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Biografía

Johann von Bülow

Johann von Bülow

Johann von Bülow

Filmografía
Cita a ciegas con la vida

2017 | Mein Blind Date mit dem Leben

Una película inspirada en hechos reales, la peripecia del joven Saliya Kahawatte, hijo de padre cingalés y madre alemana, que sueña con una carrera en el mundo de la hostelería, pero al que una inesperada discapacidad visual –su capacidad para ver está reducida al 5%– le pone las cosas muy difíciles. Como sus solicitudes de empleo son rechazadas por su minusvalía, toma la decisión de ocultar su casi-ceguera, gracias a lo cual es admitido en el programa de formación de un lujoso hotel de Munich. Allí hace migas con Max, otro joven en período de formación, que descubre su problema y le ayuda. El alemán Marc Rothemund brilló con luz propia en otra historia real, la de Sophie Scholl: Los últimos días. Aquí el resultado es bastante más irregular, no acaba de dar con el tono adecuado para la historia, tal vez porque él mismo no lo tiene demasiado claro. Quizá temerosos de que su historia de superación personal resultara demasiado dramática, los guionistas Oliver Ziegenbalg y Ruth Toma le añaden unas notas de humor contraponiendo el carácter serio y determinado de Saliya, con el del ligón e informal Max; y se plantea además la historia de amor de Saliya con una joven proveedora de alimentos de una granja, que tiene un hijo pequeño. El problema estriba en el desequilibrio entre los diversos elementos, el brusco paso de una atmósfera a otra. Y falta habilidad a la hora de introducir información y subtramas, por ejemplo cuando el protagonista se deprime, o en lo relativo a los problemas a que se enfrenta la familia de Saliya. El uso de la cámara subjetiva desenfocada es más o menos eficaz, en cambio amplificar los sonidos en ocasiones se hace puntualmente con poca gracia. Hay buenos sentimientos, con la idea solidaria de fondo de ayudar a quien se encuentra en dificultades, el apoyo de familia y amigos; pero se hace difícil de aceptar lo que se nos cuenta, de algún modo parece contarse con que el espectador padezca también algún tipo de ceguera que le impida distinguir con nitidez los defectos de una trama que podía haber sido mucho más redonda, y que obliga en exceso a la suspensión de la incredulidad. El metraje es además excesivo, con reiteraciones en situaciones donde el disimulo de Saliya podría ser descubierto, o escenas sobrantes que nada aportan, como la bajada de una colina en bicicleta.

5/10
Corazones sin riendas

2017 | Rock My Heart

Jana es una adolescente que desde niña arrastra una grave dolencia cardíaca. Cree que sus padres no la comprenden, y con la rebeldía propia de su edad, una noche que iba en moto termina estrellada en medio del campo. Le queda como, casi una visión, la imagen de un caballo en la oscuridad. Días después vuelve al lugar del accidente y descubre un establo; allí Paul Brenner, un anciano, está criando al caballo de muy apropiado nombre Rock My Heart para las carreras, aunque no tiene quien lo cabalgue, en un momento difícil en que le pueden embargar en cualquier momento. Enseguida ve que Jana tiene un talento especial, podría ser la jinete que está esperando su indomable jamelgo. Y en efecto, llegan a un acuerdo y comienza a entrenar, sin que sus padres se enteren de que podría estar poniendo en serio riesgo su quebradiza salud; le guarda el secreto su mejor amigo, y pronto novio, que también tiene débil el corazón. Amable cinta familiar alemana, quizá algo sensiblera y previsible, pero optimista y positiva a la hora de describir las dificultades que conlleva la vida, como es el caso de la enfermedad, y la esperanza con que hay que saber afrontarlas; y es que si hay amor, nunca pasa nada, aunque la angustia y el miedo ronden. Dirige el desconocido Hanno Olderdissen, que sabe conjugar el drama –describe bien la desazón adolescente, la de los padres que no saben cómo llegar a su hija, o la del anciano que se equivocó en el pasado a la hora de tomar decisiones–, con la bella estampa del caballo y la emoción deportiva, porque, claro está, no falta el duro entrenamiento y la gran carrera.

6/10
Frantz

2016 | Frantz

Inteligente y exquisita adaptación de la novela y luego obra de teatro "L'homme que j'ai tué" de Maurice Rostand, llevada casi 75 años antes al cine por el alemán Ernst Lubitsch. Supone una auténtica obra de madurez del francés François Ozon, un cineasta importante sin duda, con joyas en su filmografía como En la casa, pero al que suele pesar en su filmografía una atmósfera malsana y perversa, y el detenimiento excesivo en la sexualidad. Aquí acierta asumiendo la historia original sin perder un ápice de personalidad, pero con sutileza y decidida capacidad de riesgo. De este modo su propuesta es mucho más universal y de largo alcance de lo que acostumbra. Ha terminado al fin la Primera Guerra Mundial, y los habitantes de los países en conflicto tratan de restañar heridas, aunque éstas siguen abiertas, demasiadas muertes, demasiado odio. A una pequeña localidad alemana llega un misterioso francés, Adrian Rivoire, que visita una tumba en el cementerio, ante la mirada vigilante y discreta de Anna, la novia del ahí recordado, Frantz Hoffmeister, muerto en combate. El recién llegado es visto con recelo los lugareños, incluido el doctor Hans, padre de Frantz, para él cualquier francés es el asesino de su hijo. Pero Adrian resulta ser un amigo de Frantz de su época parisina en la preguerra, que les trae consuelo a él, a la madre Magda, y a Anna, con sus recuerdos. La intimidad con la familia crece, es como si hubieran recuperado al hijo y novio muerto, pero algo turba a Adrian, que no parece estar en paz consigo mismo. No conviene desvelar mucho más de la trama de Frantz, que depara unas cuantas sorpresas, pues a diferencia de Samson Raphaelson y Lubitsch, Ozon y su coguionista Philippe Piazzo cambian el punto de vista y se reservan cierta información crucial, además de prolongar la narración con algunos giros inesperados y muy bien traídos, lo que procura no solo cierto suspense sino, y sobre todo, también una mayor carga de profundidad a la entera propuesta. En primer plano, por supuesto, tenemos una historia de amor truncado, una mujer por un hombre, unos padres por su hijo, junto a un posible recambio. Pero ello está trenzado con las huellas de la guerra en los vencidos y en los vencedores, lo que en el conjunto ayuda a componer un cuadro poderoso y creíble de la naturaleza humana, con sus odios y rencores, patriotismo mal entendido, celos y susceptibilidades. Resulta un interesante ejercicio comparar las versiones de Lubitsch y Ozon, por ejemplo resulta muy semejante el poderoso pasaje de Hans invitando a sus amigos a una cerveza, pero en ambos filmes hay un momento interesante, el de la confesión, sólo que los personajes que acuden al sacerdote se invierten, una curiosa variante sobre el mismo tema, acudir a un consejero espiritual en momentos de zozobra interior. La película habla de perdón, de desesperación, de poner a mal tiempo buena cara, de compasión, de segundas oportunidades, de clasismo y hasta de arte, qué bien está introducida la música y la pintura. La película cuenta con cuatro grandísimos personajes, y resulta difícil señalar a alguien como "el mejor", aunque supone una gratísima sorpresa la desconocida Paula Beer, junto al más visto Pierre Niney, y los veteranos Ernst Stötzner y Marie Gruber. La fotografía en blanco y negro de Pascal Marti, con puntuales y nada caprichosas incursiones en el color para determinadas evocaciones, es preciosa. También resulta muy adecuada la banda sonora compuesta por Philippe Rombi.

8/10
Billete a Cuba

2016 | Papa und die Braut aus Kuba

Clemens Füssenich, hombre de negocios de 70 años, está muy implicado en el manejo de su empresa. Sus hijos Peter y Martina quieren que se relaje un poco, así que le regalan un viaje de tres semanas a la isla de Cuba. Allí se enamora de Esperanza, una guía turística mucho más joven con la que ha pensado en contraer matrimonio. A sus hijos, la noticia no les hará ninguna gracia. Ligera, pero más o menos amena producción televisiva, producida en Alemania, con actores característicos de este tipo de películas. Carece por completo de originalidad pero se deja ver.

4/10
13 minutos para matar a Hitler

2015 | Elser: Er hätte die Welt verändert

Reconstrucción de la historia real de Georg Elser, carpintero de una pequeña localidad que el 8 de noviembre de 1939 colocó una bomba en una cervecería de Munich, donde tenía lugar un acto en el que participaba el mismísimo Adolf Hitler. El Führer abandonó de forma imprevista el lugar 13 minutos antes de que llegara a estallar el artefacto, causando en cambio la muerte de varios inocentes. Segundo acercamiento a la Alemania de la II Guerra Mundial (tiene previsto para el futuro un tercero), del realizador Oliver Hirschbiegel, tras la redonda El hundimiento. Puede desconcertar un poco a quien espere un film en la misma línea, pues aquí apenas aparece el líder del Tercer Reich, y también a quien conociendo las líneas del argumento pueda deducir que estamos ante un thriller centrado en el atentado, al estilo de Valkiria. Aquí el cineasta se va por otros derroteros, pues básicamente se centra en la relación entre carcelero y preso (lo que remite a su film anterior El experimento), y en el flashback que muestra las causas de la acción del protagonista, lo que da pie a mostrar el ascenso del nazismo, y sus efectos: el nacimiento de la represión y la violencia. Además de que le falta un poco de gancho, sorprende que 13 minutos para matar a Hitler caiga en los estereotipos (véanse los nazis que montan una trifulca en una taberna, que parecen malvados de opereta), cuando está dirigida precisamente por el tipo que incluso recibió críticas por haber mostrado a un Hitler demasiado humano. Pero cuenta con una cuidada recreación de la época, y un memorable trabajo de Christian Friedel, que encarna al protagonista, así como de Burghart Klaußner, el oficial nazi que le interroga.

6/10
La conspiración del silencio

2014 | Im Labyrinth des Schweigens

Año 1963. El joven e idealista fiscal Johann Radmann sueña con casos importantes en los tribunales de Frankfurt, pero de momento se ocupa de cuestiones menores, como los delitos de tráfico. Hasta que un día se cruza en su camino Simon Kirsch, judío que ha renocido a uno de sus verdugos en Auschwitz, ahora profesor de primaria, sin que nadie rechiste. Sus colegas de la fiscalía miran a otro lado cuando trata de presentar una denuncia, pero Johann, respaldado por el fiscal jefe Fritz Bauer, y con el apoyo del periodista Thomas Gnielka, inicia una investigación. Pronto el campo de sus pesquisas se expande, pues cientos de miles de personas murieron en ese campo de exterminio donde trabaja ocho mil personas. Y la idea es poner en pie una acusación que permita acusar a una serie de ciudadanos "corrientes", que participaron activamente en los asesinatos, sería la primera ocasión en que los propios alemanes juzgan los crímenes nazis, y ayudaría a la memoria histórica, no cerrar los ojos al horror. Aunque nacido en Milán, Giulio Ricciarelli ha desarrollado su carrera en Alemania como actor, y ahora, tras firmar varios cortos, debuta en el largometraje con una trama basada en interesantísimos hechos históricos, que ha coescrito con Elisabeth Bartel. La dirección es de hechuras clásicas, quizá sin excesiva personalidad, pero lo que se cuenta es tremendamente sugerente y sirve para plantear diversas cuestiones. Un pulido ayudado por alguien más veterano podía haber ayudado, pues se nota que el director está encariñado con algunos personajes, como el fiscal jefe o la secretaria, y se repiten los planos, muy expresivos de sus sentimientos, pero que acaban siendo reiterativos. Al protagonista se le pueden reconocer rasgos a lo Frank Capra, caballero sin espada algo ingenuo, que empieza a descubrir una verdad que ignoraba por completo. Y su viaje de descubrimientos y autodescubrimiento, no se encuentra exento de obstáculos, los principios por los que se ha guiado siempre, "verdad, justicia, humanidad", corren serios riesgos, sobre todo cuando pisa inseguro en el tercero, pues estremecido por el horror se obsesiona con capturar a Josef Mengele, y juzga con estrema dureza los fallos de los otros, sin reconocer los propios ni advertir, como le dice un colega fiscal un poco a lo Billy Wilder, que "nadie es perfecto". Por supuesto que, además de ofrecerse el punto de vista del protagonista, y lo que supone una investigación procesal, se incide en el relato de los horrores y la dificultad de los supervivientes para pasar página; y en la carga de culpa de los que, de un modo u otro vivieron esos años, y tiene su parte variable de responsabilidad, también en su cínico pasar página de algunos. Producción alemana, vuelve a llamar la atención la falta de complejos para mirar al pasado, y ello sin caer en victimismos, justificaciones o la práctica de la autoflagelación. El film incluye una subtrama romántica que produce sentimientos contrapuestos; por un lado resulta bastante previsible, pero por otro Ricciarelli sale airoso de ciertas ideas como la de la metáfora de la chaqueta rota. Aunque a ratos Alexander Fehling parece demasiado blando para el papel protagonista, el actor logra sostenerlo y hacer creíble su mezcla de ingenuidad y maduración a la fuerza.

6/10
Las aventuras de los cinco

2011 | Fünf Freunde

Julian, George, Dick, Anne y Timmy son cinco personajes que acompañaron la infancia de los niños nacidos en los años 50, 60 y la primera mitad de los 70 del siglo XX. Fruto de la imaginación de la escritora británica Enid Blyton, ellos eran Los cinco: cuatro preadolescentes (dos chicos y dos chicas, porque George en realidad se llamaba Georgina) y un perro que se enfrentaban a todo tipo de misterios, de los que siempre salían airosos gracias a sus innatas dotes detectivescas.

Prueba de fe

2011 | Das dunkle Nest

El reverendo Reinberg vive con una carga emocional muy grande debido a un espantoso error que cometió en el pasado, y ahora que una niña de su aldea ha desaparecido misteriosamente y todas las miradas apuntan a que él tuvo algo que ver, deberá limpiar su conciencia encontrando al verdadero culpable.    Film de origen alemán que toca un tema muy sensible, como es la pedofilia y los asaltos sexuales en el ámbito eclesial. Christian Berkel interpreta con intensidad al sacerdote protagonista.

5/10
Berlín 36

2009 | Berlin 36

Berlín, 1936. La Alemania nazi organiza los juegos olímpicos, pero se arriesga a un boicot de los Estados Unidos si se prueba que el equipo germano no incluye atletas judíos por motivos racistas. Para justificarse recluta a la saltadora de altura Gretel Bergmann, campeona de Inglaterra en su especialidad, y que se ha instalado en ese país por recomendación de su padre, ante un clima de discriminación asfixiante. Las amenazas nada veladas a la familia obligan a Gretel a volver a Alemania y entrenar. Pero las intenciones de las autoridades son evitar a toda costa que Gretel llegue a competir. Para ello dan todo su apoyo a una atleta de aspecto hombruno, Marie Kettler, que podría pulverizar todos los récords.Dignísima producción alemana basada en hechos reales, el drama que se propone interesa desde el primer momento. Kaspar Heidelbach, un director forjado sobre todo en la televisión, describe bien la determinación de Gretel para lograr el triunfo, que supondría toda una humillación para Hitler y sus secuaces. De modo que los obstáculos -un nuevo entrenador, auténtico comisario político, y otras compañeras- se perfilan bien, así como la relación con Marie Kettler, de la que enseguida sospechamos su secreto, y que a la postre no es más que otra víctima de los nazis, de tipo diverso al caso de los hebreos, pero víctima sin paliativos.Quizá el problema principal al que se enfrenta Heidelbach es el clímax de la película, que no es cuestión aquí de desvelar. La necesidad de plegarse a la realidad dificulta la emoción que parece exigir un drama deportivo de este tipo, a pesar de esa solución visualmente audaz aunque fallida, de mostrar a las dos atletas amigas saltando; también rompe un poco la película el recurso al testimonio de la auténtica Gretel, venerable anciana. Hay acierto en el reparto, con mención especial a los coprotagonistas, Karoline Herfuth y Sebastian Urzendowsky.

6/10
3º Colder

2004 | 3° kälter

Durante una tormenta, en mitad del invierno, Marie, una mujer casada, se acuerda de su antiguo novio, Jan, que desapareció inesperadamente de su vida. Decide escribirle una carta en la que le confiesa que sigue enamorada de él, pero finalmente no consigue terminar el texto, por lo que tira la carta a la basura. Allí la encuentra casualmente Frank, el marido de Marie, que sufre una conmoción al leer que ella sigue enamorada de Jan. Aún así, decide mandar la carta, sin que ella lo sepa. Primer largometraje del alemán Florian Hoffmeister, que lleva años como director de fotografía, en películas como Berlin está en Alemania y Galatasaray-Dépor. Aunque compone imágenes atractivas, el guión se pierde al querer abarcar demasiados personajes, y sus diálogos no están muy elaborados.

4/10

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