Reportajes
Cuentos tradicionales, la receta de Hollywood para los tiempos de crisis
Érase una vez, un mundo en el que corrían tiempos muy duros por culpa de la difícil situación económica. Los habitantes de los distintos reinos se olvidaban de sus problemas acudiendo a los cines. Como buscaban distraerse al máximo por un par de horas, triunfaban las historias irreales que transcurrían en lugares mágicos, donde las chicas luchaban por convertirse en princesas y la bruja mala acababa recibiendo su merecido. Existía una idílica fábrica de sueños llamada Hollywood que empezó a producir en serie adaptaciones de cuentos clásicos que habían hecho soñar a todos desde niños y que encandilaban a toda la familia, casi siempre dándoles una vuelta de tuerca para adaptarlos a los nuevos tiempos. Y así fue como los devoradores de películas y los productores cinematográficos vivieron felices y comieron palomitas.
El celuloide se ha nutrido de los relatos infantiles más tradicionales desde sus orígenes. Ya el precursor de los efectos especiales, Georges Méliès, le puso imágenes a “La Cenicienta”, en 1899, mientras que Raoul Walsh se lució con su versión muda de El ladrón de Bagdad (1924). Tras la llegada del sonoro, se rodaron clásicos como La Bella y la Bestia (1946), del galo Jean Cocteau. El que más partido le ha sacado a estas narraciones ha sido sin duda Walt Disney, desde el mediometraje Los tres cerditos y su primer largo, Blancanieves y los siete enanitos. ¿Quién no recuerda grandes filmes de animación como La Cenicienta, La Bella Durmiente, Pinocho, La sirenita o Aladdin?
La imagen real también ha dado grandes títulos, como El mago de Oz, legendaria adaptación de la obra de L. Frank Baum, El príncipe y el mendigo, film de aventuras a partir del libro de Mark Twain, con Errol Flynn, Bola de fuego, de Howard Hawks –en suma una versión libre de "Blancanieves"– y films de las últimas décadas como En compañía de lobos, de Neil Jordan –inspirado claramente en “Caperucita” – o Por siempre jamás, donde Drew Barrymore era una Cenicienta que tenía como hada madrina a Leonardo da Vinci. Incluso hemos visto en pantalla las relaciones fraternales de dos ilustres recopiladores de cuentos, en El maravilloso mundo de los hermanos Grimm, de 1962, y El secreto de los hermanos Grimm, de Terry Gilliam. Recuperaba el espíritu de estas inmortales historias la imaginativa La princesa prometida, basada en la novela de William Goldman, mientras que la saga iniciada con Shrek mezclaba las peripecias de variopintos personajes.
Aluvión de adaptaciones tras la crisis planetaria
Una de las principales causas de que estos títulos hayan tenido tirón han sido las circunstancias económicas del momento. Se repite el fenómeno ocurrido tras la Gran Depresión, de 1929, que propició la edad dorada del musical y la 'screwball comedy', pues el público quiere olvidarse de sus graves problemas buscando títulos de pura evasión, máxime si puede llevar a toda su familia, pues están pensados para todos los públicos. Desde luego, le apetece más una historia de fantasía con final feliz que un film social que aborde la miseria que desgraciadamente él mismo está viendo a su alrededor sin necesidad de pagar una entrada.
Amanda Seyfried, Max Irons, Virginia Madsen y Gary Oldman encabezaron el reparto de Caperucita Roja, de Catherine Hardwicke, con la titular dispuesta a fugarse con un joven leñador, dejando atrás su pueblo, donde se ha llegado a un pacto de no agresión con el hombre lobo, hasta que éste lo incumple. La directora de Crepúsculo le daba un tono romántico-adolescente similar al del film vampírico.
El personaje que ha dado lugar a más metraje ha sido la reconocida protagonista de Blancanieves (Mirror, Mirror), interpretada por Lily Collins, frente a nada menos que Julia Roberts en el rol de madrastra. El realizador Tarsem Singh primaba la parte visual, en tono surreal, con un guión que destilaba mucho humor. Le siguió muy poco después Blancanieves y la leyenda del cazador, de Rupert Sanders, con Kristen Stewart (la princesa huérfana) y Charlize Theron (la mala), aunque como avisa el título aquí tenía gran importancia la figura del cazador (Chris Hemsworth), el tipo que tradicionalmente dejaba escapar a la protagonista en lugar de matarla. Artísticamente hablando, se lleva la palma la española Blancanieves, de Pablo Berger, original revisión muda ambientada en el mundillo taurino, con Macarena García (Blancanieves) y un gran trabajo de Maribel Verdú en la piel de su pérfida antagonista.
Los últimos exitazos
Incluso artesanos de prestigio se han unido a esta tendencia. Nada menos que Bryan Singer (Sospechosos habituales, X-Men) está detrás de Jack el Cazagigantes, actualización de “Las habichuelas mágicas”. Nicholas Hoult, Ewan McGregor, Bill Nighy, Ian McShane y Stanley Tucci componen el casting de este film, cuyo presupuesto superó los 200 millones de dólares en la producción, cifra a la que se le deben sumar otros 100 destinados a la publicidad. Esto colocó en una situación algo difícil a Warner, por la dificultad de recuperar la cifra en taquilla, a pesar de que la cinta ha hecho ruido.
Por su parte, Sam Raimi, autor de Posesión infernal y Spider-Man, ha dirigido Oz, un mundo de fantasía, con James Franco, Mila Kunis, Rachel Weisz y Michelle Williams. Precuela del libro de L. Frank Baum y de la famosa versión anteriormente citada de 1939, presenta al legendario mago que habitaba al final del camino de baldosas doradas como un embaucador mujeriego que por culpa de un tornado llega al mágico mundo al que accedería después la popular Dorothy.
Incluso la televisión se ha apuntado al fenómeno con alguna serie. En Grimm, homenaje a las recopilaciones de los hermanos, un detective de homicidios (David Giuntoli), descubre que tiene la habilidad de reconocer a personajes sobrenaturales infiltrados en el mundo real. Érase una vez plantea un universo alternativo donde cohabitan todas las criaturas de los cuentos.
Y colorín colorado, este cuento no se ha acabado, pues Disney anuncia Maléfica, donde Angelina Jolie será la bruja de La bella durmiente. La casa del ratón también prepara The Beast, su versión en imagen real de La bella y la bestia, con guión del británico Joe Ahearne. Y es que ya es sabido que cuando triunfe una de dentistas, las pantallas se llenarán de profesionales de la odontología.
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