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Biografía

David Schofield

David Schofield

David Schofield

Filmografía
Six Minutes to Midnight

2019 | Six Minutes to Midnight

Lord of tears

2013 | Lord of Tears

Un profesor de colegio se siente torturado por las pesadillas de su infancia con una extraña e indescriptible entidad: una figura vestida con ropas de la época victoriana con la cabeza de un buho. Para descubrir su pasado, tendrá que volver a su casa de la infancia, una solitaria mansión en Escocia, donde descubrirá la tormentosa verdad detrás de sus sueños...

El último pasajero

2013 | Last Passenger

Una noche en el período de Navidad. Un tren de cercanías londinense, con unos pocos viajeros a bordo –entre ellos un médico viudo (Dougray Scott), con su hijito–, parece estar fuera de control. El revisor ha desaparecido, y el vehículo no efectúa las paradas previstas. El conductor, aparentemente encerrado en su cabina, no responde a los intentos de comunicación del pasaje. El temor y las dudas sobre qué hacer, junto a los intentos por transmitir tranquilidad, dan pie a distintas etapas en la convivencia obligada de los pasajeros. Hay reproches, y también cariñosos acercamientos de una mujer hacia el pequeño del doctor, ella podría ser la madre que necesita. Omid Nooshin debuta en el largo con una historia demasiado simple, aunque se las arregla para pintar una galería de personajes más o menos convincente, y una situación de tensión creciente.

4/10
Londres: Distrito criminal

2013 | All Things to All Men

Londres. Riley es un experto ladrón. Será contratado para llevar a cabo o un golpe perfecto. Pero entonces se verá atrapado entre dos fuerzas contrarias: la policía y una banda mafiosa. Discreto aunque correcto thriller criminal, cuyo guión es sin embargo un tanto soso y no acaba de atrapar. Lo mejor para el debutante George Isaac es sin duda el espléndido reparto de rostros de prestigio.

4/10
Injusticia

2011 | Injustice | Serie TV

Intrigante miniserie británica, que va dosificando la información, hasta que más o menos todas las piezas están en el tablero. William Travers es un abogado penalista, que por un caso traumático, dejó Londres y ejerce en una pequeña ciudad, Ipswich, en pleno campo, en Suffolk, con casos que no impliquen crímenes. Y es que siempre quiso defender casos difíciles en que creyera en la inocencia de sus clientes, y algo se rompió en cierto momento. Su esposa, que trabajaba en una editorial, renunció a su puesto por el bien familiar, y ahora es profesora en un centro penitenciario de menores, donde les enseña literatura. A su pesar, Travers volverá a ejercer en Londres, no puede negarse a defender a un antiguo amigo de la universidad, acusado de asesinar a su amante, una secretaria, en lo que parece un complot para robarle el ordenador donde tendría datos sensibles de su empresa, relacionada con el negocio del petróleo. Entretanto, el inspector asocial Wenborn investiga una extraña muerte en el campo, un tiro en la cabeza al antiguo cliente de Travers que desató su crisis y su exilio campestre. A lo largo de cinco densos e interesantes capítulos, Anthony Horowitz desarrolla una trama que atrapa, donde se logran conectar las distintas subtramas con gran habilidad. Colm McCarthy, especializado en series como el otro, sabe llevar a buen puerto la narración, todas las piezas encajan y el reparto en su conjunto hace un buen trabajo.

El hombre lobo

2010 | The Wolfman

Lon Chaney Jr., hijo de “El hombre de las mil caras”, la gran estrella del terror mudo, siguió los pasos de su padre al protagonizar El hombre lobo (1941), que contaba también con dos de las grandes estrellas del género de la época: Claude Rains y Bela Lugosi. Dirigida por George Waggner, es una de las grandes películas de terror de la Universal. Ahora, la misma productora recupera al mito, en una versión que se inspira en aquel clásico film. Los guionistas Andrew Kevin Walker y David Self han mantenido algunos puntos en común con el libreto original de Curt Siodmak: una importante subtrama romántica, una gitana que lee el futuro. Además, el protagonista, Lawrence Talbot, se llama igual, y también es un noble que vuelve a la majestuosa mansión de su padre en la época victoriana. En esta nueva cinta, Talbot –que pasó una infancia muy dura por culpa de la traumática muerte de su madre– ha perdido a su hermano, que ha sido atacado por una monstruosa criatura que habita en el bosque. Por esta razón, Francis Abberline, inspector de Scotland Yard, ha viajado al lugar para investigar las muertes causadas por este ser. Mientras intenta reconciliarse con su padre, con el que mantiene una relación tormentosa, Talbot se siente atraído por Gwen Conliffe, la prometida de su hermano. Pero después de sobrevivir a duras penas a un ataque de la criatura, Talbot también se transformará en un ser similar. Parecía que este film estaba tan maldito como su protagonista. Iba a ser el salto a la gran superproducción de Mark Romanek, genial director de videoclips que dejó un buen sabor de boca con Retratos de una obsesión. Pero Romanek acabó dejando el proyecto por desavenencias con los productores. Acabó sustituyéndole Joe Johnston, gran profesional que ha demostrado su valía en el terreno del género fantástico con Jumanji, Rocketeer y Parque Jurásico III. Pero Johnston se encontró con que finalizado el rodaje, su monstruo parecía ridículo. La idea era homenajear al original, con un hombre lobo muy parecido, que camina de pie como un humano, al estilo de Chaney o Paul Naschy, pero lo que funcionaba en los años 40 se ha quedado totalmente desfasado, después de películas como Un hombre lobo americano en Londres –que contaba con el mismo maquillador de este film, el inigualable Rick Baker–. Finalmente, Johnston tuvo que rodar planos adicionales para solucionar el problema, con el hombre lobo atacando a cuatro patas. Pero lo que mal andaba mal, mal ha acabado. Es cierto que Johnston se ha esforzado en lograr una ambientación gótica al estilo clásico. Ha filmado también algunas secuencias –un ataque en un poblado gitano, y la huida del monstruo en Londres– que tienen la espectacularidad adecuada. Sin embargo Johnston no consigue superar el principal escollo del film, un guión fallido –tan tópico como ligero– que explica la deserción de Romanek. Los tensos encuentros entre el padre interpretado por Anthony Hopkins y el personaje de Benicio del Toro no tienen interés, y tampoco está muy bien explicado por qué el primero parece empeñado en hacer la vida imposible a su hijo. No se entiende tampoco si la muchacha interpretada por Emily Blunt quiere salvar o matar al hombre lobo al que ama. En estas condiciones, estos esforzados intérpretes, de solvencia probada, poco pueden hacer por evitar el naufragio.

4/10
Relámpago infernal

2009 | Lightning Strikes

En una pequeña localidad diversas personas están muriendo por lo que parecen tormentas de rayos. El sheriff investiga la cuestión, y sus deducciones se cruzarán con los experimentos que están realizando unos cazadores de tormentas. Pronto se darán cuenta de que los rayos son algo más que electricidad: son alguien o algo maligno con inteligencia, pues elige premeditadamente a sus víctimas. Telefilm de serie B, de producción búlgara, que acaba llegando a derroteros de terror diabólico, pero cuyo planteamiento es asombrosamente fantasioso y efectista. Se salvan las interpretaciones, que intentan llevar a puerto la historia. Protagoniza Kevin Sorbo.

3/10
Valkiria

2008 | Valkyrie

África, 1943. El oficial alemán Claus von Stauffenberg es herido en acción de guerra, a resultas de lo cual pierde la mano derecha, varios dedos de la izquierda y un ojo. Ya antes de que ello ocurriera, discrepaba de los planes de Adolf Hitler, que han llevado a Alemania al desastre, además de haber propiciado crímenes abominables. Pero ahora, de vuelta en Berlín, se acentúa su convicción de que resulta preciso actuar, es su deber como soldado, patriota y católico no permanecer con los brazos cruzados. De modo que se aliará con un movimiento conspiratorio para asesinar al Führer, convocar a los reservistas, lanzar el boto de humo de un golpe de estado perpetrado por oficiales de la SS y tomar el control con el nombramiento de un gobierno provisional. Se trata de la Operación Valkiria, que deberá arrancar el 20 de julio de 1944 con un atentado en la Guarida del Lobo, en el cuartel de Ratensburg. Además del coronel von Stauffenberg, que diseña la estrategia de la operación, se encuentran conjurados en el complot el general Friedrich Olbricht, el coronel Albrecht Ritter Mertz von Quirnheim y el general Ludwig Beck, entre otros. Hasta de quince atentados llegó a ser objeto Adolf Hitler, y todos terminaron en fracaso. El cine ha abordado esta oposición interna al líder nacionalsocialista en películas tan apasionantes como Rommel, el zorro del desierto, o La noche de los generales. La incursión de Brian Singer, que ya abordó la temática nazi en Verano de corrupción, adaptación de una obra de Stephen King, resulta harto afortunada. Por un lado, el guión del debutante Nathan Alexander y Christopher McQuarrie -quien ya colaboró con Singer en Sospechosos habituales- es muy fiel a los hechos históricos, que sabe describir sin caer en el embarullo incomprensible, o en la ristra de nombres que ni el espectador más atento sería capaz de retener. La narración posee un dinamismo fantástico, no hay una sola caída de ritmo. Y el suspense acerca de cómo va a discurrir la operación golpista atrapa, ya sea en la preparación del explosivo y en las dudas de los implicados, o por la desinformación acerca del alcance del atentado. Al tiempo, los personajes están muy bien descritos, con rasgos que los humanizan. Tom Cruise compone a un von Stauffenberg resuelto, que sufre por los padecimientos de Alemania, actúa en conciencia y permanece muy unido a su numerosa familia; el actor sabe encarnar su grave determinación, lo que es meritorio en alguien que por sus rasgos tiende a mostrarse risueño. Y se entienden las dudas para entrar en acción de Olbricht o Beck, el pragmatismo cobarde del general Friedrich Fromm, la frustración del general Henning von Tresckow, la confusión del mayor Otto Ernst Remer, o las presiones a que se ve sometido el general Erich Fellgiebel. Si una película merece un premio al conjunto de su reparto es ésta, están perfectamente elegidos y responden Bill Nighy, Terence Stamp, Tom Wilkinson, Kenneth Branagh, Thomas Kretschmann y Eddie Izzard, e incluso los que tienen menor presencia, David Bamber componiendo a Hitler o Harvey Friedman a Goebbels. No sólo estamos ante cine histórico de primera, respaldado por una estupenda recreación de época y la ayuda que supone rodar en escenarios auténticos, como el edificio Blender, sino que Singer se muestra muy inspirado como cineasta. Es fantástica la idea de iniciar el film con von Stauffenberg escribiendo un diario en alemán, y el modo en que se produce la transición de ese idioma al inglés (o a la lengua en que el espectador escuche la cinta). Cinematográfico y sin palabras, muy visual, resulta ver al protagonista en su hogar, mirando a su esposa e hijos, no hace falta decir nada para saber que por ellos debe tomar importantes decisiones; también, casi a renglón seguido, es muy gráfico el momento del bombardeo mientras suena un disco con la música de Wagner, ese vinilo rayado que enlaca con la idea de la operación Valkiria; y las mutilaciones de von Stauffenberg son utilizadas lo justo, con ingenio, ese 'hail, Hitler', o la torpe manipulación de una cartera. Visto el brío vigoroso de Singer en este film no podemos sino hacer votos para que deje para otros los cuentos de superhéroes y él se dedique a contar historias más dramáticas y hondas, tiene talento de sobra para hacerlo.

8/10
Piratas del Caribe: En el fin del mundo

2007 | Pirates of the Caribbean: At World's End

El colofón de la trilogía disneyana de piratas, tras Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra y Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto. Como se recordará, el segundo film dejaba atrapado al capitán Jack Sparrow en el Fin del Mundo, algo de lo que Elizabeth Swann se siente culpable, motivo por el cual impulsa su rescate. Por otro lado, a Will Turner se le parte el alma viendo navegar eternamente a su padre en el Holandés Errante, de modo que está trazando sus propios planes acabar con esa maldición. Y mientras los jerifaltes de la Compañía de las Indias siguen conspirando al servicio de sus propios intereses. Si este film fuera el primero de la saga, en vez del tercero, tal vez el éxito del conjunto habría sido muy diferente. Aquí Gore Verbinski juega “a caballo ganador”, al menos en lo que a taquilla se refiere. Sabe que haga lo que haga, la gente irá a verlo. Y aunque mil críticos al unísono declaren que se trata del peor título de la trilogía (la cosa nos recuerda a El retorno del jedi, la película menos lograda, con diferencia, de la trilogía original de La guerra de las galaxias), muchos espectadores querrán comprobarlo personalmente. Y nostálgicos tal vez por los buenos momentos pasados con Sparrow, sobre todo en el primer film, hasta pueda que algunos defiendan este tercero a capa y espada. Hay algo de pereza en la acumulación de elementos, poco vertebrados en la trama urdida por Ted Elliott y Terry Rossio: la secuencia inicial de ahorcamientos en masa (por cierto, hay más violencia en este film que en los otros), los piratas de Singapur (¿de verdad aporta algo Chow Yun-Fat y sus exóticos corsarios?), la reunión de los piratas ligados por nueve monedas (¿un guiño a la ONU, piratas de todo el mundo mundial, o deseos de agradar a cualquier espectador de los cinco continentes?), la diosa Calipso, las escenas surrealistas de Sparrow… Y resulta difícil entender que la primera aparición de Johnny Depp se haga esperar… ¡tres cuartos de hora! Y si el éxito de la saga reside en el sentido del humor de su personaje, aquí hay que decir que no cuenta con demasiados hallazgos para provocar la risa. En realidad, todos los personajes protagonistas parecen agotados, incapaces de dar más de sí… Convertir a Elizabeth en intrépida capitana tal vez sea un guiño a las feministas recalcitrantes pero, francamente, no es coherente con lo que sabemos de ella. Casi acaban teniendo más gracia y despiertan más simpatía los piratas eternos secundarios, Ragetti, Gibbs y Cotton. Por supuesto que los efectos especiales son espectaculares, y que especialmente el último tramo de batallas en el mar, bajos los efectos de una tempestad, es trepidante. Pero la sensación de una película interminable (casi tres horas, y encima, una escena adicional tras los diez minutos de crédito) y poco mimada domina. Lástima.

4/10
Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto

2006 | Pirates of the Caribbean: Dead Man's Chest

Han pasado tres años desde que los Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra obtuviera un sustancioso botín al desembarcar en las carteleras. Sus responsables daban por hecho desde el estreno que al film le seguirían otras entregas de la saga. Finalmente decidieron rodar a la vez dos nuevos capítulos. Ambos vuelven a estar dirigidas por Gore Verbinski, que también ha contado con la mayor parte del equipo técnico y artístico de la primera. El film retoma la acción justo en el punto donde finalizaba su predecesor. Will Turner está a punto de contraer matrimonio con su amada Elizabeth Swann, en Port Royal (Jamaica). Justo antes de la boda, aparece Lord Cutler Beckett, cazador de piratas, que acusa a la pareja de haber ayudado a escapar al capitán Jack Sparrow. Beckett encarcela a Elizabeth y hace un trato con Will: liberará a su prometida si le trae una brújula en poder del capitán Sparrow. Will encuentra a su amigo embarcado en la búsqueda de un cofre que contiene el corazón del pirata Davy Jones, capitán del Holandés Errante. Resulta que Sparrow hizo un pacto en el pasado con Jones, y si no encuentra el cofre, deberá servir en su tripulación por toda la eternidad. Ciertamente Verbinski logra por momentos superarse a sí mismo en espectacularidad, sobre todo en algunos combates de masas. Los maquillajes de criaturas y efectos especiales son aún mejores, sobre todo en el ataque del monstruo marino al barco, o en algunos momentos divertidos en que Jack Sparrow parece un auténtico personaje de dibujos animados, rebotando mientras permanece atado a un poste. Por su parte, Johnny Depp despliega sus dotes de 'clown' montando un show hilarante, y se luce sobre todo en la parte de la isla de los caníbales, lo mejor del film. Todo esto ayuda a que se conserve parte del encanto del primer film, pero no le llega a la altura por varias razones. Para empezar, se alarga en exceso, introduciendo secuencias innecesarias, mientras que otras, como la lucha de los protagonistas con Jack Davenport, se alargan hasta la extenuación. Y aunque en otras ocasiones han mostrado su altura interpretativa, Orlando Bloom y Keira Knightley no están a la altura de Depp, ni de algunos ilustres secundarios. Y además, la trama está incompleta, pues en el momento más emocionante, el film se acaba para que el espectador pique, y vaya a ver la tercera parte.

6/10
Desde el infierno

2001 | From Hell

Dos hermanos, los afroamericanos Albert y Allen Hughes, se suman a las parejas cinematográficas de los Coen, Wachowski y Farrelly. Su filmografía previa, inédita en España, se centra en las vicisitudes de tipos negros en barrios marginales. Aquí cambian de color y época al narrar los crímenes de Jack el Destripador en el Londres victoriano. Los Hughes parten del cómic de Alan Moore y Eddie Campbell para lanzar una hipótesis sobre la identidad del celebérrimo asesino de prostitutas, variante de la de «la conspiración real». Se advierte un notable esfuerzo en recrear la atmósfera degradada del barrio de Whitechapel y se usa con acierto un inteligente componente romántico. Eso sí, no faltan las sanguinolencias, y las nebulosas ensoñaciones que sufre el inspector Abberline (Johnny Depp, con su clásica mirada de pez muerto) por su afición a la absenta. Destaca la interpretación de Ian Holm, como un interesante doctor, y la en alza Heather Graham, como la prostituta Mary Kelly.

4/10
Gladiator

2000 | Gladiator

Ave, Ridley, los que van a disfrutar te lo agradecen. Así, con esta licencia descarada, nos permitimos abordar una de las películas que más sensación han causado esta temporada, no sólo por su espectacularidad, sino por haber recuperado con mayúsculas el llamado género de romanos. El “culpable” de esta cinta, Ridley Scott (Blade Runner), ha dirigido con mano firme sus legiones de extras en impresionante batalla, ha recreado con fidelidad el ambiente de toda una época, y ha corroborado que el circo puede ser el mayor espectáculo del mundo, con permiso del cine, claro. Porque cine y del bueno es lo que se ve en esta superproducción que nos sumerge en el inicio de la decadencia de uno de los mayores imperios que ha existido, a través de unos personajes movidos por la ambición, el odio y la venganza. Gladiator nos cuenta la historia del general romano Maximus (Russell Crowe), elegido por el emperador Marco Aurelio (Richard Harris) para sucederle en el trono. En su destino se cruza Cómodo (Joaquin Phoenix), el hijo del emperador, que celoso de esta situación ordena su ejecución, depués de asesinar a su propio padre. El protagonista sobrevive, se convierte en esclavo y, entrenado como gladiador, regresa a Roma. Desde la arena del circo, crece su figura como héroe y ve más cerca la posibilidad de vengarse. Llevar al cine la magnificencia de la época ha costado 16.000 millones de pesetas. Esta inversión se traduce en impresionantes decorados y en el uso de los más avanzados efectos digitales que nos muestran a la antigua Roma tal y como debió ser. Además, el rodaje se realizó en cuatro países (Italia, Inglaterra, Malta y Marruecos), participaron 45.000 extras y se contrataron a actores de muchísimos quilates. Como Scott dijo en su momento, “no todos los días se presenta la ocasión de reconstruir el Imperio Romano”. El cuadro “Pollice verso” (“Pulgares hacia abajo”) del pintor del siglo XIX Jean-Leon Gerome fue el revulsivo para que Ridley Scott aceptara el proyecto. El lienzo representa a un emperador romano haciendo el gesto de extender el pulgar hacia abajo como fatídica señal para que un gladiador ejecute a su derrotado rival. Luego la imaginación del director británico se disparó y la maquinaria de Hollywood se puso en funcionamiento.

8/10
Un hombre lobo americano en Londres

1981 | An American Werewolf In London

Dos excursionistas son atacados por una feroz criatura. Sólo uno sobrevive. Este sanará de sus heridas, pero quedará marcado por un extraño mal que lo convierte en un monstruo asesino las noches de luna llena. John Landis rescata el mito del hombre lobo y lo dota de una fascinante modernidad al mezclar terror y surrealistas dosis de humor negro. Impacta la espeluznante metamorfosis del protagonista en lobo.

6/10

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