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Biografía

Krystyna Janda

Krystyna Janda

67 años

Krystyna Janda

Nació el 18 de Diciembre de 1952 en Starachowice, Swietokrzyskie, Polonia
Filmografía
Un atardecer en la Toscana

2019 | Dolce Fine Giornata

Maria Linde (Krystyna Janda), poeta polaca ganadora del premio Nobel, vive con su marido (Antonio Catania) en una casa solariega en la Toscana italiana, cerca de Volterra. En medio de los campos y colinas de la zona pasa unos días plácidos junto a su hija Anna (Kasia Smutniak) y sus nietos, que han venido a visitarles. Pero Maria vive ciertos desajustes en su vida personal, mantiene una relación extraconyugal con un joven copto y además un discurso suyo tendrá fuertes consecuencias en la opinión pública. Interesante película polaca dirigida con sutileza por Jacek Borcuch, cuyo guión, escrito junto con los también polacos Marcin Cecko y Szczepan Twardoch, recoge momentos de la vida cotidiana de la familia, los juegos infantiles, celebraciones con amigos, comidas, banales conversaciones, etc. A su vez introducen pasajes que rompen las rutinas, como la desaparición del nieto, el idilio con el joven egipcio, la desobediencia policial. De fondo, Borcuch hace pensar acerca del multiculturalismo europeo, de lo acomodaticio de nuestras opiniones, de la violencia creciente y de la cada vez mayor presencia de los inmigrantes en nuestra ciudades, de la posición preeminente de Europa en el mundo y quizá de la trampa de esta seguridad cuando se trata de un continente que ha dado lugar a las peores barbaries, en referencia clara al holocausto. Sin embargo, aun cuando la propuesta atrae en un principio, apoyado en el atractivo personaje de la protagonista, una mujer inteligente y consciente de su ascendencia sobre los demás, lo cierto es que la intensidad del film se va diluyendo bastante con el paso de los minutos. Nunca deja de interesar la historia, se apuntan cuestiones y puntos de vista originales, pero todo es demasiado suave y el resultado se queda a medio camino. Las interpretaciones de todo el reparto son solventes.

5/10
Ellas (2012)

2012 | Elles

Anne, una periodista de la revista femenina Elle, felizmente casada y madre de dos hijos, prepara un reportaje sobre mujeres jóvenes que se pagan sus estudios ejerciendo la prostitución. Fuente primordial de información son para ella dos mujeres, una francesa de provincias y una polaca, que la sorprenden al mostrar una actitud en que se diría que su actividad no les afecta anímicamente, no al menos como su mente pequeñoburguesa había supuesto. Más bien es Anne la que parece trastornada, pues empieza a fantasear con los relatos de las dos jóvenes, y acaba cayéndose del guindo cuando descubre que las obsesiones sexuales pueden estar más cerca de lo que cree. Ellas (2012) es un curioso film de la directora polaca Malgorzata Szumowska, coproducción de su país, Francia y Alemania. De entrada su relato tiene interés, pues trata de indagar en una sórdida realidad social hacia la que con frecuencia se cierra los ojos, sobre todo a la hora de tomar medidas para atajar el problema, que afecta tanto a prostitutas -que lejos del cliché habitual, aquí son jovencitas “normales” que sólo quieren resolver sus dificultades económicas- como a clientes -en general, maridos aburridos que buscan algún incentivo para sus tristes vidas-. Pero la directora y coguionista, una vez planteada la cuestión, se vuelve reiterativa, no hace más que dar vueltas a lo mismo -conversaciones con las chicas, evocaciones de los encuentros con sus clientes, la imaginación dando vueltas mientras escribe y habla por teléfono...-, con cargantes escenas de sexo. Las actrices de Ellas (2012), empezando por Juliette Binoche, están bien, aunque desaprovechadas, algo obvio en el caso de la veterana Krystyna Janda, con un papelito que se diría concebido solo para incluirla en los títulos de crédito. El plano familiar que cierra el film es demoledor en su pesimismo acerca de la condición humana.

3/10
Reverso

2009 | Rewers

Varsovia, años 50. Sabina trabaja en una editorial, en la sección de poesía, y a pesar de los esfuerzos casamenteros de su madre y su abuela, con las que vive, no ha encontrado a su 'media naranja', corre el serio riesgo de quedarse soltera. Una noche unos enúrgemenos la agreden, pero de la oscuridad surge un auténtico 'príncipe azul', Bronislaw, que la defiende. El tipo es apuesto, un verdadero encanto, podría ser el marido que Sabina ha estado esperando. Le invitará a su casa para que conozca a su familia e ir intimando... Pero las cosas a veces no son lo que parecen.Original película de Borys Lankosz, fue seleccionada por Polonia para optar al Oscar a la mejor película extranjera. Entremezcla la trama principal de los años 50, rodada en blanco y negro, con breves fragmentos de la actualidad, en que vislumbramos a una Sabina anciana, lo que nos lleva a interrogarnos acerca de si finalmente logró formar una familia.La respuesta acaba llegando, pero antes discurre ante los ojos del espectador una trama inesperada, de tintes kafkianos, donde la opresión del régimen comunista es omnipresente. Botón de muestra es el terror de abuela, hija y nieta con un dólar de oro de su propiedad, con el que no saben qué hacer, temerosas de ser acusadas de algún crimen de complicidad con el imperialismo capitalista o así, y que Sabina acaba ingiriendo y defecando periódicamente, a modo de escondite perfecto. No es la única sorpresa en esta línea de descripción de un estado policial, donde la libertad no existe. Hay audacia en cierto giro argumental, que hace discurrir la narración por los cauces de la humorada negra, y que permiten un sencillo y emotivo final a los pies del edificio más emblemático construido en la era comunista, el Palacio de la Cultura y la Ciencia.Formalmente, aparte de la mencionada combinación del blanco y negro con el color, conviene destacar el inteligente uso del gran angular y del fuera de foco en parte de ciertos planos, los ángulos inclinados en algunos pasajes de sabor expresionista, o el uso de la música con fines irónicos o de suspense.

7/10
Junco

2009 | Tatarak

Singular película del maestro Andrzej Wajda, muy representativa del metacine, y de cómo realidad y arte pueden entrecruzarse de modo misterioso. Inicialmente el director polaco pretendía adaptar el relato corto “Tatarak”, de Jaroslaw Iwaszkiewicz, sobre una mujer Marta, que vive con su esposo médico en el campo, ambos perdieron a sus hijos en el levantamiento de Varsovia en la Segunda Guerra Mundial. El marido ha detectado que a Marta le queda poco tiempo de su vida, pero no le dice nada, aunque ella parece intuir algo, mientras siente una atracción por Bogus, un joven tosco que despierta en ella una mezcla indefinible de atracción física e instinto maternal. Wajda pidió a Krystyna Janda, su protagonista en El hombre de mármol, que interpretara el papel principal, lo que suponia un reencuentro artístico, tras muchos años. El caso es que todo coincide con el diagnóstico a Edward Klosinski, esposo de Janda y conocido director de fotografía, de un cáncer terminal. Los sentimientos de la actriz, una vez fallecido Klosinski, los plasmó ella por escrito, y han sido incorporados a la película, proporcionándole un marco en que lo real y lo imaginado se alimentan mutuamente de modo asombroso. El director demuestra una gran habilidad para que el esquema de “cine dentro del cine” no saque al espectador de la película, y lo cierto es que su narración provoca todo tipo de emociones, ayuda a entender el dolor, y como el cine y la literatura pueden servir de adecuada catarsis. Los momentos en que la ficción, que estamos asumiendo como real, da paso a otra realidad, la del rodaje, funciona a la perfección, de modo semejante a títulos como Vania en la calle 42, pero con resultados más puros. El junco se convierte en poderoso símbolo del sabor agridulce de la vida, risas y llanto, amor y añoranza, resignación y sentido del ridículo, forman parte del gran teatro del mundo. Destaca, por supuesto, el trabajo de Janda en su doble papel, el ficticio, encantador, y el real, donde da pruebas de un coraje poco común para mostrar su alma al desnudo.

7/10
Decálogo, dos

1989 | Dekalog, dwa | Serie TV

Nadie sabe nada. He ahí una de las conclusiones a que apunta este film. Dorota es una mujer angustiada porque su marido sufre una grave enfermedad que le mantiene en estado comatoso, y porque está embarazada de otro hombre. Y pide una respuesta definitiva al médico acerca de si el esposo sobrevivirá, porque la decisión de abortar o de seguir adelante con el bebé la hace depender de este extremo.En esta segunda entrega de su Decálogo, Krzysztof Kieslowski sigue indagando en la naturaleza humana, esta vez fijando la atención en personas que en sus decisiones y puntos de vista parecen arrogarse prerrogativas que sólo corresponden a Dios, como la de decidir sobre la vida y la muerte. Por ello las cosas en el film van a discurrir por cauces imprevistos para los protagonistas, porque la realidad y la actuación de la providencia suelen superar con creces las pobres previsiones del hombre, representadas en este caso por la protagonista y el doctor. Protagoniza la cinta Krystyna Janda, que se dio a conocer por su papel principal en El hombre de mármol.

6/10
El Decálogo

1989 | Dekalog | Serie TV

Formidable serie de televisión concebida por Krzysztof Kieslowski y Krzysztof Piesiewicz, compuesta de diez episodios de una hora de duración, dedicados a cada uno de los mandamientos del decálogo. De modo que Decálogo, uno, Decálogo, dos, Decálogo, tres, Decálogo, cuatro, Decálogo, cinco, Decálogo, seis, Decálogo, siete, Decálogo, siete, Decálogo, ocho, Decálogo, nueve y Decálogo, diez se constituyen en cuentos morales independientes cuya trama está relacionada con esos preceptos, ya sea el de amar a Dios, no tomar su nombre en vano y santificar sus fiestas, honrar a los padres, no cometer actos impuros, no mentir, no matar y no robar, y el de evitar las transgresiones internas, de tipo sexual o de codicia. La idea es hacer una reinterpretación actual del decálogo, donde se aborda la vigencia de cada mandamiento y las dificultades para vivirlos. Kieslowski asegura que en todo momento huyó de una visión relativista, aunque él, en sus filmes, sólo planteaba preguntas, y no tanto proporcionaba respuestas, pues no disponía de ellas.Existe un mínimo nexo de unión -un gris inmueble de la época del dominio soviético- y el entrecruzarse de personajes de una y otra historia, un artificio que también utilizaría Kieslowski en su trilogía de los colores. Sin entrar, salvo excepción, en consideraciones religiosas, lo que hace esta serie es plantear historias muy humanas, donde los protagonistas se enfrentan a decisiones de alto calado ético y moral. A veces hay acendrada ironía o cierto fatalismo en la mirada, pero predomina sobre todo la idea de la libertad del hombre, capaz de elegir el bien o el mal en sus acciones, aunque a veces no sea fácil acertar y hacer lo correcto. Resulta curiosa la presencia en todo el ciclo de un personaje, interpretado por Artus Barcis, testigo mudo en algunos momentos clave de las vicisitudes de los otros, penas y gozos, y en cuya identificación Kieslowski no descartaba a Dios, aunque dejaba ese reconocimiento a la libre interpretación del espectador.

9/10
Inventory

1989 | Stan posiadania

On the Silver Globe

1988 | Na srebrnym globie

Interesante cinta de ciencia ficción distópica del polaco Andrzej Zulawski, sigue a un grupo de exploradores del espacio que abandona la Tierra con el sueño de comenzar una nueva civilización. Pero por supuesto, y a través de sus descendientes, acaban repitiendo los errores de sus ancestros.

7/10
O-bi, O-ba. The End of Civilization

1985 | O-bi, O-ba. Koniec cywilizacji

Un futuro próximo, tras un cataclismo nuclear. Dos millares de personas sobreviven en un subterráneo, sin ver nunca la luz del sol, en condiciones infrahumanas. Su única esperanza es el Arca, creencia o mito en que un día llegará una nave abordo de la cual irán a vivir a un mundo mejor. Las autoridades tratan de atajar tales supersticiones, pero la situación es tan deplorable que viene a ser el único asidero al que agarrarse. Soft, uno de los miembros de la élite que gobierna el lugar empezará a dudar de si el Arca es leyenda o una posible realidad, mientras se esfuerza en que su relación con la prostituta Gea sea un auténtico y exclusivo amor.Notable título de ciencia ficción del especialista Piotr Szulkin. El cineasta polaco cuenta una historia desasosegante, donde la alusión a la bíblica Arca de Noé resulta clara. Jerzy Stuhr compone bien al desconcertado protagonista, y visualmente Szulkin entrega escenas fascinantes, con un inteligente uso de la steadycam y del virado al azul. Destacan los pasajes donde se ven a las masas al contraluz, imágenes de estética deslumbrante.

6/10
The War of the Worlds: The Next Century

1981 | Wojna swiatów - nastepne stulecie

Curioso homenaje a “La guerra de los mundos” de H.G. Wells, y al famoso programa radiofónico de Orson Welles, que dramatizaba la novela con efectos inimaginables sobre la opinión pública. Iron Idem es un popular presentador televisivo, en vísperas del comienzo del tercer milenio. Ante la invasión de los marcianos, es obligado a transmitir una serie de mensajes capaces de tranquilizar a los espectadores. Tratará de contar la verdad aprovechando el marco de un concierto de rock.Piotr Szulkin aborda la ciencia ficción de un modo muy personal, con escasos medios e imaginando un futuro no tan diferente al presente, donde las personas parecen haber renunciado a lo que les constituye en tales. El film pinta el conato de rebelión del protagonista, al que encarna Jerzy Stuhr, uno de los más populares y versátiles actores de la cinematografía polaca.

5/10
El hombre de hierro

1981 | Czlowiek z zelaza

Cuatro años después de El hombre de mármol, presentada de tapadillo en el Festival de Cannes como "película sorpresa", el polaco Andrzej Wajda ganaba la Palma de Oro con lo que bien podemos calificar de su secuela. El film sigue en esta ocasión la pista de Maciej Tomczky, el hijo del obrero estajanovista Mateusz Birkut, que trabaja en los famosos astilleros Lenin de Gdansk. Un periodista de televisión, Winkel, ha recibido el encargo de entregar un reportaje sobre las huelgas que están teniendo lugar ahí, con el líder sindical Lech Walesa como protagonista de excepción. Winkel es un tipo competente pero algo servil, que no quiere meterse en líos. Pero como hacía Agnieszka (la protagonista de la otra película, que aquí reaparece en el último tramo), va charlando con unos y con otros, y va detectando la fuerza de los aires de cambio que se respiran en Polonia, al tiempo que salen al paso amenazas de los jerifaltes de turno, y el inevitable miedo. Saldrá a la luz cómo murió Birkut, y se observa cómo los distintos personajes se ponen en la tesitura de comprometerse o mirar hacia otro lado. Quizá este segundo film de Wajda sobre el régimen de su país tiene menor frescura, pero de nuevo vuelve a atraparal espectador porque es un retrato muy preciso de unos momentos históricos en la historia de un país y de su movimiento obrero, y sólo podía hacerse cuando se hizo, pues luego llegaría el golpe de timón del general Jaruzelski. Curiosamente, el film nació a sugerencia de los obreros de los astilleros, que deseaban ver plasmada su lucha en la pantalla, al estilo de lo que habían visto en El hombre de mármol. Lo más sorprendente del movimiento Solidaridad es cómo sin violencia (sólo el estado recurre a tales métodos) y con el apoyo de la fe católica se lograron avances sociales increíbles en un país que parecía cerrado política y socialmente a cualquier cosa que no fuera el totalitarismo comunista. Jerzy Radziwilowicz repite como hijo del obrero retratado en El hombre de mármol, bien apoyado por Krystina Janda de nuevo (aquí su personaje de cineasta ha madurado de un modo muy bonito) y Marian Opania, que ofrece la óptica de quien no desea arriesgarse demasiado. Wajda confesó su deuda con Agnieszka Holland en algunas partes del guión, firmado por Aleksander Scibor-Rylski.

7/10
Mephisto

1981 | Mephisto

¿Es posible para un actor ejercer su arte, cerrando los ojos a una ideología nefasta, que está empezando a dominar el país? Es la actitud que adopta el célebre Hendrik Hoefgen en Mephisto: llevarse bien con los nazis (aun a costa de ser usado como objeto propagandístico), mientras hace papeles como el muy simbólico de  Mefistófeles.

7/10
El director de orquesta

1980 | Dirygent

Golem

1979 | Golem

Singular película de ciencia ficción del polaco Piotr Szulkin, que se inspira en el relato mítico del Golem, esa criatura prometeica creada con barro. Estamos en un futuro no muy lejano, después de un cataclismo nuclear. Pernat se encuentra en una comisaría, donde es interrogado por el asesinato de un vecino de su inmueble oculista. Él no recuerda nada de eso, en realidad también está confuso acerca de su propia identidad. Liberado de la cárcel, se encuentra con una joven que necesita dinero para su padre. El relato de las andanzas de Pernat se alterna con unos vídeos del informe de dos doctores, que experimentan con la creación de una nueva humanidad, a partir de prototipos basados en Pernat; uno de ellos ha escapado a su control.Szulkin entrega un relato críptico que juega conscientemente con la confusión del protagonista, que es también la del espectador. Las muñecas con que trabaja una mujer parecen una metáfora de los hombres, convertidos también en títeres manipulables por mentes perversas. La sorpresa está en la gran mente rectora del siniestro plan. Todo el film -excepto los mentados vídeos- están virados al naranja, con un hábil uso del claroscuro, y algunas imágenes impactantes, como las de ese patio donde las ventanas se abren y se cierran por mano de nadie.

5/10
El hombre de mármol

1977 | Czlowiek z marmuru

Apasionante película de Andrzej Wajda de larga gestación, pues ideada en 1962, no pudo ser llevada a la pantalla hasta quince años más tarde. Con guión de Aleksander Scibor-Rylski, se trata de una mirada nada complaciente a los esfuerzos de sovietización de Polonia en los años 50, cuando en las cercanías de Cracovia se construía Nowa Huta, la ciudad que debía responder al modélico ideal socialista. Toda gira en torno a Agnieszka, una resuelta y joven estudiante de la Escuela de Cine de Lodz, que prepara como corto para su graduación un documental acerca del obrero Mateusz Birkut. En tiempos del estajanovismo, Birkut es un albañil carismático, y las autoridades comunistas quieren aprovechar este hecho para presentarlo como adalid de un récord de colocación de ladrillos en un determinado número de horas, lo que demostraría la perfección del sistema. Pero en 1977 ha sido olvidado, una estatua de mármol con su figura yace en un rincón en los almacenes polvorientos de un museo. La tozuda Agnieszka va descubriendo material de archivo sobre Birkut, tolerado y prohibido, y va hablando con distintas personas importantes en la vida de este hombre. Poco a poco averigua los motivos de la caída en desgracia de esta figura propagandística. Resulta increíble que Wajda lograra hacer en plena era comunista una película como ésta, de aire casi documental, tipo 'cinéma verité', donde se observa el escaso aprecio del régimen hacia el individuo, y las mentiras y trapisondas con que la maquinaria del poder juega a autoperpetuarse, impidiendo por ejemplo que Birkut salga en una toma del documental santiguándose, o propiciando las denuncias entre obreros para salvar el cuello. De ritmo agilísimo, tenemos la sensación de estar siendo testigos de una auténtica investigación, donde se mezcla muy bien el supuesto material de archivo, con los recuerdos, y las peripecias de Agnieszka. Y esperamos expectantes el resultado de las indagaciones. Krystyna Janda insufla pasión juvenil a la cineasta, con su encantador descaro, mientras que Jerzy Radziwilowicz es la mezcla perfecta de honradez, ingenuidad y desengaño. Conmueve el momento en que el padre de Agnieszka le anima a seguir con su trabajo, en un momento en que ésta se ha venido abajo por las trabas que le pone el sistema.  

8/10
Junco

2009 | Tatarak

Singular película del maestro Andrzej Wajda, muy representativa del metacine, y de cómo realidad y arte pueden entrecruzarse de modo misterioso. Inicialmente el director polaco pretendía adaptar el relato corto “Tatarak”, de Jaroslaw Iwaszkiewicz, sobre una mujer Marta, que vive con su esposo médico en el campo, ambos perdieron a sus hijos en el levantamiento de Varsovia en la Segunda Guerra Mundial. El marido ha detectado que a Marta le queda poco tiempo de su vida, pero no le dice nada, aunque ella parece intuir algo, mientras siente una atracción por Bogus, un joven tosco que despierta en ella una mezcla indefinible de atracción física e instinto maternal. Wajda pidió a Krystyna Janda, su protagonista en El hombre de mármol, que interpretara el papel principal, lo que suponia un reencuentro artístico, tras muchos años. El caso es que todo coincide con el diagnóstico a Edward Klosinski, esposo de Janda y conocido director de fotografía, de un cáncer terminal. Los sentimientos de la actriz, una vez fallecido Klosinski, los plasmó ella por escrito, y han sido incorporados a la película, proporcionándole un marco en que lo real y lo imaginado se alimentan mutuamente de modo asombroso. El director demuestra una gran habilidad para que el esquema de “cine dentro del cine” no saque al espectador de la película, y lo cierto es que su narración provoca todo tipo de emociones, ayuda a entender el dolor, y como el cine y la literatura pueden servir de adecuada catarsis. Los momentos en que la ficción, que estamos asumiendo como real, da paso a otra realidad, la del rodaje, funciona a la perfección, de modo semejante a títulos como Vania en la calle 42, pero con resultados más puros. El junco se convierte en poderoso símbolo del sabor agridulce de la vida, risas y llanto, amor y añoranza, resignación y sentido del ridículo, forman parte del gran teatro del mundo. Destaca, por supuesto, el trabajo de Janda en su doble papel, el ficticio, encantador, y el real, donde da pruebas de un coraje poco común para mostrar su alma al desnudo.

7/10

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