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Biografía

Shia LaBeouf

Shia LaBeouf

34 años

Shia LaBeouf

Nació el 11 de Junio de 1986 en Los Angeles, California, EE.UU.

El futuro actor de moda

06 Junio 2007

A punto de cumplir 21 años el rostro de Shia LaBeouf es cada vez más familiar entre el público. Su prolífica carrera hasta la fecha y su futura participación en títulos de renombre, le allanan el terreno en el siempre complicado Hollywood.

Puede que ahora atraviese la fase en la que no es fácil vincular un nombre a un rostro. Por un lado su cara, cada vez más común en los últimos estrenos, y por otro, su nombre, Shia LaBeouf, bastante difícil de pronunciar, pero que cada vez suena más familiar. Es de prever que esto cambiará, no sólo por lo que ha hecho, sino por lo que está por venir. Con los ojos puestos en el futuro, Shia LaBeouf confiesa que cuando comenzó “era pobre y no sabía nada sobre las técnicas de actuación. Lo único que conocía era el dinero y cómo conseguirlo. Mi motivación inicial era la codicia”. LaBeouf nació en un barrio de escasas posibilidades de Los Ángeles el 11 de junio de 1986. Hijo único, sus padres se divorciaron y él se quedó al cuidado de la madre. Cuando era pequeño realizaba pequeñas actuaciones en su barrio, hasta que vio a un amigo en una serie de televisión. Entonces tenía 7 años y decidió que sería actor. Habló con su madre y juntos se pusieron manos a la obra. Al día siguiente ya estaban buscando un agente, y al poco tiempo probaban suerte en distintas audiciones. Con 12 años comenzó su andadura en cine y televisión. La tele ocupó la mayor parte de su tiempo, entre series y telefilmes. Durante esos años participó en títulos como De repente Susan, Expediente X o Urgencias. Al cabo de los años, con la seguridad de su futuro bien elegido, LaBeouf pasó por la Magnet School of Performing Arts en la Universidad del Sur de California.

Cinco años después de su debut como actor, Disney contó con él para protagonizar La maldición de los hoyos (2003). Dada su afición a la música, el joven LaBeouf no dejó escapar la oportunidad de componer “Dig It”, uno de los temas de la banda sonora. En su faceta interpretativa, tuvo la posibilidad de trabajar junto a Sigourney Weaver y Jon Voight. Entonces su vida cambió. Esta película dramática producción de Walden Media, llena de fantasía y tesoros escondidos, le abrió las puertas a un mundo nuevo. El joven actor descubrió “la artesanía que hay detrás de una interpretación”. Como él mismo explica, “Voight se convirtió en mi mentor y me abrió los ojos sobre la técnica de la actuación y lo mágica que puede ser”. Con otra percepción sobre su trabajo, LaBeouf fue elegido para protagonizar la serie familiar Even Stevens, de cierto éxito en Estados Unidos.

Su carrera continuó a ritmo casi frenético, y el mismo año que acabó la serie, apareció como secundario en Dos tontos muy tontos (Cuando Harry encontró a Lloyd) (2003), una comedia precuela de la dirigida por los Farrelly. Estos papeles secundarios se sucedieron en Los Ángeles de Charlie. Al límite (2003), cinta de acción donde coincidió con Cameron Díaz, Demi Moore, Drew Barrymore y Lucy Liu, Yo, Robot (2004), historia de ciencia ficción con Will Smith como protagonista, o Constantine (2005), título criminal futurista con Keanu Reeves a la cabeza. Supo intercalar estos papeles secundarios con alguno protagonista, como sucedió en The Battle of Shaker Heights (2003), un drama sobre un joven estudiante que vive entre el mundo real y un mundo imaginario creado por él mismo; o en Juego de honor (2005), un drama deportivo basado en hechos reales con el golf como marco. Sus inquietudes le llevaron a ponerse detrás de la cámara en 2004. LaBeouf y su amigo Lorenzo Eduardo, con quien tiene una productora de cine y un estudio de grabación de hip-hop, dirigieron el cortometraje Let’s Love Hate.

Actualmente se ha convertido en un habitual de las pantallas gracias a títulos como Bobby (2006), un drama que transcurre en la jornada en que asesinaron a Robert Kennedy. Esta película coral le posibilitó trabajar junto a un gran número de actores de renombre como Anthony Hopkins, Helen Hunt, William H. Macy, Sharon Stone o Martin Sheen. LaBeouf encarnó a un joven algo díscolo comprometido con la causa de Kennedy. Las locuras que vivía junto a su compañero de fatigas, se convirtieron en una de las partes más divertidas del film. Tiene pendiente de estreno Memorias de Queens, un drama sobre la vida en ese barrio neoyorquino. Él y Robert Downey Jr. dan vida a la versión adolescente y adulta respectivamente del personaje protagonista. Su trabajo, compartido con el del resto del reparto, le valió el premio a mejor actor en el Festival Internacional de Cine de Gijón. Una labor de grupo que también fue reconocida en el Festival de Sundance. También está por estrenar el thriller Disturbia, donde es un joven “mirón” que acaba implicado en lo que parece el asesinato de un vecino.

Los diversos géneros que pueblan su filmografía, ponen de manifiesto el temor que tiene el actor a encasillarse. De ser cierto que en la variedad está el gusto, el futuro de LaBeouf se anuncia muy bonito. Espera el estreno de Locos por el surf, una cinta de animación sobre pingüinos surferos, donde ha prestado su voz al protagonista. Sin embargo, el plato fuerte reside en Transformers, premiada por la MTV antes de que se haya estrenado, y en la cuarta entrega de las aventuras de Indiana Jones. Si se espera que la versión cinematográfica de los muñecos robóticos que ha rodado Michael Bay sea el éxito de taquilla de este verano, qué decir de la, ansiada por muchos, nueva entrega del arqueólogo aventurero, donde LaBeouf será el hijo del héroe. Si en la primera ha coincidido de nuevo con su querido Jon Voight, en la segunda trabajará a las órdenes de Steven Spielberg. Parece que es sólo cuestión de tiempo que su nombre impronunciable pase a formar parte del vocabulario más cotidiano, y eso sí, sin olvidar nunca su cara.

Filmografía
Honey Boy

2019 | Honey Boy

La familia que tú eliges

2019 | The Peanut Butter Falcon

Una deliciosa y fresca cinta de aventuras contemporáneas, claramente deudora de la narrativa de Mark Twain, es como si estuviéramos viviendo nuevas andanzas de Huckleberry Finn o Tom Sawyer, ya que los protagonistas viajan, navegan y se meten en líos perseguidos por delincuentes, mientras forjan su singular camaradería. Describe la amistad improbable entre Zak, inocente y bondadoso joven con síndrome de Down fugado de la residencia de ancianos estatal que le acogía, y Tyler, tipo asocial con problemas desde la muerte de su hermano. Contra pronóstico, éste ayudará al otro en su peculiar sueño de conocer a un luchador de wrestling al que admira, y que podría introducirle en tan singular disciplina. Aunque les pisan los talones una cuidadora del centro, la dulce Eleanor, y dos matones que quieren saldar cuentas con Tyler. Los debutantes Tyler Nilson y Michael Schwartz escriben y dirigen su film con buen pulso, con un desarrollo de la relación de los personajes protagonistas en línea con la oscarizada Rain Man. La idea, también con Eleanor, es subrayar la fuerza de los lazos que llevan a constituir una familia. Arriesgan y logran nota alta en el clímax de la pelea, arriesgadísimo, pues la línea entre lo sublime y lo ridículo, ya se sabe, puede ser muy tenue, y el caso es que funciona a la perfección. Zack Gottsagen, que es realmente Down, demuestra una enorme naturalidad, al estilo de Jesús Vidal en la celebrada Campeones. Y está muy bien arropado por todo el reparto, donde Shia LaBeouf y Dakota Johnson saben mostrar su lado más encantador.

7/10
Borg McEnroe

2017 | Borg McEnroe

Una película modélica a la hora de ofrecer un acercamiento biográfico a dos tenistas excepcionales, el sueco Björn Borg, ya veterano en este deporte, y el estadounidense y joven John McEnroe, tomando como anclaje la histórica final de Wimbledon que les enfrentó en 1980. El cineasta danés Janus Metz, procedente del documental, y que aquí debuta en el largometraje de ficción, aprovecha su background para ofrecer un relato riguroso y creíble, que en ningún momento cede a los clichés hipersobados del subgénero del drama deportivo, como los efectismos extemporáneos, lo que no significa que el film carezca de emoción, estamos ante una trama que es pura épica. El guión de Ronnie Sandahl que Metz traslada a la pantalla, sabe entrelazar presente –el torneo de Wimbledon de 1980– con oportunos flash-backs acerca de la trayectoria de ambos tenistas, remontándose a sus épocas infantiles o de "teenagers". Lo que permite introducir escenas inteligentes, muy bien pensadas, que definen con justeza el carácter de cada uno, además de la presión ejercida por entrenadores, familia, seres queridos, o las distintas reacciones que invitan a la etiqueta fácil, ya sea la frialdad de Borg, o las rabietas más propias de adolescente de McEnroe. Los actores brillan con luz propia. Resulta fundamental, por supuesto, la versión adulta de los personajes, y ciertamente lo hacen muy bien Sverrir Gudnason y Shia LaBeouf, ambos muy contenidos en distintas direcciones, según lo requiere interpretar a Borg o a McEnroe. Pero también merece la pena señalar el trabajo de los actores jóvenes en estos personajes, Marcus Mossberg y Leo Borg, y Jackson Gann. La rivalidad deportiva y lo que puede ser su relación humana están perfectamente atrapadas. En este tipo de filmes, suele ser especialmente difícil de describir el entorno de los deportistas que aspiran a lo más alto, y que ejercen de un modo u otro una gran presión, no se les quiere decepcionar, y en el caso de los entrenadores, recurren a tácticas psicológicas de motivación que pueden tener efectos contraproducentes. Todo este delicado material está muy bien manejado, y se beneficia de las buenas interpretaciones de Stellan Skarsgård, que da vida a Lennart Bergelin, entrenador de Borg, Tuva Novotny, que es Mariana Simionescu, prometida de Borg, y Ian Blackman, el padre de McEnroe.

7/10
American Honey

2016 | American Honey

Una vigorosa road-movie por la América profunda, cuadro de una juventud ingenua y soñadora, marginal, maleada y desnortada, escrito y dirigido por Andrea Arnold, una cineasta que ya había dado pruebas de un estilo muy personal en Fish Tank y en su interpretación del clásico de Emily Brontë Cumbres borrascosas. Sigue a Star, una adolescente quien, atraída por el carismático Jack, deja atrás su desestructurado hogar para unirse a un alocado grupo de chicos y chicas de su edad, una especie de comuna donde reina la promiscuidad y el consumo de drogas y alcohol. Viajan de un lado para otro por Oklahoma, ganándose la vida con la venta de suscripciones a revistas, un negocio donde los dirige con mano firme Krystal, y en que todos los recursos de la picaresca sirven para pescar potenciales clientes. Arnold es fiel a su forma cruda de servir las imágenes, con mucha cámara en mano, manejada con cierta frescura; y maneja muy bien el osado formato de pantalla 4:3, con cuidados encuadres. Por momentos el film se diría una versión muy particular de la escuela de rateros de Oliver Twist, donde una fea realidad social –personas descartadas o marginadas por la biempensante burguesía o los que ostentan el poder–, no impide albergar ciertos sueños, una vida tranquila y apacible, “cuarenta acres de tierra y una mula”. A excepción de Shia LaBeouf, un actor comercial que en los últimos tiempos se diría que ha practicado una excéntrica automarginación que le hace muy apto para el papel de Jack, el resto de actores son desconocidos, incluida la protagonista, Sasha Lane, que aguanta con aplomo el peso de la película, su Star es una adecuada mezcla de inocencia, ternura y carácter.

6/10
Man Down

2015 | Man Down

Corazones de acero

2014 | Fury

Al final de la II Guerra Mundial, los Aliados inician su ofensiva final en el frente europeo. Norman Ellison, joven taquígrafo que sólo lleva ocho semanas alistado, es enviado a servir al tanque Sherman dirigido por el veterano sargento Wardaddy. Aunque se siente superado por las duras situaciones que sobrevienen, el chico aprende poco a poco a afrontar el horror bélico. David Ayer está detrás de dos brillantes películas que mostraban el día a día de los agentes de policía enfrentados a la violencia, pues ejerció como guionista en Training Day (Día de entrenamiento) y escribió y dirigió Sin tregua. También fue el autor del libreto del film sobre los tripulantes de un submarino U-571. Corazones de acero tiene muchos elementos en común con estos títulos, pues se centra en el compañerismo de los protagonistas, también en un entorno hostil, y encerrados en un espacio muy cerrado, como en el último largometraje citado. Esto trae inevitablemente a la memoria la magistral La diligencia, de John Ford, también por su énfasis en la relación entre personajes de caracteres variopintos, en este caso los hombres que se ocupan de un tanque. Los protagonistas están descritos con tridimensionalidad, lo que da pie a grandes interpretaciones, sobre todo por parte de Brad Pitt –productor, que se ha reservado el papel más complejo, pues da vida a un sanguinario implacable con el enemigo, pero que también tiene aspectos nobles–, y el joven Logan Lerman, que fue Percy Jackson en la conocida saga juvenil, y que aquí tiene el arco de evolución más amplio. Pero también brillan como secundarios sus compañeros de vehículo acorazado, Michael Peña –el latino y racional–, Shia LaBeouf –el religioso– y Jon Berthal –el desequilibrado peligroso–. Aunque no se recrea en la violencia, ésta no se escatima cuando procede, muy en la línea de La cruz de hierro, de Sam Peckinpah. Todo parece enormemente realista y bien documentado (salvo curiosamente los disparos, artificiosamente superpuestos a la imagen). Y si bien pone de manifiesto la crueldad de los nazis, que provocaron la guerra, también muestra las brutalidades y el fanatismo de los estadounidenses, que surgen de la reacción ante la barbarie, pero igualmente injustificables. Además, Corazones de acero cuenta con algunas secuencias brillantes, como la entrada de los protagonistas en la casa de dos primas alemanas, llena de suspense, o el enfrentamiento con el 'antitanques' alemán, donde Ayer deja claro que aunque tiene más prestigio como libretista, también es un realizador de primera.

7/10
The Necessary Death of Charlie Countryman

2013 | The Necessary Death of Charlie Countryman

Recién llegado a Bucarest, Charlie se reúne con Gabi, el amor de su vida. Pero ella está con un cruel líder gangsteril cuyos secuaces persiguen sin piedad al ingenuo americano. Charlie Countryman arriesgará su vida por a mor.

Nymphomaniac (II)

2013 | Nymphomaniac

Segunda entrega de Nymphomaniac, último trabajo del danés Lars von Trier, dividido en dos volúmenes por razones exclusivamente comerciales debido al largo metraje de la propuesta. Sigue por tanto el esquema apuntado en Nymphomaniac (I) de ocho capítulos, la narración de sus tribulaciones a cargo de Joe, una ninfómana que ha sufrido un violento ataque, y ha sido acogida en su casa por el solitario erudito Seligman. La novedad estribaría en que las perversiones de su adicción al sexo resultan cada vez más truculentas, en este segundo volumen habría espacio para el “ménage à trois” interracial, el sadomasoquismo, la pedofilia y la corrupción de jóvenes, e incluso las relaciones lésbicas acaba metiéndolas el director en ese mismo saco. El conjunto, con imágenes bastante explícitas, es sumamente desagradable, como cabe imaginar. Lars von Trier es un artista con talento, pero le pierde su enorme ego, y la sensación de que en su prodigiosa inteligencia algunas piezas se han desencajado. Ciertas imágenes y pasajes de la película son poderosos, con recursos visuales imaginativos. Pero al tiempo domina una gran pedantería en el toma y daca que mantienen Joe y Seligman, con éste trayendo a colación insufribles comparaciones filosóficas, musicales y religiosas a las historias de aquélla. Resulta irritante cierto tono cínico de superioridad burlona, “yo soy el chico más listo de la clase y vosotros no” podría estar pensando el director danés. A veces da la impresión de que debido al período de “no-entrevistas” que se ha autoimpuesto Von Trier tras su polémicas declaraciones en Cannes acerca de Hitler, el director suple concediéndose con esta película una autoentrevista, haciendo decir a los personajes lo que piensa sobre cuestiones controvertidas, e incluso convirtiéndolos en portavoces de sus propias contradicciones a través de unos Joe y Seligman en discusión. De modo que afirma ser, no antisemita, sino antisionista, larga un peculiar discurso sobre las mujeres sufrientes por culpa de los hombres, o expresa admiración por los pedófilos que no ejecutan sus fantasías. En general Von Trier, director y guionista, muestra amplias carencias en su limitada visión antropológica, sólo en el padre de Joe apreciamos un poco de humanidad más allá del estrecho canuto sexual de la película. No hay explicaciones para la ninfomanía de Joe, la posibilidad del cambio parece descartada, y la apelación en algunos momentos al amor y a las supuestas connotaciones morales del relato son de escasa entidad, se dirían que forman parte del juego del cineasta danés para autojustificarse y dar al amplio espectro de espectadores que reconocen su talento algo que les pueda contentar.

3/10
Nymphomaniac (I)

2013 | Nymphomaniac

Seligman, críptico profesor de origen judío, recoge de la calle a Joe, una mujer tirada en medio de la calle con signos de haber sufrido violencia física. La lleva a su residencia, donde ella le contará con pelos y señales la historia de cómo el desenfrenado deseo sexual que siente desde que era una niña le ha conducido a la perdición. Resulta complicado el análisis de una obra tan errática como Nymphomaniac (I) cuando el film se presenta como una versión “recortada con autorización del director” y como la mitad de un díptico, apelando a no se sabe qué limitaciones de libertad que en realidad parecen meditadas estrategias de marketing (todo apunta a que se pretende vender no sólo la segunda parte, sino también la 'versión íntegra'). En cualquier caso, parece una obra tan viva que posibles giros en su continuación podrían alterar la percepción que ofrece el visionado aislado de esta entrega inicial. Por lo visto en Nymphoniac (I) “autocensurada”, Lars Von Trier se adentra muy a fondo en la mente de una ninfómana, con complejo de Elektra, cuya patología bien podría ser representativa de una sociedad igualmente enferma, en la que las adicciones sexuales compulsivas no permiten tener en cuenta posibles daños ocasionados a otras personas, ni en definitiva el respeto de unas reglas morales. Capaz de alumbrar obras bastante sólidas (Dogville, Bailar en la oscuridad, Melancolía) y otras discutibles (Anticristo, Los idiotas), Von Trier se queda en esta ocasión a medio camino. Por un lado, vuelve a demostrar su capacidad para crear imágenes de enorme potencia, y para sacar interpretaciones desgarradoras, en esta ocasión tanto por parte de actores habituales de su cine (Charlotte Gainsbourg, Stellan Skarsgård), como de otros insólitos en su filmografía (Shia LaBeouf metido en un berenjenal muy sórdido, Jamie Bell o una Uma Thurman a gran nivel). Quizás desentone en Nymphomaniac (I) Christian Slater, que a pesar de sus esfuerzos no parece la mejor elección como padre de la protagonista, mientras que la gran estrella de la función, la debutante Stacy Martin, demuestra ser buena actriz, pero también una pobre víctima de los desvaríos más truculentos del realizador danés. Angustiosa y desagradable hasta la saciedad, Nymphomaniac no está exenta de cierto interés, en su constatación de que cuando no se cree en el amor (el autor del film no es ni mucho menos un dechado de optimismo) el sexo conduce a una espiral mediante la que el individuo se encierra en su propio hastío y desesperación. Dividida esta primera parte en cinco capítulos (de un total de ocho), sobresale el tercero, en que la protagonista toma conciencia de las consecuencias de sus actos al conocer a la esposa y madre engañada (Thurman). Si bien, el tono surrealista de este segmento podría parecer extremadamente artificioso a parte del público. A Von Trier le pierde sobre todo su afán de escandalizar, con ensoñaciones incestuosas y fragmentos pornográficos muy explícitos que pretenden ser “novedosos”, incluso involucrando a personajes menores de edad que pueden herir hasta a sensibilidades que están de vuelta de todo. También sobra su peligrosa tendencia a volverse discursivo, como cuando se compara el apetito sexual de la protagonista con la música polifónica, una metáfora válida que da juego estéticamente, pero estropeada porque tanto Gainsbourg como Skarsgård parecen a punto de dar una conferencia. Hasta se explica didácticamente, por si alguien la desconoce, en qué consiste la sucesión de Fibonacci.

4/10
Lawless (Sin ley)

2012 | Lawless

Los años de la Ley Seca. Los hermanos Bondurant, Forrest, Howard y Jack, trafican con alcohol en el condado de Franklin, en Virginia, y no están dispuestos a pagar "peaje" al recién llegado y corrupto fiscal del distrito, como el resto de sus vecinos. Charlie Rakes, violentísimo agente especial a las órdenes del fiscal, utilizará métodos nada sofisticados para hacer entrar en razón a los hermanos, empezando por su líder, el hermano mayor, Forrest, al que sus sicarios dan por muerto tras rebanarle el pescuezo. Comenzará una espiral de violencia en progresión creciente, mientras el hermano pequeño, Jack, fascinado por la riqueza que genera el alcohol, trata de demostrar a Forrest que tiene madera de contrabandista; lo que trata de hacer compatible con cortejar a la hija del pastor de la iglesia local. John Hillcoat no brilla a la misma altura que en La carretera, con esta historia basada en hechos reales. Maneja un guión de Nick Cave, que se basa en los recuerdos recogidos por Matt Bondurant, descendiente de la familia retratada en el film. Entrega un film exageradamente violento, muy gráfico sin que venga demasiado a cuento; no parece valer la excusa de que está desmitificando con el despojo de toda gloria en las acciones violentas. Los hermanos aparecen más bien deshumanizados, empezando por el Forrest de Tom Hardy. Más comprensible es Jack, una suerte de niño grande, que encaja con el aspecto imberbe de Shia LaBeouf. Y desde luego el sádico personaje de Guy Pearce se acerca a la caricatura, a su lado hasta el Al Capone de Robert De Niro en Los intocables parece humano. También las actrices parecen algo descolocadas en el film, aportan su buen hacer, pero los personajes de Jessica Chastain y Mia Wasikowska son demasiado limitados, sólo en un par de escenas logran brillar. Queda la estupenda recreación de época, el buen sentido del ritmo y la gran fotografía de Benoît Delhomme, por ejemplo los encuadres de la escena final en el túnel.

5/10
Pacto de silencio

2012 | The Company You Keep

Una activista de los años 60, que participó en un atraco donde murió un vigilante de seguridad, se entrega al FBI después de permanecer 30 años huida de la justicia. Esto permite que un periodista descubra que un respetado abogado, viudo y padre de una adolescente, es en realidad Nick Sloan, también activista perseguido por el mismo suceso. Lo que le obliga, tras entregar la custodia de su hija a su hermano, a una extraña huida, que se diría errática, donde intenta establecer contacto con los camaradas antisistema de antaño. Adaptación de una novela de Neil Gordon a cargo de Lem Dobbs, dirige Pacto de silencio Robert Redford, consigo mismo como protagonista, lo que sólo había hecho en otras dos ocasiones, en El hombre que susurraba a los caballos, y en Leones por corderos. Se trata sin duda de una historia muy de la generación de Redford, aunque no falten algunos roles para actores jóvenes, Brit Osborne, Anna Hendrick y, sobre todo, Shia LaBoeuf. Éste da vida al periodista, y de alguna forma encarna la situación actual con los desafíos heredados de esos idealistas de los años 60, que en desacuerdo con acciones del gobierno de su país, que suponían numerosas muertes violentas, tomaron un camino donde, a pesar de las buenas intenciones, no faltaron, tampoco, las equivocaciones. Para representar a esos luchadores ya envejecidos, que deben preguntarse si las decisiones que fueron tomando valían la pena, Redford a escogido a una pléyade de estupendos actores, donde reconocemos a Susan Sarandon, Nick Nolte, Julie Christie, Brian Gleeson, Chris Cooper, Richard Jenkins, Sam Elliott... La película de Redford no es perfecta, a ratos resulta reiterativa y se estanca; el esfuerzo consciente por no tratar de imponerse al espectador es encomiable, pero como consecuencia a veces le falta un hervor. Pero se agradece su puesta de escena clásica, la cuidada definición de personajes interpretados por actores muy bien dirigidos, y el esfuerzo por tratar temas de entidad, pensando en los desafíos a que se enfrenta la juventud actual, un enfoque que ya vertebraba Leones por corderos. De modo que se recuerda que ciertas cuestiones que conforman la sociedad civil son responsabilidad de todos, y que la lucha por defender las propias ideas –en la arena política o en los medios de comunicación– no debería realizarse a cualquier precio, sobre todo si ese precio consiste en pisotear los derechos individuales de las personas, empezando por el de su propia vida.

6/10
Transformers: El lado oscuro de la Luna

2011 | Transformers: Dark of the Moon

Tercera superproducción sobre los alienígenas de metal, creados por la factoría de juguetes Hasbro y convertidos desde 2007 en protagonistas del celuloide gracias a Paramount Pictures. Al margen de la historia, mucho se ha hablado de esta parte debido a la ausencia de la estrella Megan Fox, quien se dio conocer al mundo como la despampanante compañera de Shia LaBeouf en Transformers y Transformers: La venganza de los caídos. Al parecer la morena actriz fue despedida por desavenencias con Michael Bay, quien para sustituirla ha contratado a Rosie Huntington-Whiteley, otra explosiva jovencita, esta vez rubia, que ha llenado desde entonces portadas y noticias rosas del mundo hollywoodiense. Y en el film luce palmito hasta la exageración. El film comienza presentando a Sam Witwicky en apuros laborales, haciendo entrevistas y no encontrando su lugar en la vida normal, al contrario que su nueva novia, Carly, quien es la mano derecha de un poderoso empresario. Entretanto los autobots (robots buenos) viven aliados con los humanos, manteniendo el planeta en paz. Sin embargo, un secreto relacionado con la llegada del hombre a la Luna en 1969 volverá a traer la guerra entre los autobots y los decepticons (robots malos), los cuales pretenden reconstruir en la Tierra su desaparecido planeta Cibertron. Ni que decir tiene que Witwicky volverá a la carga y luchará con sus amigos Optimus Prime y Bee para detener a los transformers malvados. Acción, acción y acción. Quienes deseen disfrutar de más de una hora apabullantes escenas de luchas, explosiones y atronador sonido, entre enormes máquinas en medio de una megalópolis como Chicago, aquí tiene su película. Pero quien busque algo más, quedará sin duda defraudado, porque aquí, más que en ningún otro film de los gigantes de metal, Michael Bay elude cualquier hondura y se decanta por la total planicie de planteamientos: cualquier subtrama levemente recogida en el pobre guión de Ehren Kruger es sólo es una excusa para guiarnos hasta la madre de todas las batallas. En ese sentido, la acción no da tregua desde la mitad de la película hasta el final, en donde destacan las variadas escenas del rascacielos que se tambalea entre explosiones, cristales y toneladas de hierro en movimiento, con los humanos que ruedan como croquetas en su interior. Por lo demás, claro, hay tantos momentos inverosímiles que sería absurdo enumerarlos todos (aunque se lleva la palma el modo en que la rubia Carly decide salvar al mundo hablando con Megatron, de una ridiculez pasmosa). Pero aquí da igual, todo es espectacular, comiquero, blandito y absolutamente predecible. Al equipo humano habitual de la saga, con el coronel Josh Duhamel, el soldado Tyrese Gibson y el excéntrico ex agente John Turturro, se unen en esta tercera parte dos intérpretes, Frances McDormand y John Malkovich, en papeles muy limitaditos que desdicen un poco de sus prestigiosas carreras. Quien sí logra un personaje algo diferente y con algo de presencia es Patrick Dempsey, conocido por su protagonismo en la serie Anatomía de Grey.

4/10
Wall Street: El dinero nunca duerme

2010 | Wall Street: Money Never Sleeps

Año 2001. Gordon Gekko sale de la cárcel tras cumplir condena por delitos monetarios. Siete años después el ex ‘tiburón’ de Wall Street publica “¿La codicia es buena?”, libro que anticipa la inminente crisis financiera mundial, denunciando que la codicia forma ya parte del sistema legal. Winnie, la hija de Gordon, no se habla con él, odia todo lo que representa, y le culpa de la muerte de su hermano por la droga. Paradójicamente, ella planea casarse con Jake, que trabaja en el mundo de las grandes corporaciones, y que apoya firmemente a una empresa que investiga en energías alternativas basadas en la fusión. Y es que puede que Jake no sea tan diferente a Gordon, pues tras el suicidio de su mentor, cuya empresa estaba en bancarrota por culpa de los rumores del mercado, reclama venganza, pues sabe que tiene nombres y apellidos quien le empujó a quitarse la vida. La codicia en los mercados bursátiles, que conoció un boom en los 80 del pasado siglo, quedó inmortalizada fílmicamente en el Gordon Gekko de Wall Street, personaje que dio a Michael Douglas un Oscar. Con los recientes sucesos de la ‘burbuja’ inmobiliaria y la generación ‘ninja’, había una lógica expectación acerca de qué haría Oliver Stone retomando a Gekko, esta vez con un guión ajeno de Allan Loeb y Stephen Schiff. Vaya por delante que aquí no se trata de explicar la crisis financiera, en tal sentido decepciona su condición de simple e ideal telón de fondo para retomar al personaje del film de 1987, e incorporar algunos nuevos. Late todo el tiempo la idea de si Gekko puede redimirse, ser mejor persona, el mismo planteamiento que escogió Francis Ford Coppola para recuperar a Michael Corleone en El padrino III; y siguiendo la comparación, la otra duda que flota es si Jake será como el hijo de Michael que se dedica a la ópera, un tipo honrado, o como el bastardo de Sony, un gángster destinado a suceder a Michael. Los otros planteamientos que vertebran la trama son el valor del tiempo, capital más valioso que el monetario, y la importancia de aportar a la sociedad cosas tangibles, como podrían ser una nueva fuente de energía, o la dedicación a la enfermería de la madre de Jake. Estamos ante una cuidada producción de estudio, pero a la que falta alma, el hálito del original. Escasea el espacio para la tragedia a lo Shakespeare, y sobra en cambio para el convencionalismo dulzón, de modo notorio en el poco trabajado desenlace. El dibujo de la ‘selva’ de Wall Street y de internet suena a ratos a cliché: el ‘tiburón’ de Josh Brolin, con esa pintura en su despacho de Saturno devorando a sus hijos; o la hija izquierdista Winnie, con su idealista website “La verdad congelada”. Quizá la fortuna de Stone es contar con unos actores que se elevan sobre sus personajes para darles relieve. Carey Mulligan da una gravedad a su personaje, que lo hace creíble, Michael Douglas consigue sostener las evoluciones de un Gekko algo ‘veleta’, Josh Brolin aporta cinismo. Menos credibilidad se observa en un Shia LaBoeuf demasiado ‘pitagorín’, en el científico de Austin Pendlenton, o en la vendedora de pisos de Susan Sarandon.

5/10
Transformers: La venganza de los caídos

2009 | Transformers: Revenge of the Fallen

Secuela de las aventuras robóticas de los Transformers, inspiradas en los juguetes de Hasbro. Sam y Mikaela van a tener que separarse temporalmente, porque el primero va a ir a la universidad; eso sí, son novios y están muy enamorados, aunque él no ha sido capaz de decir todavía las mágicas palabras "te quiero". La separación va a ser breve, porque los Decepticons, las máquinas alienígenas malas, siguen armando un jaleo tremendo en la Tierra, concretamente en Shanghai. Y los Autobots, que son las máquinas alienígenas buenas, y son aliados supersecretos del ejército, empiezan a ser vistas con recelo por un consejero presidencial, que cree que los Decepticons son un problema única y exclusivamente porque los Autobots siguen en la Tierra, pues la búsqueda de un misterioso cubo ya no les impulsa. Ignora que ahora los Decepticons andan detrás de otra pieza clave del universo, la matrix primigenia. Como puede uno imaginarse por lo descrito en el párrafo anterior, el guión importa poco en este film, que es casi semejante al primero, o sea, una excusa. Y ése es el punto flaco, que apenas hay historia para dos horas y media de metraje, y eso que dos guionistas curtidos en la factoría de J.J. Abrams, Roberto Orci y Alex Kurtzman, están detrás del libreto. Faltan puntos de emoción, y un poquito más de sentido del humor. Los gags en torno a los padres de Sam, o al lunático encarnado por John Turturro son más de lo mismo. De modo que Michael Bay confía todo a los efectos especiales, dosis elevada al cubo de ruido y chatarra, peleas espectaculares de los robots, de gran realismo –más en los pasajes de Egipto y las pirámides, los más logrados, que en los de Shanghai, un poquito de videojuego–, pero que llegan a cansar un tanto. Al final se puede concluir que máquinas y hombres están más cerca que nunca, pero no precisamente porque a las primeras se les haya insuflado alma en la historia, sino porque los segundos son poco más que muñecos corriendo, sudando, pero sin emociones auténticas. Shia LaBeouf está peor que en el otro film, esa especie de carga de sentido del deber que da a su personaje resulta de una solemnidad excesiva. Y cuesta comprender el bombo que se ha dado al toque sexy de Megan Fox, chica atractiva, qué duda cabe, pero que todavía no ha demostrado si sabe actuar.

4/10
New York, I Love You

2009 | New York, I Love You

Película homenaje a la ciudad de Nueva York, concebida por el mismo artífice de Paris, je t'aime, el productor Emmanuel Benbihy. Consta de once segmentos, dirigidos por diez directores distintos, y el gran logro con respecto al precedente –pues se conserva la idea de una buena 'plantilla' de actores y directores– es una maravillosa unidad, podría llegar uno a creer que la película completa ha contado con una sola persona dirigiendo, en la línea de películas corales como Magnolia. Puede cambiar el momento del día -mañana, noche-, el marco geográfico, los personajes, pero hay un algo, el alma podríamos decir, que da prodigiosas vida y cohesión al conjunto. Lo que no quita para que haya pasajes sencillamente memorables, frente a otros más ligeros, a veces pequeñas bromas, pero siempre insertadas con inteligencia.   Entre las pequeñas historias sobresalen tres: la de Shekhar Kapur, de aire mágico, sobre una anciana cantante de ópera dispuesta a suicidarse en el hotel que se alojó antaño, con maravillosas interpretaciones de Shia LaBeouf, Julie Christie y John Hurt; la de Fatih Akin sobre un pintor, Ugur Yücel, fascinado con una joven oriental, Shi Qi; y la de Joshua Marston, con soberbios trabajos de Eli Wallach y Cloris Lechman, que dan vida a un matrimonio cascarrabias pero profundamente enamorados tras más de 60 años casados. Pero tienen también interés por supuesto las de Jiang Wen –un juego entre ladrones, Andy García y Hayden Christensen–, Mira Nair –la relación entre una judía a punto de casarse, Natalie Portman, y el hindú propietario de una tienda compuesto por Irffan Khan–, Shunji Iwai –la singular relación telefónica entre un compositor de bandas sonoras de anime, Orlando Bloom, y su productora, Christina Ricci–, Yvan Attal –que tiene dos historias, la de dos curiosos intentos de ligue, Ethan Hawke con Maggie Q, y Chris Cooper con Robin Wright Penn–, Brett Ratner –el baile de graduación de una chica en silla de ruedas, que involucra a James Caan, Anton Yelchin y Olivia Thirlby–, Allen Hugues –dos amantes ocasionales, Drea de Mateo y Bradley Cooper, van a reencontrarse– y Natalie Portman –un tipo, Carlos Acosta, pasea por Central Park con una niña–. El motivo amoroso está presente en las tramas, hay sorpresas y giros ingeniosos, y llama la atención como se inserta el tema de la sexualidad omnipresente en la sociedad actual, pues en muchas, aunque haya algún apunte grosero, hay una cierta crítica indirecta a este hecho. Resulta muy inteligente además el uso de un personaje con una cámara de vídeo, cuya presencia cobra sentido al final del film de un modo muy original y bello, broche perfecto a una gran película.

7/10
Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal

2008 | Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull

Los amantes del cine ‘Indy’ llevaban diecinueve años esperando que Spielberg se decidiera a retomar la saga de Indy, Indiana Jones, el más célebre arqueólogo del mundo. Pero el cineasta se ha resistido, pues en espera de un guión que le motivara llegó a echar por tierra uno escrito por el mismísimo Frank Darabont (Cadena perpetua). Al final se ha decantado por un libreto de David Koepp, que había escrito para él Parque Jurásico, muy acorde con lo que se esperaba. La trama transcurre en los años 50, la era del nacimiento del ‘rock and roll’, cuando un Indy envejecido ha sido retenido junto con Mac, antiguo colaborador suyo, por un grupo de soldados soviéticos liderados por Irina Spalko, una cruel mujer que fue el ojito derecho de Stalin. Irina necesita que Indiana Jones le ayude a encontrar una reliquia precolombina, depositada en una instalación secreta del ejército estadounidense... En la aventura subsiguiente en la que se ve envuelto el veterano aventurero recibirá la ayuda de Mutt Williams, arrogante muchacho que ha ido en busca de Indy para advertirle de que un amigo, el profesor Oxley, ha sido secuestrado. Y también reaparece la mismísima Marion Ravenwood, la compañera de Indy en la legendaria En busca del arca perdida. Desvelar más datos de la trama sería hacerle un flaco favor al espectador... La cuarta entrega de la saga no decepciona, a pesar de las grandes expectativas que ha levantado. Ya quisiera George Lucas haber mantenido el nivel tan alto en su resurrección de La guerra de las galaxias. Se le pueden sacar pegas, pero éstas son bastante menores. Por ejemplo, algunos diálogos explicativos son tan extensos que propician caídas de ritmo. También se puede resaltar que a pesar de la magia que tiene el regreso de Marion, Karen Allen es una actriz que no acaba de resultar muy convincente. La película está llena de guiños a los incondicionales por sus referencias al arca, al padre del protagonista, a Marcus, etc. Y también se homenajean a clásicos del cine de aventuras, como los protagonizados por Tarzán, o aquellas que tenían memorables duelos de espadas... Si el objetivo de las anteriores entregas era recuperar el sabor de aquellas películas para todos los públicos, ciertamente, Spielberg ha vuelto a conseguirlo. Gustará a los que crecieron con los clásicos del cine, a quienes eran unos niños cuando se estrenaron sus predecesoras, y también a las nuevas generaciones. Spielberg muestra desde luego que sigue en plena forma –aunque nadie lo dudaba, pues su anterior trabajo, Munich, es uno de sus grandes filmes–. Aprovecha la ambientación para trazar una descripción de la época de la Guerra Fría, con sus pruebas nucleares, su paranoia ante la amenaza comunista, y sus jóvenes rebeldes y roqueros. Se luce sobre todo en las secuencias de acción, algunas para el recuerdo, como la persecución en plena selva. Aunque ha necesitado más efectos especiales que en otras entregas, lo cierto es que los usa de forma tan inteligente que no desentonan. Las andanzas de sus personajes propician además una apología de la unidad familiar bastante sana, que el cineasta admite sin rubor. Por supuesto, es obligatorio citar el trabajo de John Williams, un colaborador esencial de la serie. El compositor favorito de Spielberg se luce, rememorando fragmentos musicales de antaño, y con pasajes nuevos brillantes, como el que acompaña a los soldados soviéticos, que suena a música rusa. El reparto está formado por grandes estrellas, en pequeños papeles, que cumplen con su cometido. Harrison Ford mantiene su intenso carisma; en pantalla parece que sigue en forma a pesar del paso del tiempo, y se nota que ha acumulado ya muchas tablas. Cede mucho protagonismo a Shia LaBeouf, sin duda un gran acierto, porque desprende el magnetismo de las grandes estrellas, y recuerda lejanamente al rey del género de aventuras, Errol Flynn, en quien parece haberse inspirado para encarnar a su personaje, un fanfarrón con encanto. Cuando ambos protagonistas aparecen en pantalla aprovechan bastante que los diálogos tienen cierto ingenio (‘has traído una navaja a un tiroteo’). ¿Son padre e hijo, como se rumoreaba antes del estreno del film? Para hallar respuesta al gran enigma cinematográfico de la temporada, lo suyo es no perderse la película.

6/10
La conspiración del pánico

2008 | Eagle Eye

Trepidante película que funciona con el esquema que tan buenos resultados diera a Alfred Hitchcock, piénsese en Con la muerte en los talones, de dos personajes corrientes y molientes inmersos contra su voluntad en una situación extrema. La trama se inicia con el ejército estadounidense desarrollando una operación contraterrorista. A pesar de que una supercomputadora desaconseja ejecutar dicha operación, y el secretario de defensa es del mismo parecer, el presidente la autoriza, con desastrosas consecuencias. Poco después, el joven Jerry se entera de que su hermano gemelo, militar, ha muerto en un accidente. Destrozado por la desgracia, debe enfrentarse además a sus padres, descontentos con el modo en que maneja su vida. De pronto, sin comerlo ni beberlo, se encuentra con que su piso está lleno de material para fabricar bombas; una misterioso comunicante telefónico comienza a darle instrucciones para evitar ser acusado de terrorista. Al mismo tiempo, una mujer, Rachel, descubre con horror que su hijita ha sido secuestrada. Ella y Jerry, que no se conocían, serán obligados bajo amenazas a formar parte de un maquiavélico plan, que podría poner patas arriba a los Estados Unidos, y por ende, al mundo entero. Steven Spielberg produce este film, dirigido por D.J. Caruso, con Shia LaBeouf de protagonista. Se ve que los tres han estrechado lazos gracias a títulos como Transformers, Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal y Disturbia, y aquí entregan una película la mar de entretenida, concebida como una vertiginosa montaña rusa, donde se acumulan con acierto las situaciones peligrosas y la sensación de indefensión de los personajes, que deben esforzarse por tomar el control de una situación que, aparentemente, les supera. El guión pide al espectador que suspenda su incredulidad, una convención que se acepta fácilmente, de modo que puede uno identificarse con esa especie de persecución de tintes paranoicos a través de teléfonos, satélites y pantallas de ordenador, dando órdenes o rectificándolas de forma desconcertante. Aparte de la referencia hitchcockiana ya apuntada, el film cita muy conscientemente 2001: una odisea del espacio, para advertir acerca de unas máquinas que estarían supliendo al ser humano peligrosamente a la hora de tomar decisiones comprometidas. LaBeouf va camino de convertirse en una gran estrella. Actúa con gran naturalidad, y da el tipo de joven actual, buen tipo pero algo indolente. Le da buena réplica Michelle Monaghan, una actriz que ha ido creciendo desde sus iniciales papeles secundarios en títulos como Misión imposible III.

6/10
Disturbia

2007 | Disturbia

"Todo asesino vive cerca de alquien", así reza el "tagline" de esta película, cuyo planteamiento responde también al otro sentido oculto en esa frase: quizá no conocemos a nuestros vecinos. El protagonista de esta historia comienza a darse cuenta de ello cuando es condenado a tres meses de arresto domiciliario por haber agredido a un profesor. Presa de un suceso trágico del pasado y de su encierro en el hogar, Kale vive de cualquier manera, rehúye las responsabilidades y tira los minutos, hasta que descubre un oscuro pasatiempo: espiar a sus vecinos. Para ello contará con prismáticos, cámaras de grabación, pantalla de ordenador, una inmensa curiosidad y, claro está, todo el tiempo del mundo. Es innegable que la referencia cinéfila de este film es la obra maestra de Hitchcok La ventana indiscreta. Como le sucedía a James Stewart en el patio neoyorquino creado por el director británico, aquí Kale tiene varias opciones para saciar su apetito husmeador, según el lado de la casa en donde sitúe su puesto de observación: los chavales con las hormonas disparadas, el vecino que engaña a su mujer, la explosiva chica que se ha mudado a la casa de al lado, y, por último, el hombre taciturno y solitario. Como se ve, el aspecto voyeurista, morboso, es una propuesta constante, aunque para bien del respetable al director no le interesa indagar en imágenes insanas, sino en la tensión generada al observar las actividades del vecino reservado, sobre todo cuando Kale descubre una pista que lo relaciona con un famoso asesino en serie. D.J. Caruso (Vidas ajenas) es un eficiente artesano y sabe sorprender al espectador –las escenas del accidente de coche o la del armario son pruebas de ello–, pero el guión es un verdadero "handicap" por su simplicidad y sus reiterados tópicos: la madre que no escucha, los polis ineficientes, la vecina perfecta (el diálogo-declaración en la terraza suena ridículo e inverosímil), el encuentro en el supermercado, etc. El correcto resultado final debe mucho por tanto al trabajo de Shia LaBeouf (Transformers): sólo él saca a flote la película. Es impresionante cómo este chico logra implicar al espectador. Aunque suene a grandilocuente, su don para hacer creíbles y naturales las situaciones, sean cuales sean, recuerda a Cary Grant y a aquello que el maestro Hitchcock decía de él: “Si está en peligro, el público de la sala se pondrá en pie para intentar ayudarle”.

5/10
Transformers

2007 | Transformers

Hace mucho tiempo, un misterioso cubo llegó a la Tierra desde una galaxia lejana, muy lejana. Los autobots (robots buenos) y los decepticons (robots malos, malotes) van a convertir nuestro planeta en campo de batalla. El destino de la humanidad está en juego, y Sam Witwicki, un adolescente que va a su bola, descendiente de un mítico explorador, se verá involucrado sin buscarlo en la difícil tarea de salvar al mundo. Le ayudan los autobots y la chica más guapa del instituto. Salto a la gran pantalla de los célebres juguetes de Hasbro, en esta ocasión con actores de carne y hueso y espectaculares efectos especiales. La producción corre a cargo de Steven Spielberg. Michael Bay, experto en títulos cargados de adrenalina como los que ha hecho para Jerry Bruckheimer (Armageddon, Con Air, La roca…) recupera el espíritu de las producciones de los 80 de su mentor Spielberg, como Regreso al futuro o Gremlins, y de la saga Terminator de James Cameron. El guión de Roberto Orci y Alex Kurtzman (con ellos colaboró ya Bay en La isla) se sumerge de lleno en la cultura adolescente actual (mucho internet, donde casualidades de la vida, el mentado e-Bay se parece al apellido del director, hormonas disparadas, deseo de independencia paterna y de tener coche...), y logra combinar acción trepidante (la secuencia inicial en la base de Qatar, las transformaciones de los robots) con divertidos momentos de comedia (los robots escondidos en el jardín de Sam, los padres de éste...). La trama es casi lo de menos –el cubo por el que se pelean los robots es un mcguffin en estado puro–, lo que importa es servir un entretenimiento de primera división, algo que Bay logra sobradamente. Hay una apuesta por actores guapitos, jóvenes y desconocidos –aunque Shia LaBeouf lleva camino de estrella–, y sólo se reconocen los rostros de los veteranos Jon Voight, el secretario de estado, y John Turturro, agente secreto muy estrafalario.

7/10
Memorias de Queens

2006 | A Guide to Recognizing Your Saints

Película basada en las memorias del director y guionista, Dito Montiel, que publicó en Estados Unidos en 2003 bajo el título “Una guía para reconocer a tus santos”. Aunque ese libro se componía de una sesentena de relatos basados en sus recuerdos de juventud, aquí se centra en un par de ellos, que no pretenden contar literalmente su vida, sino captar el ambiente en que se desenvolvieron sus años mozos en Astoria, un distrito del barrio neoyorquino de Queens, antes de marchar a Los Ángeles. El film entrecruza las escenas de un Dito Montiel ya adulto, que vuelve a su barrio ante el empeoramiento de la salud de su padre, con las de su juventud en un determinado verano, en que hizo amistad con un recién llegado al barrio, Mike, mientras deambulaba por las calles con sus amigos Antonio y Nerf, y departía con su ‘novieta’ Laurie. El esquema narrativo, que incluye el propio esfuerzo de Montiel por guionizar su historia y convertirlo en película, alimenta la intriga acerca de los motivos por los que dejó el barrio para irse a la costa Oeste cuando apenas tenía diecisieta años. Afloran así recuerdos traumáticos del pasado, que convierten el film en un ejercicio de exorcismo de los demonios que había querido olvidar, sin conseguirlo, tiempo atrás. Montiel logró que el laboratorio del Festival de Sundance respaldara su guión, lo que permitió la realización del film. Luego este mismo festival acabaría dando un premio a la película por el conjunto de su reparto. Aunque el cineasta ha hecho sus deberes, y el resultado desprende autenticidad, no deja de ser algo desequilibrado, con cierta tendencia a divagar. Hay mucho costumbrismo, escenas callejeras sobre peleas entre bandas y relaciones chico-chica que no conducen a ninguna parte. Resulta valioso el acercamiento a la figura de los padres, el señalar las dificultades de comunicación y entendimiento, a pesar del cariño innegable entre éstos y el hijo. Y el desenlace, sobrio, resulta acertado, muestra sin aspavientos como la huída de ciertas obligaciones no tenía excesivo sentido, es sintomático de cómo a veces magnificamos los problemas por no afrontarlos.

6/10
Bobby

2006 | Bobby

6 de junio de 1968. Elecciones primarias para la presidencia del partido demócrata. La atmósfera social está muy revuelta por problemas como la guerra de Vietnam o la cuestión racial. Robert Kennedy cuenta con muchas papeletas para ganar en el estado de California, clave para ser finalmente el candidato presidencial, que debería batirse con Richard Nixon. El Ambassador Hotel se ha convertido en el cuartel general de RFK, que en unas horas podría estar celebrando una victoria que le catapulte a la Casa Blanca. Con este telón de fondo político de esperanza e incertidumbre, somos testigos de las historias cruzadas de múltiples personajes relacionados con el hotel: el ex manager del lugar, jubilado; el actual manager, que vive una aventura con una telefonista; su esposa, que trabaja en el salón de peluquería y manicura; el jefe de cocinas, que por una actitud racista es despedido ese día; los pinches de la cocina, uno de los cuales está muy emocionado por el partido de béisbol que se juega ese día; una joven pareja, que se casa ese día para de este modo evitar que él sea destinado a Vietnam; algunos jóvenes implicados en la campaña de Bobby, desde futuros políticos a muchachos que tienen su primera experiencia con la droga; la actriz-cantante alcohólica y su cansado esposo; la pareja madura, donde ella esconde su inseguridad a base de cuidar su apariencia... Notable film bien trabado por Emilio Estevez, director y guionista, y que se reserva un pequeño papel. Se citan en el metraje dos películas, Grand Hotel y Bonnie and Clyde, y no es una mención casual. La estructura y marco del film remiten al clásico de Edmund Goulding, y el otro título anticipa la ensalada de tiros que va a constituir su clímax. Aunque la narración arranca de un modo premioso -hay muchos personajes y subtramas que introducir-, lo cierto es que Estevez las dota de espléndida intensidad dramática, sobre todo porque estamos ante seres de carne y hueso, con inquietudes que podemos entender; y cada pequeña 'tragedia' alcanza su momento álgido, en que detectamos grandeza y miseria. Un reparto de maravillosos actores, espléndidamente escogido, con personajes que les vienen como anillo al dedo -algunos ciertamente arriesgados, como el de tres grandes actrices que se enfrentan al problema de su edad, Demi Moore, Helen Hunt y Sharon Stone- contribuyen, cada uno desde su pequeña parcela, a la gran estatura de este film.

7/10
Juego de honor

2005 | The Greatest Game Ever Played

La historia real de Francis Quimete, un joven golfista aficionado y de baja extracción social que, con el apoyo de sus padres, consiguió dar la campanada en el Abierto de Estados Unidos de 1913. Su particular duelo con el campeón británico Harry Vardon, también de condición humilde, durante tres días, fue épico. El actor Bill Paxton demuestra habilidad en la dirección con esta típica historia de superación, que logra hacer lo que parecía imposible: que un enfrentamiento en el campo de golf, donde los contendientes son buenas personas, resulte emocionante. Ayudan, y muchos, los buenos efectos visuales, que nos permiten seguir la trayectoria de la bola de un modo nunca visto hasta la fecha. Los pocos conocidos Shia Labeouf y Stephen Dillane encarnan bien a los dos rivales. El film se suma al subgénero del subgénero deportivo que serían las películas de golf, hasta la fecha representadas por La leyenda de Bagger Vance y Bobby Jones: la carrera de un genio.

5/10
Constantine

2005 | Constantine

John Constantine vive con un extraño don que es además una esclavitud: la de distinguir entre los humanos a los que no lo son. O lo que es lo mismo, la de entrever a los demonios y a los ángeles que, como híbridos, se hacen pasar por simples mortales en el mundo. Constantine dedica su tiempo a mandar al infierno a los demonios que quieren aguarle la fiesta a los vivos, pero esa dedicación no le hace feliz. Ahoga sus penas en bourbon y en cigarrillos, y vive enclaustrado entre cuatro paredes más solo que la una. El problema es que se siente culpable por haber atentado contra su propia vida. Bajó al infierno y regresó (salvó la vida por los pelos), pero su decisión de escapar cobardemente al don recibido le ha convertido en un tipo que está de vuelta, poco dado a sonreír y a interesarse por alguien. En esas estamos cuando una tal Angela Dodson le pide ayuda para investigar el suicidio de su hermana, ya que está segura de que en realidad no se trata de un suicidio. La pobre no sabe dónde se mete. Con un aire muy a lo Neo, Keanu Reeves vuelve a protagonizar una historia que juega con la “otra” realidad que se esconde detrás de lo que vemos con los simples sentidos. Su personaje bebe de los clásicos del género negro, aunque quizá le hace un flaco favor su aire demasiado arisco. El debutante Francis Lawrence dirige con innegable vistosidad un guión muy ecléctico, que mezcla terror, romance, aventura, cómic, thriller y sobre todo mucha parafernalia pseudorreligiosa. Tantos ingredientes para el mismo pastel se disimulan gracias al buen ritmo y a unos espectaculares efectos especiales bien aprovechados, como en la brillante e intensa escena del espejo.

4/10
Yo, robot

2004 | I, Robot

Film situado en el año 2034, basado libremente en los relatos de Isaac Asimov y en sus famosas tres leyes de la robótica: 1) Un robot no puede hacer daño a un ser humano, o por su pasividad, permitir que lo sufra. 2) Un robot debe obedecer las órdenes de un humano, a no ser que entren en conflicto con la primera ley. 3) Un robot debe autoprotegerse, a no ser que esto entre en conflicto con las otras dos leyes. La trama describe la investigación del asesinato de un conocido científico, diseñador de robots, a cargo del detective Spooner. El principal sospechoso de esa muerte es un robot, Sonny, lo que podría ser un escándalo mayúsculo, en vísperas de una comercialización masiva de androides a cargo de la empresa U.S. Robotics. La psiquiatra de robots Susan Calvin ayudará al policía en su investigación, aunque ella no deja de advertir en él una animadversión hacia los robots, que hunde sus raíces en un hecho traumático del pasado. Estupenda historia futurista, cuyas magníficas escenas de acción y efectos visuales no son obstáculo para cuidar una trama entretenida, donde las piezas encajan, y con resolución más o menos sorprendente e inquietante. No en vano dirige la película Alex Proyas, que ya nos ha dejado buenas piezas de cine fantástico en El cuervo y, sobre todo, en Dark City. Ya sólo el arranque, en que el poli (encarnado con convicción por Will Smith) persigue a un robot que ha robado, aparentemente, un bolso a una señora, es todo un alarde de ingenio, que sirve para recordar las tres leyes y la suspicacia de Spooner con los robots. El film ahonda en la idea de una humanidad cada vez más deshumanizada y solitaria, que contrasta con el robot Sonny, que empieza a presentar reacciones de auténtica persona. Y logra ser coherente en la explicación del comportamiento anómalo de los robots. La ciudad de Chicago, tal y como podría ser en el futuro, está muy bien representada, con imágenes de la ciudad conocidas a las que se añaden digitalmente edificios, como el de U.S. Robotics, o un moderno tren monorraíl.

7/10
La maldición de los hoyos

2003 | Holes

Por culpa de una maldición familliar, Stanley Yelnats, un muchacho de clase humilde, está siempre en el peor lugar en el momento equivocado. Así es como encuentra unas zapatillas de deporte en la calle, que resultan ser robadas, por lo que le sentencian a pasar 18 meses en un campo de trabajo. Resulta ser un lugar inhóspito en medio del desierto, donde la siniestra directora y sus hombres obligan a los chicos recluidos a cavar hoyos con el objetivo de endurecer su carácter. Pronto, Stanley se da cuenta de que existe una oscura razón para rastrear la zona, y de que la directora busca algo que cree que le pertenece. El director de El fugitivo, especialista en acción, cambia por completo de registro, pues su nuevo trabajo tiene un tono surrealista, con toques fantásticos propios de los cuentos. No en vano, se trata de una adaptación de una obra juvenil, del especialista en el género Louis Sachar. Sin embargo, interesará también a los adultos por su tratamiento de temas como la reeducación de chicos conflictivos o la soledad. Integra muy bien la acción principal con los flashback de una historia del pasado, que explica lo que ocurre en el presente. Por su parte, los jóvenes protagonistas no desentonan frente a secundarios de lujo, como Sigourney Weaver, y el mítico Jon Voight, prácticamente retirado de la pantalla.

4/10
Dos tontos muy tontos (Cuando Harry encontró a Lloyd)

2003 | Dumb and Dumberer. When Harry Meet Lloyd

En un instituto americano, un adolescente con poco intelecto se hace amigo de un recién llegado, que llevaba toda su vida sin apenas salir de su casa. Ambos rivalizan en estupidez, y son elegidos para formar parte de una nueva clase de carácter “especial”. Precuela tardía y, aún más descerebrada, de la comedia con que en 1994 despuntaron los hermanos Farrelly. En esta ocasión les sustituye Troy Miller, director de Jack Frost; y dos actores desconocidos toman el relevo de Jim Carrey y Jeff Daniels.

2/10
Los ángeles de Charlie. Al límite

2003 | Charlie's Angels: Full Throttle

Tres mujeres muy hermosas, en una película de acción. Tomando como gancho una vieja serie de televisión. Sin importar excesivamente la línea argumental. Ése es el concepto que había detrás de Los ángeles de Charlie, que tuvo tal éxito que enseguida las tres actrices principales se pusieron de acuerdo para protagonizar la secuela. En esta ocasión las chiquillas tienen que recuperar unos anillos que contienen información sobre el programa de protección de testigos del FBI: la vida de miles de personas que cambiaron de identidad tras testificar podría estar en peligro. ¿Cuáles son las novedades de esta entrega? Que la mala es una ángel caída, a la que da vida una recuperada Demi Moore. Que el padre de Lucy Liu es, ¡sorpresa!, John Cleese, que protagoniza los mejores gags del film. Que John Bosley tiene un hermano, ¡sorpresa!, negro, al que da vida Bernie Mac (Bill Murray no quiso repetir su papel). Que aparece en un breve cameo una antigua ángel de la serie de TV, Jaclyn Smith (parece que el resto de ángeles de la serie no quisieron o no sintieron que fueran a ser suficientemente recompensada por reasumir sus personajes). Lo demás son muchas escenas de acción, un humor asumidamente tontorrón, y la voz cantarina y jovial de Charlie dando instrucciones a sus angelitos.

3/10
Even Stevens

2000 | Even Stevens | Serie TV

Divertida serie familiar de Disney Channel, que obtuvo un gran éxito en las tres temporadas en que se emitió. Narra las aventuras de los miembros de la familia Stevens, que viven en Sacramento (California), y especielmente se centra en los tres hermanos: el pequeño Louis, un tipo travieso y espabilado; la mediana Renée, jovencita muy perfeccionista y buena; y el mayor Donnie, chaval atlético y muy deportista. Entre el reparto destaca la presencia de Shia LaBeouf (Transformers), que interpreta al simpático Louis y aporta mucha frescura a la serie, a parte de ser una de sus primeras apariciones en pantalla.

5/10
Honey Boy

2019 | Honey Boy

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