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Biografía

Marianne Wibberley

Marianne Wibberley

Marianne Wibberley

Filmografía
G-Force: Licencia para espiar

2009 | G-Force

Los G-Force son un comando especial de agentes de la ley. Lo raro es que se trata de un comando formado por tres cobayas y un topo. Han sido entrenados por el gobierno y son tan efectivos o más que cualquier ser humano. El problema es que los fondos que les mantienen corren peligro, porque los nuevos jefes gubernamentales creen que los G-Force no sirven para nada. Esto sucede justo cuando el comando especial descubre un maquiavélico plan para acabar con el mundo. G-Force supone el debut como director del oscarizado y experto en efectos especiales Hoyt Yeatman. El debutante cuenta con el respaldo de Jerry Bruckheimer que ejerce como productor, en la que es su primera película en 3D. Y la verdad es que han echado el resto en el aspecto técnico, así que la película gana mucho cuando se ve en este formato. En cualquier caso, se trata de una cinta divertida, llena de acción y diversión, que gustará a todos los públicos. Es genial, especialmente, ver a los animales en acción. Y es que ellos son los auténticos protagonistas de la historia. Hechos por ordenador, son un auténtico lujo visual. Los movimientos precisos y casi ilimitados que realizan y las diferentes texturas que tienen los pelos que envuelven su cuerpo, los convierten en virguerías animadas. Aún así, no transmiten tanto sentimiento como otros personajes tipo WALL·E. Más allá de las modernidades –también presentes en el giro final que ofrece el guión–, G-Force cumple con los parámetros de este tipo de películas especialmente dirigidas a los más pequeños. El contenido moral abunda y ofrece lecciones valiosas como la importancia de la confianza en uno mismo y en los demás. En cuanto al reparto de carne y hueso, cabe destacar que Penélope Cruz ha seguido los pasos de su amigo Antonio Banderas y ha prestado su voz a Juárez, la atractiva y eficaz cobaya que forma parte del grupo.

5/10
La búsqueda 2. El diario secreto

2007 | National Treasure: Book of Secrets

Nueva entrega de las andanzas de Ben Gates y familia, en esta ocasión motivadas por la defensa del buen nombre de sus ancestros. En efecto, el descubrimiento de una página perdida del diario de John Wilkes Booth, el asesino del presidente Abraham Lincoln, apunta a que un antepasado estuvo envuelto en el complot. Ben y su padre Patrick, no están dispuestos a creer tal cosa, sobre todo porque el segundo oyó de labios de su abuelo el relato en primera persona de cómo la familia impidió que un tesoro perdido cayera en manos del Sur, lo que habría cambiado el rumbo de la guerra de secesión. Unas misteriosas palabras codificadas en la descubierta página pondrán en marcha a Ben, que contará, además de con la ayuda de su padre, con el apoyo de su fiel ayudante tecnológico Riley, y con la cooperación de su ex novia Abigail, con la que acaba de romper. A ellos se suma, la madre de Ben y ex mujer de Patrick, experta en lenguas precolombinas. Enfrente está el propietario de la página reencontrada, descendiente de un general del Sur, que honrando el apreciado concepto sureño del honor, quiere devolver el brillo al apellido familiar, que la historia sepultó en el olvido. El film sigue un esquema muy similar al de la primera entrega de la saga. O sea, dos bandos enfrentados, en la clásica búsqueda de un tesoro, siguiendo pistas que llevan de un lugar a otro. En el caso que nos ocupa la geografía de esos lugares se expande, pues los protagonistas viajan a París, a la pequeña Estatua de la Libertad, o a Londres, al palacio de Buckingham, donde deben encontrar dos escritorios gemelos, uno sito allí, y el otro en el Despacho Oval de la Casa Blanca, en Washington. Otras localizaciones de lujo incluyen la Biblioteca del Congreso, o el monte Rushmore. El equipo de guionistas elabora una trama entretenida, donde el juego de pistas funciona mucho mejor, por ejemplo, que en la aburrida El código Da Vinci, sobre todo porque hay una humilde asunción de ofrecer un espectáculo de primera y sin pretensiones, con abundante sentido del humor. De modo que a la acción trepidante -magnífica la persecución de coches en Londres, o el clímax bajo el monte Rushmore-, se suma la teoría de la conspiración presente en un supuesto supersecreto "libro del presidente", que cuenta la leyenda que pasa de mano a mano de los presidentes estadounidenses, y dos inteligentes paralelismos: la lucha por el apellido familiar y el tesoro, por el lado de Ben Gates, y del personaje de Ed Harris; y la guerra de sexos y de crisis de parejas, que bien podrían reconciliarse, por un lado entre los talluditos (Jon Voight y la recién llegada a la saga Helen Mirren) y por otro entre su hijo y la novia (de nuevo bien conjuntados Nicolas Cage y Diane Kruger). De nuevo funciona además el "timing" cómico, y en general se han cuidado todos los personajes. Quizá el que queda más desangelado es el de Harvey Keitel, de nuevo agente del FBI, cuya presencia se nos antoja metida con calzador.

6/10
Cariño, estoy hecho un perro

2006 | The Shaggy Dog

Graciosa remake de El extraño caso de Wilby (1959), que conserva en parte el estilo Disney de antaño y está resuelta a la mayor gloria del simpático y ya talludito Tim Allen, especialista en comedias locas y amables (Héroes fuera de órbita, ¡Vaya Santa Claus!). El actor interpreta a Dave Douglas, un asistente fiscal que va a emprender una importante investigación de un laboratorio, con lo que su adicción al trabajo se verá todavía más acentuada, en contra de las preferencias de su mujer y sus hijos. Pero la vida de Dave cambia cuando es infectado accidentalmente con un suero que le hace adoptar la apariencia de perro. Con su nuevo aspecto descubrirá que su familia tiene una idea de él muy distinta de la que se esperaba. Brian Robbins ha dirigido conocidos filmes para el público juvenil, como Hardball o La puntuación perfecta, y aquí se adentra hasta el fondo en la comedia con un guión simpático, previsible y fantasioso. Pese a sus tópicos y su simpleza, se trata de una película divertida, llena de gags y de buenos sentimientos, y que ofrece la enseñanza de que la familia es lo que importa y de que las prioridades de la sociedad moderna son con demasiada frecuencia bastante inhumanas... Sorprende la calidad del reparto, bastante apañado para tratarse de una película de estas características.

4/10
La búsqueda

2004 | National Treasure

Que uno de los temas de mayor predicamento en el cine es la búsqueda de tesoros es cosa bien conocida, pero también es cierto que pocas películas en los últimos años han abordado este argumento de modo tan directo y entretenido como La búsqueda. Cuenta con todos los resortes que uno demanda en este tipo de aventuras: el intrépido buscador, el amigo estrafalario y lumbreras, la chica guapa en apuros, el malo malísimo que intenta llegar antes que nadie, las pistas que se van despejando una a una, un poco de comedia y mucho, mucho de acción. Estamos ante una feliz mezcla de producción de altos vuelos –con la factoría de Jerry Bruckheirmer a la cabeza– y de cine familiar de calidad, gracias a la sabia mano de Jon Turteltaub, un verdadero especialista en estas lides, como ya demostró en sus comedias Elegidos para el triunfo, Mientras dormías o The Kid. La familia Gates ha vivido obsesionada durante varias generaciones con un antiguo tesoro que se remonta a la época de los caballeros templarios. Uno de sus antepasados recibió la primera pista de su existencia, y, ahora, el último eslabón de la familia es Ben, quien obsesionado con la historia que le contó su abuelo dedica su vida a la búsqueda del famoso botín. Tras años de investigaciones ha encontrado una pista fiable. Sin embargo, le resulta imposible dar el siguiente paso, ya que le lleva directamente al documento mejor custodiado de Estados Unidos: la Declaración de Independencia. Ahí hubiera acabado la aventura de Ben, si no llega a enterarse de que su peor enemigo, el traidor Ian Howe, pretende robar el famoso documento redactado por los Padres de América. Ahora, la única posibilidad de recuperar el mayor tesoro nacional de Estados Unidos es que Ben se adelante a su enemigo. Si por algo destaca esta película es por ser un entretenimiento puro. Su argumento y su desarrollo bebe mucho de la reina del género, En busca del arca perdida, pero esta vez la novedad recae en ambientar la historia en plena urbe moderna. Turteltaub logra con eficacia convertir la selva y el desierto en las calles de Washington, Filadelfia y Nueva York, cuyos edificios, iglesias, y subterráneos adquieren una nueva y misteriosa identidad, y acaban por convertirse en mundos inexplorados, cuya magia se oculta bajo el tráfago ordinario de la vida metropolitana. A esto se une una eficaz dirección de actores, todos ellos con caracteres muy definidos, aunque hay que destacar al escéptico padre de Ben (estupendo Jon Voight) y al manitas Riley (Justin Bartha), un verdadero acierto. Destaca también la impecable fotografía de Caleb Deschanel, el aspecto casi esotérico de la investigación (secretos templarios, símbolos masones, cementerios y tumbas), tan de moda hoy en día, y el trepidante ritmo de algunas escenas, como la persecución por tejados, calles y parques de la ciudad.

7/10
Los ángeles de Charlie. Al límite

2003 | Charlie's Angels: Full Throttle

Tres mujeres muy hermosas, en una película de acción. Tomando como gancho una vieja serie de televisión. Sin importar excesivamente la línea argumental. Ése es el concepto que había detrás de Los ángeles de Charlie, que tuvo tal éxito que enseguida las tres actrices principales se pusieron de acuerdo para protagonizar la secuela. En esta ocasión las chiquillas tienen que recuperar unos anillos que contienen información sobre el programa de protección de testigos del FBI: la vida de miles de personas que cambiaron de identidad tras testificar podría estar en peligro. ¿Cuáles son las novedades de esta entrega? Que la mala es una ángel caída, a la que da vida una recuperada Demi Moore. Que el padre de Lucy Liu es, ¡sorpresa!, John Cleese, que protagoniza los mejores gags del film. Que John Bosley tiene un hermano, ¡sorpresa!, negro, al que da vida Bernie Mac (Bill Murray no quiso repetir su papel). Que aparece en un breve cameo una antigua ángel de la serie de TV, Jaclyn Smith (parece que el resto de ángeles de la serie no quisieron o no sintieron que fueran a ser suficientemente recompensada por reasumir sus personajes). Lo demás son muchas escenas de acción, un humor asumidamente tontorrón, y la voz cantarina y jovial de Charlie dando instrucciones a sus angelitos.

3/10
Soy espía

2002 | I Spy

A pesar de su fracaso en una importante misión, el incompetente agente especial Alex Scott es enviado a recuperar un sofisticado prototipo aeronáutico, que va a ser subastado por Gundars, un peligroso traficante de armas. Fanático del boxeo, Gundars está organizando un combate en su cuartel general de Budapest, por lo que Alex recluta al ególatra Kelly Robinson, un campeón de boxeo. Sin embargo, el arrogante Kelly parece más preocupado por seducir mujeres que por servir a su país. El veterano de la comedia Eddie Murphy se empareja con Owen Wilson, cada vez más en alza, en la adaptación libre de una popular serie. Protagonizada en los 60 por Bill Cosby, este actor se convirtió en el primer afroamericano que encabezaba un reparto televisivo. Eso sí, entonces los espías eran un tenista y su entrenador, y combatían contra la amenaza soviética. Dirige Betty Thomas, artífice de Dr. Dolittle, también con Eddie Murphy.

3/10
El 6º día

2000 | The 6th Day

Un futuro indeterminado pero próximo. La clonación es una realidad, y sólo la Ley del Sexto Día (en referencia al pasaje del génesis que narra la creación del hombre el día sexto) impide que se aplique a seres humanos. Adam, un experimentado piloto, se encuentra un día al regresar a casa que... alguien con su mismo rostro y corpulencia ha usurpado su lugar. A partir de ahí se ve acosado por una panda de asesinos –clónicos, por supuesto–, que no desean ver expuesto a la luz pública el maquiavélico plan que ha urdido su jefe, un empresario de nuevas tecnologías con un aire a Bill Gates. Film entretenido, mientras a uno no le dé por buscar en él grandes ideas sobre qué es el hombre, de dónde venimos y adónde vamos, y tal. Lo que se hace, con hábil sentido de la oportunidad, es tomar un tema que ha generado un enorme debate, el de la clonación. Y servir una película de acción a la mayor gloria de su protagonista, Arnold Schwarzenegger, que reparte mamporros a diestro y siniestro. La historia permite algún ingenioso gag, como la divertidísima muñeca Cindy.

5/10

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