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Biografía

Glauber Rocha

Glauber Rocha

42 años ()

Glauber Rocha

Nació el 14 de Marzo de 1939 en Vitoria da Conquista, Brasil
Falleció el 22 de Agosto de 1981 en Río de Janeiro, Brasil

Revolución

23 Enero 2009

Cineasta político e inquieto, desarrolla una actividad profesional incansable, explorando nuevos territorios estéticos que le sirven para poner el fundamento a todo un movimiento. Con pleno merecimiento Glauber Rocha debe ser considerado como uno de los “padres fundadores” del Cinema Novo de Brasil.

Glauber Rocha nació el 14 de marzo de 1939 en Vitoria da Conquista, Bahía, Brasil. Bautizado en la iglesia presbiteriana, también experimentó el influjo del mayoritario catolicismo del país, en la educación escolar, y de hecho se convirtió al catolicismo para proceder a su primer matrimonio. Con sus padres y dos hermanas se trasladará a Salvador, y ya en el colegio empieza a participar en funciones de teatro. Y a edad muy temprana, trece años, muestra sus intereses por el cine interviniendo como crítico de películas en el programa “Cinema em Close-Up”, en la Rádio Sociedade da Bahia. Una hermana morirá de leucemia con once años, hecho que le marca, como también lo haría, muchos años después la muerte accidental de la otra en la caída por el hueco de un ascensor.

El adolescente Glauber se muestra muy activo, tiene deseos de ser escritor, pergeña textos para un ballet, se integra en múltiples asociaciones, escenifica poesías autóctonas, se mueve en cineclubs. Su actividad es sencillamente desbordante. En 1956 participa en el corto Un día en la rampa, de Luiz Paulino dos Santos. En la universidad llega a hacer tres cursos de derecho, y colabora en diversas publicaciones. También es el tiempo para empezar a preparar un corto, El patio, en que utiliza restos no usados de otra película. 1958 ve al inquieto Glauber trabajando en la crónica de sucesos del diario Jornal de Bahía.

Pero a Glauber le gusta el cine, y en 1960 ejerce de productor ejecutivo en La gran feria, de Roberto Pires. Y tendrá oportunidad de estrenarse él como director en Barravento, cuando sustituye a Luiz Paulino dos Santos, y da forma personal a una historia de pescadores pobres, donde un tipo que viene de la ciudad desea transmitirles que hay otras formas de vivir. La película, que mereció las alabanzas del escritor Alberto Moravia, muestra a las claras la inquietud social del cineasta, y se nota la influencia en él de directores como Luis Buñuel.

1964 es el año del estallido de Cinema Novo. Rocha entrega su Dios y el diablo en la tierra del sol, y sus compañeros de fatigas Nelson Pereira dos Santos y Ruy Guerra también irrumpen con fuerza en el panorama cinematográfico brasileño. Sus obras tendrán repercusión internacional, sobre todo en festivales y entre la crítica especializada. Rocha reflexiona sobre las bases programáticas y estéticas del movimiento en diversos ensayos como “La estética del hambre”, de 1965, donde además critica el paternalismo europeo en relación al Tercer Mundo. En su cine se plasman mesianismos espirituales y terrenales, que tratan de arrastrar tras de sí al pueblo, pero que parecen olvidarse de las personas concretas, a las que instrumentalizan para servir a intereses bastardos. El cineasta no dejará de criticar al capitalismo y al socialismo, y aunque siempre mostrará inquietudes espirituales de tipo cristiano, su visión de las cosas es la de un mestizaje cultural que al final, lo que reclama es simplemente justicia, nada más ni nada menos.

Además le afectan las convulsiones políticas de su país, con el golpe de estado que depone al presidente João Goulart. Es detenido por manifestarse contra las nuevas autoridades, pero las cartas de protestas de sus colegas de la Nouvelle Vague francesa -François Truffaut, Alain Resnais...- logran su pronta liberación. Su actividad política en la prensa, que conjuga con la de artista, más el reciente cambio político, están en la base de Tierra en trance, que es prohibida en su Brasil, a pesar de que recibe múltiples alabanzas. Al año siguiente retoma al personaje de Antonio Das Mortes, presente en Dios y el diablo..., y firma El dragón de la maldad contra el santo guerrero, rodada en color. Largos como éste los conjuga con proyectos más pequeños, de tipo experimental y de corto metraje, que le cautivan sobremanera, como Cáncer y 1968. Aunque maneja proyectos variopintos, incluso habla de una idea a lo James Bond, consciente de la escasa comercialidad de su filmes, y de la necesidad de ganar dinero.

Las dificultades en su país le obligan a viajar. En España rueda Cabezas cortadas, y en Congo El león de las siete cabezas. Y la prisión del cineasta Walter Lima le empuja a renunciar a trabajar en Brasil. Entonces piensa en rodar un documental sobre los exiliados, pero finalmente el proyecto queda sin concluir. Claro, de 1975, levanta comentarios encendidos de los críticos, que acusan a Rocha de narcisismo insoportable. Pero en 1977 su corto es premiado en Cannes. Se va a embarcar después, cuando apunte un proceso de reapertura política en Brasil, en su último proyecto, La edad de la Tierra (1980), un ambicioso film colorista y abigarrado, que en su pase en Venecia enerva al público y a la prensa especializada. Demasiado raro, demasiado tedioso, no convence, lo que duele a Rocha, que declara: “Mi relación con el cine acabó en Venecia. Aprovecho para dar un adiós definitivo a la vida cultural brasilera. No me verán nunca más. Nunca”. En esa época piensa en dedicarse activamente a la política, no sólo con su obra artística, pensando incluso en el ministerio de cultura. No obstante prepara un nuevo proyecto, El imperio de Napoleón, aunque su salud se ha resentido, tiene vómitos y otras molestias, enfermedad que le diagnostican como pericarditis viral. Trasladado de Portugal a Brasil, fallece el 22 de agosto de 1981.

Filmografía
La edad de la Tierra

1980 | A Idade da Terra

La película que cierra la filmografía de Glauber Rocha, sin argumento propiamente dicho, de duración exagerada, dos horas y media, y que da una visión colorista, abigarrada y caótica de Brasil. Encadena secuencias de tintes muy variados, donde resulta imposible adivinar adónde quiere ir a parar. Critica capitalismo y socialismo, considera que debe existir una tercera vía capaz de satisfacer al hombre. Tiene presencia la religión, con múltiples símbolos cristianos, alusiones a las tentaciones de Jesús en el desierto y otros tantos pasajes evangélicos, un cierto reconocimiento del papel que juega, pero expresando también las decepciones que produce.Se alude al indigenismo, con las escenas del comienzo, de danzas ancestrales, que encadenan con los carnavales, que provendrían de las primeras. Hay un personaje exuberante, alocado, Brahms, encarnado por Maurício do Valle, que se diría el producto de tantas corrientes, tendencias, a las que uno puede unirse en Brasil, lugar paradójico y contradictorio, rico pero pobre. Pasajes de tintes surrealistas, casi buñuelescos, y declamaciones a lo Brecht. Y declaraciones casi de documental. Gustará a los especialistas en el director, e irritará y aburrirá a la mayoría del público. Sobre las pretensiones de Rocha, no hay más oír al cineasta: “La película ofrece una sinfonía de sonidos e imágenes o una antisinfonía que coloca los problemas fundamentales de fondo. La colocación de la película es una sola: es mi retrato junto al retrato de Brasil. Esta película sería para el cine tal vez como un cuadro de Picasso. Los críticos están queriendo una pintura académica, cuando yo le estoy dando una pintura del futuro.”

4/10
El dragón de la maldad contra el santo guerrero

1969 | O Dragão da Maldade contra o Santo Guerreiro

Film a modo de secuela de Dios y el diablo en la tierra del sol, sigue al mercenario Antonio das Mortes muchos años después, cuando teóricamente han desaparecido los bandidos o cangaçeiros. Sin embargo la gente de orden le advierte de la presencia de uno, que se diría reencarnación de uno de los que acosó antaño. En ese retorno a su antigua vida de perseguidor, se topa con personajes varios, entre ella doña Santa, una iluminada.Glauber Rocha, que ganó el premio al mejor director en Cannes, repite la estructura apuntalada por una canción que salpica el relato. Pero a pesar de los estupendos encuadres, la constatación de que Rocha es un gran cineasta, la historia carece del vigor de su predecesora, es un poco más de lo mismo, si acaso con un tono más crepuscular. De nuevo está el motivo de Dios contra el diablo, la autoridad y las masas populares, aquí bajo la forma de san Jorge contra el dragón, donde no está claro quién es quién. Y el protagonista recuerda más que nunca al Clint Eastwood de las películas de Sergio Leone.

5/10
Tierra en trance

1967 | Terra em Transe

>Película inspirada en el golpe de estado sufrido por Brasil en 1964 contra el presidente izquierdista João Goulart y su movimiento del janguismo. Glauber Rocha sitúa su trama en un país innombrado de Latinoamérica, y pinta a diferentes políticos, de derechas y de izquierdas, todos tocados por la podredumbre del poder cuando llega el momento de actuar y poner en marcha reformas y propuestas para las clases populares. Paulo es un poeta, que se implica en las acciones revolucionarias, aunque él desearía dedicarse a su arte. Pero su compromiso se encuentra con el obstáculo de líderes timoratos, que enseguida se ven enredados por las presiones de los poderosos; e incluso del propio pueblo, pues Rocha desmitifica las clases populares, fácilmente manipulables, y con poca capacidad para actuar de modo inteligente, por su cuenta y riesgo.Como en su anterior filmografía, este “padre fundador” del Cinema Novo enfrenta la espada y la cruz, los padres políticos y los espirituales, que ejercen un paternalismo que a la hora de la verdad no está al servicio de los desfavorecidos. Es un cine que ayuda a entender el caldo de cultivo donde nace la teología de la liberación. Su narración muestra el característico vigor de la juventud, al pintar a Paulo atrapado entre el deseo de hacer algo, y la impotencia que parece indicar que nada se puede cambiar, y que lo que se impone es buscar un pequeño rincón de felicidad para uno mismo. De nuevo hay escenas de tintes brechtianos, para subrayar la injusticia y la hipocresía, y tildar de ingenua la fe de los creyentes. Especialmente demoledor es el reportaje sobre un politicastro que ha llevado encima todas las “chaquetas” que imaginar cabe.

6/10
Dios y el diablo en la tierra del sol

1964 | Deus e o Diabo na Terra do Sol

“He contado una historia, sea verdad o imaginación, espero que hayas aprendido la lección” dice la canción que a ratos salpica la narración de este film, aludiendo a la base histórica del relato, pero también a la mitificación popular en la llamada en Brasil 'literatura de cordel'. Mientras que otro párrafo de la canción, “La tierra pertenece al hombre, no a Dios ni al diablo”, resume el planteamiento de la historia.La película pinta la miseria del norte de Brasil, el 'sertão', un curioso paisaje desértico donde se encuentra el Monte Santo. Manoel y Rosa es un matrimonio pobre, aplastado por los poderosos. Precisamente el abuso de un terrateniente, empuja a Manoel a matarle. Tal acción le convierte en fugitivo con Rosa, y ambos engrosarán primero las filas de Sebastião, un iluminado santón y fanático, que arrastra tras de sí a un buen grupo de miserables, que encuentra consuelo en sus soflamas, oraciones y penitencias, aunque también empuje a tropelías intolerables, como el sacrificio de un bebé; y luego las de Corisco, jefe de una banda de cangaçeiros, forajidos que se enfrentan al orden establecido con violencia de todo tipo. Anda detrás de estos dos 'revolucionarios' Antonio das Mortes, un mercenario contratado por las fuerzas bien pensantes para restaurar el orden.Con esta película de Glauber Rocha se considera que arranca el Novo Cinema de Brasil, cine hecho con pocos medios, pero muy expresivo y combativo, que se convirtió en referencia para el resto del Tercer Mundo, filmar películas a partir de entonces no parecía territorio vedada para las cinematografías pobres. Sorprende el vigor narrativo de un cineasta que contaba entonces sólo 22 años, y que a su inquietud social sumaba una variada asimilación de influencias fílmicas: pues se detecta en los fotogramas en blanco y negro fuertemente contrastados, con muchas secuencias cámara en mano, la huella de directores tan variados como Luis Buñuel, Akira Kurosawa, Sergei M. Eisenstein, Roberto Rossellini... También asimila Rocha el enfoque del teatro de Bertolt Brecht, con las interpretaciones antirrealistas, que buscan que se preste atención a las denuncias de la película. Su enfoque tiene mucho de western, pero con una mirada existencial que luego repercutiría en el Clint Eastwood con ponche de las películas de Sergio Leone; y los nuevos planteamientos fílmicos parecían ser un eco de los apuntados en Francia por la Nouvelle Vague, y en Italia por Pier Paolo Pasolini.Rocha se muestra pesimista a la hora de mostrar las miserias que toca afrontar al hombre. Porque, según él, la moral ligada a una religión organizada y la inmoralidad del que vende el alma al diablo y hace lo que le da la gana, son extremos que se tocan. Al final, viene a decir, el ser humano está solo ante el peligro, consigo mismo y sus circunstancias.

7/10
Barravento

1961 | Barravento

Ardua película sobre los pescadores de Bahía en Brasil, donde Glauber Rocha sustituyó a Luis Paulino dos Santos empezado el rodaje. No obstante la trama coincide con los intereses fílmicos del cineasta, pues describe la llegada a una aldea de pescadores de uno de sus habitantes, que ha prosperado, o eso dice, en la ciudad. Al tipo le exaspera la pobreza de la gente, que deban vivir con inseguridad del mar, y abandonados a prácticas mágicas de santería heredadas de sus ancestros. De modo que decide sabotear la red que les facilita las tareas de pesca, lo que obliga a uno de sus hombres con aura mágica a desafiar a los elementos de la naturaleza, el barravento del título, un viento huracanado que pone en peligro la vida de los hombres en el mar.La película tiene un ritmo lento y claro sabor etnográfico. Y presenta el choque entre la visión espiritual y el pragmatismo, típico en Rocha. Destaca la fuerza de las imágenes en blanco y negro, por ejemplo en las escenas del temporal, bien montadas por Nelson Pereira dos Santos, otros del nombres clave del Cinema Novo.

5/10
La edad de la Tierra

1980 | A Idade da Terra

La película que cierra la filmografía de Glauber Rocha, sin argumento propiamente dicho, de duración exagerada, dos horas y media, y que da una visión colorista, abigarrada y caótica de Brasil. Encadena secuencias de tintes muy variados, donde resulta imposible adivinar adónde quiere ir a parar. Critica capitalismo y socialismo, considera que debe existir una tercera vía capaz de satisfacer al hombre. Tiene presencia la religión, con múltiples símbolos cristianos, alusiones a las tentaciones de Jesús en el desierto y otros tantos pasajes evangélicos, un cierto reconocimiento del papel que juega, pero expresando también las decepciones que produce.Se alude al indigenismo, con las escenas del comienzo, de danzas ancestrales, que encadenan con los carnavales, que provendrían de las primeras. Hay un personaje exuberante, alocado, Brahms, encarnado por Maurício do Valle, que se diría el producto de tantas corrientes, tendencias, a las que uno puede unirse en Brasil, lugar paradójico y contradictorio, rico pero pobre. Pasajes de tintes surrealistas, casi buñuelescos, y declamaciones a lo Brecht. Y declaraciones casi de documental. Gustará a los especialistas en el director, e irritará y aburrirá a la mayoría del público. Sobre las pretensiones de Rocha, no hay más oír al cineasta: “La película ofrece una sinfonía de sonidos e imágenes o una antisinfonía que coloca los problemas fundamentales de fondo. La colocación de la película es una sola: es mi retrato junto al retrato de Brasil. Esta película sería para el cine tal vez como un cuadro de Picasso. Los críticos están queriendo una pintura académica, cuando yo le estoy dando una pintura del futuro.”

4/10
El dragón de la maldad contra el santo guerrero

1969 | O Dragão da Maldade contra o Santo Guerreiro

Film a modo de secuela de Dios y el diablo en la tierra del sol, sigue al mercenario Antonio das Mortes muchos años después, cuando teóricamente han desaparecido los bandidos o cangaçeiros. Sin embargo la gente de orden le advierte de la presencia de uno, que se diría reencarnación de uno de los que acosó antaño. En ese retorno a su antigua vida de perseguidor, se topa con personajes varios, entre ella doña Santa, una iluminada.Glauber Rocha, que ganó el premio al mejor director en Cannes, repite la estructura apuntalada por una canción que salpica el relato. Pero a pesar de los estupendos encuadres, la constatación de que Rocha es un gran cineasta, la historia carece del vigor de su predecesora, es un poco más de lo mismo, si acaso con un tono más crepuscular. De nuevo está el motivo de Dios contra el diablo, la autoridad y las masas populares, aquí bajo la forma de san Jorge contra el dragón, donde no está claro quién es quién. Y el protagonista recuerda más que nunca al Clint Eastwood de las películas de Sergio Leone.

5/10
Tierra en trance

1967 | Terra em Transe

>Película inspirada en el golpe de estado sufrido por Brasil en 1964 contra el presidente izquierdista João Goulart y su movimiento del janguismo. Glauber Rocha sitúa su trama en un país innombrado de Latinoamérica, y pinta a diferentes políticos, de derechas y de izquierdas, todos tocados por la podredumbre del poder cuando llega el momento de actuar y poner en marcha reformas y propuestas para las clases populares. Paulo es un poeta, que se implica en las acciones revolucionarias, aunque él desearía dedicarse a su arte. Pero su compromiso se encuentra con el obstáculo de líderes timoratos, que enseguida se ven enredados por las presiones de los poderosos; e incluso del propio pueblo, pues Rocha desmitifica las clases populares, fácilmente manipulables, y con poca capacidad para actuar de modo inteligente, por su cuenta y riesgo.Como en su anterior filmografía, este “padre fundador” del Cinema Novo enfrenta la espada y la cruz, los padres políticos y los espirituales, que ejercen un paternalismo que a la hora de la verdad no está al servicio de los desfavorecidos. Es un cine que ayuda a entender el caldo de cultivo donde nace la teología de la liberación. Su narración muestra el característico vigor de la juventud, al pintar a Paulo atrapado entre el deseo de hacer algo, y la impotencia que parece indicar que nada se puede cambiar, y que lo que se impone es buscar un pequeño rincón de felicidad para uno mismo. De nuevo hay escenas de tintes brechtianos, para subrayar la injusticia y la hipocresía, y tildar de ingenua la fe de los creyentes. Especialmente demoledor es el reportaje sobre un politicastro que ha llevado encima todas las “chaquetas” que imaginar cabe.

6/10
Dios y el diablo en la tierra del sol

1964 | Deus e o Diabo na Terra do Sol

“He contado una historia, sea verdad o imaginación, espero que hayas aprendido la lección” dice la canción que a ratos salpica la narración de este film, aludiendo a la base histórica del relato, pero también a la mitificación popular en la llamada en Brasil 'literatura de cordel'. Mientras que otro párrafo de la canción, “La tierra pertenece al hombre, no a Dios ni al diablo”, resume el planteamiento de la historia.La película pinta la miseria del norte de Brasil, el 'sertão', un curioso paisaje desértico donde se encuentra el Monte Santo. Manoel y Rosa es un matrimonio pobre, aplastado por los poderosos. Precisamente el abuso de un terrateniente, empuja a Manoel a matarle. Tal acción le convierte en fugitivo con Rosa, y ambos engrosarán primero las filas de Sebastião, un iluminado santón y fanático, que arrastra tras de sí a un buen grupo de miserables, que encuentra consuelo en sus soflamas, oraciones y penitencias, aunque también empuje a tropelías intolerables, como el sacrificio de un bebé; y luego las de Corisco, jefe de una banda de cangaçeiros, forajidos que se enfrentan al orden establecido con violencia de todo tipo. Anda detrás de estos dos 'revolucionarios' Antonio das Mortes, un mercenario contratado por las fuerzas bien pensantes para restaurar el orden.Con esta película de Glauber Rocha se considera que arranca el Novo Cinema de Brasil, cine hecho con pocos medios, pero muy expresivo y combativo, que se convirtió en referencia para el resto del Tercer Mundo, filmar películas a partir de entonces no parecía territorio vedada para las cinematografías pobres. Sorprende el vigor narrativo de un cineasta que contaba entonces sólo 22 años, y que a su inquietud social sumaba una variada asimilación de influencias fílmicas: pues se detecta en los fotogramas en blanco y negro fuertemente contrastados, con muchas secuencias cámara en mano, la huella de directores tan variados como Luis Buñuel, Akira Kurosawa, Sergei M. Eisenstein, Roberto Rossellini... También asimila Rocha el enfoque del teatro de Bertolt Brecht, con las interpretaciones antirrealistas, que buscan que se preste atención a las denuncias de la película. Su enfoque tiene mucho de western, pero con una mirada existencial que luego repercutiría en el Clint Eastwood con ponche de las películas de Sergio Leone; y los nuevos planteamientos fílmicos parecían ser un eco de los apuntados en Francia por la Nouvelle Vague, y en Italia por Pier Paolo Pasolini.Rocha se muestra pesimista a la hora de mostrar las miserias que toca afrontar al hombre. Porque, según él, la moral ligada a una religión organizada y la inmoralidad del que vende el alma al diablo y hace lo que le da la gana, son extremos que se tocan. Al final, viene a decir, el ser humano está solo ante el peligro, consigo mismo y sus circunstancias.

7/10
Barravento

1961 | Barravento

Ardua película sobre los pescadores de Bahía en Brasil, donde Glauber Rocha sustituyó a Luis Paulino dos Santos empezado el rodaje. No obstante la trama coincide con los intereses fílmicos del cineasta, pues describe la llegada a una aldea de pescadores de uno de sus habitantes, que ha prosperado, o eso dice, en la ciudad. Al tipo le exaspera la pobreza de la gente, que deban vivir con inseguridad del mar, y abandonados a prácticas mágicas de santería heredadas de sus ancestros. De modo que decide sabotear la red que les facilita las tareas de pesca, lo que obliga a uno de sus hombres con aura mágica a desafiar a los elementos de la naturaleza, el barravento del título, un viento huracanado que pone en peligro la vida de los hombres en el mar.La película tiene un ritmo lento y claro sabor etnográfico. Y presenta el choque entre la visión espiritual y el pragmatismo, típico en Rocha. Destaca la fuerza de las imágenes en blanco y negro, por ejemplo en las escenas del temporal, bien montadas por Nelson Pereira dos Santos, otros del nombres clave del Cinema Novo.

5/10

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