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Biografía

Claudia Gerini

Claudia Gerini

48 años

Claudia Gerini

Nació el 18 de Diciembre de 1971 en Roma, Italia
Filmografía
John Wick. Pacto de sangre

2017 | John Wick: Chapter Two

Tras vengarse de la muerte de su esposa y de su perro, el antiguo asesino a sueldo John Wick intenta regresar a la tranquilidad de su retiro. Pero un líder mafioso le hará una oferta que no podrá rechazar, así que irá a Roma para matar a la hermana de éste, que una vez desaparecida ocupará su sillón en una organización de capos. Tras varios años de capa caída, Keanu Reeves logró un extraordinario éxito en taquilla, sobre todo en Estados Unidos, con John Wick. Supuso el debut como realizador de Chad Stahelski, coordinador de especialistas de Matrix. El dúo vuelve a hacer tándem en la secuela, a la que se ha apuntado también –para un papel muy secundario– Laurence Fishburne, que fue Morfeo en la saga de ciencia ficción. Si en la anterior ya se notaba demasiado la procedencia del realizador, esta segunda parece concebida para enseñársela a los de su gremio, pues consiste en una sucesión de interminables secuencias de acción, y poco más. Quienes se aburran si éstas duran más de tres minutos no encontrarán mucho más en el film. Salvo por un par de golpes de humor, los diálogos son bastante lacónicos, por lo que se desaprovecha a actores tan solventes como Ian McShane, John Leguizamo o Bridget Moynahan. Si Reeves se hubiera rapado el pelo, John Wick. Pacto de sangre no se diferenciaría demasiado de cualquier film de Jason Statham, y si se deja coleta parecería una de Steven Seagal. Para alegría de los incondicionales, el final parece dejar abierta la puerta a una tercera entrega.

4/10
Ammore e malavita

2017 | Ammore e malavita

Suburra

2017 | Suburra | Serie TV

  Al igual que en el caso de Gomorra, una novela convertida en película sobre manejos mafiosos y corrupción se convierte en serie, en esta ocasión con el respaldo de la omnipresente Netflix. Situada en la ciudad de Roma, describe el increíble grado de degradación alcanzado, en un momento en que el alcalde acaba de dimitir, y en que unos terrenos junto a la playa, propiedad del Vaticano, son muy codiciados por distintos especuladores, entre ellos la mafia liderada por Samurai, una operación inmobiliaria para recalificarlos podría lucrar a muchos. Como ya ocurría en Suburra, la película, se pinta un cuadro de inmoralidad sin un resquicio para algo parecido a la honradez. Con sobreabundancia de violencia y erotismo, igual somos testigos del aplastamiento de un cráneo que de la participación de un cura en una orgía, y no faltan el chantaje, el tráfico de drogas y los “favores” políticos. No sólo falta un punto de vista moral, sino que la acumulación de escenas presuntamente escandalosas –llega un momento en que tanta obsesión por “epatar” resulta cansina– impiden la construcción de personajes con verdadero conflicto, más allá de la rabia ante lo que les contraría no hay nada. Vamos, que esto no es El padrino, ni mucho menos. Por mucho empaque visual que le ponga Michele Placido –responsable de las más sólida Romanzo criminale– y compañías.  

4/10
Enemigas íntimas

2016 | Nemiche per la pelle

Lucia y Fabiola no se pueden ni ver. Son como el agua y el aceite, pues sus temperamentos y sus respectivos modos de vida son opuestos. Sin embargo, tienen algo en común que no pueden pasar por alto y ése es Paolo, con el que ambas estuvieron casadas. Cuando éste muere, tendrán que hacer frente a su legado, que no es otro que su hijo, el pequeño Yang Shi. Simpática comedia italiana que cuenta con dos estupendas actrices, Margherita Buy y Claudia Gerini, capaces de sacar adelante un guión correcto aunque no demasiado atractivo a primera vista.

5/10
La leyenda de Kaspar Hauser

2012 | La leggenda di Kaspar Hauser

El legendario Kaspar Hauser, un misterioso adolescente aparecido en la ciudad alemana de Núremberg en 1828, tras haberse criado en cautiverio en completo aislamiento, es el protagonista de la última película de Davide Manuli. Conocido también como “el huérfano de Europa”, sus posibles lazos familiares con la nobleza o Napoleón siguen siendo una incógnita, y su estado mental despertó un gran interés entre juristas, teólogos y pedagogos, así como posteriormente de escritores, músicos, directores teatrales y cinematográficos.

Reality

2012 | Reality

Luciano es un hombre casado, padre de dos niños, que tiene una pescadería en un pueblito de Nápoles. Dotado de una enorme gracia, tremendamente natural, sus amigos disfrutan con sus bromas y caracterizaciones. Parece el tipo ideal para ser nominado a “Gran Hermano”, el reality televisivo que alberga bajo un mismo techo durante varios meses a sus concursantes. Luciano se obsesiona con el plan de postularse para el programa, lo que se convierte en un triste escapismo que le aleja de la auténtica realidad, y más concretamente de su familia. Después de abordar el tema de la Camorra en la muy alabada Gomorra, el italiano Matteo Garrone cambia de tercio con Reality, aunque sigue pegado a la radiografía social. Su guión, coescrito con Maurizio Braucci, Ugo Chiti y Massimo Gaudioso, aborda la obsesión por los programa televisivos denominados “de realidad”, aunque si eso que muestran es la realidad resulta discutible, como mucho es el sucedáneo de una vida real cada vez más mediocre, por culpa de un mecanismo que se retroalimenta: las teles ofrecen basura, obtienen audiencias millonarias, y continúan ofreciendo más basura, tal vez en la “nueva edición” más degradada que la anterior. Si pensamos en el cine español, la trama de Reality hace pensar en Luis García Berlanga y Rafael Azcona, se nos retratan capas populares que tienen la ilusión de mejorar la propia posición social con un dinero caído del cielo: si antaño se pensaba en las quinielas o la lotería, ahora es el turno de los quince minutos o más de fama que postuló Andy Warhol en la pequeña pantalla, convenientemente retribuidos. Aunque Garrone tal vez peca de reiterativo en Reality, tiene interés el cuadro que ofrece, la enfermiza obsesión del protagonista, que se cree vigilado en el mundo real por jueces que sopesan su selección para “Gran Hermano”, a imagen y semejanza de las cámaras que retransmiten la vida de los habitantes de “la casa” las 24 horas del día. Aniello Arena se muestra muy natural como protagonista, y el resto de personajes responden bien a los tipos populares que reclama la historia. El director de Reality propone un interesante paralelismo entre la fe ciega que Luciano tiene en que acabará concursando en “Gran Hermano”, y la fe católica, sencilla, popular, que ha acabado convirtiéndose en una pátina que afecta poco a la vida de las personas, la primera habría sustuido a la segunda. De modo que hasta cuando Luciano busca ayuda en la parroquia y participa en el Via Crucis romano del Coliseo, su vieja obsesión –le están vigilando, debe actuar bien para que le seccionen– acaba reapareciendo. Son muy sugestivos los planos de arranque y cierre de Reality, ambas tomas aéreas, una inversa de la otra, que contienen un círculo vicioso de la posmodernidad sin aparente salida: la banalidad existencial, la gran horterada en que llegamos a convertir nuestras vidas, nos condena sin remedio a no ser que seamos capaces de encontrar un sentido a las cosas de cada día, la pescadería, los niños...

6/10
El comandante y la cigüeña

2012 | Il comandante e la cicogna

Aunque en la filmografía de Silvio Soldini, poco conocido fuera de su Italia natal, priman los dramas realistas, inició una especie de trilogía cómica con Pan y tulipanes, seguida de Agata e la tempesta, que se completa con El comandante y la cigüeña. El film comienza con una cigüeña que sobrevuela Turín, al tiempo que una estatua ecuestre de Giuseppe Garibaldi se queja de la amoralidad creciente de los habitantes del lugar. Introduce así la historia de Leo, fontanero de mediana edad que tras quedarse viudo recibe la visita del fantasma de su esposa en bikini, e intenta sacar adelante a sus dos hijos. El pequeño es un chaval excéntrico capaz de robar en un supermercado para alimentar a la cigüeña, que casi adopta como suya, mientras que la mayor es una adolescente poco pudorosa cuyo novio difunde por internet un vídeo suyo sexual muy comprometido. Para que el abogado que va a llevar el caso no le cobre, Leo acepta hacerle a éste un pequeño favor, con ayuda de una artista con problemas económicos por la que se sentirá atraído. Aunque se trata de una comedia distendida, sin muchas pretensiones, adquiere cierto fondo por su denuncia de la degradación de la sociedad moderna, donde los niños crecen sin referentes morales, abunda la corrupción, y el material pornográfico, incluso de personas corrientes, se difunde sin reparos. En este contexto educar a los hijos viene a resultar una tarea imposible. No viene a resultar extraño que abunden las corrientes de pensamiento improvisadas, a veces con cierta lógica, otras de poca profundidad, representadas por el personaje de Amanzio, interpretado con mucha gracia por Giuseppe Battiston, que viene a ser una especie de moralista urbano que propicia los momentos más cómicos de El comandante e la cicogna. En general, Battiston y el resto de los actores realizan interpretaciones exageradas, pero guardando cierto equilibro.

6/10
Il mio domani

2011 | Il mio domani

La vida de Mónica. Va a ver su padre anciano al pueblo, que mata su soledad entre rosarios y viacrucis mientras aguarda su muerte. Imparte cursos de motivación para cuadros intermedios de empresas. Mantiene relaciones sentimentales insatisfactorias, primero con un jefe, y luego con un compañero más joven al que conoce en un curso de fotografía con el que llena su tiempo. Y sufre por la tirante relación con su hermanastra, que le dificulta ocuparse con más cariño de su sobrino de 17 años. Marina Spada coescribe y dirige este desolador retrato de mujer, en que la posición de la protagonista queda clara en una de sus clases, en que el habla del concepto de vacío en China como algo positivo, no es algo inexistente sino que está lleno de cosas, y unas desbordan a las otras. Mónica no es capaz de tomar las riendas de su vida, sucesos familiares del pasado le han marcado. Y aunque trata de dar amor, a su padre y su sobrino con toda claridad, en sus relaciones de pareja la cosa no es tan nítida, el vacío y la insatisfacción persisten. Asegura la cineasta que son referentes de su modo de hacer el cine oriental, pausado, las películas de Bernardo Bertolucci y Jean-Luc Godard, y algo hay en el “mood” del film que hace válida su afirmación. Spada a través de su protagonista pinta de algún modo a la actual sociedad en crisis, una crisis no sólo económica sino existencial. Y aunque en el desenlace se vislumbra algún rayito de esperanza, el espectador no puede dejar de preguntarse si el vacío positivo de Mónica es suficiente.

6/10
Ex

2009 | Ex

Comedia romántica italiana, de estructura coral y aire modernillo, que la emparenta con el díptico creado por Giovanni Veronesi: Manuale d'amore y Manuale d'amore 2. En este caso, escribe y dirige Fausto Brizzi (1968), quien antes había desempeñado labores de guionista casi exclusivamente. La idea del film es hablar del amor, precisamente con motivo de las dificultades que existen para que éste perdure en el tiempo, por múltiples motivos. La película es eminentemente romántica, pero tanto que lo es muy ciegamente, y con trampa, pues en pro de ese amor sublimado –pero cuya fragilidad para romperse es absoluta, como dice el film– se justifica cualquier decisión por estrambótica que parezca. "Si hay amor, todo vale", llega a decir un personaje. La película se compone de múltiples tramas que reúnen a diversos personajes, cuyo nexo de unión es casi siempre mínimo. El resultado es un tapiz bastante logrado, cuyos hilos serían las distintas relaciones amorosas entre un amplio elenco de personas. Todo el mundo busca el amor, y todo el mundo tiene su historia, viene a decir Brizzi. De todas maneras, el guión se centra principalmente en cinco historias: la del maduro matrimonio formado por Luca y Loredana; la del sacerdote Don Lorenzo y la novia Elisa; la de los jóvenes novios Marc y Giulia; la del reciente viudo Sergio; y, por último, la del médico Paolo y la vividora Monique. Brizzi logra que la atmósfera optimista del film cale en el espectador, y además es capaz de mezclar sentimientos amorosos de gran calado (sentimentales, pero convincentes), con gags muy divertidos y un tono de comedia clásica, basada en los diálogos y las situaciones humorísticas. Pero a la vez es llamativo el desenfado y la insistencia con que se hacen referencias obscenas y se muestran escenas sexuales sin pudor, con una superficialidad que rompe en cierta manera con el romanticismo de la película, un poco al modo del cine de Richard Curtis, aunque aquí ciertamente de un manera mucho más acentuada. Y es una pena ese lastre, porque la explicitud rebaja mucho el conjunto, a pesar de algunas historias excelentes, como la protagonizada por Silvio Orlando y Carla Signoris, con momentos de guerra e sexos al más puro estilo 'screwball comedy', como en la presentación en la fiesta. Asimismo son agradables las subtramas del viudo que ha de ocuparse de sus hijas, y la del pobre doctor acosado por el ex novio celoso. Sin duda, esta última historia es de lo más desopilante, al igual que las escenas situadas en la sala judicial, con ese formidable gag en el que sale a relucir el cineasta Nanni Moretti. Por otra parte, hay que reconocer que Brizzi tiene buena mano para los los actores, pues además de la cuidadosa definición de personajes logra un trabajo más que digno del amplio elenco, en donde también destacan Fabio de Luigi, Claudia Gerini y Flavio Insinna.

5/10
La desconocida

2006 | La sconosciuta

Irena es una mujer de origen ucraniano, a la que persiguen los recuerdos de un traumático pasado de prostituta, que intenta dejar atrás. Llegada a Italia, se las arregla para empezar a trabajar como chica del servicio en un inmueble donde vive una familia, los Adacher, dedicada a la orfebrería. Por razones misteriosas, Irena pone todo su empeño en ser empleada como tata de Tea, la hijita de los Adacher. Todo apunta a que se trata de una argucia para “desplumar” a la acomodada familia. Pero el complicado rompecabezas en que consiste el film tiene muchas piezas difíciles inicialmente de encajar. Porque Irena va revelándose paulatinamente como una mujer que trató de escapar de manos de un proxeneta y encontrar algo parecido al amor. La pequeña Tea parece despertar sus mejores sentimientos. Y hasta parece sentir el daño que ha infligido a Gina, la anterior tata de Tea. Giuseppe Tornatore escribe y dirige una durísima película acerca de las cadenas de la trata de blancas, el peor tráfico con seres humanos. Aparte de la dureza de la propia historia, resultan desagradables los continuos flash-backs, a modo de fogonazos mentales que sacuden la memoria de Irena, donde se observan las continuas vejaciones sexuales que ha tenido que padecer. El director italiano ganador del Oscar por Cinema Paradiso se las arregla para mantener la intriga acerca del misterio que rodea a Irena, las razones que le mueven a actuar; ello hasta un razonable final. De modo que el metraje viene a ser una especie de ten con ten entre dicha intriga y los continuos pasajes que revuelven el estómago del espectador más encallecido; el cineasta no pierde de vista la humanidad de sus personajes, sobre todo en esa especie de relación maternofilial que nace entre Irena y Tea, y su denuncia de situaciones injustas que a veces nos negamos a reconocer tiene validez, aunque pueda ser cuestionable su modo de despertar la cauterizada conciencia del público. Tornatore aprovecha muy bien la partitura del compositor que ha puesto música a todas sus películas, el maestro Ennio Morricone. Y cuenta con un buen reparto de actores más bien desconocidos: como en otros de sus filmes, Tornatore demuestra que se le da bien tratar con niños, y la pequeña Clara Dossena brilla en sus escenas de niña frágil, que va a ser preparada para la dureza de la vida por Irena.

6/10
No te muevas

2004 | Non ti muovere

Tras sufrir un accidente de moto, una adolescente se debate entre la vida y la muerte en el hospital donde Timoteo, su padre, ejerce de cirujano. Mientras se efectúa una complicada operación él, que rehúsa intervenir, rememora los hechos que han conducido a que esa hija exista. Pues no estaba en el estrecho horizonte de Timoteo y Elsa tener hijos. ‘Perfecto’ matrimonio burgués en que todo se reduce a rutina y buenas maneras, una avería en el automóvil del doctor cambia las cosas. Obligado a permanecer en una barriada misérrima mientras reparan el coche, Timoteo conoce a Italia, joven de origen albanés que habita en una casa cochambrosa. Ebrio por el vodka con que ha entretenido la espera, y quizá empujado por su propia vida vacía y la sospecha nunca confirmada de la infidelidad de Elsa, viola brutalmente a la pobre chica. Cuando al día siguiente acude a disculparse, vuelve a forzarla, y así inicia una relación autodestructiva, que le sirve para escapar de su jaula de oro. Aunque puede que escapar de la jaula de oro sea otra cosa. Compleja película, nada autocomplaciente y de difícil lectura, con que el actor italiano Sergio Castellitto, que también se reserva el difícil papel del cirujano, debuta en la dirección. Sorprende su personalidad, tanto en el desarrollo de la historia, los flash-backs y vueltas al presente, como en la puesta en escena, planificación y dirección de actores. Esto último se nota en el caso de Penélope Cruz, actriz que necesita ser dirigida para brillar, y que aquí tiene esa mano amiga que le guía. Los crecientes elementos dramáticos, lo desgarrador de muchos pasajes, la entrega paulatina de piezas que al final componen el puzzle completo, el uso de canciones con letra nada casual, configuran una película de arduo manejo, sobre todo para un principiante. Castellitto supera el reto y pone tal orden al relato que algunos pasajes resuenan en otros, contribuyendo a la unidad del film. Sin embargo, hay un ‘pero’. O dos. La alta carga erótica de varios pasajes; y la pasividad de Italia ante las primeras acometidas de Timoteo, poco menos que increíble, e irritante en una sociedad donde abundan las violaciones y la violencia doméstica.

6/10
La Pasión de Cristo

2004 | The Passion of the Christ

Muchas películas abordan la vida de Jesús de Nazaret, con más o menos fortuna. Todas se han enfrentado a diversos obstáculos, en cuanto a la posible acogida del público. Está el espectador cristiano, conocedor de los hechos históricos, que alimentan además su fe: público exigente, que no va a aceptar cualquier cosa a la hora de ver representado a su Señor. Luego existe un público amplio, más o menos creyente, que cree conocer el evangelio, aunque en el fondo sólo tiene una idea vaga del mismo, quizá por recuerdos de infancia. También hay que señalar al espectador agnóstico o ateo, con frecuencia reticente a un posible intento de ‘ser evangelizado’, y que no desea dedicar un minuto a algo que huela a religioso. A la dificultad de llegar a un público tan heterogéneo, se suma otra realidad: los evangelios incluyen multitud de relatos, parábolas, milagros, enseñanzas, invectivas, viajes..., en los que intervienen numerosos personajes. Dar unidad a todo, y presentarlo atractivo y creíble, no resulta sencillo. Y de pronto, llega Mel Gibson con una idea la mar de razonable, pero que nadie había acometido hasta ahora: hacer una película vibrante y minuciosa, nada relamida, que se centre en la Pasión. Pues, ¿no son a la postre los misterios pascuales los acontecimientos centrales del cristianismo? ¿Y no rememora anualmente la Iglesia en su liturgia, en una semana que llama ‘santa’, la pasión, muerte y resurrección de Jesús? Acierta Gibson al dar con el elemento aglutinador del film: Cristo ha venido al mundo movido por el amor, para redimirlo del pecado; y acepta para ello, voluntariamente, su pasión y muerte. Tiene una misión que cumplir, con un sentido; y esos sufrimientos terribles no son un fracaso: liberan, y llevan a la resurrección. A partir de ahí, puede centrarse en la narración de las últimas 12 horas de Jesús, desde que acude con sus discípulos al huerto de Getsemaní, hasta su muerte en la cruz. Una narración que se basa sobre todo en los evangelios, seguidos con fidelidad, aunque también toma elementos de revelaciones privadas a dos monjas: la beata alemana Anna Katharina Emmerich, y la venerable española María de Ágreda. El film resulta duro, muy duro. En ese sentido, la película discurre en la misma línea que otros títulos recientes, que tratan temas importantes, descritos sin falsos pudores, como Salvar al soldado Ryan (el horror de la guerra), La lista de Schindler (el holocausto), Te doy mis ojos (la violencia doméstica), Traffic (la drogadicción y el narcotráfico)… Desde que Jesús es prendido en el huerto de los olivos, es sometido a todo tipo de vejaciones. Y el guión de Gibson y Benedict Fitzgerald, no hurta los detalles que describe el evangelio: insultos, empujones, bofetadas, salivazos… Le obligan a colocarse vestiduras ridículas, le desnudan, le azotan salvajemente, le coronan de espinas... Una increíble sesión de tortura, mostrada con realismo, pero sin regodeo. “Pienso que nos hemos acostumbrado a ver preciosos crucifijos en las paredes, y hemos olvidado lo que pasó de verdad. Me refiero a que sabemos que Jesús fue azotado, que cargó con la cruz, que los clavos le traspasaron las manos y los pies, pero raramente pensamos en lo que eso significa”, comenta Gibson. Que la violencia no es recomendable para todos los públicos, es una idea que el director introduce en el film de modo ingenioso: cuando obligan a Simón el Cirineo a cargar con la cruz, pide a su hijo que vuelva a casa, que no contemple el triste espectáculo de los condenados a muerte. La película aporta desde el principio la información clave: que todo lo padece Cristo para librar al hombre del pecado. Singularmente cuando el diablo le tienta en el huerto, diciendo que no puede pretender cargar sobre sí el peso del pecado de todos los hombres. Por otro lado, a lo largo de esas horas de suplicio, se introducen con acierto flash-backs que, además de permitir respirar al espectador, ayudan a conocer el mensaje de Jesús y el sentido de su sufrimiento: vemos que es verdadero hombre, con sentido del humor, en las escenas con su madre; que acoge al pecador arrepentido, cuando se pretende lapidar a María Magdalena; que el amor se desborda en la última cena, anticipo del sacrificio de la cruz... Gran acierto de Gibson es ofrecer la mirada de la Virgen María, muy bien interpretada por Maia Morgenstern. El espectador sufre con ella los dolores del hijo. Y a la vez, participa de su serenidad, de modo que momentos como la caída con la cruz, que retrotrae al pasado, o cuando recoge con unos lienzos la sangre de la flagelación, conmueven. El director tiene una habilidad especial para humanizar su historia. Cuando Pedro niega a su maestro, la mirada que éste le dirige –maravilloso Jim Caviezel– es más expresiva que mil discursos: una mezcla de lástima y algo de socarronería, como si dijera ‘¿no te lo había dicho?’. La conversación con Pilatos, el procurador romano, no tiene desperdicio, y entiendes bien las dudas de este hombre cruel, acrecentadas por las conversaciones con su esposa. Si para un actor fue especialmente duro el rodaje, ese es Caviezel. El rodaje fue en invierno, y soportó las bajas temperaturas casi desnudo en las escenas de la cruz: “No podía aguantar más de 10 minutos, y aun así sufría muchas veces hipotermia. Los músculos te tiemblan de modo tan violento que te duele, pero no puedes pararlo”, comenta. Incluso en la flagelación, uno de los que hacía de soldado romano apuntó mal y le dio en la espalda. Explica Caviezel: “No pude ni gritar. No te sale el aire porque no puedes respirar”. La película se rodó en Italia, en el estudio 5 de Cinecittà, y en la ciudad de Mattera, el mismo lugar donde Pasolini hizo El evangelio según san Mateo. El trabajo de dirección artística y fotográfico es asombroso. Caleb Deschanel, director de fotografía, de acuerdo con Gibson, tomó como referencia pictórica la obra de Caravaggio “en lo que se refiere a los rostros que usaba en sus cuadros, a la iluminación y a la composición. (...) También me inspiré en Géricault, Rafael y otros artistas.” Atrevida resulta la escena de apertura en el huerto de los olivos, con luz azulada que imita la luna y con niebla: rodada en estudio, no se ve el fondo, y da al lugar una indefinible sensación de infinitud, como de otro mundo. Precioso resulta también el plano que sigue a la muerte de Jesús: un plano cenital del Gólgota como borroso, en que vemos caer una gota de agua, el comienzo de una lluvia, pero que cabe interpretarse como una ‘lágrima’ de Dios, que llora la muerte de su hijo. Pensaba Mel en un principio estrenar su film –rodado en las lenguas originales de la época–, sin subtítulos, confiando en la fuerza de las imágenes. Al final pesó la prudencia, y se pusieron los letreros justos. Su visionado en DVD proporciona ahora, a quien lo desee, la experiencia de ver el film desnudo, sin subtítulos, para así constatar que el impacto visual basta para seguir la historia.

9/10
La playa de los galgos

2002 | La playa de los galgos

Martín, un sencillo panadero de pueblo, busca a su hermano para darle cuenta de la reciente muerte de su madre, y arreglar cuestiones de herencia. Pero su hermanito es un poco peculiar: se integró hace años en la banda terrorista ETA. En la búsqueda, Martín se mete en una extraña red de personajes, donde destaca una enigmática mujer. Mario Camus revisita el tema de ETA tras Sombras de una batalla. Carmelo Gómez da vida al hermano “investigador”.

4/10
Desafinado

2001 | Desafinado

Ricardo Palacios, Fabricio Bernini y Armand Dupres son tres tenores amigos que se preparan para el concierto que reunirá a miles de aficionados a la ópera. Pero durante el fin de semana previo al esperado estreno, los tres cantantes sacarán a la luz rencores del pasado, celos, angustias y depresiones. El madrileño Manuel Gómez Pereira rodó una simplona comedia con un reparto internacional, pues contaba con los norteamericanos Mantegna, Aiello y Hamilton, con las italianas Galiena y Gerini y con la española Ariadna Gil. A pesar del esfuerzo y del peso del reparto, la historia no logra salir a flote debido a un guión flojo, un montaje que interrumpe el ritmo, y a unos talentos desperdiciados.

3/10

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