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In memoriam

Tenía 91 años

Muere el maestro de la música de cine Ennio Morricone

Corriere de la Sera informa del fallecimiento del legendario compositor Ennio Morricone a los 91 años tras sufrir una caída. ¿Quién no ha tarareado o silbado alguna vez "Por un puñado de dólares" o "El bueno el feo y el malo"? Su autor compuso más de 500 bandas sonoras, algunas de ellas tan reconocibles y admiradas como las de "La misión", "Érase una vez en América", "Cinema Paradiso" o "Los intocables de Eliot Ness". Estaba considerado uno de los grandes genios de la música de cine. Cumplió siete décadas de actividad ininterrumpida.

Ennio Morricone nació en la capital italiana el 10 de noviembre de 1928. Vivió durante su infancia en el bohemio barrio romano de Trastevere, con sus cuatro hermanos, y sus padres, Libera –ama de casa que puso un pequeño taller de costura– y Mario, trompetista profesional. El pequeño Ennio aprendió enseguida a tocar el instrumento de su padre, y cuentan que a los 6 años ya interpretaba sus propias composiciones, dejando claro que tenía un talento natural para inventar nuevas melodías. A los 9 entró en la Academia Nacional de Santa Cecilia, una de las más antiguas instituciones musicales del mundo.

Por aquel entonces se hizo muy amiguito en el colegio de otro niño, un tal Sergio Leone, que iba a tener mucho que ver en su futuro profesional. Ambos habían nacido con pocos días de diferencia, estaban destinados a seguir la profesión de sus respectivos padres (Leone era hijo del director de cine mudo Vincenzo Leone, que firmaba como Roberto Roberti) y jugaban a menudo en la calle. ¿A indios y vaqueros? Quién sabe.

A los 12, Morricone entra en el conservatorio. Corren los duros años de la II Guerra Mundial y pasa hambre, como la mayoría de sus conciudadanos de Roma, si bien el músico siempre ha declarado que las penurias de esta época han sido su mayor fuente de inspiración a la hora de componer sus mejores partituras. Terminada la contienda, en 1946, recibe el diploma de trompeta, y posteriormente otro en instrumentación para orquesta.

Inició su carrera profesional componiendo música para espectáculos teatrales y programas de radio. En el cine comenzó como 'negro' en títulos como Muerte de un amigo, que oficialmente firmó Mario Nascimbene. Aparece por primera vez en los títulos de crédito en El federal, una comedia de poco fuste protagonizada por Ugo Tognazzi y dirigida por Luciano Salce, con el que colaboraría en esta época en varios trabajos similares. "Mis primeros filmes fueron comedias ligeras que requerían scores muy simples, un género que nunca abandoné cuando empecé a trabajar en títulos más importantes con grandes directores", recuerda el músico.

Empieza a destacar cuando compone música para los dramas El éxito, de Mauro Morassi, con Vittorio Gassman y Jean-Louis Trintignant, y sobre todo Antes de la revolución, de Bernardo Bertolucci, elegante composición aparentemente simple, pero tan intensa que presagiaba que Ennio Morricone iba a dar mucho que hablar. Por esta época, el italiano triunfa con sus arreglos musicales firmados con pseudónimo, como el de "Pastures of Plenty", para el cantante folk americano Peter Tevis. También compone para cantantes pop, como en el caso de "Ogni volta", tema que popularizó Paul Anka tras participar con él en el Festival de San Remo, y "Se telefoneando", cantado por Mina, que arrasó.

En el mundillo de las discográficas se amasó un enorme prestigio. Tanto es así que los productores de Por un puñado de dólares estaban muy interesados en contar con él, así que le impusieron al director, Sergio Leone, que se reuniera con su antiguo amigo de la infancia, pese a que él quería trabajar con Angelo Francesco Lavagnino, que había escrito la banda sonora de El coloso de Rodas, su ópera prima como realizador en solitario. "En la productora Jolly Films me hicieron ver Gringo, pero la música me pareció horrible, como de un Dimitri Tiomkin miserable", confesaba un sincero Leone. Aún así insistían tanto que fue a la casa de Morricone. "Me hizo escuchar un corte que los productores habían desechado y que me encantó. Pero lo que realmente me entusiasmó fue un tema que había hecho para un barítono americano y que me llamó la atención inmediatamente". Se trataba de "Pasture of Plenty", donde había hecho los arreglos. "Le pedí que recuperase la base y de ahí salió el tema principal, después de que le pidiera que usara un silbido humano".

Ni el uno ni el otro confiaban demasiado en que el producto (de presupuesto ínfimo incluso en comparación con otros filmes de serie B) tuviera mucha repercusión. De ahí que el realizador firmara como Bob Robertson, mientras que Morricone aparece como Dan Savio. Pero este anonimato trae consigo que ambos trabajen con absoluta libertad, dando pie a un film y a una música realmente memorables. Por un puñado de dólares gana más de un puñado de billetes, hasta el punto de que en los reestrenos ambos deciden incorporar sus auténticos nombres, y ponen en marcha dos secuelas, cada una con más presupuesto que la anterior y un actor americano más a la cabeza del reparto (a Clint Eastwood se unen progresivamente Lee Van Cleef y Eli Wallach).

La música de Por un puñado de dólares se hizo tan popular que a Morricone se le empezó a conocer como "el hombre del silbido". En las dos cintas siguientes, siguió sacándole partido a los sonidos naturales añadidos a la orquesta. En La muerte tenía un precio le saca tajada a un reloj de bolsillo, e incluye aullidos, una tórtola y más silbidos en El bueno, el feo y el malo. Morricone se supera en cada título a sí mismo gracias a la autonomía absoluta que le otorga Leone. "Sergio me dejaba vía libre porque no sólo era desentonado, sino que ni siquiera era capaz de cantar una melodía ni desafinando", recordaba Morricone. "Por eso mismo me parece extraordinaria la inspiración musical de su cine y la intensidad de nuestra relación creativa y me produce además, una cierta ternura: cuando quería indicar un tema mío, se limitaba a decirme: ése que hace 'titití', canturreando muy vagamente. Toda mi música podía resolverse para él en un 'titití', y para mí era siempre una empresa fatigosa identificar a qué tema se refería exactamente".

Desde entonces, Morricone se convirtió en el compositor oficial del spaghetti western, con títulos como Una pistola para RingoYo soy la revoluciónMi nombre es ninguno o Siete pistolas para los Mac Gregor. En este género destaca su trabajo para Cara a cara (1967), de Sergio Sollima, donde aplica una fórmula que le da excelentes resultados, comienza con sonidos básicos y naturales en solitario, incorpora la percusión, y finalmente toca toda la orquesta en pleno.

Al mismo tiempo que triunfa con los westerns, también compone melodías para otros títulos con contenido social y político como La batalla de Argel, de Gillo PontecorvoInvestigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha La clase obrera va al paraíso, de Elio Petri, y sobre todo Sacco y Vanzetti, para la que desarrollo el célebre tema musical "Here's to You", que interpretado por la letrista, Joan Baez, se convirtió en un éxito mundial.

Casado en 1958 con Maria Travia, el maestro tiene cuatro hijos, Marco, Alessandra, Giovanni Morricone (que se dedicaría a la realización cinematográfica) y Andrea Morricone, el único que ha seguido sus pasos como director de orquesta y compositor para películas como Capturing the Friedmans Liberty Heights. Su esposa ha colaborado en algunas composiciones como letrista, por ejemplo se encargó de los textos en latín de La misión, uno de sus mejores trabajos.

Morricone ha estado tan solicitado que en su época de mayor dedicación ha llegado a componer para 20 películas distintas el mismo año, por lo que algunas veces los resultados han sido más bien discretos. Pero cuidó especialmente sus colaboraciones con Leone, pues logra unos mágicos violines en Hasta que llego su hora, en la que cuenta con la voz de Edda dell'Orso, soprano de sensual voz que ha repetido una y otra vez en la obra del compositor. Aparte, incluye nuevos silbidos, que tienen gran importancia en la trama en Agáchate, maldito, y elabora uno de sus mejores trabajos en Érase una vez en América, donde Robert De Niro pedía que se le ejecutara en directo la banda sonora antes de interpretar cada escena. "Actores como él piden que la música se toque en el plató porque les hace meterse en situación. Después se graba el diálogo", recuerda Morricone. La muerte de Leone en 1989 impidió que ambos volvieran a trabajar en nuevos proyectos que tenían planificados, como un film sobre la batalla de Leningrado. "Mi mayor pesar es que no siga vivo", declaró el músico. "No sé hasta donde hubiera llegado. Fue una gran perdida, no sólo para el cine italiano, sino para el cine mundial".

Hasta los años 70, Ennio Morricone se resiste a salir de Italia, donde trabaja con los mejores cineastas, como Pier Paolo Pasolini (Las mil y una nochesSaló o los 120 días de Sodoma), Bernardo Bertolucci (Novecento, otra de sus grandes partituras, La luna) o Mauro Bolognini (La herencia Ferramonti). A finales de la década empieza a participar en producciones internacionales, tras componer un capítulo de Espacio: 1999. Le sigue Exorcista II: El herejeOrca, la ballena asesina y Días del cielo, de Terrence Malick. En los 80 se prodiga en producciones internacionales como El guerrero rojoFrenéticoCorazones de hierroCreadores de sombras y sobre todo Los intocables de Eliot y La misión, donde se supera a sí mismo. En 1988 su música fue uno de los factores clave de que Cinema Paradiso, de Giuseppe Tornatore, se convirtiera en uno de los mayores éxitos del cine italiano, y de que ganara el Oscar a la mejor película de habla no inglesa.

En las últimas décadas, Morricone se ha puesto al servicio de muchas películas, como las de su amigo Tornatore (Están todos bienPura formalidadEl hombre de las estrellasBaarìa) y producciones de Hollywood como BugsyEn la línea de fuegoGiro al infiernoLolita (1997) y Misión a Marte. Realizó un gran trabajo para el húngaro Lajos Koltai, en Sin destino y también ha trabajado para los realizadores españoles Miguel Hermoso (La luz prodigiosa) y Pedro Almodóvar (¡Átame!).

Cinco veces candidato al Oscar sin que le sonriera la fortuna, la Academia quiso compensar esta injusticia. Por eso le otorgó en 2007 el premio honorífico al conjunto de su carrera "por su magnífica y multifacética contribución al arte de la música cinematográfica".

Hombre de fuerte carácter, rompió con Quentin Tarantino porque "coloca la música sin coherencia". El realizador norteamericano, que le había sacado mucha tajada a antiguas composiciones suyas en las dos entregas de Kill Bill, le fichó para escribir la música original de Malditos bastardos, pero finalmente Morricone tuvo que renunciar al trabajo porque no le dio el plazo suficiente. Finalmente, el realizador se apañó con viejas piezas musicales. Tarantino le siguió rindiendo tributo usando cortes musicales suyos en Django desencadenado. "No me gustó, demasiada sangre", dijo el italiano tras verla. Se reconciliaron en 2015, cuando el estadounidense le recuperó para escribir la partitura de Los odiosos ocho, por la que obtuvo otro Oscar, esta vez conpetitivo, en la categoría de mejor música original.

En 2020, poco antes de su fallecimiento, se anunció que había ganado el Premio Princesa de Asturias en España, junto a John Williams.

  Escucha una selección de las mejores bandas sonoras de Ennio Morricone, desde "Por un puñado de dólares" hasta títulos más recientes como "Malena" o "Karol".

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