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Biografía

Derek Connolly

Derek Connolly

Derek Connolly

Filmografía
Jurassic World: Dominion

2021 | Jurassic World: Dominion

Star Wars: El ascenso de Skywalker

2019 | Star Wars: The Rise of Skywalker

La película que cierra la tercera trilogía de la saga Star Wars, La guerra de las galaxias. Georges Lucas triunfó en 1977 con el título con que arrancó todo, y tras su éxito aseguró que aquello estaba concebido como tres trilogías, luego se desdijo diciendo que eran dos, ocupándose de hacer tres películas precuelas de la original, y al final, ya cansado y jubilado, y dueño Walt Disney de los derechos galácticos, J.J. Abrams dirigió El despertar de la fuerza, comienzo de la tercera trilogía que él mismo se ha ocupado de rematar con El ascenso de Skywalker. La dificultad de la empresa era grande, pues se trataba de culminar una saga muy amada por los fans, y donde las expectativas se encontraban particularmente altas. Y aunque el nuevo film consigue ser muy entretenido y no deja un minuto de respiro, la acción es trepidante, y el cambio de escenarios, apabullante, también se tiene la sensación de que no se desea dar tregua al espectador al estilo de las películas de Indiana Jones con el objetivo inconfeso de que no se ponga a pensar un poco y descubra que le ofrecen mucho ruido y pocas nueces. Figuran acreditados en el guion y argumento original de la película cuatro nombres, de los cuales tres –Chris Terrio, Derek Connolly y Colin Trevorrow, están recién llegados a Star Wars, sólo Abrams tenía experiencia en la saga, y con un libreto donde contó nada menos que con Lawrence Kasdan –que estuvo en la trilogía original– y Michael Arndt. O sea, se ha optado por inyectar savia nueva para imaginar algo novedoso, aun con el riesgo de que las ideas propuestas no acabaran de encajar del todo con lo que resulta familiar y se da por sentado. Espero que el lector impaciente perdone todo el preámbulo anterior, pero lo considero necesario para poner las bases de mi juicio acerca de un resultado que no resulta del todo satisfactorio, tal vez porque con frecuencia se producen en la trama situaciones y avances de la narración un tanto arbitrarios y hasta desconcertantes, con supuestas revelaciones sorprendentes y amagos para no dar, e incluso apariciones de personajes varios que no aportan mucho a la trama, pero que se supone que quedan “cool”, concesiones a la galería. Y encima, te encuentras con que Disney, te ruega, te pide, te implora, que no desveles las sorpresas, por favor, nada de “spoilers” –quién se inventaría la maldita palabreja–, algo bastante difícil de cumplir para el cronista, cuando ya en las tradicionales letras flotando en el espacio con que se inicia el film, se nos plantea una sorprendente e inesperada premisa, un tanto gratuita, conejo en la chistera algo traído por los pelos. De modo que sin destripar la trama demasiado, digamos que la galaxia podría correr más peligro que nunca, y que si nadie lo remedia la Primera Orden restaurará el Imperio, más poderoso y malvado que nunca, pues invocaría a los muertos recurriendo al ocultismo. Por lo que Rey, impaciente, interrumpirá su aprendizaje de jedi, y con sus fieles amigos Finn y Poe, intentará dar respuesta a una misteriosa grabación que apunta a una amenaza muy seria, el resurgir de los sith. En el camino se topa con los esfuerzos de Kylo Ren por atraerla al lado oscuro de la fuerza, mientras se acerca cada vez más a resolver el misterio de sus orígenes. Y es que en efecto, todo se estructura en torno a este triple interrogante. ¿Quién es Rey? ¿Es recuperable el hijo de Han Solo y la princesa-generala Leia? ¿Se salvará la galaxia del amenazante opresivo dominio del lado oscuro de la fuerza? Y alrededor tenemos todo lo demás, a la carrera, vistosos fuegos de artificio, algunos golpes de humor (los mejores alrededor de C3PO), e invitaciones a pensar que a partir de determinados personajes se podrían armar más historias del universo Star Wars. El visionado se hace largo, sin lograrse toda la implicación emocional que sería de desear, también por la paradoja de querer aplaudir la importancia en la lucha galáctica de la unión del pueblo, la visión buenista del esfuerzo colectivo, cuando en realidad, todo acaba dependiendo de las acciones de una o dos personas, no más... El film vuelve a jugar con los sentimientos nostálgicos del espectador talludito, con muchos guiños a las películas precedentes, incluida la partitura de John Williams, que cuando mejor suena es con los acordes de antaño, aunque hay algún tema nuevo en torno a Rey y a la oscura oscuridad. Al mismo tiempo introduce nuevas criaturitas digitales sorprendentes y hasta un droide bastante artesanal. E igual nos paseamos por una pintoresca feria interplanetaria, que nos hacen navegar un rato por un proceloso y agitado océano, o se nos ofrecen imágenes propias de una cinta de brujas y magos en el enfrentamiento decisivo con el Villano con mayúscula, casi como si estuviéramos en el Monte del Destino de El Señor de los Anillos, la idea consiste en ofrecer algunas imágenes nunca vistas en este lado de la galaxia; y aquí se lleva la palma el modo en que Rey se enfrenta por primera vez con un Kylo que viene volando en su nave espacial. Con la confirmación de que Daisy Ridley aguanta los primeros planos como nadie, transmitiendo su sufrimiento interior, y que Adam Driver igual hace de sufrido marido en Historia de un matrimonio que de torturado hijo de sus padres en la saga galáctica, mientras que John Boyega sigue siendo el pánfilo ex soldado imperial buenazo, enamorado de Rey, pero al que se le apunta un posible nuevo interés romántico, mientras que el piloto y pronto general carismático de Oscar Isaac apunta en la dirección de un nuevo Han Solo.

6/10
Jurassic World: El reino caído

2018 | Jurassic World: Fallen Kingdom

Cuando el volcán de la isla Nublar entra en erupción, los dinosaurios resucitados del abandonado Parque Jurásico –que ahora campan a sus anchas– están condenados a volver a extinguirse. Por eso la ex gerente de las instalaciones, Claire Dearing, se ha convertido en activista, y con otros compañeros del Grupo de Protección de Dinosaurios trata de influir en que los políticos asignen fondos para salvar a las criaturas. Contacta con ella el misterioso Eli Mills, que trabaja para el moribundo potentado Benjamin Lockwood, socio de Hammond, el ya fallecido responsable de traer a estos seres de nuevo a la vida, un tipo obsesionado con su jovencísima nieta, tras la muerte en accidente de coche de su hija. Le proponen a Claire que viaje de nuevo a la ínsula, si puede ser llevando consigo a su ex novio, el cuidador Owen Grady. Su objetivo sería rescatar al máximo número de especies para ponerlas a salvo. La prueba de fuego para el español Juan Antonio Bayona, ya que se trata de su largometraje de mayor presupuesto, y tiene como padrino al gran referente de su cine, Steven Spielberg, cuyo estilo sabe imitar a la perfección, basta fijarse en una subasta iluminada al estilo de Encuentros en la tercera fase, o en las peripecias de Chris Pratt, que recuerdan a la saga de Indiana Jones. Acompañado de colaboradores habituales como el montador Bernat Vilaplana y el director de fotografía Óscar Faura, el realizador español logra una factura perfecta, luciéndose por ejemplo en el largo plano con el que ilustra una huida en uno de los vehículos esféricos vistos en la entrega anterior, o en la vibrante secuencia de la erupción. El realizador también sabe llevarse el relato a su terreno, dando importancia a la niña encarnada por la eficiente debutante Isabella Sermon, aunque por una vez no hay madre, ya que se trata de una huérfana. Tiene –eso sí– como cuidadora a Geraldine Chaplin, actriz fetiche de sus películas, de nuevo como mujer sabia, a la que conviene escuchar. Ambas están acompañadas de un estimable reparto, repitiendo en la saga Bryce Dallas Howard, el carismático Chris Pratt, y en una breve intervención el carismático Jeff Goldblum, que estuvo presente en las dos primeras entregas, las que firmó el mismo Rey Midas, otra vez como el matemático Ian Malcolm, firme seguidor de la Teoría del Caos. Por lo demás, Justice Smith, protagonista de la serie The Get Down, aporta el toque cómico, y se ha recurrido a algún actor de primera fila para dar entidad a papeles muy secundarios, como Toby Jones –subastador de dinosaurios–, James Cromwell –el millonario Lockwood–, Rafe Spall –empleado de este último que parece ocultar algo– y sobre todo la niña Isabella Sermon, pese a que no había hecho ni siquiera un spot de televisión antes de ponerse ante la cámara. Quizás no llegue al nivel de Jurassic World, la anterior entrega, pero tiene el mérito de adentrarse por caminos nuevos en la saga. Vuelve a versar sobre el hombre jugando a ser Dios, pero añade a sus predecesoras un mensaje ecológico, y  una advertencia en torno al peligro de que los intereses económicos se antepongan a las vidas humanas.

7/10
Kong: La Isla Calavera

2017 | Kong: Skull Island

1971, cuando Nixon anuncia que las tropas estadounidenses se repliegan de Vietnam. El científico Bill Randa convence a un senador con el que mantiene amistad de que le financie una expedición a una isla inexplorada del Pacífico, donde han desaparecido aviones y barcos. Contará con el respaldo del coronel Preston Packard, al mando de un pelotón del ejército. Al grupo también se unen James Conrad, ex militar británico reconvertido en rastreador, y Mason Waer, fotógrafa pacifista. Reinicio de la franquicia del monstruo gigante más popular. El proyecto nació como una precuela de King Kong, pero no se sabe muy bien de cuál; no puede serlo del film de 1933, ni de la versión de Peter Jackson, que también transcurre en los años 30. En todo caso, de la versión rodada por John Guillermin en 1976. En busca de frescura, las productoras Warner y Legendary, han puesto al frente de este proyecto a Jordan Vogt-Roberts, que debutó en 2013 con The Kings of Summer, sobre adolescentes que huyen de casa. Logra un montaje dinámico, momentos memorables, como la contraposición entre las figuras de Kong y Packard a contraluz, y utiliza con inteligencia los efectos especiales, que dan pie a secuencias de acción no demasiado convencionales, entre las que destaca el enfrentamiento final. Hasta llama la atención sobre la importancia del equilibrio de los ecosistemas. Gracias a todo esto el espectador pasará por alto los numerosos defectos de Kong: La isla calavera, por ejemplo que no se sabe a dónde quiere ir. En su arranque abundan los homenajes a Apocalypse Now, con helicópteros equipados de altavoces, pues todo indica que se busca la denuncia de la violencia de este film, y de la novela en la que se inspira, El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, hasta el punto de que uno de los protagonistas se llama Conrad. Luego se convierte en un film de aventuras de monstruos prehistóricos en la línea de La tierra olvidada por el tiempo y Parque Jurásico. El guión ha sido revisado por cuatro profesionales, entre ellos Dan Gilroy (Nightcrawler). Pero tras la llegada a la isla, se estanca por completo, mientras que las motivaciones de los personajes dejan de estar claras, por lo que se acaba metiendo con calzador una historia de obsesión por la venganza a lo Moby Dick. Lo peor, su indefinición de los personajes, que no pasan de arquetipos. De ahí que se desaproveche a dos actores de primera, Tom Hiddleston, y Brie Larson, sobre todo a esta última, mera comparsa. Tampoco acaba de convencer Samuel L. Jackson, que imprime a su militar un aire de cómic, propio de film de Quentin Tarantino. En todo caso, se salva John C. Reilly, que se lleva a su personaje, un náufrago, al terreno del humor.

6/10
Monster Trucks

2016 | Monster Trucks

En una refinería petrolífera se produce un accidente y una enorme bolsa de agua subterránea sale disparada a la superficie. Con el líquido emergen también unos enormes animales similares a pulpos. La compañía intenta capturar a los bichos y eliminarlos para evitar latosas cuestiones legales. Capturan a dos de ellos pero el tercero escapa. Con él se encontrará una noche Tripp, estudiante de los últimos años de instituto e hijo de padres separados, que trabaja en un enorme desguace de automóviles, su gran pasión. Hasta allí llegarán los agentes de la compañía dispuestos a capturar a la criatura. Pero el animal se esconde en la carrocería del coche de Tripp y parece estar la mar de a gusto. Película familiar de aventuras, primera dirigida en imagen real por Chris Wedge (Ice Age: La edad de hielo, Robots), que tiene como referencia clara al cine juvenil de los años 80, con chicos intrépidos que huyen de los adultos y se embarcan en una montaña rusa de peligros en pro de salvar a un animal en apuros, acosado por la garras todopoderosas de las insensibles compañías empresariales. Que la víctima en cuestión sea una rara criatura, de gran inteligencia y sentimientos casi humanos, emparenta el film con clásicos como E.T. el extraterrestre, si bien Creech –apelativo que recibe el extraño animal– no llega de las estrellas sino del centro de la Tierra. Por otra parte el camuflaje del bicho en la carrocería del enorme vehículo trae a la memoria indudablemente otro film de coche revoltoso, con vida propia difícil de controlar: Herbie, un volante loco. La concepción de Monster Trucks –título que se refiere a un modelo de coche tuneado con enormes ruedas de camión– es bastante blanca por lo que se trata de un producto destinado a un público amplio, que ofrece momentos iniciales de cierto sobresalto y extensas secuencias de persecución, en donde los enormes tentáculos del animal dan mucho juego. Entre medias hay tiempo, por supuesto, para el humor y también para que se forjen fuertes vínculos de amistad y amor, entre especies y entre humanos. Por lo demás, los efectos especiales del enorme monstruito están logrados, si bien su diseño resulta un tanto simple, faltan matices más allá de sus enormes tentáculos, de modo que a veces canta un poco su presencia entre las imágenes reales. Entre el reparto –plagadito de actores conocidos– quizá sobresalga Thomas Lennon en un divertido papel de científico.

4/10
Jurassic World

2015 | Jurassic World

Steven Spielberg arrasó en las taquillas en 1993 con Parque Jurásico, adaptación de la novela homónima de Michael Crichton. El propio Rey Midas dirigió la secuela, El mundo perdido: Parque Jurásico 2, en 1997, pero cedió la realización a Joe Johnston en Parque Jurásico III, de 2001. Han tenido que transcurrir quince años para que llegue a las pantallas Jurassic World, la cuarta, en preparación desde hace más de una década, pero cuya producción se ha ido retrasando una y otra vez. Gray, un niño de once años, acude con su hermano mayor, Zach, a Jurassic World, un nuevo complejo con dinosaurios reconstruidos genéticamente, que se ha instalado en isla Nublar, el lugar que antaño fue la sede del accidentado Jurassic Park. Entusiasmado, el chico trata de olvidar por un momento la sospecha de que sus padres están en pleno proceso de divorcio, y disfrutar de las maravillas que le deparan las criaturas del lugar, donde trabaja su tía Claire. Mientras, Owen, un miembro del equipo del parque, revisa la seguridad alrededor de un nuevo habitante del parque, un híbrido de varias especies de aspecto mortífero gracias a los “milagros” de la genética, que contra todo pronóstico logra escapar... En Jurassic World ejerce como realizador Colin Trevorrow, que sólo tenía en su haber un largometraje de ficción, la producción independiente Seguridad no garantizada. Pero su fichaje ha sido todo un acierto, pues dosifica muy bien el suspense (se tarda mucho en ver finalmente a la criatura principal) y compone vistosas secuencias de acción con las que mantiene en vilo a los espectadores hasta el final. Algunas de ellas quedan en el recuerdo, como la de los niños en unos sofisticados vehículos esféricos, las tropas que descubren al monstruo camuflado, los protagonistas huyendo en una furgoneta, etc. Se nota mucho en esta ocasión la mano e influencia de Steven Spielberg, pues se tocan temas muy propios de su filmografía, como la desestructuración familiar o los intereses económicos, que son capaces de ignorar el riesgo de perder vidas humanas. Pero Jurassic World tiene como principal leitmotiv la imposibilidad de controlar por completo todos los detalles tanto de un macrocomplejo de ocio como de la vida personal. Funciona el reparto, en el que brillan especialmente los jóvenes Ty Simpkins y Nick Robinson, acompañados por Chris Pratt, conocido por su papel protagonista en Guardianes de la galaxia, que compone un héroe muy de film de aventuras clásico, la obsesa del trabajo y tía de los muchachos, una excepcional Bryce Dallas Howard (Manderlay), y en roles más secundarios Omar Sy (Intocable), Vincent D'Onofrio (Orson Welles en Ed Wood), Judy Greer (Los descendientes) o Irrfan Khan (el policia de Slumdog Millonaire). Michael Giacchino se muestra eficaz en la banda sonora, pero sobre todo porque le saca mucha tajada al tema central de la franquicia, que compuso John Williams.

7/10
Seguridad no garantizada

2012 | Safety Not Guaranteed

Jeff, periodista de un periódico de Seattle, se lleva a dos jóvenes becarios, Darius y Arnau, para cubrir una potencial historia que surge por un anuncio por palabras de un tipo misterioso, Kenneth, que busca un compañero para viajar al pasado. En realidad, en el caso de Jeff se trata de una excusa para reencontrarse en el pueblo donde reside Kenneth con una antigua novia, a la que no ha visto en dos décadas. Pero Darius está cada vez más fascinada por Kenneth, pues admitida su excentricidad rayana en la locura, hay algo en la sencillez con que expone sus propósitos de viajar en el tiempo que le cautiva y le atrae. Original muestra de cine “indie”, de ritmo impecable, producida por los hermanos Mark Duplass y Jay Duplass, donde el primero se reserva además el papel de Kenneth. Los desconocidos Derek Connolly, guionista, y Colin Trevorrow, director, demuestran un talento inusual al desarrollar una historia diferente, que aúna géneros como la comedia, el drama, el romanticismo, el thriller e incluso la ciencia ficción, para de este modo ofrecer una atinada reflexión sobre el paso del tiempo y las oportunidades perdidas. El tono es ligero, pero sí pinta la perplejidad de ciertas personas con formación, entre los 20 y los 40 años, que han padecido ya algunos de los embates que suele deparar la vida, y que buscan ubicarse tratando de encontrar a quien amar. Los actores están muy bien, sin innecesarios histrionismos.

6/10

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