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Biografía

Stanley Tucci

Stanley Tucci

59 años

Stanley Tucci

Nació el 11 de Noviembre de 1960 en Peekskill, New York, EE.UU.

Corredor de fondo

28 Enero 2010

Tras unos inicios que no llamaron la atención, Stanley Tucci ha ido encontrando su hueco, su ritmo de carrera. Su trabajo sigue siendo infatigable y los resultados hace tiempo que comenzaron a llegar. Ha estado mucho tiempo al pie del cañón para demostrar que es un grande y que puede con todo, aunque su especialidad sea el típico tío al que no sabrías si darle un bofetón o un cariñoso beso en su reluciente calva.

Stanley Tucci nació el 11 de noviembre de 1960 en Peekskill (Nueva York). Hijo de un profesor de instituto y de una secretaria, él y su hermana Christine pronto se interesaron por el mundo de la interpretación. En el caso de Stanley la respuesta era sencilla, siempre se ha sentido más cómodo en el escenario que en la vida real. Tras estudiar arte dramático en la Universidad del Estado de Nueva York, debutó en Broadway en 1982. Su contacto con el teatro ha sido constante y en 2003 fue nominado al Tony por su trabajo en “Frankie and Johnny in the Clair de Lune” de Terrence McNally. Pero a pesar de su amor por los escenarios, Tucci reconoce ahora que necesita implicarse en obras que no vayan a estar mucho tiempo en cartel porque si no, se vuelve “loco”. Así que nada de estar un año interpretando al mismo personaje por teatros de todo el mundo. Algo que, por otra parte, es perfecto para compaginar su trabajo en cine.

Debutó en la gran pantalla en un pequeño papel en El honor de los Prizzi (1985). Acababa de comenzar la larga carrera de Stanley. Durante 10 años continuó con los pequeños personajes en títulos sin mayor trascendencia como Atracción diabólica (1988), El ojo público (1992) o Cuidado con la familia Blues (1993). Los primeros papeles importantes de su carrera llegaron en años consecutivos, 1995 y 1996, aunque también fueron en títulos poco relevantes, A Modern Affair y The Daytrippers. Su carrera incansable continuaba avanzando entre películas mediocres, géneros de todo tipo y papeles de lo más diverso. Pero entonces llegó el momento de comenzar a trabajar con los grandes. Woody Allen le dio un pequeño papel en Desmontando a Harry (1997), lo mismo que hizo Danny Boyle en Una historia diferente (1997) y Sam Mendes en Camino a la perdición (2002).

Pero es que para cuando llegó Sam Mendes, Tucci ya tenía dos Globos de Oro en su poder gracias a su interpretación televisiva de un famoso columnista norteamericano en Winchell (1998) y del nazi Adolf Eichmann en La solución final (2001). Le había llevado su tiempo, pero Stanley Tucci ya había dejado claro que era un serio candidato para estar en el grupo de cabeza del maratón. Dejó para el recuerdo simpáticas interpretaciones como la del “Pepito Grillo” de Ralph Fiennes en Sucedió en Manhattan (2002) y retos interpretativos como la composición que hizo de Stanley Kubrick en Llámame Peter (2004). Steven Spielberg lo llamó para ser el responsable del aeropuerto donde Tom Hanks se quedaría atrapado en La terminal (2004). Esta mezcla de personajes que tan pronto inspiran la ternura y el afecto del público como pasan a ser seres odiosos, son perfectos para Tucci. La mezcla explosiva de su calva con el consiguiente aire de madurez, sabiduría y responsabilidad que conlleva, con sus ojos pillos de niño travieso, posibilitan que puedas amar y odiar a Tucci al mismo tiempo. Algo que quedó clarísimo dos años después en El diablo viste de Prada (2006), donde fue el colchón y “pelota” oficial de Meryl Streep, pero también el apoyo de la pobre Anne Hathaway. Últimamente, ha vuelto a sacar su cara más inquietante, que ya mostrara en títulos como La solución final, con la llamada de Peter Jackson para The Lovely Bones.

Durante esta larguísima maratón, Stanley también ha tenido tiempo de poner en práctica otras inquietudes cinematográficas. Ha producido, dirigido, protagonizado y escrito el guión de Big Night (1996) y The Impostors (1998). El primer título fue su debut tras las cámaras y para la nueva tarea contó con su colega de profesión Scott Campbell, quien además es amigo desde los tiempos del instituto. Alguien que sabrá bien los momentos difíciles que pasó Stanley cuando en 2009 murió de cáncer su mujer Kate. La pareja se casó en 1995. Tuvieron tres hijos, los mellizos Nicolo e Isabel, y la mayor de la casa, Camilla. El matrimonio se había separado en 2003 para posteriormente retomar su relación.

Hasta la fecha la filmografía de Stanley alcanza más de 80 títulos. Teniendo en cuenta la maravillosa progresión de su carrera cabría decir que no sólo queda Tucci para rato, sino que también puede que aún nos quede por ver lo mejor del actor. Como buen corredor de fondo sabrá que la salida es fundamental pero no tanto como ir creciendo a lo largo del recorrido para poder entrar el primero en la meta.

Filmografía
Worth

2020 | Worth

The Witches

2020 | The Witches

The King's Man: La primera misión

2020 | The King's Man

Cuando un grupo formado por los tiranos y las mentes criminales más malvadas de la historia se une para desencadenar una guerra que matará a millones de personas, un hombre tendrá que luchar a contrarreloj para detenerlos. Los orígenes de la primera agencia de inteligencia independiente.

Jolt

2020 | Jolt

Lindy, una mujer con graves problemas de ira, decide llevar ante la justicia a los culpables del asesinato de su amante.

Patient Zero

2018 | Patient Zero

La corresponsal

2018 | A Private War

Debut en la dirección de largometrajes de ficción del documentalista Matthew Heineman, responsable de trabajos como City of Ghosts. Cuenta la trayectoria profesional de la corresponsal de guerra para el Sunday Times británico Marie Colvin, utilizando la datación de Ohms, 2012, conflicto de Siria, para datar sus reportajes previos desde 2001, cuando en Sri Lanka perdió un ojo mientras cubría el conflicto de las autoridades gubernamentales con los tamiles. A partir de aquí la seguimos en Irak en 2003, donde se asocia con el fotógrafo Paul Conroy, arriesgando su vida en cada destino-punto caliente, por contar lo que ocurre, centrando la atención sobre todo en las personas concretas, sus duras penalidades, más que en las estrategias polícias e intereses de los bandos en conflicto. De ahí el título original, "A Private War", que incide en en ese acento en lo privado, lo que muchos corresponsales de guerra no llegan a contar, casi siempre porque no llegan hasta las víctimas, la gran mayoría civiles que sólo quieren vivir en paz. Aunque resulta fuera de toda duda el interés humano de la historia de la premiada periodista Colvin, y lo que refleja en sus artículos, el film por desgracia no cuenta con un guión a la altura. Arash Amel, que escribió el libreto de Grace de Mónaco, y Heineman, que lo plasma en imágenes, entregan un film algo plúmbeo, en que se hace difícil la conexión emocional con la protagonista, a pesar del esfuerzo interpretativo de Rosamund Pike, que en algunos momentos tiene un aire a las actrices clásicas de fuerte carácter tipo Katharine Hepburn o Bette Davis. Se quiere pintar el inevitable desequilibrio psicológico de Colvin –carga sobre sus hombros con una especie de sentido de misión, y ha acumulado a lo largo de los años persistentes imágenes de muerte y destrucción en su cerebro–, y el modo de llevar eso, que le empuja a beber mucho y a fumar más –no exagero si digo que a lo largo del metraje se enciende cerca de un centenar de pitillos, una imagen reiterativa–, y a buscar ocasionales compañeros de alcoba, o a encontrar a alguno más estable, como el encarnado por Stanley Tucci, pero del que no se nos ofrece mucha información, por lo que tal romance no involucra al espectador. Destaca el verismo de las escenas bélicas y de la ruina de las ciudades, el plano final de Ohms impacta, y es que nos acostumbramos demasiado al horror de las guerras que asolan el planeta. Pero en los intercambios entre personajes falta un hervor, se cae en lo plomizo, o bien en el cliché reiterativo, ya sea la periodista más novata, o el director del periódico insistiendo una y otra vez en que ya no debería volver al frente... o que sí debería. Aunque sea al precio, que Colvin está dispuesta a pagar, se ser la polilla que se acerca demasiado al fuego.

5/10
The Silence

2018 | The Silence

El juego del asesino

2018 | Nomis

Marshall es un policía divorciado para quien lo más importante en la vida es su hija. Está especialmente sensible con ella debido a la situaciones criminales de un caso que investiga, que tiene que ver con la desaparición de una serie de jóvenes. Cuando por fin dan con la guarida del asesino, éste resultará ser un joven desequilibrado y las sospechas serán entonces que ha recibido ayuda de un tercero, algo que pasa a ser una seria realidad cuando se producen algunos crímenes relacionados con los policías que siguen el caso. Fallido thriller criminal, que supone el debut de David Raymond, cuyo guión apunta ciertos caminos para luego resolverse por el modo más cómodo y simplón. La subtrama del juez que se toma la justicia por su mano despierta interés pero no está para nada bien resuelta, así como el matrimonio del protagonista o la relación con su compañera de trabajo. En general, los personajes son algo difusos (las apariciones de Nathan Fillion, por ejemplo, son ridículas) y da la sensación de que se han quedado en el tintero muchas ideas. Henry Cavill y Ben Kingsley son grandes actores, pero en este caso hacen lo que pueden para sostener una trama al final bastante lineal, y algo parecido le sucede a Alexandra Daddario.

4/10
La Bella y la Bestia

2017 | Beauty and the Beast

Traslación a imagen real de la emblemática película del mismo título en dibujos animados producida por Disney en 1991, cuya repercusión fue enorme y ayudó a consolidar la nueva etapa creativa de los estudios Disney, tras el remonte que supuso La sirenita en 1989, ratificado luego por el éxito de El rey león en 1994. La historia basada en el libreto escrito entonces por la especialista de la compañía Linda Woolverton, se ha mantenido esencialmente idéntica, si bien ahora las pequeñas modificaciones del guión hay que apuntárselas a Stephen Chbosky y Evan Spiliotopoulos, éste último ya con una amplia trayectoria como guionista de la productora. Es bien sabido que el argumento narra los prolegómenos de un amor más que improbable entre una hermosa y espabilada chica de pueblo, ávida de lecturas, de fuerte personalidad y libertad interior, y un ser abominable, horrible criatura cuyo aspecto terrorífico es fruto del hechizo al que fue sometido por un hada. El tenebroso castillo encantado, con sus simpáticos personajes parlanchines convertidos en objetos, será el escenario del cuento de hadas. Al frente de esta versión de La bella y la bestia se sitúa Bill Condon (Dioses y monstruos, Mr. Holmes) un director que rueda elegancia extraordinaria y para quien supuestamente el proyecto debería de ser una perita en dulce. A este respecto hay que constatar que la factura general es buena, pero que a la vez no regala apenas momentos memorables y algunos de los que a priori deberían serlo –el baile entre los protagonistas, la batalla contra la turba que asalta el castillo– saben a poco. Tampoco consigue Condon un buen arranque (ese baile de mujeres en el castillo), una secuencia precipitada que no logra el propósito de presentar eficazmente al personaje de la bestia, motivo por el cual su personalidad ya queda algo deslucida durante toda la película. Por el contrario sí funcionan las pocas escenas de acción –los encuentros con los lobos son fantásticos– y la presencia viva de los objetos animados, el reloj, el candelabro, las tazas, dando fe de las virguerías técnicas a las que ha llegado el cine. Los mejores momentos del film son los que tienen lugar en el castillo y sus alrededores, pues el tono misterioso y romántico atrapa, y casa a la perfección con la fotografía oscura y nevada. En general destaca sin duda el diseño de producción y la ambientación dieciochesca, propia del relato original escrito por la francesa Jeanne-Marie Leprince de Beaumont (1711-1780), que resalta la atmósfera gótica, sobre todo en esos efectistas y sombríos planos exteriores. Sin embargo, el equilibrio se rompe al trasladar la acción a las aventuras de los antipáticos Gastón y su compañero Le Fou, especialmente en las escenas de la taberna. Quizá en el original también era esa la parte que peor funcionaba pero es que además en este caso, más allá de algunos amaneramientos totalmente gratuitos –esos "momentos gay" de los que tanto se ha hablado (Disney rendida a la ideología de género, quién lo iba a decir)–, la comicidad frívola, casi de cuchufleta, con que se trata esa subtrama nos saca del meollo dramático central y no prepara precisamente un terreno propicio para la seriedad del enfrentamiento final. En verdad si se eliminaran esos personajes tan sumamente desagradables la historia ni lo notaría. Capítulo aparte merece la música, porque La bella y la bestia es también un musical y la presencia de las canciones es constante, sobre todo en los dos primeros tercios del film. La inolvidable partitura original de Alan Menken brilla aquí en todo su esplendor, con una magnífica y a veces apabullante orquestación. Y es una verdadera sorpresa la voz de Emma Watson, con modulaciones y alturas nada fáciles que ella supera con sobresaliente. Así que la actriz es lo mejor de un film del que ya conocemos la historia, su personaje es a veces conmovedor –esa fascinación cuando entra en la biblioteca– y en todo momento resulta creíble.

6/10
Feud: Bette and Joan

2017 | Feud: Bette and Joan | Serie TV

Nueva creación televisiva del prolífico Ryan Murphy –respaldado por Michael Zam y Jaffe Cohen–que repite la fórmula de crear series con temporadas completamente independientes, pero unidas bajo un paraguas común, tras American Horror Story y American Crime Story, llega Feud, que entregará tramas donde los protagonistas han mantenido una fuerte rivalidad. Para arrancar, recrea las famosas diferencias entre dos grandes actrices de la pantalla, las oscarizadas estrellas Joan Crawford y Bette Davis. Ambas han alcanzado ya una edad, es la era de la televisión, no les ofrecen trabajo, cada una hace lo que puede, con pequeños papeles o interpretando teatro. Entonces Crawford decide buscar material por su cuenta, y da con una novela de terror que podría proporcionar papeles para ella y otra diva, en la línea de Psicosis. Quizá sería la ocasión de trabajar por primera vez con Davis, a quien admira, pero ante la que se siente dolida, piensa que no le ha correspondido reconociendo su talento. El interés despertado en el cineasta Robert Aldrich pone en marcha la producción de ¿Qué fue de Baby Jane?. El propio Murphy dirige el piloto, y consigue una buena ilustración del esfuerzo de rodar buenas películas en una época en que Hollywood, con el viejo sistema de estudios en decadencia, está experimentando una gran transformación. Esfuerzo adicional en el caso de dos mujeres a las que la edad no perdona, con la tiranía de los productores que piden actrices jovencitas. El recurso de incluir declaraciones de actrices, como si estuvieran siendo entrevistas en un programa televisivo, funciona, da al conjunto una estructura original. Llama la atención el excelente reparto, y el logro para que Jessica Lange y Susan Sarandon den el pego emulando a Crawford y Davis, algo a priori no tan sencillo, pero que se consigue con el maquillaje y el buen trabajo actoral.  

6/10
El veredicto (La ley del menor)

2017 | The Children Act

Segunda de las dos novelas de Ian McEwan llevadas al cine en 2017 –la otra es En la playa de Chesil–, en que el propio escritor se ha ocupado de escribir el guión. Sigue a la jueza próxima a los 60 años Fiona Maye, tan enfrascada en su trabajo que ha descuidado por completo su vida familiar, no ha tenido hijos, y su marido profesor universitario se queja de lo distante que se muestra, una frialdad que llega al colmo cuando le anuncia que se dispone a tener una aventura con una alumna. Dentro de los numerosos casos de derecho familiar que tiene entre manos, destaca el de Adam Henry, al que faltan dos meses para la mayoría de edad, y que padece leucemia. Una transfusión de sangre ayudaría mucho a salvar su vida con el debido tratamiento, pero sus padres no lo permiten porque sería traicionar su fe, pues ambos, al igual que Adam, son testigos de Jehová. Incluso el propio chico, que no puede acudir a prestar declaración ante el tribunal por su delicado estado de saludi, rehúsa la transfusión. Richard Eyre, conocido sobre todo por su rol de director de teatro –aunque en cine ha entregado títulos como Iris y Diario de un escándalo–, sabe dotar a la película de un intenso dramatismo, con una rigurosa presentación de dilemas morales y una magnífica dirección de actores, donde descolla Emma Thompson, brillantísima como la mujer que juzga, fría como un témpano de hielo, profesional concienzuda, pero que en el camino se ha dejado el sentido de su trabajo y de su vida; ella se limita a comportarse como una distante diosa olímpica, que no debe implicarse en sus casos, como tampoco parece hacerlo en lo que constituye su existencia cotidiana, donde apenas se puede decir que interpreta el pequeño papel que le ha tocado en el gran teatro del mundo. McEwan y Eyre evitan los reduccionismos torpemente simplificadores, no caen, por ejemplo, en la caricatura, a la hora de presentar a los padres testigos de Jehová, que sostienen razonablemente su punto de vista, tampoco en el resto de los personajes, profundamente humanos, aunque en algún caso tengan poca presencia, véanse al asistente-ayudante de Fiona, el juez que cuenta chistes malos, las dos enfermeras, la tutora del chico. Y los otros dos personajes de entidad, además de Fiona, están muy bien interpretados, Stanley Tucci sabe dar vida al marido todavía enamorado, pero que no sabe cómo hacer para recuperar a su mujer, mientras que Fionn Whitehead, a pesar de no hacer acto de presencia hasta la mitad de metraje, confirma las buenas maneras apuntadas en Dunkerque como el muchacho enfermo, que empieza a descubrir la belleza de la vida, la música, la poesía, pero al que le faltan guías, alguien capaz de marcarle el norte, o al menos ayudarles a encontrarlo. Al final, vista la inmadurez de unos y otros personajes, resuena de fondo el interrogante acerca de quién es en esta historia el menor de edad, o mejor aún, el de quién ha alcanzado, de verdad, la mayoría de edad, una verdadera madurez.

7/10
Transformers: El último caballero

2017 | Transformers: The Last Knight

Nueva entrega de la cacharrera saga de los autobots y los decepticons, de la que podríamos ofrecer la versión larga y la versión breve de la trama. Como la película, en su línea habitual, dura dos horas y media que se hacen larguísimas, parece que nosotros deberíamos evitar ese defecto en estas líneas, así que diremos simplemente, que los malvados decepticons, comandados por Quintessa, desean hacerse con un poderoso báculo que estuvo en manos del mago Merlín, y tal vez de paso, o algo así, destruir la Tierra. Algo que deberán evitar el hercúleo y desaseado Cade Yeager, la profe despampanante Vivian, sir Edmund Burton, la huerfanita hispana Izabella, y un montón de robots de los buenos. Si empezamos hablando de lo más positivo del film, toca mencionar unos efectos visuales que cada vez se superan más a sí mismo, los transformers tienen cada vez más personalidad y movimientos naturales; el robot Cogman, que es descrito como una especie de C3PO, así nadie puede acusarles de plagio; y un Anthony Hopkins que se toma muy en serio su papel, lo que tiene bastante mérito. Sobre el guión, pesa la acumulación de elementos sin demasiada conexión –chavales que parecen salidos de Stranger Things, el castillo británico, el rey Arturo, un atentado ¡contra los nazis!, el ligoteo con la profe, la madre y las tías de la profe, los militares, el científico, Cuba, qué bonita es Cuba...–, y el clímax en que hay que evitar la destrucción casi parece un remake no confeso de la película Armageddon del propio Michael Bay. Por lo demás tenemos los defectos que por desgracia se nos han hecho más familiares en los filmes que siguieron al original. O sea, cansinas e interminables peleas, planos de duración infinitesimal –y eso que Bay se contiene un poco–, explicaciones más o menos míticas sobre los objetos y circunstancias que propician la trama. La idea de arrancar en tiempos del rey Arturo podía haber dado juego, pero bromas tontas como decirnos que Merlín es un borrachín, impiden que nos podamos tomar la cosa demasiado en serio. De modo que sí, tenemos escenas de batallas de gran lienzo, de esas que parecen tener su inspiración en El Señor de los Anillos, pero falta el aliento épico, no basta el recurso fácil a la banda sonora, como curiosamente se nos dice de modo explícito, en uno de los chistes más graciosos del film. Aunque bien podríamos decir, citando el adagio latino, cuya traducción dejo al lector, "excusatio non petita, accusatio manifesta".

4/10
Jugada salvaje

2015 | Wild Card

Fortitude

2015 | Fortitude | Serie TV

Una serie de intriga creada por Simon Donald que da menos de lo que prometía su magnífica fotografía de los parajes helados de una remota isla noruega en el Ártico, con un centro de investigación científica. La gobernadora Hildur aspira a ponerla en el mapa del turismo con planes para construir un complejo hotelero. Pero un asesinato, el primero de la historia del lugar, de un científico, y el posible descubrimiento de restos paleontológicos de gran interés en el lugar donde debería ponerse el hotel  –un mamut para empezar, da la impresión–, pueden poner en peligro estos planes. A la historia de conspiraciones antes descrita, se suman elementos como la enfermedad que asalta al hijo de un matrimonio, donde el marido le es infiel a ella, se ha enredado con una camarera de origen español. A medida que la narración avanza se van conociendo las rarezas de carácter y complejos de variopintos personajes, con diversos secretos que ocultar, que no sorprenden al avispado y recién llegado inspector de Scotland Yard. Los británicos son muy apañados en sus series, y ésta tiene muy buena factura, y un reparto con veteranos de la talla de Michael Gambon y Stanley Tucci, éste con el personaje más apetitoso, por su punto de ironía y aires de sabelotodo. Pero el resto de los personajes están poco trabajados, por ejemplo la española Verónica Echegui no puede hacer gran cosa con el que le toca, bastante estereotipado.

5/10
Los juegos del hambre: Sinsajo (parte 2)

2015 | The Hunger Games: Mockingjay - Part 2

Después de sufrir el severo ataque del "alienado" Peeta, que casi acaba con su vida, Katniss se recupera de sus heridas y comprueba que el mal que aqueja a su compañero es tan profundo que quizá no se reponga nunca. Acuciada por esa idea no está dispuesta a esperar más tiempo para arremeter con toda su fuerza contra Snow, y sabedora de que para las autoridades rebeldes el Sinsajo ya ha cumplido su misión, escapará del distrito 13 para llegar al Capitolio por su cuenta. Pero un comando de soldados fieles le seguirán: entre ellos, Gale, Finnick, Boggs y también Peeta, aunque en cualquier momento podría atentar de nuevo contra Katniss. Digno colofón de las aventuras de Katniss Everdeen, basadas en la trilogía distópica ideada por Suzanne Collins. Mucho ha transcurrido desde que la inocente Katniss se enfrentó a la cruel y terrible prueba de los 74 Juegos del hambre, entretenimiento con el que el tirano presidente Snow distrae y somete al pueblo de Panem. Ahora los 13 distritos están unidos por primera vez, aunque todo el protagonismo recae sobre Katniss, quien buscará con vehemencia su particular venganza, sin atender a políticas ni estrategias. La verdad es que tras la entrega anterior –un prólogo de esta película donde aparentemente apenas ocurría nada relevante– se agradece que aquí los hechos se precipiten y se dé prioridad absoluta a la acción, obviando discursos, reuniones y la palabrería publicitaria tan presente en la saga. Tiene atractivo la entrada del comando en la ciudad, con esas trampas mortíferas que ha preparado el enemigo, al igual que el director Francis Lawrence sabe crear el clima adecuado en la angustiosa secuencia de los túneles, con imágenes que parecen salidas de Guerra Mundial Z. Pero esa primacía de la acción, bien rodada y con eficaces efectos especiales, con la línea narrativa encabezada por Katniss, deja inevitablemente de lado a muchos personajes que tenían bastante peso en los demás filmes, aquí prácticamente ausentes, como Alma Coin (Julianne Moore), Plutarch (Philip Seymour Hoffman, quien desgraciadamente falleció antes de acabar el rodaje), Haymitch (Woody Harrelson), Effie (Elizabeth Banks), etc. Es un detalle que confirma desde luego la inconveniencia de convertir la última parte de la trilogía literaria en dos películas. Ya se sabe, los intereses comerciales mandan. Como era de esperar el personaje de Katniss es el más interesante y se ve que Jennifer Lawrence ha madurado con el personaje. Aquí vuelve a tener que enfrentarse con serias dudas acerca de su cometido, y a poner en entredicho su liderazgo. Y, por supuesto, nunca está claro de qué lado se inclina y se inclinará su corazón con respecto a Gale y Peeta, una cuestión bastante tratada en el film. Por otra parte, en la línea de toda la saga Los juegos del Hambre: Sinsajo (parte 2) no es un film complaciente y optimista. Se habla explícitamente de venganza y asesinato, único móvil de la protagonista, y el mundo que se pinta no es para nada esperanzador. La historia transmite además un agridulce mensaje sobre la condición humana, siempre ávida de poder, donde el mundo de la política se muestra, una vez más, como ámbito natural de la corrupción y la mentira.

6/10
Spotlight

2015 | Spotlight

Concienzuda reconstrucción de la investigación periodística llevada a cabo por el equipo Spotlight del Boston Globe y premiada con el Pulitzer, acerca de los casos de pederastia perpetrados por sacerdotes de la diócesis de Boston, y manejados torpemente por la jerarquía, que quiso evitar el escándalo promoviendo acuerdos extrajudiciales y conformándose con cambiar de destino pastoral a los implicados. El film maneja material muy sensible, tanto para las víctimas y sus allegados, como para los fieles católicos. Y su mérito es hacer honor al título, poner el foco de luz en un punto, la profesionalidad con que se llevó a cabo la investigación, siendo rigurosos en la exposición de los hechos sin pretender convertir en superhéroes a los protagonistas, ni arrastrar por el lodo a los culpables, lo sucedido resulta suficientemente elocuente. No hay espacio para recrearse en los detalles sórdidos de los abusos –se dan las pinceladas justas–, ni para los trazos toscos de los encubridores, una tentación en la que habría resultado muy fácil caer. Ni siquiera se cae en el manido recurso de incluir pasajes de ceremonias religiosas que subrayen la posible doble moral. En tal sentido Spotlight se encuadra en la tradición de títulos modélicos en el subgénero del drama periodístico como Todos los hombres del presidente. Presenta un guión sólido, obra del propio director, Tom McCarthy, y de Josh Singer, que abordó el tema del WikiLeaks en El quinto poder. McCarthy no fuerza las cosas. El trabajo de los periodistas consiste en entrevistar a personas, llegar a fuentes que confirmen los hechos, manejar la documentación, cotejar datos. Un montaje dinámico, e incluso las carreras de Mike Rezendes para llegar al juzgado, no son óbice para que la narración sea en general tranquila y clarificadora, se evita una trama embarullada y difícil de seguir. Y se señala el background de estos chicos de la prensa, la condición judía de Martin Baron, recién incorporado editor del Globe, que impulsa la investigación, o la de católicos no practicantes de los componentes del equipo Spotlight. Sin ocultar sus errores, incluida la posible culpa en no haber abierto antes los ojos a los crímenes de los que eran víctimas los más débiles, los niños. Somos testigos del desequilibro psíquico, mayor o menor, de éstas ya adultos, e incluso de uno de sus depredadores. O las actitudes bienintencionadas pero erradas de no armar escándalo de los que sabían y callaban. Una cuestión importante que aborda el film es la quiebra de confianza que sufre la Iglesia por el modo en que maneja el caso. En tal sentido está lleno de fuerza un pasaje protagonizado por Mark Ruffalo –Rezendes–, en que confiesa haber abandonado la práctica religiosa, como tantos, en la juventud, pero que siempre había albergado la idea de regresar algún día, y cómo los hechos investigados han roto tal añoranza. Es la misma pena del breve plano de la piadosa Nana leyendo el Globe. De algún modo se señala lo fácilmente que se pueden quebrar ciertos lazos de vinculación a la Iglesia si éstos se encuentran ya debilitados, cuando se produce el escándalo. Como cabe imaginar, el cardenal Bernard Law queda malparado por su actitud encubridora. Aunque lo más discutible del film es la inclusión en off –una voz telefónica– de las opiniones de un ex cura casado psiquiatra, A.W. Richard Sipe, que achaca al celibato sacerdotal los crímenes sexuales ocurridos, una relación causa-efecto que parece bastante insostenible, o como mínimo, simplista. Spotlight es de esas películas que merecería un premio a su reparto al completo, los actores tienen la suerte de que sus personajes están muy bien trazados en el guión con unos pocos rasgos, y ellos hacen el resto. Con carácter, pero no arrogantes, están estupendos Mark Ruffalo, Michael Keaton, Brian d'Arcy James, Rachel McAdams, Liev Schreiber, John Slattery y Stanley Tucci, más otros secundarios desconocidos y harto eficaces.

7/10
El tour de los Muppets

2014 | Muppets Most Wanted

Alentados por Dominic Badguy (Ricky Gervais), los Muppets emprenden una gira por varios países europeos, en donde darán a conocer su divertido show. Sin embargo, lo que Dominic desea es en realidad servirse de esa treta para realizar una serie de robos a gran escala en esas ciudades. Para ello idea un maquiavélico plan: sustituir a la rana Gustavo por el malvado Constantine, de casi idéntica apariencia, que acaba de escaparse de una cárcel siberiana. Los Muppets son una pandilla de marionetas animadas que han tenido un enorme éxito especialmente en la televisión, desde que fueran creados por Jim Henson allá por los finales de los años 60 del pasado siglo. Entre ellos los más conocidos son la rana Gustavo, la cerdita Peggy y el oso Fozzie, los cuales junto a otros muchos forman una especie de compañía dedicada al mundo del espectáculo, una especie de gran familia un tanto variada donde entre tiras y aflojas, amores y discusiones, finalmente acaba reinando la armonía y el amor. A lo largo de su trayectoria han participado en muchas producciones, a menudo interpretadas junto a actores de carne y hueso, casi siempre de género muy cómico, aunque a veces hayan tenido su punto de drama, como en Los teleñecos en Cuentos de Navidad. El Tour de los Muppets –que igual podría haberse titulado en “La gira de los teleñecos”, pues de ese modo fueron siempre conocidos en España estos personajes– es la secuela cinematográfica de Los Muppets, la más reciente versión para el cine de las aventuras de estos muñecos. Vuelve a estar detrás de las cámaras James Bobin y mantiene el nivel, si no supera a su predecesora. El propio Bobin ha ejercido como coguionista con Nicholas Stoller y ambos han pergeñado una trama de aventuras y acción criminal bastante animada, llena de momentos divertidos, con numerosas localizaciones reales en ciudades como Berlín, Madrid, Dublín o Londres y un toque un poco “vintage” que recuerda a la época de la guerra fría, con esas tronchantes escenas en el Gulag siberiano. Se usan asimismo los tópicos referentes a los distintos países, algunos un poco pasados de rosca (esos guardias civiles custodiando el Museo del Prado), aunque sirven para situar las diferentes idiosincrasias culturales sobre todo para los niños. La película es también un homenaje claro al mundo del Entertainment, de la época clásica de los musicales de Broadway o Hollywood, y en este sentido los números musicales están muy presentes y quizá sean lo mejor, empezando por ese prólogo de un clasicismo que se remonta hasta la época de Busby Berkeley hasta llegar a números más modestos pero muy efectivos como “I’m Number One” (interpretado por Ricky Gervais) o “The Big House”, con una graciosa Tina Fey (Noche loca). Por lo demás sorprende la enorme variedad de estrellas reales que aparecen en esta cinta, algunos con cameos que duran un suspiro (James McAvoy, Salma Hayek, Frank Langella, Hugh Bonneville, Zach Galifianakis, Christoph Waltz, Stanley Tucci, Chloe Moretz, Tom Hiddleston, Tony Bennett y hasta Lady Gaga, por citar uno pocos) y otros con más minutos y bastante desparpajo, como es el caso de los ya mencionados coprotagonistas Ricky Gervais y Tina Fey, pero también de Ty Burrell (Modern Family), Danny Trejo (Machete), Ray Liotta (Narc) o incluso Céline Dion, quien se marca una canción a dúo con la mismísima cerdita Peggy.

5/10
Transformers: La era de la extinción

2014 | Transformers: Age of Extinction

Tras coger aire con Dolor y dinero, un proyecto más personal que no acabó de funcionar, el incombustible Michael Bay retoma el puesto de director en la cuarta entrega de la popular franquicia basada en los juguetes de Hasbro. En Transformers: La era de la extinción también repite el guionista, nuevamente en solitario Ehren Kruger, responsable de las dos entregas anteriores, pero cambia por completo el reparto, tras la renuncia de Shia LaBeouf. Transformers: La era de la extinción tiene como protagonista a Cade Yeager, inventor viudo, que a pesar de sus problemas económicos intenta sacar adelante a Tessa, su hija adolescente, enamorada de un joven conductor que al padre no le acaba de convencer. Al intentar sacar dinero trapicheando con chatarra, Yeager comprará casualmente un viejo camión destartalado que resultará ser el robot alienígena Optimus Prime, al que nadie ha visto tras la destrucción provocada cinco años atrás en la batalla de Chicago. Tanto él como el resto de autobots permanen escondidos, pues ya no son vistos con buenos ojos por el gobierno, que trata de desarrollar sus propios ingenios mecánicos para proteger a la humanidad. En el arranque, logra cierta conexión con el público, con una prometedora presentación de los personajes nuevos. Cae especialmente bien una pequeña autocrítica, en un diálogo que reivindica el cine clásico frente a agotadores blockbusters veraniegos con poca entidad dramática como el caso que nos ocupa. En Transformers: La era de la extinción se apuntan pequeñas pero positivas reflexiones sobre la unidad familiar, y la importancia vital de la ética en las innovaciones tecnológicas. Aparte, se aprecian los esfuerzos del reparto, sobre todo en el caso de Mark Wahlberg, convincente y divertido en el rol de padre asustado ante el escaso tamaño de los shorts de su hija (la atractiva Nicola Peltz). También cumple Stanley Tucci, como egocéntrico gurú de la tecnología que parece homenajear a Steve Jobs. Por estas razones, los incondicionales de la saga disculparán la poca consistencia de la trama de Transformers: La era de la extinción. Algunos pasajes resultan confusos, irrelevantes, reiterativos, o meras excusas para mostrar efectos digitales y novedades como los robots que se transforman en dinosaurios cibernéticos. Las batallas se alargan hasta la extenuación, dando lugar a un metraje de 165 minutos a todas luces excesivo. El tramo final resulta interminable, pues consta de 40 minutos en China concebidos para atraer al público del país asiático, al que se ofrece como gancho alguna estrella local y hasta un transformer samurái.

4/10
Los juegos del hambre: Sinsajo (parte 1)

2014 | The Hunger Games: Mockingjay - Part 1

Katniss Everdeen es acogida en el distrito 13, y aleccionada por Plutarch, la presidenta Alma Coin alberga grandes esperanzas de que la joven pueda galvanizar el imparable movimiento de rebelión contra el tirano presidente Snow. Las dudas surgen en cómo puede afectarle que Peeta haya quedado atrás, prisionero de Snow. Pues éste lo exhibe en las pantallas de televisión en entrevistas conducidas por Filckerman, con mensajes equívocos y manipuladores que podrían minar la moral de Katniss. La novela con que culmina la trilogía distópica de novelas juveniles de Suzanne Collins ha sido dividida en dos partes, y aquí llega la primera entrega de "Sinsajo", de la que lo menos que puede decirse es que no defrauda. Francis Lawrence sigue describiendo un mundo oscuro, donde se muestran las masacres ejecutadas por un Snow al que no detiene ningún escrúpulo a la hora de trazarse sus objetivos. Las claves que sostienen la trama siguen siendo las de los otros filmes: una innegable madurez en la heroína Katniss, que maneja sus condiciones de liderazgo con humildad, sin que se le suban a la cabeza, y confiando más en la atención sincera a los otros, que en las armas de propaganda, los videoclips patrióticos que desea rodar Plutarch, y que sólo funcionarán sin responden de verdad a las convicciones íntimas de la protagonista. Una vez más la idea de que importan más las personas concretas que las metas abstractas funciona, porque el bien de la colectividad pasa por el bien personal de cada uno de los que sufren la tiranía de Snow; esto permite a la protagonista sacrificarse y tomar las decisiones adecuadas. Las escenas de acción funcionan muy bien, y algunos pasajes que podían haber sido convencionales, como un intento de rescate, funcionan bien por que se combinan paralelamente con otra guerra, la mediática, de innegable interés. Los actores están bien en sus personajes, casi todos arquetípicos, los veteranos Donald Sutherland, Julianne Moore y el fallecido Philip Seymour Hoffman los llenan casi con su sola y poderosa presencia. Destaca especialmente Jennifer Lawrence, que le imprime dramatismo y grandeza en sus momentos culminantes –los relativos a Peeta y Gale, o sus encuentros con las personas sufrientes–, se trata sin duda de una grandísima actriz.

6/10
Un pequeño caos

2014 | A Little Chaos

La Francia del rey Sol. Luis XIV está embarcado en la obra magna del Palacio de Versalles, y del diseño de sus espléndidos jardines se está ocupando André Le Nôtre. Aunque de talento reconocido, este paisajista tiende a ser conservador en la ejecución de los planes para no contrariar al monarca, pero estará dispuesto a introducir "un poco de caos" contratando a Sabine de Barra para el original Grotto de Thetis. Esta fascinante mujer, viuda, también agitará la vida de Le Nôtre, que es infeliz en su matrimonio debido a la infidelidad y frialdad de su esposa. La segunda de las dos películas que dirigió y coescribió el actor Alan Rickman, la otra es El invitado de invierno. Ambas comparten el gusto exquisito y la cuidada definición de personajes. La que nos ocupa suma que se basa en hechos históricos –aunque el personaje de Madame de Barra es ficticio–, y el abordar un tema fascinante, el de los jardines de Versalles. Se nota que Rickman es actor, y las escenas que comparten él como Luis XIV con Kate Winslet como la viuda jardinera, son una verdadera gozada, con diálogos brillantes; también la escena coral de un grupo de mujeres, antes de que Madame de Barra sea presentada al rey. Algo más frío y artificial se nos antoja el lance amoroso entre ella y Le Nôtre, con Matthias Schoenaerts esforzado en componer un marido desdichado, gran profesional, y al que trae ilusión a su vida esta mujer. Los pasajes de contrucción del jardín y el desafío de la tormenta, tienen brío, pero el fatal accidente, secreto del pasado de Madame de Barra excede los límites de lo admisible en el folletín.

6/10
El quinto poder

2013 | The Fifth Estate

La historia de WikiLeaks y su principal impulsor, Julian Assange, que hizo temblar a las altas esferas del poder con la publicación masiva en internet, gracias a fuentes anónimas, de actuaciones secretas inmorales o fuera de la legalidad. El film de Bill Condon, que se basa en los libros "Inside WikiLeaks: My Time with Julian Assange at the World's Most Dangerous Website" –del antiguo socio de Assange, Daniel Domscheit-Berg– y "WikiLeaks: Inside Julian Assange's War on Secrecy" –de Luke Harding y David Leigh–, apunta al nacimiento de un quinto poder de rasgos todavía difusos, que habría sobrepasado a los medios de comunicación, por el aprovechamiento de las nuevas tecnologías para propagar desde un website material sensible que atañe al resto de los estamentos de poder, y que podría configurar a una especie de nuevo “perro guardián”, pero también a un “Gran Hermano” de los vaticinados por George Orwell. La idea es que se ha abierto una “caja de Pandora” que lo está cambiando todo. Estamos ante una cinta que maneja abundante información y puntos de vista sobre un episodio de la historia reciente, y el guión de Josh Singer, bregado en la serie televisiva El ala oeste de la Casa Blanca, se las arregla para que no nos perdamos en la maraña de información, y disfrutemos de un relato que puede hacer pensar en Todos los hombres del presidente, o más reciente en el tiempo, y también con la revolución tecnológica bien presente, La red social. Junto a una foto bastante completa de lo ocurrido, hay una buena definición de personajes, y jugadas inteligentes, como la escena final, en que el propio Assange (su “alter ego” Benedict Cumberbatch) opina sobre la película y los libros publicados sobre WikiLeaks. Quizá el principal acierto del film es no erigirse en juez implacable de unos y otros. De modo que se pinta el idealismo que mueve a los activistas de WikiLeaks, aunque sin dejar de señalar el vértigo que les proporciona su recién estrenado poder, que puede conducir a egocentrismo algo despiadado –el retrato de Assange en tal sentido no es demasiado amable, y se apunta a secretos del pasado que habrían marcado su personalidad– o a plantearse la necesidad de marcarse ciertos límites –el dilema de Daniel Domscheit-Berg, al que da vida Daniel Brühl imprimiéndole humanidad–. Se señalan las consecuencias que puede tener la publicación de información confidencial, incluso en lo relativo a poner vidas en peligro. O se plantea la redefinición de los medios de comunicación tradicionales por la llegada de nuevos agentes informativos que operan con reglas nuevas, y ante los que cabría exhibir ciertos estándares de superioridad moral aplicados en el pasado, prácticas como el contraste de la información con varias fuentes y su protección.

6/10
Los juegos del hambre: En llamas

2013 | Catching Fire

Segunda entrega de la saga iniciada con la exitosa Los juegos del hambre. Aún queda la adaptación de la última de las novelas de Suzanne Collins, Sinsajo, que según está previsto se fragmentará en dos películas. Por primera vez ha habido dos ganadores de “Los juegos del hambre”, Katniss Everdeen y Peeta Mellark, que según la tradición, inician el Tour de la Victoria, por todos los distritos, donde se encontrarán con los familiares de los caídos durante el torneo. Pero la población percibe a Katniss como una rebelde que ha desafiado con éxito al oscuro poder del Capitolio, lo que podría avivar una insurrección. Tras un intento fallido de usar a la muchacha para manipular a la opinión pública, el nuevo y maquiavélico Vigilante Jefe, Plutarch Heavensbee, le dará la solución al presidente Snow, organizar una edición del 75 aniversario de la macabra gesta, que recupere a ganadores de los años anteriores, por lo que como sólo puede ganar uno, lo más probable es que Katniss muera. El director Gary Ross, que realizó un correcto trabajo en la primera parte, cede el testigo a Francis Lawrence (Soy leyenda), que le saca partido sobre todo a la numerosa acción presente en la trama derivando en un tramo final trepidante. Los juegos del hambre: En llamas ofrece la suficiente espectacularidad como para mantener al público ensimismado, pese a que repite forzadamente el mismo esquema, con la protagonista enfrentándose de nuevo a la misma competición, cuando se suponía que no lo tendría que hacer más. Aunque está claro que su público natural son adolescentes, no se realizan concesiones fáciles a este sector, como podrían haber sido, por ejemplo, la sobredosis de diálogos empalagosos, y personajes quitándose la camisa forzadamente de Crepúsculo. Los juegos del hambre: En llamas tiene un tono más adulto incluso que el de su predecesora. A todo esto se le suma que tiene cierto interés su análisis del funcionamiento de la propaganda mediática, en concreto del poder de la televisión para mantener distraída a la población de los verdaderos problemas. Además, Los juegos del hambre: En llamas reincide sobre el sacrificio, el trabajo en equipo, la familia y la necesidad de cuestionar de forma crítica las doctrinas oficiales del poder que promueve la caja tonta. Por su parte, Jennifer Lawrence vuelve a demostrar que su capacidad interpretativa supera con mucho la media, y está bien acompañada por los jóvenes Josh Hutcherson y –en menor medida– Liam Hemsworth. De nuevo choca, quizás, que se haya recurrido a actorazos como Donald Sutherland, Woody Harrelson, Elizabeth Banks, Toby Jones o Stanley Tucci para papeles que apenas tienen presencia. Así y todo, el insuperable Philip Seymour Hoffman no necesita más que un par de secuencias breves para componer a un villano retorcido y memorable.

6/10
Percy Jackson y el mar de los monstruos

2013 | Percy Jackson: Sea of Monsters

Percy Jackson, hijo de Poseidón y de una humana (y único vástago vivo de los tres grandes dioses del Olimpo: Zeus, Hades y Poseidón), vive recluido en un lugar idílico, boscoso, junto a otros compañeros semidioses. La zona está protegida por una barrera creada por el árbol en el que se metamorfoseó la mestiza Thalia, hija de Zeus, antes de morir. Pero hay quien desea destruir esa vida placentera de los semidioses... Cuando la barrera cae y el árbol de Thalia está a punto de secarse no quedará otro remedio que ir en busca del Vellocino de oro, el único objeto capaz de sanar a cualquier ser vivo. Sin embargo, Percy Jackson y sus amigos Annabeth (hija de Atenea) y el sátiro Grover, junto con la aguerrida Clarisse, hija de Ares, se encontrarán con que el Vellocino es también perseguido por quienes desean traer de nuevo a la vida al malvado Cronos e instaurar una nueva era. Segunda aventura del personaje creado por Rick Riordan en una saga de novelas que ha tenido un enorme éxito editorial. El atractivo es grande pues introduce la mitología griega en el mundo de hoy y los personajes, monstruos, dioses y semidioses y sus respectivas aventuras resultan bastante atractivas. Ya en la primera película, Percy Jackson y el ladrón del rayo, quedó claro el potencial que tenía esta historia y ahora vuelve a introducirnos en el mundo de los dioses griegos y los mitos clásicos con gran naturalidad. Aparecen así personajes legendarios como las Grayas, el oráculo de Delfos, el gigante cíclope Polifemo, Hermes, el monstruo marino Caribdis, el hipocampo, etc., todos ellos introducidos en la narración con cuidadoso esmero, de modo que se evita la sensación de "colados". Por otra parte, Percy Jackson y el mar de los monstruos acentúa mucho su carácter de película juvenil, con los duelos entre personajes y la problemática acerca de la propia valía, tan típica de la adolescencia. Narrativamente la acción se introduce con gran rapidez, de modo que la sensación es un tanto ligera, atolondrada, mientras que los conflictos se resuelven demasiado fácilmente y los personajes tienen poco peso individual. Quizá por eso el resultado no alcanza la épica que se le presupondría, aunque el conjunto no deja de tener el gancho necesario para el público juvenil. Los eficaces efectos especiales hacen el resto. Se encarga de la dirección Thor Freudenthal (Diario de Greg), mientras que entre los papeles importantes se introduce a Leven Rambin en el rol de Clarisse. Por su parte, Logan Lerman, Alexandra Daddario y Brandon T. Jackson están correctos.

5/10
Los juegos del hambre

2012 | The Hunger Games

Futuro distópico. América del Norte se ha convertido en Panem, y gobernada desde Capitol, está dividida en doce distritos. Para evitar el enfrentamiento interno, las disputas se resuelven anualmente en los llamados Juegos del Hambre, donde cada distrito elige por sorteo a un chico y a una chica entre 12 y 18 años en un ejercicio de supervivencia en plena naturaleza donde unos se matan a otros, pues sólo puede haber un ganador, que será el único que quede con vida. Se trata también de un modo de entretener a la plebe. Katniss Everdeen, de 16 años, se presenta voluntaria para representar al distrito 12 en sustitución de su hermana pequeña Primrose, que tiene la mala pata de ser escogida por sorteo. Inteligente, juiciosa, hábil en la caza con el arco y las flechas, ella va a participar en los Juegos a su personal manera. Los juegos del hambre es una adaptación de la primera de las novelas de una trilogía juvenil concebida hábilmente por Suzanne Collins, y que en su traslación cinematográfica tiene todas las papeletas para convertirse en un merecido éxito entre los adolescentes. Aunque en la idea de un enfrentamiento a muerte entre adolescente se cita como referencia Battle Royale, novela, película y manga, podrían mencionarse muchas influencias, desde los mitos griegos, los juegos olímpicos y los gladiadores del circo romano, a historias de supervivencia tipo Acorralado o de la frontera, y críticas a la televisión basura de las que fue premonitoria El show de Truman. Incluso podríamos hablar de Matrix en versión adolescente. Sea como fuere, la película que dirige Gary Ross no se limita a un tonto mimetismo, sino que tiene muchas virtudes. Una, no pequeña, es la de ser tremendamente entretenida. Y otra, muy destacable, es la de invitar a los adolescentes, espectadores potenciales del film, a no caer en el adocenamiento de una sociedad aborregada que les impone ciertas reglas del juego. La protagonista, encarnada por esa magnífica actriz que es la joven Jennifer Lawrence, se esfuerza en ser dueña de su destino: se sacrifica por su hermana, desafía a los organizadores de los juegos con salidas inesperadas, y una vez es dejada a su suerte con otros 23 contendientes, “juega” con las reglas que le dicta su conciencia y no con las que le imponen desde fuera, violando su dignidad de persona. Lo que no significa que sea una insensible Rambo femenina, ella es frágil, tiene sentimientos, esta nerviosa cuando su vida se convierte en espectáculo televisivo, y le puede, y mucho, cierta inclinación maternal. Agilidad narrativa, pasajes emocionantes, buenas escenas de acción, dudas sembradas sobre ciertas inclinaciones amorosas, magnífica dirección artística... Y ello evitando la violencia desagradable, aunque sin obviarla. La maquinaria de Los juegos del hambre está montada con cariño y perfectamente engrasada –en el cuidado guión ha participado la propia novelista con Ross y Billy Ray–, y cuenta con personajes interesantes, como el mentor de Katniss, al que da vida Woody Harrelson; aunque no faltan secundarios algo esquemáticos, sin duda por falta de tiempo para perfilarlos mejor, a los que dan vida no obstante buenos actores como Donald Sutherland, Toby Jones, Stanley Tucci, Elizabeth Banks o Wes Bentley; en este sentido se repite los problemas de que adolecía la saga Harry Potter o incluso El Señor de los Anillos, echamos en falta más profundidad en esos roles.

6/10
Un plan perfecto (Gambit)

2012 | Gambit

Joel y Ethan Coen escriben casi exclusivamente los largometrajes que ellos dirigen, con muy pocas excepciones, en concreto Ola de crímenes, ola de risas, que dirigió su amigo Sam Raimi –con libreto de ambos hermanos–, y El hombre desnudo, de J. Todd Anderson –coescrita por este realizador con Ethan–. En esta ocasión, los autores de Fargo firman para el realizador Michael Hoffman (El club de los emperadores) una revisión de Ladrona por amor, dirigida en 1966 por Ronald Neame. En Un plan perfecto (Gambit), el conservador de arte Harry Deane traza un plan para engañar a su jefe, el excéntrico magnate Lionel Shabandar. Pretende venderle un cuadro de Monet que hace juego con otro de su propiedad, y que fue robado por los nazis. Para ello, Deane y el falsificador que le pinta una convincente copia del original requieren la ayuda de una mujer texana para que convenza a Shabandar de que el lienzo está en su poder porque su abuelo lo recuperó durante la guerra. Pocas similitudes guarda este remake con el film original, salvo el esquema –ladrón recluta a una mujer para perpetrar un delito, allí el robo de la cabeza de una estatua china, aquí la venta de una pintura falsa–. También carece de su encanto, propio del cine clásico, mientras que Colin Firth y Cameron Díaz, a pesar de su calidad interpretativa –sobre todo del primero– no logran en sus secuencias compartidas ni la mitad de la química que existía entre Shirley MacLaine y Michael Caine. En Un plan perfecto (Gambit) captan más el interés algunos secundarios, sobre todo Alan Rickman y Stanley Tucci, aunque sus personajes resultan exagerados. Con algún elemento aislado que funciona, como las frases irónicas típicamente inglesas del personaje de Firth, o los títulos animados estilo La pantera rosa, Un plan perfecto (Gambit) mezcla géneros –marca de fábrica de los hermanos–, pues anda a medio camino entre la comedia y el cine de robos. Pero acaba siendo demasiado ligera, y le faltan momentos memorables.

5/10
Jack el Caza Gigantes

2012 | Jack the Giant Killer

En pleno aluvión de revisiones libres de cuentos clásicos se apunta al carro Bryan Singer. El reputado realizador adapta la narración tradicional –erróneamente atribuida a Hans Christian Andersen– "Las habichuelas mágicas", hasta ahora aprovechada sobre todo por el cine de animación, pues ha dado lugar a títulos como Mickey y las judías mágicas y El gato con botas, donde el protagonista no era Jack (casi siempre Juanito en la versión española) sino el felino surgido de la saga de Shrek, de DreamWorks. El protagonista de Jack el Caza Gigantes, un joven huérfano, recibe un encargo en principio sencillo de su tío, que le ha criado en su granja. Debe ir a la gran ciudad para vender un caballo y una carreta, pero tras un encuentro fortuito con Isabelle, la rebelde heredera del trono, Jack acaba dándole el equino a un monje en fuga que necesita una montura. Éste le da en prenda unas judías mágicas que nunca debe mojar... Singer demuestra nuevamente que vale igual para un roto que un descosido, pues tras triunfar en el terreno del thriller (Sospechosos habituales, Valkiria) y los superhéroes (X-Men) firma un film de aventuras. En principio va destinado al público familiar, si bien algunos pasajes tienen una ambientación moderadamente oscura, influida por la saga de El Señor de los Anillos, de Peter Jackson, que lo aleja de los más pequeños. Cuenta con un guión no muy novedoso, pero lo suficientemente funcional, coescrito por varios autores, entre ellos su colaborador habitual Christopher McQuarrie. Cuenta con un eficaz reparto encabezado por el joven en alza Nicholas Hoult, el chico de Un niño grande, que triunfa con títulos como Memorias de un zombie adolescente y X-Men: Primera Generación. Tanto él como su partenaire, la poco conocida Eleanor Tomlinson (Alicia en el País de las Maravillas), cumplen pero no emocionan. Por suerte están rodeados de secundarios más solventes, como Ewan McGregor (un heroico caballero de la corte), Ian McShane (el rey), Bill Nighy (que mediante captura de imagen ha dado vida al líder de los gigantes) y sobre todo el siempre sorprendente Stanley Tucci, un tanto sobreactuado pero que parece haberlo pasado bien interpretando al malvado de la función, el desleal Roderick. Aunque tiene un ritmo lo suficientemente holgado, y ofrece la espectacularidad que se espera, a Jack el Caza Gigantes le falta algo de originalidad, que la distinga de las numerosas producciones similares con las que compite (se estrena casi a la vez que Oz, un mundo fantástico, de corte muy similar). Por otro lado, no se nota especialmente que Bryan Singer haya requerido para este film de un presupuesto gigantesco (se dice que sumando los gastos de promoción ha llegado a los 300 millones de dólares, difícilmente recuperables).

6/10
Pacto de silencio

2012 | The Company You Keep

Una activista de los años 60, que participó en un atraco donde murió un vigilante de seguridad, se entrega al FBI después de permanecer 30 años huida de la justicia. Esto permite que un periodista descubra que un respetado abogado, viudo y padre de una adolescente, es en realidad Nick Sloan, también activista perseguido por el mismo suceso. Lo que le obliga, tras entregar la custodia de su hija a su hermano, a una extraña huida, que se diría errática, donde intenta establecer contacto con los camaradas antisistema de antaño. Adaptación de una novela de Neil Gordon a cargo de Lem Dobbs, dirige Pacto de silencio Robert Redford, consigo mismo como protagonista, lo que sólo había hecho en otras dos ocasiones, en El hombre que susurraba a los caballos, y en Leones por corderos. Se trata sin duda de una historia muy de la generación de Redford, aunque no falten algunos roles para actores jóvenes, Brit Osborne, Anna Hendrick y, sobre todo, Shia LaBoeuf. Éste da vida al periodista, y de alguna forma encarna la situación actual con los desafíos heredados de esos idealistas de los años 60, que en desacuerdo con acciones del gobierno de su país, que suponían numerosas muertes violentas, tomaron un camino donde, a pesar de las buenas intenciones, no faltaron, tampoco, las equivocaciones. Para representar a esos luchadores ya envejecidos, que deben preguntarse si las decisiones que fueron tomando valían la pena, Redford a escogido a una pléyade de estupendos actores, donde reconocemos a Susan Sarandon, Nick Nolte, Julie Christie, Brian Gleeson, Chris Cooper, Richard Jenkins, Sam Elliott... La película de Redford no es perfecta, a ratos resulta reiterativa y se estanca; el esfuerzo consciente por no tratar de imponerse al espectador es encomiable, pero como consecuencia a veces le falta un hervor. Pero se agradece su puesta de escena clásica, la cuidada definición de personajes interpretados por actores muy bien dirigidos, y el esfuerzo por tratar temas de entidad, pensando en los desafíos a que se enfrenta la juventud actual, un enfoque que ya vertebraba Leones por corderos. De modo que se recuerda que ciertas cuestiones que conforman la sociedad civil son responsabilidad de todos, y que la lucha por defender las propias ideas –en la arena política o en los medios de comunicación– no debería realizarse a cualquier precio, sobre todo si ese precio consiste en pisotear los derechos individuales de las personas, empezando por el de su propia vida.

6/10
Capitán América: El primer Vengador

2011 | Captain America: The First Avenger

Creado en 1941 por Joe Simon y Jack Kirby, no es la primera vez que el Capitán América –uno de los personajes emblemáticos de la editorial Marvel– visita las pantallas, pues tuvo su propio serial a manos de la productora Republic, en los años 40. En 1990, mucho antes de la actual moda del cine de superhéroes, fue objeto de una infame adaptación, con Matt Sallinger interpretando al protagonista, que tras su fracaso en EE.UU. en algunos países como España se editó directamente en vídeo. Steve Rogers es un joven escuchimizado, que logra entrar en el ejército, a pesar de su deficiente forma física. Durante los entrenamientos suple sus carencias atléticas a base de buena voluntad, determinación y arrojo. Un profesor responsable de un programa científico que tiene como objetivo crear un supersoldado mediante avances químicos, está convencido de que Rogers es ideal para someterse a la primera prueba, pues cree que lo importante es que el candidato sea alguien de nobles ideales, capaz de sacrificarse por los demás. El experimento sale bien, pero Rogers tendrá que enfrentarse a Cráneo Rojo, un agente nazi con planes siniestros. Veinte años después de Rocketeer, basada en un cómic sobre otro superhéroe que combatía a los nazis, Joe Johnston se encarga de la adaptación al cine de las aventuras de uno de los más famosos personajes de las viñetas estadounidenses. Este nuevo film tiene puntos en común, pues también se desarrolla en tiempos de los nazis y el protagonista se convierte en superhéroe con ayuda de la ciencia. Como en aquélla, Johnston aprovecha el encanto de mezclar la estética "retro" de la época con elementos de fantasía y cachivaches de ciencia ficción irreales. Como es habitual, el director de Jumanji y Parque Jurásico III toma como modelo el cine de Steven Spielberg, y sus peleas con nazis se inspiran en En busca del arca perdida, al tiempo que la banda sonora es de Alan Silvestri, notable discípulo de John Williams, el compositor habitual del Rey Midas. Se quita Johnston la espina de El hombre lobo, su anterior trabajo, uno de los más decepcionantes de su carrera. A pesar de su asumida ligereza, y de que resulta imposible destacar frente a tanta competencia superheroica, se trata de un film correcto, con la suficiente espectacularidad, en cuyo reparto destaca un camelónico Hugo Weaving, como el malvado Cráneo Rojo. Introduce algún acertado golpe de humor y como era de esperar, el final entronca con la próxima película de "Los Vengadores", supergrupo del que forma parte el personaje.

6/10
Margin Call

2011 | Margin Call

En la sucursal neoyorquina de un potente banco de inversión internacional despiden a gran parte de la plantilla debido a unos drásticos recortes. Antes de marcharse, un trabajador veterano le comunica a un joven analista de riesgos el trabajo que estaba realizando. Cuando le da el archivo también le dice “ten cuidado”. Éste, presa de la curiosidad, se quedará por la noche para echar un vistazo al material y lo que ve le deja espantado. En resumidas cuentas constata que el valor de los paquetes de activos de la empresa es en realidad nulo, de modo que el agujero real sería mayor que el propio valor bursátil de toda la empresa... Avisados, lo gerifaltes del banco tendrán que tomar decisiones durante la noche. Sorprendente debut del director J.C. Chandor, quien se lanza al ruedo con una película realmente arriesgada, que apunta al mundo empresarial y más directamente a la crisis financiera mundial que se inició por 2007. No es muy difícil emparejar las similitudes de la empresa del film con el holding Lehman Brothers y su quiebra anunciada en 2008 y causada por los créditos subprime. Lo que llama la atención es cómo Chandor logra armar un excelente guión con un material tan aburrido a primera vista y, ante todo, tan terriblemente simple: el film no es más que adornar la toma de una decisión empresarial. Chandor consigue atrapar como si su historia fuera un thriller de intriga, gracias a unos personajes complejos, tiburones del dinero, tan diferentes como iguales a un tiempo, creaciones espantosas de la avaricia del mercado, pero también humanos. El film, cuyo desarrollo tiene lugar en un solo día, está ambientado en oficinas nocturnas, con luces artificiales y primeros planos, con tonos azulados y fríos. Y es que ahí es donde se cuece el bacalao mundial, mientras los demás (la “gente normal”, dice un personaje) son ajenos a lo que ocurre... Chandor sabe hablar y gritar sobre el capitalismo en un mundo de cuatro paredes, y en este sentido la referencia es Wall Street, pero aquí todo es más crudo, tremendamente más real. Sus gritos son de impotencia, y de rabia (esas referencias reiteradas a las millonarias ganancia de los socios) ante el monstruo que ha creado la sociedad occidental –un mundo donde, más allá de cualquier duda ética, a la postre siempre acaba ganando el dinero (los personajes de Kevin Spacey y de Stanley Tucci lo dicen todo)–, pero cuyo sistema no hay quien lo pare. Por lo demás, hay un gran acierto de casting, con unos actores que ofrecen momentos memorables, donde se llevan la palma un terrorífico y colosal Jeremy Irons (hacía tiempo que no daba muestras de su poder en pantalla) y un agobiado y cautivador Kevin Spacey. Ambos están tan gigantescos como la crisis que sus personajes provocan. Estamos ante una película crítica y dura con el capitalismo sin escrúpulos de la sociedad moderna, cuya visión es muy triste por su cercanía a la realidad y que hará preguntarse al espectador si los humanos no nos hemos vuelto locos.

6/10
Burlesque

2010 | Burlesque

Tras su debut como director con Última sospecha 2, el actor Steve Antin –secundario en filmes como Los Goonies o Acusados– vuelve a ponerse tras las cámaras cuatro años después en Burlesque. El tipo arriesga de lo lindo, no sólo por escribir también el guión, sino por tratarse de un musical, uno de los géneros más complicados, y por ofrecer el papel protagonista a la diva del pop Christina Aguilera. El resultado, aunque no estrepitoso, es desigual. Antin se olvida prácticamente de contar una historia medianamente original, que tenga gancho. Todo suena a embotellado, al cliché del "American Way of Life" más típico que se pueda imaginar: Ali, una chica de provincias, llega a la gran ciudad de Los Angeles para hacer carrera y comienza a trabajar de camarera en el Burlesque Lounge, aunque se muere por estar cantando y bailando en el escenario. Tess, la dueña del local, dura por fuera y bondadosa por dentro, ama ese lugar como a su vida y sufre porque va a perderlo por culpa de las deudas. Y pululando por ahí, también están Jack, un camarero que se fija en la recién llegada; Vince, el angustiado ex marido de la dueña; y Sean, el amigo “genial” y mano derecha de Tess. Nadie ignora cómo va a desarrollarse la historia con semejante planteamiento y dibujo de personajes, por lo que sólo cabe fijarse en la dirección y las coreografías. Pero aquí tampoco tiene el film nada novedoso. Antin rueda bien, con sentido del espacio, del ritmo y del montaje, y hay numeritos que funcionan, como el que cierra la película. Pero aun así, son sólo trucos de feria, sin alma. Y además Antin comete el error imperdonable de replicar excesivamente la atmósfera de Chicago (2002) –incluso con recursos que son un plagio en toda regla y que seguramente hagan pestañear a Rob Marshall–, con planos de tonos oscuros, muchas luces y sombras, y un arsenal de mujeres muy ligeras de ropa haciendo movimientos obscenos, mientras se mueven al rítmico compás de una canción sensual de letra metafóricamente verdulesca. Así es el cabaret. Música, baile y libertinaje. Pero eso ya lo sabíamos. Lo mejor de la película es la música y también la presencia de Christina Aguilera, toda una sorpresa. La famosa cantante de Nueva York está convincente y mantiene el tipo con soltura, sobre todo si uno tiene en cuenta casos parecidos, como los batacazos que tuvieron las primerizas Mariah Carey (Glitter) o Britney Spears (Crossroads (Hasta el final)). Aguilera tiene mayor madurez profesional y le aporta al personaje todo lo que está en su mano, y por supuesto canta de aúpa (se luce especialmente en el temazo "Something's Got A Hold On Me", que da inicio a la película). Por el contrario, Cher da verdadera lástima, pues su cara es una mascarilla incapaz de moverse y de matizar un solo sentimiento. E incomprensiblemente el estupendo Stanley Tucci empieza correr el peligro de hacer siempre el mismo papel.

4/10
Rumores y mentiras

2010 | Easy A

Hay que ver lo dan de sí los institutos en Estados Unidos. Es el gran reclamo para los adolescentes y el caldo de cultivo para guionistas poco exigentes. Sea como fuere es una pena que salvo felices sorpresas –como Brick, Elephant, Precious, Juno o rarezas tipo Ghost World– el tono general de este tipo de filmes es el de la comedia guarra o la soberana tontuna frívola. En este caso, el director de Guerra de Cheerleaders vuelve a entregar otra comedia ligera, ligera, en torno a las relaciones sexuales precoces entre estudiantes. El recurso literario a "La letra escarlata" de Nathaniel Hawthorne sencillamente no cuela. La película se inicia con Olive, una joven estudiante, que se dirige al espectador para contar cómo empezó todo... En realidad Olive está grabando un vídeo en internet para explicar a la gente de su instituto la verdad sobre su vida sexual. Suena un poco raro, pero no lo es tanto. Porque pronto nos enteramos del malentendido: para evitar que su entrometida amiga Rhiannon la atosigue continuamente Olive le miente diciendo que ha perdido la virginidad con un chico. Esa revelación la hace en el baño de chicas, y, claro, tiene la mala suerte de que allí se encuentra Marianne, líder de un grupo religioso de estudiantes que parecen salidos de un manicomio. Los rumores sobre su promiscuidad llegarán al último estudiante, hasta que su fama de golfa sea clamorosa. Formalmente el guión quiere esforzarse en contar las cosas de modo original, idea a la que se suma el director Will Gluck, que se lo pasa en grande con la cámara, con aceleraciones, ralentizaciones, música atropellada, etc. Pero todo ese envoltorio se da de bruces con la cuestión principal: el planteamiento. Todo es absolutamente irrelevante en esta comedia verdusca, que abusa de la procacidad y de los personajes trillados: el zorrón verbenero, el chico gay, el profesor chuli, la psicóloga histérica que se acuesta con el estudiante, el chico ideal, la inteligente protagonista... Y para llegar al culmen del tópico ridículo se pinta a los cristianos como si fueran retrasados mentales. Muy agudo. Es cierto que no todo es malo. La actriz Emma Stone tiene un futuro prometedor como ya demostró en Bienvenidos a Zombieland. Posee verdadera chispa, es guapa y tiene una despectiva arrogancia llena de encanto que sabe insuflar con eficacia al personaje de Olive. De todas maneras, los mejores momentos son los que regalan sus padres en la película, interpretados por Patricia Clarkson y Stanley Tucci. ¡Qué buen rollo! Se lo pasan pipa los dos, y ofrecen gags muy logrados que arrancarán seguro las sonrisas que en otros momentos brillan por su ausencia.

4/10
The Lovely Bones

2009 | The Lovely Bones

1973. Los Salmon -un matrimonio con tres hijos- conforman una familia feliz. La hija mayor, Susie, de 13 años, está experimentando su primer amor, pero todas sus ilusiones se ven truncadas por el encuentro en descampado con un extraño, vecino de su misma calle, que con taimadas artimañas acaba matándola. Va a parar entonces a una especie de mundo intermedio, entre la tierra y el cielo, donde sentimientos de rabia, tristeza y venganza dominan su corazón, junto al cariño por la familia y aquel incipiente amor juvenil que ha dejado atrás. Desde ahí se produce una singular relación entre Susie y su destrozada familia, a la que cuesta seguir adelante, entre otras cosas porque no se ha encontrado el cadáver, además de que la policía no tiene ninguna pista de quién podría ser el asesino. Adaptación de la popular novela de Alice Sebold, con guión de Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson, y dirección de este último, o sea, el equipo responsable de la trilogía de El Señor de los Anillos. Jackson demuestra una vez más su increíble pericia como director, sobre todo a la hora de crear tensión, véase el encuentro de Susie con el vecino, o la incursión de la hermana en la casa. También sabe manejar bien las tenues conexiones entre el mundo terrestre y el nuevo 'hogar' de Susie, que se producen de un modo sutil, sin que esto impida que el espectador las detecte; y juega bien al contraste entre lo luminoso, una fotografía de alegres colores, y lo tenebroso. En cuanto a la concepción del mundo ultraterrenal, pueden ponerse 'peros'. Ciertamente hay imágenes poderosas -resultan increíbles esas botellas de cristal, con barcos en su interior-, pero otras son más propias de las típicas postales de Unicef, en algún momento uno tiene la sensación de empacho de efectos digitales. Tiende Jackson con frecuencia a la desmesura, también en el metraje, realmente no había necesidad de que exceder las dos horas de duración. La temática del film y sus desafíos de puesta en escena pueden recordar a Criaturas celestiales, pero sin duda el planteamiento temático es muy diferente, aquí, dentro de la desgracia, priman el amor y la esperanza, la capacidad de asumir la realidad, por triste que sea, el tándem 'crimen y castigo'. Hay acierto en el reparto, donde destacan especialmente la protagonista Saoirse Ronan, o el irreconocible Stanley Tucci, que encarna al asesino. Si resultan ser buenos apoyos Mark Wahlberg y Rachel Weisz como los padres, o Michael Imperioli como el policía, chirría en cambio el exagerado personaje de la abuela, al que da vida Susan Sarandon.

6/10
Julie y Julia

2009 | Julie & Julia

Historia basada en hechos reales, contada en dos tiempos que se alternan. En 1947, Julia Child es una mujer estadounidense felizmente casada con un diplomático, que no puede tener hijos, y vive en París. De carácter campechano algo arrollador, dispone de mucho tiempo libre, por lo que decide aprender los secretos de la cocina francesa junto a un gran maestro. Su amistad con otras dos mujeres le embarca en el proyecto de escribir un libro sobre cocina francesa para amas de casa norteamericanas. Por otro lado, en 2002, Julie Powell se ha casado recientemente y se ha ido a vivir con su esposo al Queens neoyorquino. Y combina su trabajo en una oficina de atención a los damnificados por los atentados del 11-S, con el mantenimiento de un blog en internet, donde arroja una mirada fresca al mundo culinario y a sus propias experiencias personales. Inspiración principal de Julie es el archifamoso libro de recetas de Julia. Nora Ephron es una cineasta irregular, que combina títulos notables como guionista y/o directora (Cuando Harry encontró a Sally, Algo para recordar, Tienes un e-mail) con otros perfectamente prescindibles. El que nos ocupa, por fortuna, puede encuadrarse en el primer apartado. Ephron se ha basado en sendos libros escritos por las protagonistas, y verdaderamente demuestra estar en estado de gracia, su narración fluye con absoluta naturalidad, los saltos de una época a otra están perfectamente medidos. Suena a auténtico el amor presente en los dos matrimonios, y lo mismo ocurre con las pequeñas (o no tan pequeñas) crisis de la vida cotidiana. Y hay abundante espacio para el humor, pero también para las emociones capaces de provocar las lágrimas. Obligado es subrayar el trabajo de las dos actrices principales, sensacional. Meryl Streep resulta divertida y entrañable en su composición de 'maruja' algo paleta, con un grandísimo corazón. Resulta muy recomendable escucharla en versión original, pues su entonación, y la forma en que se maneja en francés son sencillamente tronchantes. En el otro lado del 'cuadrilátero', pero nunca compartiendo pantalla con Streep, destaca también la interpretación de Amy Adams, un personaje más contenido, y por ello menos agradecido, que saca adelante con enorme talento.

6/10
El último voto

2008 | Swing Vote

Bud Johnson es un pobre tipo, cuarentón y divorciado, al que acaban de despedir de su empleo en una fábrica. Vive en una casa cochambrosa, en un pequeño pueblo de Nuevo México, llamado Texico, que ni siquiera aparece en los mapas. Bud es un buen tipo, pero no es muy lumbreras, se emborracha con frecuencia y no se toma nada en serio. Toda su vida sería un completo desastre si no fuera por Molly, su hija de 12 años, una niña buena, inteligente y precozmente responsable. El día de las elecciones Molly convence a su padre para que vaya a votar, pero por cosas del destino éste no lo hace y Molly decide hacerlo en su lugar. Sin embargo, un apagón estropea el sistema y su voto no queda contabilizado. El problema llega cuando los dos candidatos a presidente empatan en el estado de Nuevo México, y es entonces cuando el resultado final dependerá del voto de Bud, pues éste habrá de votar de nuevo por error electoral. El próximo presidente de los Estados Unidos depende de él. El director Joshua Michael Stern entrega una simpática y previsible comedia, medianamente entretenida, llena de buenos sentimientos, amor y sensiblería, y cuyo rebuscado planteamiento no esconde ni un ápice de su servidumbre a una sacralizada democracia estadounidense. El film responde a la máxima política “un hombre, un voto” y apuntala didácticamente –y quizá también durante demasiado metraje– la consigna de ejercer con responsabilidad las obligaciones cívicas. La idea inicial tiene su gracia, pero en general falta algo de magia para elevar la calidad y el interés del conjunto, tanto que al final puede resultar demasiado convencional y pasteloso. Hay momentos divertidos, sobre todo en lo referente a las estrategias que llevan a cabo los partidos republicano y demócrata para granjearse el voto del protagonista. Y se agradece cierta clase en los guionistas, que retratan a los dos candidatos presidenciales por igual, como seres normales, con defectos y virtudes, con dudas y con principios, lejos de estúpidos clichés maniqueos. También es interesante constatar cómo los temas clave de la política son siempre temas morales. El reparto reúne a grandes actores, pero es justo destacar a un Kevin Costner que da bien el pego como perdedor. Y también merece especial mención la jovencita Madeline Carroll, que encarna espléndidamente a Molly.

4/10
Algo pasa en Hollywood

2008 | What Just Happened

Barry Levinson reclutó a Robert De Niro en 1997, para convertirle en uno de los protagonistas de La cortina de humo, ácida disección del mundo de la política, sobre un cineasta contratado por el presidente estadounidense para inventar una inexistente guerra con Albania. De nuevo un hombre de cine es el protagonista de esta nueva colaboración del actor con Levinson, un film de tono sarcástico muy similar. En este caso el personaje de De Niro se basa en un personaje real, Art Linson, reputado productor de Hollywood, cuya mano está detrás de títulos tan memorables como Hacia rutas salvajes, Heat y Los intocables de Eliot Ness. El guión de Linson,se inspira en sus propias memorias para seguir a Ben, productor de Hollywood que se la juega con su nuevo trabajo, que protagoniza el mismísimo Sean Penn, y que ha obtenido malos resultados en las pruebas con público por culpa de una secuencia en que un perro muere acribillado, lo que genera auténtica repulsión. El director del film, un “genio” bastante descontrolado e inestable, se niega a cortar la escena, a pesar de las exigencias de Lou, la jefa de los estudios. Ben tiene que lidiar con este problema, al tiempo que trata de recuperar a su esposa, de la que se acaba de separar, e intenta que el popular Bruce Willis se afeite la barba que se acaba de dejar, pues en caso contrario no darán luz verde a la película que va a rodar con él. La película remite a otros títulos de cine dentro del cine como la magistral El juego de Hollywood, de Robert Altman o la injustamente olvidada Gente de Sunset Boulevard, también protagonizada por De Niro. Aporta detalles poco conocidos por los espectadores, como lo crueles que pueden ser los espectadores que opinan en los pases de evaluación, o las presiones a las que se ve sometido un productor, una especie de “apagafuegos”, que tiene que conciliar intereses muy dispares. El protagonista da pie a De Niro a realizar un gran trabajo. Le acompañan grandes actores, como Catherine Keener, John Turturro, Robin Wright Penn y hasta Kristen Stewart, la protagonista de Crepúsculo. Destaca el enorme sentido del humor de dos actores que se interpretan a sí mismos, Sean Penn, y sobre todo de Bruce Willis, que da una imagen suya muy alejada de la realidad. La presencia de todas estas figuras denota que el biografiado, que es el productor de este film, ha hecho muy bien su trabajo, y que además, se le tiene cariño y respeto, puesto que todos han debido renunciar a su caché habitual.

6/10
Kit Kittredge: Sueños de periodista

2008 | Kit Kittredge: An American Girl

Durante la época de la Gran Depresión el padre de la pequeña Kit Kittredge (Abigail Breslin) pierde su empleo y debe viajar a Chicago para encontrar nuevas oportunidades. Mientras tanto, Kit y su madre deciden dirigir su casa de Cincinati como si fuera una pensión. Todo marcha sobre ruedas hasta que un trágico día sufren un robo. Ahora dependerá de la ingeniosa Kit recuperar el dinero de la familia. Drama familiar basado en una serie de libros de la escritora Valerie Tripp, ambientado en una de las épocas más oscuras de la historia de Estados Unidos. Aunque maneja un material que podría derivar hacia el pesimismo y las dificultades para salir adelante, Paricia Rozema prefiere adoptar un tono amable, lleno de ternura y humor, pese a narrar situaciones duras. El reparto es impresionante, con un buen puñado de rostros conocidos que hacen más agradable en resultado.  

5/10
Blind Date

2007 | Blind Date

Mallorca's Song

2007 | Four Last Songs

Larry, un pianista estadounidense que reside en Mallorca, se siente un fracasado a nivel personal y profesional. Para conseguir sentirse útil, decide organizar un concierto en homenaje a un famoso compositor que vivió en su pequeña localidad. Sin embargo, se encuentra con numerosos obstáculos para lograr la colaboración de la amargada viuda del homenajeado -que no quiere dejarle interpretar la obra de su marido- y otros personajes relacionados con él.Coproducción hispano-británica escrita y dirigida por Francesca Joseph, que tiene una amplia trayectoria en el teatro y el documental y que fue la responsable de la desconocida cinta Tomorrow La Escala! Cuenta con un amplio elenco de grandes actores, que se esfuerzan por hacer creíbles sus personajes, como Stanley Tucci, protagonista de la función, tan convincente como es habitual, y que está acompañado por Marisa Paredes, Rhys Ifans, Jena Malone , Emmanuelle Seigner y la española María Esteve. El film  toca temas como la redención y la paternidad, y cuenta con una excelente fotografía del veterano Javier G. Salmones, que aprovecha las bellas localizaciones naturales en las que transcurre la acción.

4/10
La gran estafa (2006)

2006 | The Hoax

Cuando todo parecía atado, y bien atado, el escritor Clifford Irving se lleva la sorpresa de que McGraw Hill, su editorial, ha decidido no publicar su último manuscrito. Este autor desconocido, que había publicado antes títulos como “Fraude”, decide forzar una reunión con sus editores, asegurando que anda trabajando en un auténtico “bombazo”. En realidad no tiene idea de que les va a contar al día siguiente… Hasta que se le ocurre que podría camelarles afirmando tener los derechos exclusivos de las memorias autorizadas del excéntrico Howard Hughes. El multimillonario, aviador y cineasta es bien conocido por sus rarezas, y no ha sido visto en público desde hace años; Clifford cuenta con ello para mantener el engaño y obtener pingües beneficios. Le ayudan en la tarea su esposa Edith, y su socio y colaborador Dick Suskind. La historia que narra Lasse Hallström es, curiosamente, real, y el mismo Howard Hughes llegó a decir que ni el guionista más calenturiento de Hollywood podía haber imaginado algo semejante. En efecto, los hechos se ven afectados por el efecto “bola de nieve”, en que nuevas mentiras requieren nuevas explicaciones, hasta que se fabrica un edificio cuya estructura podría venirse abajo en cualquier momento. De este modo el film, en lo que a timos se refiere, podría conectarse con títulos como El golpe o Nueve reinas, aunque quizá el que más se le aproxima es El precio de la verdad. Parte del mérito de Hallström, y de su guionista, William Wheeler, es conjugar drama y comedia. Hay situaciones muy disparatadas, casi de vodevil, como la del manuscrito que Clifford y Suskind birlan a un antiguo colaborador de Hughes. Pero también hay lugar para el drama, al abordar los problemas de fidelidad de los dos socios, o esa adopción de la personalidad de Hughes por parte de Clifford. Además se deja espacio para el suspense y el vértigo, como en los momentos de la llamada telefónica de Hughes o su llegada en helicóptero. E incluso hay cargas de profundidad contra el mundo editorial (el dinero manda), empresarial (el papel que acaba jugando Hughes en la historia) y el político (todo vale para seguir en el poder). El reparto está perfecto, tanto en los actores principales (un Richard Gere muy contenido, un Alfred Molina pletórico, divertido y humano) como en los secundarios.

7/10
El diablo viste de Prada

2006 | Devil's Wear Prada

El diablo viste de Prada se basa en una novela de Lauren Weisberger, una de esas obras de corto alcance, pero graciosillas y frescas, al estilo de El diario de Bridget Jones o cualquier libro de Marian Keyes. Todas aquellas personas estresadas que lo leían, coinciden en que su propio trabajo es un juego de niños comparado con las misiones imposibles que debía llevar a cabo la protagonista para complacer a su jefa, la ‘diablo’ a que se alude en el título. Y es que el film narra las peripecias de Andrea Sachs, recién licenciada en periodismo, que llega a Nueva York dispuesta a trabajar en cualquier sitio que le sirva para escalar posiciones. Encuentra el trampolín adecuado en Runway, una revista de moda, como segunda asistenta de Miranda Priestly. Ésta, legendaria editora de la publicación, es capaz de hundir la carrera de cualquier diseñador con sus opiniones. Andrea nunca había oído hablar de ella, pues el mundo de la moda le trae sin cuidado y viste con ropa de saldo. En realidad, su sueño dorado es escribir en revistas de actualidad, lo que podría cumplirse, pues los medios de comunicación se rifan a aquellos que han trabajado con la exigente Miranda durante una temporada. Pero sobrevivir al menos un año no será fácil, pues cada día Miranda somete a Andrea a auténticos desafíos. Se podría acusar al film de David Frankel de que parte de un guión predecible. Además, se estanca hacia la mitad, momento a partir del cual la acción apenas avanza. Pero el director, forjado en series televisivas como Hermanos de sangre y Sexo en Nueva York, demuestra su solvencia. Además, cuenta con un buen reparto, en el que sobresale Meryl Streep, capaz de poner en todo momento el gesto justo. La diva interpreta a un personaje inhumano, que aún así llega a despertar compasión en un momento determinado de la trama.

6/10
El caso Slevin

2006 | Lucky Number Slevin

Ingenioso thriller, en que el joven Slevin es confundido con otro, lo que le sitúa en medio de una guerra entre dos bandas de gangsters. Mientras, un misterioso asesino a sueldo engaña a unos y a otros, y la policía vigila los movimientos del variopinto grupo sin aclararse demasiado. Paul McGuigan (Obsesión) maneja bien la ‘tarantiniana’ (también en el subido tono de algún pasaje) trama del desconocido Jason Smilovic, cuyo efecto se diría parecido al del taco de una mesa de billar, por la forma en que los personajes ‘rebotan’ en las ‘bandas’ gracias al ritmo vertiginoso, las elaboradas situaciones de enredo y los diálogos afilados. Así, hasta desembocar en un enlace sorpresivo a lo Sospechosos habituales, que obliga a cuestionarse lo visto previamente. Hay además acierto en el reparto: el desconcertado protagonista (Hartnett), el asesino impávido (Willis), la vecina enredadora (Liu), los jefes mafiosos (Freeman y Kingsley), o el poli despistado (Tucci).

6/10
¿Bailamos?

2004 | Shall We Dance

Padre de familia, abogado, con dos hijos, que sólo tiene motivos para ser feliz… no es feliz. El día de su cumpleaños, pese al ambiente festivo que impregna su casa, no puede evitar la sonrisa forzada de quien acepta una celebración convencional. Las cosas cambiarán gracias a un rostro triste como el suyo: el de una profesora de una academia de baile, a quien ve cada día, tras el cristal de una ventana, desde su vagón de metro. Un día se apea, y casi sin pensarlo se apunta a clases de baile. Oculta la decisión a su familia, y lo que al principio era curiosidad por una atractiva mujer se convierte en pasión por el baile, y alegre camaradería con alumnos y profesores. Película perdidamente romántica, y que no se avergüenza de serlo, remake de un film japonés de 1997, firmado por Masayuki Suo. Su apuesta la acerca al acaramelamiento, pero la presencia de un director con personalidad, Peter Chelsom, evita el peligro, real, del ridículo. Sin ambigüedades, se señala que los problemas en casa no se arreglan ‘liándose’ con la vecina de enfrente. Pero el motivo para superar las personales insatisfacciones, la afición por el baile, no deja de ser endeble, aun aderezado con lo que éste propicia: nuevas amistades y un redescubierto aprecio a lo que tiene, una familia estupenda. Hay un acierto completo en el reparto, tanto en el trío protagonista (Gere, López, Sarandon) como, y quizá más, en los personajes secundarios (Stanley Tucci, inesperado bailarín latino; Lisa Ann Walter, bailarina de ‘peso’; Richard Jenkins, el detective…).

5/10
La terminal

2004 | The Terminal

¡Qué bello es quedar atrapado en una terminal!, podríamos decir parafraseando el film más célebre de Frank Capra. Porque ésa es la singular propuesta del último trabajo de Steven Spielberg. Viktor Navorski, ciudadano de un imaginario país de la Europa del Este, se encuentra con la sorpresa, al pasar por el control de aduanas del neoyorquino aeropuerto JFK, de que su pasaporte no es válido. Su patria ha sufrido un golpe de estado, y mientras se clarifica la situación se ve abocado a la kafkiana situación de vivir en la zona de tránsito. Pronto se convierte en un elemento más del paisaje, hace buenos amigos, e incluso se enamora. Película ligera, optimista, en la línea iniciada por Spielberg con Atrápame si puedes. Pero La terminal es más redonda, y sus temas de mayor enjundia: se nota la mano argumental de Andrew Niccol, y sus famosas historias-límite (Gattaca, El show de Truman, S1m0ne). Destaca la tenacidad del protagonista, Tom Hanks, que quiere ser tratado como una persona, con justicia, y que cada mañana rellena, como buen héroe capriano, el formulario para entrar en Estados Unidos, petición siempre denegada. Hay un villano, Stanley Tucci, al que resulta imposible odiar, atado a la letra del reglamento, incapaz de leer su espíritu, que no sabe ver personas en las incidencias cotidianas. Un grupo de trabajadores de la terminal, inmigrantes, permite una honda crítica a cómo recibe el país de las oportunidades, a veces, a sus nuevos ciudadanos. Y resulta entrañable la historia de esa azafata, Catherine Zeta-Jones, que, nunca mejor dicho, no acaba de tener los pies en el suelo. Los que no soportaron a Spielberg hasta La lista de Schindler, eternos cenizos, odiarán el film. No así el público normal, que gozará de una historia con humor, rebosante de humanidad y buenos sentimientos, incluida la muy spielbergiana razón por la que viaja Navorski. Pasajes como el de las cámaras de seguridad, siguiendo al protagonista al más puro estilo Chaplin, son destellos de un director de gran poder visual, capaz de convertir lo que para muchos suele ser un lugar deprimente, el aeropuerto, en lugar luminoso donde acontecen las historias más bellas.

7/10
Llámame Peter

2004 | The Life And Death Of Peter Sellers

Hay actores que nos han hecho disfrutar tanto en la pantalla, con películas inolvidables, que nos entran unas ganas terribles de conocerles, verles ‘en zapatillas’, en el discurrir de su vida corriente y moliente. Uno de estos casos es el del genial actor de comedia Peter Sellers, que nos ha hecho morirnos de risa, o casi, en películas como El guateque, Teléfono rojo volamos hacia Moscú y en la saga de La pantera rosa, como el patoso inspector Clouseau. El riesgo de indagar en la vida de estos personajes se llama ‘decepción’. Puede resultar que su vida no sea fascinante en absoluto, sino que resulte más bien tirando a mediocre. Es lo que viene a decirnos esta cuidada producción dirigida por un inesperado Stephen Hopkins (director de la 2ª entrega de Depredador y la 5ª de Pesadilla en Elm Street, aunque Los demonios de la noche se inspiraba también en hechos reales): Sellers según el film, adaptación de un libro de Roger Lewis, era un tipo muy unido a su madre, y su vis cómica no impedía que en la vida real fuera un tipo bastante gris, poco seguro de sí mismo y con un carácter enfermizo, entre infantil y violento. Esto se puede ver principalmente en el modo en que conduce su vida familiar (el film nos muestra sobre todo dos de sus cuatro matrimonios), donde la atención a los hijos sufre lo suyo. Evidentemente, uno de los encantos de esta película televisiva de HBO y BBC, es reconocer a Sellers en el rodaje de sus películas más populares, o junto a grandes estrellas como Sofia Loren, quien por cierto le da calabazas cuando la invita a cenar con pretensión de ligársela. La composición de Geoffrey Rush como el actor es asombrosa, se diría que estamos ante el doble del actor. Sin histrionismos en los que habría sido sencillo caer, nos creemos que estamos ante Sellers. Rush está muy bien arropado por el plantel de secundarios, donde Stanley Tucci y John Lightow, por ejemplo, dan vida respectivamente a Stanley Kubrick y Blake Edwards.

5/10
El núcleo

2003 | The Core

¿Qué pasaría si el campo magnético de la Tierra sufriera alteraciones de entidad? Pues bastantes cosas terribles: los marcapasos darían disgustos a más de un corazón, habría tormentas eléctricas muy aparatosas, que podrían afectar a más de un monumento… Incluso podría producirse un cambio climático que nos acercaría a algo muy parecido al fin del mundo. Lo malo es que algo de esto está ocurriendo por culpa de un experimento ultrasecreto del ejército de los EE.UU.: la única esperanza para poner el núcleo de la Tierra en su sitio es viajar al centro de la Tierra con una nave especial de morro superperforador, que permitirá lo que parece un viaje imposible. Al mando de la nave se pondrá Beck, una intrépida piloto que ya ha tenido más de una experiencia a bordo de un transbordador especial. Ella y su equipo de “terranautas”, seis personas, deben emprender una increíble carrera para llegar al centro de nuestro planeta, y provocar una explosión atomíca que ponga las cosas en orden. Cada segundo cuenta, y lógicamente los nervios de los integrantes de la expedición se desatan en la gran aventura. El novelista francés Julio Verne demostró una imaginación desbordante en una serie de novelas anticipativas, que hablaban de viajes por el fondo del mar ("20.000 leguas de viajes submarino") y a la luna ("De la Tierra a la Luna"); en el film que nos ocupa es referencia innegable Viaje al centro de la Tierra, con una puesta al día que supone un ropaje científico más o menos presentable. A la tensión por el peligro que corre el planeta y a los efectos especiales, se suma un componente humano que insiste en el asombro ante la hermosura de la naturaleza, los peligros de la investigación científica y la épica del heroismo sacrificado; a esto último ayuda un reparto apañado donde destacan Hilary Swank, Aaron Eckhart y Stanley Tucci.

5/10
Spin

2003 | Spin

El gran lío

2002 | Big Trouble

Alocada comedia de Barry Sonnenfeld, responsable de Men In Black y Cómo conquistar Hollywood, que está vez ha elegido como protagonista a una maleta, que aparece en el aeropuerto de Miami, sin que nadie la reclame. Elliot Arnold, un corrupto hombre de negocios quiere quedársela, mientras unos matones intentan robarla. En el enredo coral que se forma están implicados una multitud de personajes, interpretados por destacados actores, como Rene Russo (Showtime), Tim Allen (¡Vaya Santa Claus!) o Jason Lee (Casi famosos), por nombrar sólo a tres del enorme reparto. La trama se basa en una novela de Dave Barry, ganador del premio Pulitzer.

4/10
Camino a la perdición

2002 | Road To Perdition

Años de la Depresión. Michael Sullivan es un matón de una banda de gángsters irlandeses. Reservado y concienzudo, sirve con lealtad a su jefe, el mafioso John Rooney, una figura casi paterna para él. De hecho Rooney ve más un hijo en él que en Connor, su auténtico vástago, un tipo débil, taimado y con complejos, una verdadera decepción. Pero Michael es un tipo triste. Hace lo que le encomiendan, pero se adivina que desea una vida mejor para sus hijos. Lo cual puede que no sea posible cuando su primogénito, un chaval llamado también Michael, se convierte en testigo de un crimen. La banda de Rooney trata de eliminarlo, lo que obliga a Michael padre a replantearse el sentido de su vida. Comienza una huida hacia delante, con la persecución implacable de Harlen, un asesino despiadado al que le encanta fotografiar a sus víctimas. Sam Mendes confiere a la historia original un aire de tragedia a lo Shakespeare. Las relaciones entre padres e hijos tienen una fuerza enorme, así como el peso del destino y el ejercicio de la libertad para intentar cambiarlo. Además, el director no firma la clásica película de gángsters. De algún modo parece como si el tiempo se hubiera detenido en su film, domina un cierto aire de irrealidad: hay planos claramente oníricos (los que abren y cierran el film, la gente leyendo el periódico en la estación…) y ambientes como de ensueño. Mendes explica que el “corazón del film” consiste en “dos padres en el camino de la mutua destrucción. Trata del legado que los padres dejan a sus hijos. Los mundos secretos donde habitan los padres.” Y una vez más –se nota que procede del mundo del teatro– demuestra ser un gran director de actores: Hanks, Newman, Law y Craig están sensacionales, así como el adolescente Tyler Hoechlin. No resulta habitual ver a Tom Hanks en la piel de un frío asesino, una difícil composición, firme candidata al Oscar. Para subrayar la ambigüedad moral del personaje, Sam Mendes optó por fotografiar al actor a cierta distancia. Y explica su decisión así: “Tom es un actor al que el público cree conocer muy bien. Y queríamos que tuvieran que hacer un esfuerzo para intentar penetrar en el mundo interior de los personajes, especialmente en el suyo. Quería arrastrarlos a un cierto nivel en el que no recibieran las señales acostumbradas. Así que escena tras escena Tom aparece parcialmente a oscuras, visto en el umbral de las puertas, sumergido en la sombra para luego volver a aparecer. Usamos siempre objetivos cortos y nos mantuvimos a cierta distancia de él.”

7/10
Sucedió en Manhattan

2002 | Maid in Manhattan

Para sacar adelante a su hijo, Marisa, una madre soltera, se deja la piel con su trabajo como sirvienta en un hotel de primera categoría de Manhattan. Un día se lleva a su hijo al hotel, y animada por una compañera, se prueba los lujosos trajes que una clienta le ha pedido que lleve a la tintorería. En ese momento, aparece el candidato a senador Christopher Marshall, que acompaña al pequeño para pedirle a su madre que le deje ir a pasear el perro con él. Christopher confundirá a Marisa con una huésped del hotel. “J Lo” (como le gusta que le llamen a Jennifer López) le saca más partido que nunca a su atractivo latino, en esta comedia romántica que actualiza Pretty Woman, Vacaciones en Roma, La Cenicienta, y otros clásicos del amor entre clases sociales distintas. Le acompaña otra de las estrellas del momento, Ralph Fiennes, aunque la clave del film estriba en que el siempre sutil realizador Wayne Wang, autor de Smoke, aprovecha un típico argumento de comedia romántica, concebido inicialmente para Julia Roberts, para describir dos mundos totalmente opuestos: el del personal de un hotel, y el de la política norteamericana. De esta forma, cobran mucha importancia los secundarios de ambos lados, interpretados por secundarios de lujo, como Stanley Tucci y Bob Hoskins.

6/10
La pareja del año

2001 | America's Sweethearts

Gwen (Catherine Zeta-Jones) es una superestrella de Hollywood, guapa y caprichosa, que cuenta con la eficaz ayuda de su hermana Kiki (Julia Roberts). Divorciada del también actor Eddie (John Cusack), con el que ha hecho filmes de enorme éxito en taquilla, se encuentra en plena promoción de su última película conjunta. Pero para nada desea volver a encontrarse con su esposo. Lo malo es que el excéntrico director de la película, que tiene en su poder la única copia de la misma, desea mostrarla directamente a la prensa, sin la aprobación del jefe del estudio. El veterano jefe de prensa Lee (Billy Crystal) debe lidiar con tan delicada situación: reunir a los dos actores, y distraer a los periodistas mientras consigue al fin la película. Para volver a la dirección tras más de diez años de ausencia, Joe Roth ha escogido una comedia al estilo clásico ­–el director cita como referencias las películas de Frank Capra y Preston Sturges–, ambientada en el mundo del cine. Definida como “un cuento de hadas”, en el guión ha intervenido el mismísimo Billy Crystal. No se trata de la primera vez que Roberts hace una película de “cine dentro del cine”, pues en Notting Hill daba vida a una actriz de la gran pantalla; pero en este caso, le toca hacer de patito feo, auténtica Cenicienta que a pesar de su atractiva personalidad, se encuentra a la sombra de su dominante hermana, Zeta-Jones, ella sí estrella cinematográfica.

4/10
La solución final

2001 | Conspiracy

20 de enero de 1942. Quince hombres del alto mando alemán se reúnen en Wansee, a las afueras de Berlín. Tras horas de discusión, deciden cómo se ejecutará la infame “solución final” deseada por Hitler, que provocó el exterminio de millones de judíos. Este notable film de HBO se basa en el Protocolo de Wansee, encontrado en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores del Reich. Frank Pierson, guionista de películas tan interesantes como Tarde de perros, La leyenda del indomable y Presunto inocente, y director de Ha nacido una estrella, firma un durísimo film acerca de unos hombres que, con increíble frialdad burocrática, decidieron la muerte de seres humanos inocentes con métodos que pretendían ser “científicos”. Kenneth Branagh da vida a Reinhard Heydrich, brazo derecho de Himmler en la SS y Stanley Tucci es Adolf Eichmann, uno de sus ayudantes. Una película escalofriante.

6/10
Las aceras de Nueva York

2001 | Sidewalks of New York

¿Cuántas historias de amor se desarrollan en la Gran Manzana? Millones, pero Edward Burns (Ella es única, Los amigos del novio) se fija en seis personajes, cuyos enredos amorosos se encuentran entretejidos. Verdades y engaños, intentos de aproximación, falsos pudores, desinhibiciones excesivas… Un poco al estilo de Woody Allen, aunque sin llegar por supuesto a su genialidad, Burns reflexiona sobre los desconciertos amorosos de la sociedad con abundante y cruda verborrea.

5/10
El secreto de Joe Gould

2000 | Joe Gould's Secret

Tercer trabajo como director de Stanley Tucci (secundario en títulos como Camino a la perdición o Sucedió en Manhattan, y responsable de Una gran noche y la inédita The Impostors), también escrita, protagonizada y producida por él. En una sutil crítica al materialismo, Tucci adapta el libro homónimo donde el periodista norteamericano Joe Mitchell relata la singular historia real de Joe Gould. Se trata de un excéntrico escritor y erudito al que el reportero conoció en los años 40, que vivía como un mendigo, rodeado de amigos bohemios. A pesar de ser licenciado por Harvard, Joe Gould prefería vivir “del aire, el amor propio, las colillas, el café de cowboy, los bocadillos de huevos fritos y el ketchup”. Además, dedicaba su vida a un curioso y ambicioso proyecto, un libro que iba a ser el más extenso de la historia. “Historia oral de nuestro tiempo” era una transcripción de relatos de la gente que había conocido en las calles, tipos en su mayoría desencantados por la obsesión con el dinero, que ha echado a perder “los viejos tiempos”. Mitchell se sentía tan fascinado por la figura de Gould que publicó un perfil sobre el personaje en The New Yorker, tras lo que el mendigo adquirió una gran popularidad.

6/10
Bull

2000 | Bull | Serie TV

Serie televisiva, que sólo contó con una temporada (y de la que sólo fue emitida la mitad), creada por Michael S. Chernuchin, que trabajó en series de éxito como Ley y orden. El título se refiere a un término financiero, al mercado alcista, y la producción coincidió con la burbuja económica de las "puntoCom". La trama se centra en grupo de personas, banqueros e inversores, que ha creado su propia empresa en Wall Street. Los guiones se detenían en las cuestiones laborales de los personajes y también en sus problemas y dramas personales.

4/10
El sueño de una noche de verano de William Shakespeare

1999 | William Shakespeare’s A Midsummer Night’s Dream

La inmortal comedia mágica de William Shakespeare es trasladada a la Toscana de finales del siglo XIX. Hermia y Lisandro están locamente enamorados. Pero el padre de ella pretende casarla con Demetrio, que a su vez ama a Hermia, mientras que Helena bebe los vientos por Demetrio. ¡Vaya lío!, ¿no? Pues aún se van a complicar más las cosas una noche de verano, en que el duende Robin administra una pócima amorosa a los amantes, con lo cual sus amores quedan trastocados. Otra afectada es la Reina de las Hadas, debido a los efectos de la poción se enamora de un presuntuoso actor convertido de asno. Risas, amor y toque de magia son las claves de este film que cuenta con un reparto envidiable. Calista Flockhart, conocido rostro televisivo de Ally McBeal está bien arropada por Michelle Pfeiffer, Christian Bale, Rupert Everett, Stanley Tucci, Sophie Marceau, David Strathairn... Pero el rey de la función es Kevin Kline, sobre todo en la secuencia de la representanción teatral, que es la que mejor captura el espíritu de Shakespeare. El film cuenta con un esfuerzo importante en la construcción de los decorados: una bulliciosa plaza mayor y el bosque mágico desprenden un radiante colorido, incluso en las esencas nocturnas. Michael Hoffman, el director, comenta que "el tema central del film es el conflicto entre amor y dignidad, y a cuánto de ti mismo eres capaz de renunciar para conseguir el amor".

6/10
Juego de confidencias

1999 | In Too Deep

En esta apabullante muestra de cine de acción, Jeffrey Cole es un audaz policía de narcóticos especialista en adentrarse en el mundo de los traficantes. Esta vez hará las veces de "topo" en la banda de Dwayne Gittens, el terrible capo que controla el 80% de la venta de crack en la ciudad. No sabe lo que le espera.

5/10
El día de Satán

1998 | The Eighteen Angel

Sangre, muertes misteriosas, extravagantes rituales satánicos se dan cita en esta película que cuenta la historia de Lucy, una niña de quince años, que recibe una oferta para trabajar como modelo en Italia. Tras una serie de misteriosos sucesos su padre averiguará que tras la aparentemente inofensiva oferta de trabajo se oculta una peligrosa secta satánica que pondrá en peligro, no sólo la vida de Lucy, sino también su alma. William Bindley dirige esta película de terror que protagonizan Christopher McDonald y Maximilian Schell, y que sin duda hará disfrutar a los interesados en las ciencias ocultas.

4/10
Winchell

1998 | Winchell

El veterano Paul Mazursky (El pepinillo) reconstruye la historia real de Walter Winchell, afamado cronista de sociedad estadounidense. La interpreta el siempre solvente Stanley Tucci (El diablo viste de Prada).

4/10
Desmontando a Harry

1997 | Deconstructing Harry

Harry es un escritor con éxito de agitada vida sentimental. Su vida inspira sus libros, lo que irrita a los implicados. Y se interroga, con escepticismo, sobre Dios y el judaísmo, las relaciones hombre-mujer y la sexualidad, los hijos... Sustitúyase Harry por Woody Allen, escritor por director, libros por películas. Imposible dejar de ver a Allen en su obra, que ahora describe a un escritor que se siente más cómodo con los personajes que crea que con los del mundo real. El reparto es envidiable, la historia tiene aspectos originales. El juego entre realidad e imaginación, con distinto tratamiento fotográfico, funciona bien. Con chispazos de genio, el director repite sus temas de siempre, adobados de amargura y erotismo. Y el humor crece en negrura, como en la cruel historia de los padres de Harry. No faltan ideas ocurrentes, como la del actor desenfocado, al que nadie ve con nitidez, o la visita al infierno.

7/10
Una historia diferente

1997 | A Life Less Ordinary

El éxito de Trainspotting lanzó al trío británico Danny Boyle (director), John Hodge (guionista), Andrew Macdonald (productor) a filmar su primera película americana, una historia romántica y optimista, abierta a la trascendencia. Y que, sin embargo, conecta con la visión desencantada del mundo de los otros films de Boyle. A su manera, los dos protagonistas responden al perfil de jóvenes con pobres horizontes vitales. Robert, un perdedor, trabaja en una empresa de limpieza, pero su ilusión sería escribir guiones de cine. Su despido y sustitución por un robot, es un shock. Desesperado, amenaza a su jefe y se lleva a su hija Celine, con intención de pedir un rescate. En cuanto a Celine, rica y mimada, tiene caprichos tan peligrosos como el tiro a la manzana con un sufrido criado debajo. Tras muchos novios que no le han satisfecho, decide añadir algo de emoción a su vida facilitando a Robert su secuestro. Si perdedores son en el film los seres humanos, lo mismo cabría aplicar a los ángeles Jackson y O’Reilly, y a su jefe, el arcángel Gabriel; en su concepción antropomórfica, en clave humorística, es visible su cansancio de ayudar a los humanos en sus continuas crisis matrimoniales. En su nueva tarea, lograr que Robert y Celine se enamoren, las dificultades les llevan a considerar la paciencia de Dios con los hombres, y a pensar que quizá los tiene demasiado descontrolados. Pues la ayuda celestial a los protagonistas no impide su libertad. Aunque aventuras y desventuras sean alocadas, y recurran a la violencia paródica, las domina un tono que tiende a ser amable, y que posibilita la declaración final –sobre un fondo en que se retroproyectan diversos sucesos acontecidos en el film–, en que los protagonistas hablan explícitamente de su confianza en la providencia divina. Sin ser sesuda –tiene un tono ligero, a veces algo frívolo y sensual, siempre con sentido del humor–, la película habla de que es alcanzable la felicidad entre un hombre y una mujer, y de las ayudas insospechadas que uno puede recibir. Boyle menciona dos referencias para su film: A vida o muerte (Michael Powell, 1946) en el tratamiento celestial, y Sucedió una noche (Frank Capra, 1934) en la relación de él y ella. No está mal para alguien a quien se relaciona siempre con directores modernos (Quentin Tarantino, Stanley Kubrick, Martin Scorsese, David Lynch). Para presentar el cielo se opta por una óptica moderna –los ángeles podrían ser ejecutivos de una empresa moderna–, con presentación visual en que domina el color blanco, en vestuario, mobiliario y luz. La relación de Robert y Celine, aun dentro de esa visión contemporánea, remite a los clásicos. Se juega bien con el contraste de personalidades que caracterizan Ewan McGregor y Cameron Díaz: él algo tímido y poco decidido, ingenuo, con escasa imaginación, víctima del capitalismo; ella resuelta e ingeniosa, cansada de su vida de niña consentida. Existe la tan manida química entre los dos actores, y los momentos de humor –y drama– funcionan perfectamente. Las llamadas para pedir el rescate, o el modo en que esquivan a un vecino curioso, son modélicos.

6/10
El alarmista

1997 | Life During Wartime

Tommy es un vendedor de una empresa dedicada a la seguridad. Pronto comienza a destacar en su puesto y su jefe se fina en él. Comienza a enseñarle todo los trucos para que se convierta en un gran vendedor. Tommy pronto descubrirá que el maníaco de su jefe realmente es capaz de hacer cualquier cosa con tal de conseguir una venta. Stanley Tucci interpreta al gurú de la venta puerta a puerta tan popular en los años noventa y que con el paso del tiempo ha ido cayendo poco a poco. En cierta manera, esta película ridiculiza este tipo de venta en la que los vendedores aparecen "inocentemente" en los portales de los futuros compradores.

4/10
The Daytrippers

1996 | The Daytrippers

Eliza D'Amico cree que su matrimonio va bien hasta que encuentra en su casa un poema de amor dirigido a su marido. Su familia decide ayudarla a descubrir qué ha ocurrido. Producción independiente que supuso el debut como director de Greg Mottola (Supersalidos, Adventureland). El guión es ingenioso e inteligente, y los personajes son memorables. Además, cuenta con un amplio elenco de actores solventes.

6/10
Big Night

1996 | Big Night

Dos hermanos italianos tratan de sacar adelante un típico restaurante con comida de su país, en Nueva Jersey. Las cosas no van bien del todo, pero podrían mejorar si una comilona que están organizando, y que contará con la presencia de una célebre estrella de jazz, sale como Dios manda. Película encantadora, recuerda a otros grandes films de banquetes como el de El festín de Babette.

6/10
Murder One (2ª temporada)

1996 | Murder One (2ª Season) | Serie TV

Teddy Hoffman ha dejado el bufete, pero se incorpora James Wyler, abogado de altos vuelos encarnado por Anthony LaPlagia, que trabajaba con el fiscal del distrito. En esta ocasión desaparece la idea de un solo caso, y se abordan en cambio tres, lo que favorece más líneas argumentales, aunque quitando un poquillo la gracia de la unidad, un precedente de series de éxito como 24. Se trata además, y es una pena, de la última temporada de una buena idea. Todo arranca con el asesinato del gobernador de California y su amante. Una antigua querida del político es detenida como sospechosa, y Wyler hará todo lo posible por demostrar su inocencia.

5/10
El sabor de la muerte

1995 | Kiss of Death

Jimmy Kilmartin (David Caruso) es un hombre con un pasado turbulento que, tras salir de la cárcel, intenta rehacer su vida. Sin embargo, todos sus objetivos se desmoronan cuando un viejo amigo le pide saldar una cuenta, trasportando coches robados. En su camino son interceptados por la policía. La ley le propone que les ayude a cambio de inmunidad, mientras que la mafia le perseguirá para asegurarse su silencio. Excelente remake de El beso de la muerte de Henry Hathaway a cargo del reputado Barbet Schroeder (El misterio Von Bullow, Mujer blanca soltera busca). Del reparto destaca una de las mejores interpretaciones de Nicolas Cage (Leaving Las Vegas) como el malvado de la historia.

4/10
Murder One

1995 | Murder One | Serie TV

El abogado Teddy Hoffman y sus ayudantes defienden a un famoso actor acusado del asesinato de una joven. Cuidada serie judicial de Steven Bochco en la que este único y complejo caso ocupa toda la temporada.

5/10
La Sra. Parker y el círculo vicioso

1994 | Mrs. Parker and the Vicious Circle

Dorothy Parker, poetisa, escritora y guionista, formó parte del círculo de intelectuales que en los años veinte se reunía en la neoyorkina Mesa Redonda del Algonquin. Sus encuentros constituían un curioso cóctel de conversación ingeniosa, cotilleos y comentarios a la producción artística reciente, sazonado todo con un punto de ironía. Alan Rudolph evita la tentación de entretener su mirada en algunos personajes de ese círculo, del calibre de Scott Fitzgerald, Edna Ferber o Robert E. Sherwood, por citar sólo tres, para centrar su mirada en quien le interesa: la Sra. Parker, como la conocían sus compañeros. El personaje de la escritora se presenta patético; pese a la belleza de su poesía, recitada a lo largo del film con breves insertos en blanco y negro, predominan las sombras sobre las luces en el cuadro de su trayectoria personal. Se describen un matrimonio roto, un romance con Charles McArthur y el posterior desengaño, y una relación platónica con Robert Benchley —los dos estaban casados—, que aparece como el que debía haber sido gran amor de la Sra. Parker. Esta mujer esconde sus desgracias tras una gruesa capa de cinismo; trata de aparentar una fría aceptación de sus problemas, como si no afectaran a su brillante intelecto: así lo hace cuando decide abortar, ironizando sobre sus supuestos remordimientos. En su interior, la Sra. Parker está desgarrada, más por tratar de ocultar la fragilidad común a todo ser humano; el alcohol es el refugio donde trata de olvidar. Rudolph, director y coguionista, logra una película pulcra, esmerada y un tanto fría, de maravillosa ambientación, que da idea de los problemas de determinados artistas. Como otros films sobre creadores artísticos —por ejemplo, Balas sobre Broadway, de Woody Allen—, maneja la equívoca idea de que éstos deben considerarse por encima del bien y del mal. El director no oculta las debilidades y el desencanto de su personaje principal —espléndida la actuación de Jennifer Jason Leigh—, pero evita juzgarlo y, por supuesto, condenarlo.

6/10
Somebody to Love (Alguien a quien amar)

1994 | Somebody to Love

Mercedes, actriz frustrada de origen hispano, se gana la vida en un garito cobrando a dólar el baile con desconocidos. Su amante es Harry, un hombre casado, actor fracasado también. Ernesto, un inmigrante mexicano, se acerca a la sala de baile con unos amigos, e irrumpe en la vida de la joven enamorándose de ella. Por obtener su amor aceptará todo tipo de trabajos que le permitan disponer de dinero, hasta llegar a una situación límite. El cineasta independiente Alexander Rockwell llamó la atención en Sundance en 1992 con su film In the Soup, que mereció el Premio Especial del Jurado. Ahora dirige una interesante historia de amor, que ha querido dedicar a Federico Fellini y Giulietta Massina. De hecho asegura que el personaje de Mercedes está inspirado en el que encarnaba la actriz en Las noches de Cabiria. El director narra su historia con buen pulso narrativo. Describe un amor ciego, llevado al extremo: de modo que el joven enamorado ni siquiera reflexiona sobre la moralidad de los actos tendentes a conseguir a la chica que ama. Los esfuerzos del joven Ernesto por conquistar a Mercedes contrastan con la actitud egoísta de Harry, que ni siquiera es consecuente con su comportamiento adúltero. Este guión sólido, sobre personajes marginales abocados al fracaso, pero con destellos de generosidad, tiene un indudable atractivo. Una mayor contención en la descripción de situaciones habría ayudado a potenciar el halo romántico y desencantado del relato.

6/10
Te puede pasar a ti

1994 | It Could Happen to You

Charlie es un honrado policía que está casado con Muriel, su exigente y chillona esposa que sólo piensa en enriquecerse y dejar el humilde barrio en el que viven. Un día, en una cafetería, Charlie conoce a una agradable camarera llamada Yvonne y le hace la promesa de que si sale su número en el sorteo de la lotería, él compartirá el premio con ella. La suerte corre de su lado y es el mismísimo billete el que sale premiado con la fabulosa cantidad de cuatro millones de dólares. El policía cumple su promesa a regañadientes de su esposa lo que hará que la vida empiece a cambiar para los tres en otros muchos sentidos. Andrew Bergman (Luna de miel para tres, Hasta que la muerte los separe ....) dirige esta romántica comedia donde une al pelín empalagoso Nicolas Cage y a la encantadora Bridget Fonda en una historia de buenos sentimientos, donde muestra que la riqueza de las personas se encuentra realmente en los valores humanos y no en el dinero que se acumule. La hispana Rosie Perez pone el toque cómico interpretando a la extravagante esposa de Cage.

5/10
Cuidado con la familia Blues

1993 | Undercover Blues

Quien avisa no es traidor. El título español del film recomienda precaución con las peripecias de la familia Blues. Y no es para menos, pues no estamos ante la película divertida que podía esperarse. El tema de un matrimonio de espías que goza de un año sabático para criar a su hijo recién nacido, pero que no puede tener la fiesta en paz, parece que podría provocar un buen puñado de situaciones divertidas. No es el caso. A pesar de un cierto aire añejo, del deseo de recuperar el humor, Cuidado con la familia Blues es un ejemplo clarividente de la preocupante sequía de ideas que aqueja a la comedia en el cine reciente. Hay intentos de componer algún gag, se ríe uno algo ‑tampoco mucho‑ con el desgraciado macarra que siempre que se presenta ante alguien suelta aquello de "Mi nombre es muerte", y poco más. No se confía en la inteligencia del espectador para así proponerle una trama ingeniosa. De modo que sólo el indulgente puede pasar el rato con este film, siempre que aguante las sonrisas de oreja a oreja que lucen, durante casi toda la película, Kathleen Turner y Dennis Quaid.

3/10
El informe Pelícano

1993 | The Pelican Brief

Darby (Julia Roberts) es una joven e inteligente estudiante de derecho. Con motivo del reciente asesinato de dos magistrados del Tribunal Supremo americano, realiza un trabajo teórico –el informe pelícano–, en el que vierte una aventurada hipótesis explicativa de los hechos. El informe llega a manos del gobierno, y a partir de entonces comienza a peligrar la vida de todos los que han tenido que ver con él: su contenido parece acercarse bastante a la realidad. Darby entrará en contacto con el periodista Gray Grantham (Denzel Washington) para desvelar la verdad. De nuevo una novela del archipopular John Grisham se convierte en película. En esta ocasión de la mano de Alan J. Pakula, que aúna labores de guionista y director. El responsable de Todos los hombres del presidente retoma algunos de los elementos de este film: escándalo político que salpica a la Casa Blanca, periodismo de investigación... Hasta cita explícitamente el Watergate cuando se especula sobre la posibilidad de que la joven estudiante no existiera y el periodista dispusiera de distintas fuentes de información, idea que también se aplicó al célebre "Garganta profunda". Pakula demuestra que se le da bien componer puzzles, al lograr encajar las distintas piezas de un relato complejo. Ello a pesar de que comienza el film con poca fortuna, acumulando en exceso escenas de suspense sin hilvanar. Es además el momento elegido por el director para transmitir, sin excesiva sutileza, algunas ideas liberaloides: en menos de dos minutos, Pakula ‘adoctrina’ mostrando a un grupo de fanáticos contrarios al aborto; abogando por los derechos homosexuales; y dando por natural la relación sentimental entre una alumna y su profesor. Pero a medida que avanza la película, va ganando en consistencia: acción e información se presentan con coherencia, manteniendo el interés. La relación entre estudiante y periodista funciona perfectamente, y sin duda es el principal motor de la película. El mérito del guión y de los actores es mayor si se tiene en cuenta que apenas existen referencias personales de los personajes; cuando Darby es perseguida no tiene a quién acudir: no se sabe nada de su familia ni de amigos en los que confiar; en cuanto a Gray, pese a sus muchos contactos profesionales, también parece un tipo muy solitario. Por otra parte abundan los personajes secundarios, interesantes aunque se definan con las pinceladas indispensables. Además de ser una intriga política bien construida, el film goza del habitual empaque de producciones de este tipo. La fotografía es impecable, y los escenarios reproducen con eficacia la Casa Blanca o la grandiosa oficina del periódico. A ello se añade la partitura de James Horner, que renuncia a la vistosidad en aras de respaldar la incertidumbre de la trama.

6/10
Preludio de un beso

1992 | Prelude to a Kiss

Adaptación de una obra teatral de Craig Lucas, en la línea de Ghost, del año anterior. Sigue a Peter y Rita, que se conocen en una fiesta, y enseguida acaban en la cama. El caso es que se llevan muy bien, se toman afecto, aunque existe la pega de que ella es una ceniza, siempre ve el lado negro de las cosas. Hasta que llega el día de su boda, y un viejecito desconocido pide besar a la novia. Cuando lo hace, se produce algo extraño y mágico: intercambian los cuerpos, el alma del viejo está dentro del cuerpo de Rita. Como se ve, es un cuento celestial y romántico, que incide en la idea de que la belleza está en el interior. Alec Baldwin y Meg Ryan dan vida a la pareja protagonista, y a la actriz le toca mostrar una doble personalidad en la pantalla.

4/10
Beethoven. Uno más de la familia

1992 | Beethoven

Un cachorro de San Bernardo consigue escapar de una malvada banda de ladrones de perros. Irá a parar a la casa de la tranquila y afable familia Newton. El padre acepta quedarse con el cachorro hasta que aparezcan sus verdaderos dueños, pero ignora que su familia es todo lo que Beethoven necesita. Con sus ochenta y cinco kilos de amor, emoción, valor, audacia y babas, el perro Beethoven cambiará la vida de la familia para siempre, además, claro, de su mobiliario, su jardín y todo lo que encuentre a su paso. Simpatiquísima comedia familiar ideada por Ivan Reitman (Los cazafantasmas, Poli de guardería, Los gemelos golpean dos veces) con buena dosis de aventura y momentos de gran ternura gracias al brillante guión de John Hughes y Amy Holden Jones. Ideal para toda la familia.

5/10
El ojo público

1992 | The Public Eye

Años 40 en Nueva York. El fotógrafo Leon Bernstein es el mejor en su oficio y acude el primero a cualquier suceso de la ciudad para recoger las migajas de la noticia y retratar las mejores instantáneas. Un día, la bella Kay Levitz le pide ayuda porque la mafia anda detrás de ella chantajeándola. Leon le prestará ayuda ya que está enamorado de Kay. Gran película de intriga y gran puesta en escena de Joe Pesci (Uno de los nuestros o Casino). Al más puro estilo del buen cine negro, Joe Pesci se mete en la piel de un fotógrafo sin escrúpulos que se introducirá en la mafia con tal de ayudar a su enamorada, interpretada por Barbara Hershey (Hannah y sus hermanas, Una mujer peligrosa). Gángsters, mujer atractiva, el héroe venido a menos, años 40... ingredientes perfectos para un thriller magnífico.

6/10
In the Soup

1992 | In the Soup

5/10
Billy Bathgate

1991 | Billy Bathgate

Billy es un joven sencillo con ganas de progresar. Cuando conoce al mafioso Dutch Schultz, decide introducirse en su banda y pasar a ser un gangster más, conociendo los entresijos del mundo de la mafia. Poco a poco Billy irá progresando y destacando por encima de Dutch, pero las cosas se complicarán cuando Billy y Drew, novia de Dutch, se enamoren. Thriller que recuerda Uno de los nuestros y Una historia del Bronx. En la línea de las películas de la mafia, el joven protagonista queda fascinado por el 'negocio' y por el mundo de prosperidad económica que se abre ante sus ojos y que hace que olvide el peligro que también acecha. Dirige la cinta Robert Benton, que se basó en una novela de E.L. Doctorow, y protagonizan Dustin Hoffman, Nicole Kidman y Steve Buscemi.

5/10
Con la poli en los talones (1990)

1990 | Quick Change

Grimm y su novia Phyllips, cansados de no levantar cabeza en la difícil ciudad de Nueva York, deciden dar el golpe de su vida y atracar un banco para hacerse con el botín. Con la ayuda de Loomis, el hermano bobalicón de Grimm, entrarán en la sucursal y se harán con el dinero suficiente que les permita coger un avión y empezar de nuevo en otro lugar. El plan no saldrá tan bien como pensaban porque, el camino al aeropuerto estará lleno de dificultades y además, la policía les va pisando los talones. Comedia de Howard Franklin que contó con la ayuda de Bill Murray, haciendo sus pinitos en la dirección. Murray, disfrazado de payaso con un detonador sujeto a la cintura, protagoniza uno de los momentos más divertidos, y Randy Quaid, Geena Davis o Jason Robards son también unos secundarios de lujo.

4/10
Atracción diabólica

1988 | Monkey Shines

La vida sonríe a Allan Mann. Parece tenerlo todo: como estudiante de derecho es un portento; también es un atleta consumado y su casa esta repleta de trofeos ganados en distintas competiciones. Por si esto fuera poco, su novia es una linda morenita que se muere por sus huesos. Todo esto cambia drasticamente cuando sufre un terrible accidente, al raíz del cual queda relegado a vivir en una silla de ruedas. En él se despierta un terrible odio y resentimiento. Sólo se entiende con una hembra gorila, a la que enseña a comportarse como un ser humano. Pero quizás le ha enseñado demasiado bien, pues pronto esta extraña criatura comienza a matar por placer. Film de terror dirigido por George A. Romero, basado en un relato de Michael Stewart. No aporta grandes cosas al género, pero cuenta con la firma de su mítico realizador.

5/10
El honor de los Prizzi

1985 | Prizzi's Honor

Charley (Jack Nicholson) es un mafioso que sufre los pinchazos del amor cuando queda prendado de Irene (Kathleen Turner), la hija de su enemigo. Obra maestra de John Huston que remoza la negritud del film con gotitas de humor. En la película, ambientada en el mundo de la mafia, se dan cita varios géneros, como drama, romance y thriller. Con un guión bien estructurado, un montaje que roza la perfección y unos intérpretes sensacionales, tales como un joven Jack Nicholson y una guapísima Kathleen Turner, acompañados de Anjelica Huston, el resultado no puede ser más que sensacional. El film cuenta también con una gran banda sonora a cargo de Alex North. La película obtuvo el Oscar en la categoría de Mejor Actriz Secundaria, que lo recibió la hija del director.

7/10
El arte de la amistad (Final Portrait)

2017 | Final Portrait

Quinto trabajo como realizador del más conocido como prolífico intérprete Stanley Tucci, que llevaba una década sin retomar esta faceta, desde Blind Date, de 2007. También se ha ocupado del guión, basado en un libro del crítico de arte James Lord, donde éste contaba su experiencia en París en 1964, tras entrevistar al pintor y escultor suizo Alberto Giacometti. De forma inesperada, éste le pide que pose para un cuadro, labor que en teoría le va a llevar ‘unas pocas horas’. Sin embargo, el trabajo se alargará más de lo esperado. Al tiempo que se reconstruye la elaboración de uno de los retratos más famosos del autor, parece que se ha pretendido retratar a Giacometti, con unas pocas pinceladas, pero muy reveladoras de su carácter estrafalario y complejo. Se centra sobre todo en su relación cómplice con su hermano Diego, la poca consideración hacia su mujer, Annette, y su tórrido romance con Caroline, una prostituta mucho más joven. La fotografía de interiores de Danny Cohen (La habitación) recuerda a la pintura del homenajeado por sus tonos grises, y la planificación ayuda a que el film no resulte monótono, pese a que transcurre casi en su totalidad en el estudio del personaje. Quizás resulte demasiado fría, y se vuelve un tanto repetitiva por momentos. Podía haber profundizado más en los personajes. Pero su reflexión sobre la amistad, la decadencia, la excentricidad y la creación artística engancha, sobre todo por el buen trabajo de los actores. La función está al servicio de Geoffrey Rush, muy caracterizado, que compone una eficaz recreación de Giacometti, a ratos un tanto exagerado, pero sabiendo sacarle un lado humano pese a sus rarezas; y además demuestra su generosidad pues a su lado gana su principal compañero de reparto, el un tanto inexpresivo Armie Hammer. Ambos están arropados por buenos secundarios, Tony Shalhoub (Diego), Sylvie Testud (Annette), y Clémence Poésy (Caroline).

6/10
Blind Date

2007 | Blind Date

El secreto de Joe Gould

2000 | Joe Gould's Secret

Tercer trabajo como director de Stanley Tucci (secundario en títulos como Camino a la perdición o Sucedió en Manhattan, y responsable de Una gran noche y la inédita The Impostors), también escrita, protagonizada y producida por él. En una sutil crítica al materialismo, Tucci adapta el libro homónimo donde el periodista norteamericano Joe Mitchell relata la singular historia real de Joe Gould. Se trata de un excéntrico escritor y erudito al que el reportero conoció en los años 40, que vivía como un mendigo, rodeado de amigos bohemios. A pesar de ser licenciado por Harvard, Joe Gould prefería vivir “del aire, el amor propio, las colillas, el café de cowboy, los bocadillos de huevos fritos y el ketchup”. Además, dedicaba su vida a un curioso y ambicioso proyecto, un libro que iba a ser el más extenso de la historia. “Historia oral de nuestro tiempo” era una transcripción de relatos de la gente que había conocido en las calles, tipos en su mayoría desencantados por la obsesión con el dinero, que ha echado a perder “los viejos tiempos”. Mitchell se sentía tan fascinado por la figura de Gould que publicó un perfil sobre el personaje en The New Yorker, tras lo que el mendigo adquirió una gran popularidad.

6/10
Big Night

1996 | Big Night

Dos hermanos italianos tratan de sacar adelante un típico restaurante con comida de su país, en Nueva Jersey. Las cosas no van bien del todo, pero podrían mejorar si una comilona que están organizando, y que contará con la presencia de una célebre estrella de jazz, sale como Dios manda. Película encantadora, recuerda a otros grandes films de banquetes como el de El festín de Babette.

6/10
El arte de la amistad (Final Portrait)

2017 | Final Portrait

Quinto trabajo como realizador del más conocido como prolífico intérprete Stanley Tucci, que llevaba una década sin retomar esta faceta, desde Blind Date, de 2007. También se ha ocupado del guión, basado en un libro del crítico de arte James Lord, donde éste contaba su experiencia en París en 1964, tras entrevistar al pintor y escultor suizo Alberto Giacometti. De forma inesperada, éste le pide que pose para un cuadro, labor que en teoría le va a llevar ‘unas pocas horas’. Sin embargo, el trabajo se alargará más de lo esperado. Al tiempo que se reconstruye la elaboración de uno de los retratos más famosos del autor, parece que se ha pretendido retratar a Giacometti, con unas pocas pinceladas, pero muy reveladoras de su carácter estrafalario y complejo. Se centra sobre todo en su relación cómplice con su hermano Diego, la poca consideración hacia su mujer, Annette, y su tórrido romance con Caroline, una prostituta mucho más joven. La fotografía de interiores de Danny Cohen (La habitación) recuerda a la pintura del homenajeado por sus tonos grises, y la planificación ayuda a que el film no resulte monótono, pese a que transcurre casi en su totalidad en el estudio del personaje. Quizás resulte demasiado fría, y se vuelve un tanto repetitiva por momentos. Podía haber profundizado más en los personajes. Pero su reflexión sobre la amistad, la decadencia, la excentricidad y la creación artística engancha, sobre todo por el buen trabajo de los actores. La función está al servicio de Geoffrey Rush, muy caracterizado, que compone una eficaz recreación de Giacometti, a ratos un tanto exagerado, pero sabiendo sacarle un lado humano pese a sus rarezas; y además demuestra su generosidad pues a su lado gana su principal compañero de reparto, el un tanto inexpresivo Armie Hammer. Ambos están arropados por buenos secundarios, Tony Shalhoub (Diego), Sylvie Testud (Annette), y Clémence Poésy (Caroline).

6/10
Blind Date

2007 | Blind Date

Big Night

1996 | Big Night

Dos hermanos italianos tratan de sacar adelante un típico restaurante con comida de su país, en Nueva Jersey. Las cosas no van bien del todo, pero podrían mejorar si una comilona que están organizando, y que contará con la presencia de una célebre estrella de jazz, sale como Dios manda. Película encantadora, recuerda a otros grandes films de banquetes como el de El festín de Babette.

6/10

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