Melissa Barrera
35 añosLa nueva “Scream Queen”
Melissa Barrera ha emergido como una de las actrices latinas más prometedoras de su generación. Su carrera es el reflejo de una mujer que ha sabido transitar entre dos idiomas, dos industrias, dos géneros muy diferenciados y muchos prejuicios, sin perder de vista su raíz ni su ambición.
Melissa Barrera Martínez nació el 4 de julio de 1990 en Monterrey, Nuevo León, México. Creció en un entorno donde la música y la actuación eran una forma de expresión cotidiana, pero no necesariamente una vía segura hacia el futuro. Sin embargo, desde joven supo que lo suyo era el escenario. Ya de niña se postuló a una audición para participar en Código F.A.M.A., un reality show infantil, aunque no fue seleccionada.
Estudió en la American School Foundation of Monterrey y luego se trasladó a Nueva York para formarse en la Tisch School of the Arts de la Universidad de Nueva York, donde integró el programa Collaborative Arts Project 21 (CAP21), centrado en teatro musical, por donde han pasado artistas como Lady Gaga o Alex Brightman.
Su primer acercamiento al público fue a través del reality musical La Academia en 2011, pero su formación como actriz tomó fuerza en las telenovelas mexicanas, donde participó en Siempre tuya Acapulco (2014) y Tanto amor (2015).
El salto a Hollywood no fue inmediato, pero llegó con fuerza. En 2018 fue elegida para protagonizar Vida, una serie de Starz centrada en dos hermanas latinas que regresan al este de Los Ángeles tras la muerte de su madre. El proyecto, liderado por Tanya Saracho, fue una rareza en la televisión estadounidense: escrito, dirigido y actuado casi en su totalidad por mujeres latinas. Barrera, en el papel de Lyn, una joven aparentemente superficial pero emocionalmente compleja, demostró una capacidad dramática que la desmarcó del molde de “solo una cara bonita”. Melissa ha comentado en varias entrevistas que no quiere que se la encasille simplemente como personaje latino, sino que busca interpretar personajes con alma, con contradicciones, con historia.
En 2021 llegó uno de los papeles más importantes de su carrera: Vanessa en En un barrio de Nueva York, la adaptación cinematográfica del musical de Lin-Manuel Miranda. Allí compartió escena con Anthony Ramos y, nuevamente, encarnó a una mujer que lucha por hacerse un lugar en un sistema que la empuja a los márgenes. Fue también su primera gran incursión en un musical de Hollywood, un género que ya había explorado durante su juventud en el teatro.
Poco después, Barrera dio un giro hacia el cine de terror, un territorio donde no es común ver protagonistas latinas. En 2022 fue elegida como Sam Carpenter en el reboot de Scream, un rol protagónico que retomó en Scream VI (2023). Su personaje, una joven que carga con un oscuro linaje familiar, un trastorno de ansiedad mal diagnosticado y una relación complicada con su hermana, se ve acechada por un nuevo asesino con la máscara de Ghostface. Durante su paso por la saga compartió pantalla con Jenna Ortega, quien interpreta a su hermana menor y también es una de las nuevas revelaciones del cine de terror y fantástico, además de actores ya consagrados de la franquicia como Neve Campbell, Courteney Cox y Skeet Ulrich (el primer Ghostface de la saga).
Sin embargo, su relación con la franquicia terminó abruptamente en 2023, cuando fue despedida de Scream VII tras expresar públicamente su apoyo a Palestina durante el conflicto en Gaza.
En 2022 volvió a los musicales con Carmen, dirigida por Benjamin Millepied, una adaptación libre de la ópera de Bizet, donde compartió pantalla con Paul Mescal y la actriz española Rossy de Palma.
En 2024 regresó al terror con Abigail, dirigida por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, los mismos directores con quienes ya había trabajado en Scream. Ese mismo año protagonizó Amor a lo bestia, una película que le venía como anillo al dedo: una comedia con tintes de fantaterror y muchos guiños a los musicales teatrales.
Fuera de cámara, Melissa Barrera ha sido siempre clara sobre la necesidad de representación latina en el cine y la televisión. Habla abiertamente de los estereotipos que ha tenido que enfrentar y de las contradicciones de una industria que pide diversidad, pero teme al discurso político. Está casada con el cantante Paco Zazueta, a quien conoció en La Academia, y mantiene una vida personal bastante alejada del foco mediático, aunque utiliza sus redes sociales para hablar de feminismo, racismo y derechos humanos.
