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Biografía

Susan Kelechi Watson

Susan Kelechi Watson

38 años

Susan Kelechi Watson

Nació el 11 de Noviembre de 1981 en Brooklyn, Nueva York, EE.UU.
Filmografía
Un amigo extraordinario

2019 | A Beautiful Day in the Neighborhood

Lloyd Vogel, casado y con un bebé, es un periodista prestigioso pero tremendamente amargado. Cree que Jerry, su padre, se portó muy mal con él en el pasado, y no sólo es incapaz de perdonarle, sino que parece que el resto del mundo debe pagar también esos “platos rotos”. Cuando la editora de la revista Esquire le encarga escribir un perfil para una serie de “Héroes contemporáneos” se revuelve, porque le asignan escribir sobre Fred Rogers. Se trata del popular presentador del programa infantil de la televisión pública “El Vecindario de Mister Rogers”, donde al estilo de “Barrio Sésamo” o “Los Lunnis” se explican a los niños conceptos como el amor, la muerte, la guerra o la ayuda al prójimo. La pareja de guionistas compuesta por Noah Harpster y Micah Fitzerman-Blue, también autores del libreto de Maléfica: Maestra del mal, se han inspirado en un artículo del periodista Tom Junod para ofrecer una mágica y optimista fábula a lo Frank Capra. Y la lleva a la pantalla Marielle Heller, quien vuelve a interesarse por el tema del perdón tras dirigir la también interesante ¿Podrás perdonarme algún día? Y consiguen una película inspiradora, muy humana y nada empalagosa, acerca de la condición humana falible, nadie es perfecto, y de lo fácilmente que nos enredamos ante las dificultades, en vez de superarlas por elevación. Algo a lo que ayuda, de modo extraordinario, algo corriente pero muy valioso, la amistad verdadera. La narración pivota sobre Lloyd y el viaje transformador que le toca realizar, donde la piedra de toque es el auténtico personaje de Fred Rogers, alguien que le desconcierta absolutamente. Porque aparece tan buena persona, brindándole además su amistad, que, piensa cínicamente, no puede ser real, en la televisión debe estar interpretando, y no mostrando de verdad quien es. Algo a lo que Rogers, como buen amigo que se esfuerza en ser, acaba dándole la vuelta, es precisamente Lloyd el que se ha construido una armadura para ocultar a los demás su fragilidad, la relación tóxica con su padre, que contamina todo lo que toca. La relación de Lloyd y Fred está muy bien perfilada, con buenas interpretaciones de Matthew Rhys, que logra humanizar a su personaje para no hacerse totalmente antipático, y de Tom Hanks, que es perfecto para dar vida a una buena persona, que con humildad admite que hace cosas mal, que también se harta y necesita desahogarse, que es de carne y hueso en suma; lo que no impide que se esfuerce en ser mejor cada día, y que se apoye en Dios y en su familia para conseguirlo. En la medida en que comparten cosas, ambos se van haciendo más amigos. La estructura del relato está conseguida, con los encuentros de Lloyd con Fred, y la interactuación entre ellos y los programas que rueda en el plató, donde hay mucho subtexto, como en el caso de la tienda de campaña que Fred no lograr armar solo, una enseñanza muy gráfica de que todos necesitamos ayuda. Resulta inteligente el uso de distintos formatos visuales –el grano y tamaño cuadrado de pantalla para lo que es programa televisivo–, las miniaturas del programa que invitan a ver las cosas con perspectiva, y alguna escena onírica en que Lloyd viene a ser un niño que necesita aprender las lecciones que imparte Rogers. Mientras que las relaciones familiares de Lloyd –con su esposa Andrea y el bebé, y con su padre Jerry– están bien engarzadas en el conjunto, configurando lo que está estropeado y habría que recomponer, y lo que es perfecto pero corre el riesgo de terminar yéndose al garete. Aquí Susan Kelechi Watson y Chris Cooper entregan dos valiosos personajes secundarios, fundamentales en la evolución de Lloyd.

8/10
This Is Us (2ª temporada)

2017 | This Is Us | Serie TV

Segunda temporada de This Is Us, la lograda serie creada por Dan Fogelman acerca de las andanzas de la familia Pearson, los padres Jack y Rebecca, los hijos mellizos Kate y Kevin, más el adoptado afroamericano Randall, nacido el mismo día en el mismo hospital que sus nuevos hermanos. Mantiene el sólido y original esquema estructural de la temporada iniciática, o sea, seguir distintos planos temporales, donde se entregan piezas que componen un puzzle: Jack y Rebecca, con sus hijos niños y adolescentes, y éstos ya adultos, tratando de sacar adelante sus carreras profesionales, sus relaciones sentimentales, y en el caso de Randall, la nueva familia que ha creado. Entre las muchas subtramas que se van desarrollando, tenemos el alcoholismo de Jack y los esfuerzos con Rebecca para mantener la unidad familiar, a pesar de los errores que decepcionan; y elementos que han influido en la personalidad de Kevin –no ha sabido digerir la muerte de su padre–, Kate –además de sus problemas de sobrepeso, tiene el complejo de despertar la condescendencia materna– y Randall –la necesidad de conocer a sus padres biológicos, y el deseo de devolver lo recibido, adoptando de acuerdo con su esposa Beth y sus dos niñas a una adolescente problemática–. Es cierto que se ha perdido en parte el efecto “novedad”, pero se podría decir que Fogelman ha descubierto una fórmula que funciona muy bien y engancha, de modo que cada escena encierra una lección y un conjunto de emociones genuinas, evitando la sensación de que nos está ahogando con fácil moralina. En general tenemos personajes que se dejan llevar por la irritación y sus complejos, no son perfectos, pero que quedan en cierto modo desarmados por el amor y la comprensión que les muestran sus seres queridos, o al menos por su sinceridad sin tapujos; lo que en los tiempos cínicos que corren es muy de agradecer. Los actores se han hecho perfectamente con sus personajes. Y en las escenas emotivas, cuando conviene, se introduce equilibradamente el contrapunto del humor, o el recurso a las canciones. Además tienen su encanto los cameos de Ron Howard y, sobre todo, Sylvester Stallone, en algunos episodios, haciendo de sí mismos.

7/10
This Is Us

2016 | This Is Us | Serie TV

Una verdadera sorpresa. Por la pinta, uno podría creer que estamos ante la enésima serie que cose gracietas fáciles en torno a personajes variopintos unidos por lazos familiares. Y ciertamente, podría así resumirse la trama argumental, pero estaríamos haciendo un flaco servicio a una serie decididamente original, capaz de sorprender, repleta de ingenio y capaz de tomar caminos inesperados, donde hay equilibrio a la hora de mostrar elementos dramáticos y cómicos, y de hacer una apuesta decidida por la unidad familiar, la comprensión hacia los demás, y a la idea de hacer limonada con los limones que la vida nos entrega. Su creador es Dan Fogelman, responsable de los guiones de varias películas animadas muy destacadas de Disney, él firma los libretos de Cars, Bolt y Enredados. En el terrenos de las historias con actores de carne y hueso tuvo cierto eco la irregular Crazy, Stupid, Love –dirigida por el dúo Glenn Ficarra-John Requa, que precisamente están detrás del piloto de This Is Us, más algún episodio adicional–, y luego entregó la simpática Un desmadre de viaje más la fallida Plan en Las Vegas. En cualquier caso se ha labrado una sólida carrera, a la que ahora añade una serie brillante, que en bastantes momentos se acerca a la perfección. El piloto es un prodigio a la hora de mostrar personajes cuya conexión no acabamos de conocer bien de entrada –aunque se nos dice que comparten fecha de cumpleaños–, y que pasados 45 minutos, quedan conectados de un modo sencillamente sorprendente e inesperado. Por un lado tenemos al matrimonio que componen Jack y Rebecca, con ella embarazada de trillizos, y que se verá obligada a ingresar de urgencia en el hospital, para dar a luz antes de tiempo. También están Kate y Kevin, hermanos gemelos muy diferentes. Ella tiene problemas de sobrepeso, un complejo de inferioridad muy grande, que no consigue superar a pesar de acudir a reuniones de "obesos anónimos", y de conocer ahí a un tipo, Toby, que le cae muy bien; y él es todo lo contrario, un guaperas pecho "tableta", famosísimo por ser actor de una popular sitcom de la que está harto, él desea componer personajes serios. Finalmente tenemos a Randall, padre de familia negro, de muy buena posición, casado y con dos hijas pequeñas encantadoras, que acaba de enterarse de la identidad de su padre biológico, pues fue adoptado al nacer. Podría pensar que una vez desveladas las sorpresas del primer episodio, This Is Us se desinflaría para seguir caminos trillados, pero nada más lejos de la verdad. Los personajes muestran aristas, hay complejidad, desafíos inesperados, y, sí, más espacio para más sorpresas. Lejos de tener la sensación de que se acumulan los elementos caprichosamente, como si Fogelman fuera un mal mago sacando de su chistera conejos sin ton ni son, la narración fluye con naturalidad, bien apoyada en atinadas y preciosas canciones acordes con el "mood" de lo que se está contando, y los actores componen mu bien a sus personajes maravillosos, a pesar de ser casi todos desconocidos, la que más suena es Mandy Moore. Los saltos en el tiempo no son caprichosos, y sirven para introducir nuevas piezas del puzzle argumental, o para encajar aquellas que ya se nos habían mostrado.

7/10

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