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Biografía

Miranda Raison

Miranda Raison

42 años

Miranda Raison

Nació el 18 de Noviembre de 1977 en Burnham Thorpe, Norfolk, Inglaterra, Reino Unido
Filmografía
Artemis Fowl

2020 | Artemis Fowl

Adaptación de la primera novela de la saga juvenil ideada por el irlandés Eoin Colfer. Sigue al personaje del título, Artemis Fowl, un chaval de doce años que pertenece a un singular linaje que combate con las criaturas fantásticas que viven de incógnito en el interior de la Tierra, hadas, elfos y centauros. Cuando su millonario padre, que se llama igual y habita en una magnífica mansión, es secuestrado, a él le toca hacerse cargo del negocio familiar, con la ayuda de Butler –personaje tomado prestado de “Batman”, sin duda–, un mayordomo negro de ojos azules, que le introduce en una serie de secretos que ignoraba por completo. Lo que le lleva a secuestrar a la hada Holy Short, de cuyos sortilegios se protege llevando unas gafas oscuras, al más puro estilo Men in Black. Parece que en Disney han tomado gusto a la idea de unir el mundo ordinario con el de las criaturas mágicas, visto el último estreno de Pixar, Onward. Por otro lado, han debido pensar que en Warner hicieron el negocio del siglo adaptando las novelas de J.K. Rowling de cierto niño mago llamado Harry Potter, y que ahora les toca a ellos. Sea como fuere, y sin tener un conocimiento directo de las novelas de Colfer, en lo relativo al film, lo mínimo que se puede decir es que estamos ante un resultado irregular, en el que han pesado algunos factores. Para empezar, Kenneth Branagh puede no ser el mejor director para acometer una película familiar. Cierto que entregó una Cenicienta aceptable, pero lo suyo es Shakespeare, o películas para un público adulto, e incluso su incursión al cine de superhéroes, Thor, resultó un tanto cansina. Aquí se advierte que tenemos un buen director, capaz de manejar una superproducción, pero falta pasión en lo que se cuenta, como si el propio Branagh fuera terriblemente consciente de la condición de pastiche del producto que tiene entre manos. Hasta en uno de sus puntos fuertes, la dirección de actores, queda sobrepasado por la parafernalia de los efectos visuales. Es cierto que el diseño de criaturas está bastante logrado, sobre todo deslumbra el primer atisbo que tenemos de un mundo fantástico insospechado, o la irrupción en una boda, pero se acaba pagando el precio de unas interpretaciones limitadas, incluso de una dama como Judi Dench, o de un Colin Farrell que se esfuerza en los momentos en que aparece. Además los chavalillos protagonistas, los desconocidos Ferdia Shaw y Lara McDonnell, resultan bastante sosetes, mientras que el Butler de Nonso Anozie es un ayudante sin garra, y el prisionero gigantón de Josh Gad con que arranca el film, está un poquito pasado de rosca.

5/10
Asesinato en el Orient Express

2017 | Murder on the Orient Express

Vistosa adaptación de la homónima novela de misterio de Agatha Christie, que ya conoció otra célebre versión cinematográfica a cargo de Sidney Lumet en 1974. Aquí toma el relevo Kenneth Branagh, un director cuidadoso, exquisito incluso, que tiene su punto fuerte en la dirección de actores, en el cara a cara, con lo que la reunión de un grupo de personas que interactúan en un espacio reducido –una casa (Los amigos de Peter), una vieja abadía (En lo más crudo del crudo invierno) o un tren, como es el caso– es sin duda un perfecto caramelito. Durante un trayecto del Orient Express, tren de lujo que parte de Estambul con destino a Londres, se reúnen pasajeros variopintos: una princesa rusa y su sirvienta; un profesor alemán; una institutriz; un doctor; un marchante de arte, su mayordomo y su secretario; una dama madura, tan bella como seductora; un joven empresario hispano; dos nobles rusos; una misionera: y por último el belga Hércules Poirot (o, según corrige él mismo, “Hercule”, ya que nunca ha sido domador de leones), quizá el más célebre detective del mundo. Cuando uno de los pasajeros es asesinado, Poirot tendrá la ocasión de demostrar que su fama responde a la realidad. Lo primero que llama la atención Asesinato en el Orient Express es su acabado visual. Desde las primeras imágenes en Jerusalén (modélico prólogo), siguiendo por la tumultuosa secuencia de Estambul hasta las tomas montañosas que recogen el discurrir del tren, se disfruta de una soberbia recreación de época y un formidable uso de los efectos especiales, magníficamente acompañados de la fotografía de Haris Zambarloukos. Luego el film se sigue con interés, gracias a la variedad de personajes y las intrigas de la investigación, que se despliega en un “in crescendo” hasta el final, con planos muy cuidados y algunos escogidos encuadres mimados por el director. Quizá el guión de Michael Green (Logan, Blade Runner 2049) se precipita un poco en el último tramo, donde la celeridad de algunas deducciones puede hacer perder el hilo, y ciertamente no presta la misma atención a unos y otros personajes, pero en conjunto hay un elogiable equilibrio y también escuchamos algún diálogo portentoso: “si me sigue mirando así, voy a tener que cobrarle el alquiler”, espeta en un momento la seductora Lady Hubbard. Habrá parte del público que prefiera la versión clásica (si se puede hablar así), también porque Branagh moderniza cierto aspecto de la historia y del propio personaje de Poirot, que él mismo encarna a la perfección, cuya puesta en escena final podría parecer excesivamete teatral y melodramática. Aparte, claro está, tenemos la ambigua visión acerca del bien, el mal y la justicia moral, que sin duda sirve en bandeja un magnífico tema para el debate, pero que a algunos puede parecer también desafortunada en los razonamientos expuestos en el film. Entre el espléndido reparto, lleno de rostros conocidos, además de un ajustado Branagh (al que le hubiera venido bien mantener más el humor del arranque), destacan los trabajos de Daisy Ridley y Michelle Pfeiffer. 

6/10
Una razón para vivir

2017 | Breathe

Amigos cineastas, por muy veraz que sea una de esas películas basadas en hechos reales, no queda garantizada la verosimilitud. Sirva como ejemplo la magistral Una historia verdadera, relato de un anciano achacoso que para visitar a su hermano recorre los 500 kilómetros que separan Iowa de Wisconsin en un cortacésped. Si la hubiera dirigido otro que no fuera el surrealista David Lynch, se tenían todas las papeletas para caer en la comedia involuntaria. A diferencia de lo que ocurría en aquélla, no consigue resultar creíble este biopic de un personaje auténtico, Robin Cavendish, capitán retirado del ejército británico, ateo e incluso un poco anticlerical, que comerciaba en Kenia, donde su mujer, Diana Blacker, dio a luz a su hijo. Allí contrajo en 1958 la polio, que le dejó paralizado del cuello hacia abajo, dependiendo de un respirador mecánico. Según los médicos no sobreviviría más de unos meses, pero gracias a su coraje no sólo continuó vivo, sino que llegó a inventar con un profesor de Oxford una silla de ruedas con pulmón de hierro incorporado, que permitía a los discapacitados con problemas similares a los suyos tener autonomía para moverse y salir de casa. Al cabo del tiempo, tomó una decisión inesperada. Una razón para vivir supone el debut como realizador de Andy Serkis, la gran estrella de la técnica de la captura de imagen, habiendo estado detrás de personajes tan memorables como Gollum, en la trilogía de El Señor de los Anillos, y Cesar, en El origen del Planeta de los Simios y sus secuelas. Al proceder de la interpretación, demuestra que comprende a sus colegas actores, logrando creíbles trabajos, sobre todo de Andrew Garfield, que reproduce muy bien los gestos del Cavendish real, que aparece en unas imágenes finales, y de Claire Foy, reina de The Crown, impecable como esposa luchadora. Con una puesta en escena tan convencional como eficaz, parece que Serkis está desarrollando muy bien el relato. Incluso logra un tramo central interesantísimo, centrado en la necesidad de los enfermos no sólo de que les mantengan en este mundo, sino de lograr una vida plena y digna. Lo mejor, una secuencia que ilustra a la perfección esta idea, mostrando un sofisticado hospital en Alemania con modernas máquinas, bien vigiladas por competentes profesionales, que sacan adelante a pacientes; pero que no obstante parecen almacenados en la habitación, sin poder moverse. Contra todo pronóstico, el guión se precipita al abordar el giro de la historia. Nada había indicado antes que el protagonista iba a derivar hacia ese lugar. Los secundarios apenas le cuestionan, y no existe ningún personaje que represente la perplejidad del espectador, solución que podría haber funcionado. Quizás todo se explique porque cuestionar a Cavendish no era una opción, ya que ejerce como productor Jonathan, hijo del retratado, representado con poca profundidad por varios actores jóvenes de diferentes edades a lo largo del metraje.

5/10
Desaparecidas

2017 | My Daughter Is Missing

Sara, especialista en protocolos de seguridad en Internet, acude a un congreso sobre delitos digitales en Belgrado. Durante su estancia, su hija y su compañera de clase son secuestradas. Rutinario thriller televisivo, pero cuyo guión resulta atractivo y donde el personaje protagonista toma fuerza gracias a la interpretación de Miranda Raison.

4/10
Spotless

2015 | Spotless | Serie TV

La vida de Jean Bastiere, inmerso en su trabajo limpiando escenas del crimen, da un giro cuando su hermano criminal Martin irrumpe en su rutina y le pide ayuda con un cadáver lleno de droga... Los dos hermanos se ven obligados a afrontar las consecuencias de ciertos actos del pasado y varios peligros en el presente, especialmente por los trabajos sucios que hace Martin para Nelson Clay, el peligroso líder de una mafia. Mientras lucha por no perder el control sobre su vida y su familia, Jean intenta adaptarse a un nuevo ritmo en que la corrupción, el tráfico de drogas y los asesinatos son el pan de cada día.

24: Vive otro día

2014 | 24: Live Another Day | Serie TV

Nueva entrega de las andanzas del antiguo agente de la Unidad Antiterrorista de Los Ángeles, ahora buscado por la justicia a pesar de los muchos servicios prestados a los Estados Unidos, y que recala en Londres, donde la rama local de la CIA logra al fin detenerle. Pero claro, en realidad Jack Bauer se ha dejado atrapar para así ser conducida al mismo lugar donde tienen presa a su antigua compañera Chloe O’Brian, que se ha convertido en una hacker antisistema. Su idea es liberarla para que le eche una mano en el desbaratamiento de un complot para matar al presidente de los Estados Unidos, aprovechando el descontrol que hay con los drones. Por cierto que el actual presidente es el antiguo secretario de defensa James Heller, padre de su amorcito Audrey, y que ahora está casada con el jefe de gabinete de Heller, un tal Mark Boudreau. “Jack is back”, asegura la publicidad promocional. Cuatro años después de entregarse la octava temporada de 24, y tras muchas vueltas y revueltas sobre una película en cine, al final ha llegado una especie de nueva temporada, que en vez de 24 capítulos correspondientes a las 24 horas de una jornada, sólo cuenta con 12, aunque la idea de seguir una trama en tiempo real, y la técnica de la pantalla dividida con diversos escenarios de la acción, persiste. En el fondo se trata de ofrecer más de lo mismo, incorporando cuestiones de actualidad como los polémicos drones y el caos al que pueden llevarnos las nuevas tecnologías, más la idea de vestirnos y maquillarnos a Chloe como si de una Lisbeth Salander recién salida de Millennium se tratara. Otro hilo argumental nos presenta al presidente como un buen tipo, pero que empieza a apuntar una demencia senil que podría traer problemas. O sea, Robert Cochran y Joel Surnow se esfuerzan en despertar el interés del espectador. Se puede dudar acerca de si merecía la pena este regreso, pero está claro que la fórmula está pillada y el entretenimiento asegura. Kiefer Sutherland se siente muy cómodo en la piel de Jack, y sólo cabe albergar la esperanza de que en esta nueva entrega asome algo nuevo en su personalidad, cierta complejidad, lo que sería muy de agradecer.

6/10
Mi semana con Marilyn

2011 | My Week with Marilyn

El londinense Simon Curtis es un veterano de la televisión de su país. Ahora, debuta en la pantalla grande con esta adaptación de los libros "My Week with Marilyn" y "The Prince, the Showgirl and Me", de Colin Clark –director que se especializó en documentales televisivos sobre arte–, en los que documenta su pequeño romance con Marilyn Monroe durante el rodaje de El príncipe y la corista, dirigida por Laurence Olivier, que también era el protagonista masculino. Según sintetiza muy bien uno de los brillantes diálogos de esta cinta, el encuentro era muy importante tanto para Olivier, "un gran actor que anhelaba convertirse en estrella", como para Monroe, "una gran estrella, que deseaba mejorar como actriz". Reconstruye la época en la que a pesar del poco apoyo de su familia, Clark, joven veinteañero apasionado del cine, decide entrar a trabajar en la productora de sir Laurence Olivier, uno de sus ídolos, justo cuando llega armando mucho ruido la estadounidense Marilyn, acompañada del dramaturgo Arthur Miller, su marido entonces. Pero Olivier pronto empieza a estar muy preocupado, pues la diva ha traído a su profesora de interpretación que manda más que él, es una actriz del método –lo que a él le parece una modernez desconcertante–, se deprime si no se le hace la rosca, y se hace esperar horas en el set. El hecho de que después el trabajo de Marilyn brilla en la pantalla no le apacigua. El único que parece poder comunicarse con ella y captar su atención es curiosamente Clark, el muchacho recién llegado, que aunque ha iniciado un romance con futuro con una buena chica, se verá tentado por la actriz... El realizador de Mi semana con Marilyn aprovecha muy bien un guión de Adrian Hodges (Tom y Viv), de primera, sobre todo por sus frases llenas de sarcasmo británico, elegante pero corrosivo (no se sabe muy bien por qué, arremete con gracia contra el sindicalismo inglés en dos ocasiones). Describe a la perfección a los personajes –desde los protagonistas hasta los más episódicos son humanos y tridimensionales–, pero sobre todo ha sabido captar la esencia de Marilyn, una mujer que aparentemente lo tenía todo, inteligente y deslumbrante en sus películas, pero extremadamente vulnerable e insegura, destinada a su propia autodestrucción. El reparto sin duda se merece un diez. Sobresale Kenneth Branagh en el papel de su vida, ese Laurence Olivier que en el fondo es quien siempre quiso ser, como actor shakespeariano y realizador, que a pesar de su aureola queda desbordado por los acontecimientos. Ha sido nominado al Oscar al mejor secundario, al igual que compite como actriz principal Michelle Williams, quien realiza un notable esfuerzo, y aunque su trabajo no es memorable sale airosa de un reto complicado, ya que le toca definir a una mujer muy compleja. El protagonista es el británico Eddie Redmayne, que fue secundario en El buen pastor, y que mantiene el tipo como jovencísimo aprendiz de los entresijos del cine. En cuanto al resto del elenco, llama la atención Emma Watson, como chica trabajadora que se convierte en el amor ideal, pero también mundano, del personaje central; Judi Dench como la actriz Sybil Thorndike –que daba vida a la reina, madre del príncipe Olivier, en la película que están rodando– eleva al infinito sus ingeniosas frases; a pesar de su poco parecido físico, la poco prolífica Julia Ormond es una gran Vivien Leigh en horas bajas; Zoë Wanamaker es una convincente Paula Strasberg –esposa de Lee– y Toby Jones le da un toque estrafalario estupendo al entonces publicista de Marilyn, después productor, Arthur P. Jacobs. Finalmente, Mi semana con Marilyn se queda en un film anecdótico que sólo pretende documentar el encuentro de los personajes y poco más. Apunta temas profundos, como la iniciación amorosa, y sobre todo la soledad de los modernos famosos mediáticos, a los que nadie quiere por lo que son, sino por cómo les han vendido, lo que puede llevar a consecuencias trágicas. Pero al final no pretende tener mucho calado. En cualquier caso, la disfrutarán especialmente los mitómanos del Séptimo Arte.

7/10
Poirot (11ª temporada)

2008 | Agatha Christie: Poirot

Cuatro episodios de los casos de Hércules Poirot, basados en las correspondientes novelas de misterio de Agatha Christie, con su personaje principal a la cabez, Hércules Poirot, interpretado magníficamente por David Suchet. Se reúnen aquí "La señora McGinty ha muerto" (el detective cuenta con un par de fotografías para descubrir al responsable del crimen de una mujer); "Un gato en el palomar" (en una escuela de señoritas el staff es asesinado y Poirot tendrá que desentrañar los hechos, en donde tienen que ver una revolución extranjera, un tesoro de rubíes y una princesa); "Tercera muchacha" (una mujer algo desequilibrada confiesa a Poirot que podría haber matado a alguien; poco después su ex niñera aparece muerta); y "Cita con la muerte" (en 1937, la abusiva Lady Boynton acompaña a su marido durante unas excavaciones en Siria; poco después aparecerá muerta).

6/10
Tierra de sangre (2006)

2006 | Land of Blind

Thorne es un recluso internado en un presidio de máxima seguridad. El motivo del aislamiento de este brillante escritor, según descubre Joe, el guardia que le custodia, tiene que ver con su actividad clandestina que le llevó a intentar derrocar al dictador de un país innombrado, de aires algo bananeros. A través de varios flash-backs contará su intrigante historia, salpicada aquí y allá de curiosos detalles humorísticos. Sobresale el reparto, donde Donald Sutherland y Ralph Fiennes son respectivamente el escritor y su vigilante, mientras que la bastante desaparecida Lara Flynn Boyle da vida a la primera dama del citado régimen dictatorial.

5/10
Deuce Bigelow: Gigoló europeo

2005 | Deuce Bigalow: European Gigolo

Deuce Bigelow ha dejado su trabajo como prostituto, y trata de regenerarse limpiando peceras. Pero T. J. Hicks, su antiguo chulo, le ofrece un montón de dinero por ejercer la prostitución en Amsterdam. Una vez allí, descubre que Hicks está implicado en una serie de asesinatos de gigolós. Rob Schneider protagoniza la secuela de Gigoló, comedia alocada y soez que ha sido su mayor éxito hasta el momento. El propio Schneider ha trabajado en el guión durante un año, con otros dos guionistas. Aunque parezca imposible, consigue ser más grosero que en la primera parte, abusando del humor racista, escatológico, políticamente incorrecto o sobre discapacidades (que no disminuciones) humanas.

2/10
Match Point

2005 | Match Point

Terrible y desesperanzada película de Woody Allen, y una muestra al tiempo de su enorme talento. Con aire ‘british’ –quién diría que éste es un film del neoyorquino, aun estando presentes sus temas de siempre– cuenta el ascenso social y caída moral de Chris, joven de extracción humilde que se codeó con la élite del tenis mundial, y que actualmente da clases de este deporte a gente pudiente. Esto le permite introducirse en el círculo de una familia inglesa de clase alta, e incluso integrarse en ella. El problema surge cuando se encapricha de la novia americana del hijo, aspirante a actriz sin futuro. El protagonista, rendido a su belleza, se deja llevar, pero manteniendo las apariencias. Estamos ante el mejor film de la nueva etapa ‘seria’ de Allen, aunque algún pasaje se estire sin necesidad. El reparto, como es norma, está sobresaliente. En su hábil narración, el director y guionista introduce un giro contundente, perfecta maniobra de un mago del cine, al convertir un drama sobre la infidelidad en planificación fría de un crimen: Chris pretende quitar de en medio a quien hasta entonces era objeto de goce, su amante, y que se ha convertido en estorbo para su ordenado mundo perfecto. Así llega el momento cerebral, a lo Raskolnikov de "Crimen y castigo", libro expresamente citado.

7/10

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