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Biografía

Jennifer Lee

Jennifer Lee

Jennifer Lee

Filmografía
Frozen II

2019 | Frozen II

Tras seis años de espera llega la secuela de Frozen, una de las películas animadas de mayor éxito en la historia de Disney, que ofrecía una aventura inspirada en el clásico de Hans Christian Andersen “La reina del hielo”, aunque los personajes eran más bien de creación propia. Los mismos directores y guionistas, Chris Buck y Jennifer Lee han tenido tiempo de sobra para inventar una nueva historia con la que encandilar a grandes y pequeños. La trama de Frozen II retoma el hilo en la idílica vida del pueblecito de Arendell, en donde ya viven reunidas las dos queridas hermanas, la blanca reina Elsa y la pelirroja Anna. Ésta es pretendida en matrimonio por noble y patoso Kristoff, que no acierta a encontrar el momento propicio para pedirle la mano. Pero su tranquila existencia va a terminar cuando Elsa acude a una llamada interior que la empuja hasta un lejano y mágico bosque donde vive la tribu de los Northuldra. Y allí llegará acompañada de Anna, Kristoff, el reno Sven y, cómo no, el muñeco de nieve Olaf. Visualmente se trata de una película preciosa, donde el equilibrio de los colores –casi siempre suaves– y la textura de los dibujos, su volumen y perfección, supera en belleza incluso al film original. Hay encanto en cada fotograma, en cada gesto, en cada mueca y movimiento, y eso pese a que no hay escenas especialmente asombrosas (quizá porque todo lo es). El ritmo es adecuado y se entremezclan bien la acción, el humor, el drama y el musical. Quizá se ve mejor la primera parte del relato que la segunda, en donde hay algo de confusión en la trama y falta ajuste narrativo en las acciones paralelas, por lo que puede dar la sensación de que el desenlace llega demasiado bruscamente. Pero más allá de esos detalles y de lo puramente formal la historia atrapa. Narra la necesidad de buscar respuestas ante los interrogantes que nos presenta la vida. En este caso Elsa siente que no está donde debe estar, que le falta algo. ¿Pero quién es ella? ¿De dónde viene? ¿Por qué posee su magia? Fiel a la procedencia del relato se introducen aspectos paganos en forma de las divinidades de Tierra, Agua, Fuego y Aire, elementos que componen al armonía de la naturaleza. Y, por supuesto, no faltan actos de sacrificio, de valentía, de superación ante las dificultades, donde se habla de la importancia de dar el paso correcto en los momentos de prueba, de abatimiento, cuando nada parece tener ya sentido. Cuestión aparte merece la banda sonora de Christophe Beck y las muchas y estupendas canciones que salpican toda la narración, varias deliciosas, especialmente “All is Found”, “ Some Things Never Change” y “Into the Unknown”. Cada personaje tiene su momento musical y en ellos se incluyen letras que no son nada ligeras: “Hay cosas que nunca cambian”, “hay cosas que siempre son verdad”, sentencias que no están nada mal en tiempos de relativismo y que casan bastante con el sentido clásico de la narración. Y a lo largo del film nunca falta el humor, con numerosos gags, los mejores de los cuales vienen por supuesto de la mano del muñeco Olaf.

6/10
Un pliegue en el tiempo

2018 | A Wrinkle in Time

La adolescente Meg Murry es inteligente, como sus padres, científicos, pero en el instituto se burlan de ella, y no lleva bien la desaparición de su progenitor, ocurrida cuatro años atrás, cuando presentaba sus teorías de viajes a distancias de años-luz mediante pliegues en el espacio-tiempo, lo que producía reacciones de escepticismo general. Inesperadamente el hermanito de Meg, Charles Wallace, trae a casa a una excéntrica dama, la señora Qué, que les hará emprender un viaje alucinante con un tercer chaval, Calvin, donde conocen a otras dos extrañas mujeres, la señora Quién y la señora Cuál. Con la peculiar sabiduría de ellas y su propio talento, puede que Meg esté preparada para traer de vuelta a casa a su padre, perdido en algún pliegue espacio-temporal. Adaptación de una novela de corte fantástico de Madeleine L'Engle, que se diría la versión preadolescente de Interstellar, al conceder en esta aventura científica al amor la fuerza primordial para resolver cualquier desafío. Pero las comparaciones son odiosas, porque el film dirigido por la afroamericana Ava DuVernay está muy lejos de sus logros con el drama histórico sobre Martin Luther King Selma, o del documental Enmienda XIII. Aquejada de una llamativa arritmia, no se ahonda lo suficiente en los conflictos de la adolescente protagonista, y los personajes de las tres señoras son de auténtico cartón piedra, sin carisma alguno; el recurso a los conocimientos de Meg, o las tentaciones, carecen de la necesaria fuerza y dan pie a pasajes raquíticos, de escaso interés. Tampoco ayuda el adolescente convidado de piedra Calvin, e incluso el niño Charles Wallace, cuando asoma un lado oscuro de su personalidad, resulta harto arficioso. Conceptos tradicionales como luz y oscuridad para simbolizar la lucha del bien y del mal asoman sin gracia, sonando a filosofía barata. La realidad es que Disney no acierta cuando se aleja de la zona de confort que suponen sus cintas animadas, adaptación de cuentos con actores de carne y hueso, dramas deportivos basados en hechos reales, películas de superhéroes y episodios de Star Wars. En las películas de fantasía que deben sostenerse por sí mismas como Fantasmas de Marte o El llanero solitario, se ha pegado batacazos, y sólo aguantó el tipo en Tomorrowland. El mundo del mañana. Se agradece que intente arriesgar, pero por desgracia Un pliegue en el tiempo no funciona, ni siquiera los efectos visuales tienen una línea definida: están mejor los minimalistas del final, al estilo 2001, que los tentáculos de Ello en un paisaje rocoso de tipo infernal, una forma un poco tonta de referirse al demonio, expresión que se entiende mejor, pero que quizá no encaja en la ya antigua “new age”, que algunos intentan presentar todavía como nueva.

4/10
Frozen. El reino del hielo

2013 | Frozen

Dos destacados colaboradores de Walt Disney combinan sus talentos como realizadores de Frozen: el reino de hielo. Chris Buck había dirigido para la compañía Tarzán, mientras que Jennifer Lee fue la guionista de ¡Rompe Ralph!. Anna, hija menor de los reyes, estuvo a punto de morir de niña por culpa de la habilidad de su hermana, Elsa, la heredera del trono, que crea hielo y nieve por arte de magia. El día de la coronación de Elsa sus emociones se descontrolan, provocando un perpetuo invierno en el lugar. Anna emprende un viaje en su busca, con ayuda del montañero Kristoff. Frozen: El reino del hielo continúa la senda abierta con Enredados, que venía a aplicar a la factoría Walt Disney aquélla vieja consigna 'lampedusiana' de que algo tiene que cambiar para que todo siga igual. Al igual que aquélla, se vale de la animación digital más avanzada (se nota que Pixar ya está completamente integrada en Disney) para recuperar los viejos esquemas de los grandes títulos de la casa. Así, Frozen: El reino del hielo, se inspira en un cuento clásico, en concreto "La reina de las nieves", publicado en 1845 por Hans Christian Andersen, aunque introduce muchos cambios, pues por ejemplo, allí los protagonistas eran hermano y hermana. Incluye además numerosas canciones al estilo de Broadway, creadas precisamente por dos grandes del musical neoyorquino, Robert López ("Avenue Q", "The Book of Mormon") y su esposa Kristen Anderson López. Ambos habían trabajado para Walt Disney, en los temas musicales de Winnie the Pooh, y en la versión teatral de Buscando a Nemo. Su trabajo aquí quizás resulta convencional, pero bastante efectivo. No faltan otras señas de identidad que reconocerán los apasionados, como esos secundarios que siempre han sido el alma de las producciones de la casa (desde Pepito Grillo al cangrejo Sebastián). Frozen: El reino del hielo cuenta con Sven, un expresivo reno, y sobre todo con el simpático e hilarante muñeco de nieve Olaf, al nivel de sus predecesores más recordados. Ambos oscurecen a ratos al plantel protagonista, que sin embargo también derrocha personalidad propia, especialmente las dos hermanas Elsa y Anna. En Frozen: El reino del hielo se mezclan con fluidez las numerosas partes emotivas, con la abundante acción, y los momentos puramente humorísticos. No faltan reflexiones sólidas, especialmente sobre el amor fraternal, que sobrevive a distanciamientos provocados por errores y malas decisiones. Conviene quedarse a ver los títulos de crédito, pues incluye una pequeña broma final en torno al personaje de Marshmallow, enorme y amenazante sicario de hielo. Frozen: El reino del hielo se estrenó en cines en compañía del magistral corto Get a Horse!, de Lauren McMullan, que homenajea a las primeras cintas de Mickey Mouse mediante una imaginativa utilización del 3D moderno.

7/10
¡Rompe Ralph!

2012 | Wreck-It Ralph

RompeRalph es el “malo” de ReparaFélix, un videojuego de salones recreativos creado en los años 80. Tras 30 años rompiendo cosas en un inmueble y viviendo en un vertedero cuando no toca jugar una partida, Ralph está harto del papel que le toca –nunca mejor dicho– jugar en la vida. Hasta decide acudir a una reunión de malos anónimos, y más animado decide acudir a la fiesta de aniversario del videojuego, aunque no ha sido invitado. Allí le retan diciendo que el día que gane una medalla de las que Félix tiene a puñados, será bienvenido al edificio que suele romper. De modo que Ralph pondrá todos los medios para ganar el preciado metal que le acreditará como héroe, metiéndose en otros videojuegos, lo que traerá consigo algún que otro lío, pero también el nacimiento de hermosas amistades. El esquema de este ocurrente film animado dirigido por Rich Moore, curtido en las series Los Simpson y Futurama, hace evocar enseguida Tron por lo de mostrar el mundo interno de las máquinas de videojuegos. Pero lo que en aquella trama era tedioso, en ¡Rompe Ralph! se le saca enorme partido, sobre todo porque hay emociones genuinas y enorme sentido del humor. Se manejan ideas conocidas –los personajes de videojuegos con vida propia hacen pensar en Toy Story, los malos anónimos también retrotraen a los depreadores anónimos de Buscando a Nemo–, pero sin caer en el puro mimetismo. Está claro que los guiños a los juegos de arcade, desde el que da título al film, ¡Rompe Ralph!, a Packman, Sugar Rush, Hero’s Duty, etcétera, harán las delicias de los ochenteros que frecuentaban los salones recreativos. Pero también se vibra con el sino del pobre Ralph, y la singular y catártica relación que entabla con Vanellope von Schweetz, la encantadora pequeña que quiere ganar una carrera en el mundo de Sugar Rush; está bien pintado el contraste y la evolución en la relación entre Ralph y Félix; y tiene gracia esa especie de teniente Ripley de muchas curvas que es la sargento Calhoun, que debe matar a unos peligrosos bichos que se han fugado de su juego, y del que se enamora Félix, alguien que no puede ser más diferente de ella, a pesar de compartir ambos la condición de héroes. ¡Rompe Ralph! se presenta bajo el sello Disney, aunque en este caso, con John Lasseter de productor ejecutivo, las líneas de separación con Pixar cada vez resultan más difusas. Tremendamente entretenido, con grandes dosis de acción y animación encantadora que usa con inteligencia las imágenes originales de los juegos, resulta clave el guión, bien trazado, y la definición de los personajes.

8/10
Frozen II

2019 | Frozen II

Tras seis años de espera llega la secuela de Frozen, una de las películas animadas de mayor éxito en la historia de Disney, que ofrecía una aventura inspirada en el clásico de Hans Christian Andersen “La reina del hielo”, aunque los personajes eran más bien de creación propia. Los mismos directores y guionistas, Chris Buck y Jennifer Lee han tenido tiempo de sobra para inventar una nueva historia con la que encandilar a grandes y pequeños. La trama de Frozen II retoma el hilo en la idílica vida del pueblecito de Arendell, en donde ya viven reunidas las dos queridas hermanas, la blanca reina Elsa y la pelirroja Anna. Ésta es pretendida en matrimonio por noble y patoso Kristoff, que no acierta a encontrar el momento propicio para pedirle la mano. Pero su tranquila existencia va a terminar cuando Elsa acude a una llamada interior que la empuja hasta un lejano y mágico bosque donde vive la tribu de los Northuldra. Y allí llegará acompañada de Anna, Kristoff, el reno Sven y, cómo no, el muñeco de nieve Olaf. Visualmente se trata de una película preciosa, donde el equilibrio de los colores –casi siempre suaves– y la textura de los dibujos, su volumen y perfección, supera en belleza incluso al film original. Hay encanto en cada fotograma, en cada gesto, en cada mueca y movimiento, y eso pese a que no hay escenas especialmente asombrosas (quizá porque todo lo es). El ritmo es adecuado y se entremezclan bien la acción, el humor, el drama y el musical. Quizá se ve mejor la primera parte del relato que la segunda, en donde hay algo de confusión en la trama y falta ajuste narrativo en las acciones paralelas, por lo que puede dar la sensación de que el desenlace llega demasiado bruscamente. Pero más allá de esos detalles y de lo puramente formal la historia atrapa. Narra la necesidad de buscar respuestas ante los interrogantes que nos presenta la vida. En este caso Elsa siente que no está donde debe estar, que le falta algo. ¿Pero quién es ella? ¿De dónde viene? ¿Por qué posee su magia? Fiel a la procedencia del relato se introducen aspectos paganos en forma de las divinidades de Tierra, Agua, Fuego y Aire, elementos que componen al armonía de la naturaleza. Y, por supuesto, no faltan actos de sacrificio, de valentía, de superación ante las dificultades, donde se habla de la importancia de dar el paso correcto en los momentos de prueba, de abatimiento, cuando nada parece tener ya sentido. Cuestión aparte merece la banda sonora de Christophe Beck y las muchas y estupendas canciones que salpican toda la narración, varias deliciosas, especialmente “All is Found”, “ Some Things Never Change” y “Into the Unknown”. Cada personaje tiene su momento musical y en ellos se incluyen letras que no son nada ligeras: “Hay cosas que nunca cambian”, “hay cosas que siempre son verdad”, sentencias que no están nada mal en tiempos de relativismo y que casan bastante con el sentido clásico de la narración. Y a lo largo del film nunca falta el humor, con numerosos gags, los mejores de los cuales vienen por supuesto de la mano del muñeco Olaf.

6/10
Frozen. El reino del hielo

2013 | Frozen

Dos destacados colaboradores de Walt Disney combinan sus talentos como realizadores de Frozen: el reino de hielo. Chris Buck había dirigido para la compañía Tarzán, mientras que Jennifer Lee fue la guionista de ¡Rompe Ralph!. Anna, hija menor de los reyes, estuvo a punto de morir de niña por culpa de la habilidad de su hermana, Elsa, la heredera del trono, que crea hielo y nieve por arte de magia. El día de la coronación de Elsa sus emociones se descontrolan, provocando un perpetuo invierno en el lugar. Anna emprende un viaje en su busca, con ayuda del montañero Kristoff. Frozen: El reino del hielo continúa la senda abierta con Enredados, que venía a aplicar a la factoría Walt Disney aquélla vieja consigna 'lampedusiana' de que algo tiene que cambiar para que todo siga igual. Al igual que aquélla, se vale de la animación digital más avanzada (se nota que Pixar ya está completamente integrada en Disney) para recuperar los viejos esquemas de los grandes títulos de la casa. Así, Frozen: El reino del hielo, se inspira en un cuento clásico, en concreto "La reina de las nieves", publicado en 1845 por Hans Christian Andersen, aunque introduce muchos cambios, pues por ejemplo, allí los protagonistas eran hermano y hermana. Incluye además numerosas canciones al estilo de Broadway, creadas precisamente por dos grandes del musical neoyorquino, Robert López ("Avenue Q", "The Book of Mormon") y su esposa Kristen Anderson López. Ambos habían trabajado para Walt Disney, en los temas musicales de Winnie the Pooh, y en la versión teatral de Buscando a Nemo. Su trabajo aquí quizás resulta convencional, pero bastante efectivo. No faltan otras señas de identidad que reconocerán los apasionados, como esos secundarios que siempre han sido el alma de las producciones de la casa (desde Pepito Grillo al cangrejo Sebastián). Frozen: El reino del hielo cuenta con Sven, un expresivo reno, y sobre todo con el simpático e hilarante muñeco de nieve Olaf, al nivel de sus predecesores más recordados. Ambos oscurecen a ratos al plantel protagonista, que sin embargo también derrocha personalidad propia, especialmente las dos hermanas Elsa y Anna. En Frozen: El reino del hielo se mezclan con fluidez las numerosas partes emotivas, con la abundante acción, y los momentos puramente humorísticos. No faltan reflexiones sólidas, especialmente sobre el amor fraternal, que sobrevive a distanciamientos provocados por errores y malas decisiones. Conviene quedarse a ver los títulos de crédito, pues incluye una pequeña broma final en torno al personaje de Marshmallow, enorme y amenazante sicario de hielo. Frozen: El reino del hielo se estrenó en cines en compañía del magistral corto Get a Horse!, de Lauren McMullan, que homenajea a las primeras cintas de Mickey Mouse mediante una imaginativa utilización del 3D moderno.

7/10

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