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Biografía

Don Cheadle

Don Cheadle

55 años

Don Cheadle

Nació el 29 de Noviembre de 1964 en Kansas City, Missouri, EE.UU.

Tiene Don

13 Marzo 2008

Que Don Cheadle es un buen actor queda fuera de duda, y que para serlo no hay que pertenecer al selecto grupo de estrellas hollywoodienses, también. De hecho, es uno de esos intérpretes cuya cara suena, pero que no todo el mundo sabe identificar.

Don Cheadle lleva la interpretación en las venas, como él mismo afirma cuando explica que lleva actuando desde que tenía 10 años. “Entonces jugaba a ser distintas personas, y hoy, más de 30 años después, sigue siendo igual de excitante para mí que cuando era un chaval”. Por aquellos tiempos ya se tomaba muy en serio lo de actuar, y recuerda con cariño su papel de “la rata Templeton en ‘La telaraña de Carlota’ cuando estaba en quinto grado”. Entonces el pequeño Cheadle vivía en Colorado, a pesar de que había nacido el 29 de noviembre de 1964 en Kansas City.

Su debut en cine fue en la comedia Loca academia de conductores (1985), donde fue secundario. A partir de ese momento compaginó sus trabajos en cine y televisión. Fueron años donde predominaron papeles secundarios que le llevaron a participar en películas de diverso género, como la bélica La colina de la hamburguesa (1987), la cinta de acción Colors (Colores de guerra) (1988), que protagonizaron Dennis Hopper, Sean Penn y Robert Duvall, el título de cine negro El demonio vestido de azul (1995) que protagonizó Denzel Washington, o la comedia dramática de corte político Bulworth (1998), de Warren Beatty. Corría el año 1998 cuando hizo su primera colaboración con Steven Soderbergh en Un romance muy peligroso (1998). El director volvió a contar con él para títulos de más envergadura como Traffic (2000), o la exitosa trilogía de Ocean’s.

Su primer papel protagonista fue en el drama carcelario Lección antes de morir (1999). Algo anecdótico, pues Cheadle continuó con su rutina de personajes secundarios en títulos como Misión a Marte (2000) de Brian De Palma, Fail Safe (2000) de Stephen Frears, o Family Man (2000), donde fue un simpático ángel guardián que da un giro de 180º a la vida de Nicolas Cage. Su calidad como actor quedó perfectamente demostrada en la oscarizada Crash (2004), donde fue un policía en el drama coral sobre la incomunicación humana. Poco después llegó la excepción que confirma la norma, y Cheadle volvió a ser protagonista en Hotel Rwanda (2004). Esta excepción de dimensiones excepcionales le sirvió para ganar una nominación al Oscar. Su interpretación del personaje real Paul Rusesabagina en la dura película sobre el genocidio de Ruanda sobrecogió al público. A partir de este punto de inflexión, Cheadle continuó con los secundarios, pero los papeles protagonistas comenzaron a llegar con más frecuencia. En el drama En algún lugar de la memoria (2007) compartió cartel con Adam Sandler, volviendo a demostrar que lo de actuar es la profesión para la que ha nacido. Si bueno fue su personaje en esta cinta, no lo ha sido menos el de Talk to Me (2007). Para la ocasión se ha vuelto a meter en el pellejo de un personaje real, el ex convicto Petey Greeney, que se convirtió en estrella de la radio en los sesenta. Cheadle está encantado con este papel, pues es el de una persona comprometida con diversas causas, algo que él también comparte. Así, en la actualidad, es uno de los personajes públicos que más está luchando para solucionar la situación de Darfur (Sudán).

Cheadle comparte su labor humanitaria con su faceta de padre. Tiene dos hijas fruto de su relación con la también actriz Bridgid Coulter, a quien conoció mientras rodaban Rosewood (1997). Estas ocupaciones encajan en el puzzle que culmina con la interpretación. Acaba de rodar junto a Guy Pearce la historia de espías Traitor, y en la actualidad participa como secundario en la comedia familiar Hotel for Dogs. En cuanto al futuro más cercano, tiene previsto encarnar al personaje real Toussaint Louverture, líder de la revolución haitiana del siglo XVIII, en Toussaint.

Filmografía
Vengadores: Endgame

2019 | Avengers: Endgame

Vengadores: Infinity War tuvo el acierto de concluir con un álgido final que dejaba al espectador compungido y con el corazón en un puño, al observar cómo Thanos lograba reunir las seis gemas del poder, que colocadas en su guantelete y con un chasquido de dedos daba lugar a una tragedia de proporciones planetarias, la desaparición de la mitad de la población de la Tierra, entre ellos algunos de los más queridos superhéroes. El shock era comparable al que recorre de cabo a rabo la impactante serie The Leftovers: no querías creer que aquello pudiera ser verdad. Tras un arranque en que se nos aclara el destino dudoso de algunos de los Vengadores, y la inestimable nueva ayuda de la Capitana Marvel, pasan cinco años en que cada uno ha sobrellevado el gran drama a su manera. Hay quien ha logrado rehacer su vida, más o menos, otros ejercen de vigilantes superhéroes venidos a menos, y hasta uno se pasa todo el tiempo bebiendo cerveza y vegetando, viendo series en la tele (no, no se dice que sean las de Netflix, competencia de la inminente Disney+). El inesperado regreso de Ant-Man, retenido en una trampa cuántica –no era consciente del tiempo transcurrido, para él sólo han sido cinco horas–, deviene en catalizador de un plan que básicamente consiste en viajar en el tiempo, a distintos momentos en que los Vengadores puedan recuperar las seis gemas y así, cambiado el pasado, cambiará el futuro. Aunque hay que andarse con mucho ojo, para no revolver mucho el tiempo y dar pie a peligrosas paradojas temporales, y persuadir a unos y a otros para que vuelvan a formar un equipo. Los hermanos Anthony y Joe Russo vuelven a demostrar que se mueven como peces en el agua en el Universo Marvel, sus cuatro películas –dos del Capitán América, dos de los Vengadores– son de lo mejorcito que ha dado el subgénero de superhéroes. Aquí saben jugar con varias bazas de modo inteligente, sacando todo el partido a las tres horas de metraje. Funciona bien la nostalgia, el sentimiento agridulce por muertes, desapariciones, ausencias, el mantra de “pasar página” que no acaba de funcionar, ni siquiera para el optimista Capitán América; y hay acierto en el modo en que se idea cómo cada uno encara su vida tras la tragedia, y el subrayado de la importancia de trabajar en equipo, no estamos solos. El mecanismo que se idea para arreglar las cosas, viajar en el tiempo, no es el colmo de la originalidad, pero precisamente hasta se hace chanza con ello, incluso con citas de películas, la punta del iceberg de los momentos humorísticos que recorren el film, y que saben asomar cuando toca drama, heroísmo y sacrificio, sin que suenen absurdos o forzados, están perfectamente calzados. Y a partir de los viajes al pasado, se desarrollan varias subtramas, que dan cancha a los personajes, los lazos se estrechan, se sabe limar asperezas, aprender a confiar, etcétera, quizá en este film, frente a su precedente, hay menos sensación de que algunos personajes se limitan simplemente a aparecer (aunque, no nos engañemos, algún caso hay de éstos). Casi al estilo de El Señor de los Anillos, hay espacio para la épica de una gran batalla, y momentos de homenaje y reconocimiento a quien ha sabido dar la vida por el resto. Funciona bien el clímax de auténtica reunión de todos, o casi, y se dejan bien asentado que determinadas acciones y decisiones, aunque cuesten, son las que hacen que la vida valga verdaderamente la pena. El reparto multiestelar está muy bien, unas pocas pinceladas bastan para perfilar sus personales y colectivas encrucijadas, y el modo en que las afrontan; quizá sobresalen, porque tienen más espacio, Robert Downey Jr., Chris Evans, Scarlett Johansson, Liam Hemsworth, Karen Gillan, Paul Rudd y Jeremy Renner.

7/10
Capitán América: Civil War

2016 | Captain America: Civil War

Siguen las aventuras de los superhéroes Marvel, y la nueva entrega se presenta bajo el paraguas “Capitán América”, aunque igualmente podía encuadrarse como una película de “Los Vengadores”, tanto monta, monta tanto. Porque si nos apuran, este film seguramente es el que más superhéroes concentra por metro de película, en reñida competición con cualquier otro film de los mutantes X-Men. Y de hecho, lo que nos cuenta el film, acontece cronológicamente tras lo narrado en Los Vengadores: La era de Ultrón. En una de sus valerosas acciones para ayudar a la humanidad, se van a producir daños colaterales en un país africano, un edificio se viene abajo, y hay muchas víctimas inocentes. Los gobernantes de todo el mundo, empezando por el Secretario de Estado de EE.UU., consideran que los superhéroes no deberían actuar a su aire, sino bajo el mandato de Naciones Unidas y bajo circunstancias muy específicas. Pero no todos están de acuerdo con esta visión de las cosas, consideran que a veces hay que actuar rápido, y no da tiempo a reuniones y demás zarandajas. De modo que se va a producir una escisión entre los Vengadores, y la composición de los bandos de lo que podría derivar en guerra civil resulta bastante sorprendente: pues son partidarios de firmar el protocolo de la ONU algunos de los que les gusta ir por libre, como Iron Man y la Viuda Negra, mientras que por ejemplo un soldado como el Capitán América, que debería estar acostumbrado a obedecer sin cuestionar las órdenes, no lo tiene tan claro. Detrás de Capitán América: Civil War se encuentra el equipo que entregó uno de los mejores filmes de superhéroes producidos por Disney, Capitán América: Soldado de invierno. En efecto, vuelven a dirigir los hermanos Anthony y Joe Russo, y repiten los guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, responsables de la saga Las Crónicas de Narnia, y se nota que el equipo está bien conjuntado, el libreto es sólido, y explota bien las novedades de la trama: las bofetadas entre distintos superhéroes, un divertidísimo Spider-Man adolescente, y la idea ya comentada de las bondades y desventajas de someterse a un mecanismo de control externo, en vez de actuar según un parecer individualista que puede ser muy interesante, pero puede tener efectos imprevistos. El film da lo que promete, diversión a tutiplén, con buenos efectos especiales. Y ello con una trama coherente, que respeta al espectador, y que hará las delicias de los fans, y de los menos conocedores, pero que también gustan de los filmes adrenalíticos vistosos y espectaculares. El reparto, repleto de caras conocidas, cumple con unos personajes resultones con sus rasgos básicos, pero que los hacen reconocibles.

7/10
Vengadores. La era de Ultrón

2015 | Avengers: Age of Ultron

Reunir a un grupo de superhéroes de cómic (Iron Man, Thor, Capitán América, Viuda Negra, Hulk, Ojo de Halcón) interpretados por actores carismáticos (Robert Downey Jr., Chris Hemsworth, Chris Evans, Mark Ruffalo, Scarlett Johansson, Jeremy Renner), que sumando fuerzas como Los Vengadores lograban enfrentarse con éxito a tremendas amenazas de dimensión planetaria y más allá, se reveló como jugada cinematográfica perfecta, la película Marvel Los Vengadores arrasó en taquilla, a la trama mínima para la espectacular acción se sumaba un tejido de relaciones entre superhéroes, con sus pequeños dramas personales y las necesarias dosis de humor. Ahora nuevamente Joss Whedon, director y guionista, insiste en la idea, que sigue siendo resultona, aunque menos novedosa. Una misión del grupo de superhéroes para encontrar cierto cetro que retiene la archienemiga organización Hydra, lleva a un viejo programa de armamentos desarrollado por Tony Stark, y a las terribles amenazas del malvado Ultrón y sus planes para soldados "mejorados", a partir de logros en el campo biológico de tejidos humanos, y donde también tienen cierta importancia cierto par de gemelos milagrosos, Quicksilver y Bruja Escarlata. Todo esto es desarrollado narrativamente con ritmo vertiginoso, entregando escenas de acción visualmente asombrosas, con el listón del "más difícil todavía", típico del espectáculo circense, cada vez en posición superior, la destrucción de edificios y ciudades enteras de una república de Europa del Este, resulta muy llamativa. Al tiempo se desarrollan un poco más los personajes, con ese amor imposible a lo Bella y Bestia que apuntan Viuda y Hulk, más el remanso de paz hogareño de Ojo de Halcón, y los hechizos de la gemela que despiertan diversos fantasmas de nuestros superhéroes. La película es un castillo de fuegos artificiales que disfrutarán sobre todo los más entregados a la causa Marvel. Muy entretenida y espectacular, también cabe decir que es algo más apabullante y confusa que su predecesora, por no decir, sencillamente, cansina. Por fortuna no faltan cierto golpes humorísticos, ese martillo de Thor que arrancará la sonrisa incluso del espectador más estólido.

6/10
Miles Ahead

2015 | Miles Ahead

Acercamiento cinematográfico a la controvertida figura del trompetista Miles Davis (1926-1991), uno de los grandes músicos de jazz de todos los tiempos. Don Cheadle persiguió este proyecto durante años, hasta convertirlo en una apuesta muy personal, de modo que el actor de Kansas City produce, escribe, dirige y protagoniza este retrato decididamente incompleto, algo gamberro y poco amable de quien fue un músico genial y una persona difícil, poco accesible. Desde luego ha echado el resto en su meritoria interpretación, con esa voz de cazalla tan característica de Miles. Para trazar su argumento, Cheadle se fija en un crítico periodo de tiempo en el que Miles Davis desapareció de la escena musical durante cinco años, más o menos entre 1975-1980. Fueron tiempos con problemas de drogas, de creatividad, de afectividad, e incluso sufrió algunos delirios que hicieron peligrar su futuro. Cheadle toma como punto de partida de Miles Ahead la supuesta entrevista del jazzmen con un redactor de The Rolling Stone (excelente Ewan McGregor), lo que da lugar a una serie de recuerdos que acaban por componer una punteado tapiz de episodios biográficos –musicales, afectivos, personales– que no pretenden agotar la figura del carismático protagonista, ni siquiera hacer un recorrido por su música o sus creaciones, sino más bien ofrecer flashes de su vida e imaginar sucesos ubicados en ese periodo en blanco del trompetista, en donde los desórdenes de su vida, su ausencia de amistades, su falta de tacto con las discográficas, su temperamento a veces violento y desagradable, dan buena muestra de la complicada personalidad de Davis. Especialmente se centra en dos cuestiones, la relación amorosa con quien fue el gran amor de su vida, la bailarina Frances Taylor, y la desenfrenada búsqueda de una grabación que ha sido robada por el jefe de una discográfica. Estas dos líneas vertebrales no están del todo equilibradas: mientras que los recuerdos con Taylor ofrecen una visión biográfica más estándar y realista, la alocada aventura por recuperar su grabación aporta un punto de vista cómico y delirante, una acción habitualmente nocturna acrecentada por los sonidos electrónicos del jazz fusión. El film es entretenido, pero también puede resultar desconcertante debido a su contenido inventado y algo episódico, por lo que quizá decepcione un poco a quienes no sean fans del protagonista. Y aunque la música de Miles suena continuamente en la película, no se hace lo que se dice un recorrido siquiera mínimo por lo que significó su carrera. Especialmente hay referencias y suenan acordes continuos de dos de sus discos más emblemáticos, "Kind of Blue" y "Sketches of Spain", además del leitmotiv amoroso de "Someday My Prince Will Come", o del LP que da título al film, "Miles Ahead", éste último quizá como un recordatorio de que la música de Miles Davis aún avanza y sigue generando sentimientos a varias generaciones. Don Cheadle deja clara su postura cuando cierra la película dejado en blanco la fecha de muerte del trompetista. Para él y para tantos otros Miles sigue vivo.

6/10
Iron Man 3

2013 | Iron Man 3

En esta ocasión, Tony Stark recibe la visita de Maya Hansen, una mujer de su pasado, brillante científica que quiere advertirle del llamado Virus Extremis, que en las manos equivocadas pondrá en apuros al frívolo millonario. Éste ha desarrollado diversas armaduras con las que protegerse, y cuenta con la ayuda de su mejor amigo, el coronel Rhodey, capaz de manejarlas con la misma pericia que él, y de Pepper Potts, su novia. Mientras tanto, un siniestro villano conocido como El Mandarín perpetra terribles atentados. Aunque Jon Favreau, director de las dos primeras entregas de Iron Man, estaba dispuesto a encargase en un primer momento de la tercera, decidió renunciar a la silla teóricamente por disconformidad con la decisión de unir la franquicia con Marvel Los Vengadores. También se dice que pedía demasiado dinero, por lo que decidieron sustituirle. En cualquier caso, Favreau se ha quedado como productor ejecutivo, y como actor secundario retomando el papel del guardaespaldas Happy Hogan. Le pasa el testigo nada menos que a Shane Black, toda una leyenda entre los guionistas del cine de acción, por sus influyentes libretos al servicio del productor Joel Silver, sobre todo la saga de Arma letal. Supone su segundo trabajo como realizador tras Kiss Kiss, Bang Bang, también protagonizada por Robert Downey Jr., que muy posiblemente habrá tenido algo que ver en su fichaje. Fiel a su estilo, Black se limita a enlazar secuencias de acción, con numerosos toques de humor tendente al surrealismo. Ha seguido el sendero trazado por Favreau, lo que significa efectos especiales cuidadísimos a mansalva. Esto propicia –como era de esperar– diversas secuencias de enorme espectacularidad, como un rescate aéreo colectivo, el ataque de las armaduras, el atentado contra la mansión del protagonista, los villanos aparentemente humanos normales que parecen quemarse por dentro, etc. En Iron Man 3 los actores están todos en su papel, pues Robert Downey Jr., Gwyneth Paltrow y Don Cheadle parecen conocerse a sus personajes al dedillo, mientras que aportan aires nuevos los recién llegados Rebecca Hall (la científica), Guy Pearce en un registro de antagonista sin escrúpulos y sobre todo un Ben Kingsley que aporta cierta gracia a su personaje. ¿Se echa de menos algo de fondo en la película? Más allá de la típica advertencia pro buen uso de la tecnología, poco hay detrás de las imágenes de Iron Man 3, por lo que gran parte del público que no busque efectos a mansalva se puede sentir un tanto desplazado. Lo mejor, todas las referencias a la muy superior Marvel Los Vengadores, como el niño seguidor del grupo, y una secuencia de propina también relacionada con aquel film que se hace esperar tras unos títulos de crédito interminables.

5/10
El vuelo

2012 | Flight

Después de pasar una noche casi en blanco, bebiendo, consumiendo drogas y practicando sexo con una compañera azafata, Whip, piloto, se dispone a ponerse al mando de su avión en un vuelo hasta Atlanta que ha hecho mil veces. El aparato sufrirá graves problemas una vez en el aire, y sólo la pericia de Whip logra un aterrizaje casi milagroso. Pero detrás quedan seis víctimas mortales, y el inevitable litigio en los tribunales para dirimir responsabilidades económicas. Aunque lo más serio es un posible horizonte penal para Whip, por pilotar bajo la influencia de sustancias tóxicas. Tras insistir tres veces seguidas –Polar Express, Beowulf, Cuento de Navidad– con películas rodas con actores y luego, con el método de movimiento y captura, convertidas en singulares cintas de animación, se diría que Robert Zemeckis se ha cansado de explorar esta vía de creación artística –menos mal, tampoco aporta gran cosa– y vuelve con El vuelo a una historia “normal” de tintes dramáticos, más en la línea de Náufrago. Para ello maneja un libreto de John Gatins (Acero puro, Coach Carter) que ha sido nominado al Oscar. El vuelo planea, si nos permite el juego de palabras, con una idea muy sugerente, y plasmada con una expresión en inglés intraducible con la fuerza del original. El abogado de Whip trata de que el comité investigador considere que la situación a la que se enfrentó el piloto fue “de fuerza mayor”, en inglés “Act of God”, o sea, que no cabía hacer otra cosa que lo que hizo Whip, y el resto de lo que ocurriera, correspondía a Dios decidirlo. Y en efecto, la cuestión de la fe –o la falta de ella– del protagonista, es esencial y recurrente en la trama, también con abundante subtexto, como el lugar donde se estrella el avión, al lado de una iglesia y un río donde realizan bautismos los baptistas. Y el film no es otra cosa que el retrato de un hombre sin rumbo y en caída libre –como su avión durante el accidente, ya que a sus adicciones Whip suma una familia rota, está divorciado y su hijo adolescente no quiere saber nada de él–, al que lo acaecido podría hacerle remontar el vuelo. Y múltiples señales –maravillosa la escena en el rellano de una escalera de él con una heroinómana y un enfermo de cáncer terminal– le recuerdan constantemente la misteriosa acción de Dios en el devenir de los hombres. Con El vuelo no estamos ante un film complaciente, abundan los momentos desgarrados. Whip está solo con su alcoholismo, no quiere ayuda de nadie. Desearía cambiar, más tras el accidente, pero hacerlo no resulta tan sencillo. Y la trama se enriquece con su relación –“la extraña pareja”, podríamos decir– con la adicta a las drogas, otra invitación a cambiar de rumbo. En cambio, aunque sea con el deseo de pintar en tres trazos la desastrosa vida del protagonista, a la gráfica escena de arranque le falta elegancia y sutileza. Zemeckis lleva muy bien el guión de El vuelo en líneas generales, y Denzel Washington es columna vertebral indispensable para sostener lo que se nos va contando, dicho sea sin demérito del ajustado reparto, donde destacan Kelly Reilly, Melissa Leo, Bruce Greenwood y Don Cheadle. Su trabajo se revela esencial para los momentos más “peligrosos”, de modo que logra sacar adelante y emocionar en la comparencia pública, escena que se prestaba al tópico, aunque quizá las escenas subsiguientes que cierran el film no acaban de funcionar, una verdadera lástima.

6/10
El irlandés

2011 | The Guard

El británico John Michael McDonagh, hermano de Martin McDonagh (Escondidos en Brujas), se declaró decepcionado tras la experiencia de trabajar como guionista en Ned Kelly, filmada por el australiano Gregor Jordan, que realizó numerosos cambios. Por esta razón, decidió que su nuevo libreto lo llevaría él mismo a la pantalla, en su debut como realizador de largometrajes. El sargento Gerry Boyle, un tipo sin pelos en la lengua, gaélico de pura cepa, misógino, poco escrupuloso a la hora de recurrir a prostitutas, sirve como policía en un pueblecito irlandés. Sólo su anciana madre enferma parece tocar su corazón, pues habitualmente es un tipo al que le encanta ser hiriente con el prójimo. A pesar de sus prejuicios racistas, el poco ortodoxo oficial se ve obligado a formar tándem con el agente del FBI negro Wendell Everett, que ha llegado de Estados Unidos para parar los pies a una banda de narcotraficantes, que han asesinado al compañero de Boyle. Toda una sorpresa. McDonagh logra una enorme frescura mezclando variopintos elementos, como el thriller, el spaghetti-western (la escena final recuerda sobremanera al cine de Sergio Leone), las 'buddy movies' ochenteras de parejas de policías incompatibles en la línea de Arma letal, el humor estilo Quentin Tarantino, las comedias de la productora británica Ealing, y el western con personajes realistas y las películas de temática irlandesa de John Ford. No resulta extraño que con un guión tan atractivo, de trama central un tanto sencilla, pero lleno de hallazgos, el cineasta haya logrado reclutar a un reparto de primera fila, que cuenta con una estrella estadounidense, Don Cheadle, excelente para encarnar al policía extranjero, un Mark Strong que vuelve a brillar como villano, y sobre todo un Brendan Gleeson pletórico, que sorprende una vez más componiendo a un personaje que en principio parece una especie de Torrente irlandés, pero con un corazón de oro y sólidas convicciones morales. El film comienza con un tono disparatado, pero sin embargo, adquiere progresivamente tintes dramáticos. Además, aportan bastante fondo sus reflexiones sobre la corrupción y la capacidad de redención del ser humano. La falta de presupuesto queda muy disimulada gracias a una factura técnica de primera, en la que sobresale la fotografía de Larry Smith, veterano profesional que ha ejercido diversos cargos en películas de Stanley Kubrick como Barry Lyndon y El resplandor.

6/10
Iron Man 2

2010 | Iron Man 2

Puesto que Iron Man superó las previsiones más optimistas de recaudación (se embolsó más de 572 millones en todo el mundo), la secuela era inevitable. Repite como director Jon Favreu, que como en la primera parte también interpreta a un personaje secundario, el guardaespaldas de Tony Stark, que aquí tiene más peso. Como se vio al final de la primera entrega, el industrial Tony Stark ha declarado públicamente en rueda de prensa que él es Iron Man, cuando se pone una sofisticada armadura de combate de alta tecnología. Poco después de inaugurar Expo Stark, donde muestra las innovaciones tecnológicas realizadas en su empresa, y sus aplicaciones humanitarias, los políticos pretenden que el empresario revele los secretos de su revolucionaria armadura al ejército, para salvaguardar la seguridad nacional. Además, el ruso Ivan Vanko, que culpa al padre de Stark de la desgracia de su familia, se ha propuesto vengarse enfrentándose a él con ayuda de sus propios inventos. El film ofrece lo que se supone que los espectadores esperan de una secuela como ésta: más efectos, más villanos y más explosiones que la primera parte. Además, cuenta con actores carismáticos que permiten pasar por alto que sus personajes sean esquemáticos, sobre todo en el caso de Robert Downey Jr., que ha pasado de ser un intérprete de películas un tanto minoritarias a una estrella que sabe captar la atención del espectador. Se luce especialmente Mickey Rourke, cuyo personaje es el típico villano caricaturesco muy desdibujado, pero que el protagonista de El luchador se empeña en interpretar como si estuviera sacado de una tragedia de Shakespeare. Sam Rockwell logra imprimirle cierto humor a su personaje, Justin Hammer, rival de Stark. El militar James ‘Rhodey’ ya no está interpretado por Terrence Howard, que ha debido ser despedido, sino por Don Cheadle, que cumple con su trabajo. Otras estrellas sin embargo, parecen un poco desaprovechadas, como Gwyneth Paltrow, cuyo personaje pasa a dirigir la empresa, pero no se le saca punta a esta subtrama. Scarlett Johansson es la Viuda Negra, sobradamente conocida por los seguidores de los cómics, pero se limita a componer a una mujer rusa tan fría como excepcional luchadora, que resulta un tanto plana. Especialmente decepcionante es la inclusión de Samuel L. Jackson, el duro Nick Furia, pues su presencia en un par de escenas sólo se justifica como promoción de la inminente película de Los vengadores, pero si se suprimieran sus apariciones, los espectadores no se darían cuenta. El guión de Justin Theroux (Tropic Thunder. ¡Una guerra muy perra!) funciona más o menos, aunque es un tanto plano y previsible y parece pasar de largo por algunas cuestiones que plantea, sobre todo el problema del alcoholismo, sacado de una de las sagas más famosas de los cómics: “El demonio en una botella”. Pero aquí no se profundiza en el tema, ni tampoco en la relación paternofilial del protagonista con su padre fallecido, otro de los asuntos que se supone que son fundamentales en la trama. Como era de esperar, los reyes de la función son los efectos especiales. Es cierto que se echa de menos alguna escenita más, pero las que hay resultan lo suficientemente espectaculares como para justificar el dinero de la entrada, sobre todo la aparición de Iron Man en la Expo Stark, el combate en el Gran Premio de Fórmula 1 de Mónaco, y sobre todo la gran confrontación final. Todas ellas a ritmo de música de rock duro, con grupos como AC/DC.

5/10
Hotel para perros

2009 | Hotel for Dogs

La joven Andi y su hermano Bruce son dos chicos huérfanos de dieciséis y once años respectivamente, que están viviendo en una casa de acogida con una pareja de rockeros. Ambos mantienen en secreto que tienen un perro, porque las estrictas reglas de la casa no les permiten animales; pero la situación se hace cada vez más insostenible. Un día, cuando su perro Friday se escapa, va a parar a un hotel abandonado en la ciudad, donde viven dos perros perdidos. Los hermanos se dan cuenta enseguida de que si nadie hace nada por los perros abandonados, acabarán en una perrera; y si nadie los adopta, pronto serán sacrificados. Por eso, Andi y Bruce, junto a la ayuda del joven Dave y su amiga Heather, se ponen manos a la obra para hacer del albergue destartalado un verdadero hotelazo para perros. Simpática comedia para los más pequeños, muy al estilo de Beethoven. Uno más de la familia, en la que dos hermanos huérfanos deciden crear un hogar para los canes más desfavorecidos de la ciudad. Los momentos más cómicos están protagonizados por los animales, cuando estos son tratados a cuerpo de rey, por ejemplo con la instalación de una máquina expendedora de zapatillas, para que el gracioso bulldog pueda morderlas a gusto. La chica protagonista es la jovencita Emma Roberts, sobrina de Julia Roberts, para los que no lo sepan, a la que ya se vio en otros títulos juveniles como Aquamarine. Por otro lado, destaca la cómica Lisa Kudrow, en un papel muy de su estilo; y se agradece la presencia de Don Cheadle, el único adulto inteligente de la trama, que interpreta a un agente de servicios sociales. La película, por supuesto muy aconsejable para los que les gusten los perros, destaca por el valor de la responsabilidad y el amor hacia los animales, que se inculcan continuamente a los más pequeños.

4/10
Los amos de Brooklyn

2009 | Brooklyn's Finest

Antoine Fuqua, director de Training Day (Día de entrenamiento), vuelve al género policíaco, de nuevo con Ethan Hawke en el reparto. En este caso, lleva al cine un guión original del debutante Michael C. Martin, que se inspiró en las confidencias sobre su trabajo como agente de un compañero de piso, y escribió el film durante su convalecencia, tras un accidente de tráfico. Entrecruza los periplos de tres agentes. Eddie (Richard Gere) se enfrenta a su última semana de servicio antes de la jubilación. Desencantado de todo, sólo siente afecto por una prostituta. Tango (Don Cheadle) se ha infiltrado en la banda de Caz (Wesley Snipes), un peligroso narcotraficante, con el que tiene una buena relación hasta el punto de que se ha convertido en su mejor amigo. Por último, Sal (Ethan Hawke) es un policía de estupefacientes capaz de cualquier irregularidad con tal de conseguir dinero para comprar un piso para su esposa enferma. Aborda nuevamente la ética en el trabajo policial, como el film más famoso de Fuqua, aunque también trata de seguir la estela de la muy superior Sérpico, y de las memorables series Canción triste de Hill Street y The Wire (Bajo escucha). Richard Gere tiene un papel de perdedor a su medida, Ethan Hawke es un actor ideal para interpretar a un hombre que sucumbe a la corrupción y al todoterreno Don Cheadle le corresponde ser un tipo que añora recuperar su identidad. Cuenta con un buen plantel de secundarios entre los que figuran Lili Taylor, Vincent D'Onofrio, Will Patton, Wesley Snipes y Ellen Barkin.

5/10
Traidor

2008 | Traitor

Roy Clayton y Max Archer –agentes del FBI– investigan una serie de atentados de radicales islámicos, que han hecho estallar artefactos explosivos en la Costa del Sol española y otros lugares del globo. Interrogan al principal sospechoso, Samir Horn, un devoto musulmán negro, criado en Chicago, que fue oficial del ejército, pero ahora parece estar relacionado con los terroristas. Ignoran que Horn ha sido víctima de las circunstancias y que está muy lejos de ser un despiadado asesino... Jeffrey Nachmanoff –guionista de El día de mañana– dirige este thriller que también ha escrito él mismo a partir de una idea original del cómico Steve Martin (paradójicamente el mismo Steve Martin de Doce en casa, si bien se trata de un film dramático de mayor calado que sus típicas comedias). Estamos ante una producción de factura muy televisiva, y una puesta en escena convencional, que repite muchos elementos de otros recientes filmes sobre terrorismo islámico, como Syriana y Red de mentiras. Asímismo, los personajes están muy desdibujados, y probablemente no se sostendrían de no ser porque están interpretados por grandísimos actores, como Don Cheadle, Guy Pearce y Jeff Daniels, que muestran una vez más su enorme solvencia. A pesar de todo es un título de interés, con un ritmo aceptable y sorpresas y giros de guión, que aunque no son precisamente inesperados, sí que resultan eficaces. Aportan gran realismo algunos detalles como la forma que tiene el personaje de Don Cheadle de dejar mensajes a los terroristas, o el escalofriante plan para poner en marcha un atentado que conmocione a la opinión pública. Sus pequeñas notas sobre el sacrificio y el heroísmo anónimo aportan algo de fondo. Además, resulta en cierta manera original el hecho de que el personaje de Don Cheadle, el que tiene más peso en la trama, sea un musulmán muy piadoso, que siente la necesidad de rezar antes de los momentos difíciles. Su visión pacifista es muy positiva, alejada de los extremistas que usan el Corán como coartada para justificar tremendos actos de barbarie.

6/10
En algún lugar de la memoria

2007 | Reign Over Me

Nueva York. Alan es un afroamericano, padre de familia, que regenta una clínica dental, y cuya vida se diría reúne todos los elementos para que sea feliz. Pero… no lo es. Una especie de tristeza inefable le domina. Se encuentra distante de su esposa, la vida doméstica no le satisface. En la consulta, situada en una zona inmejorable, no faltan las ocasiones para echar una cana al aire, a cuento de atractivas pacientes. Pero la infidelidad no le seduce, y de hecho tiene problemas con Donna, una paciente cuyos requerimientos no atiende, y que le acusa justo de lo contrario, de acoso sexual. La vida de Alan da un quiebro cuando se cruza con Charlie, un antiguo compañero de la facultad con quien compartió habitación durante su etapa universitaria, y que perdió a toda su familia en terribles circunstancias. Desde entonces su amigo no tiene empleo y, desequilibrado, no ha sido capaz de pasar página; Alan comenzará a frecuentar su compañía, y de la recobrada amistad mutua puede que surja el fortalecimiento vital que necesitan ambos. Formidable película del actor, guionista y director Mike Binder, autor de Más allá del odio y Diario de un ejecutivo agresivo. Mike Binder había dado hasta ahora muestras de su interés por abordar los problemas corrientes de la condición humana –los relacionados con la vida matrimonial, los hijos, la rutina, la insatisfacción…–, pero nunca con tanto fuerza como en este film, muy medido. La trama juega con la idea, que provoca una recriminación a Alan por parte de su esposa, de que se diría que envidia la posición del amigo en desgracia, que al no tener familia y cobrar una sustanciosa indemnización por parte del estado, tiene una independencia prácticamente total, carece de obligaciones con respecto a otros. Cuando realmente la peor parte la lleva, por supuesto, Charlie, solo en el mundo, frágil emocionalmente, al borde de la desesperación. Sus locuras y excentricidades a bordo de un patinete, no pueden ocultar su pena, su grandísima pena. Gran mérito de Binder es no caer en el enfatismo típico de cierto cine estadounidense, que parece necesitar decir lo mismo cuatro veces, sino cinco, porque no confía, digámoslo abiertamente, en la inteligencia del espectador, capaz de pillar las cosas a la primera. Por ejemplo, el cineasta es sutil al referirse a la desgracia, tragedia nacional e incluso mundial, en que Charlie perdió a sus seres queridos.

8/10
Talk to Me

2007 | Talk to Me

La historia auténtica de un ex convicto afroamericano, Petey Green, que se convirtió en un popular locutor radiofónico en Washington D.C. en la turbulenta década de los 60. El tipo tiene un don especial para llegar a la gente, que ya desarrolló en la cárcel, a través del sistema de megafonía. Y gracias a su asociación con el productor Dewey Hugues, también negro, logrará triunfar con el micrófono. El argumento suena algo convencional. Pero lo cierto es que Kasi Lemmons entrega una historia con garra, que desarrolla bien la relación entre los dos hombres, uno algo gamberro, el otro más formal, donde cada uno va absorbiendo rasgos del otro. Hay momentos memorables, como la jornada del asesinato de Martin Luther King, que empieza con una pelea entre Petey y otra estrella radiofónica, por una mujer, y termina con la responsabilidad de abordar un momento histórico y de llamar a los oyentes a la calma. El trabajo de Don Cheadle y Chiwetel Ejiofor es memorable, resulta difícil decidir quién está mejor.

7/10
Ocean's Thirteen

2007 | Ocean's Thirteen

Danny Ocean y sus chicos están de vuelta. Y dispuestos a dar el golpe, faltaría más. La ocasión, honor de ladrones obliga, es reparar el daño ocasionado a su buen amigo Reuben, que había pactado con el todopoderoso Willie Bank llevar un super hotel y casino de lujo juntos. Bank, a pesar de pertenecer al club de “los que han dado la mano a Frank Sinatra” birla su parte del negocio a Reuben, a resultas de lo cual éste sufre un infarto que primero le pone al borde de la muerte, y luego le deprime. Como Bank no atiende a las razones de Ocean para restituir lo robado, planea un golpe tan sofisticado al menos como las medidas de seguridad que tiene el lugar. La idea es lograr que en cierto momento todos los asistentes a la preinauguración empiecen a ganar en el juego; al tiempo deben bloquear un sofisticado sistema informático que mide las emociones corporales del público, lo que hace muy, muy difícil, hacer trampas. Después del relativo fiasco que fue Ocean's Twelve (al director le dio por incluir rarezas experimentales y bromas que sonaban a tomadura de pelo), Steven Soderbergh apuesta por un guión de hechuras clásicas –la sofisticación tecnológica asociada al robo no debería ocultar este hecho–, escrito por Brian Koppelman y David Levien, acertados fichajes para la saga. De modo que una buena vertebración de la historia, emoción trepidante y sentido del humor, y buenas escenas para todos los actores, con líneas bien escritas, acentúan la atmósfera de camaradería masculina que caracterizan a la saga. A un reparto estupendo, como es habitual, que parece habérselo pasado en grande y donde repiten casi todos (no están ni Julia Roberts ni Catherine Zeta-Jones), se suman Al Pacino, que compone a un villano que se hace odioso, y Ellen Barkin, manager del casino-hotel, que logra que no parezca que supera sobradamente los 50 añitos. Y se da alguna graciosa vuelta de tuerca, como la de convertir a Andy García en inesperado aliado del golpe. O la de traer para un cameo de postín a la célebre Oprah Winfrey, en un doble gag muy ingenioso. Soderbergh sirve bien al guión, dando el film comercial y resultón que se espera que entregue, con buen ritmo, sin aburrir. Donde se permite alguna experimentación es en el encuadre y la planificación, y se nota su mano de gran cineasta en detalles pequeños pero que revelan talento, como en la escena en que Ocean y Rusty contaminan una habitación del hotel.

6/10
Hotel Rwanda

2004 | Hotel Rwanda

Gracias a Dios, es una constante en la historia humana que en los momentos más terribles surgen también increíbles actos de heroísmo. Y eso da esperanza. Esta película habla de que los grandes males dan lugar a grandes bienes, y lo hace con una historia real, terrible e intensa, sucedida recientemente en África durante el genocidio de Ruanda. Paul Rusesabagina es un ciudadano ruandés, de la etnia hutu, que regenta el Mille Collines, uno de los hoteles más prestigiosos de Kigali, perteneciente a la línea aérea belga Sabena. En medio de una situación social muy inestable, Paul, un tipo de buena posición social, inteligente y honesto, trabaja con empeño por mantener el orden y la calidad del servicio en su hotel, aunque ello le cueste algún pequeño soborno con las corruptas autoridades del país. Mientras tanto, la ONU se encuentra en Ruanda para mediar en el convenio de paz entre hutus y tutsis. Pero la paz nunca se hará realidad, ya que tras el asesinato del presidente estallará una tremenda guerra civil que dará lugar a uno de los peores genocidios del siglo XX. Muy pronto Paul se da cuenta del peligro que corre su propia familia, ya que su mujer es tutsi. Una noche dan comienzo los asesinatos indiscriminados por las calles; familiares y vecinos son masacrados por antiguos colegas; los tutsis caen a cientos por los machetes de los hutus. El odio es atroz e irracional. Paul conseguirá llegar hasta su hotel con su familia y allí sabrá que la ONU se desentiende del problema, mientras miles de tutsis buscan refugio en su hotel. La cercanía de los acontecimientos juega a favor en una historia de la que la mayoría de los espectadores hemos sido testigos. El director Terry George hace que sintamos la impotencia ante el genocidio y que nos impliquemos en los acontecimientos, gracias a un guión preciso, que no decae en ningún momento y que no duda en criticar duramente a las ambiguas y cobardes potencias occidentales. Resultan impagables para el resultado final, las interpretaciones de Don Cheadle y Sophie Okonedo (nominados al Oscar), que transmiten una angustia impresionante y dan lugar a momentos de un patetismo difícil de igualar. La película evita caer en exhibicionismos macabros; eso sí, la brillante y sobrecogedora escena de la carretera del río vale por sí sola para quitarle a uno el sueño durante una semana.

7/10
El asesinato de Richard Nixon

2004 | The Assassination of Richard Nixon

Historia de perdedores, que supone el debut en la dirección de Niels Mueller, quien firma el guión junto a Kevin Kennedy. Sigue la pista a Samuel J. Bicke (estupendo Sean Penn, como casi siempre), auténtico sufridor nato, un personaje que en su ‘no-realización’ del sueño americano tiene mucho en común con el Willy Loman creado por Arthur Miller en Muerte de un viajante. Samuel tiene un trabajo de vendedor, continua causa de frustración, porque sus jefes le incitan a engañar a potenciales clientes. A ello se suma la dolorosa separación de su mujer Marie y dos hijos, una situación a la que no quiere resignarse, aunque ella (sobria, perfecta Naomi Watts) no ve futuro a la reanudación de la vida en común. Pero Samuel construye castillos en aire, sueña con la utopía de un posible negocio con su buen amigo Bonny, un mecánico negro (Don Cheadle, muy contenido). A medida que surgen los obstáculos, ese ‘enemigo invisible’ se personifica, para él, en los rasgos del presidente Richard Nixon, omnipresente en la televisión. El film, inspirado lejanamente en hechos reales, es profundamente pesimista. Viene a decir que el sistema está podrido, situación ante la cual caben pocas opciones: aprovecharse de él –es lo que hacen los políticos, o los jefes de Samuel–, aceptar que las cosas son como son –Marie, que trabaja de camarera, hace como que no se da cuenta de que los clientes la manosean; Bonny encaja las quejas injustas– o bien sumarse al movimiento antisistema, hacer ‘algo’, aunque ese ‘algo’ pueda causar muerte y destrucción, volviéndose contra uno mismo. Un ‘cul-de-sac’, donde la ‘tercera vía’ raya con la locura, el desquiciamiento total de un buen hombre, un pobre diablo. Para Mueller, ninguna de las opciones es digna. Pero cabe preguntarse si realmente cubre el espectro completo de las posibles respuestas.

7/10
El gran golpe (2004)

2004 | After The Sunset

Tras su último y espectacular robo, Max Brudett (Pierce Brosnan), ladrón de joyas, se retira a una isla de las Bahamas con su bella cómplice Lola (Salma Hayek). Por su parte, el agente del FBI Stan Lloyd (Woody Harrelson) lleva años intentando cazar a Brudett, y piensa que todavía planea robar un gran diamante. Thriller sobre ladrones sofisticados y que tiene lugar en escenarios exóticos. El resultado es irregular debido a un desarrollo demasiado convencional y que suena a mil veces visto. Además, pesa demasiado el tono frivolo y excesivamente cómico de lo que se narra, con lo cual la verosimilitud se resiente.

4/10
Ocean's Twelve

2004 | Ocean's Twelve

Tan redondo le salió al director Steven Soderbergh su Ocean's Eleven, remake de una célebre película de 1960 protagonizada por Frank Sinatra, que poco después no ha podido evitar contarnos una segunda aventura de la mejor banda de ladrones del celuloide. Ahora, la gran novedad es la participación estelar de Catherine Zeta-Jones como investigadora criminal, por si el espectacular reparto anterior no fuera suficiente. La historia que nos cuenta el director de Traffic tiene mucho de picaresca, de malentendidos, de engaños y sorpresas, en torno al robo de una de las joyas más importantes del mundo. Todo parte de la inesperada aparición de Terry Benedict, el empresario que vio cómo los chicos de Danny Ocean desvalijaban su hotel de Las Vegas hace años. Ahora ha regresado para recuperar sus 160 millones de dólares, con intereses. Danny no tendrá más remedio que volver a las andadas, pero es que, además, un competidor hace acto de presencia en la figura de François Toulour, quien afirma ser el mejor ladrón del mundo. Y para aumentar el glamour de la aventura, dejamos atrás los fríos terrenos de Nevada y nos trasladamos a los bellos paisajes de Amsterdam, lago Como, París, Montecarlo y Sicilia. Quizá nunca segundas partes fueron buenas, pero sí pueden ser entretenidas. Si por algo destaca Soderbergh es por su endiablada habilidad para rodar y para imprimir un estilo personal a su cine, siempre muy cercano a la pirueta técnica. Aquí el ritmo vuelve a ser colosal, los personajes tienen sus propias y pequeñas historias, y aunque la trama no aporta nada nuevo ni original, la elegancia teñida de comedia cínica vuelve a ser el plato fuerte. Ni que decir tiene que con tal reparto era difícil errar el blanco.

4/10
Crash

2004 | Crash

¡Qué difícil es juzgar bien a las personas...! Y sin embargo, día a día, los seres humanos parece que no podemos sustraernos a emitir juicios críticos acerca de tal o cual actuación de nuestros semejantes. Y como somos egoístas, desconfiados, frívolos, cínicos y quizá solitarios, a menudo nuestras conclusiones resultan parciales y estrechas, cuando no claramente sesgadas por nuestros gustos y prejuicios. No tiene por qué ser así, pero la experiencia raramente nos demuestra lo contrario. C’est la vie, que dirían los franceses. Pues bien, que cualquier ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor, de lo bueno y de lo malo, de la virtud y del pecado, sin importar su condición, su raza o su religión, es la gran verdad que transmite esta maravillosa y multipremiada película, que respira autenticidad por los cuatro costados. Su creador, Paul Haggis, se dio a conocer al gran público el año pasado con el guión de la también fantástica Million Dollar Baby, película durísima dirigida por Clint Eastwood. Ahora, además de escribir el guión de Crash, con la colaboración de Robert Moresco, también ha optado por ponerse detrás de las cámaras y hacer labores de producción. La jugada le ha salido perfecta y ahí están los Oscar conseguidos para demostrarlo. El hallazgo del cadáver de un muchacho durante una noche especialmente fría en la populosa ciudad de Los Ángeles, sirve de punto de arranque de un argumento que se retrotrae a las treinta y seis horas anteriores del fatal descubrimiento. Durante ese tiempo, el modélico guión de Haggis hará llegar al espectador –con apenas algunos trazos– los diversos caminos existenciales y las crisis de identidad de un amplio puñado de personajes, que quieren retratar –con las lógicas limitaciones de la realidad- la variada tipología de personas de una gran ciudad y por ende del mundo entero. Ahí están el fiscal del distrito y su esposa, con sus desencuentros y soledades; un policía con experiencia y su joven e idealista compañero; un tendero iraní y su hija médico; un cerrajero mexicano y su familia; un matrimonio acomodado de afroamericanos; dos agentes de la ley; dos jóvenes delincuentes... Gracias al guión y al montaje milimétrico las vidas de los personajes quedan relacionadas entre sí, un poco a la manera de Magnolia (1999), la apabullante película coral de Paul Thomas Anderson, aunque en el caso de Crash las historias sean más equilibradas y menos excesivas. La película, tan honda como sincera, es un monumento sobre la condición humana, con todas sus debilidades y sus esperanzas. Y por encima de todo, Haggis logra algo muy, pero que muy difícil hoy en día: emocionar casi hasta las lágrimas sin una pizca de sentimentalismo. Y hay que elogiar el completísimo reparto, lleno de actores conocidos, al igual que los aspectos más técnicos, como la fotografía de J. Michael Muro y la música minimalista de Mark Isham, que viene aderezada con las estupendas canciones “In the Deep”, de Bird York, y el excelente colofón “Maybe Tomorrow” de Stereophonics.

9/10
El mundo de Leland

2003 | The United States of Leland

Aunque Leland Fitzgerald parece un muchacho normal, asesinó a un niño retrasado, hermano de su novia, y está recluido en un correccional. Un profesor del centro intenta buscar explicación a la tragedia, que lógicamente ha arruinado las vidas de los padres y la hermana de la víctima. Pero también la de los padres del acusado, que se han separado, y la de una joven pareja, amigos de estos últimos. Debut como guionista y director de Marthew Ryan Coge, que ejerció durante dos años como profesor de jóvenes conflictivos y decidió compilar sus experiencias en una película. Aunque está narrada a base de flash-backs que a veces pueden parecer un tanto confusos, el tema es interesante y cuenta con buenos actores, como Kevin Spacey, que también ejerce de productor ejecutivo y Don Cheadle (Hotel Rwanda). El protagonista lo interpreta Ryan Gosling, que dejó un buen sabor de boca con The Believer.

4/10
Operación Swordfish

2001 | Swordfish

Se busca superexperto en informática para cometer el robo del siglo. Todo para financiar una red clandestina internacional que se enfrenta a la injustica a su manera. El líder de este grupo de nuevos “patriotas” es Gabriel, un villano nada convencional. Para realizar un audaz golpe, por el que espera arramblar con miles de millones de dólares procedentes de fondos públicos ilegales, necesita a Stanley, un hacker como hay pocos. Para convencerle utilizará todos sus recursos, incluido el de la promesa de reunirle con su pequeña hija, de la que quedó separado tras divorciarse; y el gancho de Ginger, su hipersexy y seductora socia. El robo en el que se centra la película combina las “técnicas clásicas” (asalto a un banco y toma de rehenes) con otras más modernas (Stanley ha de superar las barreras cibernéticas de seguridad, para poder acceder al dinero). Que la acción no va a parar un minuto lo garantiza la presencia de Dominic Sena, responsable de 60 segundos. Pero sobre todo la de su veterano productor Joel Silver, a quien se deben un montón de películas que nos han hecho liberar enormes cantidades de adrenalina. Entre otras, Matrix, Asesinos, Arma letal, Demolition Man, Depredador, Límite: 48 horas y Jungla de cristal. El film tiene el humor de burlarse del cine que nos sirve Hollywood. “Hacen mierda. Mierda increíble y olvidable. Es tan fácil darse cuenta de una mala interpretación, una realización mediocre y de esa unión de palabras absurdas que muchos estudios califican de prosa.”: estas líneas no las ha soltado ningún crítico de cine sesudo, si no que salen de la boca de John Travolta al principio del film. Y nos tememos que no le falta un punto de razón en lo que se refiere a más de una película.

6/10
Ocean's Eleven

2001 | Ocean's Eleven

Los once de Ocean (George Clooney) pretenden desvalijar los tres casinos más importantes de Las Vegas. En teoría es sólo un trabajo más. Pero en realidad, Danny Ocean quiere dar una lección a Terry Benedict (Andy García), que le birló a su novia Tess (Julia Roberts) mientras estuvo en la cárcel; y recuperar a su chica, claro está. Después de triunfar con Traffic, Steven Soderbergh sirve un entretenimiento de primera clase.

6/10
Fail Safe

2000 | Fail Safe

Un avión americano sobrevuela Moscú con la orden equivocada de lanzar la bomba atómica. La posibilidad de una guerra nuclear parece cercana. Rodada en blanco y negro, el film nos lleva a los peores momentos de la guerra fría. Un reparto de lujo se encarga de mantener la tensión psicológica y la emoción argumental de este remake de un film de Sidney Lumet. 

5/10
Misión a Marte

2000 | Mission to Mars

Año 2020. La NASA, al fin, ha logrado colocar una nave tripulada en el planeta Marte. Pero, misteriosamente, se pierde contacto con los astronautas al poco de descubrir una extraña formación rocosa. Un nuevo vuelo tratará de aclarar las cosas. Nueva vuelta de tuerca al género de viajeros en el espacio, que ha dado títulos inolvidables como Apolo 13, El planeta de los simios (1967) o 2001: una odisea del espacio. El origen del proyecto fue la obra (no de ficción) de Robert Zubrin The Case for Mars, donde el autor, ingeniero aeronáutico, proporcionaba gran cantidad de información técnica acerca de cómo debería prepararse un vuelo con seres humanos a Marte. Uno de los aspectos en que incide el director, Brian De Palma, es en el heroísmo de los astronautas: "Son grandes exploradores. (...) Es una película muy heroica y positiva, muy en la línea de nuestros tiempos. Estamos mirando hacia el futuro, y deberíamos elevar nuestras miras". El director logra crear un sostenido suspense, aunque quizá patina un poco a la hora de mostrar a las digitales criaturas marcianas, responsables nada más ni nada menos que de la existencia de vida en la Tierra.

5/10
Traffic

2000 | Traffic

Proponerse “atrapar la realidad” de algo tan sinuoso y resbaladizo como el mundo de las drogas no es moco de pavo. Traffic lo consigue desde una visión global del problema, concentrándose hasta en el más mínimo detalle de un pequeño aspecto de todo el cuadro. Pero ahí no queda toda la gracia. Además logra una película entretenida y dinámica en la que el espectador tiene la última palabra, ya que éste recibe una narración desprovista de valoraciones: sólo hay hechos y consecuencias. Esa es su mayor virtud, la confianza en una estructura argumental sólida, sin resquicios, sustentada en tres historias diferentes unidas por un "leitmotiv" común: la droga y su infiltración en los ámbitos de la vida cotidiana.  Por un lado tenemos al zar antidrogas (Michael Douglas) que descubre en casa el devastador efecto del mal contra el que lucha: su hija está “enganchada” a la heroína. Por otro, dos agentes de la DEA vigilan los pasos de Helena Ayala (Catherine Zeta-Jones), inquieta por sacar a su marido de la cárcel y decidida a hacerse cargo de su criminal negocio de drogas. Por último, está la historia de Javier Rodríguez (Benicio del Toro, Oscar por este papel), un policía mexicano de la frontera que se mueve según su propio código de conducta, entre la corrupción y el mantenimiento de la ley. El conjunto fluye paralelo hasta ir coincidiendo puntos y desenmarañando los nudos de una red lanzada sabiamente para atrapar desde el primer minuto la atención. Para que no haya ningún cabo suelto al azar, la fotografía juega un papel fundamental para ubicar en todo momento a personajes y lugares, gracias a combinaciones de color y contrastes. En definitiva un puzzle excitante y desapasionado, un thriller dramático que retrata las complejas situaciones a las que conduce el letal “polvo blanco”.

7/10
Family Man

2000 | The Family Man

Entrañable fábula sobre un personaje que dejó pasar la oportunidad de casarse con la chica de sus sueños. Pasado el tiempo se ha convertido en un triunfador hombre de negocios sin familia. Pero en vísperas de Navidad, tiene un extraño encuentro con un peculiar ángel guardián. Y a la mañana siguiente se despierta... casado y con hijos, y en una posición más modesta. ¿Qué es mejor y qué es peor? Tendrá tiempo para averiguarlo. “Qué pasaría si...” Podría ser el nombre de un subgénero que incluiría películas como ¡Qué bello es vivir!, Dos vidas en un instante, Corre, Lola, corre, Yo y yo misma... y Family Man. La idea es presentar una historia según se haya tomado tal o cual decisión. Brett Ratner, tras la divertida comedia de acción Hora punta, acomete este moderno "Cuento de Navidad" con tintes dramáticos, románticos y de comedia. El relato cuestiona esos valores inmediatos que no llenan (dinero, éxito, sexo rápido) frente a otros a veces arduos y que requieren esfuerzo, pero que son los que merecen la pena (la familia, amar a los demás). Rattner asegura que el guión "me recordaba a las películas clásicas con las que crecí, excepto en que no acababa como la mayoría de éstas; y eso era muy interesante". Hay que destacar el trabajo de la pareja protagonista: Nicolas Cage juega bien la carta del desconcierto y el aprendizaje, y Téa Leoni logra su primer gran papel; los dos juntos consiguen que el espectador los tome por marido y mujer.

6/10
Lección antes de morir

1999 | A Lesson Before Dying

Años 40. En el sur de los Estados Unidos, Jefferson, un afroamericano, es injustamente acusado del asesinato de un tendero blanco. Condenado a muerte, su madre y su tía le piden al profesor del pueblo que acuda a su celda cada día, para ayudarle a afrontar el fatal desenlace. Hotel Rwanda ha terminado de consagrar a Don Cheadle, secundario de lujo en cintas como Ocean's Eleven, Traffic y Family Man. Ahora se recupera otro de sus trabajos, una interesante producción televisiva, inédita en España, del director de MacArthur, el general rebelde, sobre la intolerancia racial y la pena de muerte.

3/10
El club de las ratas

1998 | The Rat Pack

Un Frank Sinatra (el célebre cantante y actor) envejecido, se dispone a dar un concierto. Entonces rememora los viejos tiempos, los de “El club de las ratas”. Y vemos alrededor de “La Voz” a Dean Martin, Sammy Davis Jr., Joey Bishop y Peter Lawford, unos tipos que hicieron historia en el mundo del espectáculo. Entre Las Vegas y Hollywood vislumbramos un universo de glamour, en el que con el show musical se entrecruzan la política (Sinatra trató de hacer llegar su influencia hasta la mismísima Casa Blanca) y los bajos fondos (mafia incluida). Este film rodado para la televisión ofrece buena música, y un reparto conjuntado donde Ray Liotta es Sinatra y Joe Mantegna Martin. Una época irrepetible es mirada por la cámara de Rob Cohen (Pánico en el túnel) con un adecuado tamiz nostálgico.

6/10
Bulworth

1998 | Bulworth

El senador demócrata Jay Bulworth está en campaña para su reelección. Aunque en los spots y con el público es todo sonrisas, y junto a su mujer vende la imagen de un matrimonio unido, no es feliz. En absoluto. Su vida personal es un desastre y sus ideales políticos -si alguna vez los tuvo- se han prostituido. La situación ha llegado al extremo de contratar a un asesino profesional, que debe matarle durante el fin de semana. En el escaso tiempo que le queda, conoce a alguien que le muestra afecto; a la vez, se aficiona al sano ejercicio de decir, a sus posibles votantes, lo que de verdad piensa sobre el 'circo político'. Así que recupera su apego por la vida. Pero detener ahora al asesino no es tan sencillo.Warren Beatty, actor, guionista, director y productor, orquesta una durísima crítica a la clase política. Sus simpatías por la izquierda no son desconocidas -recuérdese su film Rojos-, pero en esta ocasión sacude con contundencia a la corrupción, que campa a sus anchas en todo el espectro político; no sólo entre los republicanos (no les concede, siquiera, el beneficio de la duda), sino (lo que es más grave para él) entre unos demócratas que creen tener asegurado, para siempre, el voto de las clases desfavorecidas. Lo hace con una fábula política que no pretende ser creíble al cien por cine sino, simplemente, provocar la reflexión. El film se alinea con títulos como El candidato o Cortina de humo para hablar de unos políticos cada vez más alejados de los problemas de la gente, para los que su trabajo es negocio y poco más.El guión es sólido, la película avanza por cauces bien determinados. Hay un humor corrosivo, eficaz en sus propósitos. Lo que se ve (fotografía de Vittorio Storaro, dirección artística de Dean Tavoularis) y se oye (partitura de Ennio Morricone) refuerza la historia. Los actores están bien con secundarios como Oliver Platt y la entonces desconocida Halle Berry.Sin embargo, la crítica que se pretende pierde algo de fuerza por los caminos de 'libertad' en los que se introduce el senador tras una noche de juerga. En la aventura sentimental de Bulworth subyace el deseo de encontrar el amor de una mujer y de una familia; pero su óptica confusa confía poco en la posibilidad de establecer vínculos duraderos. Lastra la historia el empeño de Beatty por imaginar que Bulworth suelta verdades como puños a ritmo de 'rap': música sin duda con adeptos, pero que no parece herramienta idónea para este film.

6/10
Un romance muy peligroso

1998 | Out of Sight

Jack es un elegante atracador de bancos. Sus golpes los calcula con exquisito detalle y sin violencia innecesaria. Pero siempre le pillan por algún pequeño detalle. Después de uno de esos robos fallidos, va a dar con los huesos en la cárcel. Pero enseguida planea una fuga con otros dos presos. Cuando sale al exterior del penal, se encuentra casualmente con Karen, una agente del FBI, que espera en su coche. Ella trata de hacerles frente, pero con escasa fortuna. La toman como rehén, y hasta se obligada a "compartir maletero" con Jack. El caso es que, pese a la situación, Jack y Karen se caen bien. ¿Se trata de amor a primera vista? Una vez más es llevada al cine una novela de Elmore Leonard. El film tiene los ingredientes típicos de Leonard: delincuentes simpáticos, situaciones con ingenio, referencias cinéfilas... Leonard asegura que cuidó mucho el dibujo de los personajes (estupendos George Clooney y Jennifer López: "Lo más importante es desarrollar los personajes. No empiezo con un argumento. Empiezo con los personajes. Llego a conocerlos bien –qué suelen desayunar, qué tipo de calzado llevan– y ellos me ayudan a descubrir el argumento, que es algo que siempre viene después."

6/10
Boogie Nights

1997 | Boogie Nights

Eddie trabaja de camarero en un garito de moda. Un día conoce a un tal Jack, que lo convertirá en una estrella del cine "porno". El éxito, el dinero y el sórdido ambiente en que a partir de entonces comienza a moverse, hacen mella en su vida. Mark Wahlberg, Burt Reynolds y Julianne Moore son algunos de los componentes del atractivo reparto del film. La historia se adentra en un mundo miserable y que mina a las personas, el de la confección de películas pornográficas. Pese a obtener en su día tres nominaciones al Oscar y un Globo de Oro en la categoría de mejor actor secundario (Burt Reynolds) este sórdido film de Paul Thomas Anderson (Magnolia) deja notar el paso del tiempo y tiene cierto sabor rancio y "demodé".

6/10
Rosewood

1997 | Rosewood

Historia basada en hechos reales, dirigida por el afroamericano John Singleton, rememora lo acaecido en los años 20 del siglo XX, cuando se produce un linchamiento en una pequeña población negra de Florida, por una falsa acusación. Sólo algunos blancos arriesgarán su vida escondiendo a algunos de los perseguidos.

6/10
Volcano

1997 | Volcano

Segunda película de volcanes producida en el mismo año, tras Un pueblo llamado Dante's Peak. Sigue el clásico modelo de presentar la vida normal de los personajes antes de que acontezca la consabida catástrofe. Aunque no depare sorpresas argumentales, tiene el acierto de subrayar la generosidad y el heroísmo, a veces anónimos, de la gente corriente. Como novedad, la inesperada erupción de un volcán en pleno centro de Los Ángeles, y los mejores efectos visuales de lava vistos hasta la fecha. Buenos trabajos de unos eficientes Tommy Lee Jones y Anne Heche.

4/10
El demonio vestido de azul

1995 | Devil in a Blue Dress

Estamos en los años cuarenta, en la ciudad de los Angeles. Easy Rawlins, un hombre de color, está atravesando una mala racha. Acaba de perder su empleo, y se le acumulan los recibos de la hipoteca que grava su casa. Todo ello le lleva a aceptar un curioso trabajo, de carácter detectivesco: localizar el paradero de una misteriosa mujer. Lo que en un principio parecía un trabajo sencillo se va complicando, y pronto Easy se da cuenta de que se está adentrando en una peligrosa trama, donde se entrelazan, tráfico de drogas, con redes de policías y políticos corruptos. Carl Franklin dirige este film, que recoge muchos de los elementos típicos del cine negro: la voz en off del protagonista que narra la historia, comentarios mordaces e irónicos, la soledad y la clásica mujer fatal. El guión del film está bien construido a partir de una novela de Walter Mosley, y la historia se sigue con interés en todo momento. Denzel Washington, seguramente el actor de color más carismático de estos momentos, hace una gran interpretación en el papel del desencantado Easy. Resaltar también la elaborada creación de ambientes, a la que ayuda una espléndida banda sonora de Elmer Bernstein.

6/10
Cosas que hacer en Denver cuando estás muerto

1995 | Things To Do In Denver When You're Dead

En su vida de gángster no mató ni a una mosca. Ahora, una inesperada chapuza puede llevarle al "hoyo". Elaborada trama de cine negro, bien ambientada y de ágil narración. Destacan el buen guión de Scott Rosenberg (Beautiful Girls) y Andy García, listo para darle el pasaporte a quien sea y sin despeinarse.

6/10
Vivir con Mr. Cooper

1992 | Hangin' with Mr. Cooper | Serie TV

Mr. Cooper es un antiguo jugador de baloncesto que cuando "cuelga" las botas decide convertirse en entrenador en un instituto. Regesa a su hogar y se instala con dos amigas. Su nueva vida estará llena de sorpresas, principalmente porque una de sus compañeras de piso también tiene una niña pequeña. Divertida serie de cinco temporadas con toques relacionados con el mundo del baloncesto donde Mark Curry hace un buen papel. El tipo resulta gracioso a pesar de que su gestos y forma de hablar son demasiado exagerados.

4/10
Picket Fences

1992 | Picket Fences | Serie TV

Jimmy Borck –antiguo policía urbano– se había trasladado a Roma, un pueblecito de Wisconsin, donde aparentemente podrá llevar una vida tranquila y educar a sus hijos. Pero resulta que el lugar es más peligroso de lo que parece, y Borck tiene que resolver asesinatos y solucionar problemas inesperados. Primera serie creada por el prestigioso David E. Kelley, que había sido guionista de La ley de Los Ángeles y fue co-creador de Médico precoz, junto a Steven Bochco. Los habitantes del pueblo son personajes influidos por los de la serie Twin Peaks, que triunfaba poco antes.

6/10
Colors (Colores de guerra)

1988 | Colors

En la agitada ciudad de Los Angeles ha comenzado una guerra de bandas. La violencia aumenta cuando se trata de apoderarse del millonario negocio de la droga. Los enfrentamientos callejeros ya se han saldado con varias muertes. Los Crips y los Bloods son las bandas más salvajes. Para tratar de poner cerco a esta sangrienta oleada, la policía ha organizado un grupo especial contra los narcotraficantes. El experto Bob Hodges (Robert Duvall) y el novato Dan MacGavin (Sean Penn) forman parte de una de las patrullas. Ambos tienen caracteres muy distintos, pero están obligados a entenderse. Su trabajo se amontona cuando un miembro de los Blood aparece acribillado a balazos. Las investigaciones de Hodges y MacGavin les ponen tras la pista del peligroso asesino. Con la intención de protegerse, el asesino azuza a un grupo de chicanos, que entran en la guerra. Una eficaz película de acción policíaca, que hace una incursión en la violencia callejera sin caer en demasiados tópicos. La pareja protagonista se complementa a la perfección. Sean Penn despunta como uno de los actores más sólidos de su generación.

8/10
La colina de la hamburguesa

1987 | Hamburger Hill

En la guerra de Vietnam, soldados norteamericanos lucharon contra el Vietcong por la toma de una colina. El lugar fue llamado la Colina de la Hamburguesa y allí tuvo lugar uno de los episodios más violentos y devastadores de la guerra, donde el enfrentamiento no fue más que una inútil carnicería (de ahí el nombre que recibió la colina) a unas alturas en que la guerra para ambos bandos era ya un infierno. Cinta histórica dirigida por John Irvin (Un mes en el lago, Shiner) y que, a pesar de tener un ritmo flojo que hace decaer el interés, cuenta entre el reparto con rostros conocidos, como Don Cheadle (Traffic, Hotel Rwanda) o Dylan McDermott.

5/10
Miles Ahead

2015 | Miles Ahead

Acercamiento cinematográfico a la controvertida figura del trompetista Miles Davis (1926-1991), uno de los grandes músicos de jazz de todos los tiempos. Don Cheadle persiguió este proyecto durante años, hasta convertirlo en una apuesta muy personal, de modo que el actor de Kansas City produce, escribe, dirige y protagoniza este retrato decididamente incompleto, algo gamberro y poco amable de quien fue un músico genial y una persona difícil, poco accesible. Desde luego ha echado el resto en su meritoria interpretación, con esa voz de cazalla tan característica de Miles. Para trazar su argumento, Cheadle se fija en un crítico periodo de tiempo en el que Miles Davis desapareció de la escena musical durante cinco años, más o menos entre 1975-1980. Fueron tiempos con problemas de drogas, de creatividad, de afectividad, e incluso sufrió algunos delirios que hicieron peligrar su futuro. Cheadle toma como punto de partida de Miles Ahead la supuesta entrevista del jazzmen con un redactor de The Rolling Stone (excelente Ewan McGregor), lo que da lugar a una serie de recuerdos que acaban por componer una punteado tapiz de episodios biográficos –musicales, afectivos, personales– que no pretenden agotar la figura del carismático protagonista, ni siquiera hacer un recorrido por su música o sus creaciones, sino más bien ofrecer flashes de su vida e imaginar sucesos ubicados en ese periodo en blanco del trompetista, en donde los desórdenes de su vida, su ausencia de amistades, su falta de tacto con las discográficas, su temperamento a veces violento y desagradable, dan buena muestra de la complicada personalidad de Davis. Especialmente se centra en dos cuestiones, la relación amorosa con quien fue el gran amor de su vida, la bailarina Frances Taylor, y la desenfrenada búsqueda de una grabación que ha sido robada por el jefe de una discográfica. Estas dos líneas vertebrales no están del todo equilibradas: mientras que los recuerdos con Taylor ofrecen una visión biográfica más estándar y realista, la alocada aventura por recuperar su grabación aporta un punto de vista cómico y delirante, una acción habitualmente nocturna acrecentada por los sonidos electrónicos del jazz fusión. El film es entretenido, pero también puede resultar desconcertante debido a su contenido inventado y algo episódico, por lo que quizá decepcione un poco a quienes no sean fans del protagonista. Y aunque la música de Miles suena continuamente en la película, no se hace lo que se dice un recorrido siquiera mínimo por lo que significó su carrera. Especialmente hay referencias y suenan acordes continuos de dos de sus discos más emblemáticos, "Kind of Blue" y "Sketches of Spain", además del leitmotiv amoroso de "Someday My Prince Will Come", o del LP que da título al film, "Miles Ahead", éste último quizá como un recordatorio de que la música de Miles Davis aún avanza y sigue generando sentimientos a varias generaciones. Don Cheadle deja clara su postura cuando cierra la película dejado en blanco la fecha de muerte del trompetista. Para él y para tantos otros Miles sigue vivo.

6/10
Miles Ahead

2015 | Miles Ahead

Acercamiento cinematográfico a la controvertida figura del trompetista Miles Davis (1926-1991), uno de los grandes músicos de jazz de todos los tiempos. Don Cheadle persiguió este proyecto durante años, hasta convertirlo en una apuesta muy personal, de modo que el actor de Kansas City produce, escribe, dirige y protagoniza este retrato decididamente incompleto, algo gamberro y poco amable de quien fue un músico genial y una persona difícil, poco accesible. Desde luego ha echado el resto en su meritoria interpretación, con esa voz de cazalla tan característica de Miles. Para trazar su argumento, Cheadle se fija en un crítico periodo de tiempo en el que Miles Davis desapareció de la escena musical durante cinco años, más o menos entre 1975-1980. Fueron tiempos con problemas de drogas, de creatividad, de afectividad, e incluso sufrió algunos delirios que hicieron peligrar su futuro. Cheadle toma como punto de partida de Miles Ahead la supuesta entrevista del jazzmen con un redactor de The Rolling Stone (excelente Ewan McGregor), lo que da lugar a una serie de recuerdos que acaban por componer una punteado tapiz de episodios biográficos –musicales, afectivos, personales– que no pretenden agotar la figura del carismático protagonista, ni siquiera hacer un recorrido por su música o sus creaciones, sino más bien ofrecer flashes de su vida e imaginar sucesos ubicados en ese periodo en blanco del trompetista, en donde los desórdenes de su vida, su ausencia de amistades, su falta de tacto con las discográficas, su temperamento a veces violento y desagradable, dan buena muestra de la complicada personalidad de Davis. Especialmente se centra en dos cuestiones, la relación amorosa con quien fue el gran amor de su vida, la bailarina Frances Taylor, y la desenfrenada búsqueda de una grabación que ha sido robada por el jefe de una discográfica. Estas dos líneas vertebrales no están del todo equilibradas: mientras que los recuerdos con Taylor ofrecen una visión biográfica más estándar y realista, la alocada aventura por recuperar su grabación aporta un punto de vista cómico y delirante, una acción habitualmente nocturna acrecentada por los sonidos electrónicos del jazz fusión. El film es entretenido, pero también puede resultar desconcertante debido a su contenido inventado y algo episódico, por lo que quizá decepcione un poco a quienes no sean fans del protagonista. Y aunque la música de Miles suena continuamente en la película, no se hace lo que se dice un recorrido siquiera mínimo por lo que significó su carrera. Especialmente hay referencias y suenan acordes continuos de dos de sus discos más emblemáticos, "Kind of Blue" y "Sketches of Spain", además del leitmotiv amoroso de "Someday My Prince Will Come", o del LP que da título al film, "Miles Ahead", éste último quizá como un recordatorio de que la música de Miles Davis aún avanza y sigue generando sentimientos a varias generaciones. Don Cheadle deja clara su postura cuando cierra la película dejado en blanco la fecha de muerte del trompetista. Para él y para tantos otros Miles sigue vivo.

6/10

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