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Biografía

Matthew Vaughn

Matthew Vaughn

49 años

Matthew Vaughn

Nació el 07 de Marzo de 1971 en Londres, Reino Unido

Un gamberro tras la cámara

21 Julio 2015

Secuencias alocadas, sangrientas, inverosímiles y divertidas. Así se recuerda el cine de este joven pero experimentado director cuyo sello es bien reconocido. Vaughn es un experto de la puesta en escena y la coreografía grupal en los momentos de acción.

El realizador, escritor y productor inglés Matthew Vaughn nació un 7 de marzo de 1971 en Londres. Su infancia fue un tanto extraña y traumática ya que su padre, Robert Vaughn, del que adoptó su apellido artístico, le rechazó como hijo. Finalmente se descubrió que su verdadero padre era un aristócrata británico conocido como George De Vere Drummond. Matthew pasó sus años de enseñanza en el internado Stowe School de Buckingham. Al terminar decidió tomarse un año viajando por el mundo en un tour organizado por el Hard Rock Café, cuyo final era la ciudad de Los Angeles. Su amor por el cine comenzaba a despertar y Vaughn probó allí como asistente de dirección antes de regresar a Inglaterra. Tras pensarlo severamente, decidió volver a Hollywood y curtirse en la industria.

Su carrera no comenzó como director, sino como productor de su gran amigo, el director inglés Guy Ritchie. Lock & Stock y Snatch. Cerdos y diamantes fueron los dos largometrajes cuya gran rentabilidad le dieron la oportunidad para ponerse tras la cámara con su ópera prima: Layer Cake (2004). Su debut cosechó unas críticas muy buenas: es un film de mafias, crimen y drogas con un elaborado guión y una estética muy cuidada. Tan solo tres años después estrenó Stardust, una producción con mayor presupuesto que contó con actores de la talla de Robert De Niro y Michelle Pfeiffer. Se trata de un imaginativo cuento fantástico con mundos mágicos y seres sobrenaturales.

En 2010 reinventó el género de los superhéroes con la divertida Kick-Ass. Listo para machacar, mezcla entre comedia gamberra, cómic y acción. El film entretiene gracias a su buen ritmo y a las secuencias de acción frenéticas. Con esta producción, Matthew comenzaba a estampar su sello personal. El repentino éxito del largometraje le brindó la oportunidad de ponerse al mando de X-Men: Primera generación, nueva adaptación de los héroes de Marvel. Volvió a gustar tanto al público como a la crítica gracias a su parecido al género de espías y a un conseguido guión muy bien llevado por estrellas como Michael Fassbender. Rápidamente se convirtió en una de las entregas mejor valoradas de la saga.

En 2014 volvió a sorprender con Kingsman. Servicio secreto, un pasatiempo de 18 quilates que entretiene hasta al más escéptico con su energía, su tributo al género de espías, su humor negro y especialmente sus desenfrenadas y violentas secuencias de acción. Vaughn daba así una nueva visión del clásico espía inglés, sin mucha profundidad de personajes, pero que asombra y permite disfrutar de un rato agradable.

Matthew está casado desde 2002 con la ex modelo Claudia Schiffer, madre de sus dos hijos: Caspar y Clementine.

Filmografía
The King's Man: La primera misión

2021 | The King's Man

Cuando un grupo formado por los tiranos y las mentes criminales más malvadas de la historia se une para desencadenar una guerra que matará a millones de personas, un hombre tendrá que luchar a contrarreloj para detenerlos. Los orígenes de la primera agencia de inteligencia independiente.

Kingsman: El Círculo de Oro

2017 | Kingsman: The Golden Circle

Más grande, más espectacular, con efectos especiales aún más elaborados, no significa necesariamente mejor. En 2014 Matthew Vaughn aportó con Kingsman: Servicio secreto un poco de frescura al subgénero de las películas de espías estilo James Bond adaptando un cómic de Mark Millar y Dave Gibbons, con agencia secreta privada dedicada a salvar el mundo. La tapadera de la sastrería de trajes a medida Kingsman, una relación mentor-discípulo representada por un veterano agente y el recién llegado, hijo de un agente muerto en acto de servicio, y el tono iconoclasta y gamberro funcionaban razonablemente. Ahora se intenta repetir la jugada, y el resultado es, decididamente, menos brillante. La idea es jugar con Poopy (Julianne Moore), una maníaca lideresa de un cártel del narcotráfico, el Círculo de Oro, que tiene sus horteras cuarteles generales en la más recóndito de la selva camboyana, y ha ideado un maléfico plan para hacer legal su negocio, con un chantaje que podría acabar con la vida de millones de personas. El joven Eggsy (Taron Egerton), que sigue su noviazgo con la princesa sueca Tilde (Hanna Alström) y usa el alias Galahad de su antiguo mentor (Colin Firth), va a ser testigo de cómo su agencia es destruida casi al completo. Lo que le obliga a contactar, ayudado por Merlin (Mark Strong), con sus "primos" americanos de Kentucky, Statesman, otra agencia que usa como tapadera una destileria de whisky. Todos sumarán esfuerzos para afrontar la amenaza planteada por Poppy. El film arranca con una escena espectacular de persecución automovilística y pelea en el interior de un coche, que supone un verdadero alarde técnico. Pero éste es viene a ser el principal problema del film, la acumulación de escenas de acción brilantes, pero que acaban resultando cansinas, se trata de un barroquismo apabullante, que incluye perros-robots, látigos eléctricos, guantánamos de drogatas, brazos de cyborg... También hay un exceso de actores desaprovechados en roles de limitado interés, Channing Tatum, Halle Berry o Jeff Bridges, por citar a tres. Aunque en este sentido se lleva la palma Elton John interpretándose a sí mismo: la broma de un cameo habría podido pasar, pero su reiterada presencia no resulta muy divertida. Por otro lado, como el humor negro o las situaciones picantes dejan de ser una sorpresa, la escena de la hamburguesa, o la "delicada" misión de implantar un micrófono a una chica despampanante, parecen concebidas para plegarse al guión, introducidas por tanto sin demasiada habilidad o gracia. Entiéndase bien, la película es entretenida, y da más o menos lo que promete, pero sabe un poco a decepción, falta capacidad de riesgo, y desde luego arremeter contra el presidente de Estados Unidos a estas alturas no parece precisamente un acto de coraje.

5/10
X-Men: Días del futuro pasado

2014 | X-Men: Days of Future Past

Nuevas aventuras de los mutantes de Marvel, con la novedad de que se combinan algunos actores que interpretan a los personajes en su versión talludita y en su versión juvenil, gracias a la coartada argumental de los viajes en el tiempo. De modo que desde un futuro desolador dominado por los Centinelas, unas criaturas creadas gracias a los avances de las industria armamentística, que aprovecha algunas de las cualidades genéticas de Mística.,Lobezno viaja al pasado, a 1973. La idea es reunirse con el profesor Xavier y Magneto, entonces unos jóvenes algo desubicados, para cambiar la historia evitando que Mística mate al creador de sus verdugos Centinelas, el doctor Trask. X-Men: Días del futuro pasado es una película que exige complicidad, la disfrutarán los espectadores que no estén ya saturados con tanta película de superhéroes, ahora con la nueva divisa de lo que Hollywood considera fórmula ideal para atraer al público visto el éxito de Marvel Los Vengadores, o sea, reunir a cuantos más personajes mejor, aunque algunos tengan presencia hipermínima, como es el caso aquí de Tormenta, Rogue y Kitty Pryde, Halle Berry, Anna Paquin y Ellen Page no hacen gran cosa en el film. Claramente hay una descompensación en el peso argumental, Lobezno se erige en hilo conductor, con el siempre resultón Hugh Jackman, mientras que a los veteranos, como Ian McKellen, les basta con su poderosa presencia en pantalla, aunque sea de escasos minutos; pero del resto, muchos se reducen a puro elemento decorativo. El guión de Simon Kinberg se esfuerza en crear conflictos interesantes, y hay algunas escenas visualmente muy vistosas, sobre todo las concernientes a la rapidez de Quicksilver. Pero también se acumulan escenas de acción agotadora, a tal respecto el arranque futurista es particularmente cansino; mientras que el presidente Nixon se convierte en una especie de caricatura de sí mismo. Entre los actores, destacan Jennifer Lawrence y Michael Fassbender.

5/10
Kingsman: Servicio secreto

2014 | Kingsman: The Secret Service

Sorprendente cinta de acción, que sabe dar una vuelta de tuerca a las típicas tramas de espías al estilo James Bond, que en sus versiones de agentes juveniles suelen tener un aire excesivamente naïf. Aquí la base argumental, un cómic de Mark Millar y Dave Gibbons, sirve para entregar un film ágil y vigoroso, con una violencia paródica e intenciones transgresoras, deudoras de Quentin Tarantino, no podemos olvidar que dirige el film el británico Matthew Vaughn, productor de Snatch. Cerdos y diamantes y Lock & Stock. Como en los referentes citados, el film arranca con una vistosa escena de apertura, una operación contra mujaidines llevada a cabo por los hombres de Kingsman, un servicio secreto, muy, pero que muy secreto. En la operación muere uno de los hombres, por salvar al resto, y al jefe, Harry Hart le toca comunicar la noticia a la viuda y a su hijo Eggsy. Pasados los años, Eggsy es un jovenzuelo problemático, al que Harry decide dar la oportunidad de suceder a su padre en Kingsman, será uno de los candidatos a ingresar en este exclusivo servicio secreto, superando difíciles pruebas. Entretanto, los jefes de Kingsman, presididos como en un moderno Camelot por Arthur, y con una mesa... rectangular, donde virtualmente se sientan Galahad y otros caballeros, detectan una amenaza para el mundo mundial: tiene la cara de Valentine, un multimillonario tecnológico estilo Steve Jobs, muy preocupado por el cambio climático, que ofrece gratis una tarjeta SIM a todo el que la solicite para acceder gratis a servicios de telefonía e internet... aunque, ya se sabe, nadie da nada gratis. Verdaderamente Vaughn ofrece elevadas e imaginativas dosis de acción, jugando con algunas ideas como la de que cualquiera puede morir a lo largo del metraje, nadie tiene la supervivencia asegurada. Se puede reír descaradamente del "product placement" con el que a veces se financian en parte las películas –véanse las hamburguesas de McDonald's–, pero usarlo, claro está, incluir a una letal asesina con prótesis en las piernas que dan mil vueltas a las del atleta Oscar Pistorius, hacer cecear a Samuel L. Jackson y reírse de los villanos de películas e incluir referencias cinéfilas de muy diverso porte. Algunos tópicos muy "british" –los pubs, la elegancia en el vestir...– se caricaturizan con inteligencia, y aun algún elemento decididamente zafio –Vaughn es el director también de Kick Ass. Listo para machacar–, tiene su punto ocurrente, la princesa sueca. Hay mucha ironía en el adrenalítico metraje, no se deja títere con cabeza, literalmente, en el clímax en que la complicidad de poderosos de todo tipo con el villano queda al descubierto de un modo sorprendente. Aunque la capacidad de riesgo tiene sus límites, y al concebir una escena clave de agresividad, en un espacio de oración, no se escoge, por supuesto, una mezquita o una sinagoga, sino una iglesia de "terribles" fundamentalistas cristianos... de los que no se teme una reacción violenta o quejas excesivas, por la película. Hay violencia, sí, hasta con su punto de gore, y a la vez un intento de contención, no ahuyentar al público más sensible parece importante para los responsables del film, que sin duda aspiran a romper la taquilla ofreciendo algo que no sigue cauces hipertrillados, lo que es de agradecer. El reparto cuenta con veteranos excelentes, como Colin Firth, Mark Strong y Michael Caine, y el jovenzuelo Taron Egerton supone todo un acierto. Todo apunta a que ha nacido una nueva franquicia de espías, y que ha nacido para quedarse.

6/10
X-Men: Primera Generación

2011 | X-Men: First Class

Nueva entrega de las saga de los mutantes X-Men de Marvel. En esta ocasión la narración se remonta a los orígenes, en algunos casos a la más tierna infancia, para descubrir los poderes de leer el pensamiento del niño Charles Xavier, su amistad de entonces con la chica de piel azul con escamas Raven Darkholme, o los traumas en la Alemania nazi de Erik Lehnsherr, capaz de doblegar los metales con la mente. Los tres son mutantes, y ya adultos Xavier, experto en genética, sabe que son un botón de muestra del nuevo paso de la cadena evolutiva del ser humano, no están solos, hay más como ellos. Son los años de la guerra fría, y aunque el mundo cree que el gran desafío al que se enfrenta la humanidad es la rivalidad de Estados Unidos y la Unión Soviética, en realidad lo que se está larvando es la división de los hombres entre gente normal y mutantes. Una película más de superhéroes. Con algunos elementos típicos del género. O sea, recuerdos de juventud de los personajes, exposición de sus superpoderes, entrenamiento, más entrenamiento, otra ración de superpoderes, pequeños complejos no superados, etc. La peli es más o menos entretenida, aunque haya ya algo de cansino en este tipo de historias, y se repite la idea del “orgullo mutante” de títulos anteriores, aceptarse como uno es. Donde hay más gracia es en mostrar a un grupillo de mutantes como traviesos estudiantes, o, sobre todo, en desvelarnos lo que podríamos denominar “historia secreta” de la crisis de los misiles de Cuba, que da pie a un clímax cuando menos diferente y muy movidito. Es el tramo en que el director, Matthew Vaughn (Kick-Ass. Listo para machacar, Stardust, Layercake) da lo mejor de sí mismo. El reparto es más o menos resultón, un estupendo grupo de juveniles actores (entre otros, James McAvoy, Jennifer Lawrence, Michael Fassbender...), con otros más veteranos como Kevin Bacon.

5/10
Kick-Ass. Listo para machacar

2010 | Kick-Ass

Tercer largometraje del londinense Matthew Vaughn (Layer Cake, Stardust). En esta ocasión adapta un cómic creado por el guionista Mark Millar y el dibujante John Romita, Jr., aunque el film no es una traslación literal, pues el guión se escribió antes de que acabara su publicación. Sí que respeta el aspecto de los personajes, pero otros elementos están cambiados como la historia de Big Papi, uno de los protagonistas. Aunque nadie cita como influencia a Miguel de Cervantes, es bastante evidente que la idea tiene mucho que ver con Don Quijote. En un lugar de Nueva York, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que vivía un adolescente, apasionado de los cómics, que de tanto leer y leer historias de superhéroes, un día acaba poniéndose un uniforme y lanzándose a desfacer entuertos bajo la identidad de Kick Ass. Aunque en un principio recibe muchos porrazos cuando intenta que los delincuentes no roben, lo cierto es que a base de fuerza de voluntad, acaba convirtiéndose en un personaje popular. Kick Ass se unirá a Big Papi y Hit-Girl, pareja de superhéroes formada por un ex policía y su hija, que se enfrentan al peligroso mafioso Frank D’Amico y a sus hombres. Vaughn logra un ritmo trepidante, y aprovecha que tiene a Mark Strong, que repite su registro de supervillano, y no resulta cansino, a pesar de que su papel va en la misma línea que sus trabajos en Robin Hood y Sherlock Holmes. El resto del reparto da la talla, incluso Nicolas Cage, en el papel de Big Papi. Matthew Vaughn rueda con buen ritmo, las partes que parodian el cine de superhéroes tienen su gracia, e incluye buen número de referencias a personajes conocidos como Batman o Spider-Man. Sin embargo, su tono gamberro combina la zafiedad y el lenguaje de las películas adolescentes tipo Supersalidos, con una violencia y humor negro que hasta hace poco sólo se veía en el gore de serie B. Esto aleja la cinta de gran parte del público, y señala una tendencia de Hollywood un tanto preocupante. Además, aunque el planteamiento tiene algo de tirón, finalmente acaba en una sucesión de secuencias de acción y ya está.

4/10
La deuda

2010 | The Debt

Tel Aviv, 1997. Una joven periodista lleva a cabo la presentación de un libro en donde se narra un célebre episodio llevado a cabo años atrás por su madre, Rachel Singer, antigua espía del Mossad, convertida en heroína y presente en el acto. La historia del libro, sucedida en 1966, narra cómo tres agentes del Mossad, Rachel, David y Stefan, viajaron de incógnito a Berlín Oriental para localizar y detener secretamente al doctor Dieter Vogel, un criminal de guerra nazi que se dedicó durante la guerra a los más horrendos experimentos contra los judíos y que fue denominado el “cirujano de Birkenau”. Notable y atípica película de espionaje con referencias de fondo explícitas al horror del Holocausto, pero que bajo su supuesta atmósfera de acción, ofrece ante todo un retrato de personajes muy perfilados, que afrontan cada uno a su modo sus traumas y sus dolores. Se trata de un ‘remake’ de una película israelí escrita y dirigida por Assaf Bernstein en 2007 y que ahora se presenta con un cartel y una producción hollywoodinse de auténtico lujo. En este caso, hay que elogiar el cuidadoso guión y el eficaz montaje, con transiciones muy logradas cuando la acción nos traslada de una época a otra. Por otra parte, la impecable dirección de John Madden llama mucho la atención por su sobriedad, de una dureza muy seria, y donde apenas se hacen concesiones comerciales al espectador (poco más que la escena de la estación). El film tiene garra y es entretenido, pero Madden, quien ya ha mostrado su buen hacer en filmes como Su majestad Mrs. Brown o Shakespeare enamorado, se centra en no contar más de lo suficiente, incluso es parco en descubrirnos los corazones de los protagonistas, lo cual por otro lado resulta intrigante y a la postre enormemente revelador de los demonios interiores que los pueblan. Más allá de su desenlace, la película acaba por ofrecer una reflexión acerca de la ética de nuestros actos, sean cuales sean la circunstancias, donde siempre habrá diferencias entre la venganza y la justicia, entre la mentira y la verdad. Y dentro del conjunto hay que aplaudir especialmente una labor de casting perfecta. Todos los intérpretes están muy ajustados a sus papeles (quizá el más desaprovechado sea un demasiado taciturno Sam Worthington), y no regalan nada para la galería. Pero, de cualquier forma, la parte femenina de la película es la más conmovedora y emocional, centrada en el espléndido personaje de Rachel. Helen Mirren aporta ese tremendo empaque de mujer inteligente al que nos tiene acostumbrados, mientras que supone un alucinante descubrimiento la actriz Jessica Chastain, quien encarna a la Rachel joven de un modo absolutamente cautivador, verosímil e intenso.

6/10
Stardust

2007 | Stardust

Adaptación al cine de la novela gráfica de 1997 de Neil Gaiman, ilustrada por Charles Vess, que ante su éxito también conoció una novelización del propio Gaiman. Sigue el espíritu de los cuentos de hadas estilo La princesa prometida o Lady Halcón, y tiene tras la cámara a un inesperado Matthew Vaughn, conocido por su faceta de productor en títulos algo salvajes como Snatch. Cerdos y diamantes, o por su debut en la dirección en Layer Cake. La trama arranca en un pueblecito victoriano llamado Muro, que tiene un murete de piedra que delimita un campo. Allí hay perpetuamente un guardián que impide que nadie cruce al otro lado. Y ciertamente, nadie osa pasar. Nadie, excepto, un día, un tipo con ganas de aventuras. Y llega al mundo mágico de Stormhold, donde tiene un escarceo con Una, una princesa esclava. Poco después vuelve a casa, pero le dejan un bebé recién nacido en la puerta de su casa, pasados nueve meses. Se trata de Tristán, su hijo, que pasados los años se convierte en un apuesto mozo, objeto de burlas de los "pijos" del pueblo, también de Victoria, de la que está platónicamente enamorado. Hasta el punto de que promete traerle una estrella, después de ver ambos una estrella fugaz. Tristán cruzará el muro después de que su padre le revele sus orígenes. Y descubrirá que la estrella caída del cielo tiene la forma de Yvaine, una hermosa joven. Y lo curioso es que todo el mundo desea capturar a la estrella: tres hermanas brujas, para recuperar su perdida juventud; los príncipes hermanos con opción a ocupar el trono de Stormhold; y por supuesto, Tristán, con objeto de lograr la aceptación de su amada. Matthew Vaughn entrega un imaginativo cuento, de ritmo agilísimo –buen guión el suyo y de Jane Goldman–, y con personajes bien perfilados, que sigue la clásica estructura del "viaje del héroe", inicialmente un ingenuo paleto, al final un héroe avezado que encuentra el verdadero amor. Atraviesa la trama un romanticismo que se agradece, aunque justo es reconocer que en los cuentos de antaño los héroes no se acostaban con sus amadas hasta después de sonar las campanas de boda, el suyo era un amor puro que en los tiempos que corren se diría que resulta inconcebible. También hay un sentido del humor de buena ley, a veces rozando la humorada negra, pero siempre con cierto equilibrio, incluso en la curiosa afición del pirata capitán Shakespeare, que sigue la línea colateral de travestismo marcada por Shrek. Los actores parecen habérselo pasado en grande haciendo el film, y destacan sobre todo el desconocido protagonista, Charlie Cox, y la "estrella" Claire Danes. Michelle Pfeiffer, con su papel de bruja, parece reafirmarse en un línea de trabajos que quieren gritar su falta de complejos por los años que empiezan a caerle encima, también representada por El novio de mi madre. Con humor y profesionalidad se toman sus personajes Sienna Miller (la novia egoísta) y Rupert Everett (uno de los aspirantes al trono), más Robert De Niro, aunque éste con un punto histriónico que empieza a cansar en el actor. En una historia de fantasía, importa, y mucho, la dirección artística, el aspecto visual. A tal respecto hay mucha imaginación, por ejemplo en la secuencia del vudú, en que la persona afectada se convierte casi en una marioneta en manos de la bruja de turno.

6/10
The King's Man: La primera misión

2021 | The King's Man

Cuando un grupo formado por los tiranos y las mentes criminales más malvadas de la historia se une para desencadenar una guerra que matará a millones de personas, un hombre tendrá que luchar a contrarreloj para detenerlos. Los orígenes de la primera agencia de inteligencia independiente.

Kingsman: El Círculo de Oro

2017 | Kingsman: The Golden Circle

Más grande, más espectacular, con efectos especiales aún más elaborados, no significa necesariamente mejor. En 2014 Matthew Vaughn aportó con Kingsman: Servicio secreto un poco de frescura al subgénero de las películas de espías estilo James Bond adaptando un cómic de Mark Millar y Dave Gibbons, con agencia secreta privada dedicada a salvar el mundo. La tapadera de la sastrería de trajes a medida Kingsman, una relación mentor-discípulo representada por un veterano agente y el recién llegado, hijo de un agente muerto en acto de servicio, y el tono iconoclasta y gamberro funcionaban razonablemente. Ahora se intenta repetir la jugada, y el resultado es, decididamente, menos brillante. La idea es jugar con Poopy (Julianne Moore), una maníaca lideresa de un cártel del narcotráfico, el Círculo de Oro, que tiene sus horteras cuarteles generales en la más recóndito de la selva camboyana, y ha ideado un maléfico plan para hacer legal su negocio, con un chantaje que podría acabar con la vida de millones de personas. El joven Eggsy (Taron Egerton), que sigue su noviazgo con la princesa sueca Tilde (Hanna Alström) y usa el alias Galahad de su antiguo mentor (Colin Firth), va a ser testigo de cómo su agencia es destruida casi al completo. Lo que le obliga a contactar, ayudado por Merlin (Mark Strong), con sus "primos" americanos de Kentucky, Statesman, otra agencia que usa como tapadera una destileria de whisky. Todos sumarán esfuerzos para afrontar la amenaza planteada por Poppy. El film arranca con una escena espectacular de persecución automovilística y pelea en el interior de un coche, que supone un verdadero alarde técnico. Pero éste es viene a ser el principal problema del film, la acumulación de escenas de acción brilantes, pero que acaban resultando cansinas, se trata de un barroquismo apabullante, que incluye perros-robots, látigos eléctricos, guantánamos de drogatas, brazos de cyborg... También hay un exceso de actores desaprovechados en roles de limitado interés, Channing Tatum, Halle Berry o Jeff Bridges, por citar a tres. Aunque en este sentido se lleva la palma Elton John interpretándose a sí mismo: la broma de un cameo habría podido pasar, pero su reiterada presencia no resulta muy divertida. Por otro lado, como el humor negro o las situaciones picantes dejan de ser una sorpresa, la escena de la hamburguesa, o la "delicada" misión de implantar un micrófono a una chica despampanante, parecen concebidas para plegarse al guión, introducidas por tanto sin demasiada habilidad o gracia. Entiéndase bien, la película es entretenida, y da más o menos lo que promete, pero sabe un poco a decepción, falta capacidad de riesgo, y desde luego arremeter contra el presidente de Estados Unidos a estas alturas no parece precisamente un acto de coraje.

5/10
Kingsman: Servicio secreto

2014 | Kingsman: The Secret Service

Sorprendente cinta de acción, que sabe dar una vuelta de tuerca a las típicas tramas de espías al estilo James Bond, que en sus versiones de agentes juveniles suelen tener un aire excesivamente naïf. Aquí la base argumental, un cómic de Mark Millar y Dave Gibbons, sirve para entregar un film ágil y vigoroso, con una violencia paródica e intenciones transgresoras, deudoras de Quentin Tarantino, no podemos olvidar que dirige el film el británico Matthew Vaughn, productor de Snatch. Cerdos y diamantes y Lock & Stock. Como en los referentes citados, el film arranca con una vistosa escena de apertura, una operación contra mujaidines llevada a cabo por los hombres de Kingsman, un servicio secreto, muy, pero que muy secreto. En la operación muere uno de los hombres, por salvar al resto, y al jefe, Harry Hart le toca comunicar la noticia a la viuda y a su hijo Eggsy. Pasados los años, Eggsy es un jovenzuelo problemático, al que Harry decide dar la oportunidad de suceder a su padre en Kingsman, será uno de los candidatos a ingresar en este exclusivo servicio secreto, superando difíciles pruebas. Entretanto, los jefes de Kingsman, presididos como en un moderno Camelot por Arthur, y con una mesa... rectangular, donde virtualmente se sientan Galahad y otros caballeros, detectan una amenaza para el mundo mundial: tiene la cara de Valentine, un multimillonario tecnológico estilo Steve Jobs, muy preocupado por el cambio climático, que ofrece gratis una tarjeta SIM a todo el que la solicite para acceder gratis a servicios de telefonía e internet... aunque, ya se sabe, nadie da nada gratis. Verdaderamente Vaughn ofrece elevadas e imaginativas dosis de acción, jugando con algunas ideas como la de que cualquiera puede morir a lo largo del metraje, nadie tiene la supervivencia asegurada. Se puede reír descaradamente del "product placement" con el que a veces se financian en parte las películas –véanse las hamburguesas de McDonald's–, pero usarlo, claro está, incluir a una letal asesina con prótesis en las piernas que dan mil vueltas a las del atleta Oscar Pistorius, hacer cecear a Samuel L. Jackson y reírse de los villanos de películas e incluir referencias cinéfilas de muy diverso porte. Algunos tópicos muy "british" –los pubs, la elegancia en el vestir...– se caricaturizan con inteligencia, y aun algún elemento decididamente zafio –Vaughn es el director también de Kick Ass. Listo para machacar–, tiene su punto ocurrente, la princesa sueca. Hay mucha ironía en el adrenalítico metraje, no se deja títere con cabeza, literalmente, en el clímax en que la complicidad de poderosos de todo tipo con el villano queda al descubierto de un modo sorprendente. Aunque la capacidad de riesgo tiene sus límites, y al concebir una escena clave de agresividad, en un espacio de oración, no se escoge, por supuesto, una mezquita o una sinagoga, sino una iglesia de "terribles" fundamentalistas cristianos... de los que no se teme una reacción violenta o quejas excesivas, por la película. Hay violencia, sí, hasta con su punto de gore, y a la vez un intento de contención, no ahuyentar al público más sensible parece importante para los responsables del film, que sin duda aspiran a romper la taquilla ofreciendo algo que no sigue cauces hipertrillados, lo que es de agradecer. El reparto cuenta con veteranos excelentes, como Colin Firth, Mark Strong y Michael Caine, y el jovenzuelo Taron Egerton supone todo un acierto. Todo apunta a que ha nacido una nueva franquicia de espías, y que ha nacido para quedarse.

6/10
X-Men: Primera Generación

2011 | X-Men: First Class

Nueva entrega de las saga de los mutantes X-Men de Marvel. En esta ocasión la narración se remonta a los orígenes, en algunos casos a la más tierna infancia, para descubrir los poderes de leer el pensamiento del niño Charles Xavier, su amistad de entonces con la chica de piel azul con escamas Raven Darkholme, o los traumas en la Alemania nazi de Erik Lehnsherr, capaz de doblegar los metales con la mente. Los tres son mutantes, y ya adultos Xavier, experto en genética, sabe que son un botón de muestra del nuevo paso de la cadena evolutiva del ser humano, no están solos, hay más como ellos. Son los años de la guerra fría, y aunque el mundo cree que el gran desafío al que se enfrenta la humanidad es la rivalidad de Estados Unidos y la Unión Soviética, en realidad lo que se está larvando es la división de los hombres entre gente normal y mutantes. Una película más de superhéroes. Con algunos elementos típicos del género. O sea, recuerdos de juventud de los personajes, exposición de sus superpoderes, entrenamiento, más entrenamiento, otra ración de superpoderes, pequeños complejos no superados, etc. La peli es más o menos entretenida, aunque haya ya algo de cansino en este tipo de historias, y se repite la idea del “orgullo mutante” de títulos anteriores, aceptarse como uno es. Donde hay más gracia es en mostrar a un grupillo de mutantes como traviesos estudiantes, o, sobre todo, en desvelarnos lo que podríamos denominar “historia secreta” de la crisis de los misiles de Cuba, que da pie a un clímax cuando menos diferente y muy movidito. Es el tramo en que el director, Matthew Vaughn (Kick-Ass. Listo para machacar, Stardust, Layercake) da lo mejor de sí mismo. El reparto es más o menos resultón, un estupendo grupo de juveniles actores (entre otros, James McAvoy, Jennifer Lawrence, Michael Fassbender...), con otros más veteranos como Kevin Bacon.

5/10
Kick-Ass. Listo para machacar

2010 | Kick-Ass

Tercer largometraje del londinense Matthew Vaughn (Layer Cake, Stardust). En esta ocasión adapta un cómic creado por el guionista Mark Millar y el dibujante John Romita, Jr., aunque el film no es una traslación literal, pues el guión se escribió antes de que acabara su publicación. Sí que respeta el aspecto de los personajes, pero otros elementos están cambiados como la historia de Big Papi, uno de los protagonistas. Aunque nadie cita como influencia a Miguel de Cervantes, es bastante evidente que la idea tiene mucho que ver con Don Quijote. En un lugar de Nueva York, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que vivía un adolescente, apasionado de los cómics, que de tanto leer y leer historias de superhéroes, un día acaba poniéndose un uniforme y lanzándose a desfacer entuertos bajo la identidad de Kick Ass. Aunque en un principio recibe muchos porrazos cuando intenta que los delincuentes no roben, lo cierto es que a base de fuerza de voluntad, acaba convirtiéndose en un personaje popular. Kick Ass se unirá a Big Papi y Hit-Girl, pareja de superhéroes formada por un ex policía y su hija, que se enfrentan al peligroso mafioso Frank D’Amico y a sus hombres. Vaughn logra un ritmo trepidante, y aprovecha que tiene a Mark Strong, que repite su registro de supervillano, y no resulta cansino, a pesar de que su papel va en la misma línea que sus trabajos en Robin Hood y Sherlock Holmes. El resto del reparto da la talla, incluso Nicolas Cage, en el papel de Big Papi. Matthew Vaughn rueda con buen ritmo, las partes que parodian el cine de superhéroes tienen su gracia, e incluye buen número de referencias a personajes conocidos como Batman o Spider-Man. Sin embargo, su tono gamberro combina la zafiedad y el lenguaje de las películas adolescentes tipo Supersalidos, con una violencia y humor negro que hasta hace poco sólo se veía en el gore de serie B. Esto aleja la cinta de gran parte del público, y señala una tendencia de Hollywood un tanto preocupante. Además, aunque el planteamiento tiene algo de tirón, finalmente acaba en una sucesión de secuencias de acción y ya está.

4/10
Stardust

2007 | Stardust

Adaptación al cine de la novela gráfica de 1997 de Neil Gaiman, ilustrada por Charles Vess, que ante su éxito también conoció una novelización del propio Gaiman. Sigue el espíritu de los cuentos de hadas estilo La princesa prometida o Lady Halcón, y tiene tras la cámara a un inesperado Matthew Vaughn, conocido por su faceta de productor en títulos algo salvajes como Snatch. Cerdos y diamantes, o por su debut en la dirección en Layer Cake. La trama arranca en un pueblecito victoriano llamado Muro, que tiene un murete de piedra que delimita un campo. Allí hay perpetuamente un guardián que impide que nadie cruce al otro lado. Y ciertamente, nadie osa pasar. Nadie, excepto, un día, un tipo con ganas de aventuras. Y llega al mundo mágico de Stormhold, donde tiene un escarceo con Una, una princesa esclava. Poco después vuelve a casa, pero le dejan un bebé recién nacido en la puerta de su casa, pasados nueve meses. Se trata de Tristán, su hijo, que pasados los años se convierte en un apuesto mozo, objeto de burlas de los "pijos" del pueblo, también de Victoria, de la que está platónicamente enamorado. Hasta el punto de que promete traerle una estrella, después de ver ambos una estrella fugaz. Tristán cruzará el muro después de que su padre le revele sus orígenes. Y descubrirá que la estrella caída del cielo tiene la forma de Yvaine, una hermosa joven. Y lo curioso es que todo el mundo desea capturar a la estrella: tres hermanas brujas, para recuperar su perdida juventud; los príncipes hermanos con opción a ocupar el trono de Stormhold; y por supuesto, Tristán, con objeto de lograr la aceptación de su amada. Matthew Vaughn entrega un imaginativo cuento, de ritmo agilísimo –buen guión el suyo y de Jane Goldman–, y con personajes bien perfilados, que sigue la clásica estructura del "viaje del héroe", inicialmente un ingenuo paleto, al final un héroe avezado que encuentra el verdadero amor. Atraviesa la trama un romanticismo que se agradece, aunque justo es reconocer que en los cuentos de antaño los héroes no se acostaban con sus amadas hasta después de sonar las campanas de boda, el suyo era un amor puro que en los tiempos que corren se diría que resulta inconcebible. También hay un sentido del humor de buena ley, a veces rozando la humorada negra, pero siempre con cierto equilibrio, incluso en la curiosa afición del pirata capitán Shakespeare, que sigue la línea colateral de travestismo marcada por Shrek. Los actores parecen habérselo pasado en grande haciendo el film, y destacan sobre todo el desconocido protagonista, Charlie Cox, y la "estrella" Claire Danes. Michelle Pfeiffer, con su papel de bruja, parece reafirmarse en un línea de trabajos que quieren gritar su falta de complejos por los años que empiezan a caerle encima, también representada por El novio de mi madre. Con humor y profesionalidad se toman sus personajes Sienna Miller (la novia egoísta) y Rupert Everett (uno de los aspirantes al trono), más Robert De Niro, aunque éste con un punto histriónico que empieza a cansar en el actor. En una historia de fantasía, importa, y mucho, la dirección artística, el aspecto visual. A tal respecto hay mucha imaginación, por ejemplo en la secuencia del vudú, en que la persona afectada se convierte casi en una marioneta en manos de la bruja de turno.

6/10
Layer Cake

2004 | Layer Cake

Un tipo sin nombre (Daniel Craig), con aspecto de hombre de negocios en algún área anodina, se dedica realmente al tráfico de estupefacientes, actividad que le ha generado pingües beneficios. Cree que, ahora que está a tiempo, es el momento de desaparecer sin hacer ruido: debe cortar lazos con todos sus contactos sin previo aviso, largarse a algún país exótico, y gozar de su fortuna para el resto de sus días… Pero las cosas no son tan sencillas. Su jefe, ignorante de estos planes, le hace antes dos encarguitos, con idea de promocionarle: localizar a la hija drogadicta de otro criminal, y arreglar una compra de éxtasis. Y las cosas se van a enredar, y mucho, cuando delincuentes de todos los colores, incluido un señor de la guerra serbio, se enfrenten en un violento juego hiperviolento de consecuencias imprevisibles. Matthew Vaughn, productor de Lock & Stock y Snatch. Cerdos y diamantes, debuta en la dirección con un thriller que se mueve en las mismas coordenadas: negocios turbios, abundante violencia, lealtades traicionadas, coincidencias fatales, diálogos más o menos ingeniosos, salpicados de expresiones procaces. De hecho, la idea era que dirigiera Guy Ritchie, quien declinó el ofrecimiento. Escrito por J.J. Connolly, a partir de su novela, el autor simplificó y suprimió personajes para centrarse en el tipo encarnado por Craig. De éste dice Connolly: "Interpretó el papel casi como un personaje sacado de un film de Clint Eastwood. Sin nombre, sin antecedentes, sin pista alguna, sin indicio alguno acerca de su procedencia, y esto exige gran arrojo." "Me pareció", afirma Daniel Craig, "que era un hombre muy normal haciendo un trabajo muy poco común. La vieja idea que se tenía de la forma en que los delincuentes y los comerciantes de drogas hacen negocios ya no es la que era; hacen negocios como se hacen los negocios; tienen el mismo aspecto que los agentes de bolsa, hablan igual. Comercian con cocaína por pura casualidad y, según mi personaje, no es peor que vender acciones y valores en el centro financiero de Londres."

4/10

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