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Biografía

Adam Brooks

Adam Brooks

Filmografía
Definitivamente, quizás

2008 | Definitely, Maybe

El guión tiene un punto de originalidad: Will Hayes, padre de familia a punto de divorciarse, acude al colegio a recoger a su hija Maya, de diez años. Ésta ­­–desesperada ante la desestructuración familiar– se siente intrigada por cómo se conocieron y se enamoraron sus padres. Aunque Will se muestra en un principio reacio a explicarle los detalles, finalmente acepta hacerlo. Pero propone a su hija una especie de juego. Le contará con pelos y señales sus devaneos con tres mujeres variopintas cuando se mudó a Nueva York para trabajar en la campaña electoral del aspirante a presidente Bill Clinton. Will cambia los nombres de las chicas, y Maya tendrá que adivinar cuál de las tres se corresponde con su madre. El planteamiento, que ofrece una dosis de suspense a una architípica comedia romántica, tenía posibilidades. Pero el británico Adam Brooks, artífice de algunos episodios de Mr. Bean, no logra evitar que el espectador tenga una sensación de ‘déjà-vu’, como si ya hubiera visto antes cada uno de los tres romances. Quizás porque el realizador intenta que no parezca muy evidente con cuál de las tres candidatas se va a quedar al final el protagonista, lo cierto es que la impresión es que el personaje de Ryan Reynolds no tiene química con ninguna de ellas. El desenlace es decepcionante, y pasa de puntillas por el asunto que parece más interesante: las consecuencias de la ruptura matrimonial. Tampoco aprovecha que la acción se desarrolla en el mundillo de la política, lo que podía haber dado cierto juego, si se le hubiera sacado punta a algunas situaciones. Hasta la aparición ‘sorpresa’ del propio Clinton –en realidad se trata de un doble-, carece de la gracia deseada. Tampoco le hace ningún favor a la cinta el toque grosero que supone poner a la niña Abigail Breslin a hablar de sexo, porque ha recibido clases de educación sexual en la escuela. 

4/10
Wimbledon

2004 | Wimbledon

El tenista británico Peter Colt se prepara para decir adiós a la competición profesional. Nunca pasó del número 119 en el ranking mundial, y ahora le han hecho una suculenta oferta económica para entrenar en un club deportivo de postín. Pero antes de aceptar el puesto, se dispone a competir por última vez en las célebres pistas de Wimbledon. Allí surgirá el flechazo de Cupido cuando se cruce en su camino Lizzie Bradbury, una joven promesa del tenis, al que su papá acompaña noche y día para que no se distraiga acerca de su objetivo primordial, ganar el torneo en la categoría femenina. Peli romántica, más o menos previsible, donde los triunfos deportivos acontecen en la medida en que se mantiene viva la llama del amor. Le falta un poquillo de gracia, Richard Loncraine (Ricardo III) no integra bien competición y cuitas amorosas. Pero un reparto apañado (con la pareja Paul Bettany-Kirsten Dunst), y la brillante fotografía de Darius Khondji, ayudada por efectos visuales, de los partidos, ayudan a mantener el interés de la cinta.

4/10
Bridget Jones: sobreviviré

2004 | Bridget Jones: The Edge Of Reason

Por fin, Bridget ha conseguido comprometerse con el abogado Mark Darcy, el hombre de sus sueños. Aparentemente, es el hombre ideal: atractivo, inteligente, tolerante con las acciones de Bridget, etc. Pero esta insufrible mujer ve amenazas por todas partes, pues siente celos de cualquier fémina que se acerque a su amado. Sobre todo, de la nueva ayudante de Mark, una atractiva y alta mujer que parece querer alejarla de él. Para colmo de males, reaparece el mujeriego Daniel Cleaver, antiguo jefe de Bridget con el que mantuvo una horrible relación. Vuelve la treintañera más neurótica y exageradamente llena de complejos de la pantalla, interpretada por Renée Zellweger, en una secuela en que también reaparecen Colin Firth y Hugh Grant. La directora Sharon Maguire ha sido sustituida por el cineasta británico Beeban Kidron, correcto autor de cintas como Antonia y Jane o A Wong Foo, gracias por todo, Julie Newmar. Y bien, lo que podía haber sido un sainete actualizado, una especie de retrato de costumbres, que hubiera convertido a su protagonista en todo un icono generacional, en realidad se queda en una comedia ligera, y en ocasiones algo gamberra. Eso sí, la risa está asegurada con gags sencillos pero efectivos al estilo de las telecomedias. Además, Kidron le saca jugo a las múltiples y sonoras canciones de la banda sonora. Versiona muy libremente la segunda novela sobre el personaje, de la periodista Helen Fielding, en la que Bridget convivía con Darcy para constatar que el hombre de sus sueños era también un ser humano con algún defectillo. Lo único que ha quedado en su traslación a la pantalla ha sido el título y el viaje a Bangkok.

6/10
The Invisible Circus

1999 | The Invisible Circus

Phoebe, una adolescente marcada por el suicidio de su hermana mayor, desea averiguar por qué se quitó la vida. Emprende un viaje que le lleva a Europa, y allí encuentra al que fuera novio de su hermana, con quien inicia una relación. Adaptación de una novela de Jennifer Egan, aunque tiene un juvenil y atractivo reparto, no acaba de enganchar, quizá por las idas y venidas temporales y los sositos personajes.

4/10
Beloved

1998 | Beloved

1873. Estado sureño de Ohio. Paul D. visita a su amiga Sethe tras 18 años de ausencia. No se han visto desde los tiempos de la esclavitud. Un alud de sentimientos y secretos, largo tiempo sepultados, pugna por ver la luz. Cuando parece que Denver, hija de Sethe, acepta la llegada de Paul D., hasta el punto de que la posibilidad de formar familia apunta maneras, se presenta Beloved. Esta extraña jovencita, retrasada niñoide con un punto de posesión diabólica, trastorna el paisaje doméstico. Adaptación de una novela de la afroamericana Toni Morrison, ganadora del Nobel de Literatura. Se trata de una película difícil, espesa como el chocolate, hermética como caja sin cerradura, pero en la que las piezas, aparentemente dispersas, van poco a poco encajando hasta dar una trama coherente. Son casi tres horas de metraje, de duro y descarnado drama de atmósfera malsana, donde se hacen presente con frecuencia elementos mágicos de una cultura diferente. Hechicería, casas embrujadas, extrañas visiones, pasiones abominables, conviven con la tragedia de tintes realistas a la que abocan los excesos de los negreros. El director, Jonathan Demme, arriesga al abordar un mundo que guarda poca relación con su anterior filmografía (El silencio de los corderos, Philadelphia). Y los actores se dejan la piel componiendo sus personajes; aunque se habría agradecido un mayor desarrollo de la atractiva predicadora anciana Baby Suggs.

4/10
Prácticamente magia

1998 | Practical Magic

¿Quién dijo que las brujas son cosa pasada? No piensan esto los responsables de Prácticamente mágia. Aunque el inicio engaña: el linchamiento de una bruja, por una numerosa chusma. Su ropa negra y sus gritos retrotraen a los procesos por brujería de hace un par de siglos en Salem. De pronto algo mágico sucede: la cuerda se rompe y la bruja salva la vida. Y así se preserva, hasta nuestros días, una estirpe de mujeres con el don de la magia. Pero Sally (Sandra Bullock) y Gilliam (Nicole Kidman), hermanas, no se resignan a su destino brujeril. Quieren llevar una existencia normal: Sally trata de formar una familia, Gilliam cree encontrar en Jimmy al hombre de su vida. Pero las cosas salen mal, por culpa de una maldición, que impide a las brujas que sus relaciones sentimentales lleguen a buen término. La película tiene magia, romance, humor, y hasta una parte terrorífica. Cuando Kidman es poseída por el espíritu de su novio, las escenas recuerdan a El exorcista. Destaca la estupenda química entre dos hermanas que no pueden ser más distintas: Bullock, con su rostro dulce, busca la tranquilidad; Kidman, representa una forma de ser más alocada y salvaje. La Bullock se tomó lo de la brujería bastante en serio, a tenor de sus declaraciones. Cuenta la actriz que, cuando filmaban la crucial escena de un aquelarre, "habíamos alcanzado un momento en que las mujeres estaban salmodiando juntas. De repente, la puerta comenzó a dar golpes. Todo el mundo lo vio y lo oyó, pero no teníamos ni idea de cómo podía estar sucediendo". En fin, quizá fue cosa del estrés de rodaje, cualquiera sabe.

3/10
El rey de la movida

1996 | Duke of Groove

Cortometraje hecho para televisión donde una mujer lleva a su hijo a una fiesta. Allí sucederán una serie de cosas que harán que cambie la relación que tienen madre de hijo. Dunne Griffin debutó en la dirección de cortometrajes con este título. Tan sólo un año después se estrenó en el largo con la comedia romántica Adictos al amor, para la que contó con Meg Ryan y Matthew Broderick.

4/10
French Kiss

1995 | French Kiss

Kate tiene pánico a viajar en avión. Pero por recuperar a su novio... Estaba a punto de casarse. Pero, chica, no sé qué tienen las francesas, que Charlie, el novio de Kate, se enamora de una de ellas en un viaje de negocios. Kate acude a recuperarlo, pero conoce a Luc, un ladrón encantador. La reina del cine romántico, Meg Ryan, presta todo su encanto a esta deliciosa comedia de amor y enredo, dirigida con aplomo por Lawrence Kasdan (El turista accidental, Grand Canyon, el alma de la ciudad). Jean Reno hace uno de sus primeros papeles en EE.UU.

5/10
Mozart in the Jungle

2014 | Mozart in the Jungle | Serie TV

El veterano director de la orquesta sinfónica de Nueva York se jubila, pero la junta directiva ha fichado al joven Rodrigo, de gran talento pero ocurrencias imprevisibles. Es la oportunidad para que la joven Hailey, que toca el oboe y debe ganarse la vida dando clases a adolescentes ricos, consiga integrarse en la orquesta, aprovechando que Rodrigo ha convocado audiciones. Serie televisiva compuesta de episodios de menos de media hora, con formato de comedia y disparatado sentido del humor muy de sus creadores, el trío compuesto por Roman Coppola, Jason Schwartzman y Alex Timbers. Está claro que el choque de egos típico del mundo artístico da pie para componer situaciones divertidas, pero acaban cansando las reiterativas bromas sexuales en que se juega con connotaciones zafias relativas a los instrumentos y ejecuciones musicales. La idea, como sugiere el título, es que crear arte sinfónico en el caos urbano de la Gran Manzana es complicado, pero tal idea se explota de un modo algo limitado. Hay acierto en el casting, desde luego el personaje de Rodrigo le viene al pelo a Gael García Bernal. Dirige varios episodios Paul Weitz, que por desgracia a veces se acerca más a American Pie que a Un niño grande, sus dos películas más conocidas.

5/10
Definitivamente, quizás

2008 | Definitely, Maybe

El guión tiene un punto de originalidad: Will Hayes, padre de familia a punto de divorciarse, acude al colegio a recoger a su hija Maya, de diez años. Ésta ­­–desesperada ante la desestructuración familiar– se siente intrigada por cómo se conocieron y se enamoraron sus padres. Aunque Will se muestra en un principio reacio a explicarle los detalles, finalmente acepta hacerlo. Pero propone a su hija una especie de juego. Le contará con pelos y señales sus devaneos con tres mujeres variopintas cuando se mudó a Nueva York para trabajar en la campaña electoral del aspirante a presidente Bill Clinton. Will cambia los nombres de las chicas, y Maya tendrá que adivinar cuál de las tres se corresponde con su madre. El planteamiento, que ofrece una dosis de suspense a una architípica comedia romántica, tenía posibilidades. Pero el británico Adam Brooks, artífice de algunos episodios de Mr. Bean, no logra evitar que el espectador tenga una sensación de ‘déjà-vu’, como si ya hubiera visto antes cada uno de los tres romances. Quizás porque el realizador intenta que no parezca muy evidente con cuál de las tres candidatas se va a quedar al final el protagonista, lo cierto es que la impresión es que el personaje de Ryan Reynolds no tiene química con ninguna de ellas. El desenlace es decepcionante, y pasa de puntillas por el asunto que parece más interesante: las consecuencias de la ruptura matrimonial. Tampoco aprovecha que la acción se desarrolla en el mundillo de la política, lo que podía haber dado cierto juego, si se le hubiera sacado punta a algunas situaciones. Hasta la aparición ‘sorpresa’ del propio Clinton –en realidad se trata de un doble-, carece de la gracia deseada. Tampoco le hace ningún favor a la cinta el toque grosero que supone poner a la niña Abigail Breslin a hablar de sexo, porque ha recibido clases de educación sexual en la escuela. 

4/10
The Invisible Circus

1999 | The Invisible Circus

Phoebe, una adolescente marcada por el suicidio de su hermana mayor, desea averiguar por qué se quitó la vida. Emprende un viaje que le lleva a Europa, y allí encuentra al que fuera novio de su hermana, con quien inicia una relación. Adaptación de una novela de Jennifer Egan, aunque tiene un juvenil y atractivo reparto, no acaba de enganchar, quizá por las idas y venidas temporales y los sositos personajes.

4/10
Almost You

1985 | Almost You

Almost You

1985 | Almost You

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