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Biografía

Stephen Gevedon

Stephen Gevedon

Stephen Gevedon

Trabajos destacados
Filmografía
Session 9

2001 | Session 9

¿De dónde sacó el director Brad Anderson un escenario tan aterrador para esta película? Da tanto miedo que sorprende incluso que los protagonistas campen a sus anchas por tan siniestro lugar. Pues bien, parece ser que el manicomio donde transcurre la acción existe de verdad, y que el cineasta citado pasaba con su coche regularmente cerca de ese sitio, el Sanatorio Mental de Danvers, erguido sobre una colina, construido hacia 1860 y que en la actualidad permanecía abandonado. La planta del edificio recuerda a un murciélago con las alas abiertas como si el arquitecto hubiera sido el mismísimo conde Drácula. “Escribimos un guión basado en historias reales que habíamos escuchado sobre ese lugar”, explica Anderson. A pesar del respeto que impone la casa, y como hay que ganarse las lentejas, un grupo de cinco trabajadores acepta limpiar hasta el último rincón del lugar de residuos tóxicos. Ataviados con trajes protectores, se aventuran por los extensos y oscuros pasillos donde encontrarán evidencias de torturas a los pacientes, posesiones demoníacas y unas cintas que se utilizaban para grabar a una paciente con personalidad múltiple. Con este trabajo, Anderson demuestra que es capaz de rodar una historia completamente diferente a su estimable Próxima parada: Wonderland, una comedia romántica que merece la pena rebuscar en el videoclub. De paso, demuestra que se puede dar miedo sin necesidad de sangre a mansalva, lo que más bien suele provocar asco, y sin sofisticados efectos especiales. Contribuyen a la causa las sobrias interpretaciones de David Caruso (Prueba de vida), Peter Mullan (El perdón) y Josh Lucas (Una mente maravillosa). El intrincado argumentado puede liar al espectador, pero contribuye a reforzar el terror a lo que no se puede explicar y más o menos se aclara al final.

4/10
Smoke

1995 | Smoke

Descripción de las vidas de un grupo de personajes corrientes que se reúnen en un estanco de Brooklyn. El estanquero (Harvey Keitel) es el confidente de todos ellos y ha reunido con el tiempo una singular colección de fotografías de la casa de enfrente a lo largo de 14 años, lo que le da un pretexto a Paul (William Hurt), un novelista en crisis creativa, traumatizado por la muerte de su esposa, para escribir una nueva historia. Tras su excelente El club de la buena estrella, Wayne Wang confirmó que es uno de los más interesantes realizadores de origen hongkonés con este fabuloso film coral, con guión del prestigioso novelista Paul Auster, que adapta su relato "Cuento de Navidad de Auggie Wren". La puesta en escena es muy original.

7/10
Session 9

2001 | Session 9

¿De dónde sacó el director Brad Anderson un escenario tan aterrador para esta película? Da tanto miedo que sorprende incluso que los protagonistas campen a sus anchas por tan siniestro lugar. Pues bien, parece ser que el manicomio donde transcurre la acción existe de verdad, y que el cineasta citado pasaba con su coche regularmente cerca de ese sitio, el Sanatorio Mental de Danvers, erguido sobre una colina, construido hacia 1860 y que en la actualidad permanecía abandonado. La planta del edificio recuerda a un murciélago con las alas abiertas como si el arquitecto hubiera sido el mismísimo conde Drácula. “Escribimos un guión basado en historias reales que habíamos escuchado sobre ese lugar”, explica Anderson. A pesar del respeto que impone la casa, y como hay que ganarse las lentejas, un grupo de cinco trabajadores acepta limpiar hasta el último rincón del lugar de residuos tóxicos. Ataviados con trajes protectores, se aventuran por los extensos y oscuros pasillos donde encontrarán evidencias de torturas a los pacientes, posesiones demoníacas y unas cintas que se utilizaban para grabar a una paciente con personalidad múltiple. Con este trabajo, Anderson demuestra que es capaz de rodar una historia completamente diferente a su estimable Próxima parada: Wonderland, una comedia romántica que merece la pena rebuscar en el videoclub. De paso, demuestra que se puede dar miedo sin necesidad de sangre a mansalva, lo que más bien suele provocar asco, y sin sofisticados efectos especiales. Contribuyen a la causa las sobrias interpretaciones de David Caruso (Prueba de vida), Peter Mullan (El perdón) y Josh Lucas (Una mente maravillosa). El intrincado argumentado puede liar al espectador, pero contribuye a reforzar el terror a lo que no se puede explicar y más o menos se aclara al final.

4/10

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