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Biografía

Nate Heller

Nate Heller

Nate Heller

Filmografía
Un amigo extraordinario

2019 | A Beautiful Day in the Neighborhood

Lloyd Vogel, casado y con un bebé, es un periodista prestigioso pero tremendamente amargado. Cree que Jerry, su padre, se portó muy mal con él en el pasado, y no sólo es incapaz de perdonarle, sino que parece que el resto del mundo debe pagar también esos “platos rotos”. Cuando la editora de la revista Esquire le encarga escribir un perfil para una serie de “Héroes contemporáneos” se revuelve, porque le asignan escribir sobre Fred Rogers. Se trata del popular presentador del programa infantil de la televisión pública “El Vecindario de Mister Rogers”, donde al estilo de “Barrio Sésamo” o “Los Lunnis” se explican a los niños conceptos como el amor, la muerte, la guerra o la ayuda al prójimo. La pareja de guionistas compuesta por Noah Harpster y Micah Fitzerman-Blue, también autores del libreto de Maléfica: Maestra del mal, se han inspirado en un artículo del periodista Tom Junod para ofrecer una mágica y optimista fábula a lo Frank Capra. Y la lleva a la pantalla Marielle Heller, quien vuelve a interesarse por el tema del perdón tras dirigir la también interesante ¿Podrás perdonarme algún día? Y consiguen una película inspiradora, muy humana y nada empalagosa, acerca de la condición humana falible, nadie es perfecto, y de lo fácilmente que nos enredamos ante las dificultades, en vez de superarlas por elevación. Algo a lo que ayuda, de modo extraordinario, algo corriente pero muy valioso, la amistad verdadera. La narración pivota sobre Lloyd y el viaje transformador que le toca realizar, donde la piedra de toque es el auténtico personaje de Fred Rogers, alguien que le desconcierta absolutamente. Porque aparece tan buena persona, brindándole además su amistad, que, piensa cínicamente, no puede ser real, en la televisión debe estar interpretando, y no mostrando de verdad quien es. Algo a lo que Rogers, como buen amigo que se esfuerza en ser, acaba dándole la vuelta, es precisamente Lloyd el que se ha construido una armadura para ocultar a los demás su fragilidad, la relación tóxica con su padre, que contamina todo lo que toca. La relación de Lloyd y Fred está muy bien perfilada, con buenas interpretaciones de Matthew Rhys, que logra humanizar a su personaje para no hacerse totalmente antipático, y de Tom Hanks, que es perfecto para dar vida a una buena persona, que con humildad admite que hace cosas mal, que también se harta y necesita desahogarse, que es de carne y hueso en suma; lo que no impide que se esfuerce en ser mejor cada día, y que se apoye en Dios y en su familia para conseguirlo. En la medida en que comparten cosas, ambos se van haciendo más amigos. La estructura del relato está conseguida, con los encuentros de Lloyd con Fred, y la interactuación entre ellos y los programas que rueda en el plató, donde hay mucho subtexto, como en el caso de la tienda de campaña que Fred no lograr armar solo, una enseñanza muy gráfica de que todos necesitamos ayuda. Resulta inteligente el uso de distintos formatos visuales –el grano y tamaño cuadrado de pantalla para lo que es programa televisivo–, las miniaturas del programa que invitan a ver las cosas con perspectiva, y alguna escena onírica en que Lloyd viene a ser un niño que necesita aprender las lecciones que imparte Rogers. Mientras que las relaciones familiares de Lloyd –con su esposa Andrea y el bebé, y con su padre Jerry– están bien engarzadas en el conjunto, configurando lo que está estropeado y habría que recomponer, y lo que es perfecto pero corre el riesgo de terminar yéndose al garete. Aquí Susan Kelechi Watson y Chris Cooper entregan dos valiosos personajes secundarios, fundamentales en la evolución de Lloyd.

8/10
¿Podrás perdonarme algún día?

2018 | Can You Ever Forgive Me?

Sorprendente película de tintes tragicómicos, basada en hechos reales. Sigue los pasos de Lee Israel en los años 90 en la ciudad de Nueva York. Ella es una mujer cincuentona, soltera y asocial, a la que gustan las mujeres, aunque no tiene relaciones estables, vive sola en compañía de su gato. Escritora de biografías de celebridades femeninas como Tallulah Bankhead, su carrera autoral no acaba de arrancar. Para colmo de males la despiden de la revista donde trabaja por su difícil carácter, de modo que ahoga sus penas en alcohol. En un bar conocerá al homosexual talludito y experto en trapicheos Jack Hock, con el que hace buenas migas. Preguntándose cómo va a pagar las facturas, la venta de una carta del personaje sobre el que está escribiendo, Fanny Brice, le abre una veta inesperada para mejorar sus ingresos. Primero añade frases sabrosas a misivas auténticas, para aumentar su valor, y luego directamente las falsifica para venderlas. Para su sorpresa, tienen gran éxito entre los coleccionistas, con lo que crece mucho su autoestima, pues se siente una verdadera autora imaginando lo que escribirían algunos de sus escritores favoritos. Nicole Holofcener y Jeff Whitty han ideado un sólido libreto que opta al Oscar, y que funciona bien como estudio de personajes, la soledad urbana, pero también como reflexión acerca de la creación artística, tanto en relación a la impostura, como a a los caminos sorprendentes por los que puede discurrir, con la protagonista metiéndose en la cabeza de autores como Noel Coward o Dorothy Parker. Dirige el film la desconocida Marielle Heller. Sorprende la composición que hace de Lee Israel la actriz Melissa McCarthy, conocida sobre todo en su faceta cómica desde que descollara en la serie Las chicas Gilmore, y que aquí está completamente transfigurada; quizá no tenga mucho que ver, pero a ratos, tal vez porque la película también tenía un escritor en su trama, o por el físico de una y otra, viene a la cabeza el trabajo que hizo en Misery una actriz entonces desconocida, Kathy Bates, que ganó el Oscar, galardón al que ha sido nominada precisamente McCarthy. Sea como fuere, McCarthy sabe componer a la perfección a su brusco personaje, con un ácido sentido del humor, más solo que la una, y que en el fondo querría encontrar el amor y el cariño, que vuelca en el minino que le hace compañía, y que se ha hecho mayor, como ella. El modo en que se siente viva gracias a su nueva “faceta artística”, y la complicidad que surge con otro ser marginal como ella, magnífico Richard E. Grant, también aspirante a la estatuilla dorada, se sirven con convicción y talento. Todo tiene encanto  y está cuidado en el film, de ritmo impecable, incluidos los encuentros con los compradores de las “valiosas” cartas, esa especie de conato de amistad-enamoramiento con una librera, o el reencuentro con una antigua amante.

7/10
The Diary of a Teenage Girl

2015 | The Diary of a Teenage Girl

San Francisco 1976. Minnie Goetze tiene 15 años y vive con su madre, divorciada, y con una hermana pequeña. El despertar sexual de Minnie se ha convertido en un volcán en su vida, multitud de sentimientos y pensamientos se confunden en su cabeza. Por eso decide grabar en unas cintas un diario personal en donde saldrán a relucir sus frustraciones y deseos más íntimos, como la atracción sexual que siente por Monroe, el novio de su madre. Viendo The Diary of a Teenager Girl podría pensarse que la adolescencia es una verdadera tortura para cualquier chica adolescente, un lugar de inseguridades, deseos incontrolados, vicio sexual y desorientación vital llevados al extremo. Todo eso es lo que vive Minnie, la sufridora protagonista de esta historia para adultos ideada por la autora gráfica Phoebe Gloeckner. Minnie, que se siente como un patito feo, tiene un desproporcionado deseo de afecto, lo que unido a su exacerbada sensibilidad y a su estado hormonal le trae por la calle de la amargura. El joven novio de su madre será el recipiente en donde vaciar su corazón, su virginidad, su vida. Pero, claro, ese estado de cosas sólo trae más sufrimiento, más desesperación, el comienzo de un peligroso y turbio itinerario hacia un mundo muy oscuro. La película de Marielle Heller (Caminando entre las tumbas), actriz ocasional que aquí debuta como directora y guionista, es grosera visualmente y procaz verbalmente, pero honrada en cuanto que no oculta los derroteros infernales por los que discurrirá la existencia de la protagonista, cuando faltan asideros morales (la madre no es precisamente un dechado de virtudes) en los que basar la conducta. Son lógicas consecuencias de la vida disipada y tan cacareadamente feliz de la California de la revolución sexual y hippie de los años 70. Pero al referir ese estado no precisamente dichoso, Heller recurre explícita e insistentemente al anhelo de sexo, una obsesión cercana a la ninfomanía que en pantalla se hace monótona, tediosa. Distrae de ese uniformismo narrativo el universo creativo de Minnie, ese gusto por el dibujo y los cómics, que tiene bien resuelta su faceta visual gracias a los diferentes insertos animados, al singular y agresivo estilo Gloeckner, que definen correctamente la sensibilidad y la deteriorada imaginación de la joven. Con aires de tragicomedia y mucho estilo "indie", propio del universo gráfico original, el conjunto recuerda así a películas como American Splendor. Por lo demás, hay un estupendo trabajo de los actores, especialmente en el lado femenino, comenzando por la joven protagonista Bel Powley, y por Kristen Wiig en el papel de su madre.

5/10

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