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Biografía

Tammy Blanchard

Tammy Blanchard

43 años

Tammy Blanchard

Nació el 14 de Diciembre de 1976 en Bayonne, New Jersey, EE.UU.
Filmografía
Rifkin’s Festival

2020 | Rifkin’s Festival

Mort Rifkin es un profesor universitario con ínfulas que rayan, si es que no sobrepasan sobradamente, la pedantería. Acompaña a su esposa Sue, representante de artistas, al Festival de Cine de San Sebastián. Entre los representados de ella se encuentra Philippe, el director de cine del que todo el mundo habla, se supone que sus películas podrían poco menos que contribuir a alcanzar al fin la paz mundial. El caso es que Sue está muy ocupada, y el neurótico Mort dispone de bastante tiempo libre, entre otras cosas para preocuparse de un pálpito del corazón. Acude a la consulta de un doctor que le han recomendado, y que resulta ser una mujer, la doctora Rojas, encantadora, con gustos parecidos a los suyos, y que ha vivido en su amada Nueva York. Buscará excusas para pasar tiempo con ella, que está casada con un pintor, algo que hace sin demasiados remordimientos, pues resulta indudable que Sue está flirteando con Philippe. No me cansaré de repetirlo, una película de Woody Allen siempre compensa. Aunque no todos sus títulos están a la altura de las posibilidades de su inmenso talento. Es lo que le pasa a Rifkin's Festival, una película ligera, amable, y por qué no decirlo, un tanto insulsa. Dan ganas de psicoanalizar al cineasta, y la primera conclusión que se instala en la cabeza del psicoanalista aficionado que escribe estas líneas, es que Woody Allen está triste. Los fantasmas de las acusaciones de abusos sexuales del pasado y el ostracismo consiguiente, propiciados por el movimiento #MeToo, con tantos artistas que antes le alababan y ahora le han dejado de lado, cuando no abjuran abiertamente de él, han hecho mella en él. El film transpira una cierta pena, que es expresada abiertamente en una de las escenas finales, la que homenajea a El séptimo sello de Ingmar Bergman, donde con resignación se consigna que, para pasar la vida con un poquito de felicidad, hay que agarrarse a lo de siempre, o sea, amor, amigos, trabajo, y nada, esperar a que venga la muerte –le da, "vida", Christoph Waltz, que parece disfrutar con este rol–, que nunca será bienvenida.  Woody Allen no cuenta en esta ocasión con actores de relumbrón. Ha logrado financiación española, bien por Jaume Roures, y recoge con su director de fotografía Vittorio Storaro la belleza de la ciudad donostiarra donde transcurre la acción. Saca todo el partido al reparto, que encaja bien en los papeles asignados. A Wallace Shawn le viene al pelo (poco pelo, cierto) hacer de Woody Allen, y son perfectos Gina Gershon como su esposa, y Louis Garrel como el director pagado de sí mismo. A Elena Anaya le quiere la cámara, pero quizá los momentos de flirteo que comparte con Shawn acaban cansando; la escena de vodevil con Sergi López, o las escenas a voz en grito, resultan un pelín estereotipadas. Da la impresión de que, para el film, Woody Allen ha sacado de su cajón de ideas ingeniosas una que funciona bien, y que invita a la complicidad de los cinéfilos; y es remedar como pasajes oníricos o de ensoñaciones provocados por la situación anímica del protagonista, escenas célebres de obras maestras de Orson Welles, Federico Fellini, François Truffaut, Jean-Luc Godard, Luis Buñuel o el ya citado Bergman. Esto y un puñado de chistes con su chispa habitual salvan la función, pero no estamos, desde luego, ante uno de los mejores filmes de Woody Allen.

6/10
Un amigo extraordinario

2019 | A Beautiful Day in the Neighborhood

Lloyd Vogel, casado y con un bebé, es un periodista prestigioso pero tremendamente amargado. Cree que Jerry, su padre, se portó muy mal con él en el pasado, y no sólo es incapaz de perdonarle, sino que parece que el resto del mundo debe pagar también esos “platos rotos”. Cuando la editora de la revista Esquire le encarga escribir un perfil para una serie de “Héroes contemporáneos” se revuelve, porque le asignan escribir sobre Fred Rogers. Se trata del popular presentador del programa infantil de la televisión pública “El Vecindario de Mister Rogers”, donde al estilo de “Barrio Sésamo” o “Los Lunnis” se explican a los niños conceptos como el amor, la muerte, la guerra o la ayuda al prójimo. La pareja de guionistas compuesta por Noah Harpster y Micah Fitzerman-Blue, también autores del libreto de Maléfica: Maestra del mal, se han inspirado en un artículo del periodista Tom Junod para ofrecer una mágica y optimista fábula a lo Frank Capra. Y la lleva a la pantalla Marielle Heller, quien vuelve a interesarse por el tema del perdón tras dirigir la también interesante ¿Podrás perdonarme algún día? Y consiguen una película inspiradora, muy humana y nada empalagosa, acerca de la condición humana falible, nadie es perfecto, y de lo fácilmente que nos enredamos ante las dificultades, en vez de superarlas por elevación. Algo a lo que ayuda, de modo extraordinario, algo corriente pero muy valioso, la amistad verdadera. La narración pivota sobre Lloyd y el viaje transformador que le toca realizar, donde la piedra de toque es el auténtico personaje de Fred Rogers, alguien que le desconcierta absolutamente. Porque aparece tan buena persona, brindándole además su amistad, que, piensa cínicamente, no puede ser real, en la televisión debe estar interpretando, y no mostrando de verdad quien es. Algo a lo que Rogers, como buen amigo que se esfuerza en ser, acaba dándole la vuelta, es precisamente Lloyd el que se ha construido una armadura para ocultar a los demás su fragilidad, la relación tóxica con su padre, que contamina todo lo que toca. La relación de Lloyd y Fred está muy bien perfilada, con buenas interpretaciones de Matthew Rhys, que logra humanizar a su personaje para no hacerse totalmente antipático, y de Tom Hanks, que es perfecto para dar vida a una buena persona, que con humildad admite que hace cosas mal, que también se harta y necesita desahogarse, que es de carne y hueso en suma; lo que no impide que se esfuerce en ser mejor cada día, y que se apoye en Dios y en su familia para conseguirlo. En la medida en que comparten cosas, ambos se van haciendo más amigos. La estructura del relato está conseguida, con los encuentros de Lloyd con Fred, y la interactuación entre ellos y los programas que rueda en el plató, donde hay mucho subtexto, como en el caso de la tienda de campaña que Fred no lograr armar solo, una enseñanza muy gráfica de que todos necesitamos ayuda. Resulta inteligente el uso de distintos formatos visuales –el grano y tamaño cuadrado de pantalla para lo que es programa televisivo–, las miniaturas del programa que invitan a ver las cosas con perspectiva, y alguna escena onírica en que Lloyd viene a ser un niño que necesita aprender las lecciones que imparte Rogers. Mientras que las relaciones familiares de Lloyd –con su esposa Andrea y el bebé, y con su padre Jerry– están bien engarzadas en el conjunto, configurando lo que está estropeado y habría que recomponer, y lo que es perfecto pero corre el riesgo de terminar yéndose al garete. Aquí Susan Kelechi Watson y Chris Cooper entregan dos valiosos personajes secundarios, fundamentales en la evolución de Lloyd.

8/10
Defining Moments

2018 | Defining Moments

El secreto de su hijo

2018 | The Wrong Son

El pequeño Matt desaparece cuando jugaba con su hermano cerca de un lago. La familia quedará desolada. Diez años después un joven hará acto de presencia y asegura que es Matt. Thriller más o menos bien llevado, pese a tener un planteamiento muy poco original, que suena a mil veces visto. Aún así la tensión en algunas fases de la historia está lograda y además cuenta con un elenco de actores bastante solvente, en especial las actrices Olivia d'Abo y Tammy Blanchard.

4/10
Warning Shot

2018 | Warning Shot

American Dreamer

2018 | American Dreamer

Boarding School

2018 | Boarding School

Beyond the Night

2018 | Beyond the Night

Billions (2ª temporada)

2017 | Billions | Serie TV

Después de ser derrotado hábilmente, el brillante rey de los fondos especulativos Bobby ‘Axe’ Axelrod se ocupa y usa sus enormes recursos para vengarse del despiadado fi scal de distrito Chuck Rhoades. Chuck se encuentra bajo investigación, pero a pesar de las difi cultades, el fi scal todavía tiene algunas cartas que jugar y pronto Axe entenderá que el dinero no puede comprarlo todo.

Tallulah

2016 | Tallulah

La historia de Lu, una joven vagabunda que vive en una caravana y que de manera independiente lucha por sobrevivir en su precaria existencia. En un encuentro fortuito, Lu se ve forzada a rescatar a un bebé de su negligente madre y, en un acto desesperado, recurre a la ayuda de la única persona adulta que conoce: Margo, quien llega a creerse la abuela de la criatura.

La invitación

2015 | The Invitation

Hace unos años, Will sufrió la pérdida de su hijo, lo que motivó que su esposa, Eden, desapareciera sin avisar. Años más tarde trata de rehacer su vida con Kira, su novia, cuando reaparece Eden, que se ha unido a otro hombre, pero la invita a cenar en compañía de otros amigos, en la casa que antes compartieron. Durante la velada, Will sospecha que su ex ha cambiado de alguna manera, y que oculta algo. Como otras tantas promesas, Karyn Kusama destacó en el terreno del cine ‘indie’, con la interesante Girlfight, pero se le dio mal integrarse en el mainstream con Aeon Flux y Jennifer’s Body, ambas de gran potencia visual, pero lastradas por guiones de medio pelo. A la realizadora le viene bien regresar a las cintas de bajo presupuesto con La invitación, ganadora del Premio a la Mejor Película en el Festival de Cine de Sitges. Aunque resulta fácil adivinar adónde se dirige el film, la directora logra una enorme tensión ‘in crescendo’, y una ambientación enrarecida, elementos con los que logra angustiar al espectador. Si bien no se distancia mucho de los thrillers comerciales más intrascendentes, encierra ciertas críticas a la desorientación espiritual de una sociedad en la que algunos individuos, ante la muerte de un ser próximo, acaban agarrándose a cultos peligrosos y absurdos. Buen trabajo del actor protagonista, el poco conocido Logan Marshall-Green, rodeado de buenos secundarios, que con oficio hacen olvidar más o menos que sus personajes, sobre el papel, resultan un tanto planos. Por lo demás, el guión está bien compuesto, con diálogos bien trazados y detalles que van encajando poco a poco, y el montaje es tan sencillo como eficaz.

6/10
El secreto de la casa Blake

2015 | The Inherited

Eve se ha casado con un hombre maravilloso, Tom. Ahora se mudará con su marido a la casa en donde él vivió con su primera esposa, la cual lamentablemente falleció bajo horribles y extrañas circunstancias. En su nuevo hogar Eve entrará poco a poco en una espiral de sospecha y locura cuando comence a descubrir la verdad sobre la anterior esposa de Tom. Discreta película de terror psicológico protagonizada y escrita por la joven Jenn Liu.

3/10
Into the Woods

2014 | Into the Woods

Mucho se esperaba de este film por varios motivos. La temática y su planteamiento son atractivos: mezclar, gracias a un leve hilo conductor, varios de los cuentos infantiles más famosos de la historia, creados por los hermanos Grimm –Caperucita roja, Cenicienta, Jack y la habichuela gigante, Rapunzel, etc.– y hacer coincidir a todos sus personajes en un bosque; también atraía la participación de muchos actores de renombre, como Meryl Streep, Johnny Depp, Emily Blunt, Chris Pine, James Corden o Anna Kendrick; y por último se trata de un musical con la dirección y concepción visual de Rob Marshall. Y sin embargo... Mucho ha llovido desde que el autor británico triunfara con Chicago y, si ya bajó el nivel con su siguiente musical Nine, ahora los resultados, sin ser bochornosos, sí son un poco desalentadores. El caso es que da la sensación de que Marshall se ha perdido en el bosque como uno de más de sus personajes. Aunque quizá el gran problema de Into the Woods no haya que achacárselo tanto a Marshall, sino a quien ha ideado esta historia, el guionista James Lapine. Narra cómo, para romper la maldición de una bruja que les impide tener un hijo, un panadero y su mujer deberán entregarle cuatro cosas: una capa roja como la sangre, una vaca blanca como la nieve, un cabello amarillo como el maíz y un zapato dorado como el oro... Pero Lapine se hace un poco de lío con tal mejunje y el caso es que –al contrario que sus protagonistas– no se sabe muy bien qué desea al mezclar tantos hilos narrativos. Necesariamente descuida cada uno de ellos y la consecuencia es que muy pronto se produce una sensación generalizada de desorden, en donde la trama salta de un lado a otro caprichosamente y donde los personajes pierden consistencia. Hasta en algunos casos su presencia es prácticamente anecdótica, como el de Johnny Depp interpretando al Lobo Feroz. Está claro que en el fondo de Into the Woods late una idea un tanto maliciosa, la de que los cuentos infantiles son eso, meras fantasías alejadas de la realidad, en donde las personas mueren o te abandonan y donde las cosas nunca suceden como se deseaban. Cuidado con lo que deseas y cuidado con lo que le cuentas a los niños, viene a decirse. Ese giro radical en la fabulación tradicional se introduce en un momento concreto, con el consecuente desconcierto. Al mismo tempo, el enfoque rompedor o iconoclasta recuerda al de Shrek, pero al contrario de lo que sucedía con las aventuras del entrañable monstruo verde, aquí los conflictos son a menudo cosas de adultos, el tono es ambiguo y en general los personajes carecen de la necesaria empatía. Sin duda estamos ante una película que disfrutarán más los adultos que los niños. No todo son peros en Into the Woods, porque ciertamente las composiciones musicales de Stephen Sondheim –prácticamente continuas a lo largo de las dos horas de metraje– son de altura. Especialmente destacan el estupendo “Prólogo: Into the Woods”, en donde van cantando todos los personajes en una preciosa armonía; el delirante y divertido tema “Agony”; el lamento “Stay With Me”; y el sentido y pedagógico "No One is Alone". Respecto al reparto, la platea femenina se lleva la palma: Meryl Streep vuelve a demostrar su versatilidad cantando y encarnando a la bruja, mientras que Anna Kendrick asombra con una voz fabulosa –la mejor de la película– y Emily Blunt encandila con sus toques de humor habituales y una meritoria interpretación de las canciones.

5/10
Blue Jasmine

2013 | Blue Jasmine

Historia contada en dos tiempos sobre dos hermanas, Jasmine y Ginger, con la misma familia de adopción y distintos padres biológicos. Sus vidas tomaron rumbos muy distintos, pues Jasmine se casó con Hal, un hombre de negocios de Wall Street que le trajo lujo y sofisticación, mientras que Ginger unió su vida con Augie, un “chapuzas” al que la otra considera un perdedor. La detención de Hal por delitos financieros da un vuelco a la vida de las dos hermanas, hasta el punto de que Ginger debe acoger a Jasmine en su sencillo hogar de San Francisco. La mejor película “seria” de Woody Allen desde que filmara Match Point, y del nivel de la también notabilísima Midnight in Paris. Esta vez el director y guionista vuelve con Blue Jasmine a Estados Unidos, con notable presencia de su amada Nueva York, a la que se suma la de San Francisco, ciudad donde se criaron las dos hermanas. Y aunque la filmografía de Allen siempre ha pintado a cierto tipo de personas contemporáneas que él conoce bien, enfrentados a las grandes cuestiones que se plantea siempre el ser humano, aquí, quizá por primera vez, aborda un tema de rabiosa actualidad, el de la actual crisis económica con las actitudes que han dado pie a tan dramática situación y sus consecuencias. La cinta pivota alrededor de ese colapso económico y vital, centrada sobre todo en Jasmine, con numerosos flash-backs que permiten comparar la época de estar en la cima del mundo, con la de la precariedad, sobre todo psicológica, que dificulta asumir las nuevas circunstancias para pasar página. En tal sentido Cate Blanchett hace un trabajo formidable, su personaje de rica venida menos que quiere mantener su estatus se prestaba a la caricatura o al histrionismo, y en sus manos se convierte en un ser humano al que podemos entender y compadecer. Por supuesto, como suele ocurrir en las películas de Woody Allen, todos los actores de Blue Jasmine lo hacen muy bien, incluida la estupenda Sally Hawkins como la otra hermana, pero lo de Blanchett es sencillamente increíble. Con su clásica actitud pesimista, Allen invita a reflexionar sobre las vidas huecas, construidas sobre una fantástica nada. Y donde el bienestar, la riqueza, las relaciones sociales, la pose, resultan tener bastante menos valor que el simple hecho de mantener los pies pegados al suelo, lo que ayuda a encajar las inevitables contrariedades que consigo lleva la existencia. ¿Es Ginger mejor que Jasmine? Desde luego no es perfecta, pero está armada de ciertos recursos morales para rectificar, algo que parece imposible en el caso de su “cristalizada” hermana, que nunca se ha ganado la vida, y que en más de un sentido se ha labrado su propia ruina, aceptando que la mentira presida su existencia. Blue Jasmine es una película muy bien armada, con espacio incluso para la sorpresa. Contiene algún momento humorístico –Jasmine trabajando en la recepción de un dentista–, pero domina un tono de amargura, pues pinta con acierto la degradación moral de una persona. Y nos hace preguntarnos, cómo hacía Mario Vargas Llosa en “Conversación en la catedral”: ¿en qué momento se jodió todo?

8/10
La vida inesperada

2013 | La vida inesperada

Un guión original de Elvira Lindo, inspirado claramente en sus experiencias neoyorquinas. Sigue sobre todo a dos personajes. Juanito, que vino a la Gran Manzana persiguiendo su sueño de ser actor, pero que debe ganarse la vida dando clases de cocina española. Y su primo Jorge, inversor de postín a punto de contraer matrimonio, que ha venido a pasar una temporada indeterminada con él, y que en el fondo no está muy seguro del rumbo que ha impreso a su vida. La experiencia compartida de estar en un país distinto al propio, las posibilidades amorosas y profesionales, conformarán la “vida inesperada” a que alude el título. El film dirigido por Jorge Torregrossa –director de Fin y numerosos capítulos de series televisivas– trata sobre todo de captar esa atmósfera del pez navegando en nuevas aguas en las que puede surgir cualquier cosa, y ello con el característico costumbrismo y sentido del humor de Elvira Lindo. El resultado es desigual, porque si bien hay escenas muy auténticas y con gracia –las conversaciones con la madre vía Skipe–, la foto en su conjunto se diría “movida” o “borrosa”, en tal sentido responde bien a una sociedad de pensamiento “líquido”, poca segura de sus valores, si es que los tiene, donde todo se reduce a cierto buen “rollito”, a sentimientos epidérmicos que vienen y van. Todo dentro del esfuerzo por madurar y situarse en la vida, y reconocer las propias cualidades para seguir adelante. En cualquier caso La vida inesperada es una cinta de agradable visionado, con buenos trabajos de Javier Cámara y Raúl Arévalo.  

5/10
Moneyball

2011 | Moneyball

"Resulta difícil no enamorarse del béisbol", dice el personaje de Brad Pitt hacia el final del metraje de este film. Los que no estén de acuerdo con esta afirmación, que abundan más fuera de los Estados Unidos, convendrán en que Hollywood ha sido capaz a lo largo de los años de producir buenas películas sobre esta disciplina deportiva, capaces de convencer a los no apasionados de los bates que ni siquiera entienden las reglas, desde la legendaria El orgullo de los yankees hasta títulos como El mejor o Campo de sueños. Moneyball se centra en la hazaña real de Billy Beane, manager de los Athletics de Oakland, equipo condenado al fracaso porque su presupuesto está a años luz de los grandes clubes, en un sistema injusto donde el poder económico lo marca todo. Con ayuda de Peter Brand, un joven licenciado en Economía por Yale, pone en marcha un sistema innovador para fichar a jugadores infravalorados por su comportamiento, su estética, o prejuicios variopintos, pero que anotan muchas más carreras que otros que cobran un dinero exorbitante. Gracias a eso el equipo va a sorprender bastante a los aficionados y periodistas... Estamos ante un film más difícil de lo que parece a simple vista. Por un lado, se basa en un libro de Michael Lewis, "Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game", que no es una novela, y que si bien documenta al milímetro la gesta de Beane, es más un estudio con muchos datos sobre el mercado del béisbol. Además, la historia real no se presta a priori a rodar un título convencional sobre este deporte, pues no va sobre un jugador o un entrenador, que es lo típico, sino básicamente sobre la persona que realiza los fichajes. Así las cosas, era todo un reto para dos de los pesos pesados de los guiones de la actualidad, Steven Zaillian y Aaron Sorkin –de nuevo emparejados tras Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres–, que junto con el debutante Stan Chervin, han logrado una justa nominación al Oscar al guión adaptado. Su trabajo es modélico, sobre todo porque se centran en explicar bastante bien para el público de toda condición en qué consistían básicamente las maniobras del manager de los Athletics, y además logran dar emoción a las negociaciones. No muestran ningún partido de continuo hasta que llega el momento decisivo, ya que el personaje real tenía la norma de no ver jugar a su equipo. En esencia, se ciñen al esquema del cine deportivo sobre superación personal (equipo en crisis remonta a base de trabajo), al tiempo que le dan un aire de bastante frescura. Bennett Miller, director que llevaba seis años de inactividad desde que dio la campanada con Truman Capote, aprovecha un buen guión en torno a la importancia del elemento humano, frente a la frialdad de los métodos científicos, y hace gala de una puesta en escena clásica que funciona a la perfección. El film, técnicamente impecable, ha logrado otras cinco candidaturas indiscutibles en las categorías de película, edición, mezcla de sonido, actor (Brad Pitt) y secundario (Jonah Hill). En su línea, Pitt resulta bastante creíble como el personaje central, un tipo con gran capacidad de riesgo que consagra su vida a su trabajo excepto por los ratos que pasa con su pequeña hija. Sorprende más, por ser su primer papel realmente serio, Jonah Hill, ideal para encarnar a un friqui prodigio de los números. Quizás están un tanto desaprovechados Philip Seymour Hoffman y Robin Wright, por su reducida presencia.

7/10
La música nunca se detuvo

2011 | The Music Never Stopped

Basada en el caso de estudio de Oliver Sacks, ‘El último hippie’, la primera película de Jim Kohlberg examina una familia dividida por el choque cultural y generacional de los años 60. 20 años después de que su hijo huyera de casa, Henry y Helen Sawyer lo encuentran en un hospital, enfermo de un tumor cerebral que le hace incapaz de distinguir entre el pasado y el presente. Sólo reacciona ante la música rock que solía escuchar, de modo que sus padres le buscan una terapeuta musical para ayudarle con su recuperación. 

Los secretos del corazón

2010 | Rabbit Hole

Becca y Howie no logran superar la muerte de su único hijo en un accidente. El ausente está omnipresente, y no encuentran consuelo en el grupo de terapia al que acuden, o en la fe de la madre de ella. El dolor, en vez de acercarles les distancia, pero puede que por distintos caminos acaben confluyendo en un punto que les permita seguir adelante. Adaptación de la obra teatral de David Lindsay-Abaire, ganadora del Pulitzer, a cargo del propio autor, donde el director John Cameron Mitchell está a su completo servicio, dando con el paso adecuado para la narración. Los secretos del corazón es una historia sencilla, un estudio de personajes que permite a los actores lucirse, no en balde Nicole Kidman fue nominada al Oscar por su interpretación, y están a su altura Aaron Eckhart, la veterana Dianne Wiest y el joven Miles Teller. Cuestiones como la dificultad para aceptar la tragedia y la búsqueda de “explicaciones” que no satisfacen, el encerramiento en uno mismo que impide entender que los demás también sufren, o la tentación de colgar a otros la etiqueta de “culpables” se encuentran bien insertadas, y son sugeridas por el “agujero del conejo” del título original, alusión a “Alicia en el País de las Maravillas” y los mundos desconocidos en los que uno al final acaba entrando.

6/10
Un abismo en el corazón

2010 | Amish Grace

Los amish viven tranquilos en su comunidad de Nickel Mines, Pennsylvania, hasta que un día un hombre armado mata en un colegio a cinco niñas y hiere a cinco más antes de suicidarse. Sólido drama basado en el libro de Donald B. Kraybill, que narra hechos reales acontecidos en 2006. La película indaga en algo que sucedió entonces, que fue la impresionante lección de perdón y compasión que dieron los amish a todo el mundo y a la opinión pública. El film se centra sobre todo en una de las afligidas madres, Ida Graber (Kimberly Williams-Paisley).

6/10
Prueba de vida

2008 | Living Proof

El doctor Slamon se encarga de desarrollar un nuevo fármaco llamado herceptin@. Las primeras pruebas indican que el medicamento puede ser revolucionario en la lucha contra el cáncer de mama. Pero repentinamente, y sin explicación previa, le cortan la financiación del proyecto. Slamon logra encontrar nuevos socios que le apoyan económicamente y sigue haciendo pruebas, pero descubre que Herceptin@ no tiene los mismos efectos en todos los pacientes. El joven en alzan Harry Connick Jr. (Ejecutiva en apuros) protagoniza este drama que reconstruye una historia real.

4/10
Cadillac Records

2008 | Cadillac Records

Una de esas películas-río que abarca un par de décadas, y cuenta los logros del sello discográfico Chess Records, nacido en Chicago, para aupar la música racial a lo largo y ancho de los Estados Unidos... y del resto del mundo. Sigue a Leonard Chess, un avispado judío de origen polaco, que detecta en 1947 el buen hacer musical de Muddy Waters y Little Walter, cuyos temas irá posicionando en lo más alto del 'hit parade'. Con el paso de los años irá sumando nombres míticos a su “gran familia” discográfica, como los de Chuck Berry que preludia el rock and roll, y los de Willie Dixon, Howlin' Wolf y Etta James. A la hora de sacar adelante sus carreras, estos artistas deberán lidiar con sus personales demonios, lo que incluye adicciones a las drogas, excesos sexuales o reacciones violentas. Darnell Martin, forjada en la televisión -ha dirigido episodios de series como Ley y orden y Anatomía de Grey-, parece haber puesto toda su alma en este film, cuyo guión firma, y que ella misma ha dirigido. Los resultados son desiguales. Se diría que su intención es presentar “la historia real” de parte de la música negra, una especie de respuesta a la ficción imaginada por Dreamgirls a partir del devenir de Motown Records. Desde luego, la reconstrucción de época es fantástica, los actores son buenos, y la música ayuda a soportar el conjunto. Pero los personajes quedan muy desdibujados, por ejemplo lo referente al matrimonio de Leonard -un correcto Adrien Brody-, o a los problemas amorosos de Muddy -buen trabajo de Jeffrey Wright; más disparatado es el dibujo de Little Walter, con la escena en que mata de un tiro a un pobre diablo, sin que tal acción suponga algo en la trama: nada se construye alrededor de esto, ni parece afectar a los personajes, lo que no dejará de sorprender al espectador. También resulta leve la aparición de Berry, sabe a poco, apenas una ligera cata de cómo era. Mientras que Beyoncé Knowles, encarnando a Etta James, se ha esforzado en sus canciones con un potente chorro de voz; la actriz cantante, que ejerce de productora ejecutiva, ha cuidado su composición, aunque también resulta algo simple el dibujo de su relación con Chess. La película está punteada por una voz en off de un narrador que, la verdad sea dicha, no se sabe muy bien a quién corresponde. El tímido intento de dar una idea de una etapa de la historia de los Estados Unidos tampoco está bien resuelto, se quiere apuntar a los avances en derechos civiles y la integración racial, a los que habría ayudado la música, cuestión que le va grande a una película que debería haberse preocupado más de aunar bien los dramas personales de sus protagonistas.

4/10
El buen pastor

2006 | The Good Shepherd

Acercamiento a cómo nacieron y se consolidaron los servicios secretos estadounidenses, primero durante la Segunda Guerra Mundial, en forma de la OSS, y finalmente bajo el apelativo popular de “la Agencia”, o sea, la CIA. La narración pivota sobre Edward Wilson, un agente de aspecto gris y taciturno, pero muy bueno en su trabajo; y transcurre básicamente en dos tiempos: años 60, con la fracasada invasión de Cuba en Bahía de Cochinos; y prolegómenos de la guerra, cuando Wilson, miembro de una fraternidad y universitario idealista, recibe la propuesta de sumarse al incipiente servicio de inteligencia. Con una estructura de idas y venidas temporales compleja pero bien trabada, que se diría inspirada en El padrino II –¿habrá dado ideas el productor ejecutivo Francis Ford Coppola al guionista Eric Roth, y al director Robert De Niro, que intervino precisamente en ese film?–, se consigue transmitir una idea bastante cabal de las duplicidades que marcan la vida de los espías, cuyas consecuencias pagan, a un precio demasiado alto, sus familias, y por supuesto, ellos mismos. Gran parte del mérito de Roth y De Niro es que, a través de las andanzas de su protagonista, consiguen dar una visión del conjunto: en este caso se puede decir que las ramas no sólo no impiden ver el bosque, sino que ayudan a ello. Hay resonancias de gran tragedia en el destino fatal que aguarda a Wilson, con una vida marcada por el suicidio paterno, y cuyos sentimientos, siempre guardados para sí mismo, le han conducido a sacrificar lo que le dictaba el amor, y a hacer daño a sus seres queridos. En ese sentido el modelo ‘padrinesco’ de soledad en la inmoralidad ha sido perfectamente asimilado –Matt Damon parece tomar como referencia de su difícil y frío personaje al Michael Corleone de Al Pacino–, pero sin caer en mimetismos evidentes que le hagan perder fuelle. Incluso la escena de montaje paralelo en que la identidad de un ‘topo’ es puesta al descubierto, homenaje evidente a la saga de Coppola, está tratada con originalidad, pues se trata de planos, no sólo separados espacialmente, sino también temporalmente. Se nota que De Niro es actor, y además un gran actor. Curiosamente, muestra una virtud que bien podría haberse aplicado a sí mismo en los filmes de su última etapa actoral: controla a sus intérpretes para que entreguen unas actuaciones muy contenidas y realistas, sin lugar para el histrionismo. Y así, a un reparto maravilloso, perfectamente escogido, donde conviven los actores conocidos (Damon, Angelina Jolie, Alec Baldwin, el propio De Niro…) con los repescados (Joe Pesci, Timothy Hutton, William Hurt, Keir Dullea, John Turturro…), los que prometen y uno nunca acaba de saber cómo se llaman (Billy Crudup, Martina Gedeck...) y los ‘descubrimientos’ (Oleg Stefan, John Sessions...).

8/10
Bella

2006 | Bella

José era un futbolista de élite al que un acontecimiento personal le cambió su futuro como estrella del deporte. Han pasado unos años y ahora trabaja en Nueva York, en el restaurante de su hermano Manny. Un día, una empleada del restaurante llamada Nina llega tarde, y es despedida. José se entera de que está embarazada. Primer largometraje producido por Metanoia Films, empresa creada por el actor Eduardo Verástegui y por el director mexicano Alejandro Gomez Monteverde. Hay talento al llevar a la pantalla un guión lleno de hondura y humanidad, sin dejarse llevar por el exceso o por el sentimentalismo, aun cuando se trata explícitamente un tema tan serio como el aborto. La estructura narrativa abrupta y los momentos de contemplación están muy logrados y aportan intensidad a la historia. La película es un emotivo canto al amor y a la unidad familiar (fantástica la larga secuencia en casa del protagonista) y ofrece una optimista mirada hacia la vida, abierta a la trascendencia y al trato con Dios. Protagonizan espléndidamente Eduardo Verástegui y Tammy Blanchard (El buen pastor). El film, filmado en Nueva York, ganó con todo merecimiento varios galardones internacionales, entre ellos el premio del público en el Festival de cine de Toronto.

7/10

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