Frank Miller, autor también del cómic que dio pie a un film muy alabado en su día por su imaginería visual, pero que siete años después puede considerarse claramente sobrevalorado. Esta vez Persia busca venganza por la muerte de su rey Darío, y es la generala Artemisia, de origen griego pero integrada en el bando persa, quien persuade a Xerxes de que lo haga, pues su padre agonizante le suplica que no busque pelea con los griegos. Artemisia le asegura que en realidad lo que Darío esperaba es que él se convirtiera en un dios, y desafiara a sus enemigos. Sea como fuere Temístokles se afana en lograr la unidad de Grecia, aunque cada ciudad-estado va a lo suyo, y la reina Gorgo de Esparta no quiere saber nada del tema Así que ahí va el héroe ateniense y unos barcos, en clara inferioridad numérica, dispuesto a desafiar a la cruel Artemisia. Acción, mucha acción, hay en 300: El origen de un imperio. También hay voz en off, mucha y agotadora voz en off. No podemos olvidar los discursos enardecedores, varias veces se repiten, a ver si el espectador vibra con las palabras previas al combate. También, y resulta bastante ridículo, hay un encuentro sexual de Temístokles y Artemisia, supuestos enemigos mortales negociando no se sabe qué, y que terminan en algo que tal vez sea una violación mutua, o tal vez no, pero que en cualquier caso es irremediablemente grotesco. Al final queda el derroche de efectos visuales, las batallas navales, con mucho ordenador, y la abundante sangre, gore suavizado con decapitaciones y otras lindezas. Poco interés tiene el film, y muy limitados son los personajes guaperas de turno, los recién llegados Sullivan Stapleton y Eva Green, o los repetidores Lena Headey y Rodrigo Santoro.

3/10
Top of the Lake

2012 | Top of the Lake | Serie TV

Oranges and Sunshine

2011 | Oranges and Sunshine

La perplejidad que puede producir Oranges and Sunshine, primera pelicula de Jim Loach, desaparece cuando se descubre que Jim es el hijo de Ken Loach, con una tal fidelidad a los temas de su padre que la película podría tener la firma del progenitor. Se adapta la novela testimonio de Margaret Humphrey, asistenta social en Nottingham que habría descubierto uno de los grandes escándalos de los años 50-60, nada menos que la deportación organizada de 130.000 niños separados de sus familias o huérfanos en dirección a Australia que les habría hecho trabajar en condiciones inhumanas. Como se ve rápidamente hay una "causa justa " a defender, en la que Emily Watson pone una gran energía. Al final, a fuerza de evidencias discutibles, la carga antigubernamental pierde su fuerza, sobre todo cuando se añade un elemento de pedofilia que concierne a una institución religiosa. La mezcla de elementos diversos no hace sino complicar las cosas y hacer poco verosímil la historia que se nos cuenta, aún admitiendo que puede haber una base real a los hechos.

5/10
Enemigos públicos

2009 | Public Enemies

Nueva incursión en el mundo de los forajidos al margen de la ley del veterano Michael Mann, que debutó en el cine con la notable Ladrón, y ha indagado sobre el tema en títulos como Hunter, Heat, Collateral y Corrupción en Miami (2006). Esta vez se basa en hechos reales, recogidos en el libro ‘Public Enemies: America’s Greatest Crime Wave and the Birth of the FBI, 1933-34’, de Bryan Burrough. Recoge las peripecias de John Dillinger –personaje auténtico ya llevado al cine con desiguales resultados por John Milius (Dillinger), Lewis Teague (La dama de rojo) y Max Nosseck (Dillinger (1945))–. Fue el más afamado ladrón de bancos de todos los tiempos, a pesar de la competencia, pues vivió en una época prodiga en criminales míticos, como Baby Face Nelson o Pretty Boy Floyd. El guión –que remite a cintas como Bonnie and Clyde y Los intocables de Eliot Ness– sigue los pasos de John Dillinger durante 14 meses, a partir de su salida de la cárcel, en julio de 1934. Inicia entonces una oleada de atracos que le convirtieron en una presencia habitual de los periódicos. En ese tiempo, se enamora de Billie Frechette, una humilde empleada de un guardarropa. Dillinger debe esquivar a los hombres del agente federal Melvin Purvis, un experto tirador encargado de atraparle. Michael Mann se luce con una esmerada reconstrucción de la época, y hace hincapié en la lucha de J. Edgar Hoover, porque el congreso le dote de los medios legales y financieros suficientes para perseguir a los delincuentes que cometieran robos en un lugar y después cambiaran de estado. Uno de los puntos de interés es la lucha de Hoover por transformar el Bureau of Investigation que dirigía por aquel entonces en el actual FBI: Por otro lado, el cineasta transmite muy bien la fascinación que sentían los ciudadanos medios, en plena época de la Gran Depresión, por los grandes gángsteres y ladrones de bancos, que por entonces tenían mucha presencia en los medios de comunicación. Dillinger se convirtió en una especie de ídolo, en una época donde ciudadanos incapaces de saltarse una señal de tráfico admiraban a aquellos que habían solucionado sus problemas desafiando la ley. Como los bancos eran extremadamente impopulares, el asaltante Dillinger era aclamado como una especie de Robin Hood. Mannn ha sabido reflejar todo esto en muchos detalles, como la sesión de preguntas de unos periodistas emocionados con Dillinger, tras ser detenido, o en la pasión que despertaba el actor especializado en mafiosos James Cagney –al que imita un compinche de Dillinger– y películas como El enemigo público nº 1, que cobra gran importancia en el desenlace de este film. Sorprendente es la interpretación de Johnny Depp, en un registro más realista de lo habitual, que sabe transmitir la elegancia de su personaje, a pesar de sus métodos violentos, y añade un toque romántico que recuerda a alguna película de gángsteres de Humphrey Bogart, como El bosque petrificado o El último refugio. Es un personaje con muchos matices, descritos con sutileza en el guión, pues tuvo una infancia desgraciada, y a pesar de vivir al margen de la ley, tiene una especie de código de honor y valora la amistad por encima de todo, como los viejos personajes de las películas de Sam Peckinpah. Le secunda con convicción el prolífico Christian Bale, como un policía obsesionado por su presa, pero en el fondo honrado. Cuenta también el film con ilustres secundarios en papeles a veces muy menores, como Marion Cotillard, Channing Tatum, Giovanni Ribisi, Stephen Dorff y la casi olvidada Leelee Sobieski, que a pesar de su calidad, aquí casi no tiene papel. En su relato de ascensión y caída de un gángster, Michael Mann parte de viejos esquemas, que tan buenos resultados le dieron a Howard Hawks, en Scarface, el terror del hampa. Un planteamiento clásico filmado con el moderno estilo eminentemente visual del director de El dilema, un montaje trepidante y una sabia utilización de las cámaras digitales. Muchos son los momentos deslumbrantes, aunque cabe destacar el último atraco al banco, la huida de la posada y una surrealista y poco probable visita de Dillinger a la oficina desde donde se dirige su busca y captura. También se anota un tanto Michael Mann a la hora de integrar las canciones de la época en la trama.

8/10
Los niños de Huang Shi

2008 | The Children of Huang Shi

Años 30, siglo XX. George Hogg es un periodista inglés que desea informar acerca de la invasión de las tropas japonesas en China. Haciéndose pasar por un conductor de la cruz roja logra salir de la zona franca de Shanghai y adentrarse en el interior, hacia Nanjing. Las atrocidades que allí ve le provocan una conmoción y además están a punto de costarle la vida a mano de los japoneses. Es salvado 'in extremis' por Chen, un combatiente de la resistencia china, educado en Occidente y que sigue los postulados comunistas. Él y la enfermera norteamericana Lee Pearson deciden que Hogg sea enviado para su seguridad a un lugar lejano, el orfanato de Huang Shi. Allí, Hogg entablará relación con un grupo de niños y jóvenes que intentan sobrevivir en medio del caos, la guerra y la carestía de alimentos. El británico Roger Spottiswoode (El mañana nunca muere) dirige con corrección una historia de valor, solidaridad y amor. Se trata una relato verídico, pues el protagonista existió efectivamente y el guión recrea sus experiencias reales en el país asiático, entonces desmembrado por el enfrentamiento con los nipones y por su propia lucha interna entre los comunistas y las tropas nacionalistas de Chang Kai-shek. La cuidada ambientación es fruto de un esmerado esfuerzo de producción –que se hace notar especialmente en las escenas del tren o de los ataques aéreos– y los elementos dramáticos, desprendidos de una historia que mezcla guerra y amores occidentales en el lejano oriente, recuerdan un poco a películas como El velo pintado o La condesa rusa. Pero aquí, los espectadores quizá echen en falta algo de nervio al conjunto, ya que el guión de los inexpertos Jane Hawksley y James MacManus adolece de cierta monotonía y de algunas caídas de tensión, así como la traslación a la pantalla de Spottiswoode se revela imperfecta en lo referente a la narración temporal de los hechos. Puede ser por esa falta de tensión épica –es inexplicable también la ausencia de una banda sonora de peso– por lo que la historia emociona menos de lo que debería, aunque en honor a la verdad el resultado final siga siendo estimable. El reparto internacional es sobradamente conocido. Pero mientras que Jonathan Rhys Meyers y Chow Yun-Fat hacen un trabajo únicamente correcto, y por momentos incluso gris, las dos actrices están estupendas: Radha Mitchell en su papel de mujer filántropa y de fuerte carácter, y la elegante Michelle Yeoh en el de una gran señora de negocios.

6/10
Australia

2008 | Australia

Una película “como las de antes”. De larguísima duración, con una trama “bigger than life”, “más grande que la vida”, en un marco histórico y paisajístico de proporciones épicas, y contenedora de la apasionada historia romántica de rigor. El australiano Baz Luhrmann aparca de momento las aproximaciones “modernillas” de su “Trilogía del telón rojo” (El amor está en el aire (1992), Romeo y Julieta, de William Shakespeare, Moulin Rouge) y aborda su film, un canto de amor a su país, con asumido clasicismo, y referentes de la talla de Lo que el viento se llevó, Memorias de África, Titanic y, en general, todo el cine de David Lean. Tales intenciones caen bien, se ganan la simpatía del espectador.Sarah Ashley, una aristócrata inglesa, acude a Australia a reunirse con su marido, que está negociando la venta de una explotación ganadera. Dama de fuerte carácter, pero a la que la vida ofrece pocos alicientes, deberá afrontar su inesperada viudez, y la aventura de transportar sus 1.500 reses a Darwin, para venderlas al ejército, necesitado de aprovisionamientos por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Le ayudará en la empresa Drover (el Arriero), tosco aunque magnífico profesional, con el que surgirá progresivamente la chispa del enamoramiento. El viaje ayuda a Sarah a descubrirse a sí misma gracias a la fuerza redentora del amor, dirigido no sólo a Drover sino al adolescente aborigen Nullah, y a los otros miembros de la expedición. No faltan sin embargo los obstáculos, sobre todo de parte de Fletcher, un antiguo capataz que trabaja a las órdenes de Carney, el rey del ganado. Esta primera parte del film funciona muy bien, como un western bien engrasado, con pinceladas melodramáticas y humorísticas: se perfilan los personajes -estupendos Nicole Kidman narrando torpemente un cuento, la antítesis de Isak Dinesen en Memorias de África, y Hugh Jackman dando puñetazos a diestro y siniestro-, hay escenas memorables como la de la estampida, se introduce la cuestión de los aborígenes, su espiritualidad y la llamada “generación robada”, el confinamiento de los mestizos en misiones religiosas por orden del estado. El remate de todo este tramo, el baile y la proyección en un cine de El mago de Oz -motivo recurrente para hablar de la añoranza del hogar y de los sueños que se hacen realidad- es perfecto. Luego, como suele ocurrir en estas películas-río, se cambia el paso. Y Luhrmann lo hace con excesiva brusquedad. Se dibujan entonces las discrepancias que surgen en la pareja protagonista en torno a cómo debería ser educado el huérfano Nullah, peripecia que discurre con el telón de fondo del poco conocido bombardeo japonés a Darwin, comparable al sufrido por los americanos en Pearl Harbor. Aunque de nuevo la grandiosidad de lo que vemos en pantalla resulta apabullante, se pierde algo en lógica narrativa y de evolución de los personajes. Hay un enfatismo excesivo en los momentos culminantes, cuando hay vidas en riesgo o se producen los felices reencuentros, ello a pesar del inteligente uso de la partitura musical de David Hirschfelder. Aunque logra un film notable y de éxito seguro, pesa demasiado a Luhrmann la autoconciencia de que está manejando algo muy grande, que debe transmitir emociones auténticas, lo que le dificulta que éstas surjan sin ser forzadas.

7/10
El juego del matrimonio

2007 | Married Life

Tercer largometraje del director Ira Sachs cuyo film Forty Shades of Blue logró en 1995 el Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance. Aquí escribe y dirige una historia peculiar, entre el drama y el thriller –aunque en ocasiones todo parezca una comedia–, sobre las vicisitudes de un matrimonio de clase media en la Norteamérica de finales de los 40… Aunque el relato no es áspero ni desagradable, sí es insulso, pues se trata de una película carente de humor, nada romántica, con una visión cínica y poco atractiva de la vida matrimonial, donde sólo parece haber egoísmo edulcorado. El director parece decir algo así como que el matrimonio no da la felicidad, pero “esto es lo que hay”. Y, claro, quien dice vicisitudes, dice adulterio. Porque la cosa va de eso. Tras muchos años de matrimonio, Harry quiere a su esposa Pat, pero no está enamorada de ella (¡Oh Dios mío, qué espanto!). Total, que se enamora de la jovencita Kay y planea una vida idílica con ella. Harry le confiesa muy seriamente su adulterio a su mejor amigo, Richard, un vividor incapaz de asentar la cabeza... hasta ahora, es decir hasta que Harry le presenta a Kay. Y mientras que Harry y Kay prosiguen su relación, Richard comienza también a hacerle visitas a la amiguita de Harry. En fin, las cosas comienzan luego a ponerse oscuras, pues ya se sabe que la pasión ciega el intelecto... De lo mejor del film es la cuidadosa ambientación de los años 40 del siglo pasado. Los personajes tienen el misterioso aire del cine negro de aquellos años, con las gabardinas, los sombreros, las lluvias nocturnas, los secretos, la mujer fatal de rubios cabellos, los exteriores urbanos grises, los interiores hogareños de color pastel, etc. Sin embargo, pese al atractivo envoltorio la historia carece de interés real y todo suena a creación artificial y un poco episódica, quizá debido a la pobre definición de los personajes y sus relaciones, y a la torpeza de un guión sin garra. Y eso que el reparto es realmente bueno: Chris Cooper, un actor capaz de bordar reversos malévolos; el galán Pierce Brosnan; la esposa abnegada Patricia Clarkson; y la joven bombón Rachel McAdams. Una lástima.

4/10
300

2007 | 300

Adaptación del conocido cómic de Frank Miller, que narra el enfrentamiento de los 300 guerreros espartanos del título, comandados por el rey Leónidas, contra las numerosísimas tropas del decadente monarca persa Jerjes, en la Batalla de las Termópilas, acontecida en el 480 a.C. El film ofrece un montón de combates bestiales, con el telón de fondo del amor ardiente de la reina Gorgo, las intrigas palaciegas en Esparta alentadas por un tipo vendido, y la traición de otro personaje feo, feísimo, que se diría un cruce de Gollum y el jorobado Quasimodo. Muy vistosa... Muy, muy violenta... Y muy, muy, muy hueca. Después de tropezar en el cine que intentaba seguir la estela de Gladiator con Troya y Alejandro Magno, Warner, sin saber cómo, ha arrasado en taquilla con esta nueva incursión en el cine épico. Eso sí, escarmentada la productora, había contratado a un director desconocido y un reparto baratito, por si las moscas. No hay mucho que contar sobre el film. Mucho efecto digital y fotografía irreal, que son resultones pero empiezan a cansar; batallas con todo tipo de guerreros crueles y deformes; mucha flecha al estilo 'martirio de San Sebastián' y mucha cabeza decapitada; unos cuantos discursos supuestamente vibrantes; subtrama romántica, a ver si el público femenino entra al trapo... ¡Y hala!, a ver qué pasa. Y el 'qué pasa' es un film donde al heroísmo le falta consistencia, capacidad de conmover: no se sabe muy bien qué ideales son esos que mueven a los espartanos; pero que se ha estrenado en el momento adecuado para hacer diana en la taquilla.

4/10
La propuesta

2005 | The Proposition

Ambientada en Australia, hacia 1880, este durísimo western narra las vicisitudes de varios hermanos por sobrevivir a una lucha sin cuartel con los hombres de la ley, debido a una serie de sangrientos crímenes. Guy Pearce interpreta a Charlie Burns, uno de los hermanos forajidos, quien recibirá del capitán Stanley una alocada propuesta para acabar con el derramamiento de sangre: si mata a Arthur, su hermano mayor, salvará de la horca a Mike, su hermano menor. El director australiano John Hillcoat ha pergeñado un estupendo y violento film que trae a colación temas como la unidad familiar y la lealtad. El guionista Nick Cave (también autor de la preciosa banda sonora) ofrece una historia terrible, brutal, convulsa, que habla del avance de la civilización a través de las inmensas tierras áridas de Australia, un territorio muy similar al del oeste americano, con sus vastísimos espacios, la presencia de los colonos y los aborígenes, y el sempiterno axioma de la ley del más fuerte. Cave y Hillcoat trazan unos personajes impactantes, muy definidos, aunque es cierto que algunos de ellos tienen un papel demasiado escaso (como el cazarrecompensas o el jefe del pueblo), y saben aportar un excitante aliento épico al conjunto, con unos planos fabulosos, enormemente líricos, en donde la agresividad, la belleza y la desolación de la naturaleza se convierten en pieza clave del drama. El reparto es bastante notable, e incluye a varios actores de primera línea.

7/10
Van Helsing

2004 | Van Helsing

¿Cómo reunir en una misma película a monstruos que han protagonizado en solitario decenas de títulos? Stephen Sommers, que ha escrito y dirigido esta película, tiene la respuesta. Para empezar, el protagonista será un especialista en cazar monstruos, que ya aparece en la novela "Drácula", de Bram Stoker: Van Helsing. Este intrépido personaje, una especie de Indiana Jones que viste siempre ropa oscura, se transforma en agente secreto del Vaticano nada menos, y sus misiones son enfrentarse con diabólicas criaturas. Aunque sus jefes suelen recomendar que no mate a nadie, que debe procurar salvar también a tan terribles oponentes, Van Helsing no lo suele tener fácil a tal respecto. Contando con Van Helsing, parece razonable pensar que ya tenemos un escenario principal, Transilvania, donde mora el conde Drácula con sus tres sanguinarias novias. Si vamos más allá, e imaginamos a Anna, una chica muy guerrera, que lidera un pueblecito que sufre los embates de los vampiros, y que ésta tiene un hermano que sufre el mal de la licantropía, ya tenemos otro monstruo en el saco. Finalmente, hemos de pensar que Drácula es un no-muerto, y esto, entre otras desventajas, le impide tener descendencia con sus queridas novias. Así que, para superar esta contrariedad, el conde piensa que las ideas del doctor Frankenstein de fabricar una criaturas a partir de cuerpos de difuntos, pueden ser una solución. Y ya tenemos un tercer monstruo. Si a esto sumamos una secuencia de presentación de Van Helsing, en que anda por las calles de París a la caza de Mr. Hyde, tenemos por fin una colección de monstruos de lo más completita. Conociendo los antecedentes de Sommers, sus dos filmes La momia y El regreso de la momia, era de esperar que, a pesar de contar aquí con tanto monstruo, apostara más por la acción y la aventura que por el terror propiamente dicho. Y desde luego, en tal aspecto, la película no defrauda en absoluto. Una vez perfilados los sencillos mimbres argumentales que acabamos de apuntar, no hay un momento para tomarse un respiro. La película es trepidante, como un circo con varias pistas, en el que, en cada una, parece escucharse el grito de guerra ‘¡Más difícil todavía!’. Maquillaje asombroso para las criaturas (un Frankenstein diferente) y efectos digitales para las transformaciones de las criaturas (singularme el hombre lobo), escenarios para dejarte boquiabierto, planos en los que la cámara y los actores, literalmente, vuelan…Todo está al servicio de ese increíble espectáculo visual. Hugh Jackman, Lobezno en las dos entregas de X-Men, es un Van Helsing la mar de razonable. Y Kate Beckinsale, a pesar de su aire de damisela delicada, da bien el tipo de mujer peleona, algo que ya había probado en parte en Underworld. Para los monstruos se apostado por actores no demasiado conocidos, pero que cumplen: Richard Roxburgh es Drácula, Will Kemp el Hombre Lobo, y Shuler Hensley el monstruo del Dr. Frankenstein. Pero no hay que engañarse, éste no es un film pensado para que los actores entreguen composiciones memorables. Estamos ante un film muy físico, y a tal respecto hay que subrayar que muchas de las escenas peligrosas las han hecho directamente los actores sin especialistas, colgados con cables que luego se han borrado digitalmente.

6/10
El Señor de los Anillos: El retorno del rey

2003 | The Lord Of The Rings. The Return Of The King

Cuando una película forma parte de una trilogía, y hace la número tres, un desafío importante para el cineasta es iniciarla con buen pie. Ese tercer título tiene ya a sus espaldas un pasado, un puñado de buenas vibraciones que el espectador ha vivido, pero que quizá están adormecidas. Y se hace preciso despertarlas. Peter Jackson tiene el buen tino de empezar el film recordándonos el pasado de Gollum. Esa desdichada criatura, carcomida por el deseo de poseer el Anillo único, fue tiempo atrás un tipo normal, como cualquiera de nosotros, que se llamaba Smeagol, y que sabía disfrutar de una mañana de pesca en compañía de Deagol, un buen amigo. Explicándonos cómo casualmente, al caer al agua, halló su compañero de pesca ese bonito anillo, Jackson mata dos pájaros de un tiro: nos recuerda que el Anillo está repleto de maldad, que aunque concede a quien lo posee un poder inmenso, corrompe los corazones y empuja al asesinato; y al señalarnos que Gollum no siempre fue un ser repulsivo, el espectador cae en la cuenta del peligro al que está expuesto Frodo Bolsón, el hobbit portador del Anillo. Se nos anticipa que, a pesar de sus buenas intenciones, de llevar su pesada carga hasta el Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, el atractivo creciente que emana del Anillo le está transformando: Frodo empieza a parecerse peligrosamente a Smeagol-Gollum. El film no sólo sigue las evoluciones decisivas de Frodo, acompañado en su incursión a las tierras de Mordor por su fiel compañero Sam Samsagaz, y por el inesperado guía Gollum. Entretanto los que fueron compañeros de la Comunidad del Anillo trabajan a fondo para enfrentarse al todopoderoso ejército de Sauron, el Señor Oscuro. Saben que si Frodo fracasa, todo su esfuerzo será en vano. Pero ellos deben ganar tiempo, poner toda la carne el asador, porque todo lo que hagan es importante cara a la salvación de la Tierra Media. Hasta la más pequeña criatura tiene un papel que cumplir. Por un lado, Aragorn, el legítimo heredero de Isildur, tiene que pensar en asumir sus responsabilidades para reinar en Gondor. Con ayuda del elfo Legolas y el enano Gimli se enfrentará a mil peligros, incluido el de convocar a las tropas del rey de los muertos, que tendrá así ocasión de reparar el perjurio del pasado. El rey Theoden, librado de las malas artes de Saruman, empezará a reunir las tropas necesarias para acudir en ayuda de Minas Tirith. Merry está a su servicio, y Eowyn se destacará en el campo de batalla, siendo la mujer capaz de plantar cara a un Nazgûl. Mientras, Gandalf acude con Pippin a Gondor, para preparar la defensa de Minas Tirith. La tarea no es sencilla, pues Denethor, el Senescal, ha enloquecido de dolor desde que supo de la muerte de su muy querido hijo Boromir. Sometido al influjo de fuerzas oscuras, nunca ha sabido reconocer la valía de su otro hijo, Faramir. Tres horas y media de espectáculo épico ofrece Peter Jackson, durante las cuales se ha de esforzar por trenzar los diferentes hilos narrativos, y lograr que, ante un espléndido y fuerte tejido, el público no se pierda. ¡Y a fe nuestra, que lo consigue! Jackson, gracias a su guión, coescrito con su mujer Fran Walsh, y con Philippa Boyens, nos lleva de un lado para otro con elegancia y precisión, entrando y saliendo de las distintas tramas justo cuando la historia lo requiere. Dice Jackson: “Los personajes principales no se encuentran ni interaccionan uno con otro, lo que es bastante extraño. Así que siempre buscábamos formas de crear conexiones que transmitieran la sensación de que los hechos están ocurriendo simultáneamente, para dar la ilusión de que, aunque no compartan el mismo espacio, existe una coherencia en el devenir de los acontecimientos.” Las escenas de batalla son, una vez más, impresionantes. La batalla de los Campos de Pelennor, con populosos ejércitos, poderosas catapultas, o los sorprendentes olifantes, rodada en los increíbles parajes de Nueva Zelanda, tiene toda la capacidad del mundo para dejar boquiabierto al espectador más reticente. Sin embargo, Jackson usó un truco elemental para no convertir aquello en una serie de escenas de acción llamativas pero rutinarias: “Ninguna escena dura más de cinco minutos. Si no, se convierte en impersonal. Aunque los efectos sean todo lo espectaculares que tú quieras, después de unos minutos de observarlos, deja de importarte. Y tienes que empezar a fijarte en los personajes.” Tan es así, que los guionistas personalizaron incluso a uno de los orcos, con más peso que el resto: Gothmog, que apenas tiene presencia en el libro, nos presta sus ojos para ver la batalla desde el campo enemigo. La espectacularidad del film no impide que Jackson preste una esmerada atención a los numerosos personajes. Aunque precisamente el hecho de contar con tantos, todos con peso, y evitando dar protagonismo absoluto a uno u otro, ha jugado en contra de premios y nominaciones para las actores. De los tres filmes, sólo ha habido una nominación al Oscar para el reparto: la de Ian McKellen, por su composición de Gandalf en el primer film. Pero realmente todos están estupendos, ninguno desentona: Elijah Wood como Frodo, y Sean Astin como el fiel compañero Samsagaz, que lo aguanta todo, están maravillosos. Igual que los otros dos hobbits, Billy Boyd como Pippin (también visto en Master & Commander), y Dominic Monaghan como Merry, y un envejecido Bilbo, que es Iam Holm. El que ha dado un mayor empujón a su carrera ha sido Orlando Bloom, Legolas, que ha rodado luego Piratas del Caribe y Troya; y tampoco ha salido mal parado Viggo Mortensen, que da vida a Aragorn. Luego están John Rhys-Davies (Gimli), Bernard Hill (Theoden), John Noble (Denethor), Sean Bean (Boromir), David Wenham (Faramir), Hugo Weaving (Elrond), y perdón por los que nos dejamos en el tintero. Y entre las chicas, hay tres importantes: Liv Tyler que es Arwen, la amada de Aragorn; Cate Blanchett, la dama Galadriel; y Miranda Otto, que encarna a la guerrera Eowyn. Rematar la historia, oh, qué difícil es. Pero Jackson y cía lo consiguen. El clímax en el Monte del Destino es impresionante, se logra visualizar lo que escribió Tolkien. Y le dan un toque de sorpresa y suspense, cuando las dudas y el atractivo del mal vuelven a surgir con toda su fuerza. Después, hay varios ‘falsos’ finales (el bromista de Billy Cristal, presentador de los Oscar, decía exagerando que había recibido 11 nominaciones, tantos como finales presentaba la peli), necesarios: en la batalla, en la Comarca, en los Puertos Grises. Porque de verdad hemos llegado, como decía Frodo, al “final de todas las cosas”.

9/10
El desquite

2003 | Gettin´ Square

Barry Wirth (Sam Worthington) recién salido de prisión está decidido a reinsertarse como su compañero Spit (David Wenham), pero ambos se darán cuenta que fuera aún quedan viejas cuestiones por resolver, algo más complicado de solucionar de lo que pensaron. Film con un buen ritmo que engancha al espectador y que junto con los gags de los personajes dejará un buen sabor de boca. Recuerda al cine de Guy Ritchie aunque tal vez no con una trama tan enrevesada como las que nos suele ofrecer el británico.

5/10
Pure

2002 | Pure

Paul es un chaval de diez años muy espabilado, que vive con su madre Mel y su hermano pequeño Lee. La muerte del padre de un infarto hizo que Mel se viniera abajo, y desde entonces está enganchada a la heroína, que le proporciona periódicamente su camello Lenny. El despierto Paul creía que lo que su madre se inyectaba era una medicina, pero pronto debe enfrentarse a la cruda realidad. Y aunque hace todo lo que puede para que deje de ser una yonki, la cosa parece superior a sus fuerzas; por lo que Mel podría perder la custodia de sus hijos, que se irían a vivir con los abuelos paternos. Film modélico a la hora de abordar situaciones extremas sin complacencias, pero de un modo humano, y con mirada positiva, señalando el amor, la fuerza de voluntad y la ayuda de los seres queridos como medios para resolver problemas. El punto de vista de la narración es, indudablemente, el de Paul, obligado a crecer antes de tiempo. A su corta de edad debe afrontar un panorama que incluye la adicción de su madre; la muerte de la mejor amiga de ésta; el conocimiento de que la chica de la que está platónicamente enamorado, la menor de edad Louise, está embarazada y ya tuvo otro niño, que tuvo que dar en adopción; la actitud violenta de Lenny; y el resentimiento de la abuela hacia su madre. Lo que le conduce, en su esfuerzo por entender a su madre, a una decisión terrible, uno de los momentos más impactantes del film, que ofrece con cámara subjetiva los efectos de estar 'colocado'. Gillies Mackinnon (Un golpe del destino) aguanta el tipo dirigiendo -es notable el clímax en que se decide con quién van a estar los críos-, aunque abusa de la banda sonora, una bonita partitura de Nitin Sawhney que se hace notar demasiado. En el apartado actoral, señalar el estupendo trabajo de Molly Parker y Keira Knightley, madre y adolescente, y del niño protagonista Harry Eden.

6/10
El Señor de los Anillos: Las dos torres

2002 | The Lord of the Rings: The Two Towers

La Comunidad del Anillo, que debía ayudar a Frodo a llevar el Anillo Único al Monte del Destino para destruirlo allí donde fue forjado, se ha disuelto. Los hobbits Merry y Pippin son prisioneros de los orcos, y un extraño trío (Aragorn, un hombre, Legolas, un elfo, y Gimli, un enano), emprenden una veloz y agotadora carrera con el propósito de liberarles. Pero cada grupo seguirá trayectorias distintas. La pareja de hobbits va a conocer a los ents, unas criaturas que son como árboles gigantes, la mar de ecologistas, y a su jefe Bárbol; y deberán vérselas con Saruman. Mientras que el trío citado se reencuentra con Gandalf, ahora conocido como Gandalf el Blanco. Y deben acudir en ayuda de Théoden, rey de Rohan, que ha caído bajo la pésima influencia de su consejero Lengua de Serpiente. Finalmente Frodo, con su pesada carga a cuestas y en compañía del fiel Sam, se dispone a cumplir su misión; y van a encontrar una ayuda inesperada. La de Gollum, antes Smeagol, que fue portador del Anillo, y que ha hecho de él un ser deleznable, en el que quedan pocos restos de humanidad. Más difícil todavía. El neozelandés Peter Jackson triunfa nuevamente al adaptar la segunda parte de la trilogía de J.R.R. Tolkien. Teóricamente se trata del film más difícil (el primero tiene la ventaja de la novedad, el tercero el de presentar el emocionante desenlace final), pero Jackson ha sabido no enredarse y combina las tres subtramas descritas antes con innegable maestría. A los hermosos paisajes que ya pudimos disfrutar en La comunidad del anillo (nos deja sin resuello la larga carrera de Aragorn, Legolas y Gimli por las espectaculares montañas), se suman espectaculares escenas de batalla nunca vistas, sobre todo la del Abismo de Helm. Desafíos como el del diseño de los ents son resueltos sin ningún problema. La peli fue una vez más nominada al Oscar como mejor película, una verdadera hazaña si se tiene en cuenta la posible tendencia de los académicos a no votar un film cuya primera parte estuvo nominada el año anterior.

8/10
El cazacocodrilos

2002 | The Crocodile Hunter: Collision Course

El tal Steve Irwin que protagoniza esta cinta cómica de aventuras es el director de un zoológico australiano, que ha arrasado en la pequeña pantalla con un programa sobre sus experiencias con los animales, en el que también le acompaña su esposa. En esta versión cinematográfica de la serie, Irwin ayuda a un cocodrilo herido, aunque desconoce que se ha tragado un dispositivo que pertenece al servicio secreto.

3/10
Moulin Rouge

2001 | Moulin Rouge!

Historia romántica en los bohemios ambientes de París, servida con dirección artística deslumbrante y música de quitarse el sombrero. Eso y mucho más da Moulin Rouge, revisitación del célebre garito nocturno parisino, mostrado ya en celuloide en filmes tan clásicos como Moulin Rouge (1952) de John Huston o French Cancan de Jean Renoir. La trama es sencilla, pero funciona a las mil maravillas. Christian es un joven artista con talento, amigo de gente tan interesante como el pintor Toulouse Lautrec. Él desearía escribir un maravilloso espectáculo musical a representar en el Moulin Rouge. Con lo que no cuenta es con enamorarse. Y lo hace de Satine, la bailarina más hermosa del local. Aunque la actividad de ella no puede definirse como exclusivamente artística. Pues Satine es utilizada como objeto de placer, y concretamente es ofrecida al duque de Monroth, personaje que debe ser complacido para que invierta el dinero necesario para salvar al Moulin Rouge de la ruina económica. ¿Será imposible el amor de Christian y Satine? Baz Luhrmann sabe dar peso específico a la sensual historia de amor que centra el film. No en vano el director firmó hace unos años Romeo y Julieta, de William Shakespeare, traslación a nuestros días de la inmortal obra de Shakespeare. También trata la cuestión de la integridad de la obra del artista, cuando se le requiere que modifique su trabajo para complacer al “productor” de turno. A esto se suma una coreografía maravillosa (recordemos que el australiano también dirigió El amor está en el aire (1992)), servida con un eficaz y endiablado montaje. O la audacia de usar música moderna y variada, y darle un sentido unitario. El espectador sufre inevitablemente con los protagonistas y su mal de amores. La pareja protagonista, Nicole Kidman y Ewan McGregor, sobre todo ella, están maravillosos, y hasta cantan y se mueven como los actores de los musicales de antaño.

8/10
Cenizas y pólvora

2001 | Dust

Dos hermanos, enamorados de la misma mujer, en el lejano Oeste. Elijah se lleva “la gata” al agua, y Luke se convierte en mercenario en Macedonia, en Europa. Habrá reencuentro entre hermanos, y esta vez se disputarán con uñas y dientes un filón de oro. El director macedonio Milcho Manchevski sorprendió a propios y extraños gracias al magnífico film Antes de la lluvia, ganador del León de Oro en Venecia. Ahora vuelve a arriesgarse con un western muy, muy personal. La cosa no le sale tan redonda, pero pasa el corte.

5/10
Molokai: La historia del Padre Damián

1999 | Molokai: The Story of Father Damien

A partir de la biografía escrita por Hilde Eynikel, el director holandés Paul Cox (Innocence) dirige este biopic sobre el famoso santo de la Iglesia Católica que dedicó su vida a los enfermos de lepra de la Isla de Molokai. La historia tiene lugar en el siglo XIX y se centra en las vicisitudes del belga Padre Damián, y todo lo que tuvo que sufrir en su afán de ayudar a los leprosos de la isla. La película, coproducida por varios países, muestra a las claras la entrega a Dios de un hombre valeroso, que para siempre quedó como ejemplo de persona que entrega su vida por los demás. Se trata de un biopic bien cuidado, que cuenta con un elenco de actores de altura, comenzando por David Wenham en el papel protagonista, un actor australiano no muy conocido hasta que formó parte del equipo de El señor de los anillos: El retorno del rey. Le acompañan gente de prestigio, como Peter O'Toole (Lawrence de Arabia), Tom Wilkinson (Shakespeare enamorado) o Derek Jacobi (Yo, Claudio), etc.

6/10

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