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Biografía

Kevin Grevioux

Kevin Grevioux

Filmografía
Underworld: Guerras de sangre

2016 | Underworld: Blood Wars

Aunque lleva un tiempo enfrentada a los suyos, Selene vuelve a integrarse en una comunidad de vampiros, por mediación de Thomas, padre de su aliado, David. El clan necesita que les entrene, pues la guerra contra los licántropos se ha recrudecido tras la llegada de Marius, un nuevo líder, que busca a la hija de Eve, la hija de Selene, híbrido de ambas razas monstruosas, por el poder de su sangre. Quinta entrega de la saga licántropo-vampírica, que se estrena cuatro años después de la anterior, Underworld: el despertar. Por eso se inicia con un resumen de toda la saga que sorprende porque a pesar de su brevedad condensa de sobra todo lo ocurrido hasta ahora, lo que da que pensar que una vez establecidas las bases en la amena entrega inicial, apenas ha ocurrido nada que justifique que la saga se haya alargado tanto. Por desgracia, esta nueva tampoco añade gran cosa, pues consiste en una sucesión de secuencias de acción que tienen una cosa en común: ninguna de ellas resulta novedosa, ya se han visto otras muchas similares en esta franquicia, y otras del mismo corte. Kate Beckinsale se limita a lucir palmito enfundada en su traje de cuero, y esta vez parece menos motivada, quizás afectada por la ruptura sentimental –acontecida durante el rodaje– con Len Wiseman, director de las dos primeras entregas, que desde entonces se limita a ejercer como productor ejecutivo. Éste cede en esta ocasión la silla del realizador a Anna Foerster, hasta ahora dedicada a capítulos de series, también directora de fotografía en títulos como Asalto al poder. Pero se limita a imitar el estilo de los filmes precedentes, con bastante torpeza. También pretende recordar el tono épico de las batallas de Juego de tronos, quizás por eso se ha reclutado a Charles Dance, habitual de la serie de HBO, para uno de los villanos. Fracasa sobre todo en la batalla final, muy poco realista. Y teniendo en cuenta que el relato empezaba con una historia de amor entre la protagonista y un humano, resulta un error que se haya olvidado por completo a los ciudadanos corrientes, pues se hace difícil identificarse con ningún personaje.

4/10
Yo, Frankenstein

2014 | I, Frankenstein

Refrito de Underworld que sustituye vampiros y hombres lobo por el monstruo de Frankenstein. Adapta la novela gráfica del coguionista de aquélla Kevin Grevioux, que además de ejercer como productor, y actor secundario ha colaborado en la adaptación con Stuart Beattie, el realizador del film. Poco queda de la inmortal novela "Frankenstein o el moderno Prometeo", de Mary Shelley, resumida mínimamente en los primeros minutos. En Yo, Frankenstein tras deshacerse de su creador, el monstruo creado a base de cadáveres llama la atencion de Naberius, general de los Demonios, que manda a varios de los suyos a secuestrarle, intrigado por la posibilidad de crear un ser vivo. Pero la criatura será finalmente reclutada por el clan de las Gárgolas, guerreros al servicio de Dios, que mantienen con sus rivales un conflicto desde tiempos ancestrales. Cuando un guionista salta a la realización, suele apoyarse precisamente en un sólido libreto. Éste no es el caso de Beatty, que obtuvo un enorme prestigio en la industria, al ocuparse de Collateral y también de la saga iniciada con Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra, donde la espectacularidad cobraba más importancia que la trama en sí misma. Ya en su único crédito hasta ahora como director, la ligera Mañana, cuando la guerra empiece, Beattie demostró que no cuida lo que cuenta. En Yo, Frankenstein el desarrollo y los personajes resultan excesivamente convencionales, y hasta los gruñidos de los monstruos parecen provenir de alguna biblioteca de archivos sonoros sobreutilizada. Por otro lado, tanto los diseños de monstruos como la ambientación tienen poco carisma y suenan a ya vistos en numerosas ocasiones en otras películas y videojuegos. Incluso los efectos digitales, a día de hoy, parecen pobres. Por tanto, resulta completamente desaprovechado el actor Aaron Eckhart, en alza en el terreno del blockbuster tras el triunfo sorpresa de Objetivo: La Casa Blanca, y que ha demostrado en varios trabajos su solvencia interpretativa. En esta ocasión, apenas tiene espacio para la interpretación, pues se pasa casi por alto todo lo que no sea acción y fuegos de artificio, así que finalmente el actor le roba a Robert De Niro el dudoso título de peor monstruo de Frankenstein de la pantalla. Lo mismo le ocurre al ilustre plantel de secundarios, donde están presentes Bill Nighy –en un rol de villano calcado al de la saga licántropo-vampírica–, el tan activo como inexpresivo Jai Courtney (hijo de Bruce Willis en La Jungla: Un buen día para morir) y hasta Miranda Otto, recordada como Eowyn, en El Señor de los Anillos).  

4/10
Underworld: el despertar

2012 | Underworld Awakening

Kate Beckinsale regresa a la saga de acción creada por su marido, Len Wiseman, que dirigió las dos primeras entregas. En esta cuarta ha preferido ejercer como productor y guionista, para centrarse en el remake de Desafío total (Total Recall), donde también tiene como protagonista femenina a la británica. Tras la precuela, Underworld: La rebelión de los licántropos, donde la presencia de Beckinsale era testimonial, parecía que la serie daba a su fin, pero los resultados en taquilla no fueron malos, lo que ha obligado a Wiseman y compañía a tejer una nueva vuelta de tuerca que estire el chicle. Así, esta vez los humanos han descubierto que existen los vampiros y licántropos enfrentados desde tiempos inmemoriales. Atemorizados, intentan exterminarles. Selene, la guerrera vampírica, acaba en coma, y se despierta en un sofisticado laboratorio de Antigen, una megacorporación. Descubrirá que han pasado doce años, que los hombres lobo han quedado debilitados y apenas salen a la superficie, que todo indica que su amado Michael ha fallecido, y que mientras estaba en coma dio a luz a una niña. En Antigen no parecen dispuestos a dejarla huir con su hija, ya que la están estudiando para crear una vacuna que impida que los humanos se conviertan en vampiros o licántropos. No aporta nada nuevo, pero por otro lado tampoco engaña a nadie. Ofrece secuencias de acción a mansalva, con muchos efectos especiales con los que, entre otras cosas, se ha creado un megalicántropo alterado genéticamente que le pondrá las cosas difíciles a la protagonista. Ésta no parece haber evolucionado a pesar de la experiencia maternal, pues Beckinsale sigue en forma corriendo de un lado a otro, enfrentándose a enemigos durante todo el metraje y poco más. Tiene como antagonista nada menos que a Stephen Rea, que se lo toma en serio en la medida de lo posible. Dura poco, 88 minutos, pero se tarda aún menos en olvidarla. En suma, todo va en la línea de Resident Evil, otra franquicia de mujer guerrera con otro matrimonio de actriz-director al timón.

4/10
Underworld: La rebelión de los licántropos

2009 | Underworld: Rise of the Lycans

Precuela de Underworld y Underworld: Evolution que explica el origen de la guerra ancestral que enfrenta a licántropos contra vampiros. Los fans de la saga ya saben prácticamente todo lo que va a pasar, pues se han ido dando los detalles anteriormente. La acción transcurre en la época medieval, cuando Victor, el líder de los vampiros, mantiene esclavizados en su castillo a numerosas criaturas lobunas. Una de ellas es Lucian, que puede transformarse en ser humano, por lo que se le considera ‘el primer licántropo’. Lucian es el esclavo favorito de Victor, pero mantiene un idilio en secreto con su hija, lo que desencadenará la tragedia. Aunque se echa de menos a Kate Beckinsale, los actores realizan buenos trabajos. Hereda el protagonismo absoluto Michael Sheen, que ya interpretó a Lucian, el líder de los licántropos, en los otros dos filmes. El protagonista de La reina y El desafío. Frost contra Nixon demuestra su valía en un inesperado registro como héroe de acción. El principal papel femenino lo ha heredado la eficaz y atractiva Rhona Mitra (Shooter: el tirador), y también es digno de mención el trabajo de Bill Nighy. El hilarante roquero de Love Actually –que ha estado también en los anteriores capítulos–, aquí se perfila como un odioso villano. Aunque en un principio estaba previsto que repitiera el director de las dos anteriores entregas, Len Wiseman, al final él mismo decidió mantenerse como productor ejecutivo, y ceder la batuta a un fiel colaborador, el debutante en el largometraje Patrick Tatopoulos, diseñador de efectos mecánicos y criaturas de la saga, y que a pesar de su apellido griego resulta que es francés. Tatopoulos compone una ambientación que mezcla el estilo gótico de la saga con la fantasía heroica al estilo de El Señor de los Anillos –de hecho el director artístico es Dan Hennah, importante colaborador en este apartado de Peter Jackson en sus adaptaciones de la obra de Tolkien–. El film mantiene el toque romántico de sus predecesores y sus secuencias de acción sorprenden, pero es bastante ligero y predecible. También es un error que abuse innecesariamente de la violencia, alejándose del público adolescente al que va claramente destinado.

4/10
Underworld: Evolution

2006 | Underworld: Evolution

Vampiros y hombres lobo mantienen una encarnizada guerra desde tiempos ancestrales. Representantes de ambas razas se asesinan mutuamente sin llamar la atención entre los humanos. Selene, una vampiro guerrera, ha pasado su vida combatiendo a los hombres lobo, a los que creía responsables de la muerte de su familia. Pero al final de la primera parte se enteraba de que el verdadero asesino era Viktor, el líder de su clan. Selene acababa asesinando a Viktor, y por tanto, convirtiéndose en enemiga de los demás vampiros. Perseguida por sus hermanos de sangre, Selena cuenta con la ayuda de Michael, híbrido de ser humano y hombre lobo, del que se ha enamorado, a pesar de pertenecer a razas enfrentadas. Ambos tratarán de encontrar a Marcus, el primer vampiro, a punto de despertarse de un letargo que ha durado largos años. Selene espera que Marcus entienda por qué mató a su jefe y le perdone. Len Wiseman, que debutaba con la primera parte, repite en esta secuela con un presupuesto mucho mayor. Esto se nota en secuencias tan vistosas como la del vampiro atacando una camioneta, o el prólogo que explica el origen de la guerra entre hombres lobo y vampiros. Los sofisticados efectos especiales propician creíbles transformaciones y dinámicas secuencias de acción, muy influidas por el universo de los videojuegos. Éstas remontan un guión que puede resultar lioso si no se está muy atento. Repiten también los actores de la primera parte, y se añaden algunos secundarios de lujo como el ilustre actor británico Derek Jacobi.

5/10
Yo, Frankenstein

2014 | I, Frankenstein

Refrito de Underworld que sustituye vampiros y hombres lobo por el monstruo de Frankenstein. Adapta la novela gráfica del coguionista de aquélla Kevin Grevioux, que además de ejercer como productor, y actor secundario ha colaborado en la adaptación con Stuart Beattie, el realizador del film. Poco queda de la inmortal novela "Frankenstein o el moderno Prometeo", de Mary Shelley, resumida mínimamente en los primeros minutos. En Yo, Frankenstein tras deshacerse de su creador, el monstruo creado a base de cadáveres llama la atencion de Naberius, general de los Demonios, que manda a varios de los suyos a secuestrarle, intrigado por la posibilidad de crear un ser vivo. Pero la criatura será finalmente reclutada por el clan de las Gárgolas, guerreros al servicio de Dios, que mantienen con sus rivales un conflicto desde tiempos ancestrales. Cuando un guionista salta a la realización, suele apoyarse precisamente en un sólido libreto. Éste no es el caso de Beatty, que obtuvo un enorme prestigio en la industria, al ocuparse de Collateral y también de la saga iniciada con Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra, donde la espectacularidad cobraba más importancia que la trama en sí misma. Ya en su único crédito hasta ahora como director, la ligera Mañana, cuando la guerra empiece, Beattie demostró que no cuida lo que cuenta. En Yo, Frankenstein el desarrollo y los personajes resultan excesivamente convencionales, y hasta los gruñidos de los monstruos parecen provenir de alguna biblioteca de archivos sonoros sobreutilizada. Por otro lado, tanto los diseños de monstruos como la ambientación tienen poco carisma y suenan a ya vistos en numerosas ocasiones en otras películas y videojuegos. Incluso los efectos digitales, a día de hoy, parecen pobres. Por tanto, resulta completamente desaprovechado el actor Aaron Eckhart, en alza en el terreno del blockbuster tras el triunfo sorpresa de Objetivo: La Casa Blanca, y que ha demostrado en varios trabajos su solvencia interpretativa. En esta ocasión, apenas tiene espacio para la interpretación, pues se pasa casi por alto todo lo que no sea acción y fuegos de artificio, así que finalmente el actor le roba a Robert De Niro el dudoso título de peor monstruo de Frankenstein de la pantalla. Lo mismo le ocurre al ilustre plantel de secundarios, donde están presentes Bill Nighy –en un rol de villano calcado al de la saga licántropo-vampírica–, el tan activo como inexpresivo Jai Courtney (hijo de Bruce Willis en La Jungla: Un buen día para morir) y hasta Miranda Otto, recordada como Eowyn, en El Señor de los Anillos).  

4/10
Underworld: La rebelión de los licántropos

2009 | Underworld: Rise of the Lycans

Precuela de Underworld y Underworld: Evolution que explica el origen de la guerra ancestral que enfrenta a licántropos contra vampiros. Los fans de la saga ya saben prácticamente todo lo que va a pasar, pues se han ido dando los detalles anteriormente. La acción transcurre en la época medieval, cuando Victor, el líder de los vampiros, mantiene esclavizados en su castillo a numerosas criaturas lobunas. Una de ellas es Lucian, que puede transformarse en ser humano, por lo que se le considera ‘el primer licántropo’. Lucian es el esclavo favorito de Victor, pero mantiene un idilio en secreto con su hija, lo que desencadenará la tragedia. Aunque se echa de menos a Kate Beckinsale, los actores realizan buenos trabajos. Hereda el protagonismo absoluto Michael Sheen, que ya interpretó a Lucian, el líder de los licántropos, en los otros dos filmes. El protagonista de La reina y El desafío. Frost contra Nixon demuestra su valía en un inesperado registro como héroe de acción. El principal papel femenino lo ha heredado la eficaz y atractiva Rhona Mitra (Shooter: el tirador), y también es digno de mención el trabajo de Bill Nighy. El hilarante roquero de Love Actually –que ha estado también en los anteriores capítulos–, aquí se perfila como un odioso villano. Aunque en un principio estaba previsto que repitiera el director de las dos anteriores entregas, Len Wiseman, al final él mismo decidió mantenerse como productor ejecutivo, y ceder la batuta a un fiel colaborador, el debutante en el largometraje Patrick Tatopoulos, diseñador de efectos mecánicos y criaturas de la saga, y que a pesar de su apellido griego resulta que es francés. Tatopoulos compone una ambientación que mezcla el estilo gótico de la saga con la fantasía heroica al estilo de El Señor de los Anillos –de hecho el director artístico es Dan Hennah, importante colaborador en este apartado de Peter Jackson en sus adaptaciones de la obra de Tolkien–. El film mantiene el toque romántico de sus predecesores y sus secuencias de acción sorprenden, pero es bastante ligero y predecible. También es un error que abuse innecesariamente de la violencia, alejándose del público adolescente al que va claramente destinado.

4/10
Underworld

2003 | Underworld

Tras muchos siglos de guerra, los vampiros parecen tener dominados a sus enemigos más peligrosos: los hombres-lobo. Ambas razas se disputan la hegemonía inmortal del mundo de las tinieblas. Pero un hallazgo provoca un giro inesperado que desencadenará una batalla definitiva. Los licántropos buscan a un humano, el doctor Michael Corvin, y Selene, una guerrera vampira, averigua el porqué: su enemigos quieren utilizar su sangre para llevar a cabo una transformación en su raza que les hará invencibles frente a los chupasangres. Selene tendrá que llegar antes y retener al doctor lejos de sus enemigos. Unos cuantos vampiros y licántropos, una guerra ancestral, un romance improbable, estética “mod”, artes marciales, chica guapa, chico bueno y sangre en grandes proporciones… Con esos ingredientes la película no podía fallar. Y no falló: se convirtió rápidamente en número 1 de taquilla en USA y en España. Gran parte del mérito hay que achacárselo a la dirección del debutante Len Wiseman, que hasta entonces sólo había trabajado como decorador artístico en Stargate e Independence Day. Y es en esta faceta “externa” donde reside la fuerza de la película. Su atmósfera gótica está realmente lograda: ambientes oscurísimos, lluvias perpetuas, interiores recargados, contrastes luminosos y vestuario de diseño. Y a esa envoltura tenebrosa, ya de por sí fascinante, se añade la presencia de una actriz en alza que ha cambiado esta vez las sedas y los volantes por la licra negra ajustada y la capa de altos vuelos. Kate Beckinsale es protagonista absoluta, si bien es cierto que el joven Scott Speedman (Mi vida sin mí) hace un trabajo digno. Y atención a la aparición de Bill Nighy en un papel muy, pero que muy distinto, al del divertido y alocado rockero de Love Actually.

6/10
Yo, Frankenstein

2014 | I, Frankenstein

Refrito de Underworld que sustituye vampiros y hombres lobo por el monstruo de Frankenstein. Adapta la novela gráfica del coguionista de aquélla Kevin Grevioux, que además de ejercer como productor, y actor secundario ha colaborado en la adaptación con Stuart Beattie, el realizador del film. Poco queda de la inmortal novela "Frankenstein o el moderno Prometeo", de Mary Shelley, resumida mínimamente en los primeros minutos. En Yo, Frankenstein tras deshacerse de su creador, el monstruo creado a base de cadáveres llama la atencion de Naberius, general de los Demonios, que manda a varios de los suyos a secuestrarle, intrigado por la posibilidad de crear un ser vivo. Pero la criatura será finalmente reclutada por el clan de las Gárgolas, guerreros al servicio de Dios, que mantienen con sus rivales un conflicto desde tiempos ancestrales. Cuando un guionista salta a la realización, suele apoyarse precisamente en un sólido libreto. Éste no es el caso de Beatty, que obtuvo un enorme prestigio en la industria, al ocuparse de Collateral y también de la saga iniciada con Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra, donde la espectacularidad cobraba más importancia que la trama en sí misma. Ya en su único crédito hasta ahora como director, la ligera Mañana, cuando la guerra empiece, Beattie demostró que no cuida lo que cuenta. En Yo, Frankenstein el desarrollo y los personajes resultan excesivamente convencionales, y hasta los gruñidos de los monstruos parecen provenir de alguna biblioteca de archivos sonoros sobreutilizada. Por otro lado, tanto los diseños de monstruos como la ambientación tienen poco carisma y suenan a ya vistos en numerosas ocasiones en otras películas y videojuegos. Incluso los efectos digitales, a día de hoy, parecen pobres. Por tanto, resulta completamente desaprovechado el actor Aaron Eckhart, en alza en el terreno del blockbuster tras el triunfo sorpresa de Objetivo: La Casa Blanca, y que ha demostrado en varios trabajos su solvencia interpretativa. En esta ocasión, apenas tiene espacio para la interpretación, pues se pasa casi por alto todo lo que no sea acción y fuegos de artificio, así que finalmente el actor le roba a Robert De Niro el dudoso título de peor monstruo de Frankenstein de la pantalla. Lo mismo le ocurre al ilustre plantel de secundarios, donde están presentes Bill Nighy –en un rol de villano calcado al de la saga licántropo-vampírica–, el tan activo como inexpresivo Jai Courtney (hijo de Bruce Willis en La Jungla: Un buen día para morir) y hasta Miranda Otto, recordada como Eowyn, en El Señor de los Anillos).  

4/10

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