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Biografía

Sophie Nélisse

Sophie Nélisse

20 años

Sophie Nélisse

Nació el 27 de Marzo de 2000 en Windsor, Ontario, Canadá
Filmografía
A 47 metros 2

2019 | 47 Meters Down: Uncaged

México, península de Yucatán. Mia, Sasha, Nicole y Alexa son cuatro chicas de instituto que deciden hacer una excursión a una zona selvática cercana a la playa. Una de ellas conoce una piscina natural que enlaza con unas antiguas cuevas de la civilización Maya que se encuentran sumergidas a muchos metros de profundidad. Y allá irán las cuatro jóvenes inexpertas con sus equipos de buceo para darse un garbeo. Lo que no saben es que hay tiburones. Una película angustiante. El título corresponde a la secuela de A 47 metros, en donde varias chicas lo pasaban muy mal en alta mar, encerradas en una jaula con unos tiburones al acecho. En este caso, la presencia de chicas y de escualos es el único punto de conexión, pues ni el argumento, ni los personajes, ni las localizaciones tienen que ver con la película precedente. Puede entenderse que una cueva laberíntica submarina sea tomada ahora como una especie de jaula en donde las jóvenes deberán sobrevivir, pero ahí estaría todo el nexo de unión. Y en la escabechina sangrienta que seguirá, claro. Vuelve a ponerse tras las cámaras Johannes Roberts, quien ha contado también con el mismo coguionista, Ernest Riera. Ambos llevan la trama por derroteros muy previsibles: excursión temeraria, imprudencias infantiles, histerismos, muertes inesperadas, sorpresas, etc. Pero hay que decir que se logra una correcta atmósfera de angustia a lo largo del film. La triple amenaza –tiburones carniceros, claustrofóbica cueva submarina, reducción paulatina de oxigeno– ejerce su función magníficamente y el espectador tendrá lo que se espera. Algunos momentos se ven venir y no son muy originales –esos ataques instantáneos desde no se sabe dónde–, otros apuestan más por la inquietud, la intriga, la desesperación, donde el afán de supervivencia llegará al cénit. Y funciona bien el adrenalítico desenlace. Hay que reconocer, por otra parte, la pericia a la hora de rodar bajo el agua durante la mayor parte del tiempo, en lugares estrechos, poco accesibles, jugando con la falta de luz, los haces de las linternas, el lodo marino, los equipos de buceo. En general se logra situar siempre a los personajes y dentro de lo que cabe hay coherencia en la narración. Entre el reparto destaca sin duda Sophie Nélisse, siempre creíble, bien acompañada por John Corbett y por las jovencitas Corinne Foxx y Sistine Rose Stallone, ésta última hija de Sylvester Stallone, que debuta en el cine con bastante personalidad.

5/10
La protectora

2019 | Close

Sam Carlson es una mujer de armas tomar. Trabaja como escolta y está habituada a desenvolverse en situaciones límite, cuando lo que está en juego es la vida. Será requerida para proteger el viaje de una jovencita inglesa, importante heredera, a una aislada zona de Marruecos. Mientras, su madrastra intenta cerrar un trato ventajoso para la empresa millonaria de su marido recién fallecido. Entretenido film de acción que capta la atención en todo momento y en donde se mueve como pez en el agua la sueca Noomi Rapace (Código abierto), cada vez más familiarizada con thrillers adrenalíticos. Aquí las pasará canutas para proteger a su joven clienta, bien interpretada por Sophie Nélisse.

5/10
The Great Gilly Hopkins

2016 | The Great Gilly Hopkins

La historia del amor

2016 | The History of Love

Leo y Alma son jóvenes judíos, están muy enamorados y viven en un pueblo de Polonia. Cuando los nazis se acercan, Alma emigra a Estados Unidos. Leo le promete sobrevivir y escribirle cartas hasta que se reencuentren en América. Cada una de las misivas formará parte de una novela que tendrá por título “La historia del amor”. Adaptación del best seller de Nicole Krauss a cargo del rumano Radu Mihaileanu, un director que ha demostrado ser un buen retratista de las cuitas humanas, como probó sobradamente en filmes como Vete y vive y El concierto. Tienen las películas de Mihaileanu siempre dos vertientes íntimamente unidas: por una parte, el discurrir de la sociedad a lo largo de los años, con los acontecimientos y situaciones políticas correspondientes, a menudo dramáticas, y por otro, el itinerario interior de los personajes que viven esos periodos históricos, sus dudas y amores, sus anhelos y tristezas. Lo externo y lo interno se entrelazan también en La historia del amor, que tiene su comienzo en un pueblecito de Polonia en la II Guerra Mundial y encuentra su acabamiento en la Nueva York del siglo XXI. El film está relatado en tres tiempos principalmente y aún cuenta con algún hilo narrativo más, donde se relacionan múltiples personajes del pasado y el presente, con una potente historia de amor, la de Leo y Alma, leitmotiv que hace avanzar la trama y que también relaciona íntimamente el film con la literatura y con su misteriosa capacidad para invadir la imaginación e influir en la vida humana. Es la película así un homenaje al amor, pero también a su plasmación artística, capaz de superar cualquier adversidad y trascender a sus creadores. Todas esas cuestiones, nada fáciles de transmitir en imágenes, muestran claramente la procedencia novelística de la película que sin duda es su territorio propio. Y, ay, no logra del todo Mihaileanu expresarlas sin huir suficientemente de la confusión narrativa, de simplificaciones o coincidencias un tanto burdas, y de cierto caos a la hora de ir de atrás hacia adelante, de adelante a atrás, una desordenada cronología que se le atraganta al director y que resta emoción genuina a una historia que busca conmover. El resultado es, por tanto, desigual, quizá hay demasiado material, quizá no se acierta con el tono requerido, quizá le sobren minutos. Un poco de todo eso hay. Se luce el director en cambio en el formidable arranque, donde se recita el texto inicial de la novela en un plano secuencia de enorme belleza. La música de Armand Amar es otro de los puntos fuertes del film, de gran emotividad en las escenas del pasado. Y entre el reparto destacan las interpretaciones del veterano Derek Jacobi, pese a sus ademanes siempre un tanto exagerados, y de la joven Sophie Nélisse (La ladrona de libros).

5/10
El caso Fischer

2014 | Pawn Sacrifice

Película basada en hechos reales, narra el enfrentamiento por el campeonato mundial de ajedrez del aspirante estadounidense genial, excéntrico y desequiibrado Bobby Fischer con el jugador que ostenta el título, el ruso Boris Spassky. Ello ocurre en Reikiavik, Islandia, en 1972, o sea, en plena guerra fría, de modo que la lucha cobra un claro simbolismo, y acapara la atención mundial de la opinión pública. La fragilidad mental de Fischer queda explicitada en el acertado título original –"Sacrificio de peón"–, alusivo a la disposición de algunos a considerar al ajedrecista como una pieza prescindible en el tablero de la escena internacional, cara a asegurar por encima de todo la victoria de Estados Unidos sobre la Unión Soviética. Como se ve, la trama no puede ser más apasionante –incluso inspiró otro film de ficción que no cuenta la vida del ajedrecista, En busca de Bobby Fischer–, y plegarse a lo que ocurrió es suficiente para asegurar una película que atrape. Esto hace en gran parte el guión de Steven Knight –no deja de ser curioso que su apellido sea el nombre de una pieza de ajedrez, en España el caballo–, que maneja un director al que le gustan las historias de corte épico, Edward Zwick –Tiempos de gloria, El último samurái–. El dramatismo de las partidas funciona muy bien, aunque por desgracia hay algo de brusquedad tras el discurrir de las primeras, que precipitan un final demasiado brusco. Tobey Maguire, productor y protagonista, compone bien a Fischer con sus rarezas y exigencias, mientras que su némesis, Liev Schreiber, entrega un meritorio Spassky, incluido su esfuerzo por hablar en ruso. En cambio otros personajes saben a poco, el espectador se queda con ganas de saber más del abogado Paul Marshall (Michael Stuhlbarg) y el sacerdote Lombardi (Peter Sarsgaard), que ejercen como manager y consejero ajedrecístico de Fischer, y de la madre y la hermana del jugador, de las que apenas se nos ofrecen unos apuntes que ayudan a hacernos una idea del entorno familiar en que ha crecido.

6/10
La ladrona de libros

2013 | The Book Thief

1938, Adolf Hilter campa a sus anchas en Alemania. La adolescente Liesel es adoptada por los Hubberman, Hans y Rosa, un matrimonio sin hijos, él todo bondad, ella dura por fuera pero de gran corazón. Su madre está destinada a un campo de internamiento por sus ideas políticas, y su hermanito muere en el camino al nuevo hogar. Ya instalada ahí, le toca pasar las penurias de la guerra, mientras, analfabeta al principio, descubre el placer de leer, escuchar y contar historias. Se hace amiga de un chico de su edad, Rudy, que sueña con correr tan rápido como Jesse Owens. Y compartirá con los Hubberman el riesgo de ocultar en el sótano a Max, un judío hijo de un antiguo camarada de armas de Hans en la Gran Guerra, que le salvó la vida. Adaptación de “La ladrona de libros”, el best-seller de Markus Zusak. Ha habido un gran esfuerzo de producción, y la banda sonora es de un maestro que se piensa mucho los proyectos en que se involucra, John Williams. El guión de Michael Petroni hace un gran esfuerzo por mantenerse fiel al original, incluido el mantenimiento, aunque con menor presencia, de la voz en off de la narradora de la historia, nada menos que la muerte. Sin embargo la película que entrega Brian Percival, conocido sobre todo por su trabajo televisivo en la serie Downton Abbey, resulta demasiado fría y cerebral, no acaban de aflorar las deseadas emociones. Un problema es que que le falta sutileza, subraya demasiado los elementos dramáticos de algunos pasajes, cayendo en la obviedad incluso, paradójicamente, en la contención. El tono es menos oscuro que en el original, pero hay que reconocer que se han tomado riesgos, no se puede acusar al film de haber ablandado lo que se cuenta hasta convertirlo en otra cosa. Está claro que el planteamiento, salvando las distancias que uno quiera, invita a las comparaciones con El niño con el pijama de rayas o El diario de Ana Frank, que también tienen base literaria y protagonistas jóvenes. No obstante las pegas señaladas, la historia es tan poderosa, que enganchará a muchos espectadores. Porque tiene su encanto ver cómo se estrechan los lazos entre Liesel –Sophie Nélisse, la niña de Profesor Lazhar– y sus padres, bien compuestos por Geoffrey Rush y Emily Watson, el amor “teen” de ella por Rudy, o el afecto por el “hermano mayor” que viene a ser Max. La pasión por los libros y la lectura se apunta, aunque adolece del mismo problema que la obra original, los textos que se leen, ficticios, no enganchan, empezando por el primero e irónico manual del sepulturero; y se entiende que se haya acudido aquí a uno real, “El hombre invisible” de H.G. Wells, como un subtexto de la presencia escondida de Max. De todos modos no se aprovecha bastante la magia que cabía esperar en lugares como la biblioteca de la esposa del alcalde, o el sótano de los bombardeos donde se cuentan historias.

5/10
Profesor Lazhar

2011 | Monsieur Lazhar

Una escuela, en Montreal. Una profesora se ahorca en la misma aula en la que impartía clases a chicos y chicas de doce años. Simon, uno de sus alumnos, es quien la descubre. Bachir Lazhar, inmigrante argelino, lee la noticia en la prensa, y se le ocurre ofrecerse como sustituto. Tras la sorpresa inicial, la directora, que tiene lógica prisa en cubrir el puesto, le acepta. Aunque Bachir proviene de un ambiente con métodos pedagógicos muy diferentes, logrará hacerse con su clase, entendiendo los sentimientos que embargan a los chicos tras el suicidio, al tiempo que sobrelleva su personal tragedia familiar. Magnífica película escrita y dirigida por el canadiense Philippe Falardeau, que adapta una obra de teatro de Evelyne de la Chenelière. Profesor Lazhar ha sido nominada al Oscar a la mejor película extranjera, y tiene la mayoría de las cualidades exigibles a un gran film: una historia interesante, conflictos, apasionantes temas de fondo, y personajes bien definidos. Todo presentado con un tono sobrio, una paleta de colores apagados –gran parte de la narración transcurre en invierno–, y una partitura musical perfecta para acentuar el “mood” entre triste y esperanzado que preside el film. Falardeau se las arregla para confrontar modos de enseñar diferentes, que no tienen por qué colisionar, se puede aprender de la pedagogía de unos y otros, lo importante es interesarse de verdad por los alumnos, educar y no conformarse con enseñar. En Profesor Lazhar, también habla de los padres, su presencia agobiante o su ausencia por motivos profesionales, en los que tal vez no falte el amor, pero puede que esté ausente el hacerse cargo, el entender, o el simplemente “estar ahí”, accesibles, para lo que haga falta. La globalización, el encuentro de Oriente con Occidente es un hecho, hay que aprender a convivir, a respetar la diferencia, a valorar lo bueno del otro; pero sin negar lo que está mal o no funciona, ya sea el fundamentalismo que conduce al terrorismo en Argelia, o los problemas de las sociedades desarrolladas, donde cuestiones como la imposibilidad de “tocar” a un alumno –hay una hipersensibilidad sobre actitudes con connotaciones sexuales o de malos tratos– son sólo la punta de un problemático “iceberg” que en Occidente no se quiere –o no se sabe– sacar a la luz. Lejos de Falardeau cuestionar el papel de la psicóloga que quiere ayudar a los niños a pasar página con el suicidio de su profesora, pero el cineasta no deja de apuntar a si a veces hay un conformismo que se limita a aplicar “reglas de manual”, en vez de ver personas, individuos, en los chicos, a los que hay que tratar de ayudar. Y Lazhar, desde su posición de profesor, hace eso, sin tratar de suplantar a nadie, simplemente cuidando a los que tiene a su cargo. Todas las escenas del profesor en el aula, o con sus alumnos, o en las relaciones con sus colegas, tienen el sabor de lo auténtico. Como cabe imaginar, en una película que se titula Profesor Lazhar, el personaje del título es el alma de la historia, lo que exige a un actor de talento para encarnarlo. Fellag da con el tono perfecto de quien ha sufrido y sigue sufriendo mucho en la vida, pero no trata de cargar sobre los hombros de otros lo que es su dolor. Alguien educado, interesado por los demás, inmigrante, sin dejarse dominar por el pensamiento de cómo será juzgado por los que tiene alrededor. El resto del reparto está muy bien, de modo especial los niños Sophie Nélisse y Émilien Néron.

8/10

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