IMG-LOGO

Biografía

Bruce Greenwood

Bruce Greenwood

63 años

Bruce Greenwood

Nació el 12 de Agosto de 1956 en Noranda, Québec, Canadá

Siempre con segundas

30 Enero 2013

A pesar de no haber tenido muchos grandes papeles como protagonista, Bruce Greenwood es de esos actores perpetuos que salen en los créditos de una película una vez tras otra. Persona tremendamente reservada, a la par que metódico con sus actuaciones, ha sabido labrarse su hueco en la industria interpretando a una sorprendente variedad de personajes. Y todo por romperse la rodilla esquiando en Suiza cuando era un adolescente.

Nacido en Quebec (Canadá) un agosto de 1956, Bruce Greenwood siempre vivió con la maleta hecha por los proyectos de investigación que dirigía su padre como reconocido geofísico y profesor de universidad que era. Por eso, se crió a matacaballo entre Vancouver, Princeton y Maryland; cursó su educación secundaria en Zúrich (Suiza), donde descubrió que quería dedicarse profesionalmente al esquí, pero una lesión en su rodilla le cerró de golpe esa puerta; y terminó estudiando filosofía y economía en la Universidad de British Columbia, donde acabó enamorándose de la interpretación después de tenerla solamente como una asignatura optativa.

Ahí fue cuando decidió formarse específicamente para tales lides, y estudió durante un año en la Academia de Artes Escénicas de Nueva York. Gran decisión la suya, a pesar de que tuviera que comenzar en pequeñas, y hasta enseguida defenestradas, obras de teatro. Comienzos más que típicos para cualquier actor que siguieron su progresión con papeles en series de televisión como Beachcombers (1977) o St. Elsewhere (1986), siendo ésta última la que le sirvió para dejar de lado los varios telefilmes que había acumulado en esos primeros años. Después aparecería en el drama de ‘prime time’ Knots landing (1991), y como protagonista en la misteriosa Nowhere Man (1995).

Su salto a la gran pantalla vino de manos de Acorralado (1982), y si bien fue un papel mínimo, el propio Greenwood siempre evoca su participación en ella como un grato recuerdo. Desde ahí, fue enlazando otras apariciones en filmes ochenteros como Legmen (1984) o el clásico adolescente The Malibu Bikini Shop (1986); y en reliquias de los noventa más propias del VHS, como Los servidores del crepúsculo (1991) o Pasajero 57 (1992). Todo sea por hacer más currículum.

Punto de inflexión fue el drama Exótica (1994), un film canadiense que, aparte de llevarse varios premios en festivales como los de Toronto o Cannes, fue considerado por la crítica como una de las películas “de culto” de ese año. La unión profesional con Atom Egoyan, aparte de darle más trabajo, hizo que a Greenwood se le empezase a mirar con otros ojos, no era alguien sólo para papeles casposos. Buena prueba de ello fue la siguiente y también exitosa cinta de Egoyan El dulce porvenir (1997), y con Ararat (2002) pasó tres cuartos de lo mismo.

Sin entrar en roles protagonistas, Greenwood supo escarbar lo suficiente para aparecer en producciones que hicieron que su carrera fuese avanzando. Y aunque lo hacía lentamente, tal avance apenas se detuvo. Los thrillers mitad policiacos, mitad de intriga, como Entre ladrones (1998), Doble traición (1999) o el drama romántico de Aquí en la tierra (2000) actuaron como precalentamiento para lo que sería, sin duda, uno de sus grandes papeles como John F. Kennedy en Trece días (2000). En este film se relata de manera sublime la crisis de los misiles de Cuba, y la crítica supo apreciar y premiar la actuación más que notable de Greenwood.

El género histórico, a la par que fantástico, lo volvió a coger con ganas en Below (2002); y se puso más que apocalíptico en El núcleo (2003) y en Yo, robot (2004), por las que recibió elogios y duras críticas a partes iguales. Puede decir que ha intervenido también en la autobiográfica y memorable Capote (2005), la entrañable y perruna Bajo cero (2006), en la infravalorada Déjà vu (2006) o en el falso documental I'm Not There (2007), que estuvo nominado a los Oscar y se llevó un Globo de Oro a la mejor actriz de reparto. Y siempre desde la más larga letanía del secundario.

Incluso la mítica saga de Star Trek (2009) le llamó a filas para ponerse en el maquillaje de Christopher Pike, el capitán de la Enterprise. Clásico papel que sirvió para fraguar aún más su imagen como ese actor del que no siempre uno se acuerda del nombre, pero que siempre se dice aquello de “éste me suena de…”. Y volverá a aparecer en la siguiente película, titulada Star Trek: En la oscuridad (2013), ya que como ha declarado el propio actor, “todo el elenco de actores de Star Trek estábamos unidos y deseosos de volver a rodar una película como ésta”.

Sus últimas apariciones han sido en la vintage Super 8 (2011), Cristiada (2012) y la más reciente El vuelo (2013), drama de acción e intriga protagonizado por Denzel Washington donde las cosas más evidentes son las menos seguras. Su sino, gracias a The River (2011), también ha estado unido últimamente a ese mundo de la televisión que le dio las opciones profesionales de haber avanzado tal y como lo ha hecho.

Aparte de la pura y dura interpretación, Greenwood ha ejercido como actor de doblaje en múltiples ocasiones, como en las series de animación Young Justice (2010), Batman: Under the red Hood (2010) o en el videojuego Call of duty: Modern Warfare 3 (2011). Toda la vida agitada que llevó en su itinerante y nómada juventud ha ido quedando aparcada, aparte de cuando tiene que trabajar, por la feliz vida que lleva con su esposa Susan Devlin, con la que lleva casado más de 25 años y tiene un hijo.

Filmografía
La innegable verdad

2020 | I Know This Much Is True | Serie TV

Thomas Birdsey padece esquizofrenia, hasta el punto de que acaba cortándose la mano derecha con un cuchillo en una biblioteca pública, en lo que él considera "un sacrificio", mientras murmura unos pasajes bíblicos. A su hermano gemelo idéntico Dominick, su tutor legal, el médico le pide autorización para intervenir y reimplantársela quirúrgicamente, pero al final se niega a concederla ante los gritos de Thomas, que asegura que ya es adulto y responsable, y tiene derecho a decidir por sí mismo. Dominick lleva varios años esforzándose por su bienestar, desde la muerte de la madre por cáncer, y ha tenido que lidiar con otros problemas como el fallecimiento de su bebé y que después su esposa le pidiera el divorcio, al tiempo que trata de averiguar la identidad del padre biológico. En la interesante Cruce de caminos, de 2012, el realizador Derek Cianfrance alumbraba la idea de que las miserias que sufre una persona pueden afectar con gravedad a sus descendientes. Reflexiona sobre esta misma premisa en esta adaptación en forma de miniserie de seis capítulos de una novela de Wally Lamb, que él mismo coescribe y dirige. Nada cabe reprochar a su trabajo, la narración se desarrolla a buen ritmo, con una puesta en escena impecable. Tampoco tiene ninguna fisura el reparto, encabezado por Mark Ruffalo que aprovecha que le han asignado un personaje con el que demostrar su inmensa capacidad interpretativa, con muchos traumas, y que tiene que hacer frente a situaciones muy difíciles, y que además le han ofrecido la oportunidad de encarnar también al hermano, con una terrible tara mental. Le secundan muy bien intérpretes de primera categoría, como Melissa Leo, la madre de ambos, Rosie O'Donnell, una trabajadora social, Imogen Poots, novia del protagonista, o Juliette Lewis, traductora a la que éste contrata para traducir un texto en italiano de su abuelo, donde parece estar el origen de la maldición que sufre el clan. Sin embargo, pesa el excesivo fatalismo de la trama. Se agradece que la ficción audiovisual trate sin edulcorar los dramas que sufren los seres humanos, pero aquí se exagera hasta la extenuación; se inicia el primer capítulo contando una tragedia terrible, y después la cosa empeora cada vez más, sin dejar espacio de respiro al espectador. Ya en el episodio segundo, el aluvión de desgracias encadenadas resulta un tanto impostado, y puede desanima a continuar con el siguiente hasta a los espectadores de más aguante. Cabe mencionar que HBO no ha tenido precisamente el don de la oportunidad a la hora de estrenar esta producción, justo cuando la pandemia del coronavirus asola el planeta, lo que no quiere decir que en tiempos más alegres se soporte del todo su pesimismo.

6/10
Doctor Sueño

2019 | Doctor Sleep

Han pasado treinta años desde que el entonces niño Dan Torrance sobreviviera –junto a su madre, Wendy– a la furia de su progenitor, enloquecido por los horrores del hotel Overlord, donde ejercía como vigilante durante el invierno. Pero no ha logrado superar el trauma, ni tampoco consigue aceptar que posea la habilidad psíquica que él mismo denomina “el resplandor”, que le permite entre otras cosas comunicarse telepáticamente, por lo que ha caído en el alcoholismo. Tras tocar fondo después de estar a punto de robar dinero a la madre de un bebé, decide emprender una nueva vida en la pequeña ciudad de Teeny Town, donde recibe la ayuda desinteresada de un “buen samaritano”, Billy Freeman, que le consigue trabajo en un hospital para enfermos terminales. Pero contactará con Torrance la niña Abby, que le advierte de que corren peligro por culpa de El Nudo, grupo de personajes malignos que se alimentan de gente que posea “el resplandor”, y que acaban de asesinar a un chaval. Tras consagrarse con la serie La maldición de Hill House, adaptación bastante libre de la clásica novela de terror de Shirley Jackson, el especialista en terror Mike Flanagan escribe y dirige otra traslación literaria a la pantalla, en este caso la continuación tardía de El resplandor, que el autor original, Stephen King, publicó en 2013. El cineasta sigue con fidelidad el libro, salvo por algunos cambios puntuales, por ejemplo el guión no mantiene con vida a Dick Halloran, por la popularidad de la adaptación de la primera parte rodada por Stanley Kubrick, que mataba al personaje, por lo que aquí sale de nuevo, pero como una presencia fantasmal. Como cabía esperar, la sombra del que fuera uno de los directores más influyentes del cine moderno se alarga demasiado. Se agradece que se recuperen la banda sonora, la alfombra con hexágonos naranjas y marrones y hasta las gemelas diabólicas del film que redefinió el género, pero por otro lado se pone de manifiesto que las comparaciones siempre son odiosas, no se puede poner a la misma altura de aquella un film bien dirigido, que funciona, pero mucho más convencional. Se concluye que esta continuación tiene el mismo sentido que Wall Street, el dinero nunca duerme, T2 Trainspotting, o Los dos Jakes, donde Jack Nicholson recuperaba a su personaje de Chinatown. También juega en su contra que se alarga innecesariamente, pues dura 150 minutos, todo indica que porque su modelo se extendía a los 146. A Flanagan le viene al pelo el volumen, pues recupera temas de su trabajo inmediatamente anterior, como los lugares malditos, las personas con habilidades sobrehumanas, y la dificultad de rehabilitarse cuando se sufre una adicción. Aparte, toca otros temas de interés, como los cuidados paliativos, compone una atmósfera oscura, muy adecuada para representar en pantalla el universo del escritor de Maine, y logra una enorme tensión en el clímax final. En cuanto a los actores, a Ewan McGregor se le da bien interpretar a Dan, típico personaje en busca de una segunda oportunidad en la vida (el actor que dio vida originalmente al personaje, Danny Lloyd, retirado de la interpretación y ya crecido aparece en un breve cameo felicitando a un niño en un campo de béisbol). Resulta especialmente radiante Rebecca Ferguson, como la diabólica Rose, líder del Nudo, de apariencia escalofriante, al estar ataviada con un sombrero de mago y abalorios hippies, y también la debutante preadolescente Kyliegh Curran, como Abby. Mientras que la desconocida Alex Essoe (Oscuras intenciones) da el tipo en el papel de Shelley Duvall, así como Carl Lumbly (Hombres de honor) tomando el testigo de Scatman Crothers y Roger Dale Floyd, el nuevo joven Danny, no se puede sustituir el inmenso carisma de Nicholson; hubiera sido mejor que se hubiera recurrido al rejuvenecimiento de imágenes antiguas mediante tecnología digital.

6/10
Los archivos del Pentágono

2018 | The Post

Una película más dentro de la amplia tradición del cine periodístico estadounidense, en donde son puntas de lanza los clásicos Primera plana o Todos los hombres del presidente y filmes más recientes como Matar al mensajero o Spotlight. Tiene en común con la laureada película de Lumet sobre el “watergate” la época en que transcurre la acción, el hecho de que se trate de una historia real y el protagonismo del medio más emblemático cuando hablamos de investigación periodística, The Washington Post, aunque en Los archivos del Pentágono el quid de la cuestión no es tanto la indagación sobre una historia oculta, sino las dificultades, dudas y peligros de publicar información sensible. Está en juego la misma esencia del periodismo, la libertad de prensa frente a los abusos del sistema, valores que abandera con orgullo la constitución de Estados Unidos. Al principio de la década de los 70 The Washington Post está en serias complicaciones económicas. No le queda más remedio a su editora, Katherine Graham, que asumir su salida a bolsa y recibir inversiones que hagan evolucionar el Post de un periódico local y familiar a un gran medio global. En esta situación el director del diario, Ben Bradlee, sigue de cerca qué hace su competidor The New York Times. Cuando éste publica un artículo acerca de un informe gubernamental que cinco años atrás denunciaba la situación en la Guerra de Vietnam, cosa que fue acallada por el gobierno –con los presidentes Johnson y Nixon a la cabeza–, Bradlee perseguirá el hilo de una noticia que, intuye, podría conmocionar al país entero. El mérito del guión de Josh Singer –forjado en películas de línea similar, como El quinto poder o la citada Spotlight– es haber logrado una narración de enorme fluidez que se despliega como si se tratara de una película de intriga. Y eso cuando en realidad todo gira en torno a algo tan simple (y a veces tan difícil) como tomar una decisión. De atrapar al espectador se encarga la genialidad de Steven Spielberg, que sabe usar como nadie la banda sonora de John Williams para generar inquietud y que concibe algunas escenas con una impresionante maestría, al alcance de muy pocos, como la de la advertencia de la amenaza de desacato, la reunión final en casa de Graham (ese reloj, esa rotativa) o la conversación telefónica a varias bandas en casa de Bradlee, quizá el mejor momento de la película. Spielberg ofrece con su film un explícito homenaje al periodismo clásico, al mundo del papel impreso –primer eslabón en la cultura, se dice en el film–, de los reporteros y sus fuentes, pero le da tiempo a tocar otros temas interesantes: la ineludible responsabilidad moral en la información; la no injerencia de los propietarios en el trabajo periodístico; la incipiente y difícil llegada de las mujeres a puestos de alta dirección; e incluso el vínculo esencial que comparten todos los medios, aun cuando compitan como leones en las calles. Aunque se trata de una película bastante coral, con secundarios de renombre como Bruce Greenwood y Bradley Whitford, resulta simplemente perfecta Meryl Streep (Kay Graham) en su papel de mujer frágil y valiente cuya labor al frente del Post inspiraría a tantas mujeres para llegar a puestos directivos, mientras que Tom Hanks (Ben Bradlee) demuestra una vez más su camaleónica capacidad de convicción.

7/10
The Resident

2018 | The Resident | Serie TV

Un médico de residente de tercer año, Conrad Hawkins (Matt Czuchry), es un gran profesional pero bastante impermeable a las normas, que parece decidido a abrirle los ojos al médico novato (Manish Dayal) y demostrarle que todo lo que sabía de medicina es erróneo. El protagonista de “The Resident” es todo un rebelde, algo más que un médico, casi lo podríamos considerar un súper héroe moderno que tiene sus propios problemas pero no acepta un no por respuesta.

Mark Felt: El informante

2017 | Mark Felt: The Man Who Brought Down the White House

1974, Richard Nixon fue el primer presidente de la historia de Estados Unidos en dimitir. Estos hechos se conocen actualmente como el caso Watergate. Bob Woodward y Carl Bernstein, dos intrépidos periodistas de The Washington Post , fueron los que destaparon el mayor escándalo político del país. Tenían un confidente al que los medios llamaron “Garganta profunda”. Esta es la historia del hombre que denunció la situación, el protagonista de la trama de espionaje político que más ha conmocionado al mundo, él era el agente del FBI Mark Felt.

Kingsman: El Círculo de Oro

2017 | Kingsman: The Golden Circle

Más grande, más espectacular, con efectos especiales aún más elaborados, no significa necesariamente mejor. En 2014 Matthew Vaughn aportó con Kingsman: Servicio secreto un poco de frescura al subgénero de las películas de espías estilo James Bond adaptando un cómic de Mark Millar y Dave Gibbons, con agencia secreta privada dedicada a salvar el mundo. La tapadera de la sastrería de trajes a medida Kingsman, una relación mentor-discípulo representada por un veterano agente y el recién llegado, hijo de un agente muerto en acto de servicio, y el tono iconoclasta y gamberro funcionaban razonablemente. Ahora se intenta repetir la jugada, y el resultado es, decididamente, menos brillante. La idea es jugar con Poopy (Julianne Moore), una maníaca lideresa de un cártel del narcotráfico, el Círculo de Oro, que tiene sus horteras cuarteles generales en la más recóndito de la selva camboyana, y ha ideado un maléfico plan para hacer legal su negocio, con un chantaje que podría acabar con la vida de millones de personas. El joven Eggsy (Taron Egerton), que sigue su noviazgo con la princesa sueca Tilde (Hanna Alström) y usa el alias Galahad de su antiguo mentor (Colin Firth), va a ser testigo de cómo su agencia es destruida casi al completo. Lo que le obliga a contactar, ayudado por Merlin (Mark Strong), con sus "primos" americanos de Kentucky, Statesman, otra agencia que usa como tapadera una destileria de whisky. Todos sumarán esfuerzos para afrontar la amenaza planteada por Poppy. El film arranca con una escena espectacular de persecución automovilística y pelea en el interior de un coche, que supone un verdadero alarde técnico. Pero éste es viene a ser el principal problema del film, la acumulación de escenas de acción brilantes, pero que acaban resultando cansinas, se trata de un barroquismo apabullante, que incluye perros-robots, látigos eléctricos, guantánamos de drogatas, brazos de cyborg... También hay un exceso de actores desaprovechados en roles de limitado interés, Channing Tatum, Halle Berry o Jeff Bridges, por citar a tres. Aunque en este sentido se lleva la palma Elton John interpretándose a sí mismo: la broma de un cameo habría podido pasar, pero su reiterada presencia no resulta muy divertida. Por otro lado, como el humor negro o las situaciones picantes dejan de ser una sorpresa, la escena de la hamburguesa, o la "delicada" misión de implantar un micrófono a una chica despampanante, parecen concebidas para plegarse al guión, introducidas por tanto sin demasiada habilidad o gracia. Entiéndase bien, la película es entretenida, y da más o menos lo que promete, pero sabe un poco a decepción, falta capacidad de riesgo, y desde luego arremeter contra el presidente de Estados Unidos a estas alturas no parece precisamente un acto de coraje.

5/10
Dirty Dancing

2017 | Dirty Dancing

En un teatro, Baby recuerda su juventud, cuando en verano se fue de vacaciones con sus padres. De esta forma conoció a Johnny Castle, un rebelde profesor de danza, con el que en principio no tenía nada que ver. Revisión televisiva de la famosa película de 1987, en clave de musical, ya que los protagonistas cantan las canciones que aparecían en la banda sonora del original, con nuevas subtramas, que la alargan demasiado. No resiste comparaciones con el original, pues sólo se salva la interpretación de Abigail Breslin.

3/10
El juego de Gerald

2017 | Gerald's Game

Jessie y Gerald conforman un matrimonio sin hijos y con problemas. Como solución, se marchan solos un fin de semana a su casa de campo, y ella se deja esposar a la cama para que el otro dé rienda suelta a sus instintos con enfermizos juegos eróticos. Pero sufre un ataque al corazón, y ella se queda prisionera, con un siniestro perro rondando por los alrededores. Por si fuera poco, le asaltan extrañas alucinaciones acerca de su pasado, en que su padre abusó de ella. Adaptación de una malsana novela del especialista en terror Stephen King, a cargo de un director también abonado al género, Mike Flanagan (Ouija: El origen del mal, Omnia: Dentro de tus sueños). A pesar del esfuerzo actoral de Carla Gugino y Bruce Greenwood principalmente, y de alguna original idea que da mal rollo, como el desdoblamiento de los personajes, que hablan consigo mismos, el conjunto es reiterativo y demasiado artificial, además de que agotan las conversaciones obscenas, y el encadenamiento –si se me permite la expresión– de traumas resulta poco creíble. El desenlace, que parece querer vender un mensaje feminista de denuncia del macho dominante, se convierte en una pobre coartada para una pobre película.

4/10
Kodachrome

2017 | Kodachrome

Spectral

2016 | Spectral

Cinta de acción bélica y distópica bastante insípida, a pesar de la parafernalia de acción sin fin en que consiste. Transcurre en un futuro no muy lejano, en Europa, parece que en Moldavia, donde hay una cruenta guerra, se supone que entre las fuerzas gubernamentales y cierta insurgencia, y en la que el ejército de Estados Unidos también actúa sobre el terreno. En el combate una cámara registra que se están enfrentado a un enemigo que nadie diría que pueda existir: anomalías paranormales, nada menos. Así que se traen a un experto en armamento, Clyne, para que les diga si eso tiene alguna explicación científica-ingenieril para hacer frente a la amenaza. Acción aturullada con los espectros a que alude el título, personaje poco dibujados, algunos caprichosamente introducidos, como un par de niños. La película dirigida por el desconocido debutante Nic Mathieu no llega a la categoría que se le debe exigir, de una buena serie B. Pese a unos efectos y un reparto apañado, el trío compuesto por James Badge Dale, Emily Mortimer y Bruce Greenwood, la cosa no se sostiene, imposible suspender la incredulidad que despierta toda la trama. El hecho de que Universal terminara por no distribuirla en salas de cine, y fuera adquirida finalmente por Netflix termina de confirma la impresión de producto fallido.

4/10
American Crime Story: The People v. O.J. Simpson

2016 | American Crime Story: The People v. O.J. Simpson | Serie TV

Cuidadísima dramatización de uno del juicio que quizá más ha marcado a la opinión pública americana del siglo XX: el que llevó al banquillo –y no precisamente del campo de juego– al popularísimo jugador de fútbol americano O.J. Simpson, acusado del asesinato de su ex mujer Nicole Brown y del hombre que le acompañaba, el camarero Ronald Goldman, en el domicilio de ella. Se trató de un doble crimen realizado con particular saña, y todas las pruebas apuntaron a Simpson como a su autor. Todo lo que rodeó al trágico suceso se convirtió en un auténtico culebrón, muy cercano a los actuales "reality", con informaciones en directo, tanto de una huida del acusado con amenazas suicidas, como de la vista judicial. No había estadounidense que careciera de opinión acerca de lo ocurrido. El dúo constituido por Scott Alexander y Larry Karaszewski tiene en su haber libretos de películas sobre personajes auténticos, atractivos y con un punto estrafalario y polémico, ahí están Ed Wood, Man on the Moon y El escándalo Larry Flynt para corroborarlo. Aquí son creadores de una miniserie muy pegada a la realidad, que parte de un libro de Jeffrey Toobin, y aunque algunas situaciones pueden rayar lo surrealista, se evita lo que pueda parecer onírico, la narración es fiel a los cánones del thriller judicial, y hace pensar en filmes como El misterio von Bulow, donde por cierto, el protagonista era defendido por uno de los abogados de Simpson, Alan Dershowitz. Casi todos los episodios los dirige Ryan Murphy, que se aleja así del tono de otras series creadas por él, como Glee o American Horror Story. La serie tiene la virtud de ser muy poliédrica, aborda muchas cuestiones, más allá de la simple narración de un caso criminal. Al mostrarnos al acusado y alrededores, la acusación y la defensa, se nos pinta muy bien la tendencia de cualquier persona al egocentrismo, que se acentúa cuando anda la fama de por medio: O.J. era un héroe para muchos, y él mismo se tenía y actuaba como un semidios; sus abogados conformaron un auténtico Dream Team de caros abogados con ganas de brillar, además del citado Dershowitz, estaban el abogado de las estrellas Robert Shapiro, el amigo de O.J. Robert Kardashian, el adalid de la causa racial Johnnie Cochran y el criminalista F. Lee Bailey; y la acusación también se vio bajo los focos más de lo deseable, con una Marcia Clark a la que juzgan por su peinado y su ropa, y un Chris Darden que por ser negro. Todos los implicados, incluido, el juez, pagan un precio personal por trabajar en esta causa. Ideas como justicia e injusticia se abordan cuando la incendiaria causa racial pueden subvertir un caso donde lo ocurrido no parece admitir discusión, no hay más hipótesis aparte de la que se juzga, pero otras cuestiones como la discutible actuación, en general, de la policía de Los Ángeles, y la alarma social, quizá lo alteren todo. Hay habilidad en episodios como el que nos ofrece el punto de vista de un jurado que de algún modo sufrió "prisión" durante ocho meses, lo que duró el juicio. Y desde luego está la cuestión mediática, que nos apunta como pudo surgir el fenómeno asombroso de los Kardashian, aquí vemos a los hijos siendo niños ya fascinados por la fama recién adquirida por su padre. La serie al completo tiene un magnífico ritmo, y el reparto es excelente. Sorprende la transformación de John Travolta como Shapiro, pero igualmente están muy bien una Sarah Paulson fiscal bajo presión, un Cuba Gooding Jr. como el acusado sin histrionismos más allá de lo justo, o un Courtney B. Vance como el abogado Cochran, por citar sólo a unos pocos.

7/10
Gold, la gran estafa

2016 | Gold

Una película inspirada, al parecer,por hechos reales. Sigue la trayectora de Kenny Wells, que hereda la empresa minera familiar en los años 80 del pasado siglo, y que ve cómo entra en declive. Decide entonces jugarse todo a una carta, la que le presentó tiempo atrás el aventurero Michael Acosta, que le asegura que el subsuelo de una zona remota de Indonesia alberga preciado oro. Contra pronóstico, tienen éxito, de modo que se desata la codicia de las empresas de Wall Street y de las autoridades gubernamentales indonesias. También la nueva situación afecta a la relación amorosa de Kenny con su amada Jenny, una mujer adorable pero vulgar. Estamos ante una trama que promete, pero a la que un errático guión hace un flaco favor. Curiosamente ha eludido la tarea de escribirlo su director, Stephen Gaghan, que ganó el Oscar por el libreto de Traffic, además de conseguir la nominación por el de Syriana, cinta que también dirigió. Aquí la tarea la han asumido los televisivos Patrick Massett y John Zinman, conocidos por series como The Blacklist. Y no acaban de centrar el tiro, hay dispersión a la hora de mostrar los aspectos aventureros –las prospecciones en Indonesia–, los movimientos en Estados Unidos para conseguir inversores, la amistad con Acosta y la subtrama romántica de Kenny y Jenny. Gagan además no es brillante como realizador, y se nota en la composición de algunos planos y escenas, poco trabajados. En la producción figuran nombres como el de los hermanos Weinstein y Paul Haggis, y también el de los mencionados guionistas, pero entre todos destaca el de Matthew McConaughey, que asume además el papel protagonista. El actor se toma su composición muy en serio, no sólo por su físico –luce una prominente tripa, y su cabellera tiene pronunciadas entradas–, sino también por la personalidad de Kenny, muy trabajada: estamos ante un soñador –"si vendes tus sueños, ¿qué te queda?"–, con la obsesión de la fiebre del oro, pero no tanto por su valor de mercado, como por el hecho de encontrarlo y compartir el hallazgo, dando rienda suelta a su pronunciado narcisismo, que le impide valorar a la que debería ser la mujer de su vida. El resto del reparto está muy bien seleccionado –se nota la labor de la veterana Avy Kaufman–, obligado es mencionar a Édgar Ramírez y Bryce Dallas Howard como el socio minero y la novia ingenua y tosca, respectivamente. Del resto, hay algunos bien conocidos, pero que apenas tienen presencia, como Bill Camp, quizá la mayor parte de su trabajo se ha quedado en la sala de montaje.

5/10
De padres a hijas

2015 | Fathers and Daughters

De padres a hijas se desarrolla en dos tiempos paralelos. En los 80, el novelista Jake Davis sobrevive a un accidente de coche en el que fallece su esposa. Como consecuencia, sufre un brote psicótico que no le hará desistir de cuidar a Katie, su hija de cinco años, a la que apoda "Patatita". El otro hilo argumental tiene lugar en el presente, cuando esta última se ha convertido en asistente social, que trata de ayudar a una pequeña huérfana, lo que parece ir sobre ruedas, a pesar de que ella misma tiene que lidiar con la adicción al sexo generada por lo que vivió cuando era niña. Gabriele Muccino reincide en la historia de un padre que con tesón trata de sacar adelante a su vástago, aquí una hija, lidiando con los problemas en solitario, tras la memorable En busca de la felicidad. En esta ocasión no encuentra tanta frescura ni alborozo, pues se notan los resortes melodramáticos que deben conducir a la lágrima. Como le pasa en la ficción al protagonista, en un momento de la trama en el que escribe un libro malo con frases como "los tulipanes son bellos, por ahora", corre a veces el peligro de que la tensión dramática se convierta en cursilería barata. Aún así, el italiano rueda con fluidez, imprime cierta elegancia a los puntos más sórdidos del relato, consigue transmitir la fuerza del amor paterno-filial, y explora bien la idea de que todo lo que sucede en la infancia, bueno o malo, tiene después repercusiones en la edad adulta. A Russell Crowe le han confiado uno de esos personajes con incapacidad, en este caso una patología, que suelen tener tirón de cara al Oscar, al estilo de Una mente maravillosa, por la que recibió una candidatura. Aunque el australiano cumple con profesionalidad, no está tan bien como cuando le toca una interpretación más contenida, por ejemplo la de Gladiator, por la que obtuvo la estatuilla. Lo mismo ocurre con Amanda Seyfried, de nuevo a su lado tras Los Miserables el Musical, que convence pero no emociona. Se agradecen más las sutiles composiciones de los secundarios, como Aaron Paul, aspirante a novelista dispuesto a luchar porque su nueva novia supere sus dificultades, la veterana Jane Fonda, una editora casi maternal, Octavia Spencer, la jefa del personaje de Seyfried, Diane Kruger, la cuñada neurótica que quiere arrebatarle al prota a su hija, y sobre todo el siempre sorprendente Bruce Greenwood, que tras una buena recreación del presidente de CBS en La verdad, aquí entrega al esposo de ésta, un abogado sutil y elegante pero maquiavélico.

6/10
La verdad

2015 | Truth

Película basada en hechos reales, dramatiza el revuelo causado por un reportaje de "60 minutes", el popular programa de la CBS, emitido dos meses antes de la elecciones presidenciales de 2004, cuando George W. Bush buscaba la reelección. Producido por Mary Mapes –cuyo prestigio se cimentaba en haber destapado el horror de las torturas de Abu Ghraib en Irak– y presentado por el conocidísimo Dan Rather, se denunciaba el trato de favor recibido por el presidente, e incluso el incumplimiento de sus deberes, en la etapa de su servicio militar como piloto en la Guardia Nacional, que coincidió con la Guerra de Vietnam. Gran parte de la información se fundamentaba en los documentos proporcionados por una fuente, el coronel Bill Burkett, cuya veracidad fue puesta en duda al poco de emitirse el programa. El cine del hasta ahora guionista James Vanderbilt bascula entre la realidad (Zodiac) y la fantasía (The Amazing Spider-Man); en la película con que debuta como director se decanta por la primera, con una trama que se abona a la abundante filmografía sobre el mundo del periodismo. El hecho de que Robert Redford haya sido escogido para encarnar a Dan Rather hace pensar que Vanderbilt quiere que el espectador piense en Todos los hombres del presidente, también por la idea de búsqueda de la verdad a toda costa, procurando que ésta salga a la luz, caiga quien caiga. La diferencia, por supuesto, estriba en que Nixon cayó por el Watergate, mientras que a Bush se le encomendó otro mandato. La película está bien rodada, y engancha. Pero tiene un problema, y es que toma partido, algo seguramente inevitable al manejar como fuente principal el libro sobre los hechos escrito por Mary Mapes. De modo que ella y Rather son los héroes incorruptibles, al servicio ante todo de la opinión pública, mientras que los que manejan el poder, los políticos e incluso los jefazos de la CBS, serían los manipuladores que ponen trabas. En tal sentido la idea que viene a defender el film, al ponerse del lado de Mapes y Rather, es que lo importante es el cuestionable servicio militar de Bush que ellos denuncian, mientras se excusa la debilidad de las pruebas aportadas, el rigor periodístico en suma. El film, ideal para el debate, ha generado cierta polémica en Estados Unidos –la CBS no ha aceptado publicidad del film, y critica su "teoría de la conspiración"–, aunque en su favor hay que señalar cierto espíritu crítico ante alguna actitud de los protagonistas, sobre todo en la entrevista con su fuente, un hombre enfermo, donde le presionan con escasa humanidad para que confiese ante las cámaras una mentira. De todos modos, este intento de nadar y guardar la ropa perjudica un tanto la interpretación de Cate Blanchett, menos inspirada que en otras ocasiones.

6/10
Más allá del amor

2014 | Endless Love

Cautivos

2014 | The Captive

El relato de la desaparición de la pequeña Cassandra, convenientemente desestructurado en el tiempo, ocho años separan los acontecimentos más antiguos de los actuales. La niña, muy alegre y estupenda patinadora, desaparece de la furgoneta familiar un gélido día de invierno, cuando Matthew, el padre, entra en un "diner" de carretera. Su esposa Tina es incapaz de perdonarle, no entiende que dejara sola a Cassandra, mientras que la policía que investiga los casos de corrupción de menores, no demuestra ser muy delicada a la hora de interrogar al matrimonio, sobre todo porque en sus declaraciones Matthew exhibe algunas inconsistencias, al tiempo que salta con su carácter volcánico. Atom Egoyan es un excelente creador de atmósferas –la nieve, el patinaje, la carretera, dan mucho juego–, y la cuestión de una red de pornografía infantil en internet parece encajar con los temas sórdidos de algunas de sus películas, que él procura siempre tratar con cierta elegancia; desde luego, la idea de que una niña inocente acabe colaborando con unos desaprensivos resulta innegablemente perturbadora, y los cibercrímenes pedófilos que implican a niños están de rabiosa y triste actualidad. Precisamente por estos alicientes cabe decir que el film decepciona, lo cual no significa que carezca de interés. El espectador probablemente permanecerá pegado a su asiento, preguntándose cómo va a resolverse todo, y quizá en un cineasta normalito uno acabaría juzgando que la película no está mal. Pero Egoyan es mucho Egoyan, y aquí sólo le vemos como artesano un tanto perezoso en el dibujo de los personajes, y sobre todo en la concepción del desenlace, al que le falta un poco de chispa. Si con Condenados (Devil's Knot) parecía corregirse tras la decepcionante Chloe, aquí vuelve advertirse que los añorados tiempos de Ararat quedan demasiado atrás.

5/10
Good Kill

2014 | Good Kill

La vida del piloto Thomas Egan es muy monótona. Vive en Las Vegas y se desplaza cada día a una base militar situada en el desierto para pilotar drones desde un barracón. Con ellos, bombardea y masacra a enemigos talibanes o simplemente a personas sospechosas en Afganistán, situada a miles de kilómetros. El mayor Egan se siente cada vez más vacío, empieza a beber en exceso y se distancia cada día más de su mujer y sus hijos. El cineasta neocelandés Andrew Niccol tiene una envidiable filmografía en su haber, donde su punto más fuerte son siempre la calidad de sus guiones. Interesado en la deshumanización a que nos arrastra el futuro y los progresos técnicos, Niccol presta especial interés a la falta de autenticidad que se adueña del ser humano en multitud de facetas de su vida social, familiar y laboral. Son temas abordados en películas como Gattaca o S1m0ne, por ejemplo, y también ofrece esa visión en Good Kill, quizá una de sus películas menos logradas, pero no por eso menos interesante desde el punto de vista ético. Comprende el espectador que el protagonista del film sienta algo así como asco de sí mismo por su posición de poder y por convertirse en una marioneta al servicio del país más fuerte. Por tercera vez el actor Ethan Hawke se pone al servicio de Niccol, quien sabe sacarle mucho realismo al aire triste y pesaroso de su personaje. También está estupenda January Jones (Mad Men), en el papel de su mujer.

5/10
Star Trek: En la oscuridad

2013 | Star Trek Into Darkness

Aunque el capitán Kirk acaba de ser degradado como superior de la Enterprise, por saltarse la reglas en su misión de observar y explorar el universo, pronto recupera el mando cuando un peligrosísimo terrorista, casi un superhombre, golpea el mismo corazón de la Federación. Kirk y su tripulación parten extraoficialmente en su busca, pues corren el riesgo de enfurecer a los Klingon, ya que el fugitivo se oculta en sus dominios. Segunda entrega de la revisitación de la franquicia Star Trek a cargo de J.J. Abrams y equipo, o sea, Roberto Orci, Alex Kurtzman y Damon Lindelof. Como en sus populares series televisivas –Alias, Perdidos, Fringe– se las arreglan para combinar la emoción trepidante de una trama de acción con la creación de conflictos en sus personajes, no tremendamente complejos, pero si más que la media de los que pueblan este tipo de filmes. Y el primer acto terrorista tiene cierto verismo, el tipo de atentados que podemos ver en el mundo real, salvando las distancias que se quieran. De modo que el capitán Kirk (Chris Pine) y el doctor Spock (Zachary Quinto) tienen sus arcos de transformación: el primero, impulsivo y emocional, aprenderá a desarrollar sus dotes de líder y tomar decisiones difíciles pensando en su tripulación y en la misión; y el otro, más allá de su proverbial falta de emociones típica de los vulcanos, será capaz de entender que en la vida no sólo hay que seguir reglas, y que existen relaciones tan importantes como la de la amistad. De los demás, Scotty (Simon Pegg) pone la nota humorística. Las chicas (Zoe Saldana y Alice Eve), la verdad es que pintan poco, mientras que el villano Benedict Cumberbatch sí tiene carisma, al igual que Peter Weller, que encarna a Marcus. Star Trek: En la oscuridad es muy entretenida, que es lo que se le exige. No obliga a estar al cabo de la calle de los intrígulis del mundo “trekkie”, pero los fans encontrarán muchos, muchos elementos, para vibrar y relacionar la películas con el extenso universo creado por Gene Roddenberry. El 3D aporta poco, pero a cambio no distrae, lo que se agradece. Algunas escenas son muy vistosas, sobre todo el clímax de Spock zumbándose con el villano de la función.

6/10
Condenados (Devil's Knot)

2013 | Devil's Knot

Película basada en dramáticos hechos reales, que han dado pie a abundante bibliografía más varios documentales como West of Memphis, producido por Peter Jackson. El 5 de mayo de 1993 tres niños de ocho años de West Memphis, Arkansas, no volvieron a sus casas. Tras la denuncia de su desaparición, sus cadáveres lacerados aparecieron en una zona pantanosa. La policía, que inicialmente no se mostró diligente, sufrió indudables presiones políticas y mediáticas para dar con los culpables. Acabaron deteniendo a tres adolescentes, uno de los cuales confesó su culpabilidad, aunque luego se retractó y el valor de su testimonio se puso en entredicho, por ser retrasado mental. De todos modos en el imaginario colectivo caló la idea de que los crímenes estaban ligados a cultos satánicos, y el interés de uno de los acusados por estas prácticas encajaba en el perfil de culpable que “el pueblo” necesitaba. El film utiliza como hilo conductor al detective Ron Lax, que ayuda a los abogados de los acusados a reunir pruebas que al menos les libren de la pena capital. Atom Egoyan vuelve a recrear la atmósfera de una comunidad herida por el dolor que provoca la muerte de niños inocentes, tema que abordó con maestría en El dulce porvenir. Aunque aquí domina más la parte de intriga y drama judicial. Cuenta con un sólido guión de Scott Derrickson y Paul Harris Boardman -el canadiense de origen armenio sigue sin filmar guiones propios-, y aunque no muy novedosamente, recrea bien el día fatídico de los crímenes, y las actuaciones policiales y judiciales posteriores. De modo que se siembran con talento dudas sobre lo que ocurrió, para subrayar en la intensa escena final que cierra la película, compartida por Colin Firth y Reese Witherspoon, que al menos tenemos datos para saber qué papel jugaron en los hechos los llamados “Tres de Memphis”. Junto al conflicto dramático crucial –los padres a los que se les arrebatan los hijos–, se suman otros –el porvenir de los acusados–, y la crítica al sistema policial y judicial en lo relativo a la investigación y al manejo de las pruebas. Ideas como caza de brujas, prejuicios, calmar a la opinión pública, acaban pesando más que el deseo estricto de hacer justicia, algo verdaderamente terrible. Después de Mud, resulta una agradable sorpresa ver de nuevo a Witherspoon inmersa en una cinta arriesgada, con otro papel secundario que le permite desplegar su talento interpretativo.

6/10
For Greater Glory (Cristiada)

2012 | For Greater Glory: The True Story of Cristiada

Año 1926. México sufre una auténtica persecución religiosa instigada por el presidente Plutarco Calles y sus leyes que tratan de limitar la influencia de la Iglesia. El asesinato y las profanaciones están a la orden del día. Tras oponerse con medios pacíficos, un grupo de rebeldes, los cristeros, tratan de organizarse como un ejército requiriendo el liderazgo del general Gorostiega, que a pesar de no tener fe es un firme defensor de la libertad de credo que está siendo pisoteada con muertes y profanaciones. Cine histórico con aliento épico del debutante Dean Wright, hasta ahora técnico de efectos visuales y director de segunda unidad en sagas como El Señor de los Anillos y Las Crónicas de Narnia. For Greater Glory (Cristiada) se basa en hechos reales poco conocidos, sucedidos en torno a la revolución mexicana, cuando manifestar la propia fe podía tener un alto precio. El director sirve muy bien las escenas de acción, y ofrece escenas de personajes brillantes, como la Andy García, Gorostiega, asumiendo su liderazgo, o la del pequeño enfrentándose a la muerte. El reparto coral hace que algún personaje esté apenas esbozado, pero el conjunto tiene solidez y conmueve.

6/10
El vuelo

2012 | Flight

Después de pasar una noche casi en blanco, bebiendo, consumiendo drogas y practicando sexo con una compañera azafata, Whip, piloto, se dispone a ponerse al mando de su avión en un vuelo hasta Atlanta que ha hecho mil veces. El aparato sufrirá graves problemas una vez en el aire, y sólo la pericia de Whip logra un aterrizaje casi milagroso. Pero detrás quedan seis víctimas mortales, y el inevitable litigio en los tribunales para dirimir responsabilidades económicas. Aunque lo más serio es un posible horizonte penal para Whip, por pilotar bajo la influencia de sustancias tóxicas. Tras insistir tres veces seguidas –Polar Express, Beowulf, Cuento de Navidad– con películas rodas con actores y luego, con el método de movimiento y captura, convertidas en singulares cintas de animación, se diría que Robert Zemeckis se ha cansado de explorar esta vía de creación artística –menos mal, tampoco aporta gran cosa– y vuelve con El vuelo a una historia “normal” de tintes dramáticos, más en la línea de Náufrago. Para ello maneja un libreto de John Gatins (Acero puro, Coach Carter) que ha sido nominado al Oscar. El vuelo planea, si nos permite el juego de palabras, con una idea muy sugerente, y plasmada con una expresión en inglés intraducible con la fuerza del original. El abogado de Whip trata de que el comité investigador considere que la situación a la que se enfrentó el piloto fue “de fuerza mayor”, en inglés “Act of God”, o sea, que no cabía hacer otra cosa que lo que hizo Whip, y el resto de lo que ocurriera, correspondía a Dios decidirlo. Y en efecto, la cuestión de la fe –o la falta de ella– del protagonista, es esencial y recurrente en la trama, también con abundante subtexto, como el lugar donde se estrella el avión, al lado de una iglesia y un río donde realizan bautismos los baptistas. Y el film no es otra cosa que el retrato de un hombre sin rumbo y en caída libre –como su avión durante el accidente, ya que a sus adicciones Whip suma una familia rota, está divorciado y su hijo adolescente no quiere saber nada de él–, al que lo acaecido podría hacerle remontar el vuelo. Y múltiples señales –maravillosa la escena en el rellano de una escalera de él con una heroinómana y un enfermo de cáncer terminal– le recuerdan constantemente la misteriosa acción de Dios en el devenir de los hombres. Con El vuelo no estamos ante un film complaciente, abundan los momentos desgarrados. Whip está solo con su alcoholismo, no quiere ayuda de nadie. Desearía cambiar, más tras el accidente, pero hacerlo no resulta tan sencillo. Y la trama se enriquece con su relación –“la extraña pareja”, podríamos decir– con la adicta a las drogas, otra invitación a cambiar de rumbo. En cambio, aunque sea con el deseo de pintar en tres trazos la desastrosa vida del protagonista, a la gráfica escena de arranque le falta elegancia y sutileza. Zemeckis lleva muy bien el guión de El vuelo en líneas generales, y Denzel Washington es columna vertebral indispensable para sostener lo que se nos va contando, dicho sea sin demérito del ajustado reparto, donde destacan Kelly Reilly, Melissa Leo, Bruce Greenwood y Don Cheadle. Su trabajo se revela esencial para los momentos más “peligrosos”, de modo que logra sacar adelante y emocionar en la comparencia pública, escena que se prestaba al tópico, aunque quizá las escenas subsiguientes que cierran el film no acaban de funcionar, una verdadera lástima.

6/10
Cruce de caminos (The Place Beyond the Pines)

2012 | The Place Beyond the Pines

Luke es un experto motorista. Dejará su vida errante como empleado de un circo tras recibir la noticia de que tiene un hijo de un año. Para demostrar a la madre del crío –que mantiene una relación estable con otro hombre– que puede hacerse cargo de ellos, el desesperado Luke decide atracar bancos. Así se cruzará en su camino el policía novato Avery Cross, un hombre corriente que comprobará cómo su futuro da un vuelco debido a Luke y que verá que todo su mundo cambia alrededor cuando la corrupción policial le toque de lleno. Tras el drama Blue Valentine, el actor Ryan Gosling vuelve a confiar en la dirección de Derek Cianfrance para su siguiente película, Cruce de caminos (The Place Beyond the Pines), otro drama, aunque esta vez mejor armado, en donde el propio Cianfrance ejerce de coguionista junto a Ben Coccio y Darius Marder. La historia habla de dos hombres, situados a ambos lados de la ley, pero cuyas vidas, pecados y errores, tendrán claros paralelismos y acabarán por arrastrar a sus descendientes. Dentro de una historia dura, con terribles consecuencias, se esfuerzan los responsables por no demonizar a nadie. Un instante, una decisión, una casualidad…, pueden definir tu futuro. Nadie es totalmente responsable, nadie es malvado del todo, aunque sí que cada uno aportamos nuestro granito de libertad para decidir el siguiente paso. La estructura narrativa desconcierta un poco, pues hacia la mitad de la película ésta da un giro de 180 grados, como si empezara otra historia distinta. Cada mitad se centra en uno de los dos personajes, el delincuente Luke y el policía Avery, para después redondear el film con la inclusión de sendos vástagos. Las relaciones paternofiliales se revelan así esenciales y queda muy bien reflejada la necesidad de un modelo masculino adulto en quien apoyarse, un padre que ayude a configurar el propio carácter. Por otro lado, en la línea antimaniquea del f¡lm se muestran los comportamientos corruptos del poder, un entramado pegajoso del que resulta difícil salir, pues igual que nadie es un pecador absoluto, tampoco nadie es un santo. Son temas peliagudos, pero Cianfrance sale airoso, además de eludir el fatalismo que siempre planea sobre el horizonte. El drama funciona gracias a la concepción de unos personajes atractivos, reales, con personalidades bien trazadas y reacciones verosímiles, tanto de padres como de hijos. Sin duda alguna mucho tienen que ver las intensísimas interpretaciones, entre las cuales destaca la de Ryan Gosling, quien sabe como nadie encarnar a tipos lacónicos con una violencia latente a punto de explotar. También triunfa el más “humano” Bradley Cooper, que logra transmitir una gran vulnerabilidad detrás de esa fachada de hombre triunfador. Por su parte, los jóvenes Dane DeHaan y Emory Cohen están espléndidos.

6/10
The River

2012 | The River | Serie TV

Hace unos años los creadores hollywoodienses ocupaban la programación de los canales de televisión con series policíacas siguiendo la estela del éxito de CSI. y sus franquicias, creadas por el todopoderoso Jerry Bruckheimer. Hoy, a pesar de que títulos como el mencionado y otros similares siguen teniendo buenas cifras de audiencia, los creadores miran hacia nuevos horizontes buscando lo que podemos llamar el efecto “Perdidos”. Se trata de series donde todo el argumento gira en torno a un gran misterio y sus consecuencias afectan a un grupo de personas abocado a una tremenda aventura cargada de peligros, fenómenos extraños y peculiares añadidos; desde un oso polar que aparece de repente en una isla del trópico, hasta un preso que tiene la misma cara de hace 30 años o una tribu selvática que realiza sacrificios humanos… Es la filosofía del todo vale. Eso sí, muy bien producida. The River forma parte de ese estilo de serie cambalache que quiere causar un efecto fan como el de Perdidos en su día, buscado también por otras series como la malograda Flashforward o más recientemente Falling Skies, Alcatraz o Terra Nova. Producida de nuevo por Steven Spielberg, muy aficionado últimamente a este tipo de producto pretencioso de querer y no poder, la historia parte de la desaparición de un famoso presentador de programas de naturaleza, mientras navegaba por el Amazonas. Meses después y cuando ya es dado por muerto, el canal para el que trabajaba decide montar una expedición para iniciar su búsqueda, en la cual participarán su mujer y su hijo, mientras se graba todo con la intención de ser emitioa en televisión. A los cinco minutos de haber empezado el primer capítulo comienza la cámara a ir de un sitio a otro y ya no hay tregua, ni un minuto. Es ponerse el grupo a surcar el Amazonas y comienza a pasar de todo rápidamente, casi sin dar tiempo a poder asimilarlo. Ruidos extraños, un ex empleado del presentador que comienza a hablar de un fantasma, unas viejas cintas filmadas que recogen ritos extraños que practicaba el desaparecido, el barco en el que navegaba que aparece completamente arrasado... El sentido común debería haber advertido a los responsables de la serie que tanta acción era mejor dosificarla para no correr el peligro de saturar al espectador, pero no parece que esa lógica prevaleciera. Por otro lado, los personajes dicen poco, son planos e insustanciales, y la cantidad de elementos de suspense servidos en cascada provocan similar agotamiento que la acción, al mismo tiempo que se suceden muchas muertes y sucesos tan inesperados como ilógicos. Al final se trata de una superproducción con intención de sorprender a cada minuto, pero que se colapsa al caer dentro de un espiral de hechos desmesurado, inviable incluso para un especialista en recuperar datos.

4/10
El destino está escrito

2011 | Donovan's Echo

Meek's Cutoff

2010 | Meek's Cutoff

1845. Un grupo de pioneros que viajan hasta Oregón procedentes del estado de Virginia. Son tres matrimonios y el hijo pequeño de uno de éstos, junto con un rudo pero presumido guía que han contratado, el señor Meek, pero del que no acaban de fiarse. Por el camino se quedarán sin agua y tendrán que confiar en llegar a su destino gracias a la ayuda de un indio al que han capturado. Lo más llamativo del film es su austeridad y su retrato de un paisaje hostil e inmanejable por el ser humano, de modo que la directora norteamericana Kelly Reichardt (Old Joy, Wendy and Lucy) recuerda de algún modo el mundo agreste descrito en las novelas de McCarthy. Con su guionista habitual, Jonathan Raymond, recrea Reichardt un episodio dentro del marco histórico real del éxodo a Oregón acontecido a mitad del siglo XIX, la aventura de los pioneros hacia uno de los últimos territorios inexplorados de la parte más occidental Estados Unidos, cuando Oregón ni siquiera era aún un estado del país recientemente creado. Meek's Cutoff (algo así como "el atajo de Meek") se centra en unas pocas personas que han desviado su ruta de la caravana principal, y cómo esa decisión se revela arriesgada ante el vastísimo e ignorado desierto que tienen ante ellos. Western singular, de remarcada identidad “indie”, contemplativo, sin arranque ni desenlace, donde lo que impera es el día a día del viaje sin fin de los protagonistas, a través de un desierto desolador, inhóspito, polvoriento y con la única y obsesiva esperanza de encontrar agua. El film retrata a mujeres y hombres de una fortaleza y determinación enormes, capaces de sobrevivir con lo mínimo en terrenos hostiles, que hacen casi imposible la supervivencia. Es obligado mencionar filmes de referencia, como Caravana de mujeres, Camino de Oregón y, sobre todo, la fordiana Caravana de paz, con la que este film guarda más de una similitud. La fotografía y las localizaciones son muy bellas, pero también tan estables que son reiterativas, porque hay que decir que prácticamente no sucede nada de renombre, todo en la historia es caminar de día y descansar por la noche. Estamos ante el puro realismo de la conquista del oeste en sus primeros años. Cine pausado, sin altibajos, con reparto exquisito, en donde se lleva la palma la actriz Michelle Williams, alma de la película.

5/10
La cena de los idiotas (2010)

2010 | Dinner for Schmucks

Tim (Paul Rudd), prometedor ejecutivo, recibe una invitación para acudir a una peculiar cena. Cada invitado debe llevar consigo a un auténtico idiota, para burlarse de él. Encuentra a Barry (Steve Carell), el candidato aparentemente ideal para que le acompañe al evento. Adaptación americana de la comedia francesa La cena de los idiotas, con el especialista en comedia Steve Carell dando rienda suelta a su histrionismo, en el papel que originalmente interpretaba Jacques Villeret.  

4/10
El mundo según Barney

2010 | Barney's Version

La vida de Barney Panofsky, productor televisivo, judío, hijo de un policía deslenguado, que vive en Montreal. Divorciado del amor de su vida, Miriam, algo que le produce una tremenda amargura, y padre de dos hijos, rememora cómo ha llegado a ese punto. De modo que le vemos en su juventud en Roma llevando una vida bohemia, y casándose con quien cree que es la madre de su hijo, una mujer inestable y suicida. Ya en Montreal, e introducido en el mundo de la televisión, conoce a una mujer de buena familia judía, con la que se casa. Pero en la boda sufre un flechazo instantáneo por Miriam, una de las invitadas, y desde ese momento no cejará en el empeño por lograr que se convierta en su esposa, con excesos como el envío diario de ramos de flores a su oficina en Nueva York. El director televisivo Richard J. Lewis acomete su primer largometraje en cine de entidad, la adaptación de una novela de Mordecai Richler, que sigue la trayectoria de un personaje, el Barney del título, alguien no excesivamente ejemplar, pero al menos con una certeza en su vida, el amor por su tercera mujer, Miriam, que aspira a conservar para siempre. Paul Giamatti compone con su habitual talento a un productor televisivo de una mediocre y picante serie, egocéntrico y celoso, enamorado sinceramente pero capaz con sus defectos de arruinar lo más hermoso. A su potente interpretación responde una buena pléyade de secundarios, entre los que se cuenta Dustin Hoffman y su hijo Jake Hoffman. El agridulce film, cuya narración fluye bien a pesar del largo metraje, tiene la virtud de no pretender ensalzar a su protagonista, únicamente nos pinta su trayectoria desnuda, con unos bandazos que incluyen el suicidio y la infidelidad en el capítulo de lo más ‘gordo’ y negativo, pero también las pullas y las expresiones hirientes, o la falta de respeto. No obstante en el haber de Barney hay amor, además de a la esposa, al propio progenitor y a los hijos, a los amigos, e incluso a una actriz voluptuosa a la que aparentemente despreciaba, aunque ello no evita que les pueda y les haga daño con su prepotencia y su orgullo.

6/10
El último bailarín de Mao

2009 | Mao's Last Dancer

Bruce Beresford es un director recordado sobre todo por Paseando a Miss Daisy, película que obtuvo cuatro Oscar en 1990. En esta ocasión reconstruye la historia real del prestigioso bailarín chino Li Cunxin, a partir de su autobiografía. El libro ha sido transformado en guión por Jan Sardi, experimentado en biopics musicales, pues fue el autor del libreto de Shine. Hijo de unos humildes campesinos, Li Cunxin fue separado de sus padres a los 11 años por el régimen comunista para convertirlo en alumno de la Academia de Baile de Pekín. Allí tiene un trascendental encuentro con el profesor Xiao, que le ayudará a progresar. Convertido ya en un adulto, es seleccionado para recibir entrenamiento durante seis meses en una prestigiosa academia de ballet de Houston, donde dejará a los occidentales omnubilados por sus dotes para el baile. Por su parte, él se queda admirado al comprobar que el capitalismo no es tan horrible como se lo habían pintado, y se enamora de una americana... La historia daba para hacer un film tan memorable como Noches de sol, de Taylor Hackford, muy similar argumentalmente, aunque en aquella cinta el protagonista venía de la Unión Soviética. Beresford ha elegido como protagonista a un excepcional y reputado bailarín, Chi Cao, recomendado por el propio Li Cunxin, que cumple como actor, a pesar de su inexperiencia absoluta en este área, y como era de esperar se luce muchísimo cuando baila. En el reparto destacan los secundarios Joan Chen –como madre del protagonista– y su compañero en la legendaria serie Twin Peaks Kyle MacLachlan, en un papel de abogado de inmigración, así como Bruce Greenwood como director de escena. Es cierto que Beresford no se luce especialmente en la puesta en escena, y que un realizador más inspirado le habría sacado más partido. Pero el film tiene momentos emotivos y además ofrece un convincente retrato de la China totalitaria de los años de Mao y posteriores.

6/10
Un perro llamado Navidad

2009 | A Dog Named Christmas

Todd es un joven con discapacidad que ama a los animales, especialmente si necesitan ayuda y cariño. Gracias a su tesón conseguirá que su padre le deje tener un perro abandonado, aunque tras las Navidades tendrá que devolverlo. Emotivo drama familiar, en el que afloran nobles sentimientos de amor a las personas y de cariño por los animales. Aunque se trata de un film modesto, sencillo en sus planteamientos y producido para la televisión, el guión de Jenny Wingfield, que adapta una novela de Greg Kincaid, ofrece intensos momentos emocionales y está brillantemente interpretado. Destaca la presencia de Bruce Greenwood.

6/10
Asesino (Weapon)

2008 | Cyborg Soldier

Lindsey, una policía en la frontera de carácter arisco, captura a un tipo en su zona. Ignora que es un cyborg, una auténtica máquina de matar, soldado creado por las técnicas más sofisticadas de ingeniería genética y que se ha fugado de una base militar ultrasecreta. Más allá de discusiones bizantinas sobre si el ‘prota’ es o no un cyborg –algunos aficionados afirman que la implantación de nanobots no le convierten en tal–, estamos ante la típica peli de acción de serie B, ideal para descargar adrenalina al final de una jornada tensa. El actor principal es Bruce Greenwood (Star Trek. La película).

3/10
Star Trek

2008 | Star Trek

Tanto va el Enterprise al espacio, que al final el filón se agota. Hasta los más fieles seguidores de la célebre astronave se dieron cuenta de que la décima entrega fílmica, Star Trek: Némesis, daba muestras sobradas de que la fórmula se había sobreexplotado. A pesar de todo, en su segundo largometraje como director, J.J. Abrams, creador de las series televisivas Alias y Perdidos, se ha propuesto resucitar Star Trek, que antes de ser una saga cinematográfica fue una de las más conocidas  series televisivas de la historia. Abrams parte de cero, en la línea de Batman Begins, de forma que cualquiera que desconozca por completo a los personajes pueda disfrutar sin problemas de la trama. Pero además, el astuto director ha sabido, mediante una estratagema de guión que conviene no desvelar, hacer que nada de lo que ocurra aquí contradiga lo ya visto en las entregas anteriores, para no molestar a los miles de ‘trekkies’, tal y como se conoce a los fans con los que cuenta la saga. Tan de cero pretende empezar la historia Abrams que abre el film con el nacimiento del protagonista, el capitán James Tiberius Kirk, que viene al mundo al mismo tiempo que su padre se inmola, mientras se enfrenta a la nave de Nero, un capitán renegado de la raza de los romulanos. Tras una infancia rebelde, Kirk acaba convirtiéndose en un brillante cadete de la Flota Estelar, donde aún se recuerda el valor de su progenitor. Allí se hace amigo de McCoy, que estudia para ser oficial médico, conoce a la joven Uhura, experta en lenguajes y formas de comunicación, con la que no acaba de llevarse bien del todo, e inicia una enconada rivalidad con Spock, hijo de una humana y de un vulcano, raza que se distingue por su afán de controlar las emociones. Una supuesta llamada de auxilio llevará a Kirk y al resto de cadetes a embarcarse en el Enterprise y enfrentarse nuevamente con Nero, el romulano que reaparece con un siniestro y destructivo plan... El reparto es completamente nuevo, salvo por la inclusión del legendario Leonard Nimoy, el intérprete original de Spock, que encarna a su personaje envejecido. Para interpretarlo cuando es joven, le ha sustituido el joven Zachary Quinto, en el papel más importante junto con el hasta ahora muy secundario Chris Pine, que encarna al capitán Kirk, El tal Pine es un joven atractivo con  mucho potencial para arrastrar al público adolescente a los cines, al igual que Zoe Saldanha, muy expresiva como Uhura, el más importante papel femenino. Destaca la inclusión en el reparto del especialista en comedia Simon Pegg (Scotty), y de la veterana Winona Ryder, que es la madre de Spock en un corto pero emotivo papel. Sorprende el fichaje del excelente actor Eric Bana para encarnar al villano, Nero, pues aunque borda el papel, no se comprende si era necesario un fichaje que sin duda habrá costado una millonada, para un papel irreconocible, ya que está siempre completamente recubierto de maquillaje. Se declara Abrams más seguidor de Star Wars que de Star Trek, y su película está próxima al primer George Lucas, en la medida en que no pretende hacer ciencia ficción dura, sino una dinámica cinta de aventuras, con mucha acción, y sofisticados efectos especiales. Y sin embargo, sorprende su habilidad para no traicionar a los iniciados. A estos les ofrece numerosísimos guiños que les harán muy felices (la prueba del Kobayashi Maru, la babosa de Star Trek II. La ira de Khan, y hasta la sintonía original de la serie y el monólogo del principio...), pero hay un especial cuidado en que los homenajes estén tan integrados en la historia que no es necesario saber nada para poder seguirla. Es una entrega más ligera de lo habitual, pues aunque contiene notas positivas sobre la amistad, las emociones humanas, el sacrificio y el sentido del deber, está claro que Abrams está pendiente de sorprender continuamente. Su habilidad para conseguirlo es notable, sobre todo en algunos momentos memorables, como la persecución protagonizada por el pequeño Kirk, la secuencia en la que éste se arroja en paracaídas para sabotear una perforadora y su huida de un monstruo gigantesco en un planeta inhóspito. Se le puede achacar una pequeña bajada de ritmo cuando el anciano Spock cuenta su historia, y la inclusión de una secuencia de sexo en una saga que hasta ahora era completamente blanca, para todos los públicos. Pero ha logrado resucitar el cadáver, que es lo de que se trataba.

7/10
Perro al rescate

2007 | Firehouse Dog

Rex, la estrella canina mejor pagada de Hollywood, tiene un ego que lo convierte en un perro realmente insoportable. Entre su lista de caprichines se incluyen la carne de buey de calidad extrema, un harén de caniches y hasta un collar de diamantes. Pero un día, cuando están rodando una escena de riesgo para un spot publicitario, hay un accidente y el animal desaparece. sus cuidadores creen que Rex ha muerto, pero en realidad está perdido por la ciudad. El animal va a aprender lo que es la vida dura, una buena lección de supervivencia e interés por los demás, gracias al hijo adolescente de un bombero, que le acoge. ¡Guaaauu! Simpática comedia con chucho, todo un subgénero del cine familiar, que ha dado a estrellas como Rintintín o Beethoven. Aquí se recuerda el valor del espíritu de sacrificio, entre otras interesantes virtudes muy adecuadas para todos los públicos. En el reparto, el padre y el hijo son encarnados respectivamente por Josh Hutcherson (Un puente hacia Terabithia, Zathura) y Bruce Greenwood (Trece días, Truman Capote).

4/10
La búsqueda 2. El diario secreto

2007 | National Treasure: Book of Secrets

Nueva entrega de las andanzas de Ben Gates y familia, en esta ocasión motivadas por la defensa del buen nombre de sus ancestros. En efecto, el descubrimiento de una página perdida del diario de John Wilkes Booth, el asesino del presidente Abraham Lincoln, apunta a que un antepasado estuvo envuelto en el complot. Ben y su padre Patrick, no están dispuestos a creer tal cosa, sobre todo porque el segundo oyó de labios de su abuelo el relato en primera persona de cómo la familia impidió que un tesoro perdido cayera en manos del Sur, lo que habría cambiado el rumbo de la guerra de secesión. Unas misteriosas palabras codificadas en la descubierta página pondrán en marcha a Ben, que contará, además de con la ayuda de su padre, con el apoyo de su fiel ayudante tecnológico Riley, y con la cooperación de su ex novia Abigail, con la que acaba de romper. A ellos se suma, la madre de Ben y ex mujer de Patrick, experta en lenguas precolombinas. Enfrente está el propietario de la página reencontrada, descendiente de un general del Sur, que honrando el apreciado concepto sureño del honor, quiere devolver el brillo al apellido familiar, que la historia sepultó en el olvido. El film sigue un esquema muy similar al de la primera entrega de la saga. O sea, dos bandos enfrentados, en la clásica búsqueda de un tesoro, siguiendo pistas que llevan de un lugar a otro. En el caso que nos ocupa la geografía de esos lugares se expande, pues los protagonistas viajan a París, a la pequeña Estatua de la Libertad, o a Londres, al palacio de Buckingham, donde deben encontrar dos escritorios gemelos, uno sito allí, y el otro en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington. Otras localizaciones de lujo incluyen la Biblioteca del Congreso, o el monte Rushmore. El equipo de guionistas elabora una trama entretenida, donde el juego de pistas funciona mucho mejor, por ejemplo, que en la aburrida El código Da Vinci, sobre todo porque hay una humilde asunción de ofrecer un espectáculo de primera y sin pretensiones, con abundante sentido del humor. De modo que a la acción trepidante -magnífica la persecución de coches en Londres, o el clímax bajo el monte Rushmore-, se suma la teoría de la conspiración presente en un supuesto supersecreto "libro del presidente", que cuenta la leyenda que pasa de mano a mano de los presidentes estadounidenses, y dos inteligentes paralelismos: la lucha por el apellido familiar y el tesoro, por el lado de Ben Gates, y del personaje de Ed Harris; y la guerra de sexos y de crisis de parejas, que bien podrían reconciliarse, por un lado entre los talluditos (Jon Voight y la recién llegada a la saga Helen Mirren) y por otro entre su hijo y la novia (de nuevo bien conjuntados Nicolas Cage y Diane Kruger). De nuevo funciona además el "timing" cómico, y en general se han cuidado todos los personajes. Quizá el que queda más desangelado es el de Harvey Keitel, de nuevo agente del FBI, cuya presencia se nos antoja metida con calzador.

6/10
El secreto de la sirena

2006 | The Mermaid Chair

Adaptación televisiva de un libro de Sue Monk Kidd, autora también de La vida secreta de las abejas. Cuenta los amores clandestinos entre Jessie, una mujer casada cuyo matrimonio hace aguas, y un monje benedictino cuya vocación tampoco parece ir mucho mejor. Por si la crisis conyugal fuese poco, Jessie arrastra la misteriosa muerte de su padre, y el intento de automutilarse de su madre. Dramón exacerbado concebido para el público femenino, que mezcla una relación escabrosa con oscuros misterios familiares del pasado. En tal tesitura de crisis de una mujer que está dejando atrás la juventud, Jessie trata de encontrar consuelo donde puede. Le da vida, con aplomo, Kim Basinger.

4/10
Déjà Vu

2006 | Déjà Vu

A una producción de Jerry Bruckheimer no puede faltarle una buena explosión, y la que da principio al film es de antología. El impulsor de CSI: Las Vegas y sus variantes en Miami y Nueva York no puede resistir la tentación de introducir un pasaje forense. ¿Qué sería de una peli de Tony Scott sin su típico ritmo videoclipero, personal marca de fábrica del hermano pequeño de Ridley? ¿No he visto ya antes a Denzel Washington haciendo de poli, buen tipo, enfrentado al villano de turno? ¿En qué título de Tony Scott salía el célebre actor negro? Esto me suena, ¿será un 'déjà vu'? Y pese a todo lo dicho en el párrafo anterior, hay que reconocer en el film que nos ocupa cierto punto de originalidad, una agradecible capacidad de romper el saque. Porque cuando todo parece indicar que la trama va a discurrir por caminos predecibles –un atentado terrorista, la investigación subsiguiente...–, se producen los quiebros de un homicidio previo, y de un sofisticado sistema de espionaje por satélite que no es lo que parece, y que nos lleva por el sorprendente derrotero de los viajes en el tiempo. De acuerdo, a veces el guión 'hi-tech' del "pirata del Caribe" Terry Rossio y su primerizo socio Bill Marsilii resulta complicado de seguir, parece escrito para las generaciones amamantadas en la videoconsola. Pero el balance permite reconocer una historia entretenida y trepidante, que se esfuerza en entregar algo diferente, sin dejar de ser por eso reconocible. Y si Washington ofrece la composición que cabe esperar de un actor de su valía, sorprende el villano ‘soldado’ de Jim Caviezel, prueba de la versatilidad del protagonista de La Pasión de Cristo.

6/10
Héroe a rayas

2005 | Racing Stripes

Frederik Du Chau, responsable de La espada mágica, dirige una película familiar en la línea de Babe, el cerdito valiente. Si Babe era un cerdo que aspiraba a ser perro pastor, en esta ocasión la protagonista es Rayas, una cebra que sueña con ser nada más ni nada menos que caballo de carreras. Como es lógico, esto desata las  burlas de los auténticos purasangres de la granja de al lado. Nolan Walsh, antiguo criador de caballos, y dueño de Rayas desde que se la encontró abandonada, ve que el animal tiene aptitudes, por lo que decide entrenarla para ir al hipódromo. El film contiene reflexiones positivas sobre la fuerza de voluntad y el afán de superación. Como en la citada Babe, los animales están animados por ordenador, y lo cierto es que los resultados técnicos son increíbles. Destacan los simpáticos secundarios, como el pelícano mafioso y, sobre todo, una pareja de tábanos raperos que en la versión española, doblados por Gomaespuma, son lo mejor de la función.

5/10
Truman Capote

2005 | Capote

¿Qué comparten Truman Capote y Brokeback Mountain? Ambos filmes incluyen homosexuales. ¿En qué se diferencian? Truman Capote no enarbola la `bandera rosa´. Hay un serio esfuerzo por ahondar en la figura de un gran escritor, a partir de la decisiva influencia en su vida del brutal asesinato de la familia Clutter, en la América rural de finales de los 50. Lo que nació reportaje periodístico, creció hasta convertirse no sólo en A sangre fría, la mejor obra de Capote, paradigma de la novela de no ficción, sino en confrontación consigo mismo. El director casi debutante Bennett Miller, y su guionista Dan Futterman, miran a Capote sobriamente, sin complacencias. Las entrevistas para documentar su libro, permiten el despliegue de elementos biográficos: infancia desgraciada, éxito social, prejuicios por su amaneramiento, devaneos con Hollywood… Y perfilan su marcado narcisismo: el asesino Perry Smith le interesa por el reconocimiento de un pasado común, que le hace preguntarse por qué sus vidas son tan distintas. Ese enamoramiento de sí –el amor más importante del escritor, más que el de sus amantes, o la amistad con Harper Lee– dicta sus acciones, le lleva a aprovechar casi automáticamente su sensibilidad e ingenio, una personalidad manipuladora que cautiva y detecta enseguida los puntos débiles del otro; por ello, al enfrentarse al final del libro, la ejecución de los asesinos, debe hacer un esfuerzo supremo, salir del caparazón. Philip Seymour Hoffman hace una soberbia interpretación; evita los excesos a que se presta el personaje, lo dota de mil y un matices. El resto del reparto sabe que la película es suya, pero tanto los rostros familiares como los desconocidos (los dos asesinos, elección que sigue las pautas de Richard Brooks en su versión fílmica de A sangre fría) ayudan, y mucho, a la función.

8/10
Mee-Shee. El gigante del agua

2005 | Mee-Shee: The Water Giant

Mee-Shee es un enorme monstruo marino que habita en un lago Canadiense. Cuando el joven Mac de nueve años le descubre, vivirá las mejores vacaciones de su vida pues entablará amistad con él y le ayudará a escapar de los cazadores que quieren capturarle. Típica película familiar de aventuras con niño y animal que se hacen amigos. Los más pequeños disfrutarán y aprenderán lecciones valiosas como amar a la naturaleza y valorar la amistad. John Henderson dirigió en 1996 una cinta muy similar: Lago Ness, con Ted Danson. Destaca el pequeño Daniel Magder que, a pesar de su juventud, ya ha aparecido en numerosos proyectos como Frente al abismo o en la serie Viviendo con Derek. Los efectos especiales para recrear al monstruo corrieron a cargo del premiado en los Oscar, Jim Henson's creature shop.

5/10
Bajo cero

2005 | Eight Below

Jerry trabaja como guía junto a una estación científica sita en la Antártida. Solitario y con mal de amores, vierte toda su ternura en sus fieles perros de trineo. Tras una accidentada expedición para hacerse con un pedazo de meteorito caído en la zona, se hace necesaria la rápida evacuación de los hombres de la base, debido al mal tiempo. Su jefe promete a Jerry que en el siguiente vuelo vendrán a recoger a los perros. Pero el tiempo empeora de tal modo que se hace imposible el regreso. Carcomido por los remordimientos –ha dejado atados a los perros, y así su supervivencia no parece fácil–, Jerry moverá todos los hilos a su alcance para regresar a la Antártida y rescatar a los canes. Simpática película de aventuras, en la más pura tradición de la Disney, y con un aire que recuerda a Jack London y su Colmillo blanco. Basado en una historia real, dirige la función Frank Marshall, que ya dirigió un film de aventuras en increíbles parajes naturales: ¡Viven!, que también llevaba a la pantalla una historia auténtica.

5/10
Yo, robot

2004 | I, Robot

Film situado en el año 2034, basado libremente en los relatos de Isaac Asimov y en sus famosas tres leyes de la robótica: 1) Un robot no puede hacer daño a un ser humano, o por su pasividad, permitir que lo sufra. 2) Un robot debe obedecer las órdenes de un humano, a no ser que entren en conflicto con la primera ley. 3) Un robot debe autoprotegerse, a no ser que esto entre en conflicto con las otras dos leyes. La trama describe la investigación del asesinato de un conocido científico, diseñador de robots, a cargo del detective Spooner. El principal sospechoso de esa muerte es un robot, Sonny, lo que podría ser un escándalo mayúsculo, en vísperas de una comercialización masiva de androides a cargo de la empresa U.S. Robotics. La psiquiatra de robots Susan Calvin ayudará al policía en su investigación, aunque ella no deja de advertir en él una animadversión hacia los robots, que hunde sus raíces en un hecho traumático del pasado. Estupenda historia futurista, cuyas magníficas escenas de acción y efectos visuales no son obstáculo para cuidar una trama entretenida, donde las piezas encajan, y con resolución más o menos sorprendente e inquietante. No en vano dirige la película Alex Proyas, que ya nos ha dejado buenas piezas de cine fantástico en El cuervo y, sobre todo, en Dark City. Ya sólo el arranque, en que el poli (encarnado con convicción por Will Smith) persigue a un robot que ha robado, aparentemente, un bolso a una señora, es todo un alarde de ingenio, que sirve para recordar las tres leyes y la suspicacia de Spooner con los robots. El film ahonda en la idea de una humanidad cada vez más deshumanizada y solitaria, que contrasta con el robot Sonny, que empieza a presentar reacciones de auténtica persona. Y logra ser coherente en la explicación del comportamiento anómalo de los robots. La ciudad de Chicago, tal y como podría ser en el futuro, está muy bien representada, con imágenes de la ciudad conocidas a las que se añaden digitalmente edificios, como el de U.S. Robotics, o un moderno tren monorraíl.

7/10
Conociendo a Julia

2004 | Being Julia

Adaptación de una novela del británico Somerset Maughan, el film sigue a una actriz en la cumbre de su carrera. Bella y con talento, radiante en su madurez, Julia tiene un pacto no escrito con su esposo, empresario de teatro: en plan muy ‘british’, displicente y tolerante, cada uno hace lo que le viene en gana a la hora de mantener relaciones íntimas con otras personas. Pero la llegada de Tom, un joven admirador americano, va a alterar este orden de cosas. Julia, halagada por su cortejo, empieza a dar mucho qué hablar en los círculos de sociedad. Y un viejo amigo, que la aprecia, trata de hacerle ver, con delicadeza, que está siendo protagonista de una farsa, donde la vieja que tiene relaciones con el joven sólo puede ser objeto de las risas del público. Y en efecto, cuando entra en liza Sybil, una jovencita aspirante a actriz que querría actuar junto a Julia, Tom inicia con ella una aventura. Exploración del mundo del teatro, al estilo del clásico Eva al desnudo, donde un punto clave de sabiduría es ‘saber envejecer’. El film juega entre el paralelismo evidente entre lo que se representa en el escenario teatral y lo que es ‘el gran teatro del mundo’, la vida misma, en que cada persona interpreta un papel; y ahí, tantas veces, conviven una aparente sinceridad, a veces histérica, con el deseo de guardar las formas. El film, que dirige el húngaro István Szabó, cuenta con brillantes interpretaciones, sobre todo la de Annette Benning. Tiene buen ritmo, y si bien el derrotero de los dos primeros tercios del film resulta previsible, e insiste demasiado en las citas de alcoba, el quiebro que se produce hacia el final es de tal envergadura, que la historia se eleva a alturas insospechas. Nueva y magnífica mirada al mundo de la farándula, donde el humor no oculta las pequeñeces del corazón humano, cuando sigue la aguja del capricho momentáneo.

6/10
El núcleo

2003 | The Core

¿Qué pasaría si el campo magnético de la Tierra sufriera alteraciones de entidad? Pues bastantes cosas terribles: los marcapasos darían disgustos a más de un corazón, habría tormentas eléctricas muy aparatosas, que podrían afectar a más de un monumento… Incluso podría producirse un cambio climático que nos acercaría a algo muy parecido al fin del mundo. Lo malo es que algo de esto está ocurriendo por culpa de un experimento ultrasecreto del ejército de los EE.UU.: la única esperanza para poner el núcleo de la Tierra en su sitio es viajar al centro de la Tierra con una nave especial de morro superperforador, que permitirá lo que parece un viaje imposible. Al mando de la nave se pondrá Beck, una intrépida piloto que ya ha tenido más de una experiencia a bordo de un transbordador especial. Ella y su equipo de “terranautas”, seis personas, deben emprender una increíble carrera para llegar al centro de nuestro planeta, y provocar una explosión atomíca que ponga las cosas en orden. Cada segundo cuenta, y lógicamente los nervios de los integrantes de la expedición se desatan en la gran aventura. El novelista francés Julio Verne demostró una imaginación desbordante en una serie de novelas anticipativas, que hablaban de viajes por el fondo del mar ("20.000 leguas de viajes submarino") y a la luna ("De la Tierra a la Luna"); en el film que nos ocupa es referencia innegable Viaje al centro de la Tierra, con una puesta al día que supone un ropaje científico más o menos presentable. A la tensión por el peligro que corre el planeta y a los efectos especiales, se suma un componente humano que insiste en el asombro ante la hermosura de la naturaleza, los peligros de la investigación científica y la épica del heroismo sacrificado; a esto último ayuda un reparto apañado donde destacan Hilary Swank, Aaron Eckhart y Stanley Tucci.

5/10
Hollywood: departamento de homicidios

2003 | Hollywood Homicide

Parece ser que el sueldo de policía de Los Ángeles no da para llegar a fin de mes, por lo que los agentes deben buscarse la vida acudiendo al pluriempleo. Es lo que ocurre con Joe Gavilan, que mientras investiga el asesinato de cuatro raperos en un local, intenta resolver sus pequeños negocios inmobiliarios. Por su parte, su compañero, K. C. Calden, además de ser aspirante a actor, se saca un sobresueldo como instructor de yoga. Para complicar más las cosas, asuntos internos está investigando a la pareja de policías. Esta comedia de acción parte de un esquema tan clásico como contraponer a dos tipos absolutamente diferentes, los policías interpretados por Harrison Ford y Josh Harnett. Aunque parezca increíble, el tema central se basa en anécdotas reales de Robert Souza, agente de homicidios que coescribió el guión con el director Ron Shelton. Por lo visto, los agentes hacen muchas horas extras cuando desarrollan una investigación extensa, que posteriormente se descuentan de su tiempo de trabajo. Así, les quedan muchas horas libres que invierten en otras actividades. “Yo mismo hice de todo, estuve con contables, tenistas y me dediqué a la seguridad privada y a la venta de coches”, dice Souza. Pero no nos engañemos, el humor de la cinta no es muy complejo: véase la sutileza de cuando, en la escena del crimen, Gavilan pide a su compañero novato que coja una libreta para hacer anotaciones, y a continuación le encarga que le traigan una hamburguesa con cebolla y vinagre. No falta la acción, sobre todo hacia el final, con trepidantes persecuciones.

4/10
Barridos por la marea

2002 | Swept Away

Un grupo de ricachones insoportables pasa las vacaciones haciendo un crucero entre Grecia e Italia. La peor del grupo es Amber (Madonna), casada, que hace la vida imposible al pobre marinero Giuseppe (Adriano Giannini). Aunque éste trata de contener su ira ante esa cuarentona malcriada, de vez en cuando parece que no aguanta más. Pero va a tener oportunidad de resarcirse cuando, en una excursión, él y ella naufragan y van a parar a una isla desierta. Allí van a pasar una temporadita, e inicialmente Giuseppe se comporta como el amo y señor, que sabe lo que hay que hacer para sobrevivir; y a ella le toca sufrir todo tipo de vejaciones. Hasta que surge, incontenible, el amor. El británico Guy Ritchie, esposo de Madonna, ha filmado para su mujercita esta comedia romántica, remake de una película italiana, dirigida por Lina Wertmüller, y protagonizada por Giancarlo Giannini. Curiosamente su hijo Adriano, de gran parecido físico, retoma el papel que hizo su padre en 1974. La película barrió en la edición de los premios Razzie 2003, considerados como los antiOscar.

2/10
Ararat

2002 | Ararat

Raffi, un joven de origen armenio, es retenido en la aduana de entrada a Canadá por un funcionario que detecta algo extraño en las latas de película y vídeos digitales que lleva consigo, y que asegura que son material adicional para un film. Comienza un interrogatorio en el que poco a poco conocemos los dramas personales de ambos. El egipcio de origen armenio Atom Egoyan relata con maestría una historia que le toca muy de cerca.

8/10
Below

2002 | Below

Reglas de compromiso

2000 | Rules of Engagement

Embajada de Estados Unidos en Yemen. Una multitud enardecida se manifiesta ante la sede diplomática. El ambiente se caldea progresivamente, hasta el punto de que un equipo de marines procede a evacuar al embajador y a su familia. En un momento de máxima tensión el coronel Childers toma una dura decisión: ordena abrir fuego sobre los manifestantes, lo que provoca decenas de muertos. Como consecuencia, se convoca un consejo de guerra para juzgar si Childers violó las reglas de compromiso al disparar a civiles desarmados. Un viejo amigo le defiende, y ambos se topan con una tupida red de intereses políticos, poco interesados en descubrir la verdad. William Friedkin, que ganó el Oscar con French Connection (Contra el imperio de la droga) y asustó a medio mundo con El exorcista, dirige este film con firme pulso. El veterano director comenta que habla de "amistad y leatad, y sobre el papel que le toca jugar al militar moderno". Las escenas de acción son impecables, y el pulso interpretativo que mantienen Tommy Lee Jones y Samuel L. Jackson merece ser visto.

5/10
Cord (Atada)

2000 | Cord

Una pareja de chiflados ansía tanto un bebé que, al no poder tenerlo de modo natural, secuestran a una mujer embarazada. La idea es simular que ella ha muerto en accidente y quedarse con la criatura. El veterano especialista en thrillers de serie B Sidney J. Furie orquesta una historia claustrofóbica con buenas dosis de angustia. En el reparto cuenta con la bella Daryl Hannah como pobre víctima y con el inquietante Vincent Gallo como el candidato a ser padre.

5/10
Aquí en la Tierra

2000 | Here on Earth

Kelley es el típico hijo de papá, malcriado y guapetón, con coche último modelo. Después de unas copas participa en una estúpida carrera de coches, resultado de la cual destroza un restaurante de carretera. La juez le condena a trabajos comunitarios de reconstrucción del restaurante. Inevitablemente, Kelley se enamora de Samantha, la hija del dueño. Lo malo es que Samantha ya tiene novio, un buen chico del pueblo llamado Jasper. Peli romántica con dramón incluido, que hará derramar abundantes lágrimas. Aunque es un poquitín lenta, hay que subrayar el esforzado trabajo de los jóvenes intérpretes, Chris Klein (American Pie, Election), Leelee Sobieski (Juana de Arco, Eyes Wide Shut) y Josh Harnett (The Faculty), que poco a poco se iban haciendo un hueco en el cine protagonizado por adolescentes.

6/10
Trece días

2000 | Thirteen Days

16 de octubre de 1962. La Casa Blanca recibe información fidedigna acerca de la instalación de rampas lanzamisiles en Cuba. Durante trece días, las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética se convierten en un tenso “tira y afloja”. ¿Habrá guerra nuclear? A septiembre de 2001, obviamente, sabemos que la respuesta es “no”. Por tanto, el interés de Trece días no reside tanto en saber cómo termina lo que se cuenta, sino en conocer los entresijos del entorno del presidente John F. Kennedy: las discusiones entre “halcones” y “palomas”, los dilemas morales planteados a la hora de dar una respuesta adecuada a la provocación rusa, las decisiones que se toman cuando el contrario “mueve ficha”. En su guión, David Self se ha inclinado por: 1) inventar lo menos posible; y 2) quedarse con el punto de vista americano, de modo que el pensamiento soviético lo hemos de adivinar, como Kennedy y compañía. Así las cosas, Roger Donaldson orquesta un film “lección de historia”, donde se narran con detalle los acontecimientos de los “trece días”, siguiendo el esquema de otro título con “trece”, Apolo 13. Como ocurría en este film, Donaldson atrapa y crea suspense, a pesar de que conozcamos cómo va a discurrir todo. Además muestra el lado humano de los personajes, hasta el punto de que participamos de sus dudas y temores. Era inevitable contar con la estrella de turno, y gracias a Kevin Costner es el escogido protagonista, en el papel de un asesor presidencial, y productor.

6/10
Doble traición

1999 | Double Jeopardy

La vida de Libby es perfecta. Casada, con un niño, es muy feliz. Su marido la quiere tanto que un día le regala un velero. Pasan la noche juntos ahí y, al despertar... encuentra el lecho conyugal bañado en sangre y él desaparecido. Todo apunta a asesinato, y Libby, la principal sospechosa, es condenada por el crimen. Una vez en prisión, Libby empieza a sospechar que su marido sigue con su vida, y que ha fingido su asesinato para fugarse con su hijo y la mejor amiga de ambos. La película discurre por los clásicos cauces del thriller con falso culpable. Cuando Libby (Ashley Judd) obtiene la libertad condicional después de varios años, da esquinazo a su guardián (el siempre eficaz Tommy Lee Jones). Y empieza la persecución implacable, el típico juego del ratón y el gato por partida doble: entre fugada y policía, y entre ella y el esquivo marido, que ha cambiado de identidad. Los esfuerzos por probar la inocencia se debaten con los deseos de venganza que hierven en el interior de Libby y las ganas de volver a reunirse con un hijo que quizá le ha podido olvidar. Tras la cámara se encuentra el veterano Bruce Beresford, un director de origen australiano que ha demostrado ser un auténtico todoterreno: igual filma una tragicomedia agridulce y amable como la maravillosa Paseando a miss Daisy que un drama sobre la pena de muerte (Condenada), un peli africana (Mister Johnson) o un drama country como Gracias y favores.

4/10
Comportamiento perturbado

1998 | Disturbing Behavior

Steve llega con su familia a vivir a un nuevo pueblo, Cradley Bay, procedente de Chicago. Allí entra en contacto con dos nuevos amigos, Gavin y Rachel. Sin embargo, algo raro ocurre en ese instituto: hay un grupo de alumnos que se comportan de modo inquietante, como si estuvieran robotizados, y que tienen unas tendencias violentas muy acusadas. Thriller de terror de instituto, medianamente entretenido, que cuenta con un reparto atractivo. La historia es simple y el guión está poco trabajado, pero la cosa podría haber sido peor.

4/10
Entre ladrones

1998 | Thick at Thieves

Mackin, un ladrón profesional, está preparando lo que parece un golpe fácil: el robo de un cuarto de millón de dólares en bonos. Pero uno de sus contactos le traiciona. Mientras prepara su venganza, una policía le pisa los talones. Peli policíaca, enfrenta a Alec Baldwin y Rebecca de Mornay, el caco y la poli respectivamente.

4/10
Un lío padre

1997 | Fathers' Day

Collette, casada y con un hijo adolescente, acude a Jack y Dale, dos antiguos novios. Desea recuperar a su retoño, que se ha fugado de casa con una amiga tras discutir con el padre. En su desesperación materna, y para conseguir la cooperación de los ex novios, tiene la ocurrencia de decirles, por separado, que son los verdaderos padres de la ‘criatura’. A partir de aquí el lío está servido. Cabía esperar algo más divertido de la idea de reunir en una película a dos buenos actores de comedia como Robin Williams y Billy Crystal. Este remake de Los compadres de Francis Veber apenas ofrece un par de momentos de humor genuino. Lo demás son lugares comunes, alguna que otra grosería, y una visión bastante superficial –por no decir, sencillamente, deformada– del amor y los buenos sentimientos.

4/10
El dulce porvenir

1997 | The Sweet Hereafter

Adaptación de una dura novela de Russell Banks, sobre las consecuencias del trágico accidente de un autobús escolar. El film toma como hilo conductor las visitas que un abogado hace a las familias de las víctimas, cara a reclamar una indemnización. Lo cual sirve al director canadiense de origen armenio Atom Egoyan para bucear en el sentido del dolor y en las relaciones humanas, subrayando la frecuente futilidad de buscar culpables en las desgracias que nos acontecen. Genial trabajo de Ian Holm.

7/10
Exótica

1994 | Exotica

Un inspector de impuestos solitario acude todas las noches a un club llamado Exótica, donde contempla la actuación de una joven bailarina. Con ella sustituye el vacío que ha dejado la trágica desaparición de su familia. El canadiense Atom Egoyan, autor de la imprescindible obra maestra El dulce porvenir, desarrolla en Exótica una compleja intriga psicológica en torno a un grupo de personajes obsesionados con el sexo. La puesta en escena es brillante, lo que consigue hacer interesante una historia muy sórdida protagonizada por complejos personajes. El realizador consigue resolver el desarrollo de forma inteligente.

2/10
Rio Diablo

1993 | Rio Diablo

Durante el robo de un banco los hermanos Walker toman como rehén a la novia de Benjamin Taber. Éste, creyéndola muerta, irás más tarde tras los delincuentes y por el camino se le unirá Quentin Leech, un cazarrecompensas. Rutinario telefilm que reúne a un reparto insólito, pues los protagonistas son dos conocidos cantantes de country, Kenny Rogers y Travis Tritt. Curiosamente, entre los secundarios hay muchas caras conocidas. El resultado entretiene, pero no aporta nada nuevo a los tópicos del género.

5/10
Pasajero 57

1992 | Passenger 57

Charles Rane es un peligroso asesino, escurridizo y dotado de una gran inteligencia, además de imperturbable en sus sentimientos. Cuando por fin es detenido, un avión de pasajeros le traslada a Los Angeles para ser juzgado por varios atentados a aviones. Nada más despegar, Rane y sus compinches se deshacen de los agentes que le custodian y se hacen con los mandos del avión. Pero no cuentan con que en el asiento número 57 viaja John Cutter (Wesley Snipes), un especialista en lucha anti-terrorista. Entretenida película de acción que no se anda con chiquitas. Protagonizada por el duro Wesley Snipes, especialista en el género. La tensión se mantiene hasta el final.

5/10
Orquídea salvaje

1990 | Wild Orchid

Emily (Carré Otis), una joven y atractiva abogada viaja en viaje de negocios a Río de Janeiro, en compañía de una empresaria, Claudia (Jacqueline Bisset). En medio del exotismo de Brasil, Emily empezará a dar rienda suelta a su sexualidad, sobre todo a partir de su relación con un antiguo amigo de Claudia, un tal Wheeler (Mickey Rourke). Los encuentros entre ellos serán cada vez más tórridos. Film entre el erotismo y la pornografía, que intentó aprovechar el tirón de Rourke tras 9 semanas y media. De hecho, los guionistas de ese film repiten en éste, e incluso uno de ellos se puso detrás de las cámaras. Pero el film es tremendamente aburrido y no aporta absolutamente nada.

2/10
The Little Kidnappers

1990 | The Little Kidnappers

Últimos tráilers y vídeos