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Biografía

Sara Forestier

Sara Forestier

33 años

Sara Forestier

Nació el 04 de Octubre de 1986 en Francia
Filmografía
Oh, mercy!

2019 | Roubaix, une lumière

Primaire

2016 | Primaire

La cabeza alta

2015 | La tête haute

Dunquerque, Francia. Desde los seis años Malony Ferrandot ha estado entrando y saliendo de los juzgados de menores, debido a una deficiente atención familiar, y a su mal comportamiento: ataques de ira, ausencias de la escuela, robos de coches... La juez que le trata desde hace años no encuentra un resquicio por donde ayudar al irascible joven, que a sus quince años lleva camino de convertirse en un delincuente peligroso. Prosigue la directora francesa Emmanuelle Bercot con sus historias relativas a los problemas derivados de la infancia y adolescencia tras el guión de Polisse y sus películas Clément y la más reciente El viaje de Bettie, sobre las relaciones entre una abuela y su nieto. En La cabeza alta ha vuelto a contar con el trabajo de Catherine Deneuve, esta vez en la piel de la jueza de menores que ha de lidiar con la vida del protagonista. Éste se erige como absoluto centro de la historia desde el primer plano, con esa inicial conversación fuera de campo mientras el encuadre permanece fijo en el rostro del pequeño. Procedente de una familia desestructurada, con padre ausente y madre irresponsable y descuidada, el joven ha vivido sin la más mínima disciplina, esclavo de sus vaivenes y caprichos, incapaz de querer a nadie, con absoluta despreocupación por las consecuencias de sus actos. El guión de la propia Bercot no esconde las causas que han hecho de Malony un joven huraño, hiperactivo, violento y difícil de soportar, pero centra el hilo narrativo en el encomiable empeño de la juez y de los servicios sociales por “salvar” a ese joven de sí mismo. Una y otra vez se darán con la misma piedra, pero no cejarán en el empeño. La película puede hacerse algo reiterativa y lineal en este sentido, aunque la trama siempre ofrece puntos de interés que irán haciendo evolucionar al joven: la relación con su tutor, su interés por la joven Tess, la preocupación por su hermano pequeño. Esas aperturas a los demás (algo que irá aprendiendo con enorme dificultad) serán pasos necesarios para aprender a querer, a aceptarse, a asumir sus responsabilidades, a sentirse parte de la sociedad. Justo es reconocer el trabajo del joven debutante Rod Paradot, que aguanta el tipo magníficamente y resulta tremendamente creíble en sus accesos violentos, en su crispación interna. Le acompañan con oficio la citada Deneuve y el actor Benoît Magimel (Pequeñas mentiras sin importancia), que interpreta al sufrido tutor.

6/10
El amor es un crimen perfecto

2013 | L'amour est un crime parfait

Marc es un profesor de literatura en una universidad en el idílico marco de los Alpes suizos nevados. Admirado por los alumnos, lo es sobre todo por ellas, pues don juan impenitente, fácilmente acaban compartiendo catre. La desaparición de Annie, alumna de Marc con la que tenía una relación, produce la lógica inquietud en la comunidad educativa: La policía investiga a la par que aparece en escena Anne, la madrastra de Annie, por la que Marc siente enseguida una irremediable atracción, algo que no es bien visto por los superiores del profesor, ni por su hermana, con la que vive. Quizá el mayor mérito de los hermanos Arnaud Larrieu y Jean-Marie Larrieu en su adaptación de la novela "Incidences" de Philippe Djian consiste en aunar razonablemente thriller –el "polar" francés– con comedia negra, manteniendo razonablemente el interés, por cierta ambigüedad acerca de la culpabilidad o inocencia de Marc, intensificada por sus lapsus de memoria. Aunque algo reiterativo en los ejes por los que avanza la acción –la jovencita que tira los tejos a Marc, la madurita que ronda, la hermana celosa y la policía que investiga–, el film destaca por su atmósfera de suspense y un reparto acertado.

5/10
Los nombres del amor

2011 | Le nom des gens

Segundo trabajo del realizador francés Michel Leclerc, autor también de la desconocida J'invente rien, con la que tiene en común su pertenencia al género cómico. Los nombres del amor obtuvo dos premios César, al guión original y a la mejor actriz (Sara Forestier). Arthur Martin, solterón gris que trabaja para el gobierno en control de epidemias animales, acude a un programa radiofónico para advertir de los riesgos de la gripe aviar, pero Baya Benmahmoud, joven y exaltada activista de izquierdas, irrumpe en el estudio para acusarle de ocultar información. Martin volverá a encontrarse casualmente en el colegio electoral con Baya, por la que empezará a sentirse atraído a pesar de que resulta ser una mujer muy particular, que se acuesta con políticos de derechas para tratar de reconvertirles al izquierdismo. Los nombres del amor es la enésima repetición del esquema de La fiera de mi niña (hombre ordenado pero aburrido conoce a loca que le trae multitud de quebraderos de cabeza pero también le enseñará a disfrutar de la vida), tiene un tono que pretende imitar al Woody Allen de Annie Hall, con sus chistes sobre judíos incluidos. El arranque de Los nombres del amor promete por sus críticas a la corrección política y al cinismo de muchos que se llaman a sí mismo solidarios. Pronto se diluye al recurrir en exceso al humor chabacano y naif, por su excesivo localismo, y por algunas secuencias que le restan toda la credibilidad, como aquélla en la que a la protagonista se le olvida ponerse la ropa para salir a la calle. Dejando de lado el abusivo exhibicionismo que de ella se realiza en la cinta, es cierto que la actriz principal, Sara Forestier, se merece el máximo galardón del cine francés por su desparpajo, mientras que su compañero en la pantalla, Jacques Gamblin, resulta un tanto acartonado. Se salvan también algunos gags y diálogos con gracia.

4/10
Gainsbourg (Vida de un héroe)

2010 | Gainsbourg (Vie héroïque)

Biopic inclasificable del célebre cantante francés Serge Gainsbourg. Joann Sfar dirige su propio guión, basado en su novela gráfica, de extraños tintes surrealistas que tal vez hagan las delicias de los admiradores entregados de antemano, pero que para un público corriente resulta sencillamente cargante. No ayuda además el metraje excesivo, que supera ampliamente las dos horas. El film sigue a Lucien Ginsburg –el auténtico nombre del artista– desde su niñez, en los años de la Francia ocupada por los nazis, a su éxito como cantautor, mostrando entre medias su intentona fallida de ser pintor, sus múltiples relaciones sentimentales, la estrecha relación con su familia judía... Así dicho, suena a drama biográfico convencional, pero la aportación de Sfarr es mostrar casi todo el tiempo al protagonista acompañado por su otro yo, “la gueule” o “la jeta”, que vendría a ser su subconsciente, que le invita a la desinhibición y el desenfreno. Este otro yo es una especie de monstruo repulsivo, que parece recién sacado de El laberinto del fauno, y que la verdad, aparte de dar pie a extrañas escenas oníricas, poco aporta argumentalmente, o como simple subtexto. Hay que reconocer a Sfarr el mérito de abarcar gran parte de la trayectoria de Gainsbourg, sin que haya una irritante sensación de detallismo y acumulación de datos. Y el actor que lo encarna de adulto, Eric Elmosnino, aguanta el tipo. Pero el precio es un ritmo premioso, una mirada superficial a las aventuras amorosas –imposible saber si en Gainsbourg, Brigitte Bardot, Juliette Gréco y Jane Birkin, hay amor, o puro entretenimiento, y poca hondura vemos en el tratamiento de la paternidad del protagonista...–, la cosa sabe a poco. Hay poco espacio para la emoción genuina, aunque la trama esté salpicada con inteligencia por los temas musicales del artista.

4/10
Las malas hierbas

2009 | Les herbes folles

A Marguérite Muir le roban el bolso. George Palet encuentra su cartera en el parking de un centro comercial. Y se desata un deseo irracional en este cincuentón casado y sabelotodo por conocer a esa mujer de su misma edad, que tiene un carnet de piloto privado. Así que a pesar de entregar su hallazgo en la comisaría, comienzan las llamadas telefónicas de uno y otra, una serie de encuentros y desencuentros, el anhelo de la aventura.En vísperas de cumplir noventa años, el francés Alain Resnais demuestra ser un maestro del cine. Sólo alguien de su categoría es capaz de tomar esta trama ligera y caprichosa, como una mágica composición musical, y entregar un maravilloso film, divertimento que al tiempo sienta cátedra sobre el estado anímico de tantos, cansados de su aburrida vida, no en balde llega a decir en un momento el protagonista “Estoy cansado de esta mierda de vida”.El director adapta con excelente pulso una novela de Christian Gailly y la dota de una maravillosa musicalidad, maneja perfectamente una fotografía muy luminosa y quemada. E igual se atreve a usar profusamente la voz en off de un narrador y distintos personajes, que a jugar a la intriga de quién es quién, y a las dudas de hasta qué punto es todo una fantasía, a hacer una declaración de amor por la lectura y el cine, o a usar la aventura de volar como metáfora de un utópico estado de dicha absoluta. Otro símbolo potente son las hierbas, más locas que malas –la precisión corresponde al título original–, que se empeñan en crecer de modo sorprendente en el asfalto.En Las malas hierbas hay toda una serie de decisiones estéticas brillantes –no mostrar el rostro de Marguérite en los primeros minutos de cinta en que compra zapatos y le roban, la visita de los policías con sus preguntas a George reverberando con un eco que parece no tener fin...–, riesgos que se puede permitir quien tiene un perfecto dominio de la narración fílmica. Los actores, y de modo especial André Dussollier y Sabine Azéma, apoyan a la perfección la motivación de unos personajes que, según el director, “despliegan una vitalidad increíble en lo que puede considerarse una carrera hacia el error”.

7/10
El perfume

2006 | Perfume: The Story of a Murderer

Adaptación del célebre best-seller de Patrick Süskind. El film, ambientado en la Francia del siglo XVIII, comienza con la inminente ejecución de Jean-Baptiste Grenouille. Se inicia entonces un largo flash-back donde la voz de un narrador (John Hurt en la versión original) nos pone en antecedentes. Jean-Baptiste es un ser excepcional por su asombroso sentido del olfato, que le permite detectar e identificar los olores que desprenden todas las cosas. Tras una vida de penalidades –nació bajo el tenderete de un pescadero–, ingresa en el mundo de la confección de perfumes. Pero anda tras la idea de atrapar el olor que le parece más extraordinario de todos: el de las mujeres. Y con tal propósito se convierte en un asesino de féminas, de las que pretende extraer sus esencias olorosas. La trama suena a disparatada, y es disparatada. La excusa de que estamos ante un cuento o parábola no parece válida, y comparar los olores con el alma, pues vaya, que no cuela. El mérito de Tom Tykwer –y antes de Süskind, se supone– es vestir su “desnudez”. Así que, un poquito de alimentar el morbo por aquí, otro despliegue apabullante de producción por acá, un algo más de cinismo y humorada negra con la muerte accidental de los jefes de Jean-Baptiste más allá, permiten ocultar lo que no deja de ser una película de personajes desalmados, esto es, sin alma. Estamos ante un truculento guiñol con muñecos de trapo, donde sólo la aceptación ciega de la premisa argumental permite entregarse al juego del suspense, cuántas mujeres matará este hombre antes de que le detengan, y si el balance incluirá a la más guapa. En cuanto a lo que ocurre una vez termina el flash-back… sin comentarios. Es de imaginar que conviene no desvelar la sorpresa. Pues sólo lo aparatoso y obsceno de ésta tapa (es un decir), y no del todo, lo ridículo de la misma.

5/10
Algunos días en septiembre

2006 | Quelques jours en septembre

Septiembre de 2001. Elliott es un hombre de la CIA que desea encontrarse en París con sus dos hijos -una chica a la que abandonó cuando era niña, y un hijo adoptivo, fruto de su segundo matrimonio- y para ello contacta con su antigua socia, Irene. Ésta localiza a los jóvenes, pero la reunión no puede llevarse a cabo, pues entra en liza un asesino que espera el momento de eliminar a Elliott. Entretanto, un poderoso grupo económico ha recibido información privilegiada por parte de Elliott, según la cual el mercado económico de Estados Unidos va a experimentar un enorme receso en los próximos meses. Durante algunos días tendrá lugar una tensa espera, hasta que la reunión familiar pueda tener lugar en Venecia. Peculiar acercamiento al mundo de los espías internacionales y los trasiegos políticos, con implicaciones de fondo en la tragedia del 11-S. Se trata del debut como director del guionista argentino, afincado en Francia, Santiago Amigorena. El film se ve con interés, aunque hay fases de estancamiento y el tono es ciertamente ambiguo: uno no acaba de dilucidar si se trata de un drama de personajes (casi todo el film es la espera de los tres protagonistas: conversaciones, cenas, comidas, etc.) o un thriller de acción (el psicópata asesino ronda por allí constantemente, dejando muertes colaterales a su paso). Amigorena no esconde su particular interpretación del atentado del World Trade Center, con las implicaciones políticas y económicas que uno puede imaginar, donde se desdibujan las fronteras entre 'buenos' y 'malos'. Pero todo es demasiado frío y borroso, 'pequeño' quizá, excesivamente sugerido. Lo mejor es el retrato de personajes que ofrece Amigorena, desde la socia Irene (grande Binoche), pasando por los jóvenes hijos (fantásticos Sara Forestier y el debutante Tom Riley), hasta llegar al Elliott encarnado por Nick Nolte, quien en su única escena en pantalla es capaz de aportar a toda la trama una intensidad poco común. Chirría un poco, en cambio, el personaje de Turturro, cuya locura se antoja muy pasada de rosca.

5/10
¿Cuánto me amas?

2005 | Combien tu m'aimes?

Un tipo de aspecto gris llega a un bar de alterne asegurando que tiene un billete de lotería premiado. François se encapricha de Daniela, una hermosa prostituta, y hace un pacto para que viva una temporadita con él, a cambio de un buen pellizco de dinero. Ella pronto descubre que su benefactor tiene una enfermedad del corazón, y él acabará sumergido en el sórdido mundo de la noche parisina.   Bertrand Blier compone un film inclasificable, que alguien de lengua bífida podría tildar de desparrame mental, o de surrealismo delirante, según lo mire. Los actores, empezando por la morenaza Monica Bellucci, y siguiendo por el grandote  Gérard Depardieu o el desconcertado y desconcertante  Bernard Campan, son como muñecos de este peculiar guiñol.

3/10
La escurridiza o cómo esquivar el amor

2003 | L'esquive

En un barrio del extrarradio parisino, Krimo, un muchacho magrebí se enamora de Lydia, una atractiva joven que ensaya Juegos de amor y fortuna, una obra de Marivaux, para la fiesta de fin de curso. Pero Krimo teme hacer el ridículo si le declara a Lydia su amor. Acaba convenciendo a un amigo para que le ceda en la obra el papel de Arlequín, que tiene muchos diálogos amorosos con el personaje de Lydia. El director Abdellatif Kechiche aprovecha el escaso presupuesto de esta fresca descripción de los jóvenes emigrantes franceses, rodada con actores no profesionales y cámara digital. Fue un gran éxito en Francia, y ganó el Cesar a la mejor película.

6/10

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