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Biografía

Tahar Rahim

Tahar Rahim

39 años

Tahar Rahim

Nació el 04 de Julio de 1981 en Belfort, Territoire de Belfort, Francia
Filmografía
The Eddy

2020 | The Eddy | Serie TV

Miniserie ambientada en el actual mundo multiétnico del jazz. Gira alrededor de “The Eddy” un club de jazz parisino del que son copropietarios Elliot, afroamericano neoyorquino pianista, y Farid, de origen magrebí. En el local toca una talentosa banda, con la cantante Maja, intermitente novia de Elliot; él está separado desde que perdió a su hijo, y ahora le va a tocar lidiar con su problemática hija adolescente Julie, que acaba de venirse a vivir a París. A los problemas habituales a los que toca enfrentarse en el entorno musical y artístico, se suman los desconocidos trapicheos que se lleva Farid con el mundo criminal. Estamos ante una cuidadísima producción de origen singular, pues primero fueron las cerca de 50 canciones que toca la banda, compuestas por Glen Ballard, para que las tocara una banda. Ballard se las mostró a Alan Poul, quien también las compartió con Damien Chazelle, naciendo así la idea de crear una serie que transcurriera en el París de hoy en día, mostrando las dificultades de una banda de jazz por dar rienda suelta a su talento. De modo que se incide en un mosaico multicultural, donde los artistas son de procedencias muy diversas, y casi nunca, por no decir nunca, de origen occidental más o menos acomodado. Se quiere mostrar así un caldo de cultivo artístico algo marginal, donde los protagonistas viven al día, esperando que algún pez gordo les descubra, y entretanto tocando, también aceptando encargos como los de amenizar el convite de una boda. Para estructurar la serie, cada capítulo se centra sobre todo en un personaje, para concluir con uno que los unifica a todos en el club. Chazelle, responsable de Whiplash y La la land, sabe manejar las canciones origen del proyecto, e imprimir a la narración el ritmo no convencional que se suele asociar al jazz. El realizador se ha ocupado de los dos primeros capítulos –de los otros se encargan Poul, Laïla Marrakchi y Houda Benyamina–, y se empeña en hacer suyo el proyecto, con la ilusión de rodar en una ciudad que fue la suya en sus años mozos. Pero el tono realista y desabrido se aleja de sus trabajos anteriores, y aunque hay un claro trabajo de documentación para crearlo, el resultado trasluce cierta frialdad. Y eso que hay espacios para la emotividad, como el del funeral. Hay mucha cámara en mano, algo de cinéma verité, realismo sucio, pero se pierde la magia. Para entendernos, esto no tiene el gran vigor de Los miserables, por citar un ejemplo casi coetáneo que también transcurre en zonas marginales de París. De todos modos, la narración se sigue con interés, las vibrantes canciones interpretadas en vivo están muy bien rodadas, y se crean conflictos de interés entre los personajes, muy bien interpretados por un reparto de actores no muy conocidos, que cuando corresponde, se nota que son también músicos. Resulta muy creíble la relación padre-hija que componen Andre Holland y Amandla Stenberg, y nos creemos la sensibilidad de la cantante Joanna Kulig a la que vimos en Cold War, o al matrimonio que componen al igual que en la vida real Tahar Rahim y Leïla Bekhti.

6/10
La amabilidad de los extraños

2019 | The Kindness of Strangers

Película que entrecruza los periplos de variopintos personajes. Clara se ve obligada a huir de su marido, un policía que la maltrata, con sus dos hijos, en su coche, pero no ha tenido tiempo de trazar un plan ni de recoger nada para llevar consigo. Acaban en Nueva York, que está viviendo uno de los inviernos más crudos que se recuerdan, donde robará comida de un restaurante regentado por Timofey, un falso ruso, y por su encargado Marc, un ex presidiario. Este último acude cada semana con su abogado, John Peter, a un grupo de terapia conducido por Alice, enfermera que ayuda a organizar un comedor social en el que acabará Clara con sus chavales.  La realizadora danesa Lone Scherfig elaboró ella misma el guión de los dos excelentes largometrajes que la colocaron en el mapa internacional, Italiano para principiantes (2000), donde se adscribía a las rígidas reglas del movimiento Dogma 95, y Wilbur se quiere suicidar (2002). Pero después, tras su salto a Hollywood con An Education, ha partido casi siempre de libretos ajenos, y sólo colaboró en el de Como en casa, de 2007. Tres años después de Su mejor historia, vuelve a escribir un film que recuerda mucho al primero de los citados, por su variopintos personajes, algunos muy similares a los de aquél.  Acogido con críticas tibias cuando inauguró la edición del Festival de Berlín de 2019, lo que ha perjudicado su carrera comercial, el film está muy alejado de lo mejor de Scherfig. Sin embargo, no carece de interés, y todo parece indicar que ha sido desdeñada sobre todo por alejarse del cinismo predominante en ciertos ambientes intelectuales. Es cierto que a ratos sus numerosas tramas parecen deshilvanadas, y se nota que la cineasta no vive en Manhattan, por lo que lo describe con poca implicación, además de que algunos segmentos recurren a recursos fáciles del melodrama. Pero resulta interesante su tratamiento de la bondad humana, que a veces puede parecer complicada de encontrar, y que hable de la violencia doméstica, la soledad forzada y de lo relativamente fácil que resulta caer en la pobreza. Scherfig ha contado con un privilegiado reparto que eleva la calidad de la cinta, sobre todo Zoe Kazan, cuyo personaje, Alice, tiene más presencia que el resto. Pero aunque sale poco, siempre se convierte en la guinda del pastel Bill Nighy, presente en el anterior trabajo de la realizadora, brillante con su fingido acento ruso. También tienen sus momentos de gloria Andrea Riseborough (Birdman), como la abnegada Alice, y Jay Baruchel (inolvidable boxeador inútil Danger Barch, de Million Dollar Baby) que borda al melancólico letrado Peter.

6/10
María Magdalena

2018 | Mary Magdalene

Jesús visto a través de los ojos de una de sus más fieles discípulas, María de Magdala. La acción arranca con ella tenida por endemoniada por los suyos, al negarse a casarse con el hombre que le han asignado como esposo, y prosigue con el seguimiento a ese nuevo Rabí del que todo el mundo habla, entre la oposición familiar y la aceptación un tanto a regañadientes de los otros apóstoles, todos varones. Mientras ellos tiene una concepción de su reino mesiánico puramente material, ella sabrá ver más allá. Plúmbea película de corte bíblico, que llega a las salas de cine con motivo de la cercanía de la Semana Santa. Más allá de su supuesto y poco sutil discurso feminista –aunque dirige un hombre, Garth Davis (conocido sobre todo por Lion), el libreto lo firman dos mujeres con escaso bagaje como guionistas, Helen Edmundson y Philippa Goslett–, o de sus abundantes detalles heterodoxos –la omisión de la palabra “padre” en la oración del padrenuestro, los bautizos que realiza el mismo Jesús, los motivos de la traición de Judas, la escasa categoría de Pedro, una de las muchas piedras sobre las que edificar la Iglesia…–, sorprende la arritmia de la narración, y su escasa capacidad para despertar emociones genuinas. Imposible saber qué puede atraer a María y demás seguidores del Jesús compuesto por Joaquin Phoenix, poco entrañable y a quien incluso arrebatan las palabras de los evangelios para darle otras que no pronunciaría ni el sacerdote más incompetente a la hora de improvisar su sermón dominical. De modo que el esfuerzo de Rooney Mara por mostrar arrobamiento ante las palabras del maestro, o sus muestras de caridad hacia los necesitados, se revelan insuficientes. En tal sentido sólo eleva la narración la breve aparición de la Virgen María, la madre de Jesús, con su intercambio dialógico con la otra María, pero sabe a poco. Los apóstoles son personajes muy desdibujados, y los detalles familiares están metidos con calzador. Se ha tratado de conceder a la narración cierta sobriedad. Los parajes donde discurre la acción posibilitan vistosos planos generales, y también los que se refieren a Jerusalén, tienen cierto empaque. Pero se echan en falta muchedumbres, como si se anduviera con escasez de presupuesto aunque, quién sabe, tal vez se trata de alguna misteriosa decisión artística. Y la banda sonora del repentinamente fallecido Jóhann Jóhannsson –se trata de su último trabajo, y es coautor– no brilla demasiado, quiere subrayar cierto aire misticista y solemne algo desconcertante en el film, igual que esa decisión de Phoenix de ir en muchas ocasiones con los brazos debajo de su túnica, ofreciendo un aspecto chocante y poco cercano, lo contrario de lo que se espera de Jesús.

4/10
The Looming Tower

2018 | The Looming Tower | Serie TV

Miniserie basada en el libro de Lawrence Wright, que muestra la hoja de ruta que siguió Osama Bin Laden hasta llegar a los trágicos atentados del 11 de septiembre de 2001. Vertebrada a través de la Comisión de Investigación del Senado de 2004, para saber cómo pudieron llegar a ocurrir los hechos, presenta desde su arranque la rivalidad entre agencias, especialmente la CIA y el FBI, que teóricamente deben compartir información, pero que para salvaguardar su independencia, y también por celos y rivalidad, no cumplen con lo previsto, uno de los motivos de que se pillara a Estados Unidos con la guardia bajada en los ataques terroristas, empezando por el terrible sufrido por su embajada en Nairobi (Kenia) en 1998. En esta falta de cooperación se pone el acento sobre todo en la CIA, que no entregó información solicitada por el FBI. Figuran acreditados como cocreadores Alex Gibney –célebre por sus documentales sobre temas controvertidos como el escándalo Enron, el dopaje de Lance Armstrong, WikiLeaks, o los casos de sacerdotes pederastas– y Dan Futterman –guionista nominado al Oscar por Truman Capote–, experto en partir de casos reales, que conceden a su narración un tono atravesado de verismo, aunque en este caso se trate de una dramatización con actores; eso sí, en bastantes pasajes se recurre a metraje auténtico. La serie se sigue con interés, pues hay un enorme esfuerzo de producción, y se aporta mucha información, entregada ordenadamente. Recuerda a esfuerzos recientes en esta línea con Manhunt: Unabomber –el criminal que enviaba bombas por correo postal– y Show Me A Hero –corrupción política en Yonkers–. Quizá pesa al principio que los abundantes datos de la complicada trama ahoguen el lado humano de los personajes, aunque se trata de dibujarlos adecuadamente, por ejemplo a John O’Neill, agente del FBI experto en Bin Laden, y de vida familiar desarreglada, que confía en un agente de origen libanés, Ali Soufan, para recabar información en árabe. Jeff Daniels y Tahar Rahim son los actores que se encargan de insuflarles vida, y están muy bien, igual que el resto del acertado reparto. Uno de los aspectos de interés que incluye la trama es la fe de los personajes, O'Neill es católico al que la Biblia ayuda, aunque no sea muy coherente en ciertos aspectos personales de su vida, sí le ayuda en momentos de zozobra y en la búsqueda de la verdad. Mientras que Ali ofrece el rostro humano del islam, frente a las interpretaciones torcidas que guían a los sicarios de Al-Qaeda, que ni siquiera han leído el Corán. También se aborda lo complicado que es conciliar el trabajo en las agencias de seguridad con una vida familiar normal. Choca la insistencia y explicitud de las escenas de sexo, algo que no viene a cuento.

6/10
Reparar a los vivos

2016 | Réparer les vivants

Una película bella, muy representativa de la actual identidad europea, donde están bien presentes el amor y los buenos sentimientos, pero con el dominio de cierta sensación de vacío, el temor a la muerte, la ausencia de Dios, el vértigo antes las pruebas que depara la existencia, la incomunicación a la hora de compartir lo que uno siente. El trasplante de órganos salva vidas, da esperanza. Y a Katell Quillévéré, directora y guionista que adapta una novela de Maylis de Kerangal, le sirve para describir dos micromundos, la familia que ha perdido a un hijo en la flor de juventud, en un inesperado accidente, y la de la familia de una mujer que necesita un corazón que reemplace el suyo, debilitado, haciendo de puente un tercer pequeño universo, el del hospital que efectuará el trasplante a través de la unidad de donación de órganos, con el médico que debe plantear a una familia rota esta opción. Quillévéré sabe contar su historia con sensibilidad y pasión. Usa bien las imágenes y la música, mueve la cámara con elegancia, evita las palabras si es posible, por ejemplo al describir el primer amor de Simon, su pasión por el surf, y el momento extraordinario en que se produce el fatal accidente. Y es sobria al abordar el dolor de los padres, o el modo en que los médicos deben plantear, con delicadeza y respeto, la posibilidad de donar los órganos de quien presenta los síntomas incontrovertibles de muerte cerebral. Con una visión muy de los tiempos que corren, hay un planteamiento del amor en pareja donde se concede importancia primordial a la parte física –Simon pasa la noche en casa de su novia, una enfermera fantasea eróticamente con un médico– y se plantea la bisexualidad de la mujer que está a la espera de un corazón que le convenga. También se tiene en gran consideración la dignidad de la persona, en la despedida a Simon, y en el trato digno de su cuerpo, luego cadáver. El reparto es muy coral, con actores convincentes y contenidos, donde quizá sobresale la dolorida madre de Simon, Emmanuelle Seigner.

6/10
Daguerrotipo

2016 | Le secret de la chambre noire

Jean (Tahar Rahim), un joven parisino con pocas habilidades y aún menos perspectivas, parece un improbable candidato para ser el asistente del famoso fotógrafo Stéphane (Olivier Gourmet), un obsesivo perfeccionista que vive aislado desde la inesperada muerte de su esposa. Pronto, se encuentra en la enorme y deteriorada mansión de su nuevo jefe y lo ayuda a crear daguerrotipos de tamaño natural tan vívidos que parecen contener parte del alma de sus modelos. La modelo más frecuente y musa de Stéphan, es su hija Marie (Constance Rousseau), y cuando ella y Jean se enamoran, se dan cuenta que deben crear un plan para abandonar el tenebroso mundo de Stéphane para siempre. Pero ¿hay algo malévolo dentro de los daguerrotipos que impida su escape?

Los anarquistas

2015 | Les anarchistes

París, 1899. El brigadier Jean Albertini, un huérfano de orígen humilde, es elegido por sus superiores en la policía para infiltrarse en un grupo de anarquistas. De esta manera, ve la oportunidad de subir en sus aspiraciones vitales.

The Last Panthers

2015 | The Last Panthers | Serie TV

Samba

2014 | Samba

Samba es un inmigrante senegalés que lleva 10 años en Francia. Sin permiso de residencia ni de trabajo, malvive con ocupaciones ocasionales, a la espera de poder convertirse en jefe de cocina. Establecerá contacto con una novata trabajadora social, Alice, que se encuentra también en un momento complicado de su vida y está de baja por agotamiento en su trabajo de ejecutiva. Entre ambos se establecerá poco a poco algo parecido a la amistad o quizá algo más. Pero la vida de Samba es difícil, evitando siempre meterse en problemas para no ser expulsado del país, entre trabajos precarios, con un futuro incierto. Como es habitual en ellos, los directores galos Olivier Nakache y Eric Toledano vuelven a formar tándem en la escritura y dirección de Samba, tras la resaca que provocó el exitazo mundial de Intocable en 2011. Adaptan en este caso la novela de Delphine Coulin, sobre las vicisitudes de un inmigrante en Francia. El resultado es inferior a su anterior trabajo, pero tiene su interés por los conflictos humanos que plantea, cuestiones que no tienen siempre una solución fácil pero que la globalización pone continuamente sobre tapete y las noticias diarias se encargan de hacer resonar en la opinión pública. Nakache y Toledano arrancan con brío su película, con un larguísimo plano secuencia que presenta a su protagonista, Samba. Desde ese momento sus desventuras atrapan. El actor Omar Sy (en su ya cuarto largometraje con los directores) confirma su idilio con la cámara y su especial talento para mostrar naturalidad, véase la primera escena en que se entrevista con la trabajadora social, Alice (buen trabajo de Charlotte Gainsbourg). Poco a poco las relaciones entre los personajes se entretejen, funcionan (especialmente las que unen a Samba con su compañero de fatigas interpretado por Tahar Rahim). Sin embargo, la historia se estanca un poco en la última parte y acumula momentos demasiado cotidianos. Al final da la sensación de que se ha desechado algún material, pues se dejan cabos sueltos y el desenlace llega de repente de manera apresurada. De cualquier forma, aunque no acaba de resultar totalmente satisfactorio, el film es amable y realista a un tiempo, con un fondo optimista y con elevados momentos de humor en medio del drama que presenta. Además de denunciar los problemas de la inmigración en los países europeos, Samba aborda también otra cuestión peliaguda que inunda a los países ricos: el mundo laboral. De modo acertado, evitan caer los directores en tópicos reduccionistas del estilo “no hay trabajo ni solidaridad con los extranjeros” para mirarse también a sí mismos y hacer una sólida crítica social del sistema europeo, en donde el “dios” trabajo se convierten tantas veces en una fuente velada de esclavitud capaz de alienar al ser humano y provocar todo tipo de trastornos.

5/10
El padre (The Cut)

2014 | The Cut

Anatolia, 1915. Nazaret Manoogian es armenio, cristiano, herrero de profesión, amante de su esposa Rakel y padre de dos gemelas a las que adora. El imperio otomano se tambalea y de la noche a la mañana, Nazaret será apartado de su familia, detenido y esclavizado en el desierto por los turcos. Tras salvar milagrosamente la vida y quedarse mudo por una herida, se entera del genocidio que ha sufrido su pueblo, algo que verá con sus propios ojos. Seguro de que toda su familia ha muerto espantosamente, años después recibe sin embargo un indicio de esperanza cuando alguien le dice que sus hijas están vivas. Ambiciosa coproducción europea, escrita y dirigida por el alemán Fatih Akin, quien narra una dramática historia que se inicia en su país de origen, cuando dejó de ser el centro del Imperio Otomano. Los padres de Akin son turcos emigrados a Alemania en los años 60, y se nota que hay un aliento personal, lastimero y doloroso, en esta aventura de tintes épicos y trágicos. El genocidio armenio acontecido en Turquía a principios del siglo XX ya ha sido tratado en otras películas, de las que Ararat es seguramente la punta de lanza. Ahora entra con enorme fuerza en ese despertador de la memoria El padre, la tragedia de un hombre que salva la vida en el genocidio pero que pierde todo lo demás: casa, familia, fe. A lo largo de más de dos horas asistimos a las penalidades de Nazaret, a su viaje por medio mundo (desde el Líbano hasta el otro lado del océano), arrastrando una existencia miserable, fruto de un exilio que le ha dejado en la miseria y donde su único hálito de esperanza está en la posibilidad de hallar a sus hijas. En su periplo encontrará todo tipo de personas, algunas de corazón inconmensurable, de virtud heroica, otras de maldad insospechada. Pero en la experiencia del protagonista, Akin quiere dejar claro que esa maldad o bondad no se define por credos o culturas. Cualquier fe puede albergar amor, cualquier cultura puede encerrar las peores tendencias del ser humano. Y Fatih Akin no se limita a mostrar, sino que toma partido por la paz –esa piedra que el protagonista decide no lanzar–, por el heroísmo de jugarse la vida por los demás, actitudes –es cierto– muchas veces veladas por hechos y decisiones personales terribles, no tan edificantes. De cualquier forma el dolor puede pasar factura en las convicciones más hondas, como una prueba de fe casi insalvable. Quizá, y sólo quizá, el cariño, el agradecimiento hacia un semejante, puede volver a acercar el alma dolorida hacia Dios. Fatih Akin (Al otro lado) ha creado un fresco que abarca ocho años de exilio, años de sufrimiento y supervivencia. Su rodaje es el de un director maduro, ya experimentado, que se toma su tiempo en las diferentes etapas, con transiciones suaves, correctas, e incluso se permite un precioso homenaje al cine con las escena de la película de Chaplin, de los pocos instantes felices del pobre Nazaret. La cinta es larga, pero no aburre, aunque sí puede hacerse algo reiterativo el esquema narrativo, ese continuo ir del protagonista de un lugar a otro, esa perpetua, seca y agotadora búsqueda. Los escenarios son muy variados y los muchos personajes van entrando y saliendo de la película como lo hacen de la vida del protagonista. Entre este reparto coral, el actor francés Tahar Rahim (Un profeta) está presente en cada fotograma y aguanta el tipo extraordinariamente, sin decir ni una palabra.

6/10
Grand Central

2013 | Grand Central

The Informant

2013 | Gibraltar

Acuciado por serios problemas financieros, Marc Duval, casado y con un bebé, ha dejado Francia para instalarse en Gibraltar. Allí junto a su esposa regenta un bar que a duras penas le sirve para pagar las facturas y las deudas. En esa situación recibe una curiosa oferta de trabajo por parte del servicio de aduanas francés: convertirse en informador. En efecto, su establecimiento es lugar de reunión habitual de narcotraficantes. El sólo tiene que trasladar los datos a su contacto en aduanas, el agente Belimane. El francés Julien Leclercq debutó en 2007 con el oscuro largometraje Chrysalis. En este caso adapta la novela de Marc Fievet, inspirada en hechos reales que se iniciaron en 1987 y que tienen como epicentro la lucha internacional contra el narcotráfico con base en Gibraltar. No es The Informant una película al uso sobre el tema, tan dado a truculencias y escenas de acción, aunque alguna escena sangrienta hay, pues Leclercq quiere evitar la espectacularidad para mostrar más realismo en los hechos. El punto fuerte es precisamente ése: como un hombre corriente se ve metido de la noche a la mañana en asuntos tremendamente turbios, que implican a varios capos de la droga, a la vez que se siente desesperadamente empujado a seguir hacia adelante, pues todas las puertas de salida parecen herméticamente cerradas. Esa verosimilitud, esa trampa en que se metido, incluye una mirada nada complaciente con las altas esferas de la política y en general con la burocrática maquinaria del Estado, incluidos sus largos brazos ejecutivos, en donde el fin siempre justifica los medios, cuando esos medios, claro está, son personas anodinas, de segunda, que se pueden dejar en la cuneta. La película, entretenida, también puede hacerse un poco larga, con su puesta en escena algo gris y su ritmo a veces tedioso, quizá realista... De todas maneras, la historia siempre interesa y eso se logra sobre todo gracias a la excelente labor del actor Gilles Lellouche (Pequeñas mentiras sin importancia). Está soberbio en su papel protagonista, continuamente entre la espada y la pared, creíble siempre, y su historia genera empatía con el espectador. Le acompañan unos eficaces Tahar Rahim (Un profeta) y Riccardo Scamarcio (Mi hermano es hijo único).

6/10
El pasado

2013 | Le passé

Ahmad, de nacionalidad iraní, llega a París, donde le aguarda su ex mujer Marie, francesa, para que le firme los papeles del divorcio tras cuatro años de ausencia. Aunque hay algo más. Ella desea que hable con su rebelde hija adolescente Lucie, fruto de otro matrimonio, y con la que él se lleva bien. Además ha previsto que se aloje en su casa, donde se va a enterar de que Marie mantiene una relación con otro hombre, Samir, padre de un niño y cuya esposa se encuentra en coma. El iraní Asghar Farhadi, ganador del Oscar a la mejor película extranjera gracias a Nader y Simin, una separación, acomete su primera obra rodada fuera de su país y casi en su totalidad en francés. Pero las señas de identidad del cineasta son las mismas, y si acaso las nuevas circunstancias sirven para constatar la universalidad de su propuesta, gracias a un enorme talento narrativo y a la habilidad para dibujar personajes creíbles, con rasgos complejos bien definidos, que muestran la complicación interior tan habitual del ser humano. Farhadi logra dibujar con maestría las heridas de los hogares rotos, la marca profunda que deja la infidelidad, el sufrimiento de los más vulnerables, los hijos, sobre todo si se encuentran en la adolescencia. Y no existe afán moralizante, sino que las explosiones del carácter, el rencor y el orgullo, la infelicidad que domina a unos y otros, son suficientemente expresivos para mostrar cómo las decisiones erradas pueden tener terribles consecuencias. El cineasta persa es un verdadero mago de la narración, sabe dosificar la información y tener al espectador en ascuas; y entregar imágenes y metáforas visuales más expresivas que mil palabras, sirva de botón de muestra el encuentro mudo en el aeropuerto, separados los que estuvieron casados por un cristal, o el coche que arranca marcha atrás y está a punto de colisionar, anticipo de las cuestiones del pasado a que alude el título y que van a tener presencia nuevamente en el presente. Y los actores tienen en sus manos personajes muy sólidos, de modo que Bérénice Bejo –premiada como mejor actriz en Cannes– Ali Mosaffa, Tahar Rahim y la jovencita Pauline Burlet se lucen. Tomarte tu tiempo para contar una historia –130 minutos dura el film– puede tener sentido, o no. Una mirada superficial podría interpretar que la narración podía avanzar más deprisa, o que se miran las mismas cuestiones desde diferentes ópticas, lo que prolonga el metraje. La realidad es que Farhadi tiene un increíble sentido del tempo narrativo, usa los minutos que precisa, ni uno más, ni uno menos; y saber jugar inteligentemente con el espectador que ya está juzgando quizá a la ligera a los personajes, aportando de pronto y con sentido nuevos elementos que conducen a que se nos invite a no sacar conclusiones demasiado rápido. Lo que bien se puede decir del final, Samir junto a su esposa comatosa, verdaderamente impactante.

8/10
Perder la razón

2012 | À perdre la raison

Mounir y Murielle. Dos jóvenes enamorados, él de origen marroquí, ella belga. Se casan, forman una numerosa familia, hasta cuatro hijos llegan a tener. A superar las estrecheces económicas les ayuda el doctor André Pingé, una suerte de padre adoptivo de Mounir, al que le unen unos lazos que no se clarifican hasta bien avanzado el metraje, y que generosamente acepta que vivan todos en la misma casa. Murielle, maestra de escuela y mujer dulce, irá desarrollando un cuadro de creciente ansiedad, por la atención que demandan los niños, y la especie de frente común que conforman su esposo, cada vez más insensible y quejica, y André, suavemente despreciativo, que supone para ella una presión agobiante. Asfixiante película de Joaquim Lafosse, que ya mostró su interés por dibujar familias en descomposición en Propiedad privada. Aquí se inspira libremente en hechos reales para contar una terrible e inexplicable tragedia familiar, anticipada por las enigmáticas imágenes iniciales, que se explicita con eficaz sobriedad en el contundente final. Aunque bien contada, y con buenas interpretaciones -sobre todo Émilie Dequenne y Niels Aristrup-, la incidencia insistente y machacona en lo cotidiano en Perder la razón, remachada periódicamente con una banda sonora de música clásica, cansa un poco; a la vez, se advierten agujeros o falta de explicaciones en el deterioro de las relaciones, sobre todo entre marido y mujer. Parece que el director quiere decirnos que lo que pinta es demasiado complejo para pretender entenderlo, que la convivencia en distintas tradiciones culturales de egoísmo y ternura, lo malo y lo bueno en el ser humano, pueden desencadenar situaciones tremendas que únicamente cabe encajar como mejor se pueda. En su caso, más que un atisbo de esperanza, deja al espectador de modo inevitable en un estado altamente deprimente.

5/10
La legión del águila

2011 | The Eagle

Britania. Año 140 dC. Licenciado del ejército con honores tras ser herido en combate, Marco Aquila se interna en el norte de Britania más allá del territorio del Imperio Romano. Intenta averiguar qué ha ocurrido con la Novena Legión, compuesta por 5.000 hombres bajo el mando de su padre, que desaparecieron veinte años atrás sin dejar rastro. Marco ha escuchado que se ha visto en un templo el águila de oro, emblema de la Novena Legión, y quiere recuperarlo. Le ayuda en su búsqueda Esca, un esclavo de origen bárbaro que odia a los romanos, pero ha jurado servir a Marco después de que éste le salvara la vida. El escocés Kevin MacDonald se esfuerza por rodar largometrajes bastante variados. Tras el documental Tocando el vacío, el drama El último rey de Escocia y el thriller La sombra del poder –todos ellos brillantes– el realizador compone ahora una de romanos, y además con un planteamiento de lo más clásico. Adapta una novela de Rosemary Sutcliff que MacDonald leyó a los 12 años y le dejó un grato recuerdo. MacDonald retoma sobre todo un asunto que parece estar presente en toda su filmografía, la amistad entre dos tipos de lo más variopinto (dos expertos escaladores diferentes, un joven médico y un sanguinario dictador o un reportero y un congresista). En esta ocasión desarrolla la cordial relación entre el amo y el esclavo, ambos enemigos naturales, que aprenden a confiar el uno en el otro. El realizador aprovecha que tiene a sus órdenes a algún secundario brillante, como el veterano Donald Sutherland (el tío del protagonista), Tahar Rahim, protagonista de Un profeta (casi irreconocible como guerrero bárbaro), y el especialista en malvados Mark Strong, esta vez como antiguo legionario. Sus protagonistas, Channing Tatum y Jamie Bell –Billy Elliot (Quiero bailar)– sorprenden, en papeles bastante trabajados. En las secuencias de acción –bien resueltas– MacDonald parece tomar como modelo El último mohicano, de Michael Mann, al que remite también la banda sonora y la cresta de mohicano de los villanos.

6/10
Love and Bruises

2011 | Love and Bruises

Lou Ye (Yihe Yuan, Zi Hudie) forma parte de la Sexta Generación de directores chinos –la posterior a la de Zhang Yimou o Chen Kaige– a la que pertenecen realizadores que empezaron alrededor de la década de los 90, como Wang Xiaoshuai o Zhang Yuan. Tras provocar cierto escándalo en su país, por su obsesión por el sexo, a Ye su gobierno le ha llegado a prohibir temporalmente rodar en su país. Ha elaborado en Francia Love and Bruises, que sigue su línea sórdida. En Love and Bruises, Hua, una emigrante que ha dejado Pekín para instalarse en París, donde imparte clases en la universidad, conoce casualmente a Matthieu, un obrero de la construcción. Ambos entablan una relación apasionada a pesar de que él la trata con modos un tanto violentos y cierto desprecio. La profesora acaba abandonándole, pero se da cuenta de que siente una enorme dependencia del muchacho. Análisis de las relaciones tóxicas que sólo pueden llevar a la destrucción, Love and Bruises alcanza cierto interés en su descripción de los dos protagonistas, personajes desnortados representativos de la sociedad contemporánea, interpretados con gran convicción por Corinne Yam, debutante en el largometraje, aunque posteriormente intervino en Holy Motors, y Tahar Rahim, que ya demostró su gran solvencia como joven protagonista Un profeta. Pero no termina de resultar creíble la relación destructiva entre los dos personajes, absolutamente dispares, que establecen una relación únicamente sexual. Además, sus diversos giros folletinescos innecesarios y su remarcado pesimismo terminan por desinteresar al espectador.

4/10
Oro negro

2011 | Black Gold

Como es habitual, Jean-Jacques Annaud suele tomarse con tiempo sus proyectos. Cuatro años después de la fallida Su majestad Minor, el director francés vuelve a las pantallas con una adaptación de la novela "Arab", de Hans Ruesch. La acción transcurre a principios del siglo XX, en Arabia, donde Nesib, el emir de Hobeika, vence una guerra contra Amar, el sultán de Salmaah. Como garantía del acuerdo de paz, se crea una tierra de nadie, y los dos pequeños hijos de Amar pasan a ser rehenes de Nesib. Cuando unos texanos encuentran petróleo en la zona, estalla un nuevo conflicto entre ambos líderes, en el que tendrá un papel fundamental Auda, uno de los niños retenidos, ya crecido, y que se ha enamorado de la hija de su captor, que le corresponde. Aunque tiene detrás una historia de cierto interés, Annaud rueda con cierta desgana y apenas consigue dar brío a sus imágenes. A los momentos de mayor intensidad les falta fuerza, por lo que el espectador no se implica. Apenas le saca jugo a numerosos temas que aparecen de fondo, como la lealtad, la familia y la fe islámica. Además, el reparto es bastante desigual. Mark Strong y el joven Tahar Rahim, famoso por protagonizar Un profeta, vuelven a coincidir poco después de La legión del águila, donde sus personajes eran secundarios, y demuestran que son capaces de lidiar con cualquier toro. Pero Antonio Banderas parece haberse quedado en el registro de La máscara del Zorro, y El Gato con Botas, y le da igual que su personaje sea un emir, mientras que Freida Pinto tiene poca presencia.

5/10
Un profeta

2009 | Un prophète

Vigorosa y sombría mirada a la nueva realidad carcelaria francesa, propiciada por inmigración magrebí, cada vez más numerosa. El film, Gran Premio del Jurado en Cannes, sigue a Malik, de 19 años, que no sabe leer ni escribir, y no cuenta con amigos en la prisión en la que acaba de ingresar por motivos que nunca se nos desvelan. Uno de los ‘capos’ del lugar, el mafioso corso César Luciani, le presiona para que mate a otro preso incómodo, una forma de pagar por su protección. De este modo Malik irá haciendo ‘trabajillos’ para Luciani, de modo que se hace más fuerte, y su poder le permite planear sus propios trapicheos. ¿Llegará el momento en que el aprendiz supere al maestro? Jacques Audiard es dueño de una filmografía breve pero intensa, seis películas como director en quince años, donde brilla Un héroe muy discreto. Aquí pinta una trayectoria, la de Malik, verdadero descenso a los infiernos, y lo hace con realismo desnudo donde domina una seca y repulsiva violencia, sin juzgar su conducta ni la de los que le rodean. Estamos en un mundo inmoral, donde sólo parece contar la supervivencia y la cuota de poder. La diferencia con otros títulos de prisiones es pintar el ‘paisaje’ del nuevo milenio, donde los antiguos jefes pueden quedarse anticuados, mientras que una nueva ‘raza’ pasa a ocupar su lugar; de modo que la relación de César y Malik –grandísimos trabajos de Niels Arestrup y Tahar Rahim– es más compleja que la simplemente paternofilial, con el consiguiente salto generacional, o la del amo y el siervo, hay además una mirada diferente al mundo en uno y otro. Y utilizamos ‘raza’ en el sentido más amplio, pues Malik puede proceder del Magreb y el mundo islámico, pero sobre todo es un marginado con talento para sobrevivir en las circunstancias más adversas posibles de los nuevos tiempos. De ahí que la designación en un momento dado de Malik como ‘profeta’, por cierta premonición, tenga un alcance más amplio que el de ese detalle concreto.

7/10

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