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Biografía

Guillaume Canet

Guillaume Canet

47 años

Guillaume Canet

Nació el 10 de Abril de 1973 en Boulogne-Billancourt, Hauts-de-Seine, Francia

Incombustible galo

21 Junio 2011

Es uno de los actores con mayor empuje del cine francés, aunque Guillaume Canet cada vez triunfa más como director, faceta que le hizo merecedor del premio César.

Nacido el 10 abril de 1973 en Boulogne-Billancourt, Francia, Guillaume Canet forma parte de una familia de criadores de caballos. Él mismo trató de convertirse en jinete de espectáculos, pero una caída del caballo le obligó a abandonar este sueño. Decidido a reconvertirse en actor, se matriculó en la escuela de arte dramático Cours Florent. En 1994 aparecía en un célebre teatro parisino interpretando "La ciudad donde el príncipe es un niño", de Henry de Montherlant.

Rodó muchos telefilmes y el corto Fils unique, antes de debutar en el thriller Barracuda. Fue un autoestopista en Los que me quieren cogerán el tren, antes de interpretar a un turista en Tailandia que decide con su novia acompañar a Leonardo DiCaprio, en La playa. Fue también biógrafo del protagonista, Gérard Depardieu, en Vidocq, un cocinero en Juntos, nada más, y el hombre al que amó en el pasado el personaje de Keira Knightley, en Sólo una noche (Last Night).

Tras pasar dos años saliendo con la actriz y modelo alemana Diane Kruger, contrajo matrimonio con ella en 2001. Kruger protagonizó a las órdenes de Canet el film Mon idole, su debut como realizador (por el segundo, Ne le dis à personne, ganó el César al mejor director). Canet y Kruger formaban parte del reparto de Feliz Navidad, que recreaba la historia real del cese de hostilidades en Nochebuena, durante la I Guerra Mundial.

Pero el matrimonio fracasó. "Estábamos siempre separados rodando en diferentes partes del mundo", comenta Kruger. Tras la separación, Canet comenzó a salir con Marion Cotillard, su compañera de reparto de Quiéreme si te atreves. Juntos volverían a aparecer en la pantalla en El último vuelo, y además, Cotillard fue una de las protagonistas de su film como director Pequeñas mentiras sin importancia, sobre un grupo que pasa unos días de asueto, a pesar de que uno de sus amigos permanece hospitalizado tras sufrir un grave accidente. Canet tuvo un hijo con Cotillard, al que han llamado Marcel, el 20 de mayo de 2011.

Filmografía
La belle époque

2019 | La belle époque

Victor Drumond es un ilustrador sexagenario que está de vuelta de todo, no conecta con la sensibilidad actual. Por eso se muestra reacio a aceptar las propuestas de su hijo Maxime para que colabore con él en una serie televisiva, que se basa en una actividad de ocio de moda montada por un amigo suyo, Antoine, que recrea cualquier época del pasado con magnífica ambientación y actores profesionales, permitiendo una experiencia inmersiva de primera magnitud. Pero vista su propia crisis matrimonial –su esposa Marianne le pide que se vaya de casa–, acaba aceptando la invitación de su hijo de viajar al pasado. Y escoge los años 70, la semana en que conoció a Marianne, el amor de su vida. La actriz que interpreta a su esposa, Margot, novia de Antoine, despertará en él una inesperada fascinación. Nicolas Bedos, director y guionista, hace una original propuesta “proustiana”, que le permite reflexionar sobre el paso del tiempo y la capacidad que tenemos de sublimar el pasado como si hubiera sido siempre maravilloso, para de este modo justificar el escaso esfuerzo que se hace en el presente para preservar lo que tenemos, que ya no sería de nuestro agrado. Algunas ideas pueden evocarnos filmes que juegan con lo que podríamos llamar “vida actuada”, como El show de Truman y Familia. El modo en que el cineasta imbrica la crisis del hoy y ahora, con esa especie de “montaña mágica” que es el pasado recreado por actores, está bastante logrado, de modo que realidad y artificio conviven con bastante naturalidad. Y entendemos que el protagonista se agarre, como a un clavo ardiendo, al amor recuperado que le ofrece Margot, aun sabiendo que no es real. Las limitaciones del film provienen de su limitada mirada antropológica, por lo que el amor y la fidelidad encuentran una base bastante endeble sobre la que sustentarse. En este apartado todo es bastante superficial. Más interés tiene la idea del control que queremos ejercer sobre nuestras vidas, especialmente en relaciones donde no todo depende de uno mismo, se trata de una cosa de dos. Tal planteamiento lo encarna el personaje de Antoine, que maneja las historias del pasado, algo con lo que disfruta porque le proporciona la ficción de creer que también puede controlar la suya en el mundo real. La belle époque goza de una magnífica dirección artística, que sabe subrayar la reconstrucción del pasado en el plató, nos recuerda con naturalidad un mundo artificial. Daniel Auteuil es perfecto para dar vida a un personaje en crisis, y Fanny Ardant resulta ideal como complemento, la esposa que se ha hartado de que esté siempre gruñendo. También les van como anillo al dedo sus personajes a Guillaume Canet –que sería el equivalente al Cristof de El show de Truman–, y a Doria Tillier, todo un descubrimiento que recuerda mucho a Cayetana Guillén Cuervo. Da gusto además ver al veterano secundario Pierre Arditi.

6/10
Dobles vidas

2018 | Doubles vies

"Todo debe cambiar, para que todo siga igual". La cita de Tomasi de Lampedusa en "El gatopardo" se ha convertido en algo cercano al cliché, se nos recuerda en Dobles vidas, pero recurrir con frecuencia a ella prueba su vigencia, y como se remacha en el film, viene como anillo al dedo, más en unas épocas que en otras. Y en tiempos de cambios tecnológicos, en que con facilidad tenemos cargando 3 ó 4 dispositivos electrónicos, y donde se discute si el libro en papel camina a su extinción, la cultura de lo gratis, y si los caminos de la ficción empiezan a encontrarse agotados, la frase viene sin duda al pelo. Porque a pesar de todo, los seres humanos no hemos cambiado tanto, seguimos buscando la felicidad, pero nos engañamos y engañamos a los otros, aunque a lo postre lo que anhelamos es el equilibrio, la paz, en algo que podamos llamar hogar y familia. Sorprende la capacidad de Olivier Assayas, director y guionista, para imbricar con naturalidad en su relato la reflexión, en forma de conversación continua entre los personajes, de adónde nos lleva la revolución tecnológica, con sus altibajos sentimentales y existenciales. Alain Danielson es el director de una editorial venerable, que se plantea cómo encarar un futuro digital que ya es presente. Está casado con una actriz, Selena, a la que cansa llevar ya tres temporadas actuando en una popular serie policíaca, y ambos tienen un niño. Uno de los autores de la casa, Léonard Spiegel, le ha entregado su última novela, como todas las anteriores con muchos elementos autobiográficos. Pero no acaba de convencerle. Léonard está con la jefa de prensa de un político, pero desde hace tiempo tiene una aventura con Selena. A su vez, Laure, la asesora en cuestiones digitales de Alain, es algo más que eso. En su particular coctelera, Assayas sabe introducir y agitar muchos elementos, y servir una bebida con sabor genuino. Somos capaces de empatizar con unos personajes humanos, del mundo intelectual, que disfrutan con las ficciones escritas o audiovisuales, pero que a la vez atraviesan crisis personales hondas, una suerte de aburrimiento vital de ir tirando, del que no hablan abiertamente. Es una suave angustia, a veces atemperada con algo parecido al amor, que pasaba antaño y que no cambia en tiempos digitales y de "fake news"; los engaños, políticos o personales, siempre han existido, y siempre existirán, nos dice el cineasta francés; como también el "mirar a otro lado", la aceptación de ser engañados, por miedo a que la confrontación genere una pérdida mayor de la que ya se padece. Por la película pululan muchos personajes, presentes en veladas de diverso corte, que sirven para crear esa atmósfera en que se habla de lo divino y de lo humano. Pero el peso recae sobre todo en las dos parejas protagonistas del adulterio, pasiva o activamente, con buenas interpretaciones de Guillaume Canet, Juliette Binoche, Christa Théret, Vincent Macaigne y Nora Hamzawi.

7/10
El gran baño

2018 | Le grand bain

Bertrand lleva dos años en paro, y sigue un tratamiento antidepresivo. Su mujer lo lleva lo mejor posible, y sus dos hijos, una niña y un adolescente, lo mismo, con los tics propias de esas etapas vitales. Con unos cuñados insoportables, nuestro hombre cuarentón va a encontrar un inesperado desahogadero apuntándose... ¡a un equipo masculino de natación sincronizada! No parece que sea el deporte más viril del mundo, pero con sus compañeros, tan colgados o más que él, surge una inesperada camaradería, que se ve estimulada por la posibilidad de competir en el campeonato del mundo. La película del actor Gilles Lellouche, que aquí se queda al otro lado de la cámara, como director, sigue el esquema "grupo de perdedores recupera las ganas de vivir unidos por la amistad y un común objetivo", que puede detectarse en Full Monty, o, más recientemente en España, Campeones. Bertrand, Marcus, Simon, Laurent y Thierry son tipos con problemas, de autoestima, profesionales, familiares, que comparten con sus dos entrenadoras, Delphine y Amanda, que antaño fueron pareja de natación sincronizada hasta que un accidente dejó a la segunda en silla de ruedas. Título simpático y refrescante, que procura ser un chapuzón y baño de realidad, no logra dar del todo con el tono amable que se espera de un film de este tipo, las aristas de los problemas que padece cada uno son grandes –la madre senil que insulta a su hijo, especialmente–, de modo que el contraste con los momentos humorísticos resulta excesivo, hace que el conjunto chirríe un poco. Incluso pasajes como la actuación en el campeonato, que en otros filmes se aceptaría con la idea de que estamos ante una fabulilla que exige la suspensión de la incredulidad, resultan un tanto increíbles, aunque puedan degustarse haciendo abstracción forzada de estas consideraciones. Los actores están bien, especialmente Mathieu Amalric.

5/10
Girls with Balls

2018 | Girls with Balls

Cosas de la edad

2017 | Rock'n Roll

Una de esas películas que mezcla la realidad y la ficción, con los actores interpretándose a sí mismos, buscando un efecto cómico con el supuesto sano ejercicio de reírse de uno mismo, aunque no deje de flotar en la narración un acento profundamente narcisista. Aquí es Guillaume Canet el que emprende la senda seguida por otros artistas como Larry David (Larry David), Jorge Sanz (¿Qué fue de Jorge Sanz?) o Berto Romero (Mira lo que has hecho). En efecto, Guillaume Canet se encuentra inmerso en el rodaje de una película, pero se encuentra acomplejado porque le ofrecen papeles de tipo maduro, cuando el se sigue sintiendo joven y guay, puro rock'n roll. Así, le irrita profundamente que su compañera de reparto, Camille Rowe, le vea como un carroza, que ya no se corre juergas y llega prontito a casa con su mujer Marion Cotillard y su hijo, aunque él insiste en que es su pareja y que sí se corre francachelas con sus amigotes. Lo que parece una típica crisis de los cuarenta, o de la edad madura, en su caso se convierte en una verdadera caída cuesta abajo, pues en su preocupación por parecer más joven se pone ajustadísimos pantalones, y empieza a ponerse cachas, entre otros objetivos que le distancian de Marion. Hay momentos graciosos, con muchos cineastas haciendo de sí mismos, y se critica con acierto la obsesión por el aspecto físico de los actores. Pero aparte de que se peca de frivolidad tontorrina, quizá las dos horas de metraje resultan excesivas, con muchos pasajes reiterativos, los momentos en que Guillaume se pasa de la raya en los rodajes, y los pasajes oníricos. Aunque sí se acierta en el desenlace hollywoodiense, el colmo del disparate.

5/10
Perdido

2017 | Mon garçon

Julien recibe una alarmante llamada de Marie, su ex mujer: Mathys, el hijo de ambos, de siete años de edad, ha desaparecido. Cuando se reúne con ella en la aislada localidad en la que reside, la policía le hace preguntas incómodas sobre su divorcio. Tras perder la cabeza y dar una paliza a la nueva pareja de Marie, Julien tratará de compensar sus carencias como padre encontrando como sea al niño desaparecido, tras descubrir pistas en las imágenes captadas en vídeo por la madre. Christian Carion, autor de las notables La chica de París y sobre todo Feliz Navidad, ha rodado en seis días una especie de ejercicio de estilo con cámara al hombro, en el que vuelve a contar con Guillaume Canet, presente en su film sobre la Primera Guerra Mundial. Este intérprete desconocía durante la filmación el guión, iba averiguando el misterio al mismo tiempo que su personaje. Realiza un gran trabajo como padre con complejo de culpa, cada vez más amargado; le acompañan competentes actores como Melanie Laurent, vista en títulos como Malditos bastardos, en el rol de ex mujer, y Olivier de Benoist, la nueva pareja de ésta. Sorprende poco, acaba siendo un film sobre la venganza en la línea del cine de Charles Bronson; quizás el final no acaba siendo todo lo redondo que promete el inicio. La puesta en escena resulta demasiado sencilla, se espera un poco más de brillantez por parte del realizador.

5/10
Cézanne y yo

2016 | Cézanne et moi

La amistad entre Émile Zola y Paul Cézanne. Ambos se conocieron de niños, pues fueron compañeros de clase en Aix-en-Provence, y desde entonces fueron inseparables. Amigos desde la infancia y la juventud, sus anhelos artísticos les abrieron caminos diferentes: a Émile hacia la escritura y a Paul hacia la pintura. Ambos son hoy considerados dos de los más grandes artistas franceses del siglo XIX. La directora Danièle Thompson (La bûche, Patio de butacas) ofrece un film interesante, que gustará especialmente a amantes del arte y curiosos de la vida de los artistas. Que no se busquen en esta película grandes giros, momentos de tensión o una trama rocambolesca de intrigas. El cuidadoso guión de la propia directora traza algo así como una crónica de la amistad entre Zola y Cézanne a lo largo de sus largas vidas, con sus afinidades y distanciamientos, sus relaciones con otros artistas de la época parisina como Manet, Pisarro o Maupassant, los amores libertinos por las mujeres, a veces tormentosos, o sus modos de enfrentarse a la fama o a la falta de recursos. Se logra así un acercamiento bastante bien elaborado sobre las vidas de estos dos gigantes, pero sin que se caiga nunca en la hagiografía o el subjetivismo artificioso. Thompson establece el eje en torno al cual sitúa la trama en la visita que Cézanne y su mujer Hortense realizaron a Zola en 1888, en su casa de Medan. Allí los reproches del pintor al escritor por haberse valido de su vida para perfilar el personaje de Claude Lantier en su novela “La obra” sirve a Thompson para narrar el pasado de los amigos y el futuro que aún les quedaba por vivir. Además de la bella y adecuada banda sonora de Éric Neveux, destaca en Cézanne y yo el definido carácter de los protagonistas. Para ello se vale de unos estupendos actores: Guillaume Canet en el papel del Émile Zola, un escritor atormentado a su modo, pero más reservado y acomodaticio que su amigo pintor, y un sobresaliente Guillaume Gallienne en la piel de Cézanne, un ser éste de carácter volcánico, difícil de manejar, lo cual lo alejó de los grandes círculos artísticos y de sus seres queridos.

5/10
El asedio de Jadotville

2016 | The Siege of Jadotville

Película basada en hechos reales, que han permanecido en la oscurida muchos años por turbios intereses políticos. Cuenta la misión de un cuerpo de cascos azules irlandeses de la ONU en el Congo, en al provincia de Katanga, en el año 1961, cuando el ministro Moise Tshombe pretende la independencia de esa zona, muy rica mineralmente. El grupo a las órdenes del comandante Patrick Quinlan se va a quedar en la estacada, sufriendo un duro asedio de soldados locales y mercenarios, y la los jefes de la ONU no se atreven a actuar por miedo a una guerra civil tras una desastrosa operación con muertos inocentes en Radio Katanga. El desconocido y debutante Richie Smyth dirige esta producción irlandesa de Netflix, la compañía no para de generar productos propios en todos los rincones del planeta. Quizá falta un poco de profundidad en los personajes, pero la acción es muy espectacular, y resulta ilustrativa de un hecho histórico poco conocido, que se vio agravado tras la muerte en accidente aéreo del secretario general de la ONU Dag Hammarskjold. Supone un reconocimiento a una acción valerosa, a la que cubrió en su día un velo por el cual los soldados irlandeses fueron tachados injustamente de cobardía. Además de las acciones bélicas, bien rodadas, hay alguna escena de confrontación de personajes, la mejor es la que acontece en la cantina entre Jamie Dornan y Guillaume Canet, que dan vida respectivamente a Quinlan y al mercenario galo René Faulques.

6/10
The Program

2015 | The Program

El ciclista norteamericano Lance Armstrong pasa por haber protagonizado el mayor fraude deportivo de la historia. Durante años se sometió a un meticuloso programa de dopaje que le alzó a la más alta cumbre del ciclismo, deporte en donde llegó a ganar siete Tour de Francia entre los años 1999-2005. Pero en 2012, tras muchos meses de investigaciones, le fueron retirados todos sus títulos ganados a partir de 1998 y fue suspendido de por vida por dopaje sistemático. Fue la caída de un icono deportivo de la que el mundo del ciclismo internacional –profesionales, aficionados y opinión pública– aún está intentando reponerse. Ésta es la historia que cuenta con mucha soltura The Program (título que hace referencia a la planificación de dopaje que seguía el corredor), donde el veterano Stephen Frears sabe evitar soflamas latosas e innecesarias sobre sustancias, porcentajes, análisis farmacológicos, etc., aunque algo de esto hay, gracias a un guión accesible a todo tipo de público, de modo que las evidencias de las trampas llevadas a cabo por Armstrong son claras como la luz del día, mostradas en pantalla con implacable contundencia. En este sentido, el director inglés no se anda con chiquitas y desnuda la personalidad de Armstrong como la de un tramposo sin moral, cuya ambición por ganar llegó a rozar lo enfermizo y que le llevó a una espiral de mentiras que arrastró al abismo a muchas otras personas. The Program está basado especialmente en el libro que escribieron en 2004 –por tanto ocho años antes de que sancionaran al corredor– los periodistas del The Sunday Times David Walsh y Pierre Ballester, que contenía algunas entrevistas con conocidos de Armstrong que arrojaban sospechas sobre sus costumbres antideportivas. Y también se han usado los informes de la investigación llevada a cabo por diferentes organismos oficiales, como la USADA (Agencia Antidopaje de Estado Unidos) o la UCI (Unión Ciclista Internacional). Pero el guión de John Hodge (Trainspotting) es inteligente al enfrentarse a tan ingente material, pues elude terrenos pantanosos y escoge lo justo, para centrarse casi exclusivamente en la vida cotidiana del ciclista en época de competición, en sus métodos de dopaje y en sus interacciones con un reducido grupo de allegados (el médico Michele Ferrari, su director de equipo Johan Bruyneel, su compañero Floyd Landis, su abogado Bill Stapleton). De este modo se deja de lado casi totalmente cualquier faceta de Armstrong que haga referencia a su vida privada, y sólo se recrean algunos momentos que dedica a Livestrong, su fundación contra el cáncer, terreno en donde el deportista muestra su lado más humano y solidario. Acierta Frears al adoptar la historia con un estilo que tiene mucho de reportaje deportivo, hay ritmo, imágenes de carreras con look televisivo, ruedas de prensa, etc., pero también, aunque en segundo plano, supone otro homenaje más al periodismo de investigación (como Todos los hombres del presidente o Spotlight), donde se presenta al personaje de Walsh como un adalid de la verdad que se juega su carrera al oponerse a las mentiras de Armstrong. Pese a tratar hechos más o menos conocidos, este enfoque dinámico aporta agilidad a la historia, que se sigue siempre con interés, incluso con un punto de intriga. El reparto que maneja Frears está muy equilibrado, aunque brillan especialmente un estupendo Ben Foster (El único superviviente) en el papel protagonista y Chris O'Dowd (Calvary) en el del periodista David Walsh.

6/10
L'homme qu'on aimait trop

2014 | L'homme qu'on aimait trop

La próxima vez apuntaré al corazón

2014 | La prochaine fois je viserai le coeur

1978. Franck Neuhart siembra el terror en la región de Olse, con sus asesinatos en serie. Nadie sospecha de él, entre otras cosas porque es uno de los gendarmes que investigan el caso. Tercer largometraje del realizador y guionista Cédric Anger, antiguo crítico de Cahiers du Cinema, que se inspira en un hecho real. Se apoya en un gran trabajo de Guillaume Canet, que compone con solvencia al inquietante protagonista, un tipo capaz de robar un coche para atropellar a una joven, y a continuación ponerse el uniforme sin alterar el semblante. El realizador aprovecha su relato policíaco para realizar una somera descripción de la sociedad francesa de provincias que recuerda lejanamente al cine de Claude Chabrol, pero sin su brillantez. La próxima vez apuntaré al corazón comienza con garra, pero acaba decepcionando en cierta medida, porque se vuelve repetitiva, y algo lenta, y el punto de partida podría haber dado más de sí.

5/10
Jappeloup. De padre a hijo

2013 | Jappeloup

Pierre Duran ha pasado toda su vida rodeado de caballos. Su padre Serge cría a estos hermosos animales y los prepara para competiciones hípicas de saltos de obstáculos. El sueño del progenitor siempre ha sido que el chico siguiera con el negocio familiar, y que él mismo participara como jinete en los campeonatos y premios, incluidos los juegos olímpicos. Pero a la vez ha querido dejarle en total libertad, a la hora de decidir su dedicación profesional. Lo que no impide que Pierre se sienta presionado, pues ciertamente estudiará derecho y montar se convierte en algo que trata de compatibilizar con su futuro de abogado, al tiempo que no desea decepcionar a su padre. Emotiva historia basada en hechos reales, dirigida por un director competente, el canadiense Christian Duguay, entre cuyos mejores trabajos se encuentra su Juana de Arco para televisión. Aquí, con cierto aliento épico, y en la tradición del drama deportivo, arma una historia que se ajusta a los cánones, sin demasiado espacio para las sorpresas. El guión lo firma el propio protagonista y ocasional director Guillaume Canet, que estuvo detrás de la notable Pequeñas mentiras sin importancia. El film está muy bien fotografiado, y las escenas de saltos son de gran belleza y resultan emocionantes. Pero el desarrollo resulta algo previsible, tanto en la relación padre-hijo como en la relación hijo con su flamante esposa. En general los personajes son demasiado arquetípicos. En cualquier caso Jappeloup resulta una cinta de agrasable visionado y sabe presentar de modo atractivo ideas como la de saber crecerse ante la adversidad, la superación de la natural tendencia al egocentrismo, la grandeza en la victoria y en la derrota, el cuidado de las relaciones con los superiores, cuando se producen choques más o menos explosivos.

5/10
En solitario

2013 | En solitaire

Debut como director de Christophe Offenstein, director de fotografía de numerosos títulos, entre ellos algunos tan interesantes como la ingeniosa ¿Y ahora adónde vamos?, de Nadine Labaki, el sorprendente thriller No se lo digas a nadie y el excelente drama Pequeñas mentiras sin importancia, estas dos de Guillaume Canet. Le avala como protagonista François Cluzet, presente en estas dos últimas, mientras que Canet interviene brevemente. En solitario tiene como personaje central a Yann Kermadec, regatista viudo que deja a su hija y a su nueva pareja para participar por vez primera en la Vendée Globe, la vuelta al mundo a vela en solitario. Al iniciar una etapa desde Canarias, descubre que no está cumpliendo con las reglas, pues no está solo, se le ha colado a bordo de la embarcación un niño de Mauritania que sueña con emigrar a Francia... Esta vez François Cluzet ha escogido un personaje sencillo, sobre todo en comparación con el nivel interpretativo exhibido en Intocable, su mayor éxito, pero sin esfuerzo aparente el actor consigue hacer cercano a un cincuentón, algo cascarrabias, pero buenazo en el fondo. Además, en En solitario forma una pareja fílmica con el joven Samy Seghir, con cierta experiencia a pesar de su juventud. Aunque se trata de una producción francesa, entre los secundarios aparece muy brevemente José Coronado, mientras que dos de los productores ejecutivos, Manuel Monzón y Adolfo Blanco, son también españoles. En solitario logra enorme interés en su retrato de las competiciones de vela. En un tiempo en el que las acusaciones de dopaje y juego sucio están a la orden del día, aboga por la sana competitividad, que por supuesto pasa a un segundo plano si alguien tiene graves problemas, y que cobra una importancia relativa, en comparación con la necesidad de los vínculos afectivos y familiares.

6/10
Los infieles

2012 | Les infidèles

Comedia coral en torno a la infidelidad, impulsada por Michel Hazanavicius, que también ha dirigido uno de los episodios. Como otras creaciones colectivas, Los infieles tiene altibajos, si bien prima cierto sentimiento de decepción, sobre todo para espectadores que acudan con el recuerdo de The Artist, el trabajo inmediatamente anterior de Hazanavicius, ganador de cinco Oscar, con el que poco (o nada) tiene que ver. En todo caso, que cuenta con el protagonista de aquélla, Jean Dujardin, aquí en varios papeles, al igual que Gilles Lelouche (Pequeñas mentiras sin importancia), otro de los astros del cine francés. La parte de Hazanavicius se titula "La Bonne Conscience", con Dujardin como un patético individuo que durante un viaje organizado intenta ponerle los cuernos a su esposa, con la que ha discutido. Aunque algunos momentos tienen su gracia, y subyace la idea de que es importante mantener el amor estable a pesar de los bajos instintos, el cineasta parece haber buscado el extremo contrario a la elegancia de su película muda, sobre todo en la repetición de planos del actor principal masturbándose en su habitación de hotel. En la misma línea se sitúa "Lolita", de Eric Lartigau, sobre un dentista que mantiene una relación con una muchacha mucho más joven. La imposibilidad de que haya entendimiento entre un maduro, amante de los planes tranquilos, y una chica que prefiere el alboroto de las discotecas, y pasar el tiempo con los amigos, recuerda en cierta forma a la subtrama de Manhattan protagonizada por el propio Woody Allen, pero los resultados cinematográficos no están a la altura. El mejor segmento de Los infieles es sin duda "La Question", de Emmanuelle Bercot (una mirada femenina sobre el tema central se hacía necesaria), que tiene como protagonistas a Dujardin y a Alexandra Lamy, su esposa en la vida real. Después de que un amigo opine que la infidelidad está a la orden del día, una mujer le pide a su marido despreocupadamente que le confiese si ha estado con otra durante su matrimonio, lo que supuestamente ella toleraría, pues se siente moderna. Pero cuando él desvela que tuvo una amante, le provoca a su cónyuge –lógicamente– un ataque de celos... Es la única parte donde aunque también hay risas, se alcanza un tono dramático. Poco interés tiene "Les infideles anonymes", de Alexandre Courtes, en torno a un grupo de hombres que acuden a una sesión de terapia colectiva con una especialista, para tratar su adicción al sexo. Predominan los chistes tópicos con poca gracia. Cierra el conjunto "Las Vegas", prescindible crónica de la visita a Las Vegas de dos hombres casados deseosos de tener aventuras y que en realidad parecen sentir atracción el uno por el otro. Dirigida al alimón por Jean Dujardin y Gilles Lelouche, que encarnan a los dos personajes, logran un corto técnicamente impecable, pero con poco interés.

4/10
La guerra de los botones

2011 | La nouvelle guerre des boutons

La Francia ocupada por los alemanes en 1944. Aunque la atmósfera está enrarecida, en los pueblecitos de Longeverne y Velran se vive la guerra con cierta tranquilidad, pero no así entre los chicos de ambos pueblos, cuya rivalidad porque unos cazan en territorio de los otros les lleva a mantener sus particulares batallas, donde la prueba de la victoria de unos sobre otros son los botones que se arrancan de sus prendas de vestir. Lebrac, líder de uno de los grupos, vivirá su primer amor hacia Violeta, una chica que guarda un secreto. Y todos aprenderán que la guerra que libran los mayores es más importante que la suya. La novela homónima de Louis Pergaud fue llevada al cine con bastante fortuna por Yves Robert en 1962 hasta convertirse en una especie de clásico familiar en el país galo. Menos fortuna tuvo una producción de David Puttnam que adaptaba la historia al mundo anglosajón. Ahora es Christophe Barratier, el director de Los chicos del coro, quien revisita la conocida trama. La principal novedad consiste en situarla en el contexto de la Segunda Guerra Mundial, o sea, encerrar una guerra dentro de otra, lo que explica que el título original aluda a una "nueva" guerra de los botones. Ello permite dar algo más de peso a los adultos, introducir cuestiones como el antisemitismo, y tratar una interesante idea, la de cómo juzgan los niños y jóvenes a sus mayores, a veces injustamente. Aunque a ratos Barratier se pasa un poco de sensiblero, en líneas generales entrega una grata película familiar, buen retrato de la infancia y de las etapas de transición a la edad adulta. Algunas mezquindades de un chico que podrían tener terribles consecuencias no previstas, hacen pensar en esa obra maestra de Louis Malle titulada Adiós, muchachos. Barratier confirma que se le da de perlas escoger a actores jóvenes para sus películas, y de modo especial acierta con el pequeñajo Clément Godefroy como le petit Gibus, un chaval con una gracia y encanto que se ganan inmediatamente la simpatía del espectador.

6/10
Una vida mejor

2011 | Une vie meilleure

París. Cuando Yann va a un restaurante a buscar trabajo conoce a Nadia, camarera. Se gustan rápidamente un comparten esa noche. Nadia es madre soltera de un hijo 9 años, Slimane. Los tres tienen proyectos para formar una familia y con la idea de prosperar deciden comprar una casa frente a un lago, con la idea de poner allí un restaurante. Sin embargo, pronto se darán cuenta de que no pueden afrontar los créditos concedidos por los bancos. Poco a poco la situación económica empieza a volverse insostenible. Desesperada, Nadia decide dejar a su hijo al cuidado de Yann, mientras ella marcha a trabajar a Canadá por un tiempo. Mientras, Yann y Slimane sobreviven en la miseria, y con el paso de los meses dejan de tener noticias de Nadia. Dura y realista película escrita y dirigida por Cédric Kahn (Tedio, Roberto Succo), quien cambia de registro desde la esfera nihilista y sórdida de otros de sus filmes para entregar un drama familiar que podría ser algo parecido a la versión francesa (más sobria, más gris) de En busca de la felicidad. De hecho, ambos títulos hacen referencia a ese estado de alegría y estabilidad siempre anhelado, aunque toda la trama se desarrolle irónicamente por derroteros muy trágicos. En el caso de Una vida mejor, el director Kahn se sitúa cerca de la crítica social del mundo actual, con un sistema capitalista que es capaz de entrampar a miles de familias y de ahogar en la frustración cualquier ansia de prosperidad de los más desfavorecidos. En este sentido, el propio Kahn habla de los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne y del británico Ken Loach como claras influencias de Una vida mejor. Por otra parte, es verdad que aquí también los hechos se muestran desnudos, sin efectismos sentimentales, pero se agradece el tono de fondo esperanzado y nada derrotista, pues el sufriente Yann saca fuerzas una y otra vez de donde no hay, para ir saliendo adelante en situaciones cada vez más difíciles. Guillaume Canet (Juntos, nada más) hace un gran trabajo llevando prácticamente todo el peso de la historia.

6/10
El caso Farewell

2011 | L'affaire Farewell

Unión Soviética, 1981. Son los últimos días del régimen de Brezhnev y la Guerra Fría entre los dos bloques a un lado y al otro del telón de acero es todavía una realidad. Sin embargo, los contactos, las traiciones y el espionaje son frecuentes. Por casualidad, el francés Pierre Froment, empleado en una multinacional en Moscú, recibe el encargo de su jefe galo de recoger unos documentos importantes de la mano de un tal Grigoriev, prestigioso coronel del KGB. Ese será el primer contacto entre los dos hombres, el primero de una serie de citas que significarán un amplio trasvase de información hacia Occidente, con el que esperan contribuir al fin de la Unión Soviética. El trato entre ambos hombres se irá haciendo cada vez más frecuente, más cordial, al tiempo que van tomando conciencia del riesgo que corren sus vidas y las de sus mujeres e hijos. El director Christian Carion ha dado muestras de ser un cineasta fino, que narra historias humanas de interés, sin plegarse a superficialidades comerciales. Con ese esquema triunfó en La chica de París, y sobre todo en la original Feliz Navidad, donde narraba un suceso histórico acontecido en las trincheras de la I Guerra Mundial. En este film, el director galo vuelve a basarse en hechos reales para entregar una película de espías de corte clásico y muy realista. Ese clasicismo tiene tanto que ver con el aspecto formal –la cámara nunca despista ni juega con el espectador–, como con el hecho de que trata muy genuinamente el tema del espionaje. Aquí no hay tramas intrincadas, ni líos de nombres, ni giros sorprendentes, ni, por supuesto, agentes todopoderosos al estilo James Bond o similares. Ni tan siquiera se ve una pistola. Simple y llanamente se trata de una película de con dos hombres normales que un buen día asumieron un papel activo como espías, una decisión difícil y únicamente impelida por sus conciencias, al margen de aventuras y romanticismos huecos. Sabían que se jugaban la vida y asumieron ese riesgo. Por otra parte, a pesar de su "autenticidad" este planteamiento arquetípico, donde la trama se desarrolla naturalmente, es también demasiado simple y desnudo, apuntalado por una triste y fría ambientación de Moscú. Y aunque al final planea una severa crítica hacia un Occidente cínico y sin escrúpulos, donde al fin y al cabo sólo interesan los fines políticos, en general da la sensación de que Carion no quiere liarse durante la narración, y por eso decide no inventar nada; sin embargo, esa decisión –perfectamente comprensible– también le obliga a repetirse en escenas anodinas, sin demasiado brío. Ejemplo de esa dirección sin nervio es la escena de la frontera con Finlandia, que debiera haber sido de altísima intensidad y resulta torpe y desaprovechada. Así que el plato fuerte de Carion hay que buscarlo en los personajes, que son los que mantienen el film a flote. Comprendemos bien cómo crece la amistad entre los espías, cómo sufren por sus familias, cómo dudan. En este sentido, lo mejor de la película es probablemente la relación entre Grigoriev y su hijo, muy verosímil. Los actores protagonistas están correctos, tanto Guillaume Canet como un inusual Emir Kusturica en labores de interpretación. Y llaman la atención los breves cameos de actores como Willem Dafoe, Diane Kruger o Benno Fürmann.

6/10
Sólo una noche (Last Night)

2010 | Last Night

Massy Tadjedin, guionista de The Jacket, debuta como directora con este drama de llamativo reparto. Podría dar que hablar en el futuro a juzgar por algunas cualidades de la cinta, que es una opera prima prometedora. Joanna está felizmente casada con Michael, el marido aparentemente ideal. Pero cuando ambos acuden juntos a una fiesta de la empresa en la que él trabaja, Joanna detecta que Michael le presta una descarada atención a Laura, una despampanante compañera. A la mañana siguiente, casualmente, Michael se tiene que ir de viaje de empresa con un tipo y con Laura. Al enterarse Joanna, mantiene una sonora discusión con Michael, que se marcha de todas formas. Mientras que a espaldas de su esposa, Michael acaba intimando con Laura, ella se reencontrará casualmente cuando va a tomar café con Alex, su gran amor del pasado con el que sigue habiendo mucha química. Estamos ante un film de interés, por su tratamiento de temas de alcance, como la tentación de la infidelidad, la confianza en la pareja y los celos. El problema es que acaba resultando un tanto superficial, y la relación entre la esposa y su antiguo novio parece una versión descafeinada de Antes del amanecer, pero sin la brillantez de los diálogos, la trascendencia y la fuerza del film de Richard Linklater. La banda sonora es insistente y machacona, mientras que la reiterativa exhibición de las actrices principales en ropa interior acaba resultando un tanto cargante, y no se entiende sino es como una forma fácil de llamar la atención. A pesar de todo, lo cierto es que se sigue con interés, sobre todo por el buen trabajo de los actores principales. Keira Knightley –que madura poco a poco bastante bien– y Guillaume Canet (director de Pequeñas mentiras sin importancia) ofrecen mucha pasión, y se llevan la palma. Tampoco decepciona Eva Mendes, que siempre cumple con las expectativas, mientras que Sam Worthington, sin decepcionar del todo, no acaba de emocionar en un registro muy distinto al que ofrecía en Avatar, el film por el que se le conoce fundamentalmente.

5/10
El último vuelo

2009 | The Last Flight

Marion Cotillard interpreta a una aviadora que acaba de sufrir un duro revés, su esposo ha desaparecido en el desierto. Realizaba un vuelo Londres-Ciudad del Cabo cuando desapareció sin dejar rastro. Su mujer no lo duda e inicia una peligrosa y compleja búsqueda por el Sáhara para buscarlo. A comienzos del siglo XX las colonias europeas del lugar no pasaban por su mejor momento, y la mujer tendrá que enfrentarse a algo más que las duras condiciones del entorno. Con este papel en el que encaja estupendamente, Marion Cotillard demuestra su versatilidad, y deja claro que lo suyo no son sólo los musicales.

4/10
Espías

2009 | Espion(s)

Vincent es un joven brillante que vive encerrado en sí mismo ignorando el camino que le marcaban sus exitosos estudios y trabajando como mozo de equipajes en el aeropuerto. De tanto en tanto, entre maleta y maleta, Vincent y su amigo Gérard acostumbran a sustraer alguna que otra cosa...hasta que un día Gérard muere víctima de una explosión mientras hurga en la maleta de un diplomático sirio. El diplomático huye sin dejar rastro y la Dirección de Vigilancia del Territorio francesa (DST) acorrala a Vincent proponiéndole un trato difícil de rechazar: no irá a la cárcel si colabora con los servicios secretos franceses y británicos en la búsqueda de los hombres implicados en la explosión.

Juntos, nada más

2007 | Ensemble, c'est tout

Camille vive una existencia triste como limpiadora. Su familia es despreciablemente clasista y ella se ha independizado a una paupérrima buhardilla que ni siquiera tiene calefacción. Por suerte, en su edificio vive un tal Philibert, extraño y gracioso tipo que parece salido de otra época. Philibert tiene un gran corazón y cuando ella se pone enferma la traslada a su amplio y caliente apartamento. Lo malo es que en él también vive Frank, un joven huraño y egoísta que trabaja de cocinero en un prestigioso restaurante, pero que lleva como un castigo la obligación de tener que cuidar de su abuela enferma, internada en un asilo. La convivencia entre estos cuatro personajes será complicada, pero todos aprenderán a comprenderse, a quererse y a ser mejores personas. El veterano Claude Berri (El manantial de las colinas, Germinal) se las apaña para salir bien parado de este simpático y previsible melodrama romántico, basado en la novela de Anna Gavalda, que explota sobre todo el rostro angelical de Audrey Tautou. Por lo demás destaca el papel de Philibert, un personaje indeciso y noble, de corazón de oro, encarnado con cómica maestría por Laurent Stocker.

4/10
No se lo digas a nadie

2006 | Ne le dis à personne

Alex se quedó viudo tras el terrible asesinato de su esposa Margot. Ocho años después y con el recuerdo de ella siempre presente, el hombre recibe un correo electrónico que le avisa con el rótulo 'No le digas a nadie'. Al abrirlo sale la perturbadora imagen de Margot mirando de frente, en medio de una multitud que camina de un lado para otro en la calle. Guillaume Canet filma un interesante thriller mezclado con un tono romántico. El protagonista es un hombre obsesionado con la muerte de su esposa y la imagen de ella a través de un anónimo e-mail es el principio de una correcta intriga que se mantiene hasta el final. El ferviente deseo del protagonista por recuperar el amor perdido no hace más que añadir cotas de suspense a la historia. François Cluzet (El húsar en el tejado) protagoniza el film junto a Marie-Josée Croze (La escafandra y la mariposa) o Kristin Scott Thomas que, a pesar de ser británica y de haber triunfado en Hollywood, se afincó en Francia hace muchos años, país en el que ha participado en varias películas como Amour et confusions o Hace mucho que te quiero. El film ganó cuatro prenios César en 2007 y un premio de la academia británica al mejor film extranjero, entre otros galardones.

7/10
El infierno

2005 | L' Enfer

Segunda película de la trilogía ideada por Krzysztof Kieslowski, en torno a los conceptos de cielo, infierno y purgatorio (al igual que dedicó otra a los colores de la bandera francesa) y que el cineasta polaco no pudo acometer al sorprenderle la muerte. El guión corre a cargo de su colaborador Krzysztof Piesiewicz. Danis Tanovic, el director de En tierra de nadie acierta en líneas generales a la hora de atrapar el modo de narrar y la estética de Kieslowski. El film describe la trayectoria vital de tres hermanas que apenas se ven, traumadas por un suceso del pasado cuyo contenido no se desvela por completo hasta bien avanzada la trama. Una de ellas, solterona, apenas hace otra cosa que visitar con asiduidad a su madre, recluida en una residencia, atada a una silla de ruedas y sin capacidad de habla; la segunda es una mujer casada consumida por el demonio de los celos: está segura de la infidelidad de su esposo, y el descubrir detalles sobre sus correrías amorosas se convierte en una obsesión que le destruye anímicamente; finalmente la tercera es una joven universitaria, sumergida en una relación con uno de sus profesores, hombre casado, y cuya hija es una buena amiga. Las tres mujeres viven su particular infierno, de llamas que no se apagan. A pesar de la innegable belleza formal del film, la historia es terriblemente desesperanzada, desoladora en suma. Algunos de los temas que surgen, como la pederastia, dan idea de los abismos de vileza en que puede caer el ser humano. Tragedia familiar terrible, la escena de la madre, fría como una Medea que ha arruinado la vida de sus hijas, es terrible. El plano final cenital y de tipo caleidoscópico de las cuatro mujeres reunidas, sugiere la mirada divina, desde el punto de vista de los cineastas una mirada cruel, distante, deformada, incapaz de intervenir para ayudar a los simples mortales.

6/10
Feliz Navidad

2005 | Joyeux Noël

1914. Prolegómenos de la I Guerra Mundial, con su terrible guerra de trincheras que acabará dejando los campos de Europa sembrados de millones de cadáveres. Se acerca la Nochebuena, y los soldados de los distintos bandos se aprestan a celebrarla del mejor modo posible. En la trinchera británica, un clérigo escocés trata de reconfortar a los combatientes; un tenor alemán va a recibir la inesperada visita de su esposa, una soprano, un encuentro que encanta a las oficiales; y en el lado francés, un teniente francés que añora a los suyos, y perdió una cartera con recuerdos personales, se esfuerza por mantener la moral propia y la de sus hombres. Y de pronto, sucede una especie de milagro. El tenor canta, el pastor responde con su gaita, los soldados franceses aplauden… Y con increíble naturalidad viven una inesperada tregua, un momento de confraternización que, tal vez, podrían esforzarse en prolongar... Emotiva y sentida película de Christian Carion que, en contra de lo que podría pensarse, se basa en hechos reales. El director se las arregla en todo momento para crear emociones genuinas, alrededor de una idea muy simple: los hombres podrían entenderse, arreglar sus diferencias sin recurrir a la violencia, porque el amor pugna por salir de sus corazones. A ese respecto, la misa de gallo pone, nunca mejor dicho, la carne de gallina, como le ocurre al oficial alemán judío. La idea central, que podría considerarse elemental, está muy bien plasmada gracias a la amplia galería de personajes, la mayor parte de ellos bien definidos con unos pocos trazos. Puestos a poner peros, puede parecer algo grotesco el dibujo que se hace de los altos mandos, a los que la tropa importa poco, incapaces de mantener un diálogo sereno con sus subordinados: ni los superiores jerárquicos son necesariamente unos villanos, ni los simples soldados gente estupendísima. No obstante, se trata de un canto tan hermoso en honor a la paz, que se olvida fácilmente ese reduccionismo.

7/10
Quiéreme si te atreves

2003 | Jeux de enfants

Desde que eran niños, Sophie y Julien se han llevado un extraño juego de retos, auténtico desafío a las convenciones y el buen gusto. Lo malo es que han olvidado que podían enamorarse.

4/10
La playa

2000 | The Beach

Richard es un joven ‘moderno’... Él solito se ha montado unas vacaciones en Tailandia. Y se las arregla bastante bien. Una noche un vecino de hotel con un punto (y dos) de locura, le muestra un mapa de ‘la playa’, un lugar que sería algo así como el paraíso en la tierra. Al día siguiente el vecino amanece muerto: se ha suicidado. Richard decide partir en busca del mítico lugar, y pide a una pareja de franceses (la chica le ha hecho tilín), que le acompañen en su aventura. Este film, adaptación de una novela de Alex Garland, encaja de modo coherente en la filmografía de Danny Boyle. En Tumba abierta las personas buscaban la felicidad a través del dinero, y en Trainspotting por la droga; ambos caminos se revelaban insatisfactorios. En La playa, tenemos un auténtico paraíso, al menos en apariencia. La playa secreta, a la que el trío protagonista llega tras diversas peripecias, ofrece un paraje increíble. Allí no es necesario trabajar: todo el día puede uno bañarse, retozar con el compañero o compañera de turno, practicar deportes, fumar hierba... Parece la comunidad perfecta, al estilo hippy, que vive sólo para el deleite de los sentidos y hacer lo que venga en gana. Parece. Boyle ofrece un film con algo de contenido, que hace reflexionar un poco acerca de dónde ponemos nuestros anhelos de felicidad. Aunque se lía –no tiene claro todo lo que pretende contar–, muestra cómo los corazones pueden endurecerse hasta límites insospechados en esa ‘comunidad perfecta’. El director cita a Apocalypse Now, con Robert Carlyle trastocado en coronel Kurtz de pacotilla, y transforma a Leonardo DiCaprio, sin que venga muy a cuento, en un personaje que se cree protagonista de un videojuego. 

4/10
El cielo del Bronx

2000 | The Day The Ponies Come Back

Daniel, un tipo que se dedica a la restauración de instrumentos musicales, debe viajar a Nueva York por motivos profesionales. Es la ocasión de tratar de averiguar quién es su padre, pues nunca llegó a conocerle, y se supone que podría vivir en el Bronx. Jerry Schatzberg, un director que llamó la atención con Pánico en Needle Park y Espantapájaros, llevaba casi 15 años sin dirigir un film. Para su regreso tras la cámara ha optado por rodar con vídeo digital, un formato en alza muy versátil.

5/10
La fidelidad

2000 | La Fidélité

Larguísima película protagonizada por Sophie Marceau sobre el desconcierto sentimental de una joven y talentosa fotógrafa que entra a trabajar en una editora de prensa amarilla. La película –adaptación moderna de "La princesa de Clèves", de Madame de La Fayette– es sórdida, plagada de personajes tristes y cuya búsqueda de felicidad parece sólo avidez de sexo. Dirige el polaco Andrzej Zulawski, quien goza de un gran prestigio en Francia, país donde reside.

3/10
Pequeñas mentiras para estar juntos

2019 | Nous finirons ensemble

Casi diez años después de Pequeñas mentiras sin importancia, el grupo de amigos de antaño vuelve a reunirse, algo que no logran con facilidad. La ocasión de los 60 años de Max parece perfecta, y el resto de la pandilla decide darle una sorpresa y presentarse en su casa en la campiña. No parece una buena idea. Separado de su mujer, y con una nueva relación, se encuentra bastante deprimido, su situación económica no es boyante, y está buscando comprador para la casa, algo que no ha explicado a su ex ni a sus hijos, para quienes tal decisión sería sin duda un berrinche. Max tiene idea de echarlos a todos, pero se ablanda, además Eric, que viene acompañado de un bebé, su hija, y la niñera, anuncia que ha alquilado un casoplón en línea de playa donde lo van a pasar en grande. Y nos vamos poniendo al día acerca de Marie, con un niño, y que echa de menos al hombre de su vida, mientras desatiende los requerimientos de Eric, enamorado de ella. Guillaume Canet insiste en su celebración de la amistad –los amigos están para lo bueno y para lo malo, nunca deberían fallar, y menos en las horas malas–, ahora con un guión coescrito con Rodolphe Lauga, donde se ahonda en la idea de personas que han de hacerse cargo de su edad, aceptar sus limitaciones, dejarse ayudar, sentar la cabeza. De modo que se conjuga lo trágico y lo cómico, los vericuetos sentimentales, la nostalgia por el pasado simbolizada en la casa de Max, y los pequeños dramas que te ponen el corazón en un puño, la aventura de navegación de los hijos. A pesar de su largo metraje, superior a las dos horas, se trata de una película coral que no se hace larga, porque es conscientemente ligera a pesar de tratar los grandes temas de la vida y sus múltiples personajes, aunque podamos considerar a François Cluzet con su Max como protagonista. Está compuesta de pequeñas situaciones bien planteadas e hilvanadas, y con un magnífico reparto, que vuelve a encontrarse muy a gusto dirigido por el también actor –aquí detrás de la cámara– Canet.

6/10
Cosas de la edad

2017 | Rock'n Roll

Una de esas películas que mezcla la realidad y la ficción, con los actores interpretándose a sí mismos, buscando un efecto cómico con el supuesto sano ejercicio de reírse de uno mismo, aunque no deje de flotar en la narración un acento profundamente narcisista. Aquí es Guillaume Canet el que emprende la senda seguida por otros artistas como Larry David (Larry David), Jorge Sanz (¿Qué fue de Jorge Sanz?) o Berto Romero (Mira lo que has hecho). En efecto, Guillaume Canet se encuentra inmerso en el rodaje de una película, pero se encuentra acomplejado porque le ofrecen papeles de tipo maduro, cuando el se sigue sintiendo joven y guay, puro rock'n roll. Así, le irrita profundamente que su compañera de reparto, Camille Rowe, le vea como un carroza, que ya no se corre juergas y llega prontito a casa con su mujer Marion Cotillard y su hijo, aunque él insiste en que es su pareja y que sí se corre francachelas con sus amigotes. Lo que parece una típica crisis de los cuarenta, o de la edad madura, en su caso se convierte en una verdadera caída cuesta abajo, pues en su preocupación por parecer más joven se pone ajustadísimos pantalones, y empieza a ponerse cachas, entre otros objetivos que le distancian de Marion. Hay momentos graciosos, con muchos cineastas haciendo de sí mismos, y se critica con acierto la obsesión por el aspecto físico de los actores. Pero aparte de que se peca de frivolidad tontorrina, quizá las dos horas de metraje resultan excesivas, con muchos pasajes reiterativos, los momentos en que Guillaume se pasa de la raya en los rodajes, y los pasajes oníricos. Aunque sí se acierta en el desenlace hollywoodiense, el colmo del disparate.

5/10
Lazos de sangre

2013 | Blood Ties

Años 70. Chris Pierzynski ha cumplido condena por participar en un ajuste de cuentas. Al salir de prisión, su hermano pequeño, Frank, le ayuda a regenerarse, alojándole y buscándole un trabajo, pues a pesar de que tuvieron sus más y sus menos años atrás, cree que los lazos de sangre les unen. Pero el pasado de Chris llamará pronto de nuevo a su puerta... Hasta ahora el actor Guillaume Canet había desarrollado una intachable carrera como director, pues tras la tragicomedia criminal Mon idole, rodó el impecable thriller No se lo digas a nadie, seguido del excelente drama Pequeñas mentiras sin importancia. Pero el francés pincha en cierta medida con su cuarto trabajo, remake en inglés del film de Jacques Maillot Liens de sang, que él mismo protagonizó en 2008, y que a su vez llevaba al cine la novela "Deux freres, un flic, un truand", de Bruno y Michel Papet. Muy apreciado por sus compañeros de profesión, Canet ha contado para su film con un reparto de secundarios impecables en el que destaca sobre todo su esposa, Marion Cotillard, como ex mujer del recluso, pero también Mila Kunis, Zoe Saldana, Matthias Schoenaerts, Noah Emmerich, Griffin Dune y James Caan, padre de los personajes centrales. En cuanto a los protagonistas, Clive Owen realiza un buen trabajo como el hermano descarriado, y Billy Crudup resulta un tanto insulso pese a que parece haber realizado un notable esfuerzo de autosuperación. Bien ambientada, con ayuda de canciones de la época, Lazos de sangre cuenta con alguna notable secuencia de acción como un asalto a un furgón. Por otro lado, su tratamiento de las relaciones fraternales tiene su interés. Pero a la cinta le falta garra, y el espectador se queda con la sensación de que se le podría haber sacado más jugo a todos sus elementos.

5/10
Jappeloup. De padre a hijo

2013 | Jappeloup

Pierre Duran ha pasado toda su vida rodeado de caballos. Su padre Serge cría a estos hermosos animales y los prepara para competiciones hípicas de saltos de obstáculos. El sueño del progenitor siempre ha sido que el chico siguiera con el negocio familiar, y que él mismo participara como jinete en los campeonatos y premios, incluidos los juegos olímpicos. Pero a la vez ha querido dejarle en total libertad, a la hora de decidir su dedicación profesional. Lo que no impide que Pierre se sienta presionado, pues ciertamente estudiará derecho y montar se convierte en algo que trata de compatibilizar con su futuro de abogado, al tiempo que no desea decepcionar a su padre. Emotiva historia basada en hechos reales, dirigida por un director competente, el canadiense Christian Duguay, entre cuyos mejores trabajos se encuentra su Juana de Arco para televisión. Aquí, con cierto aliento épico, y en la tradición del drama deportivo, arma una historia que se ajusta a los cánones, sin demasiado espacio para las sorpresas. El guión lo firma el propio protagonista y ocasional director Guillaume Canet, que estuvo detrás de la notable Pequeñas mentiras sin importancia. El film está muy bien fotografiado, y las escenas de saltos son de gran belleza y resultan emocionantes. Pero el desarrollo resulta algo previsible, tanto en la relación padre-hijo como en la relación hijo con su flamante esposa. En general los personajes son demasiado arquetípicos. En cualquier caso Jappeloup resulta una cinta de agrasable visionado y sabe presentar de modo atractivo ideas como la de saber crecerse ante la adversidad, la superación de la natural tendencia al egocentrismo, la grandeza en la victoria y en la derrota, el cuidado de las relaciones con los superiores, cuando se producen choques más o menos explosivos.

5/10
Pequeñas mentiras sin importancia

2010 | Les petits mouchoirs

Guillaume Canet es muy conocido, sobre todo en Francia, por su faceta de actor,  pues ha tenido papeles destacados en títulos como Feliz Navidad o Vidocq. Menos repercusión internacional han tenido hasta ahora sus películas como director y guionista. Éste es su tercer largometraje, tras Ne le dis à personne, Mon idole y varios cortos. El film tuvo un enorme éxito en el país galo, donde llegó a superar en recaudación a Los seductores, que hasta su estreno era la película más taquillera de 2010. Max, exitoso propietario de un restaurante, casado con una defensora a ultranza del ecologismo, invita cada año a su grupo de amigos a su lujosa casa de la playa. Por desgracia, un miembro del grupo, Luddo, sufre un serio accidente de moto justo antes de que dejen París. Aunque todos parecen muy preocupados, deciden seguir adelante con sus vacaciones mientras Luddo permanece en el hospital. Canet ha reunido a un privilegiado grupo de actores, entre los que destaca la oscarizada Marion Cotillard, su pareja en la vida real. Aunque todos están a un alto nivel, destaca François-Cluzet (conocido por su papel de padre en Olivier, Olivier), en un buen registro cómico-dramático como empresario desbordado y desquiciado lleno de contradicciones. El film se inscribe en el subgénero de grupo de amigos que se reúne para pasar unos días juntos, en la línea de Reencuentro, de Lawrence Kasdan, y Los amigos de Peter, de Kenneth Branagh. Con esta última tiene mucho en común, por su recopilación de temas musicales populares, y porque predomina un tono distendido que deriva hacia un final trágico. El film tiene también mucho de la acidez de Robert Altman, que en Vidas cruzadas mostraba en clave de humor negro a un grupo de pescadores, que postergaba la comunicación del hallazgo de un cadáver para disfrutar del fin de semana, pero cuando informan, el film da un giro hacia el drama y los personajes se dan cuenta de que la fallecida era un ser humano con familia. A Canet se le puede reprochar que se excede en metraje, pues le lleva 154 minutos desarrollar una historia que habría funcionado mejor en hora y media. Pero su principal acierto es que ha sabido retratar a un conjunto de personajes desorientados, muy representativos de la sociedad moderna, a los que mira con una enorme distancia crítica. El hombre de negocios que lo tiene todo, pero aún así está estresado y no consigue ser feliz, la treintañera incapaz de comprometerse, aunque aparezca el hombre absolutamente ideal, etc. son bastante reconocibles, y no sólo en Francia, sino en toda la sociedad occidental. En general es implacable con su cinismo, pues a pesar de la amistad incondicional del grupo, apenas parecen preocuparse por su amigo accidentado, a la hora de preocuparse unos de otros son tremendamente superficiales.

6/10
No se lo digas a nadie

2006 | Ne le dis à personne

Alex se quedó viudo tras el terrible asesinato de su esposa Margot. Ocho años después y con el recuerdo de ella siempre presente, el hombre recibe un correo electrónico que le avisa con el rótulo 'No le digas a nadie'. Al abrirlo sale la perturbadora imagen de Margot mirando de frente, en medio de una multitud que camina de un lado para otro en la calle. Guillaume Canet filma un interesante thriller mezclado con un tono romántico. El protagonista es un hombre obsesionado con la muerte de su esposa y la imagen de ella a través de un anónimo e-mail es el principio de una correcta intriga que se mantiene hasta el final. El ferviente deseo del protagonista por recuperar el amor perdido no hace más que añadir cotas de suspense a la historia. François Cluzet (El húsar en el tejado) protagoniza el film junto a Marie-Josée Croze (La escafandra y la mariposa) o Kristin Scott Thomas que, a pesar de ser británica y de haber triunfado en Hollywood, se afincó en Francia hace muchos años, país en el que ha participado en varias películas como Amour et confusions o Hace mucho que te quiero. El film ganó cuatro prenios César en 2007 y un premio de la academia británica al mejor film extranjero, entre otros galardones.

7/10
Pequeñas mentiras para estar juntos

2019 | Nous finirons ensemble

Casi diez años después de Pequeñas mentiras sin importancia, el grupo de amigos de antaño vuelve a reunirse, algo que no logran con facilidad. La ocasión de los 60 años de Max parece perfecta, y el resto de la pandilla decide darle una sorpresa y presentarse en su casa en la campiña. No parece una buena idea. Separado de su mujer, y con una nueva relación, se encuentra bastante deprimido, su situación económica no es boyante, y está buscando comprador para la casa, algo que no ha explicado a su ex ni a sus hijos, para quienes tal decisión sería sin duda un berrinche. Max tiene idea de echarlos a todos, pero se ablanda, además Eric, que viene acompañado de un bebé, su hija, y la niñera, anuncia que ha alquilado un casoplón en línea de playa donde lo van a pasar en grande. Y nos vamos poniendo al día acerca de Marie, con un niño, y que echa de menos al hombre de su vida, mientras desatiende los requerimientos de Eric, enamorado de ella. Guillaume Canet insiste en su celebración de la amistad –los amigos están para lo bueno y para lo malo, nunca deberían fallar, y menos en las horas malas–, ahora con un guión coescrito con Rodolphe Lauga, donde se ahonda en la idea de personas que han de hacerse cargo de su edad, aceptar sus limitaciones, dejarse ayudar, sentar la cabeza. De modo que se conjuga lo trágico y lo cómico, los vericuetos sentimentales, la nostalgia por el pasado simbolizada en la casa de Max, y los pequeños dramas que te ponen el corazón en un puño, la aventura de navegación de los hijos. A pesar de su largo metraje, superior a las dos horas, se trata de una película coral que no se hace larga, porque es conscientemente ligera a pesar de tratar los grandes temas de la vida y sus múltiples personajes, aunque podamos considerar a François Cluzet con su Max como protagonista. Está compuesta de pequeñas situaciones bien planteadas e hilvanadas, y con un magnífico reparto, que vuelve a encontrarse muy a gusto dirigido por el también actor –aquí detrás de la cámara– Canet.

6/10
Cosas de la edad

2017 | Rock'n Roll

Una de esas películas que mezcla la realidad y la ficción, con los actores interpretándose a sí mismos, buscando un efecto cómico con el supuesto sano ejercicio de reírse de uno mismo, aunque no deje de flotar en la narración un acento profundamente narcisista. Aquí es Guillaume Canet el que emprende la senda seguida por otros artistas como Larry David (Larry David), Jorge Sanz (¿Qué fue de Jorge Sanz?) o Berto Romero (Mira lo que has hecho). En efecto, Guillaume Canet se encuentra inmerso en el rodaje de una película, pero se encuentra acomplejado porque le ofrecen papeles de tipo maduro, cuando el se sigue sintiendo joven y guay, puro rock'n roll. Así, le irrita profundamente que su compañera de reparto, Camille Rowe, le vea como un carroza, que ya no se corre juergas y llega prontito a casa con su mujer Marion Cotillard y su hijo, aunque él insiste en que es su pareja y que sí se corre francachelas con sus amigotes. Lo que parece una típica crisis de los cuarenta, o de la edad madura, en su caso se convierte en una verdadera caída cuesta abajo, pues en su preocupación por parecer más joven se pone ajustadísimos pantalones, y empieza a ponerse cachas, entre otros objetivos que le distancian de Marion. Hay momentos graciosos, con muchos cineastas haciendo de sí mismos, y se critica con acierto la obsesión por el aspecto físico de los actores. Pero aparte de que se peca de frivolidad tontorrina, quizá las dos horas de metraje resultan excesivas, con muchos pasajes reiterativos, los momentos en que Guillaume se pasa de la raya en los rodajes, y los pasajes oníricos. Aunque sí se acierta en el desenlace hollywoodiense, el colmo del disparate.

5/10
Lazos de sangre

2013 | Blood Ties

Años 70. Chris Pierzynski ha cumplido condena por participar en un ajuste de cuentas. Al salir de prisión, su hermano pequeño, Frank, le ayuda a regenerarse, alojándole y buscándole un trabajo, pues a pesar de que tuvieron sus más y sus menos años atrás, cree que los lazos de sangre les unen. Pero el pasado de Chris llamará pronto de nuevo a su puerta... Hasta ahora el actor Guillaume Canet había desarrollado una intachable carrera como director, pues tras la tragicomedia criminal Mon idole, rodó el impecable thriller No se lo digas a nadie, seguido del excelente drama Pequeñas mentiras sin importancia. Pero el francés pincha en cierta medida con su cuarto trabajo, remake en inglés del film de Jacques Maillot Liens de sang, que él mismo protagonizó en 2008, y que a su vez llevaba al cine la novela "Deux freres, un flic, un truand", de Bruno y Michel Papet. Muy apreciado por sus compañeros de profesión, Canet ha contado para su film con un reparto de secundarios impecables en el que destaca sobre todo su esposa, Marion Cotillard, como ex mujer del recluso, pero también Mila Kunis, Zoe Saldana, Matthias Schoenaerts, Noah Emmerich, Griffin Dune y James Caan, padre de los personajes centrales. En cuanto a los protagonistas, Clive Owen realiza un buen trabajo como el hermano descarriado, y Billy Crudup resulta un tanto insulso pese a que parece haber realizado un notable esfuerzo de autosuperación. Bien ambientada, con ayuda de canciones de la época, Lazos de sangre cuenta con alguna notable secuencia de acción como un asalto a un furgón. Por otro lado, su tratamiento de las relaciones fraternales tiene su interés. Pero a la cinta le falta garra, y el espectador se queda con la sensación de que se le podría haber sacado más jugo a todos sus elementos.

5/10
Pequeñas mentiras sin importancia

2010 | Les petits mouchoirs

Guillaume Canet es muy conocido, sobre todo en Francia, por su faceta de actor,  pues ha tenido papeles destacados en títulos como Feliz Navidad o Vidocq. Menos repercusión internacional han tenido hasta ahora sus películas como director y guionista. Éste es su tercer largometraje, tras Ne le dis à personne, Mon idole y varios cortos. El film tuvo un enorme éxito en el país galo, donde llegó a superar en recaudación a Los seductores, que hasta su estreno era la película más taquillera de 2010. Max, exitoso propietario de un restaurante, casado con una defensora a ultranza del ecologismo, invita cada año a su grupo de amigos a su lujosa casa de la playa. Por desgracia, un miembro del grupo, Luddo, sufre un serio accidente de moto justo antes de que dejen París. Aunque todos parecen muy preocupados, deciden seguir adelante con sus vacaciones mientras Luddo permanece en el hospital. Canet ha reunido a un privilegiado grupo de actores, entre los que destaca la oscarizada Marion Cotillard, su pareja en la vida real. Aunque todos están a un alto nivel, destaca François-Cluzet (conocido por su papel de padre en Olivier, Olivier), en un buen registro cómico-dramático como empresario desbordado y desquiciado lleno de contradicciones. El film se inscribe en el subgénero de grupo de amigos que se reúne para pasar unos días juntos, en la línea de Reencuentro, de Lawrence Kasdan, y Los amigos de Peter, de Kenneth Branagh. Con esta última tiene mucho en común, por su recopilación de temas musicales populares, y porque predomina un tono distendido que deriva hacia un final trágico. El film tiene también mucho de la acidez de Robert Altman, que en Vidas cruzadas mostraba en clave de humor negro a un grupo de pescadores, que postergaba la comunicación del hallazgo de un cadáver para disfrutar del fin de semana, pero cuando informan, el film da un giro hacia el drama y los personajes se dan cuenta de que la fallecida era un ser humano con familia. A Canet se le puede reprochar que se excede en metraje, pues le lleva 154 minutos desarrollar una historia que habría funcionado mejor en hora y media. Pero su principal acierto es que ha sabido retratar a un conjunto de personajes desorientados, muy representativos de la sociedad moderna, a los que mira con una enorme distancia crítica. El hombre de negocios que lo tiene todo, pero aún así está estresado y no consigue ser feliz, la treintañera incapaz de comprometerse, aunque aparezca el hombre absolutamente ideal, etc. son bastante reconocibles, y no sólo en Francia, sino en toda la sociedad occidental. En general es implacable con su cinismo, pues a pesar de la amistad incondicional del grupo, apenas parecen preocuparse por su amigo accidentado, a la hora de preocuparse unos de otros son tremendamente superficiales.

6/10
No se lo digas a nadie

2006 | Ne le dis à personne

Alex se quedó viudo tras el terrible asesinato de su esposa Margot. Ocho años después y con el recuerdo de ella siempre presente, el hombre recibe un correo electrónico que le avisa con el rótulo 'No le digas a nadie'. Al abrirlo sale la perturbadora imagen de Margot mirando de frente, en medio de una multitud que camina de un lado para otro en la calle. Guillaume Canet filma un interesante thriller mezclado con un tono romántico. El protagonista es un hombre obsesionado con la muerte de su esposa y la imagen de ella a través de un anónimo e-mail es el principio de una correcta intriga que se mantiene hasta el final. El ferviente deseo del protagonista por recuperar el amor perdido no hace más que añadir cotas de suspense a la historia. François Cluzet (El húsar en el tejado) protagoniza el film junto a Marie-Josée Croze (La escafandra y la mariposa) o Kristin Scott Thomas que, a pesar de ser británica y de haber triunfado en Hollywood, se afincó en Francia hace muchos años, país en el que ha participado en varias películas como Amour et confusions o Hace mucho que te quiero. El film ganó cuatro prenios César en 2007 y un premio de la academia británica al mejor film extranjero, entre otros galardones.

7/10

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