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Cannes 2012: Un festival fiel a sus autores, con fuerte sabor americano

Anunciada, como de costumbre, en varias andanadas, la selección de la 65 edición del Festival de Cannes, que tendrá lugar del 16 al 27 de mayo, ofrece un panorama que muchos consideraran como repetitivo, que los feministas critican como discriminatorio -no hay ninguna directora en la selección-, pero que todos reconocen que marca un retorno significativo del cine americano, que enviará este año una nueva generación de interpretes prestigiosos, algunos grandes figuras para el público adolescente.

La mayoría de las películas que concurren a los premios del Jurado que preside Nanni Moretti (16 de 22) están firmadas por directores que ya han estado en Cannes, a menudo ya premiados, incluso con el máximo galardón, la Palma de Oro, como Michael Haneke, Abbas Kiarostami, Ken Loach o el joven rumano, Cristian Mungiu. Solo tres no tienen ningún pasado en el Festival: Wes Anderson, Andrew Dominik y John Hillcoat. Aunque es cierto que la proliferación de películas en las diversas secciones hace difícil escapar a la repetición de los autores. Y en el fondo, los responsables de la selección, sobre todo Thierry Frémaux, Delegado General, más que su presidente, Gilles Jacob, estarán siempre tentados a ofrecer un plato ya reconocido que un producto que aún no ha demostrado su excelencia. Se trata, por otra parte de confirmar que hay un Club de Autores de Cannes, unidos al Festival a lo largo de los años, que han hecho su carrera a su sombra desde hace medio siglo. Pensemos por ejemplo en Ken Loach, un habitual de Cannes, que presentará este año su tercera selección consecutiva, sin olvidar su presencia en otras numerosas ocasiones.

Los nuevos

Con todo, los nuevos autores estarán presentes, como Wes Anderson, que tendrá el honor de abrir el certamen con Moonrise Kingdom, la historia de un niño y una niña que deciden fugarse de un campo scout creando la natural inquietud bajo la amenaza de una tormenta. Anderson adora sorprender con un humor inesperado que pone de relieve situaciones insólitas. Pero no puede decirse que sea desconocido ni del publico ni de la critica. Entre los actores están Bruce Willis y Edward Norton, además de un viejo cómplice de Anderson, Bill Murray.

Los otros “nuevos” son mucho menos conocidos: John Hillcoat y Andrew Dominik. El primero presenta Lawless que adapta una novela de Matt Bondurant, sobre una familia que trafica con whisky en los años de la Ley Seca. Hillcoat es australiano como lo es el otro “nuevo”, Andrew Dominik, que con Killing Them Softly nos introduce en las investigaciones de una serie de robos cuyas víctimas son casinos protegidos por la mafia. Aunque el certificado de origen sea australiano, las dos películas pueden considerarse como americanaspor sus actores. Baste citar a Shia LaBeouf por la primera y a Brad Pitt, Richard Jenkins o Sam Shepard por la segunda. En esta avanzada del cine americano en Cannes se pueden situar igualmente The Paperboy de Lee Daniels con Nicole Kidman y Zac Efron, basado en la novela de Peter Dexter y Mud de Jeff Nichols, la historia de un fugitivo ayudado por dos muchachos en una isla del Mississippi, con Matthew McConaughey y Reese Whiterspoon.

Viejas glorias y laureados

De las viejas glorias del Festival es preciso citar en primer lugar a Alain Resnais (90 años) que presentaba en 1959 -fue mi primer festival- Hiroshima, mon amour, sobre un guión de Marguerite Duras, creando una gran polémica. Hoy llega de forma más discreta con Vous n’avez encore rien vu, adaptación de una obra teatral, Euridice (es una de las especialidades de Resnais), del gran dramaturgo francés, Jean Anouilh.

Y sin salir del recuerdo conviene señalar que la actriz de Hiroshima, mon amour, Emmanuelle Riva, forma con Jean-Louis Trintignant la pareja central de Amour, una pareja que debe resistir a la realidad de la vejez y de la enfermedad. Y aquí es un austríaco, Michael Haneke, Palma de Oro en 2009 por La cinta blanca, el que firma una película enteramente francesa.

El capítulo de los veteranos que ya han ganado una Palma de Oro, como Haneke, comprende, ya lo hemos dicho, a Ken Loach en lo que es quizá una novedad para él, la comedia, la de una familia que en The Angels' Share monta su propia destilería de whisky. Otro autor con Palma de Oro es Abbas Kiarostami, que como Tarkovski en su tiempo, ha debido abandonar su país para rodar lejos, esta vez en Japón, Like Someone in Love, una historia en principio osada: la joven estudiante que se prostituye para pagar sus estudios y que encuentra la ayuda desinteresada de uno de sus clientes. Existe una gran curiosidad para ver como Kiarostami aborda un mundo tan alejado del suyo.

En busca de la consagración

Hay que citar aquí aún al rumano Cristian Mungiu, sorpresa en 2007 al llevarse la Palma áurea con 4 meses, 3 semanas, 2 días, película que daba una visión escalofriante del aborto bajo el régimen comunista de Nicolae Ceausescu. Esta vez nos conduce en Beyond the Hills a un mundo sorprendente, un monasterio ortodoxo en el que tienen lugar acontecimientos extraordinarios. La presentación de esta película es importante para el director, como una especie de reválida de su categoría de cineasta. Lo mismo puede decirse de Mateo Garrone que con Il grande fratello, obra sobre un programa de la televisión italiana, debe confirmar su talento ya recompensado en 2008 con Gomorra. Hay todavía una lista de autores a confirmar que a pesar de sus cualidades están aún lejos de la veteranía que pide el Club de Cannes: el ucraniano Serguei Loznitsa (En la bruma), el austriaco Ulrich Seidl (Paradise: Liebe), los coreanos Im Sang-soo (The Taste of Money) y Hong Sang-soo (In Another Country), que representan el cine oriental, y en fin, el egipcio Yousry Nasrallah que en Despues de la batalla aborda el tema de la revolución de la plaza Tahir. Caso diferente es el del danés Thomas Vinterberg, uno de los defensores de “Dogma”, ausente de Cannes desde Celebración (1998) que vuelve, después de varios fracasos económicos, con The Hunt.

Las apuestas francesas

Francia espera mucho de sus películas. Entre ellas se encuentra un “autor maldito”, Leos Carax, ausente del Festival desde 1999, con Pola X había confirmado su imagen de autor pretencioso e incomprensible. Vuelve esta vez, siempre interpretado por su actor preferido –Denis Lavant– con Holy Motor, formando pareja con la cantante australiana Kylie Minogue, un retorno al primer plano que encierra para Carax grandes riesgos.

Los franceses apuestan sobre todo por la última obra de Jacques Audiard, De rouille et d’os, adaptación de los relatos del canadiense Craig Davidson, pero transplantados à Francia. Al parecer es una brutal historia de amor y de violencia, con situaciones y personajes extremos, que marca el retorno a Francia, después de sus éxitos americanos, de Marion Cotillard, enfrentada a Matthias Schoenaerts, la revelación belga de Bullhead. Se trata de la sexta película de Audiard y es preciso reconocer que el hijo del famoso dialoguista francés de decenas de películas populares nunca ha defraudado.

Los jóvenes

También se espera mucho de Walter Salles, que deberá explotar su prestigio de director con la adaptación de On the Road, la novela de Jack Kerouac considerada como la mejor expresión del espíritu de los años cincuenta. Aunque existe siempre el riesgo cuando se aborda una novela representativa de una época, medio siglo más tarde, de defraudar a los incondicionales del original. Esta película cuenta con los actores americanos que deberán ser este año una de la bazas de Cannes. Así la pareja de Crepúsculo, ha escapado de la saga vampírica. A Kristen Stewart la encontraremos en las carreteras de Salles, mientras que Robert Pattinson encarna el protagonista de Cosmópolis, de David Cronenberg. También aquí se trata de la adaptación de una novela, la de Don DeLillo, que cuenta la aventura de un “golden boy” que atraviesa Manhattan en su lujoso automóvil y que descubre un mundo caótico. Todo parece indicar que Cronenberg vuelve a ceder a sus pasiones de destrucción y a sus visiones negativas del mundo, en este caso la sociedad capitalista.

América Latina y demás

El cine de América Latina, bien representado en las secciones paralelas, cuenta con una sola película en la selección oficial, la de Carlos Reygadas, Post tenebras lux, es la tercera vez que el mexicano está presente en Cannes. Con este autor no se sabe nunca lo que puede pasar, pues lo vimos evolucionar desde la provocación gratuita de Batalla en el cielo al estilo riguroso de Luz silenciosa, que tenia su inspiración reivindicada en Dreyer.

No habrá tiempo, desgraciadamente, de verlo todo, pero sí quiero destacar algunos títulos de la veintena de obras presentadas en Un certain Regard, selección oficial fuera de concurso. Ahí figuran Elefante blanco de Pablo Trapero -coproducida por España-, 7 días en La Habana, obra colectiva entre otros de Trapero, Benicio del Toro, Juan Carlos Tabío, Julio Medem y Elie Suleiman, La playa (2012), del colombiano Juan Andres Arango, o Después de Lucía, del mexicano Miguel Franco. Entre las obras de otras procedencias son esperadas Antiviral, del canadiense Brandon Cronenberg -hijo de David Cronenberg-, La piragua, del senegalés Moussa Taoure, y Beasts of the Southem Wild, de Benh Zeitlin, que obtenía un gran éxito en el Festival de Sundance.

La película de clausura será la última rodada por Claude Miller, terminada poco antes de morir. Su presencia es quizás también simbólica pues en este Festival, que parece inspirarse fundamentalmente de la literatura, será Thérèse Desqueyrou , adaptación de la famosa novela de François Mauriac interpretada por Audrey Tautou y Gilles Lellouch, la que cerrará el certamen.

Los festivales paralelos

Al hablar del Festival de Cannes, lo más justo seria emplear la palabra en plural, puesto que hay en realidad varios Festivales paralelos: la Semana de la Crítica y la Quincena de Realizadores. Los dos tiene este año la novedad de tener nuevos responsables: Charles Tesson de la Semana, 57 años, antiguo redactor jefe de Cahiers du Cinéma, y Edouard Waintrop de la Quincena, 59 años, antiguo periodista de Libération y ex director del Festival de Friburgo.

La Semana, después de un 2011 brillante, presentará diez películas que son, como exige su reglamento primeras o segundas obras. Una parte significativa está reservada a América Latina (Los salvajes del argentino Alejandro Fadel, Aquí y allá del mejicano Antonio Méndez Esparza), así como al cine israelí y de la India (Vecinos de Dios de Meni Yaesh y Peddlers de Vasan Bala).

La Quincena presentará 21 películas este año, dejando un lugar significativo a la comedia, lo que es inhabitual. Así por ejemplo Adieu Berthe de Bruno Podalydès se encuentra en la selección. Pero como Edouard Waintrop quiere también sorprender, la selección es especialmente variada, yendo del cine policiaco indio al film de estudio chino, pasando por el documental, el cine comprometido, sin olvidar la animación. En esta selección se encuentra la película española de Jaime Rosales Sueño y silencio, la argentina, coproducida por España, Infancia clandestina, de Benjamín Ávila, y una primera obra del colombiano William Vega, La Sirga. Chile estará también presente con No de Pablo Larrain, y de forma menos directa por la última película del francochileno Raúl Ruiz, desaparecido el año pasado, La noche de enfrente. Michel Gondry abrirá el fuego con We and the I, rodada en Nueva York.

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