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Biografía

Ofelia Medina

Ofelia Medina

Ofelia Medina

Filmografía
Memoria de mis putas tristes

2012 | Memoria de mis putas tristes

No ha tenido suerte en el cine Gabriel García Márquez, cuyas grandes novelas suelen dar lugar a adaptaciones decepcionantes, como en los casos de El amor en los tiempos del cólera o Crónica de una muerte anunciada. Se salvan pocas, en todo caso El coronel no tiene quien le escriba, mientras que su trabajo más importante, "Cien años de soledad", sería casi imposible de llevar a la pantalla. Memoria de mis putas tristes adapta una novela tardía muy menor, por lo que al menos no cuenta con el lastre de que se vaya a comparar con un texto magistral. La acción de Memoria de mis putas tristes comienza en 1960, cuando un veterano periodista conocido como el Sabio decide regalarse para la noche de su 90 cumpleaños un encuentro sexual con una mujer virgen, que le proporciona Rosa Cabarcas, una anciana meretriz. Aunque finalmente se encuentra con la chica presuntamente dormida, y se limita a acostarse a su lado, el ya nonagenario comienza a obsesionarse con ella, por lo que concertará nuevos encuentros. Memoria de mis putas tristes levantó cierta polvareda cuando una periodista mexicana la acusó de fomentar la pederastia. Y aunque el máximo responsable del film, el desconocido pero muy activo realizador danés Henning Carlsen, ha negado que su intención sea fomentar tal aberración, y asegura que se trata únicamente de una película poética, no aparece en la cinta ningún elemento que sugiera una crítica contra la actitud de su protagonista, asiduo cliente de prostitutas, que acepta irse a la cama con una joven de la que en la ficción se albergan serias dudas sobre si tiene la edad legal para consentir relaciones sexuales. Se ha encargado del guión adaptado nada menos que Jean-Claude Carrière, conocido por sus colaboraciones con Luis Buñuel en títulos como El discreto encanto de la burguesía o Ese oscuro objeto del deseo, pero no logra darle interés a la historia, ni siquiera cuando un crimen dificulta las citas entre los protagonistas. Sus divagaciones en torno al paso del tiempo, y la dificultad para asumir la edad, apenas tienen entidad. Pero el peor lastre de Memoria de mis putas tristes reside en sus desastrosas interpretaciones, pues ni actores de solvencia demostrada como Emilio Echevarría (Amores perros) o Geraldine Chaplin (Doctor Zhivago) parecen haber sido dirigidos de ninguna forma, por lo que se limitan a gritarse entre sí, sin darle ningún matiz a sus frases. Se salva, sin que por ello logre levantar la cinta, la también 'buñuelesca' Ángela Molina, en una breve aparición.

2/10
Las buenas hierbas

2010 | Las buenas hierbas

Las buenas hierbas es un relato sobre la química del cerebro, la química de las plantas y de las emociones humanas. Da cuenta de los lazos invisibles que unen a los seres vivos con sus muertos; de la naturaleza que a todos nos envuelve -y a la que en última instancia pertenecemos. De los lazos que nos unen y las separaciones inevitables. De la herencia herbolaria mexicana y del conocimiento ancestral de ciertas plantas que ayudan a curar el alma.

I Love Miami

2007 | I Love Miami

Extraña coproducción hispano-mexicana y protagonizada por el español Juan Luis Galiardo. Tras un atentado en un Yate, el dictador Fidel Castro (Galiardo) es dado por muerto, aunque en realidad ha logrado malamente escapar en una balsa y recalar en Miami. Medio muerto de inanición y con la salud muy frágil, el dictador llega hasta un bar llamado El mojito, en donde le reciben con hospitalidad hasta que recupere la salud. La ópera prima de Alejandro González Padilla es una sorprendente historia, narrada en clave de parodia, sobre la supuesta transformación de Fidel Castro en... ¡balsero! Está claro que este planteamiento es original y divertido, y en el intento de humanizar a Castro se adivina, aunque sea sutilmente, algo que se dice en el film: que el odio y la venganza se revuelven hacia uno mismo, y que, aunque los hechos del pasado sean terribles, quizá hay que intentar comprenderlos. De todas maneras, esa visión del director no está reñida en el film, con una sólida crítica a Castro y su revolución. La película está rodada en un spanglish muy caribeño, a ratos pesado, y, por otro lado, se nota la inexperiencia en largometrajes de González Padilla (autor de videoclips): la cámara se mueve sin demasiado norte, el montaje es errático y la música arremete de modo simplista. Toda la película respira además un irremediable aire de serial muy barato, con personajes de telenovela. De cualquier forma, hay un esforzado trabajo de Galiardo, y también destacan el buen hacer de la veterana Ofelia Medina y la naturalidad de Adrian Alonso, el chaval de La leyenda del Zorro.

2/10
Voces inocentes

2004 | Voces inocentes

Durante doce años, entre 1980 y 1992, El Salvador estuvo sumido en una terrible y sangrienta guerra civil, que enfrentó a las tropas de las fuerzas armadas del ejército del gobierno y a los rebeldes comunistas del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional). El saldo del conflicto arrojó la escalofriante cifra de unos 75.000 muertos. Y, como siempre, gran parte de los damnificados fueron los más inocentes, familias pobres, mujeres sin recursos e hijos pequeños sin padre y sin futuro. La tragedia de aquellas gentes incluía el alistamiento de los hijos: cuando los niños cumplían doce años, eran arrancados materialmente de sus casas por las milicias gubernamentales, para ser adiestrados en el ejército y combatir en la selva contra los rebeldes. Una auténtica locura de inhumanidad e injusticia. Uno de esos niños fue Oscar Orlando Torres, que a sus once años veía cómo el terrible momento se acercaba, y hubo de sufrir lo indecible en su pequeño y miserable villorrio cuando su padre le abandonó y él se quedó con su madre y sus dos hermanos más pequeños. Ésta película cuenta su historia. Luis Mandoki recrea con crudo realismo los acontecimientos. La vida de Chava, mozalbete despierto, simpático y gracioso, es una aventura continua, donde la tragedia se mezcla con la inocencia, la alegría infantil y el descubrimiento del primer amor. Pero la muerte acecha en cualquier momento –ponen los pelos de punta las escenas de los tiroteos nocturnos– y el corazón de la madre ha de ser como pedernal si quiere sobrevivir. Hay muchos pasajes terribles, que encogen el corazón, y Mandoki, curtido en dramas con buena carga sentimental –Cuando un hombre ama a una mujer, Mensaje en una botella– sabe lo que hace y nunca se deja llevar por el exceso melodramático, como lo demuestran episodios como el de la radio, el trozo de vestido de la niña o el encuentro en la casa quemada de la selva. El film está rodado y montado con pericia; la escena del tiroteo en la plaza es ejemplar en este aspecto. Y entre el reparto sobresalen sin duda Leonor Varela, guapa actriz chilena a la que hemos visto en Blade II, quien compone un personaje materno realmente excelso, dolorosamente sufriente y entrañable; y, claro está, el extraordinario Carlos Padilla, un pequeñajo que es todo un descubrimiento, con una admirable capacidad para transmitir emociones con su negra mirada. Por otra parte, es innegable que historias como ésta contienen un trasfondo hondamente político. Y aunque es cierto que se trata de los acontecimientos vividos por el guionista, también por eso mismo la visión de los hechos está limitada bajo el prisma de la injusticia sufrida por él y sus paisanos. Y el mexicano Mandoki aprovecha la coyuntura y no pierde ocasión para apuntalar su perspectiva. Aquí los americanos son los culpables de todo –la escena del chicle es toda una declaración de intenciones– y la lucha de los oprimidos responde a una clara visión marxista de la lucha de clases, incluida la llamada a las armas por parte del sacerdote. Un sacerdote, es verdad, por otro lado ejemplar, pero… en fin. En películas de este tipo no resulta fácil enjuiciar muchas decisiones y situaciones vividas al límite, cuando las injusticias claman al cielo y ni siquiera un niño puede librarse de ser asesinado en nombre del gobierno. Y, por otra parte, también hay que hacer un esfuerzo por huir del debate superficial y el peligro de las simplificaciones.

6/10
Un muro de silencio

1992 | Un muro de silencio

Producción entre Argentina, México e Inglaterra que nos traslada a la dictadura de la Junta Militar del país gaucho que comenzó el 24 de marzo de 1976 cuando un golpe de Estado derrocó a la presidenta Isabel Perón. Un triunvirato militar, encabezado por Jorge Videla, ostentaría el poder durante años en una de las etapas más oscuras y represoras de la historia moderna. Las heridas nunca se cerrarán del todo, por los excesivos asesinatos y torturas de la población, así como por el perdón de los oficiales culpables mediante la polémica Ley de Punto y Final. Este sufrimiento es lo que tiene que rememorar Silvia (Ofelia Medina) cuando una cineasta británica (Vanessa Redgrave) se encuentra con ella en Buenos Aires para rodar una película basada en sus experiencias. A través de flashbacks vamos conociendo cómo Silvia esconde un gran secreto en su pasado.Una de las últimas películas de Lautaro Murúa (1926- 1995), uno de los grandes actores argentinos, que tuvo que exiliarse durante dicha dictadura siendo conocido en España por títulos como La muchacha de las bragas de oro (1980).

6/10
El hombre de los hongos

1976 | El hombre de los hongos

Curiosa aunque fallida parábola sobre el racismo, en que una familia adinerada, rica en tierras, encuentra en la selva a un niño indígena, y lo adopta entregándolo a las hijas a modo de juguete. Se produce entonces una tensión entre las diferencias sociales y culturales, y el atractivo sexual.

4/10

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