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Biografía

Yannick Choirat

Yannick Choirat

Yannick Choirat

Filmografía
Quisiera que alguien me esperara en algún lugar

2019 | Je voudrais que quelqu'un m'attende quelque part

Al final del verano, los cuatro hermanos Armanville, Jean-Pierre, Juliette, Matthieu y Margau, de clase alta, viajan a la mansión familiar por el 70 cumpleaños de su madre. Jean-Pierre, el mayor, ha tratado de suplir el papel del progenitor, fallecido años atrás, Juliette intenta publicar una novela mientras espera su primer hijo, pese a tener cuarenta años, Margaux se ha convertido en un artista radical, y Mathieu se ha enamorado de una chica a la que trata de seducir.  Tercer largometraje como realizador y coguionista del francés Arnaud Viard, habitual actor secundario de títulos como Gracias a Dios, que en esta ocasión también se ha reservado un rol menor. Adapta con libertad el libro homónimo de su compatriota Anna Gavalda, que en realidad constaba de doce cuentos con personajes no interrelacionados. Aquí se han tomado algunas de las situaciones, y se ha pretendido dar unidad al conjunto haciendo que las vivan los miembros de la misma familia, si bien se nota la artificiosidad de la jugada, falta algo de unidad interna. Le queda un film muy nostálgico, con un buen arranque, en el que predomina el humor, que incluye alguna que otra secuencia de altura, como aquella en la que Juliette se encuentra con un editor para su novela. Se habla de la capacidad de seguir soñando, pese a que pasan los años, pues no cabe rendirse ante la infelicidad. Pero tras un giro que se produce hacia la mitad, el segundo tramo, marcado por el dramatismo, no acaba de resultar convincente.  No ayuda que tenga un reparto irregular. Pese a que se echa de menos que su personaje tenga más presencia, la veterana Aurore Clément (Paris Texas, Apocalypse Now) borda a la matriarca del clan, y tampoco se puede reprochar nada a Jean-Paul Rouve (La vida en rosa), ideal para encarnar al hermano mayor. Se salva más o menos Alice Taglioni (Juliette), pero no los otros dos protagonistas, Camille Rowe (Margaux), y Benjamin Lavernhe (el joven Mathieu), que no logran remontar personajes un tanto arquetípicos.

5/10
El colapso

2019 | L'effondrement | Serie TV

Un colapso en el planeta está provocando un caos a todos los niveles: se acaban los suministros, la electricidad desaparece, la gasolina se agota, el pánico se apodera de toda la población. Asistimos a diversos momentos de crisis en varios escenarios: un supermercado, una estación de servicio, un aeródromo, una aldea, una central nuclear, una residencia, un velero. Audaz serie francesa compuesta por ocho capítulos y cuyo planteamiento resulta de lo más singular y acaba convirtiéndose en un virtuoso ejercicio de estilo. Unas cuantas personas se enfrentan a situaciones límite en medio del caos que hay alrededor, pero no se nos dice qué es lo que ha provocado este colapso global, donde todo escasea, donde nadie se fía de nadie, donde poco a poco la supervivencia se va convirtiendo en la prioridad, donde –por supuesto– los ricos y poderosos tendrán sus privilegios. Cada capítulo responde a una secuencia de ritmo acelerado y estresante y –aquí radica la gran singularidad de la propuesta– todos están rodados con plano secuencia, de modo que la sensación angustiante es notable. Aquí no se muestran planteamientos generales, decisiones de estado, planes de futuro. No hay momento para el sosiego o la reflexión. Todo es de una inmediatez apabullante, un momento concreto en la vida de una o varias personas en situación límite. Los episodios tienen una duración muy escasa, en torno a los 20 minutos. La cámara se centra en un personaje principalmente y minuto a minuto la intensidad y la sensación de angustia va "in crescendo". De fondo, el trío de cineastas responsable del guión y la dirección de El colapso denuncia las taras del sistema socioeconómico occidental y la irresponsabilidad de los políticos. Pero, episodio a episodio, quizá la falta de información resulta a la postre un hándicap en la serie. Los capítulos cuentan momentos salteados en el tiempo, aunque siempre en orden cronológico, lo cual acaba abarcando un arco temporal de seis meses. Aunque mantiene una intriga constante sobre lo que está pasando, el espectador no se hace mucha idea de la situación y por supuesto no conoce absolutamente nada de los personajes, que salvo algunas excepciones son distintos en cada episodio. Hay que destacar la pericia en el rodaje y entre el conjunto quizá sobresalen los episodios titulados "La aldea" y "La isla", éste último sobre todo por la dificultad añadida de rodar en el espacio de un pequeño velero en medio del mar. Entre el reparto hay algunos rostros especialmente conocidos, como el de Lubna Azabal.

6/10
Papá o mamá

2015 | Papa ou maman

Siendo novios Florence y Vincent se trataban como el perro y el gato, lo cual permitía que vivieran su amor apasionadamente. Quince años después, acomodados en sus trabajos, con una preciosa casa y tres niños agotadores, sus vidas distan de ser dichosas. Ellos se tratan fenomenal y no tienen ningún problema el uno con el otro, pero... se van a divorciar. La chispa ha desaparecido. El problema es que tienen que decírselo a sus hijos y éstos han de decidir con quién de los dos irse a vivir. Y lo curioso del caso es que por motivos laborales ambos padres tienen la oportunidad de viajar a otro país, por lo que ninguno quiere hacerse con la custodia y harán lo que sea para evitarla... Simpática película franco belga que supone el debut como director de largometrajes de Martin Bourboulon. Ha contado con un equipo de guionistas que saben muy bien hacer reír, pues incluye al tándem compuesto por Alexandre de La Patellière y Matthieu Delaporte, artífices de El nombre, una de las mejores comedias francesas de los últimos tiempos. Papá o mamá no llega a su nivel, pero tiene originalidad en el planteamiento y también similitudes en el desarrollo de la acción, que poco a poco va ‘in crescendo’ hasta convertirse en una espiral descontrolada en donde los adultos parecen verdaderos niños y los niños adultos. Hay que reconocer que la película acumula innumerables gags y situaciones bastante graciosas, muchas provocadas por el estupor de los hijos ante el surrealista comportamiento de sus padres. De fondo, aunque se entregue al modo paradójico y se trate de manera heterodoxa, hay un claro elogio de la familia e incluso de la familia numerosa, y se viene a decir que lo peor que puede ocurrir dentro de un hogar es el aburrimiento, la falta de interacción entre sus miembros, aunque eso suponga cierto caos. Nada mata tanto la convivencia como vivir pacíficamente indiferentes. Entre los actores destaca Marina Foïs en el papel de la madre, mientras que Laurent Lafitte cumple como padre. Sin embargo, también da la sensación de que otros actores con comicidad innata y más capacidad para transmitirla hubieran sacado mayor tajada de la disparatada trama.

5/10
De óxido y hueso

2012 | De rouille et d'os

Ali se presenta en casa de su hermana en Antibes, acompañado de su hijo de 5 años al que apenas conoce, nada se nos dice de su esposa ni de su 'background', aunque le vemos inmerso en algo muy próximo a la miseria, revolviendo en los restos de comida abandonados en el tren donde viaja. Aunque a lo que aspira es a ganarse la vida como boxeador, conseguirá puestos menores de portero de una discoteca y vigilante nocturno. Gracias al primero conoce a Stéphanie, cuidadora de orcas en un oceanográfico, la ayuda en un altercado y la lleva a casa. Cuando ella sufre un terrible accidente por el que pierde las piernas, llamará inesperadamente a Ali, con el que surge una singular relación. Jacques Audiard, con su coguionista Thomas Bidegain, toman como punto de partida de De óxido y hueso una colección de relatos de Craig Davidson, aunque curiosamente inventan a los dos personajes principales de su película, Ali y Stéphanie, para contar una singularísima historia de amor. Singularísima porque no va a ser lo suyo una entrega sacrificada e incondicional, ambos arrastran heridas y egoísmos que les han endurecido y complican la relación, aunque lata también cierta generosidad y delicadeza, el deseo de ayudar y dejarse ayudar. Llama la atención el realismo brutal del relato. Sin duda que los efectos visuales han avanzado una barbaridad desde que vimos al teniente Dan sin piernas en Forrest Gump, en De óxido y hueso aceptamos sin dudar que Marion Cotillard se ha quedado sin piernas. Pero también hay naturalismo, innecesario, a la hora de mostrar la fogosidad sexual de los protagonistas, además de limitaciones antropológicas de concepto, para él se trataría de algo equivalente a hacer ejercicio o tomarse un filete, no importa demasiado con quién si está bien dotada y se está “operativo”, mientras que para ella es un elemento más de la vuelta a una “vida normal”, aunque con el deseo de que sirva para llenar las necesidades afectivas. De todos modos hay que reconocer a Audiard y Bidegain que su relato en De óxido y hueso no es simplista, sobre todo cuando sacan a la luz en sus personajes las consecuencias de sus acciones, en las que no se querían fijar, y es que no basta con cerrar los ojos para que las cosas dejen de estar mal, va a descubrir Ali a costa de su hermana, el inicio de la maduración. Además, acaba perfilándose una jerarquía de valores vitales, cosas prescindibles, los puños, cosas que no lo son, los seres queridos a tu cargo.

6/10

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