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Biografía

Laurent Lafitte

Laurent Lafitte

46 años

Laurent Lafitte

Nació el 22 de Agosto de 1973 en París, Francia
Filmografía
Pequeñas mentiras para estar juntos

2019 | Nous finirons ensemble

Casi diez años después de Pequeñas mentiras sin importancia, el grupo de amigos de antaño vuelve a reunirse, algo que no logran con facilidad. La ocasión de los 60 años de Max parece perfecta, y el resto de la pandilla decide darle una sorpresa y presentarse en su casa en la campiña. No parece una buena idea. Separado de su mujer, y con una nueva relación, se encuentra bastante deprimido, su situación económica no es boyante, y está buscando comprador para la casa, algo que no ha explicado a su ex ni a sus hijos, para quienes tal decisión sería sin duda un berrinche. Max tiene idea de echarlos a todos, pero se ablanda, además Eric, que viene acompañado de un bebé, su hija, y la niñera, anuncia que ha alquilado un casoplón en línea de playa donde lo van a pasar en grande. Y nos vamos poniendo al día acerca de Marie, con un niño, y que echa de menos al hombre de su vida, mientras desatiende los requerimientos de Eric, enamorado de ella. Guillaume Canet insiste en su celebración de la amistad –los amigos están para lo bueno y para lo malo, nunca deberían fallar, y menos en las horas malas–, ahora con un guión coescrito con Rodolphe Lauga, donde se ahonda en la idea de personas que han de hacerse cargo de su edad, aceptar sus limitaciones, dejarse ayudar, sentar la cabeza. De modo que se conjuga lo trágico y lo cómico, los vericuetos sentimentales, la nostalgia por el pasado simbolizada en la casa de Max, y los pequeños dramas que te ponen el corazón en un puño, la aventura de navegación de los hijos. A pesar de su largo metraje, superior a las dos horas, se trata de una película coral que no se hace larga, porque es conscientemente ligera a pesar de tratar los grandes temas de la vida y sus múltiples personajes, aunque podamos considerar a François Cluzet con su Max como protagonista. Está compuesta de pequeñas situaciones bien planteadas e hilvanadas, y con un magnífico reparto, que vuelve a encontrarse muy a gusto dirigido por el también actor –aquí detrás de la cámara– Canet.

6/10
Un pueblo y su rey

2018 | Un peuple et son roi

Una crónica de los momentos clave de la Revolución Francesa a cargo del guionista y director parisino Pierre Schoeller, quien anteriormente entregó una estimable película acerca de la vida de un ministro en la Francia contemporánea, El ejercicio del poder. Schoeller tiene una filmografía interesante pero a sus películas les falta un toque de agilidad y de aire, y algo parecido sucede con Un pueblo y su rey, film que puede resultar pesadito y que presenta una amplía galería de personajes, pertenecientes a la política o al pueblo llano parisino, cuyos actos son presentados sin magnificencia pero que configuraron el devenir del mundo a partir del último cuarto del siglo XVIII. La película está planteada como el itinerario, popular y político, de ese cambio y que llevó a la guillotina al rey Luis XVI. Asistimos a diversos episodios históricos que abarcan años desde 1879 hasta 1793, como la masacre al pueblo en el Campo de Marte o las diversas deliberaciones políticas en el parlamento de París, con la Asamblea Constituyente y la creación de la Convención Nacional tras la llegada de la República Francesa, hasta la muerte del monarca. Pero son sucesos narrados mínimamente, con una puesta en escena casi teatral, que presta más atención a los rostros y reacciones de cada persona que a la magnitud de los acontecimientos. Rodado prácticamente en estudio, eludiendo casi siempre una planificación abierta que muestre espacios aledaños a la acción, el film carece casi por completo de planos panorámicos, si exceptuamos las imágenes finales en la Plaza de la Revolución. Esa puesta en escena reducida se acentúa con un excelente y remarcado uso de la luz, tanto natural como artificial, que ilumina los espacios como fantasmagorías y tiene en ocasiones gran sentido metafórico. Por otra parte, que el resultado sea árido y discursivo se debe en parte a la importancia que se da en la película al relato de las diferentes disertaciones del parlamento, pues parece que Schoeller pretende ofrecer luz acerca de cómo se llegó a decidir la muerte del rey absolutista. Uno a uno, jacobinos y políticos celebres como Marat, Robespierre, Danton o Maribeau, además de otros muchos, hacen valer sus opiniones en la tarima y claman acerca del devenir del país. Esto dispersa la conexión del espectador con otros personajes del pueblo –Basile y su esposa Françoise, el tío de ésta y su mujer Solange–, protagonistas de la película pero con los que la identificación es más bien escasa. El reparto coral reúne una platea de actores de gran renombre y todos cumplen: Olivier Gourmet (el tío), Gaspard Ulliel (Basile), Louis Garrel (Robespierre), Adèle Haenel (Françoise), Noémie Lvovsky (Solange), Céline Sallette (Reine Audu), Laurent Lafitte (el rey), etc.

5/10
La última lección

2018 | L'heure de la sortie

A la imponente escuela rural de S. Joseph llega Pierre, que viene a cubrir la vacante por intento de suicidio del anterior profesor. Pierre se ocupará principalmente de una clase muy especial, de pocos alumnos, integrada por los más inteligentes del colegio. Pronto notará en que las altas capacidades de los estudiantes no son sinónimo de educación y normalidad, más bien al contrario, y poco a poco sus tareas docentes empezarán a ser poco gratificantes para él, cuestión en la que tampoco ayudan demasiado los demás profesores. Segundo largometraje del francés Sébastien Marnier, que adapta una novela de Christophe Dufossé. Presenta una situación un tanto insólita, un colegio en donde los alumnos se erigen casi en dominadores de los adultos, con situaciones verdaderamente desconcertantes para el profesor protagonista, presa de insolencias, desprecios e incluso burlas que, y aquí está la clave, lo que generan es inquietud y temor, pues los estudiantes no se comportan como simples jóvenes sino como seres faltos de alma, de sentido común, diríase que carecen por completo de empatía, casi como si provinieran de una de las novelas marcianas de Bradbury. Pero el guión juega muchas veces al despiste: ¿es un problema sólo de los alumnos? ¿o están todos locos, alumnos y profesores? ¿o es el propio profesor quien está perdiendo la cabeza? De fondo, el film hace hincapié en el desastre medioambiental que inunda el planeta, algo de lo que sólo parecen ser conscientes los alumnos aventajados, a quienes su exacerbada conciencia ecológica les ha convertido en una especie de ancianos existenciales, incapaces de disfrutar de su vida. Y también se incide en la posición de fuerza que los estudiantes están adquiriendo en la educación actual, la falta de autoridad del profesorado, las barreras impuestas en esta materia por lo políticamente correcto, etc. De todas maneras, sin lugar a dudas lo mejor de La última lección es la atmósfera que ha sido capaz de generar el director. Apoyado en una banda sonora bien usada, con escenas inquietantes como la de los puñetazos y el ahogamiento en la piscina o casi oníricas como la del paseo equilibrista en la cantera, Marnier genera la turbación requerida, una especie de temor enigmático que va “in crecendo”. Eso no quita que se incluyan ciertos momentos tramposillos, como la desaparición del ordenador o la presencia gratuita de las cucarachas, recursos un tanto simplones. Los actores, en especial Laurent Lafitte y la jovencita Luàna Bajrami, están bien.

6/10
Las fieras

2018 | Les fauves

Es verano. En un camping de Dordoña los jóvenes empiezan a desaparer. Circulan los rumores más estrafalarios. Dicen que una pantera merodea por los alrededores... Laura, una joven de 17 años, es feliz pese al peligro permanente que la acecha. El encuentro con Paul, un escritor tan atractivo como inquietante, transformará su vida. La relación es ambigua, hasta que un pretendiente de Laura desaparece y una peculiar policía entra en escena...

Nos vemos allá arriba

2017 | Au revoir là-haut

La Primera Guerra Mundial ha terminado. Albert Maillard y Edouard Péricourt, compañeros de armas del ejército francés, han sobrevivido. Pero a un alto coste en el caso del segundo, con la boca completamente destrozada, y la capacidad de habla notablemente mermada. Para un artista ilustrador como él de gusto exquisito, es una tragedia. Distanciado además de su familia de clase alta, especialmente de su padre Marcel, intercambia su identidad con la de un caído para simular su muerte y se oculta en un desván, con la complicidad de Albert. Éste, contable, tiene dificultades para volver a trabajar en lo suyo, y tiene que conformarse con modestos oficios, como el de hombre-anuncio. Finalmente, los dos amigos, con la complicidad de una jovencita huérfana, arman una estafa en torno al diseño de supuestos monumentos patrióticos para honrar a los muertos por la patria. Y entretanto, el sádico oficial que les hizo la vida imposible en las trincheras, el teniente Henri d'Aulnay-Pradelle, va a cruzarse inesperadamente con ellos. Adaptación de la novela homónima de Pierre Lemaitre, ganadora del prestigioso Premio Goncourt en 2013. Posteriormente fue adaptada al cómic, lo que puede haber influido en la soberbia concepción visual de la película, desde las escenas bélicas del arranque, con un perfecto diseño de las trincheras, al París de los años 20, los dibujos y máscaras del protagonista, la cuidada concepción de los planos... Dirige, firma el guión y coprotagoniza Albert Dupontel, quien ya dio muestras de habilidad tras la cámara en filmes como 9 meses... ¡de condena!. Sorprende el tono de la película, de difícil definición, y que consigue un raro y habilidoso equilibrio, aunque el desenlace deja un amargo regusto, y parece caprichoso, como una bofetada a un tipo de espectador al que quizá los responsables del film describirían como “ingenuo”. De entrada tenemos el problema de los veteranos de guerra con sus secuelas, que pueden hacer pensar en filmes como El pabellón de los oficiales, también basado en una novela. Está el drama de un mal entendimiento entre padre e hijo. La suplantación de una identidad en el contexto de la Gran Guerra podría hacer pensar en la reciente Frantz. Y el personaje con máscara, carcomido por el rencor, nos retrotrae a la novela gótica, o a historias como las de El fantasma de la ópera o Los crímenes del museo de cera. Mientras que el villano del teniente, resulta conscientemente forzado y caricaturesco. Y luego está el cuestionamiento del patriotismo ante una guerra de dudosa justificación, donde el homenaje a los muertos por parte de unos y otros está atravesado de cinismo. Con estos elementos se arma una narración interesante, aunque algunos comportamientos no quedan lo bastante justificados. Está muy bien seleccionado el reparto, donde brillan sobre todo Albert Dupontel, Laurent Lafitte, Nahuel Pérez Biscayart y Niels Arestrup.

6/10
Elle

2016 | Elle

Una de esas películas malsanas, enfermizas, depravadas, que muestran el bajo concepto que tiene el holandés Paul Verhoeven de la naturaleza humana, animalidad dizque evolucionada y poco más, en tal sentido es completamente coherente con el resto de su filmografía. Adapta con el brío y la energía fílmica que tan bien maneja una novela de Philippe Djian. Es su primer trabajo en francés y lo protagoniza una Isabelle Huppert que hace pensar en La pianista de Michael Haneke. Juega en los primeros momentos del film al desconcierto, dosificando la información, para irnos introduciendo paulatinamente en las interioridades de un auténtico zoo humano de personajes desgarrados, donde el "animal" principal es Michèle, la "Elle" del título, una mujer que sufre en su casa una salvaje agresión sexual. Pero todo es tan raro en los primeros compases de la narración, que llegamos a dudar acerca de si se trata de una violación, o de una especie de extraño acuerdo con alguien para ser atacada por sorpresa: pues no hay denuncia policial, luego recibe a su hijo Richard, que viene a pedirle dinero, como si tal cosa... Cierto que cambia las cerraduras de su casa, y luego finalmente lo cuenta en una cena a su ex marido y a un matrimonio amigo, de un modo sin duda chocante. El guión es de David Birke, con quien Verhoeven no había trabajado anteriormente. Pero sea como fuere, el film orbita en la galaxia del holandés, por su extrema dureza, visual al mostrar sexo y violencia, y también psicológica, pues tenemos una serie de personajes con múltiples desviaciones sexuales, que se justifican por un suceso del pasado relacionado con el padre de Michèle, pero que no dejan de ser absolutamente demenciales. Y se apuntan condicionamientos sociales –el apunte al mundo de los videojuegos con un punto sadomasoquista, en el que trabaja Michèle–, el peso de las relaciones familiares y amistosas, el gusto por el morbo, y en definitiva un algo oscuro que alberga el interior de toda persona. Curiosamente, no obstante, en este tortuoso film parece que la añoranza de algo que pudiera ser llamado esperanza sólo puede despuntar en una especie de inconsciencia santurrona, la de la esposa católica del vecino, que todo parece encajarlo con una bobalicona sonrisa angelical.

6/10
Papá o mamá

2015 | Papa ou maman

Siendo novios Florence y Vincent se trataban como el perro y el gato, lo cual permitía que vivieran su amor apasionadamente. Quince años después, acomodados en sus trabajos, con una preciosa casa y tres niños agotadores, sus vidas distan de ser dichosas. Ellos se tratan fenomenal y no tienen ningún problema el uno con el otro, pero... se van a divorciar. La chispa ha desaparecido. El problema es que tienen que decírselo a sus hijos y éstos han de decidir con quién de los dos irse a vivir. Y lo curioso del caso es que por motivos laborales ambos padres tienen la oportunidad de viajar a otro país, por lo que ninguno quiere hacerse con la custodia y harán lo que sea para evitarla... Simpática película franco belga que supone el debut como director de largometrajes de Martin Bourboulon. Ha contado con un equipo de guionistas que saben muy bien hacer reír, pues incluye al tándem compuesto por Alexandre de La Patellière y Matthieu Delaporte, artífices de El nombre, una de las mejores comedias francesas de los últimos tiempos. Papá o mamá no llega a su nivel, pero tiene originalidad en el planteamiento y también similitudes en el desarrollo de la acción, que poco a poco va ‘in crescendo’ hasta convertirse en una espiral descontrolada en donde los adultos parecen verdaderos niños y los niños adultos. Hay que reconocer que la película acumula innumerables gags y situaciones bastante graciosas, muchas provocadas por el estupor de los hijos ante el surrealista comportamiento de sus padres. De fondo, aunque se entregue al modo paradójico y se trate de manera heterodoxa, hay un claro elogio de la familia e incluso de la familia numerosa, y se viene a decir que lo peor que puede ocurrir dentro de un hogar es el aburrimiento, la falta de interacción entre sus miembros, aunque eso suponga cierto caos. Nada mata tanto la convivencia como vivir pacíficamente indiferentes. Entre los actores destaca Marina Foïs en el papel de la madre, mientras que Laurent Lafitte cumple como padre. Sin embargo, también da la sensación de que otros actores con comicidad innata y más capacidad para transmitirla hubieran sacado mayor tajada de la disparatada trama.

5/10
Elle l'adore

2014 | Elle l'adore

Mis días felices

2013 | Les beaux jours

Marion Vernoux continúa abordando la infidelidad conyugal, como hizo en Love, etc. (Amor y demás), quizás su film más conocido como realizadora a nivel internacional (también ejerció como guionista en Venus, salón de belleza). En Mis días felices, la cineasta francesa adapta una novela, firmada por Fanny Chesnel, sobre este tema. Mis días felices tiene como personaje central a Caroline, una mujer que sufre una crisis al cumplir los 60, tras dejar su trabajo como dentista, y el fallecimiento de su mejor amiga. Como regalo de cumpleaños, sus hijas le ofrecen un bono para un centro que imparte talleres de teatro, cerámica y ordenadores. Allí inicia un idilio extraconyugal con uno de los profesores, un mujeriego mucho más joven que ella. La veterana Fanny Ardant (teñida de rubio) realiza un trabajo aceptable en un tono más distendido y alocado que el llevado a cabo en La familia, Vivamente el domingo, Más allá de las nubes y el resto de sus filmes más conocidos. En Mis días felices, le acompaña un correcto Patrick Chesnais (Mi encuentro con Marilou), como el marido, y Lauren Lafitte (Pequeñas mentiras sin importancia) en el rol del amante. En Mis días felices parece implícita cierta reflexión, sobre el paso del tiempo, la desorientación vital, y hasta en torno al peligro de dejarse llevar por los impulsos y caer en una relación extraconyugal vacía, basada en el sexo. Pero la realizadora insiste en mantener en todo momento un tono de comedia dramática, más cercano al humor que a la lágrima, por lo que los momentos que deberían ser más intensos no acaban de funcionar. Tampoco resultan creíbles, al menos fuera de su país de origen, algunas reacciones poco pasionales de personajes cercanos a la protagonista, que quizás podrían tildarse de "muy francesas". Véase por ejemplo a la inalterable hija del personaje de Ardant, cuando descubre que su madre tiene un 'affaire'. Acaba resultando todo muy poco creíble, sobre todo un final que en otras manos debería haber resultado esperanzador.

4/10
Un golpe brillante

2013 | The Love Punch

La comedia de robos ha dado mucho juego en el cine, con grandes títulos como El quinteto de la muerte, Rufufú o la española Atraco a las tres. El londinense Joel Hopkins trata de recuperar el espiritu de los clásicos del género, especialmente de los filmes de los 60 Cómo robar un millón y La pantera rosa (a la que alude uno de los diálogos) en Un golpe brillante, tercer largo que escribe y dirige tras Jump Tomorrow y Nunca es tarde para enamorarse. En Un golpe brillante, Richard, divorciado que mantiene una excelente relación con su ex, Kate, ha planeado una feliz jubilación. Pero las acciones de su empresa caen en picado por culpa del nuevo dueño, un tiburón de las finanzas, que la ha hundido para sacar tajada. Con ayuda de Kate, y de un matrimonio de amigos, planea robar un valioso collar de diamantes que el causante de su desgracia le ha regalado a su prometida. Se agradece que Un golpe brillante tenga un tono más o menos amable, y también que apueste por la unidad familiar y que denuncie las prácticas empresariales abusivas al margen de la ley. Incluso puede servir como entretenimiento ligero para un espectador que tenga un día de pocas exigencias, y se conforme con ver lo bien que se conservan en su madurez Pierce Brosnan y Emma Thompson y poco más. Pero acumula clichés, y el director parece haber dado a los actores carta blanca para que suplan las carencias del libreto intentando hacer reír infructuosamente a base de gestos exagerados. El caso más extremo es el del gran Timothy Spall, desperdiciado en un personaje fácilmente suprimible del guión.  

4/10
Incompatibles (Al otro lado de la periferia)

2012 | De l'autre côté du périph

Pequeñas mentiras sin importancia

2010 | Les petits mouchoirs

Guillaume Canet es muy conocido, sobre todo en Francia, por su faceta de actor,  pues ha tenido papeles destacados en títulos como Feliz Navidad o Vidocq. Menos repercusión internacional han tenido hasta ahora sus películas como director y guionista. Éste es su tercer largometraje, tras Ne le dis à personne, Mon idole y varios cortos. El film tuvo un enorme éxito en el país galo, donde llegó a superar en recaudación a Los seductores, que hasta su estreno era la película más taquillera de 2010. Max, exitoso propietario de un restaurante, casado con una defensora a ultranza del ecologismo, invita cada año a su grupo de amigos a su lujosa casa de la playa. Por desgracia, un miembro del grupo, Luddo, sufre un serio accidente de moto justo antes de que dejen París. Aunque todos parecen muy preocupados, deciden seguir adelante con sus vacaciones mientras Luddo permanece en el hospital. Canet ha reunido a un privilegiado grupo de actores, entre los que destaca la oscarizada Marion Cotillard, su pareja en la vida real. Aunque todos están a un alto nivel, destaca François-Cluzet (conocido por su papel de padre en Olivier, Olivier), en un buen registro cómico-dramático como empresario desbordado y desquiciado lleno de contradicciones. El film se inscribe en el subgénero de grupo de amigos que se reúne para pasar unos días juntos, en la línea de Reencuentro, de Lawrence Kasdan, y Los amigos de Peter, de Kenneth Branagh. Con esta última tiene mucho en común, por su recopilación de temas musicales populares, y porque predomina un tono distendido que deriva hacia un final trágico. El film tiene también mucho de la acidez de Robert Altman, que en Vidas cruzadas mostraba en clave de humor negro a un grupo de pescadores, que postergaba la comunicación del hallazgo de un cadáver para disfrutar del fin de semana, pero cuando informan, el film da un giro hacia el drama y los personajes se dan cuenta de que la fallecida era un ser humano con familia. A Canet se le puede reprochar que se excede en metraje, pues le lleva 154 minutos desarrollar una historia que habría funcionado mejor en hora y media. Pero su principal acierto es que ha sabido retratar a un conjunto de personajes desorientados, muy representativos de la sociedad moderna, a los que mira con una enorme distancia crítica. El hombre de negocios que lo tiene todo, pero aún así está estresado y no consigue ser feliz, la treintañera incapaz de comprometerse, aunque aparezca el hombre absolutamente ideal, etc. son bastante reconocibles, y no sólo en Francia, sino en toda la sociedad occidental. En general es implacable con su cinismo, pues a pesar de la amistad incondicional del grupo, apenas parecen preocuparse por su amigo accidentado, a la hora de preocuparse unos de otros son tremendamente superficiales.

6/10

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