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Biografía

Tim Kelleher

Tim Kelleher

Tim Kelleher

Filmografía
Los impostores

2003 | Matchstick Men

Roy y Frank forman una pareja perfecta de timadores. Tienen una empresa de ventas y gracias a su mucha labia engatusan a los clientes más ingenuos para que compren productos por un precio exagerado, con promesas de premios fantásticos. Lógicamente los regalos nunca llegan. Negocio fácil, dinero fácil. Sin embargo, las vidas de ambos distan de ser perfectas. Roy, el jefe del tinglado, es un tipo materialmente disminuido por una inmensa colección de manías patológicas: siente pánico por los lugares abiertos, es un obseso de la limpieza y el orden y presenta una galería de tics a cual más compulsivo. Un dechado de equilibrio, vamos. Además, tras su divorcio vive una existencia de lo más solitaria y triste, sólo aligerada por la compañía de su socio Frank, un completo caradura que parece disfrutar con los problemas de su amigo. Pero algo va a cambiar la vida de Roy. La aparición de Ángela, una hija que nunca estuvo seguro de tener, le va a dar la oportunidad de salir un poco de sí mismo y a esa reciente paternidad sumará pequeños avances personales gracias a su visita periódica al psiquiatra. Por el contrario, Roy comprueba que su hija ha heredado sus “talentos” y que le encantaría formar parte de su equipo. La comedia, el drama y la intriga suave se solapan a partes iguales en Los impostores, de guión bien hilvanado y convincentes interpretaciones. Nicolas Cage, con clara herencia del Nicholson de Mejor... imposible, aporta un verdadero recital de gestos paranoicos, exteriorización de sus tensiones interiores, de su vida vacía. La encantadora Alison Lohman, por su parte, logra transmitir una frescura capaz no sólo de encandilar a Cage sino también al espectador. Ridley Scott filma con oficio el guión de los hermanos Ted y Nicholas Griffin, que ofrece numerosos puntos de interés. Porque, mientras juegan al ratón y al gato con las entendederas del espectador, son la soledad, el egoísmo, la culpa y la paternidad los temas que se revelan esenciales en la trama.

6/10
Trece días

2000 | Thirteen Days

16 de octubre de 1962. La Casa Blanca recibe información fidedigna acerca de la instalación de rampas lanzamisiles en Cuba. Durante trece días, las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética se convierten en un tenso “tira y afloja”. ¿Habrá guerra nuclear? A septiembre de 2001, obviamente, sabemos que la respuesta es “no”. Por tanto, el interés de Trece días no reside tanto en saber cómo termina lo que se cuenta, sino en conocer los entresijos del entorno del presidente John F. Kennedy: las discusiones entre “halcones” y “palomas”, los dilemas morales planteados a la hora de dar una respuesta adecuada a la provocación rusa, las decisiones que se toman cuando el contrario “mueve ficha”. En su guión, David Self se ha inclinado por: 1) inventar lo menos posible; y 2) quedarse con el punto de vista americano, de modo que el pensamiento soviético lo hemos de adivinar, como Kennedy y compañía. Así las cosas, Roger Donaldson orquesta un film “lección de historia”, donde se narran con detalle los acontecimientos de los “trece días”, siguiendo el esquema de otro título con “trece”, Apolo 13. Como ocurría en este film, Donaldson atrapa y crea suspense, a pesar de que conozcamos cómo va a discurrir todo. Además muestra el lado humano de los personajes, hasta el punto de que participamos de sus dudas y temores. Era inevitable contar con la estrella de turno, y gracias a Kevin Costner es el escogido protagonista, en el papel de un asesor presidencial, y productor.

6/10
Negociador

1998 | The Negotiator

Danny Roman es negociador de la policía en casos de toma de rehenes. Gran profesional pero amante de asumir riesgos, a sus compañeros no les agrada tal actitud en un trabajo en que se hallan en juego vidas humanas. Esto sale a la superficie cuando Roman es incriminado en un asesinato. Todas las pruebas apuntan hacia él, y su equipo le deja en la estacada. De modo que, desesperado, toma varios rehenes en un edificio federal. En el tiempo que dure esta situación límite tratará de demostrar su inocencia y descubrir quién le ha traicionado. Sólo se fía de Chris Sabian, negociador de otra comisaría, partidario de la violencia sólo como último recurso, y al que conoce sólo de oídas . Podía ser una película de acción más. Con un poquito de suspense, traidor inesperado, etc. Sin embargo F. Gary Gray logra un apasionante thriller, sin lugares comunes. El secreto: un buen guión, de personajes bien perfilados, donde cada escena lleva a la siguiente, con buena dosificación de enfrentamientos dialécticos, sorpresas y acción. La dirección es destacable. Con una fotografía casi siempre nocturna, mantiene una tensión y atmósfera claustrofóbica durante casi todo el relato, dando sólo los respiros, pocos, que considera oportunos. Muy efectivo se muestra en la resolución del film, de eficaz sobriedad, donde no falta –y no es la primera vez en el film– la sorpresa.

6/10
La gran revancha

2013 | Grudge Match

Película que parte de una idea de enorme gancho. La gran revancha reúne a los dos pesos pesados del cine pugilístico del último tramo del siglo XX, Robert De Niro, que fue Jake LaMotta, en Toro salvaje, de 1980, y la estrella que triunfó como actor y guionista con Rocky, en 1976, un Sylvester Stallone que últimamente parece triunfar únicamente repitiendo la fórmula 'reunión de viejas glorias', como en Los mercenarios y secuelas. La gran revancha sigue el periplo de Henry Razor Sharp (Stallone) y Billy Kid McDonnen (De Niro), dos púgiles de Pittsburgh que mantuvieron una enconada rivalidad treinta años atrás, hasta que el primero se retiró inesperadamente del ring, antes de poder mantener un tercer combate con el otro, que desempataría, tras una victoria de cada uno. Ambos se reencuentran cuando Dante Slate, Jr., el hijo de un tramposo promotor con el que trabajaron en el pasado, les ficha para prestar su imagen para un videojuego de boxeo, pero acaban a puñetazo limpio. Un vídeo casero de lo sucedido triunfa en la red, lo que revive su popularidad nacional, así que Slate decide organizar una pelea que desnivele la balanza. Poco cabe esperar de una cinta rodada por el rutinario especialista en comedias Peter Segal (50 primeras citas, Ejecutivo agresivo), que cuenta con guionistas televisivos de medio pelo, que además apuestan por un tono disparatado, y aluvión de palabras groseras. Pero a pesar de que su duración cercana a las dos horas se hace desmedida, La gran revancha mantiene el interés, está llena de momentos hilarantes –especialmente los diálogos rudos en los que los dos actores principales se descalifican mutuamente–, y hasta tiene cierto fondo, en torno a la importancia de la familia, y aunque éste resulta predecible, otorga al film una mínima entidad. Sin hacer grandes alardes, De Niro se toma La gran revancha un poco más en serio que la mayoría de comedias que interpreta en las últimas décadas, mientras que el poco versátil Stallone retoma el único registro que se le da bien. Además, el film cuenta como secundarios con la siempre convincente Kim Basinger, y con Alan Arkin, hilarante a pesar de que repite el mismo papel de viejo verde al que tanto jugo le sacó en Pequeña Miss Sunshine. El principio de los títulos de crédito contiene un memorable cameo deportivo.

5/10
El hijo del presidente

1996 | First Kid

Film de la Walt Disney en torno a las vicisitudes de un niño de 13 años que tiene la suerte —o la desgracia, según se mire— de ser el hijo único del presidente de los Estados Unidos. Como el chico se siente muy solo, y sus padres no le hacen ningún caso, se dedica a urdir una trastada detrás de otra. Hace la vida imposible sobre todo a los agentes que velan por su seguridad. Hasta que llega uno nuevo, Sam Simms, del que se hace amigo. El chaval es de ésos que uno desearía estrangular. Se supone que a medida que avanza la película tal sentimiento debe cambiar en el espectador. Pero David M. Evans no lo logra, quizá por las limitaciones como intérprete del chico, Brock Pierce, y por un desarrollo narrativo demasiado rutinario e infantiloide, poco elaborado. Gags relativamente ingeniosos, como la invitación que el chico hace a una compañera de clase, guiado a través de su microrreceptor por Sinbad, son, por desgracia, la excepción.

2/10

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