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Biografía

Silvio Orlando

Silvio Orlando

63 años

Silvio Orlando

Nació el 30 de Junio de 1957 en Nápoles, Italia
Filmografía
The New Pope

2019 | The New Pope | Serie TV

Más de lo mismo. The New Pope confirma lo que ya se intuía en The Young Pope. Que el creador de ambas series papales, el italiano Paolo Sorrentino, tiene entre manos una única idea, que estira innecesariamente como un chicle, y que daba como máximo para una película. Una película que ya filmó años atrás con más modestia y talento un compatriota suyo, Nanni Moretti, con el título de Habemus Papam. El papa estadounidense Pío XIII, Lenny Belardo en la vida civil, está en coma, y no parece que vaya a salir de este estado. Lo que preocupa al todopoderoso secretario de estado, el cardenal Angelo Voiello, que piensa que el pontífice se está convirtiendo en objeto de idolatría, mientras no se afrontan problemas acuciantes, como el fundamentalismo islámico o los escándalos sexuales. Urge elegir un nuevo papa, y nadie mejor que él para acceder al puesto. Pero se encuentra con la oposición en el cónclave de otro papa latino con su misma cara, y al final es escogido alguien que se espera que sea un hombre de paja, pero que con el nombre de Francisco II, empieza a tomar medidas como la de regalar objetos valiosos a los pobres y acoger refugiados en el Vaticano. Comienza una nueva intriga para colocar en la sede papal al británico sir John Brannox, admirador del cardenal Newman, y que acabará accediendo a la sede papal con el nombre de Juan Pablo III. Con The New Pope, Paolo Sorrentino acaba hundiéndose en las aguas de las más inane vacuidad. Se suceden las escenas de corte surrealista e irreverente, con impostado tono envarado y solemne, subiendo el tono erótico de las relaciones de monjas y curas, empujados por la pasión y el tirón sensual. A veces uno tiene la sensación de que el creador y director de la serie se limita a hilar una colección de chistes tontos –la huelga de las monjas y su encierro en la capilla Sixtina, los padres de Brannox en silla de ruedas y con respirador, el fantasma de Pío XIII pululando por ahí, los monjes franciscanos asaltando los desvanes del Vaticano...–, mientras da rienda suelta a su vocación de esteta, con escenarios suntuosos y vistosas vestiduras eclesiásticas. En The Young Pope aún colaba la idea de que, entre bromas y veras, Sorrentino hablaba de la angustia existencial del ser humano, que se agarra como a un clavo ardiendo a un sistema de creencias, a la fe cristiana. Aquí la mirada a la fe está vacía de contenido, el italiano no tiene ni idea ni quién es Jesús, ni de qué va eso de rezar. Y por supuesto, el papel de obispos, cardenales y pape se ve como simple ejercicio de poder, nunca como verdadero servicio a los fieles, grandes ausentes de esta propuesta. Incluso los actores parecen moverse con desconcierto irónico en sus interpretaciones, especialmente John Malkovich y Cécile de France, esta última luciendo con frecuencia una sonrisita que vale más que mil palabras.

4/10
The Young Pope

2016 | The Young Pope | Serie TV

Mirada personalísima del italiano Paolo Sorrentino a las bambalinas del Vaticano y la Iglesia Católica en forma de miniserie. Arranca con el recién elegido Papa Pío XIII, el joven estadounidense Lenny Belardo, cuyas intenciones para el nuevo pontificado son un enigma, se aguarda con expectación su primera alocución desde el balcón de San Pedro, que de momento ha diferido. De hecho el primer doble episodio está enmarcado por dicho discurso, pues arranca con él como parte de una pesadilla del Papa, y termina con la pronunciación real de dicho discurso. Entremedias seguimos a un Papa de modos decididamente diferentes, fumador y amante de la cherry coke, que rompe el saque al cardenal secretario de estado ignorando sus consejos y trayendo junto a sí a la monja que le educó de niño, cuando era huérfano y ella ejerció un papel casi materno. La serie encaja bien en el personal universo de Sorrentino, un esteta nato que cuida siempre de modo sorprendente todo lo formal, visual y sonoro, abordando cuestiones serias, el sentido de la existencia, la búsqueda de la felicidad, el anhelo de amor, con una mirada irónica con tintes surrealistas. Parece evidente que el cineasta italiano no tiene fe, no exhibe desde luego maneras de católico de comunión diaria, pero sí se encuentra fascinado por el papel espiritual de la Iglesia y guardián de ciertos valores, a menudo a contracorriente de modas. Y se sumerge en la paradoja de lo bello y bondadoso que hay en la Iglesia, que conviviría con luchas de poder, escándalos y comportamientos hipócritas. Se diría que hay un esfuerzo sincero por explorar lo que no entiende, pero no deja de ser la suya una mirada mundana, algo superficial, con un afán de provocación demasiado forzado, inspirado en algunos escándalos que han minado el multisecular prestigio de la Iglesia. El director ignora quién es Jesús o qué son los sacramentos, algo que no dejará de observar el espectador creyente. Sorrentino tiene junto a sí a un atractivo reparto internacional encabezado por Jude Law, pero pesa una sensación de artificial pose, el juego de la contradicción vuelve una y otra vez, componiendo así un entramado argumental que reposa sobre arenas movedizas. Quizá es el deseo del cineasta, hablar desde la modernidad de lo vano que resulta buscar seguridades de fe, doctrinales, en las personas, para decir una y otra vez "no sabemos", nos movemos en un misterio donde tal vez haya un Dios, pero donde la angustia no nos deja en paz ni un segundo. Y para sobrellevar tan sombrío panorama, apenas puede ofrecer algo más que un humor un tanto socarrón, con una puesta en escena que no deja de rendir todo el tiempo una especie de muda admiración a la liturgia católica, más mil intrigas que parecen insistir en la pequeñez y mediocridad del ser humano.

6/10
Un castillo en Italia

2014 | Un château en Italie

Louise conoce a Nathan y retoma sus sueños. Es también la historia de su hermano enfermo y el destino de una familia italiana, obligada a deshacerse de su patrimonio y parte de sus recuerdos. Un mundo que acaba y un amor que da comienzo.

La sedia della felicità

2014 | La sedia della felicità

 

Ex

2009 | Ex

Comedia romántica italiana, de estructura coral y aire modernillo, que la emparenta con el díptico creado por Giovanni Veronesi: Manuale d'amore y Manuale d'amore 2. En este caso, escribe y dirige Fausto Brizzi (1968), quien antes había desempeñado labores de guionista casi exclusivamente. La idea del film es hablar del amor, precisamente con motivo de las dificultades que existen para que éste perdure en el tiempo, por múltiples motivos. La película es eminentemente romántica, pero tanto que lo es muy ciegamente, y con trampa, pues en pro de ese amor sublimado –pero cuya fragilidad para romperse es absoluta, como dice el film– se justifica cualquier decisión por estrambótica que parezca. "Si hay amor, todo vale", llega a decir un personaje. La película se compone de múltiples tramas que reúnen a diversos personajes, cuyo nexo de unión es casi siempre mínimo. El resultado es un tapiz bastante logrado, cuyos hilos serían las distintas relaciones amorosas entre un amplio elenco de personas. Todo el mundo busca el amor, y todo el mundo tiene su historia, viene a decir Brizzi. De todas maneras, el guión se centra principalmente en cinco historias: la del maduro matrimonio formado por Luca y Loredana; la del sacerdote Don Lorenzo y la novia Elisa; la de los jóvenes novios Marc y Giulia; la del reciente viudo Sergio; y, por último, la del médico Paolo y la vividora Monique. Brizzi logra que la atmósfera optimista del film cale en el espectador, y además es capaz de mezclar sentimientos amorosos de gran calado (sentimentales, pero convincentes), con gags muy divertidos y un tono de comedia clásica, basada en los diálogos y las situaciones humorísticas. Pero a la vez es llamativo el desenfado y la insistencia con que se hacen referencias obscenas y se muestran escenas sexuales sin pudor, con una superficialidad que rompe en cierta manera con el romanticismo de la película, un poco al modo del cine de Richard Curtis, aunque aquí ciertamente de un manera mucho más acentuada. Y es una pena ese lastre, porque la explicitud rebaja mucho el conjunto, a pesar de algunas historias excelentes, como la protagonizada por Silvio Orlando y Carla Signoris, con momentos de guerra e sexos al más puro estilo 'screwball comedy', como en la presentación en la fiesta. Asimismo son agradables las subtramas del viudo que ha de ocuparse de sus hijas, y la del pobre doctor acosado por el ex novio celoso. Sin duda, esta última historia es de lo más desopilante, al igual que las escenas situadas en la sala judicial, con ese formidable gag en el que sale a relucir el cineasta Nanni Moretti. Por otra parte, hay que reconocer que Brizzi tiene buena mano para los los actores, pues además de la cuidadosa definición de personajes logra un trabajo más que digno del amplio elenco, en donde también destacan Fabio de Luigi, Claudia Gerini y Flavio Insinna.

5/10
Caos calmo

2008 | Caos calmo

Pietro y Carlo son dos hermanos en torno a los cuarenta, que un día en la playa se lanzan al mar para salvar a dos mujeres de morir ahogadas. A su vuelta a casa, el mayor de ellos, Pietro, se encuentra con la noticia traumática de que su mujer se ha caído por la ventana y ha muerto. Cruel ironía del destino: una vida se salva y otra se pierde. Pietro queda solo con su hija Claudia, pero su estado en días posteriores es extrañamente tranquilo, no ha explotado a llorar y el dolor parece no aflorar como se supondría. Sin embargo, los hábitos de Pietro sí cambian, pues tras llevar a su hija al colegio decide quedarse cada día en el jardín de enfrente, viendo pasar las horas, esperando el fin de la jornada. Allí hace su vida y le irán a ver sus compañeros de trabajo –en plena crisis por una fusión empresarial–, que le pedirán consejos y le hablarán de sus crisis, y también recibirá otras visitas: la cuñada, la chica del perro, el hermano, etc. Calma caótica, caótica calma, caos calmo. Qué más da. El film muestra cómo el shock que recibe el protagonista le sitúa en otro plano de la realidad, y las cosas que antaño importaban parecen ahora no tener sentido. La escala de valores cambia radicalmente. Ésa es la idea que anima este drama basado en una novela de éxito de Sandro Veronesi y que sabe transmitir con eficacia el director Antonio Luigi Grimaldi, hasta ahora especializado casi prácticamente en series televisivas. Ese estado externo de dominio y serenidad que se apodera de Pietro –apenas roto en alguna ocasión– es captada por los demás personajes, que contrariamente a lo que pudiera ser lógico, son los que acuden a él y le hacen confidencias, charlan, discuten y se abrazan. Estamos ante un film con gran profusión de diálogos, exteriores e interiores, rodado con elegancia y sobriedad, y en muy pocas localizaciones. Hay muy buenos sentimientos en el film, encarnados sobre todo en el protagonista, pero también se desprende de la historia una visión limitada del ser humano, incapaz de acudir a la trascendencia, como no sea por motivo de chanza. En este sentido, el film es muy 'italiano' y recuerda mucho a la excelente La habitación del hijo, en la que también el protagonista, interpretado de nuevo por Nanni Moretti, debía de enfrentarse a una dolorosa e inesperada muerte familiar, sin asomo de esperanza. Aquí, de todas maneras, el conjunto es más amable y menos triste, pues hay muchos momentos de sentida humanidad que endulzan la situación –la complicidad con la hija, la alocada hermana, el encuentro con Yolanda, el tierno juego con el niño con síndrome de Down, la relación con el hermano, etc.–, e incluso hay cabida para algunos contrapuntos tragicómicos. En este contexto, no se entiende mucho la explícita escena del desahogo sexual, metida con calzador y que rompe completamente con toda la línea narrativa anterior. Entre el reparto destacan Valeria Golino y la chiquita Blu Di Martino. Aunque todo el peso recae lógicamente en Nanni Moretti, quien compone a un Pietro perfecto y conmovedor. Se ve que ese estado de perpetua calma insatisfecha, de impaciencia serena ante lo incomprensible de la vida, es una tipología de persona que le va al cineasta, pues está presente en muchos personajes de sus películas, como en Caro Diario o Abril. Por último, hay que destacar la bella banda sonora, repleta de canciones perfectamente escogidas.

6/10
El caimán

2006 | Il caimano

Bruno, un conocido productor de películas de serie B, atraviesa una mala racha. Tiene problemas económicos para sacar adelante un nuevo film, y se está separando de su esposa Paola, lo que no se atreve a comunicar a sus hijos pequeños. En tal tesitura llega a sus manos un guión titulado “El caimán”, que parece más fácil de producir que su anterior proyecto sobre Colón, de modo que comunica a la novata autora del libreto su disposición a respaldarla, incluso con una entrevista con capitostes de la Radiotelevisión Italiana. En realidad ha leído muy superficialmente el guión, pues se trata de una sátira sobre el presidente Silvio Berlusconi, lo que supone perder ciertos apoyos para a cambio obtener otros inesperados. Irregular cinta de Nanni Moretti, una mirada al cine dentro del cine, que al tiempo quiere ser muy crítico con la política de Berlusconi, quien al entender del cineasta estaría velando exclusivamente por sus propios intereses, comportándose como un bufón ante Europa, y hablar de las crisis que sacuden a las familias. Demasiados temas que no logra conciliar demasiado bien, y eso que Moretti toma la decisión de permanecer fuera de la cámara casi todo el tiempo, esta vez su papel de actor es muy pequeño. Resulta arriesgado el cuestionamiento del todopoderoso Berlusconi, y no faltan pasajes de fino humor, y otros paródicos sobre el cine de género, pero el estilo Moretti de divagar un tanto juega una mala pasada a la película en algunos momentos, por ejemplo con la idea de convertir a un personaje en lesbiana sin que venga demasiado a cuento ni aporte argumentalmente nada a la película. Sí resulta sincero y conmueve la impotencia del protagonista por mantener a flote su matrimonio, con los pasajes con los hijos, y la dificultad para explicar y admitir el estado de las cosas entre marido y mujer. Y es que el propio cineasta sabe en propia carne lo que es una separación.

5/10
El Alamein

2002 | El Alamein - La linea del fuoco

Serra es un estudiante italiano que quiere luchar como voluntario en África en la batalla que se está librando entre nazis y aliados en 1942. La zona del Alamein es cercada por las tropas aliadas y el bando en el que se encuentra Serra deberá resistir. Cuidada producción italiana sobre una de las batallas más célebres acaecidas en África durante la II Guerra Mundial, donde en concreto se hace hincapié en la situación personal y bélica de los contendientes. Dirige el padovano Enzo Monteleone, guionista de la oscarizada Mediterráneo.

6/10
Fuera del mundo

1999 | Fuori dal mondo

Sor Caterina atraviesa a toda velocidad un parque. A un tipo que andaba haciendo footing le viene como llovida del cielo. Pues se ha encontrado a un recién nacido abandonado. La monja, a la que quedan pocos días para hacer votos perpetuos, se ocupa de la criatura. A la vez que desea encontrar a los padres del niño, no dar aviso sin más a la policía, despiertan también sus sentimientos maternales, a los que ha renunciado para seguir su vocación. Dando vueltas al paso trascendental que le toca dar en breve, decide averiguar algo del bebé, aprovechando la nota de una tintorería que tenía la ropa del niño. Así conoce al arisco Ernesto, que piensa que una de sus empleadas, a la que despidió, podría ser la madre. Sensible y multipremiado film italiano, que describe con hondura a unos personajes enfrentados a los pequeños dramas cotidianos, a veces de más envergadura de lo que imaginamos. Giuseppe Piccioni dibuja bien los vericuetos que puede tomar el amor humano y el divino, y los obstáculos que deben superarse para no perecer en el intento.

6/10
Abril

1998 | Aprile

El director, guionista y actor italiano Nanni Moretti realiza un experimento cinematográfico en la línea de Caro Diario con esta curiosa mezcla de comedia y documental sobre sí mismo. El cineasta analiza su forma de ser, su relación con sus amigos y familiares así como sus dudas, pensamientos y miedos, y su visión particular del cine. Destaca la ironía que impregna cada fotograma y la crítica social y política que el director vislumbra a lo largo del metraje. Tres años después Moretti rodaría La habitación del hijo, un drama con el que obtuvo muy buenas críticas y varios galardones.

4/10
La voz de su amo (1991)

1991 | Il Portaborse

Cesare es un político joven que contrata a Luciano, un profesor de literatura, culto y algo atolondrado para que le escriba los discursos que después va a pronunciar. Poco a poco Luciano irá descubriendo los secretos, los asuntos y la corrupción que puede rodear al poder. Daniele Luchetti realiza una crítica del mundo político y la falsedad que puede disimularse con regalos y promesas. En tono tragicómico y con un ritmo ágil, la historia entretiene. El mérito se debe también a la elección de actores, todos correctos; Silvio Orlando (Fuera del mundo), Nanni Moretti (La habitación del hijo), inclusive, la parte femenina con Anne Roussel y Angela Finocchiaro.

6/10
Palombella rossa

1989 | Palombella rossa

Original y fresca película de Nanni Moretti. Arranca con un pequeño accidente de tráfico de Michele, que le produce una amnesia parcial. De modo que tiene vagos recuerdos de su condición de miembro del partido comunista, y de jugador de waterpolo. Sólo a través de algunos sueños recuerda su etapa infantil, en la que tenía un miedo mortal al agua, su juventud de activista político, o su intervención en un programa de televisión. Moretti entrega una película inclasificable, muy bella formalmente, con un uso excelente de la partitura musical de Nicola Piovani, e imágenes para el recuerdo como la surrealista piscina con flotantes anuncios publicitarios. Hay elementos del subgénero deportivo en la emoción por el resultado de un partido, muy bien controlados y manejados con inteligencia, lo que incluye el hábil recurso de utilizar la película Doctor Zhivago, que están dando por televisión. Esto sirve para insistir en el tema de las ideas políticas -tratado de modo amable, al igual que los personajes católicos que tratan de persuadir a Michele de que no les separa tanta distancia-, y para entregar un pasaje netamente costumbrista, muy italiano, el de la reacción de la gente a la trágica escena del tranvía de Doctor Zhivago.

8/10

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