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Biografía

Julianne Hough

Julianne Hough

32 años

Julianne Hough

Nació el 20 de Julio de 1988 en Salt Lake City, Utah, EE.UU.
Filmografía
Dirty Grandpa

2016 | Dirty Grandpa

Justo antes de su boda, un joven estirado es engañado para conducir a su abuelo, un ex teniente coronel del ejército, a Florida, para las vacaciones de primavera.

Curve (La curva de la muerte)

2015 | Curve

Mallory Rutledge viaja en solitario desde San Francisco hasta Denver para encontrarse con su prometido, con el que se va a casar al cabo de una semana. Tras una avería en el coche en una carretera perdida, recibirá la ayuda de un desconocido, Christian, y luego se prestará a llevarle en coche. En realidad, el tipo es un psicópata de cuidado y Mallory se dará cuenta demasiado tarde. Thriller de terror que trancurre por senderos architrillados: jovencita sola y sexy, paraje desértico, psicópata sanguinario... Curve (La curva de la muerte) tarda en arrancar y el mínimo guión está poco inspirado, pero el conjunto logra entretener gracias a algunos momentos de tensión y al correcto trabajo de la protagonista, una empática Julianne Hough, que es algo más que una cara bonita, como ya demostró en películas como Burlesque y Footloose.

4/10
Paradise

2013 | Paradise

Un lugar donde refugiarse

2013 | Safe Haven

Katie ha emprendido una apresurada huida, la policía va tras ella por motivos desconocidos. Viajando en autobús rumbo a Atlanta, decide establecerse en uno de los pueblecitos costeros. Consigue un trabajo de camarera, una casita discreta en el bosque... y hace buenas migas con Alex, viudo y padre de dos niños, que regenta un pequeño supermercado. Adaptación de una novela de Nicholas Sparks, autor que ha dado pie a todo un conjunto de películas con su particular sello que las convierte, más que en románticas, en “romanticonas”, tan almibaradas suelen ser. En su descargo digamos que Sparks es un tipo optimista y positivo en sus planteamientos, lo que siempre es de agradecer. Además aquí cuenta en la dirección con el sueco Lasse Hallström, que aunque en Hollywood ha acabado plegándose a los convencionalismos de los estudios, tiene cierta personalidad. Los actores no son superconocidos, parece que la decisión de los productores ha sido confiar en el tirón de Sparks. Un lugar donde refugiarse juega al despiste en su mezcla de drama romántico y thriller, y aunque la sorpresa final no deja de ser bastante tramposa y artificial, el conjunto resultará agradable para el público destinatario del film. Aunque previsible en lo que se refiere al amor de Katie y Alex, el mosqueo del hijo adolescente y la gracia de la niña encantadora, se trata de dar a estas escenas “familiares” cierta carta de naturalidad; quizá si la fotografía y la música no fueran tan... “romanticonas”, la cosa habría quedado mejor. El elemento novedoso de Un lugar donde refugiarse es la parte de intriga, con un policía que se diría una especie de Javert de Los miserables, tratando de hacer justicia con su “presa”, a la que no desea soltar, con una dedicación desmedida. Aunque quizá los motivos que le mueven resulten ser... diferentes a los del personaje creado por Victor Hugo.

4/10
Rock of Ages (La era del rock)

2012 | Rock of Ages

Sherrie es una joven rubia, de ojos azules, que llega a Los Ángeles procedente de Oklahoma cargada de sueños. Es amante del rock y la suerte le sonríe nada más llegar cuando conoce a un Drew, camarero en el mítico bar de Sunset Strip donde debutó el gran Stacy Jaxx, estrella inigualable del Rok n' Roll. Sherrie se enamora de Drew y es contratada para trabajar en el local. Todo es perfecto. Sin embargo, muy pronto se da cuenta Sherrie de que la suerte te puede dar la espalda el día menos pensado. No funciona esta comedia musical dirigida por Adam Shankman (Hairspray), cuyos elementos estaban perfectamente elegidos para diseñar el éxito, al menos comercial. ¿Qué falla, entonces en Rock of Ages (La era del rock)? En el cine hay tópicos, vale, no pasa nada, pero cuando absolutamente toda la historia sigue los raíles de lo más convencional hasta llegar el destino más previsible, la cosa pasa a convertirse en algo difícil de tragar, un mejunje acaramelado, buenista y cursi, por mucho que se disfrace de cueros, gritos y chicas semidesnudas. Es inimaginable lo que pensarán de este musical los auténticos amantes del rock. Mejor que ni se les ocurra verlo. Es verdad que Rock of Ages (La era del rock) es ante todo una comedia, cine al más puro estilo frívolo hollywoodiense y que no hay que hacerse grandes ilusiones, pero, por favor, si vemos que la chica perfecta, rubia y de ojazos azules llega a Los Ángeles para triunfar en el rock, que se enamora la primera noche de un chico que sueña lo mismo y que precisamente trabaja en un local que es un templo clásico del rock duro, si un malentendido acaba con su amor, si la gran estrella rebelde lo que desea en el fondo es el amor verdadero, si los viejos rockeros de cuero puede que sean de la otra acera, si la alcaldesa anti-rock es en realidad una groupie de corazón, si los sueños han de romperse con un trabajo de stripper, si el agente de la estrella resulta ser un aprovechado sin escrúpulos, si la periodista de gafitas se convierte en una gata en celo, etc., etc., la cosa entonces se hace prácticamente insostenible. ¡Si hasta la protagonista llega en un autobús Greyhound! Llegados a este punto lo único que se salva de Rock of Ages (La era del rock) es... la música. Aunque tampoco es que sea memorable, para nada, e incluso a menudo está demasiado presente. La narración está planteada con el aire fantasioso de otros musicales modernos, en donde la puesta en escena cambia de repente, suenan los acordes, los focos modifican su color e intensidad y todo parece un sueño mientras todo el mundo se pone a cantar y bailar, etc. A lo largo del metraje escuchamos de ese modo un gran puñado de temas clásicos, entre los que pueden destacar "I Want to Know What Love Is" (interpretado por Tom Cruise y Malin Akerman), "Waiting for a Girl Like You" (con Julianne Hough y Diego Boneta) o “Here I Go Again”. En cuanto al reparto, es de justicia afirmar que Tom Cruise pone toda la carne en el asador, que la joven Julianne Hough (Footloose (2011)) es expresiva y no lo hace nada mal, y también que Paul Giamatti y Alec Baldwin siguen manteniendo el tipo. En cuanto a los demás, mejor ni mentarlos, sobre todo a Catherine Zeta-Jones... Hay que ver lo que ha cambiado esta mujer.

4/10
Footloose (2011)

2011 | Footloose

Tras la muerte de su madre, sin padre que le acoja, el joven Ren MacCormack llega al pueblo del sur llamado Bomont para vivir con sus tíos. Pronto se da cuenta de que en ese pueblo las cosas no funcionan de modo normal: hay toque de queda para los adolescentes, no pueden organizar bailes, escuchar música a alto volumen está prohibido... La explicación tiene que ver con un accidente trágico acaecido tres años atrás por el que perdieron la vida varios jóvenes, entre ellos el hijo del pastor de la localidad, el Sr. Moore. Desde entonces se tomaron el pueblo normas estrictas respecto al ocio de la juventud. Pero el pastor comprueba que es muy difícil dominar a su propia hija, una joven que le ha echado el ojo al recién llegado. Remake prácticamente calcado de Footloose, la versión protagonizada por Kevin Bacon y Lori Singer en 1984 y convertida en producto de culto juvenil a la manera de otros productos musicales de la época, como Grease. La presente versión está modernizada mínimamente (en los bailes, donde domina el ritmo 'breakdance', en la sexualización femenina de los movimientos, etc.), pero ni siquiera se han cambiado los nombres de los personajes, ni el del pueblo, ni prácticamente la puesta en escena... Lo mejor son los bailes, pero desgraciadamente tan sólo podemos disfrutar de apenas tres o cuatro momentos para ellos, entre los que destaca el del tema musical que da título al film. El resultado es discreto, entretiene más o menos, se mueve por derroteros amables, nostálgicos e hiper-idílicos (¡ese beso con puesta de sol!), aunque también previsibles y a veces poco creíbles (la conversación en la iglesia). Los actores, todos, están correctos, desde el desconocido y joven protagonista, Kenny Wormald, que baila como los ángeles, hasta la chica Julianne Hough (Burlesque), pasando por el veterano Dennis Quaid. Pero es una lástima que la presencia de Andie MacDowell sea completamente testimonial.

4/10
Burlesque

2010 | Burlesque

Tras su debut como director con Última sospecha 2, el actor Steve Antin –secundario en filmes como Los Goonies o Acusados– vuelve a ponerse tras las cámaras cuatro años después en Burlesque. El tipo arriesga de lo lindo, no sólo por escribir también el guión, sino por tratarse de un musical, uno de los géneros más complicados, y por ofrecer el papel protagonista a la diva del pop Christina Aguilera. El resultado, aunque no estrepitoso, es desigual. Antin se olvida prácticamente de contar una historia medianamente original, que tenga gancho. Todo suena a embotellado, al cliché del "American Way of Life" más típico que se pueda imaginar: Ali, una chica de provincias, llega a la gran ciudad de Los Angeles para hacer carrera y comienza a trabajar de camarera en el Burlesque Lounge, aunque se muere por estar cantando y bailando en el escenario. Tess, la dueña del local, dura por fuera y bondadosa por dentro, ama ese lugar como a su vida y sufre porque va a perderlo por culpa de las deudas. Y pululando por ahí, también están Jack, un camarero que se fija en la recién llegada; Vince, el angustiado ex marido de la dueña; y Sean, el amigo “genial” y mano derecha de Tess. Nadie ignora cómo va a desarrollarse la historia con semejante planteamiento y dibujo de personajes, por lo que sólo cabe fijarse en la dirección y las coreografías. Pero aquí tampoco tiene el film nada novedoso. Antin rueda bien, con sentido del espacio, del ritmo y del montaje, y hay numeritos que funcionan, como el que cierra la película. Pero aun así, son sólo trucos de feria, sin alma. Y además Antin comete el error imperdonable de replicar excesivamente la atmósfera de Chicago (2002) –incluso con recursos que son un plagio en toda regla y que seguramente hagan pestañear a Rob Marshall–, con planos de tonos oscuros, muchas luces y sombras, y un arsenal de mujeres muy ligeras de ropa haciendo movimientos obscenos, mientras se mueven al rítmico compás de una canción sensual de letra metafóricamente verdulesca. Así es el cabaret. Música, baile y libertinaje. Pero eso ya lo sabíamos. Lo mejor de la película es la música y también la presencia de Christina Aguilera, toda una sorpresa. La famosa cantante de Nueva York está convincente y mantiene el tipo con soltura, sobre todo si uno tiene en cuenta casos parecidos, como los batacazos que tuvieron las primerizas Mariah Carey (Glitter) o Britney Spears (Crossroads (Hasta el final)). Aguilera tiene mayor madurez profesional y le aporta al personaje todo lo que está en su mano, y por supuesto canta de aúpa (se luce especialmente en el temazo "Something's Got A Hold On Me", que da inicio a la película). Por el contrario, Cher da verdadera lástima, pues su cara es una mascarilla incapaz de moverse y de matizar un solo sentimiento. E incomprensiblemente el estupendo Stanley Tucci empieza correr el peligro de hacer siempre el mismo papel.

4/10

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