- Serie TV
- Duración: 04h 35 min
- Género: Drama | Thriller | Policiaco
- Público apropiado: Jóvenes-adultos
- Valoraciones: decine21 (7) | usuarios (7.6)
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- Título original: Line of Duty
- Año: 2012
- País: Reino Unido
- Creado por: Jed Mercurio
- Dirección: David Caffrey, Douglas Mackinnon
- Intérpretes: Martin Compston, Vicky McClure, Adrian Dunbar, Craig Parkinson, Elisa Lasowski, Gina McKee, Lennie James, Nigel Boyle
- Guión: Jed Mercurio
- Música: Carly Paradis
- Fotografía: Ruairi O'Brien
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Reparto
Crítica Line of Duty (2012)
El policía ejemplar (o no tanto)
Tras una operación antiterrorista que sale mal, Steve Arnott es transferido a la unidad contra la corrupción policial, ha llamado la atención ante sus superiores la actitud honrada de reconocer lo que no se hizo de modo correcto, aun a riesgo de bajar puntos cara a su futuro profesional. De entrada le indigna la actitud de su nuevo jefe, el superintendente Ted Hastings, que le incorpora a la investigación del inspector Tony Gates, nombrado “agente del año” por los numerosos casos resueltos, pues considera que ponerle en el punto de mira responde a pura envidia. Pero el caso es que Gates, casado y con dos niñas, tiene puntos más oscuros en su vida de lo que parece. No sólo por su relación adúltera con una antigua novia, Jacqueline Laverty, sino porque la ayuda a encubrir un atropello, que resulta ser algo más que un favor, está ligado a una auténtica actividad criminal, de modo que el ovillo en que se encuentra atrapado Gates, se enreda aún más. Además, vigila atentamente sus pasos una agente recién incorporada a su equipo, Kate Fleming, que actúa de modo encubierto a las órdenes de la unidad anticorrupción.
Notable serie policial británica, creada por Jed Mercurio, que tiene en su haber títulos tan interesantes como las series médicas Bodies y Critical, o la también policial posterior Bodyguard. Se mueve en la mejor tradición de títulos americanos como Canción triste de Hill Street, Policías de Nueva York o The Wire, –aunque por supuesto también los británicos han dando títulos muy buenos, como Luther– al mostrar lo mejor y lo peor del trabajo de las fuerzas de seguridad –son seres humanos– y las dificultades del sistema, resulta así fácil anquilosarse y tomar decisiones equivocadas.
Se nota que el director David Caffrey está más que bregado en el formato seriado, pues lleva la narración ritmo impecable, creando intriga y haciendo que nos interesemos por todos los personajes, y sus conflictos y dilemas, fortalezas y debilidades. Es notable el trabajo actoral de Martin Compston, Lennie James, Adrian Dunbar, Gina McKee y Vicky McClure.
Últimos comentarios de los lectores
José Montalbán - Hace 3 años
CORRUPTIO OPTIMI PESSIMA
Con ilusión y mirada de niño me dispuse a ver LINE OF DUTY audaz serie de seis temporadas sobre una unidad de la policía británica de asuntos internos: investiga malas prácticas y crímenes cometidos por policías en actos de servicio.
Como curiosidad he de decir que lo único que sabía de ella, y que me impulsó a verla, es que un disruptivo reciente vicepresidente del Gobierno, cuando dimitió de su cargo, puso en su frase de perfil de WhatsApp, quizás para amedrentar a eventuales atacadores, una expresión de esta serie: Si vas a por el rey, no falles (inspector jefe Tony Gates). También he oído que podía referirse a The Wire.
Es una serie valiente. Desde los tiempos del Imperio Romano y desde antes los políticos y sus medios de comunicación han ensalzado, por propio interés, a sus Guardias Pretorianas, a todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Igual en la Administración Local: la Policía Local es bien cuidada por los políticos locales. Y está bien que así lo sea porque nos protegen de los ataques más graves contra las personas y la comunidad.
Pero, como en todos los colectivos, hay abusos. Y por un corporativismo mal entendido, se tapan. Aquí no. Por eso pienso que es una serie valiente: pone al descubierto a los policías de malas praxis y a los corruptos y delincuentes.
Descubrir estos abusos no tendría que suponer un desdoro o infamia para un cuerpo de policía sino todo lo contrario. Hay agentes que se pasan al lado oscuro pero crece la confianza de la población cuando se destapan.
La serie británica no ha podido contar con la colaboración oficial de la Policía. La ha suplido con asesoramiento de policías anónimos y de otros que, por estar ya jubilados, se sentían más libres.
No se desprecian, ni mucho menos, los aspectos legales y técnicos: una unidad de asuntos internos empieza por revisar el cumplimiento de los procedimientos reglamentarios. Cuando se incumple el fondo, hace tiempo que ya no se cuidan las formas.
Atrapa el primer episodio de la primera temporada. Toda una lección del detective Steve Arnott (Martin Compston) de lo que es tener personalidad frente a la presión del grupo y responsabilidad frente a tu conciencia (otro compañero implicado no puede dormir) y que le convierte en verdadero protagonista. A veces, un momento fugaz determina toda una vida para bien o para mal, sobre todo para mal.
Si yo fuera el padre de Steve Arnott, después de este episodio, estaría contento por haber cumplido con nota mi tarea educadora: prepararle, no para que sea un buen niño sino para que, en su vida de adulto, sea una persona libre, de criterio, que no se deje manipular.
Los otros dos protagonistas son la inspectora Kate Fleming (Vicky McClure) y el comisario Ted Hastings (Adrian Dunbar).
Vicky McClure, llamativa (no en el sentido de espectacular) morena de ojos claros, despliega el papel de una policía competente, perspicaz, instruida dedicada y, last but not least, comprensiva. Siempre va a la vez o por delante de la acción.
Es precisamente su magnetismo lo que causa frustración en el espectador. Es un fallo de la serie no haber previsto un mayor desarrollo de un personaje tan atrayente: se experimenta algo agradable cuando sale.
Adrian Dunbar, por su parte, encarna al comisario de la unidad. También resulta convincente en su papel de jefe pero más me gustó como subordinado en las breves escenas en las que despacha con sus superiores. Lo que, a mis ojos, refuerza su rol de jefe. Los guionistas sí que se ocupan de hacer evolucionar su personaje a través de su matrimonio.
Cada una de las temporadas desarrolla un caso de mala praxis y crímenes policiales. Por lo que hay muchos personajes pero se les sigue bien.
Destaco entre todos al protagonista de la primera temporada, el inspector jefe Tony Gates (Lennie James). Quizás represente el mejor trabajo actoral por su identificación total con su personaje. Despliega un sorprendente talento dramático: posee un auténtico repertorio de matices. Un registro interpretativo para cada situación. Como el bailarín que se mueve acorde con cada cambio de registro. Los demás secundarios juegan en divisiones inferiores.
En esta primera temporada, aunque en breves apariciones también brilla con con luz propia una bellísima Elisa Lasowski en un papel de camarera. No es la primera vez. También lo desempeñó en SOMMERS TOWN con una sorprendente naturalidad.
La segunda temporada comienza fuerte: tres policías cuya misión era salvaguardar la vida de un testigo protegido mueren en una emboscada. Desde el principio los giros de guión (en esta y en el resto de las temporadas) son más enganchantes que los más fáciles cliffhangers.
El peso de esta temporada recae en la agente soltera Lindsay Denton (Keely Hawes) que hace un buen trabajo aunque, para todo lo que participa, se podría haber contado algo más sobre ella. Destaco a la agente Giorgia Trotman (Jessica Raine). Su tarea es bastante efímera pero te deja pasmado el nivel químico que consigue con el agente Arnott. Inconfesables desórdenes sexuales (no explícitos) andan en esta temporada de por medio.
La tercera temporada se centra en una unidad de intervención armada bajo el mando del agente Danny Waldron (Daniel Mays), quien actúa movido por un propósito determinado y sucesivo de venganza. Tipo Jeanne Moreau en LA NOVIA VESTÍA DE NEGRO, de Truffaut. Desvelar el motivo sería reventar los primeros episodios.
La cuarta temporada gira alrededor de la detective inspectora jefe Roseanne "Roz" Huntley (Thandiwe Newton). Varias mujeres aparecen asesinadas y enseguida se detiene a un sospechoso, Michael Farmer (Scott Reid). Llama la atención el páramo interpretativo del personaje de Roz Huntley: apenas alguna mutación emocional en toda la temporada. Una mujer dura y sin relieve ni en su casa ni en el trabajo. Contrasta con el detenido Michael Farmer. Quien representa la enfermedad mental a la altura de grandes actores como Edward Norton (LAS DOS CARAS DE LA VERDAD, HUÉRFANOS DE BROOKLYN) o Russell Crowe (UNA MENTE MARAVILLOSA). Quizás sea la trama más complicada pero sí que da una buena imagen del trabajo de los policías del AC-12.
La quinta temporada nos sitúa dentro de un grupo de crimen organizado. El foco de interés radica en la identificación de un agente encubierto. Enorme dramatismo del agente John Corbett (Stephen Graham), a quien vimos en THIS IS ENGLAND y que combina momentos de rudeza con otros de impactante sensibilidad.
Por último, subyace la idea de que los agentes protagonistas Hastings, Fleming y Arnott no son agentes perfectos. Quis custodiet ipsos custodes? Lo pasan mal pero no dejan de cumplir su impopular tarea de incriminar a sus (malos) compañeros.
Por la valentía de la serie, por sus giros de guión, por la interpretación de Lenny James,... mi valoración es 8/10. Mi mujer la valora también 8/10.
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