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Biografía

Stéphane Robelin

Stéphane Robelin

Stéphane Robelin

Filmografía
En lugar del Sr. Stein

2017 | Un profil pour deux

Pierre, viudo y anciano, vive solitariamente en su casa de París, de la que no sale desde hace dos años. Su hija Sylvie esta preocupada y propone entonces a Alex, el novio de su hija Juliette (nieta de Pierre), que dé clases de informática a su padre. Alex es un proyecto de escritor, apocado y un poco pasmarote, a quien no le hace ninguna ilusión el encargo, pero acepta por dinero. Tras algunas clases, poco tiempo tardará Pierre en ver las ventajas de internet, sobre todo a la hora de contactar con mujeres, y cuando finalmente concierta una cita con la treintañera Flora convencerá al pazguato de Alex para que se haga pasar por él. Comedia franco-belga escrita y dirigida por Stéphane Robelin (¿Y si vivimos todos juntos?), quien pergeño una historia amable y sin pretensiones que se deja ver, aunque no dejará gran poso en el público. Su sencillez y puesta en escena convencional ceden todo el protagonismo a la farsa provocada por los protagonistas que se comportan como Cyrano y Christian aunque en versión modernizada y sin heroísmos caballerescos. La Roxane engañada sería aquí la dulce Flora, engatusada por el físico y tímido carácter del joven Alex y enamorada por las palabras del anciano Pierre. Por supuesto, aparte de los gags tópicos en torno al aprendizaje informático de Pierre (alguno tronchante, ésa es la verdad), la estrambótica situación amorosa da lugar a escenas cómicas correctamente resueltas, como el primer encuentro entre Alex y Flora o ese inesperado desayuno familiar donde la ambigüedad de los diálogos sembrará aún más la confusión. Por lo demás no hay aquí otra cosa que un cuento romántico, ligero, fantasioso y buenista. Los actores cumplen con oficio, con mención especial para el veterano Pierre Richard.

5/10
¿Y si vivimos todos juntos?

2011 | Et si on vivait tous ensemble?

Albert y Jeanne, Jean y Annie, más Claude. Dos matrimonios mayores, más un viudo, amigos del alma, que van notando los achaques de la edad. Inicio de demencia senil y un cáncer ocultado en la primera pareja, el deseo del control y la añoranza de los nietos a los que nunca ven en los segundos, más la soledad y un infarto del tercero, siempre hambriento de sexo. Después de que un hijo de Claude le persuada para ingresar en una residencia, y sus amigos se convenzan de lo deprimente que es su nuevo hogar, se impone que los cinco se vayan a vivir juntos a la amplia casa con jardín de Jean y Annie. Va a sumarse al grupo el joven Dirk, que está haciendo su tesis doctoral sobre la ancianidad. El desconocido Stéphan Robelin escribe y dirige ¿Y si vivimos todos juntos?, una película con elementos dramáticos y de comedia que tiene bastantes puntos a su favor. De entrada, tiene interés abordar las dificultades inherentes a la tercera edad, unas limitaciones difíciles de aceptar, que alejan de los hijos, y que pueden hacer difícil la convivencia. Luego se cuenta con un magnífico reparto, están muy bien los seis actores protagonistas, el joven Daniel Brühl, y los veteranos Pierre Richard, Guy Bedos, Claude Rich, Geraldine Chaplin y Jane Fonda, ésta en un inesperado regreso al cine francés tras sus películas de los 60 con el que fuera su marido, Roger Vadim. ¿Cuál es entonces el problema? Pues una cuestión muy sencilla -o quizá no tanto- llamada sexo, que con frecuencia en el cine francés conduce a transitar por rutas bastante retorcidas. La vieja obsesión que domina tantas veces más de lo que sería deseable en las tramas, y que aquí es abordada con enorme simpleza, tal vez con la intención de dar un poco más de contenido a la historia de ¿Y si vivimos todos juntos?. De modo que ahí está Claude, que acude con frecuencia a los servicios de prostitutas, que necesita viagra como sea. O Jeanne dando consejos “de amor” (!?) a Dirk, ella sabe la mujer que le conviene. Aunque más estrafalario y forzado es el secreto de años atrás que afecta a los cinco amigos, que iría conduciendo el film hacia su clímax, y en el que subyace la sorprendente idea de que adulterio y traición pueden convertirse en algo, no sabemos, muy parecido a una muestra de ¡¡amistad!! La sombra de la muerte, que planea desde la escena de Jeanne en la funeraria, sirve para afrontar una realidad innegable, aunque de modo limitado, al final sólo quedan los recuerdos para los que sobreviven de lo que sería, para Robelin, una “buena vida”.

5/10
En lugar del Sr. Stein

2017 | Un profil pour deux

Pierre, viudo y anciano, vive solitariamente en su casa de París, de la que no sale desde hace dos años. Su hija Sylvie esta preocupada y propone entonces a Alex, el novio de su hija Juliette (nieta de Pierre), que dé clases de informática a su padre. Alex es un proyecto de escritor, apocado y un poco pasmarote, a quien no le hace ninguna ilusión el encargo, pero acepta por dinero. Tras algunas clases, poco tiempo tardará Pierre en ver las ventajas de internet, sobre todo a la hora de contactar con mujeres, y cuando finalmente concierta una cita con la treintañera Flora convencerá al pazguato de Alex para que se haga pasar por él. Comedia franco-belga escrita y dirigida por Stéphane Robelin (¿Y si vivimos todos juntos?), quien pergeño una historia amable y sin pretensiones que se deja ver, aunque no dejará gran poso en el público. Su sencillez y puesta en escena convencional ceden todo el protagonismo a la farsa provocada por los protagonistas que se comportan como Cyrano y Christian aunque en versión modernizada y sin heroísmos caballerescos. La Roxane engañada sería aquí la dulce Flora, engatusada por el físico y tímido carácter del joven Alex y enamorada por las palabras del anciano Pierre. Por supuesto, aparte de los gags tópicos en torno al aprendizaje informático de Pierre (alguno tronchante, ésa es la verdad), la estrambótica situación amorosa da lugar a escenas cómicas correctamente resueltas, como el primer encuentro entre Alex y Flora o ese inesperado desayuno familiar donde la ambigüedad de los diálogos sembrará aún más la confusión. Por lo demás no hay aquí otra cosa que un cuento romántico, ligero, fantasioso y buenista. Los actores cumplen con oficio, con mención especial para el veterano Pierre Richard.

5/10
¿Y si vivimos todos juntos?

2011 | Et si on vivait tous ensemble?

Albert y Jeanne, Jean y Annie, más Claude. Dos matrimonios mayores, más un viudo, amigos del alma, que van notando los achaques de la edad. Inicio de demencia senil y un cáncer ocultado en la primera pareja, el deseo del control y la añoranza de los nietos a los que nunca ven en los segundos, más la soledad y un infarto del tercero, siempre hambriento de sexo. Después de que un hijo de Claude le persuada para ingresar en una residencia, y sus amigos se convenzan de lo deprimente que es su nuevo hogar, se impone que los cinco se vayan a vivir juntos a la amplia casa con jardín de Jean y Annie. Va a sumarse al grupo el joven Dirk, que está haciendo su tesis doctoral sobre la ancianidad. El desconocido Stéphan Robelin escribe y dirige ¿Y si vivimos todos juntos?, una película con elementos dramáticos y de comedia que tiene bastantes puntos a su favor. De entrada, tiene interés abordar las dificultades inherentes a la tercera edad, unas limitaciones difíciles de aceptar, que alejan de los hijos, y que pueden hacer difícil la convivencia. Luego se cuenta con un magnífico reparto, están muy bien los seis actores protagonistas, el joven Daniel Brühl, y los veteranos Pierre Richard, Guy Bedos, Claude Rich, Geraldine Chaplin y Jane Fonda, ésta en un inesperado regreso al cine francés tras sus películas de los 60 con el que fuera su marido, Roger Vadim. ¿Cuál es entonces el problema? Pues una cuestión muy sencilla -o quizá no tanto- llamada sexo, que con frecuencia en el cine francés conduce a transitar por rutas bastante retorcidas. La vieja obsesión que domina tantas veces más de lo que sería deseable en las tramas, y que aquí es abordada con enorme simpleza, tal vez con la intención de dar un poco más de contenido a la historia de ¿Y si vivimos todos juntos?. De modo que ahí está Claude, que acude con frecuencia a los servicios de prostitutas, que necesita viagra como sea. O Jeanne dando consejos “de amor” (!?) a Dirk, ella sabe la mujer que le conviene. Aunque más estrafalario y forzado es el secreto de años atrás que afecta a los cinco amigos, que iría conduciendo el film hacia su clímax, y en el que subyace la sorprendente idea de que adulterio y traición pueden convertirse en algo, no sabemos, muy parecido a una muestra de ¡¡amistad!! La sombra de la muerte, que planea desde la escena de Jeanne en la funeraria, sirve para afrontar una realidad innegable, aunque de modo limitado, al final sólo quedan los recuerdos para los que sobreviven de lo que sería, para Robelin, una “buena vida”.

5/10

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