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Biografía

Hugo Colace

Hugo Colace

Hugo Colace

Premios: 1 Festival de San Sebastián

Ganador de 1 premio

Filmografía
Aire

2018 | Aire

La historia de Lucía, madre soltera de un niño con Asperger. Cuando recibe una llamada del colegio porque su hijo se ha dado un golpe, toda la estructura tambaleante que es su vida explota. Lucía deberá atravesar la ciudad en busca de Mateo y solo podrá encontrarlo si cede ante fuerzas más poderosas que ella: la vida.

Aire libre

2014 | Aire libre

La argentina Anahí Berneri ofrece en Aire libre la disección de un matrimonio burgués, Lucía y Manuel, con un niño bastante plasta, que están reformando una casa de campo familiar de ella, con la ilusión de que ese proyecto común anime una vida familiar en declive. Se trata de una obra que hacen sin prisas, con las ideas de Lucía y los conocimientos profesionales de Manuel, arquitecto que anda inmerso en la construcción de un edificio, donde un obrero ha tenido un accidente. La trama, escrita por Berneri y Javier Van De Couter, no tiene mucho más. Se trata de ir creando la atmósfera irrespirable de una vida anodina y hueca, donde los desahogos sexuales, acometidos en ocasiones de un modo compulsivo, no satisfacen, y donde los planes de derribar paredes para construir no van muy parejos con los que deberían ejecutar en sus propias vidas. El problema es que la directora nunca emociona, ofrece vulgaridad, también la del autoengaño y la infidelidad, mientras que el desenlace, que trata de poner algo de intriga donde no la hay, tampoco es satisfactorio. Las composiciones de Leonardo Sbaraglia y Celeste Cid son grises, plomizas, sus personajes obligan.

4/10
Verdades verdaderas. La vida de Estela

2011 | Verdades verdaderas. La vida de Estela

En 1976, un Golpe de Estado de las Fuerzas Armadas desalojó al Gobierno constitucional argentino, y una política de terror y avasallamiento de los derechos humanos se instaló en el poder. En pocos años, esta política desembocó en una espiral de violencia oculta y silenciosa que asesinó a 30.000 ciudadanos de toda edad y condición social. Se los mal llamó desaparecidos, y había entre ellos pequeños de corta edad y criaturas en proceso de gestación que vieron la luz en las cárceles de la dictadura militar y que fueron robados por sus mismos secuestradores que los anotaron como hijos propios

Dos hermanos

2010 | Dos hermanos

Susana y Marcos son dos hermanos de edad madura, cercanos a los sesenta. Ambos son solteros y viven en Buenos Aires, y mientras que él se dedica a la orfebrería, ella se las apaña con trapicheos inmobiliarios. Los dos son muy distintos: Susana es arrolladora, incapaz de estar callada o de dejar que los demás hagan su vida en paz; Marcos, por el contrario, es un hombre tranquilo, incluso apocado, que ha vivido toda su vida con una gran dependencia de su madre. Y precisamente el mundo de ambos cambia cuando la madre muere. Ahora sólo se tienen el uno al otro, pero la relación será difícil. El argentino Daniel Burman (Todas las azafatas van al cielo) ha ido haciéndose poco a poco con una filmografía muy personal, que a menudo recoge temas de fondo en torno a diversas crisis de identidad. Aquí trata el tema de la soledad en edad adulta. Por primera vez parte de material escrito previamente, la novela de Diego Dubcovsky "Villa Laura". Sin embargo, mientras que en otras películas como El abrazo partido o Derecho de familia, la puesta en escena convencional, el ritmo pausado y aun tedioso, y la casi ausencia de dramatismo, eran compensadas por el interés de la historia y el realismo de las cuestiones planteadas, en Dos hermanos no ocurre lo mismo: lo que cuenta apenas atrapa. Es más, resulta aburridísimo. Y ni siquiera el ligero remonte final logra que el conjunto sea satisfactorio. Por eso es una pena que se echen a perder las magníficas interpretaciones de la pareja protagonista, sobre todo la del espléndido veterano Antonio Gasalla.

4/10
Sin retorno

2010 | Sin retorno

Una infausta noche el joven Matías atropella a un hombre y se da a la fuga. El padre de la víctima arma un revuelo en los medios de comunicación, acusa a la justicia de no dedicar la atención debida al caso. Fede, humorista ventrilocuo de profesión, tiene la mala suerte de que varias pruebas circunstanciales le incriminan en el atropello. Sólido debut en la dirección del argentino Miguel Cohan, que firma con su hermana Ana Cohan el guión de este drama con formato de thriller. Sabiamente orquestada, la narración tiene el mérito de ser creíble, y de construir psicológicamente bien a los personajes, con sus dudas y temores. Ello para plantear cuestiones de entidad, como las relaciones de padres e hijos, el sentido de culpa y la responsabilidad personal, los deseos entreverados de justicia y venganza. Los Cohan huyen de efectismos baratos, y tienen el mérito de evitar que la historia se desinfle, el final es poderoso. Su guión está construido sobre un hecho fatal, y el efecto “bola de nieve” que sigue a una mentira, a la que sigue otra, de modo que una familia –los padres y un hijo–, viven en un continuo estado de miedo, con la falsa esperanza de que podrán echar tierra sobre algo que están haciendo objetivamente mal. La mentada “bola de nieve”, además, no sólo afecta a esa familia, sino a la de la víctima y a la del falso culpable. Realmente el film es un ejemplo gráfico de que la mentira no nos hace libres. Y sabe pintar dramas personales junto a una mirada crítica a un sistema legal que, para enseñar resultados a la opinión pública y justificarse, no hace bien su trabajo. El reparto del film está muy bien escogido. Leonardo Sbaraglia asume bien la transformación de Fede, mientras que Martín Slipak da el tipo de joven cobarde y con mala conciencia, Federico Luppi el de errado padre coraje, Luis Machín y Ana Celentano el de padres protectores, y Bárbara Goenaga el de esposa sufriente.

6/10
El frasco

2008 | El frasco

Pérez es el solitario conductor de un autobús que hace cada día el mismo recorrido. Es un hombre silencioso, huraño y que apenas se relaciona con nadie, pero una viajera llamada Romina llamará su atención. Un día Romina le pide un favor, y es que le lleve un frasco al médico para un análisis, pero durante un descuido a Pérez se le cae al suelo y se rompe. Alberto Lecchi dirige una historia de amor donde pretendía introducir ternura y humor pero por momentos se olvidó de esas características. Está protagonizada por Darío Grandinetti (Quiéreme) y Leticia Brédice y aunque el guión prometía, finalmente queda tristemente reducido a una historia que no engancha y que gira en torno a dos personajes sin carisma y un frasquito de orina. Tampoco se saca todo el partido posible a ciertos personajes secundarios, como al hermano de la protagonista, por ejemplo.

3/10
El nido vacío

2008 | El nido vacío

  El argentino Daniel Burman reflexiona sobre el paso del tiempo, el amor que se agosta, y la creación artística. Lo hace a través de Leonardo, un escritor célebre, dramaturgo. Casado con Marta, tiene tres hijos. Ha llegado a una edad en que la vida en cierto modo le aburre. Hay rutinas que le cargan, se fija en otras mujeres más jóvenes que la suya, no aguanta a los amigos de su esposa que le hablan de su obra, o que le piden que lea algo que han escrito, para que les dé su opinión. Tras una cena en que todo esto resulta palmario, regresa a casa, donde recibe la noticia de que su joven hija va a pasar la noche fuera, la primera vez que esto ocurre, presuntamente con su novio. Leo se sienta en su sillón y anota en uno de sus cuadernos de escritor, ideas que le han venido a la cabeza para una posible nueva obra: "Un hombre y una mujer flotan en el mar. ¿Están muertos?" De sopetón, parece que ha pasado el tiempo y descubrimos que los hijos del matrimonio han dejado el nido y han partido lejos, se han independizado, para estudiar o casarse. Marta ha decidido matricularse en la universidad, para acabar los estudios que dejó a medias para dedicarse a su familia, desarrolla una intensa actividad, un modo de llenar su tiempo. Mientras, Leo teóricamente se dedica a escribir, pero está viviendo una auténtica crisis existencial de los 60 años o así, como una especie de segunda adolescencia. Fantasea con la joven dentista que le atiende, y al tiempo le dominan los celos, teme que su esposa le engañe con otros. Su rotunda seguridad de intelectual, que le lleva a no prestar atención para leer el original que le ha dejado su cuñado, no logra ocultar la inseguridad que le acomete como persona que está envejeciendo. El argentino Daniel Burman aborda un tema interesante, el de los matrimonios que corren el peligro de desmoronarse cuando los hijos se van de casa, pues la prole a veces puede ser la única razón de que se mantuviera la unión. Sorprende que sea un cineasta de 35 años quien explore tal temática. Lo hace con un artificio de guión que tiene cierta gracia, aunque en cierta manera se intuye, y una inteligente puesta en escena. Hay algo de tragicómico en la narración, pues junto al patetismo de quien no sabe aceptar su actual etapa vital, hay detalles de suave humor, y arriesgadas escenas en que se dispara la imaginación del protagonista, singularmente una casi de musical, que acontece en un centro comercial. Y se juega con un curioso personaje, el del doctor Sprivak, un neurólogo que da consejos al protagonista para afrontar su edad, y cuya dimensión real desconcierta con efectividad al espectador. No es una película redonda, pero su humanidad, bien soportada por el protagonista, Oscar Martínez, resulta todo un aliciente para su visionado. La película se llevó los premios de mejor actor y fotografía en el Festival de San Sebastián.  

6/10
El camino de San Diego

2006 | El camino de San Diego

El argentino Carlos Sorin demuestra que sus Historias mínimas de 2002 no fueron un espejismo. Su cámara se mueve con soltura, tiene habilidad para contar historias sin caer en el tópico y, sobre todo, es muy humano. La gente que aparece en sus filmes es auténtica, y no sólo por su afición a recurrir a actores no profesionales. Aquí la excusa de la película es Tati, un hombre sencillo, que vive en el distrito argentino de Misiones, en medio de la selva. Es un buen tipo, sencillo, padre de tres niños… y seguidor empedernido del mítico futbolista Diego Armando Maradona. Alguno lo tacharía de fanático –hasta se ha hecho tatuar un ‘10’ en la espalda, el número de la camiseta del jugador en la selección nacional–, pero en el fondo es una ilusión, gran ilusión, extrema si se quiere, pero que no le nubla a la hora de cuidar sus obligaciones principales, atender a los suyos sobre todo. Un día de lluvias torrenciales encuentra un árbol arrancado de cuajo, en cuyas raíces cree descubrir una talla natural de… ¡Maradona! Esto, y la noticia que conmociona a todo el país, el infarto que ha sufrido el jugador, le empujan a emprender un viaje a Buenos Aires, donde encuentra a muchas buenas personas, con las que departe amigablemente. Hay un humor suave, bien traído, y la humanidad que transpira cada minuto del metraje es una bocanada de aire fresco en la habitual atmósfera de cine cínico en la que tantos se regodean. Quizá por esa bondad le cuesta a Sorin la introducción –dentro de una notabilísima galería de personajes– de la chica de alterne, nota disonante, a pesar de las indudables buenas intenciones del cineasta.

6/10
Bombón, el perro

2004 | El perro

El argentino Carlos Sorin entrega otra ‘historia mínima’, entrañable, con su poso de amargura. El film sigue las andanzas de Juan Villegas, antiguo empleado de gasolinera. Hombre mayor, poco querido por su hija, separado de su mujer, va buscando empleo, trata de vender cuchillos con mangos tallados por él… Pero la vida no es fácil. Buen tipo, una día echa una mano a una joven que tiene el coche averiado. Ella la invita a su casa, y la madre, que acaba de enviudar, le regala un perro, Bombón lechien, un magnífico ejemplar de dogo blanco. Casi por casualidad, un conocido le pone en contacto con un adiestrador de perros, que le introduce en el mundo de las exposiciones caninas. Hay sensibilidad detrás de esta película. Sorin sabe atrapar en sus redes de celuloide auténticos fragmentos de humanidad: tras las vidas duras de la gente sencilla, hay bondad, aprecio; en este film se entiende que se puede estar con ellos tomando un mate, disfrutando de los pequeños placeres de la vida… La fórmula de actores no profesionales le funciona al director, que sabe transmitir naturalidad a la historia. Así, el protagonista era en la vida real, nada menos que el portero del garaje de Sorin. E incluso al perro que da título al film, el director es capaz de arrancarle unos primeros planos muy, muy expresivos.

6/10
Historias mínimas

2003 | Historias mínimas

En las solitarias carreteras de la Patagonia argentina, tres personajes viajan a diversos lugares por motivos variopintos. El octogenario don Justo se ha escapado de casa para buscar a su perro, desaparecido años atrás. Roberto es un viajante de comercio que lleva una tarta para el hijo de una de sus clientas, viuda reciente, con la que podría entablar una relación. María viaja con su hija para participar en un concurso televisivo. Esta magnífica película argentina no está protagonizada por grandes nombres tipo Ricardo Darín, pero ofrece a cambio la honestidad de una trama sencilla y humana, que alcanza la grandeza en su humildad. Tercera película del Carlos Sorin, procedente de la publicidad, que no oculta los problemas de sus personajes, pero se muestra positivo y optimista. La idea le vino a la cabeza cuando hace unos años se trasladó a un pueblo patagónico para rodar un anuncio, y descubrió la humildad de los habitantes del lugar.

7/10
El juego de Arcibel

2003 | El juego de Arcibel

La acción se desarrolla en el año 1967, en la república de Miranda, un país imaginario de Latinoamérica, regido por el general Abalorio, un despótico dictador. Por culpa de una extraña confusión, Arcibel Alegría, periodista que escribe sobre ajedrez, es encarcelado por motivos políticos. Alegría pasará muchos años en prisión. Alberto Lecchi (Nueces para el amor) es el director de esta imaginativa cinta política. El cineasta reunió a un selecto reparto, compuesto por reputadas figuras del cine argentino y español.

5/10
La ciénaga

2001 | La ciénaga

La Mandrágora es una casa de campo cercana a La Ciénaga, en el norte de Argentina. Allí pasa el verano Mecha con su inútil marido y el resto de su familia. Tras sufrir un accidente, Tali, su prima, acude a la finca con la familia. Juntos pasan un caluroso verano, donde combaten la canícula en una piscina de agua estancada, metáfora de las penurias y miserias familiares. Lucrecia Martel se suma con un film opresivo a la pujanza cinematográfica que viene demostrando Argentina.

6/10
Nueces para el amor

2000 | Nueces para el amor

Marcelo y Alicia se conocen siendo adolescentes en la Argentina de 1975, y el amor surge sin remedio. Por diferentes causas los jóvenes se separan pero pasado el tiempo vuelven a reencontrarse años después en Madrid, y aunque tienen vidas diferentes, la chispa del amor no se ha apagado entre ambos. Romántica y lacrimógena película de Alberto Lecchi, sobre el amor de juventud que nunca muere a pesar del destino caprichoso de dos personas. Entre medias, el director intercala la trama de los protagonistas con la historia política y social a través de los años, como la dictadura de Argentina o el Mundial de fútbol del 82 en España. Entre el reparto, destaca la participación de Gastón Pauls (Nueve reinas), y de la española Ariadna Gil, en el papel de Alicia adulta.

5/10
Operación Fangio

1999 | Operación Fangio

Cinta argentina inspirada en hechos reales, el secuestro en 1958 de Fangio, el célebre campeón de Fórmula 1, por parte de la guerrilla de Fidel Castro, en plena dictadura de Fulgencio Batista. Aunque la reconstrucción de los hechos es correcta, y el espectador da por bueno que la acción está transcurriendo en La Habana, le falta el film un hervor. Darío Grandinetti da vida al piloto secuestrado.

5/10
Secretos compartidos (1998)

1998 | Secretos compartidos

El excelente actor Víctor Laplace interpreta a un asesino en serie, que acaba con la vida de una mujer cada semana. Apasionado lector de los textos de Nietzche, vive con su mujer y las hijas de ésta que no sospechan que es un criminal. El asesino inicia una relación de amistad con un payaso, que anima fiestas infantiles. Impecable thriller de Alberto Lecchi, el director de Nueces para el amor. Llena de giros inesperados, mantiene el interés hasta el final.

5/10
El dedo en la llaga

1996 | El dedo en la llaga

Dos actores españoles que están de gira por Argentina se detienen en una pequeña ciudad agrícola que se encuentra en plena campaña de elecciones municipales. Descubren que allí vive un viejo amigo profesor de la escuela secundaria. Éste se ofrece a intentar reabrir el teatro para que puedan realizar su función. Divertida comedia que contrapone el carácter de los españoles con el de los argentinos. Precisamente, lo mejor está en las actuaciones del español Karra Elejalde y de Darío Grandinetti (Sus ojos se cerraron) uno de los mejores actores argentinos. Además, realiza un sentido homenaje a los cómicos ambulantes.

4/10
No te mueras sin decirme adónde vas

1995 | No te mueras sin decirme adónde vas

Partiendo de toda una declaración de amor al cine –el mundo consiste en películas que Dios proyecta desde el cielo–, sigue la historia amorosa de una pareja a lo largo del tiempo, a través de distintas reencarnaciones; una de ellas en la época en que Thomas Edison patentó el invento del cinematógrafo. Está recorrida por el realismo mágico típico de la narrativa iberoamericana del siglo XX. Tras la cámara, Eliseo Subiela, con algunos de los grandes actores argentinos, como Dario Grandinetti y Óscar Martínez.

6/10
El lado oscuro del corazón

1992 | El lado oscuro del corazón

Oliveiro es un poeta de segunda que trabaja para una agencia y escribe poemas de vez en cuando para venderlos por la calle a cambio de unas monedas. Tiene una extraña relación con el amor y las mujeres, con las que mantiene relaciones esporádicas, hasta que emprende una búsqueda por Argentina para hallar a su mujer perfecta, que no es otra que aquella que sepa 'volar'. Un buen día conoce a Anna, una prostituta que le hará cambiar su modo de pensar y de la cual se enamorará. Emotiva, simbólica y poética película de Eliseo Subiela donde los versos de Mario Benedetti, Juan Gelman y Oliverio Girondo salpican de manera audaz cada tramo de la cinta. Tiene momentos surrealistas, lentos, intimistas... que no engancharán con cualquier tipo de público. Darío Grandinetti (El año del diluvio) y Sandra Ballesteros (Alma gitana) protagonizan la cinta que tuvo una secuela en 2001, donde aparecía la española Ariadna Gil.

4/10

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