IMG-LOGO

Biografía

Mahmud Shalaby

Mahmud Shalaby

Mahmud Shalaby

Filmografía
Bar Bahar: Entre dos mundos

2016 | Bar Bahar

Leila, Salma y Nour. Son tres jóvenes mujeres palestinas que comparten piso en Tel Aviv. Congenian, aunque son bastante diferentes. Leila es abogada, de origen musulmán, pero que no presta atención a la religión; le gusta divertirse, pero su corazón anhela algo más; Salma quiere dedicarse a la música, lo que no es fácil, su familia es cristiana, pero ella no practica, y además es lesbiana, lo que sus padres ignoran; y Soul, recién incorporada al piso, estudia informática, es una musulmana estricta, también en su forma de vestir, y su prometido no le consiente ninguna concesión con la modernidad. La película, escrita y dirigida por el debutante Maysaloun Hamoud, tiene fuerza y un sabor agridulce, y se sitúa en esa tierra de nadie que se encuentra entre la tradición y la modernidad. Evita con inteligencia una militancia exagerada, que podría ser contraproducente, aunque su planteamiento es nítido y muy acorde a algunas actitudes contemporáneas. Se trata de una exaltación del individualismo femenino en el contexto de Oriente Medio, el derecho de las mujeres a tomar sus propias decisiones sin la intervención o manipulación de otras personas, o la limitación que podría suponer un contexto social asfixiante. Y a la vez se quiere señalar lo difícil que puede resultar sobrellevar en soledad los problemas y contradicciones, para lo cual el único antídoto sería la amistad, personas que te entiendan y te ayuden. Aunque procurando el equilibrio, Hamoud fustiga la hipocresía de quien dice ser religioso y maltrata a las mujeres, el terrible episodio de la violación. Y viene a denunciar que las creencias sean un obstáculo a la hora de aprobar la conducta de los seres queridos, la relación de Salma con una mujer, cuando sus padres le están presentando chicos casaderos. Las tres protagonistas, Mouna Hawa, Sana Jammelieh y Shaden Kanboura, hacen un buen trabajo. Por el contrario los personajes masculinos están demasiado difuminados, aunque se trata de suavizar la crítica al rol de dominio del varón con algún padre comprensivo.

5/10
El hijo del otro

2012 | Le fils de l'autre

Cuando Joseph se hace la revisión médica previa a su incorporación al servicio militar israelí, un análisis de sangre saca a la luz una inesperada noticia: no es hijo de sus padres, sino que fue intercambiado accidentalmente al nacer por Yacine, un bebé palestino, en medio del caos por un intenso bombardeo en la zona donde estaba el hospital. En ambos chicos y sus familias surge la confusión y la crisis de identidad, pues el error obliga al trato entre quienes hasta entonces han mantenido en el mejor de los casos las distancias, cuando no el odio y los prejuicios. Casi al mismo tiempo que Hirokazu Koreeda rodaba De tal padre, tal hijo, Lorraine Lévy hizo esta película con el mismo punto de partida. Las diferencias más evidentes se encuentran en la edad de Joseph y Yacine, que al ser mayores son más conscientes de lo ocurrido, y en el contexto sociopolítico, que permite una exploración sugerente de la sinrazón del conflicto de Oriente Medio. Con un didactismo inteligente y nada cargante queda claro que ser hijo de alguien va más allá de los lazos de la sangre, aunque éstos sean importantes. Y que el contexto amoroso donde mejor se sobrellevan las situaciones duras de la vida lo ofrece la familia, allí hay un lugar donde restañar desgarrones y heridas. Se suele decir que para entender al otro, lo mejor es ponerse en su lugar, “calzarse sus zapatos” dicen los angloparlantes. Esta película es un canto a la esperanza que aplica literalmente este principio: de golpe, de la noche a la mañana, tu hijo, tu hermano, uno mismo, ya no es judío o palestino, sino lo contrario. Y el rechazo y la inquina alimentados durante años resultan sorprendentemente zarandeados, afectados de modo irremediable. El hijo del otro es una invitación a superar los miedos por elevación, atreviéndose a conocer al otro, lo que lleva al descubrimiento de que es mucho más lo que une -la humanidad, valores universales como el deseo de un futuro mejor y el amor a los otros- que lo que separa -casi siempre situaciones heredadas, que no deberían considerarse inamovibles-. La directora y coguionista Lorraine Lévy entrega sin duda su mejor película, en la que se nota su sensibilidad femenina en el magnífico desarrollo psicológico de los personajes, los dos chicos protagonistas -bien Jules Sitruk y Mehdi Dehbi-, las madres -sensacionales Emmanuelle Devos y Areen Omari-, los padres -Pascal Elbé y Khalifa Natour- y el hermano de Yacine -Mahmud Shalaby-.

7/10
Una botella en el mar de Gaza

2011 | Une bouteille à la mer

Adaptación de la novela homónima de la francesa Valérie Zenatti, que a los 13 años se fue a vivir a Israel donde pasó gran parte de su adolescencia y juventud. Sus experiencias le sirvieron de base para el libro. Tai, una francesa de 17 años instalada con su familia en Israel, queda impactada tras la inmolación de un terrorista en un café cercano a su casa. Escribe una carta dirigida a un palestino imaginario en la que rechaza que palestinos e israelíes estén condenados a odiarse para siempre. Tai mete en una botella el texto, que incluye su correo electrónico por si alguien quiere contestar, y se la entrega a su hermano, militar en Gaza, para que la arroje al mar. La recoge un grupo de chicos de la franja de Gaza, y uno de ellos, Naïm, acaba contestando, primero con una actitud desafiante... Pero poco a poco, ambos interlocutores comienzan a confiarse su intimidad... Dirige Una botella en el mar de Gaza Thierry Binisti, hasta ahora centrado casi en exclusiva en las 'TV movies' francesas. También autor del guión, logra sortear el principal problema de la adaptación, que parte de una novela epistolar compuesta por los mails de los personajes. Pero a pesar de que incluye en off fragmentos de la correspondencia entre ambos, lo que a veces ralentiza el ritmo, por lo general el film resulta ser lo suficientemente visual y dinámico como para que funcione sobradamente. En su arranque parece que Una botella en el mar de Gaza va a ser excesivamente idealista, limitándose a reseñar una bonita y almibarada relación hipotética entre un palestino y una habitante de Israel. Pero el director Thierry Binisti acierta al apoyarse en una puesta en escena realista, con la que logra describir de forma convincente el día a día en la franja, una realidad poco conocida "¿Llega internet hasta Gaza?", se pregunta la amiga de la protagonista en un momento dado. La mayoría de espectadores posiblemente tengan dudas similares, puesto que los medios de comunicación sólo difunden la violencia, y las tragedias desgraciadamente frecuentes, pero no el día a día. El resultado es un alegato a favor de la tolerancia que no esconde las dificultades para llegar a un entendimiento definitivo. La palestina Hiam Abbass (The Visitor) –que como cabía esperar derrocha autenticidad como madre del chico palestino– es el nombre más conocido de un reparto encabezado por Agathe Bonitzer (Le mariage à trois) y Mahmud Shalaby (Les hommes libres) que pese a su juventud realizan un buen trabajo.

6/10

Últimos tráilers y vídeos