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Biografía

Hagen Bogdanski

Hagen Bogdanski

Hagen Bogdanski

Filmografía
Papillon

2017 | Papillon

Berlin Station

2016 | Berlin Station | Serie TV

Aunque los tiempos cambian, con hackers y pinchos con información comprometida, las tramas de espías presenta ciertos rasgos a la vieja usanza, como en la serie que nos ocupa. Incluso la elección del escenario de la narración, el Berlín que tanto juego dio en la Guerra Fría, emparenta con esas historias de agentes que recopilan información, relacionándose con gente dudosa en ambientes turbios y moralmente degradados. En esta ocasión tenemos a Daniel Miller, agente de campo que es enviado a Berlín para que averigüe quién se esconde tras el apelativo de Thomas Shaw, alguien que está filtrando a los medios información bastante sensible y embarazosa para la CIA, al más puro estilo WikiLeaks. Ahí se encuentra con Hector Dejean, con quien coincidió en el pasado en algunas operaciones que no salieron del todo bien. La llegada de Daniel podría salpicar a altos jerifaltes y remover cuestiones como la de la invención de una serie de supuestos agentes muertos en acto de servicio, que nunca existieron, y que fueron inventados para recabar unos fondos que nunca estaban disponibles. El desconocido Olen Steinhauer logra crear la necesaria atmósfera inquietante, en que nunca sabemos del todo lo que ocultan unos personajes que no se fían ni de su sombra: hechos del pasado, inclinaciones sexuales e infidelidades inconfesables, la pendiente suave de la corrupción que acaba en el abismo, la falta de colaboración entre quienes se supone que son compañeros... La serie tiene un buen reparto. Quizá Richard Armitage es demasiado lacónico, pero Rhys Ifans compone a un tipo atormentado interesante, y Richard Jenkins somo alguien voluble y taimado, está fantásitco.

6/10
Niebla en agosto

2016 | Nebel im August

Impactante película basada en hechos reales, que transcurre en la Alemania nazi. Tiene como marco un centro hospitalario que acoge a discapacitados físicos y psíquicos, y niños con alguna tara de los que no pueden ocuparse sus padres. Uno de los huéspedes es Ernst Lossa, huérfano por parte de madre, e hijo de un vendedor ambulante yeniche, o sea, nómada. El que no tenga domicilio fijo es motivo suficiente para que retiren la tutela al padre y el chico deba vivir ahí. O más bien, sobrevivir, pues los habitantes del hospital son carne de cañón del programa eugenésiso y eutanásico que pretende eliminar a cualquiera que no responda a los cánones raciales y de salud que propugna el nazismo. Una religiosa que trabaja ahí, se esfuerza en salvar a los que puede, siguiendo su conciencia. El mismo Ernst queda horrorizado por lo que ocurre a su alrededor, y trata de salvar a chicos de su edad que podrían ser eliminados. El poco conocido director alemán Kai Wessel cuenta su historia ateniéndose a cánones clásicos, quizá sin demasiada pasión, pero lo narrado es tan interesante, ofreciendo el punto de vista de un chaval de doce años, que las dos horas de metraje se pasan en un santiamén. Sobrecogen los adultos responsables del centro médico, y su modo paradójico de actuar, pues a veces salvan vidas, y otras las quitan sin piedad, con zumos envenenados, inyecciones de barbitúricos, o, el colmo del cinismo, dietas de hambre, una sopa boba que oculta el hecho de que no se está dando de comer a los pacientes. Al chaval Ivo Pietzcker le toca llevar el peso de la acción, y sabe aguantar el tirón. Pero están muy bien los otros niños, y otros adultos de particular peso, como Sebastian Koch interpretando al siniestro director médico, Henriette Confurius como la hermosa y gélida enfermera asesina, y Fritzi Haberlandt como la compasiva monja.

6/10
El médico

2013 | The Physician

Inglaterra, siglo XI. El pequeño Rob Cole es testigo de la muerte de su madre por el mal de vientre, y la consiguiente dispersión de sus hermanos, él acaba convirtiéndose en aprendiz del Barbero, un curandero ambulante que recorre el país ofreciendo remedios para las enfermedades algo elementales, ante la suspicacia de algunos clérigos que identifican sus prácticas con la brujería. Ya convertido en un apuesto joven, el deseo de curar enfermades crece en Cole, alimentado también por un extraño don de premonición, sabe cuándo la muerte de alguien está próxima con solo tocarle. Y al saber de que en Persia existe una escuela de medicina, dirigida por el sabio Ibn Sina, emprende un largo viaje que servirá para afianzar su vocación de médico. Casi 30 años después de la publicación de “El médico”, la voluminosa novela de Noah Gordon es trasladada al fin a la gran pantalla. Sin duda se trata de una empresa arriesgada, pues estamos ante un best-seller muy querido, con múltiples tramas, y un amplio lienzo de lugares donde discurre la acción. La necesidad de condensar y reelaborar el material primitivo resulta comprensible, y el director Philipp Stölzl y su guionista Jan Berger han hecho un esfuerzo ímprobo por entregar una película de cualidades épicas, donde cuestiones como la relación entre fe y ciencia conviven con los dramas de los personajes, y singularmente la trayectoria de Rob y su proceso de maduración. Aunque la producción de El médico ha disfrutado de abundantes medios, el resultado resulta algo irregular en lo relativo a la descripción de los dramas personales, que contemplamos con frialdad a cierta distancia, no resulta fácil emocionarse con las vicisitudes del protagonista y sus amigos. No hay tiempo para desarrollar el enamoramiento de Rob, o la amistad con sus condiscípulos aspirantes a médicos. Algunas variaciones respecto a ellos o al maestro Ibn Sina resultan algo caprichosas, pues que la mujer que ama Rob sea judía viene a dar igual, aparte de que Rebecca queda sólo definida por un matrimonio concertado y su afición a leer cuentos árabes; y el destino de Ibn Sina quizá quiera subrayar cierto paralelismo con filósofos grecolatinos, pero no está justificado. Los actores, incluido el gran Ben Kingsley, están correctos, peros sus composiciones no son memorables. Seguramente con la idea de hacer la historia más cinematográfica, algunas ideas de Gordon son llevadas más lejos que en la novela, singularmente la operación que constituye el clímax de la película. Aunque históricamente poco creíble, se muestra de un modo muy visual esa incisión en el cuerpo, que conecta con una escena en el primer tramo del film, en que Rob mete el dedo en la llaga de la lanzada de un Cristo crucificado. Otros momentos que tratan de dar espectacularidad a la película, como la tormenta de arena, la caza del león y una batalla, saben a poco. Tratar de mostrar la época como brutal –también en ambientes de burdel-, y al tiempo intentar no ahuyentar al espectador, hace que el film discurra con medias tintas que pueden no contentar a todos. El deseo de abarcar mucho acaba produciendo el efecto de apretar poco. Hay que reconocer el esfuerzo por presentar la fe sincera de los personajes, evitando caer en la tentación de modernizar las cosas en exceso, mostrando personajes escépticos propios de otras épocas. De modo que vemos a judíos, cristianos y musulmanes donde sus creencias influyen en sus vidas, por ejemplo en momentos de plegaria. También el conflicto fe-ciencia se presenta de modo medianamente razonable, los mulás y ciertos frailes estarían más impelidos por sus prejuicios bárbaros que por la religión, que en general es tratada con respeto. Que en la época se considerara inapropiado abrir cadáveres para avanzar en el ejercicio de la medicina es un hecho que no se achaca de modo inapelable a la fe, sino a lo acostumbrado entonces y a un respeto exagerado al cuerpo de los difuntos.

5/10
W.E.

2011 | W.E.

El romance entre el rey británico Eduardo VIII y la divorciada estadounidense Wallis Simpson, trazando un paralelismo con un romance contemporáneo entre una mujer casada y un guardia de seguridad ruso.

El castor

2011 | The Beaver

Walter Black debería ser feliz... pero no lo es. Casado, con dos hijos, dirige una empresa juguetera... y está sumido en una profunda depresión. Después de intentarlo todo para arreglar las cosas, Meredith, su esposa, le ha dejado. Refugiado en el alcohol y con ideas suicidas, llega una inesperada tabla de salvación: la marioneta de un castor, perpetuamente unida a su mano, y gracias a la cual logra expresarse, conectar con los demás y consigo mismo. Pero la línea que separa una curiosa terapia y la locura puede ser muy tenue. Notable regreso a la dirección de la actriz Jodie Foster, quince años después de A casa por vacaciones. Quizá le falta un punto de emoción genuina a su film, pero demuestra gran oficio, y el deseo siempre loable de abordar cuestiones de entidad. Como en sus otras películas como directora, se reserva además un papel coprotagonista. Y de nuevo reincide en un tema común a gran parte de su filmografía –piénsese en títulos como El silencio de los corderos, Nell, El pequeño Tate...–, el problema de la comunicación con los demás, y singularmente con los seres más queridos, la propia familia. Cuenta para ello con un guión de Kyle Killen, con varios puntos de interés. Desde luego, es original el punto de partida, el otro yo de Walter volcado en la marioneta del castor, donde se logra un difícil equilibrio entre lo dramático y lo cómico, lo surrealista e incluso lo terrorífico. También tiene interés la subtrama del hijo adolescente, Porter, que rechaza a su padre, con el que presenta similitudes que lejos de agradarle le producen temor. La soledad, el autoengaño, la herencia genética, el conocimiento propio, la humildad para dejarse ayuda, las modas, el impacto de los medios de comunicación, son ideas que enriquecen la trama. La película presenta un subtexto indudable, la formidable interpretación que entrega Mel Gibson de su personaje tiene una base en su propia vida, sus muy aireados por la prensa problemas personales, y se nota para bien; su trabajo es poderoso, tanto al mostrar el dolor y las contradicciones de Walter, como en su intereactuación con la marioneta, el actor se diría que es un experto ventrilocuo. También se advierte, como en sus anteriores filmes manejando la cámara, que Foster es una buena directora de actores. Está su propio trabajo, por supuesto, un papel difícil el de esposa que no quiere tirar la toalla, que debe ser sobrio y contenido. Pero también el de Riley Thomas Stewart, el hijo pequeño, y el de los adolescentes Anton Yelchin y Jennifer Lawrence, que encarnan bien la idea de buscar un lugar en el mundo.

6/10
Hotel Lux

2011 | Hotel Lux

La reina Victoria

2009 | The Young Victoria

El reverso de la moneda mostrada hace unos años por Su majestad Mrs. Brown. Si la película de John Madden mostraba el desconsuelo de una reina Victoria talludita por la muerte de su esposo Alberto, y su particular relación con el plebeyo John Brown, la que nos ocupa sigue a una Victoria adolescente, con derecho a suceder al rey Guillermo, su tío. Circunstancia que tratan de explotar su madre, la duquesa de Kent, y lord John Conroy, para lograr una hipotética regencia. Entretanto el rey Leopoldo de Bélgica también conspira para controlar a la heredera al trono, y su juego es promover a su joven y apuesto hijo Alberto, para que seduzca a la inexperta Victoria. Y el rey Guillermo, consciente de que su mala salud le deja poco margen de maniobra, confía en el primer ministro Melbourne para traer a su sobrina a la Corte, y liberarla de una influencia materna que considera perjudicial.La trama del film dirigido por el canadiense Jean-Marc Vallée (C.R.A.Z.Y.) adopta principalmente el punto de vista de Victoria, atrapada en esta telaraña de intrigas palaciegas, y que ignora por completo el significado de las palabras “existencia normal”. Obligada a soportar presiones de unos y otros, al inicial recelo que siente por Alberto sigue una paulatina confianza y atracción, también porque observa que, por encima de la misión que le ha encomendado su padre, establece una relación personal y le da consejos bastante razonables. Uno de ellos, que se convierte en metáfora del film, es que, en la especie de ajedrez donde Victoria se siente pieza, manejada por unos otros, ella ha de aprender, si desea sobrevivir, las reglas del juego.El guión de Julian Followes -que ganó un Oscar por su libreto de Gosford Park- tiene hechuras clásicas, y está traspasado por un cierto tono humanizador que se agradece. Cierto que las luchas de poder despiertan bajos instintos, pero también hay espacio para demostrar la lealtad de unos, e incluso en otros cierta grandeza de ánimo para reconocer que llega un momento en que los hijos “vuelan”, ya no se pliegan a ciegas a los planes que han trazado para ellos sus progenitores. El reparto, dominado por la Victoria de Emily Blunt, quien ya había llamado gratamente la atención por su papel en El diablo viste de Prada, cuenta con un buen coprotagonista, Rupert Friend, y un excelente plantel de secundarios, algunos casi irreconocibles, como Paul Bettany, un estupendo Melbourne, Jim Broadbent, el estridente monarca Guillermo, y Mark Strong, el oscuro Conroy. La película, muy bien ambientada, sufre un pequeño bache, curiosamente, cuando triunfa el amor, pero en general mantiene un tono muy correcto, típico de ese buen cine histórico en el que los ingleses son expertos consumados.

6/10
Expediente 39

2009 | Case 39

¿Qué clase de padres meterían a su hijita dentro de un horno con el propósito de achicharrarla viva? A esta inquietante pregunta trata de responder Expediente 39. En el film, Emily es una trabajadora social, que cada día debe lidiar con un montón de complicadas situaciones familiares, donde preocupación principal son los hijos menores de edad. Su jefe le coloca sobre la mesa su expediente 39, y sólo a regañadientes decide prestarle atención. Se trata de una denuncia por descuido en la educación de Lilith. Y en efecto, cuando Emily acude a entrevistarse con los padres de la pequeña, se encuentra con un matrimonio de aspecto particularmente siniestro. Película muy de género, del desconocido director alemán Christian Alvart. Sigue el esquema de títulos terroríficos como La profecía, donde bajo el aspecto de un infante encantador se oculta el mal en estado puro, el demonio o alguien que se le parece. Una vez puestas las cartas bocas arriba de quién es el villano de la función, poco más hay argumentalmente que descubrir; es más, vemos cómo se acude a los clichés de los personajes incrédulos -el jefe de Emily, el policía...- o el de los nervios crecientes de la protagonista -Renée Zellweger, estrenándose en las pelis de miedo-. Lo que no quita para que se brinque de miedo en más de un momento, con pasajes tan logrados como el del ataque de las avispas. No obstante, a veces se abusa de una morbosa violencia, truculenta en exceso.

4/10
Hilde

2009 | Hilde

Biopic de la actriz y cantante alemana Hildegard Knef, basado en sus memorias. La trama arranca en los años 60, cuando un nutrido grupo de periodistas aguarda a Hilde y a su acompañante en el aeropuerto de Berlín. Se produce entonces un largo flash-back para describir la alambicada trayectoria artística, sentimental y vital de Hilde, que se inicia en los años de la Segunda Guerra Mundial en la capital alemana. La joven Hilde ansía ser actriz, y para que le fichen los celebérrimos estudios cinematográficos de la UFA no duda en coquetear con los nazis; concretamente inicia una relación con Demandowsky, secretario de cine. No hay nada ideológico en su postura, simplemente quiere actuar. Tendrá la suerte de no concluir ninguna película durante el nazismo, de modo que tras el final de la contienda Erich Pommer podrá confiar en ella para rehacer el cine alemán. Pero ella quiere "comerse" el mundo, lo que significa intentar la aventura de Hollywood, lo que le supone algunas frustraciones. Kai Wessel entrega una película muy aseadita, una producción importante, donde se cuidan aspectos como la reproducción de un Berlín destrozado por las bombas. La narración viene punteada por algunas frases de Hilde, que sólo al final descubrimos forman parte de una canción, y que vendría a ser como una especie de resumen de su visión de la vida. Una visión un tanto elemental y egocéntrica, insatisfactoria, en que se ha puesto en primer lugar la propia carrera; pero al menos no hay un intento de autojustificación, lo que se agradece. Podía ser una buena apoteosis, si no fuera porque unos letreros finales nos advierten que la trayectoria de Hildegard Knef siguió dando tumbos después de su éxito como cantante, de nuevo con otro divorcio y un nuevo matrimonio, por lo que la sensación que saca el espectador es la de 'no nos han ofrecido la foto completa'. Desde luego es ésta una película de actriz, pues el protagonismo absoluto es para quien encarna a Hilde, o sea, para Heike Makatsch, que hace un buen trabajo con un personaje antipático. Tal vez en Alemania despierte interés el saber de una actriz más o menos icónica, pero en el resto del mundo no existe ese aliciente, por lo que al final queda un título sobre una mujer de vida no demasiado apasionante, sin rasgos atractivos. Resulta escalofriante que el único momento en que se menciona a Dios en la cinta, sea un momento excluyente, en que Hilde declara no confiar en la ayuda de Dios que le desea un médico. Y es algo tramposa la defensa que hace la actriz de una película suya escandalosa, recordando que el público alemán no se escandalizaba tanto cuando unos pocos años antes se gaseaba a millones de judíos.

5/10
La vida de los otros

2006 | Das Leben der Anderen

Alemania es de los países que ha sabido mirar a su doloroso pasado reciente a través del cine con acierto. El nazismo ha propiciado en los últimos tiempos El hundimiento y Sophie Scholl: los últimos días. La partición del país y el dominio comunista de una de las mitades de Alemania dio pie a Good Bye, Lenin!. Ahora llega este otro potente film sobre Alemania del Este. Georg Dreyman es un prestigioso escritor de la RDA. Aunque no simpatiza con el opresivo régimen comunista, es un ‘animal político’ que se les arregla para sobrevivir congraciándose con las autoridades, y no significándose demasiado. Así, se le permite cierto margen a la hora de expresarse, y no se le reprocha su amistad con algún elemento intelectual claramente disidente. Dreyman vive con la celebérrima actriz Christa-Maria Sieland, y cree estar lejos de la vigilancia de la Stasi, la policía secreta del ministerio del interior. En realidad un pez gordo comunista ha puesto los ojos en la hermosa Christa-Maria, y encarga al capitán Gerd Wiesler, de la Stasi, un estrecho seguimiento de ella y Dreyman, no porque le preocupe una posible actividad subversiva, sino porque desea a la actriz. Concienzudo funcionario capaz de descubrir traidores debajo de las piedras, Wiesler se aplica a la tarea, escuchando durante horas las conversaciones que retransmiten los micrófonos colocados en el apartamento de Dreyman. El desconocido Florian Henckel von Donnersmarck orquesta una trama de alto interés dramático, donde el autocuestionamiento que Wiesler hace de su trabajo recuerda a los dilemas morales que planteaba Francis Ford Coppola en La conversación. Pero von Donnersmarck está lejos del mimetismo. El cineasta alemán sabe atrapar con la cámara el modo en que un régimen autoritario como el comunista limita la libertad de los ciudadanos, convenciéndoles incluso de que la poca que les queda es más que suficiente; aunque hay lugar para algún apunte de humorada negra –el inocente chiste sobre Honecker, que de pronto se transforma en espada de Damocles sobre un pobre hombrecillo–, dominan la atmósfera opresiva y la tragedia, que invitan a los personajes a preguntarse si pueden conformarse con el estado de las cosas, si han de rebelarse con las herramientas de las que cada uno dispone, o si se deben a un elemental instinto de supervivencia, que podría pasar por la traición. Hay un magnífico sentido del ritmo, unas actuaciones sobrias pero muy sentidas. La partitura musical de Gabriel Yared ayuda, y la paleta de colores grises y pardos sirve bien para dibujar a un país triste. Y aunque todo el reparto brilla a un excelente nivel, es de justicia destacar el trabajo de Ulrich Mühe: desde el principio, con ese interrogatorio que abre el film, hasta la entrada en una librería después de la caída del muro, final sencillamente memorable, pasando por el clímax del registro en el apartamento del escritor.

8/10
Antikorper. El ángel de la oscuridad

2005 | Antikörper

Gabriel Engel, asesino en serie buscado desde hace tiempo por la policía, es detenido en una espectacular operación. El agente Michael Martens va a la gran ciudad a interrogarle, en relación con un asesinato acontecido en su pequeño pueblo. Y llega a la conclusión de que ése crimen no ha sido obra suya. Pero de alguna forma, Engel está implicado y tiene la llave para resolver el caso. Thriller producido en Alemania, de argumento en la línea de El silencio de los corderos al presentar a un psicópata que ayuda a detener a otro. El guión es absorbente, lo que propició que ganara el Premio del Público en la Semana de Cine de Terror de San Sebastián.

2/10

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