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Biografía

Fumio Hayasaka

Fumio Hayasaka

Fumio Hayasaka

Filmografía
La emperatriz Yan Kwei-Fei

1955 | Yokihi

En pleno siglo VIII, Hsuan Tsung es un viudo emperador que inicia un romance con una joven que no pertenece a la aristocracia, ya que le recuerda mucho a su difunta esposa. Kenji Mizoguchi dirige un drama de amor con una preciosa banda sonora de Fumio Hayasaka.

6/10
Nuevas historias del clan Taira

1955 | Shin heike monogatari

El capitán Tadamori regresa a Kyoto tras derrotar a los piratas en el mar de Japón en las guerras Gempei. Poco después envía a su hijo Kiyomori a la residencia del Lord donde conoce a Tokiko, hija de éste, de la cual se enamora. Estupendo film épico de Kenji Mizoguchi de guerras, castigos, honores, pactos y romances, donde destaca la fotografía de Kazuo Miyagawa.

7/10
Los siete samuráis

1954 | Shichinin no samurai

La más popular de las películas de Akira Kurosawa, y para muchos la mejor. Cuenta cómo una ciudad que sufre ataques constantes de los bandidos, contrata a siete valientes samuráis sin empleo, para que les defiendan. Uno de ellos, el veterano, es el que se encarga de reclutar a los otros, de personalides diferentes, e incluso en un caso, valía dudosa. El film describe los preparativos de defensa, y la convivencia con los paisanos a los que deben proteger. Todo confluirá en el momento climático del ataque definitivo de los forajidos. Como es bien sabido, la película fue tan popular que en Estados Unidos se rodó un remake con formato de western, Los siete magníficos de John Sturges. Se trató de un rodaje complicado, cerca de un año, y que produjo mucho metraje. El presupuesto fue sobrepasado, y el estudio Toho se planteó seriamente prescindir de los servicios del director. Da idea de los problemas también el hecho de que el film conoció varios montajes. Fue la primera película en que Kurosawa rodó escenas con varias cámaras, concretamente tres. La cosa tenía su lógica, pues las escenas de acción eran muy costosas y no se podía correr el riesgo de perder algún plano de interés; pero, a partir de entonces, tal modo de funcionar se convirtió en habitual en el director, incluso para escenas más íntimas. La película fue muy innovadora en lo concerniente al cine de acción, e introdujo algunos elementos novedosos, que luego serían copiados una y mil veces, como el clásico plano en que un grupo numerosos de jinetes asoma poco a poco en lo alto de una colina. Por su parte, Kurosawa era un rendido admirador de John Ford, algo que se puede apreciar en este film. Del cineasta estadounidense dijo que era alguien al que le gustaría parecerse, a medida que se hacía mayor.

9/10
El intendente Sansho

1954 | Sansho dayu

Japón, siglo XII. Una noble familia cae en desgracia. El progenitor, gobernador de un pueblo, es enviado al exilio acusado de conspirar con los campesinos, de modo que su esposa y dos hijos se las ven y se las desean para sobrevivir, enfrentados a todo tipo de injusticias. Sobre todo cuando caen en manos del cruel Sansho, terrateniente y guerrero que los compra coo esclavos. El maestro nipón Kenji Mizoguchi entrega en glorioso blanco y negro un bellísimo y delicado cuadro acerca del sufrimiento, y del modo en que el espíritu humano es capaz de sobrellevarlo con auténtico heroismo. La pugna entre resignación, aceptación de lo que toca, y rencor y venganza, está presente a lo largo de todo el relato. Enfermo de leucemia, Mizoguchi aún rodaría otros cinco filmes antes de morir en 1956.

8/10
Los amantes crucificados

1954 | Chikamatsu monogatari

Osan está casada con Ishun, un rico y tacaño escribiente. Cuando Osan es acusada falsamente por tener una relación con su mejor trabajador llamado Mohei, ambos huyen rápidamente de la ciudad. Ishun, por su parte, ordena a sus hombres que los encuentren y separarlos para evitar el escándalo.

5/10
Cuentos de la luna pálida

1953 | Ugetsu monogatari

Japón. Siglo XVI. Por distintos motivos, dos hombres casados abandonan a sus respectivas familias. Genjuro, alfarero, sueña con la riqueza y se enamora de una enigmática mujer. Su cuñado Tobei, quiere convertirse en un héroe militar. La película más representativa del director nipón Kenji Mizoguchi, todo un clásico del cine fantástico sobre la ambición desmedida, por la que ganó el León de Plata al mejor director, en el Festival de Venecia de 1953.

8/10
El idiota

1951 | Hakuchi

Memorable traslación, a un escenario japonés, de la historia de amores turbulentos concebida por el escritor ruso Fiódor Dostoyevski, el autor favorito de Akira Kurosawa. El director nipón admiraba su sinceridad a la hora de describir la naturaleza humana, hasta el punto de que consideraba que lo que en él parecía subjetivo, era increíblemente objetivo. Y a pesar de que el estudio Shochiku le obligó a cortar el film, estaba muy satisfecho de él, aunque decía haberse sentido como un luchador de sumo a la hora de sacarlo adelante. Kurosawa demuestra, como hizo con Shakespeare, su capacidad de asimilar historias de otras culturas. Y describe a la perfección el triángulo amoroso, que incluso alimenta ideas homicidas. El director recordaba cómo en una escena, siguiendo a Dostoyevski, pidió a Setsuko Hara que se riera cuando Masayuki Mori hace un comentario sobre ella, diciendo que es muy buena. Mori se quedó sorprendido, que era la reacción que Kurosawa buscaba.

6/10
La señorita Oyu

1951 | Oyu-sama

La tía del soltero empedernido Shinnosuke le ha concertado una cita con una joven casadera. Cuando aguarda la llegada de Shizu, la confunde con su hermana Oyu, de la que se enamora casi al instante. Pero Oyu, aunque viuda, no está disponible, pues las costumbres ancestrales hacen que se deba a la familia del marido, y a su pequeño hijo. No muy complacido, pero por hacer feliz a Oyu, Shinnosuke acepta casarse con Shizu. Lo malo es que Shizo ha accedido a la boda por el mismo motivo. Desea que su hermana sea feliz, y cree que lo logrará no teniendo relaciones con su esposo, y facilitando que Oyu y Shinnosuke estén cerca. Tal farsa sólo la conocen marido y mujer, pero pronto correrán las habladurías acerca de que Oyu y Shinnosuke tienen una aventura. “El destino nunca se cansa de ofrecernos sorpresas”, dice Oyu en un momento dado, desconociendo todo el alcance de su pensamiento. El film de Kenji Mizoguchi describe un amor fatal, y de la errada artimaña para ofrecer un sucedáneo del mismo. De modo maestro, el director nipón sabe mostrarnos toda la pasión y turbación que despierta Oyu en Shinnosuke en la escena en que le atiende tras una indisposición, un verdadero prodigio de narración cinematográfica, donde sobran las palabras. Y traza a la perfección el perfil psicológico de cada uno de los puntos de este trágico triángulo amoroso. Así, hasta desembocar en una puesta de las cartas boca arriba, a la que sigue un hermoso final, con el maravilloso plano de Yuji Hori de espaldas junto al pantano a la pálida luz de la luna.

8/10
El almuerzo

1951 | Meshi

Michiyo vive en Osaka y es infeliz en su matrimonio porque parece sentirse como una esclava ante su marido. Notable film basado en la novela de Fumiko Hayashi sobre una pareja infeliz.

7/10
Rashomon

1950 | Rashomon

León de Oro en Venecia, este film dio a conocer a Akira Kurosawa (Los siete samuráis, Ran) en Occidente. Un samurái y su esposa son asaltados por un bandido; ella es violada y él asesinado; tales hechos son narrados desde el punto de vista de distintos personajes, con variaciones esenciales que afectan a la verdad de lo ocurrido. El film, al hablar de lo arduo que es alcanzar la verdad, responde a lo que, según Kurosawa, es nexo común de su cine: “El único tema, en el que pienso puede resumirse, es en esta pregunta: ¿por qué los hombres no son capaces de ser más felices juntos?”. Obra maestra indiscutible del genial director japonés.

9/10
Escándalo (1950)

1950 | Shubun

Ichiro, un joven pintor, coincide en su alojamiento con la cantante Miyako. Sin pensar que un inocente paseo en moto juntos vaya a llamar la atención, la pareja tiene la mala pata de que un tabloide especializado en escándalos les fotografíe, con idea de perjudicar la carrera de Miyako. Un Ichiro muy mosqueado decide llevar el caso a los tribunales. Uno de los menos conocidos filmes de Kurosawa, de viosionado obligatorio. Fustiga con talento los excesos de la prensa, sacando el máximo jugo a un gran reparto, donde brilla Takashi Shimura.

6/10
El perro rabioso

1949 | Nora inu

Kurosawa se basó para este film en una anécdota auténtica, la de un policía que pierde su pistola, algo especialmente duro en tiempos de carestía, aparte del desdoro profesional consiguiente. La trama conectaba además con el neorrealismo, no en balde Ladrón de bicicletas funciona con una premisa semejante. Aseguraba el director que había intentado crear una historia con un aire a lo George Simenon, y que había fracasado en su intento. Sin embargo el guión coescrito con su amigo Ryuzo Kikushima funciona, en su mezcla de thriller, cine negro e historia costumbrista. Además, presenta un buen cuadro del Japón de posguerra. Kurosawa se refirió en sus memorias a la escena del perro jadeante del principio, que mereció una queja de la Sociedad Protectora de Animales estadounidense, que le acusaba de haber inoculado la rabia al pobre animal. Tan cargante fue la presión de la Sociedad que el director perdió la calma y recordó que "las personas también son animales, y si teníamos que aguantar cosas de ese tipo, necesitábamos una Sociedad Protectora de Humanos. (...) Nunca jamás sentí con mayor fuerza el pesar de que Japón hubiese perdido la guerra."

7/10
El ángel ebrio

1948 | Yoidore tenshi

La película en la que, según palabras del propio Akira Kurosawa, "me descubrí a mí mismo". Cuenta cómo un médico que tiene problemas con el alcohol, debe atender a un gángster en su consulta. Los dos tienen, a su manera, heridas físicas y, sobre todo, en el alma. Porque el cineasta se preocupó de definir muy bien a los personajes, de modo que parecieran auténticos. Así, lejos de presentar al doctor como perfecto, le dotó de debilidades que le convertían en humano; parte de los elementos que le definen los obtuvo Kurosawa en una auténtica investigación de campo. Kurosawa sólo tenía alabanzas para Toshiro Mifune, de quien escribió en su autobiografía que "tenía un talento que yo jamás había visto en el cine japonés". En el film brillaba su encanto, lo que era un dilema, pues no podía convertir al gángster en un tipo atractivo, rompiendo el necesario equilibrio con el médico. De modo que tuvo que tomar una decisión dolorosa y discutible, la de quitarle minutos en pantalla.

7/10

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