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Biografía

Judy Morris

Judy Morris

Filmografía
Chasing Satellites

2019 | Chasing Satellites

El foco de la tempestad

2011 | The Eye of the Storm

La muerte está cerca de la anciana Elizabeth Hunter, rodeada de enfermeras que le prestan mil cuidados, y con la mente lúcida sólo a ratos, mientras se mueve entre ensoñaciones del pasado, conatos de romances no resueltos, y recuerdos de algo parecido a la felicidad. Junto a ella acuden sus dos hijos adultos, que llevan una vida insatisfactoria. Basil es un autor de teatro, irremediable mujeriego, que en su regreso al hogar de antaño llega a añorar algo parecido a la inocencia infantil. Mientras que su hermana Mary tiene el título de princesa, pero en un rasgo de lucidez reconocerá la insípido de su frívola existencia, y quizá inicie la reconciliación con su madre por ciertos hechos nunca perdonados. El veterano director australiano Fred Schepisi adapta una obra de su compatriota y Premio Nobel de Literatura Patrick White, que ofrece una visión desencantada del ser humano, caracterizado por sus miserias y que fácilmente se deja llevar por las pulsiones más primarias, sin pensar en las repercusiones que tal comportamiento puede tener en los otros. Hay pues una disección nada complaciente de ciertas clases sociales que dejan pasar la vida sin saber dejar huella del modo que verdaderamente importa. En cualquier caso el cuadro es parcial, los trazos demasiado impresionistas, y domina un pesimismo suavizado con una leve ironía, que viene a decir que los seres humanos somos incorregibles. Lo mejor del film son los actores, y si bien Charlotte Rampling como anciana ida está un pelín pasad de rosa, Geoffrey Rush y Judy Davis demuestran de sobras sus grandes dotes interpretativas. Alexandra Schepisi, hija del director, no pasa de correcta, aunque tiene ocasión de probar que sabe llorar con ocasión de una escena de hallazgo de cadáver algo truculenta.

4/10
Happy Feet. Rompiendo el hielo

2006 | Happy Feet

Qué orgullosos estarían los pingüinos de Mary Poppins si pudieran comprobar lo que ha mejorado su especie, en lo que a animación, canto y baile se refiere. Warner se ha unido al carro del que tiran con firmeza DreamWorks y Pixar con Happy Feet. Su director George Miller, responsable de películas tan dispares como Babe, el cerdito valiente y Mad Max, tiene motivos para estar orgulloso del resultado alcanzado tras cuatro años de trabajo. El título, Happy Feet (‘pies contentos’), define el ‘pequeño problema’ de Mumble, un pingüino emperador. En su comunidad todos saben cantar, pues es un requisito básico para encontrar pareja, ya que deben encontrar su canción del corazón, que les unirá a otro pingüino el resto de sus vidas. Desde su nacimiento, Mumble no sabe cantar, pero a cambio baila claqué a las mil maravillas. Así las cosas, el conflicto está servido. Su rareza pone en peligro la estabilidad social del grupo, y le hace ser muy diferente a los demás. Por esto viajará a diversos lugares de la Antártida, donde aprenderá el valor de la amistad, la confianza en sí mismo y el cuidado del medio ambiente. Los choques entre su comunidad y lo vivido más allá de ésta, pondrán de manifiesto la importancia de la tolerancia, el amor, la confianza y la pertenencia a un grupo. Las imágenes sobre hielo imprimen una velocidad trepidante a la película, que sólo pierde algo de fuelle tras el arranque ­–quizás porque éste deja con la boca abierta–. La acción se intercala con los números musicales, en una película en que la animación es la reina. El equipo realizó dos expediciones a la Antártida para captar texturas, colores, luces y sombras del continente helado. La idea era conseguir el mayor realismo posible, “una foto-realidad”, en palabras de Miller. Y prueba superada, ya que hay momentos en que la duda asalta: ¿son estos personajes dibujos, o son de verdad? Esta duda define la calidad obtenida, en que se intuye un arduo trabajo. Botón de muestra: Mumble tiene seis millones de plumas. La historia, complemento perfecto de El viaje del emperador, sigue en su temática los patrones clásicos del cine de animación, pero rebosa originalidad especialmente en la parte final. No vale eso de que vista una película de dibujos animados, vistas todas.

7/10
Babe 2, un cerdito en la ciudad

1998 | Babe Pig in the City

Vuelve Babe, el cerdito, con una aventura en la gran ciudad. Allí acude con su ama Esme, dispuesto a resolver los graves problemas económicos por los que pasa la granja. Para ello deben participar en un concurso donde el encanto de Babe se traduzca en un premio remunerado. Pronto descubren que la gran urbe está llena de peligros: la detención de Esme por ¡tráfico de drogas! es el primero de una larga lista de obstáculos a sortear. Menos mal que allí están la bravura y el buen corazón de Babe. George Miller (Mad Max, salvajes de la autopista, El aceite de la vida), que escribió el guión del primer film pero no se decidió a dirigirlo, se ha puesto esta vez detrás de la cámara. Su presencia se advierte en el humor, más negro y no exento de ironía. Aun con ésas, se procura mantener la clave del éxito de Babe: presentar a un cerdito inocente, valiente y preocupado por los demás; la secuencia en que arriesga su vida por un antipático perro resulta conmovedora. De nuevo los efectos especiales y los animatronics nos permiten ver animales que hablan muy creíbles. También llama la atención el delirante y surrealista decorado de la ciudad, muy oscuro, una mezcla original y misteriosa de un montón de ciudades.

6/10
Chasing Satellites

2019 | Chasing Satellites

Happy Feet. Rompiendo el hielo

2006 | Happy Feet

Qué orgullosos estarían los pingüinos de Mary Poppins si pudieran comprobar lo que ha mejorado su especie, en lo que a animación, canto y baile se refiere. Warner se ha unido al carro del que tiran con firmeza DreamWorks y Pixar con Happy Feet. Su director George Miller, responsable de películas tan dispares como Babe, el cerdito valiente y Mad Max, tiene motivos para estar orgulloso del resultado alcanzado tras cuatro años de trabajo. El título, Happy Feet (‘pies contentos’), define el ‘pequeño problema’ de Mumble, un pingüino emperador. En su comunidad todos saben cantar, pues es un requisito básico para encontrar pareja, ya que deben encontrar su canción del corazón, que les unirá a otro pingüino el resto de sus vidas. Desde su nacimiento, Mumble no sabe cantar, pero a cambio baila claqué a las mil maravillas. Así las cosas, el conflicto está servido. Su rareza pone en peligro la estabilidad social del grupo, y le hace ser muy diferente a los demás. Por esto viajará a diversos lugares de la Antártida, donde aprenderá el valor de la amistad, la confianza en sí mismo y el cuidado del medio ambiente. Los choques entre su comunidad y lo vivido más allá de ésta, pondrán de manifiesto la importancia de la tolerancia, el amor, la confianza y la pertenencia a un grupo. Las imágenes sobre hielo imprimen una velocidad trepidante a la película, que sólo pierde algo de fuelle tras el arranque ­–quizás porque éste deja con la boca abierta–. La acción se intercala con los números musicales, en una película en que la animación es la reina. El equipo realizó dos expediciones a la Antártida para captar texturas, colores, luces y sombras del continente helado. La idea era conseguir el mayor realismo posible, “una foto-realidad”, en palabras de Miller. Y prueba superada, ya que hay momentos en que la duda asalta: ¿son estos personajes dibujos, o son de verdad? Esta duda define la calidad obtenida, en que se intuye un arduo trabajo. Botón de muestra: Mumble tiene seis millones de plumas. La historia, complemento perfecto de El viaje del emperador, sigue en su temática los patrones clásicos del cine de animación, pero rebosa originalidad especialmente en la parte final. No vale eso de que vista una película de dibujos animados, vistas todas.

7/10
Los colmillos del infierno

1984 | Razorback

Una bestia parecida a un jabalí gigante está causando estragos en una pequeña localidad de Australia pues asesina todo aquello que encuentra a su paso. Carl, el marido de una periodista víctima de este terrible animal, intentará dar caza a la bestia, pero sólo un cazador y una mujer le ayudarán en su objetivo. Cinta de misterio y terror australiana sobre un porcino asesino que aterroriza a un pequeño pueblo. El héroe de turno, esta vez en la piel de Gregory Harrison, irá en su busca. Acción, intriga y efectos especiales pasados de moda se dan cita en esta película.

4/10
El visitante

1979 | The Plumber

Título televisivo ejemplar de cómo con pocos medios y una situación de arranque sencilla, se puede hacer una película interesante. Jill y Brian son un matrimonio de profesores universitarios que tienen un apartamento en el campus. Él trabaja en un laboratorio, pero ella lo hace en casa. Un día se presenta un tipo que asegura que es el fontanero encargado del mantenimiento del edificio, y que debe hacer una inspección rutinaria. Lo que parece va a llevar cinco minutos se convierten en días de angustia, pues Max, que así se llama el hombre, es un hombre estrafalario, tal vez un psicópata. A lo que podría ser una trama de terror y suspense más o menos convencional, el australiano Peter Weir suma buenas dosis de ironía, En efecto, Jill es antropóloga, y se muestra algo condescendiente con Max, cuyas circunstancias sociales se cree muy capaz de entender. Pero acabarán asomando sus prejuicios e instintos más primitivos. Hay sitio incluso para el humor, en la escena en que, en una cena con invitados, uno debe usar el cuarto de baño, hecho un desastre por la maña de Max.

6/10

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