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Biografía

Mia Wasikowska

Mia Wasikowska

30 años

Mia Wasikowska

Nació el 14 de Octubre de 1989 en Canberra, Australian Capital Territory, Australia

Mia en el País de las Películas

14 Abril 2010

Si en 2010 hubiera que escoger el nombre de dos jóvenes actrices con potencial de estrellas, no dudaría en citar los de Carey Mulligan y Mia Wasikowska. La rubia actriz australiana de ojos marrones empezó pequeña pero se ha hecho grande en el País de las Películas. Y esto no ha hecho más que empezar, esperemos que nadie 'le corte la cabeza'.

Su apellido suena a polaco, pero lo cierto es que Mia Wasikowska nació en Canberra, Australia, un 14 de octubre de 1989. Pero en fin, tanto sus rasgos eslavos como el apellico de marras, la delatan, y en efecto, su madre, Marzena Wasikowska, es una fotógrafa polaca, mientras que su padre, John Reid, se dedicaba a la pintura y a los collage. Con precedentes tan artísticos, y aficionándose ella misma a la fotografía, no es de extrañar que Mia acabara dedicándose a una profesión tan relacionada con la imagen.

La segunda de tres hermanos, Mia Wasikowska tuvo la oportunidad de conocer el país de sus ancestros, pues con la edad de ocho añitos, pasó un año completo en Polonia. Lo cierto es que sus padres, por su dedicación profesional, viajaban mucho por Europa.

Antes del cine, fue la danza. Entre los nueve y los quince años, Mia bailó y bailó, hasta 35 horas a la semana, vaya agotamiento. Una férrea disciplina, que le sería útil para organizarse la vida y pensar bien a qué quería dedicarse. Y decidió que el baile sí que no, y en cambio, interpretar las vidas de otros, como forma de explorar el sentido de la existencia, tenía bastante más interés.

Como cabe imaginar, los primeros trabajos actorales de la Wasikowska fueron en Australia. Una fugaz aparición en el culebrón televisivo All Saints (2004), o el drama Suburban Mayhem (2006) no eran comienzos muy prometedores, había que tener paciencia, ‘seguir al conejo blanco’, hasta alcanzar algún día exitosamente el ‘País de las Películas’. Cuatro títulos encadenados en 2007, cuando sólo tenía 18 años, dan idea de que la chica pisaba fuerte, y que no hacía ascos ni a pelis de miedo tan poco estimulantes como El territorio de la bestia.

El desembarco en Estados Unidos llegó en 2008 con la serie televisiva de HBO de psiquiatras En terapia. Y sus raíces polacas le vendrían al pelo para intervenir ese año en el film sobre la resistencia de los judíos en Bielorrusia, durante la Segunda Guerra Mundial, hechos contados en Resistencia.

Tras intervenir en la fallida Amelia, sobre la auténtica heroína de la aviación Amelia Earhart, tiene pendiente de estreno un film muy alabado, That Evening Sun. Aunque es obvio que el título que la ha puesto en el mapa es el burtoniano Alicia en el País de las Maravillas, feliz revisitación del mundo de Lewis Carroll, y donde el protagonismo de la rubia actriz es absoluto, con permiso de Johnny Depp, las numerosas criaturas, la apabullante imaginería y el 3D.

En un futuro próximo la veremos de nuevo como heroína novelesca, pues será Jane Eyre en la versión de Cary Fukunaga. Sobre su vocación de protagonista dan fe otros títulos en postproducción, The Kids Are All Right, y el film de Gus Van Sant Restless. A lo que se ve, tenemos Wasikowska para rato.

Filmografía
El diablo a todas horas

2020 | The Devil All the Time

Retorcida mirada a la América profunda de los años 50, en el bosque perdido de Knockemstiff, en Ohio, y en Virginia Occidental. Una zona rural, atávica, de personas rudas y taradas, con una fe rayana en la superstición, y en los que el diablo, si es que existe, actúa a todas horas, llevándoles a cometer todo tipo de maldades. Estamos ante la adaptación de una novela de Donald Ray Pollock, rara y malsana, atravesada por una falta absoluta de confianza en la naturaleza humana, las buenas personas sucumben sin remedio, y las malas siembran destrucción, y hasta a veces son lobos vestidos con piel de cordero. Nadie está a salvo de la locura, parece, y la cordura se diría que es una quimera. El fatalista film suma desgracia tras desgracia de personajes interconectados a través de Arvin, primero niño, luego joven adulto. Su padre Willard combatió en la Segunda Guerra Mundial, en el Pacífico, donde fue testigo de las torturas infligidas por los japoneses, como una salvaje crucifixión. A él le consuela rezar al Crucificado, o sea, a Jesús, pero su fe se verá puesta a prueba, y Alvin niño quedará marcado por los hechos violentos que se suceden a su alrededor. Hay predicadores visionarios que cometen salvajes sacrificios, confiando en un milagro; o aquellos que se aprovechan de la confianza que despiertan para satisfacer sus lujuriosas inclinaciones. La injusticia despierta la sed de venganza. Y en fin, hay asesinos en serie, gente zumbada a la que le encanta provocar a jóvenes, una pareja que compone fotos pornográficas con sus víctimas. Dirige la película el neoyorquino Antonio Campos, al que se ve que le interesa la mente criminal y el mal que comete, pues casi su entera obra audiovisual gira en torno a esta cuestión, por ejemplo en la serie televisiva The Sinner. Quizá técnicamente su propuesta sea irreprochable, el cineasta sabe narrar y entregar imágenes poderosas, pero al precio de provocar una completa repulsa por su nihilismo de fondo, y es que aludir al diablo parece en su caso un elemento meramente simbólico, a alguien habrá que atribuir acciones tan horribles como las que se describen, se nos viene a decir, para nuestro... ¿consuelo? Los personajes vienen a dividirse en dos categorías principales: los locos de atar, capaces de cometer acciones deleznables, incluso amparados en una supuesta fe cristiana, y la gente de a pie, víctimas, y a los que esa fe no ayuda nada, sino que deviene en pura superstición, capaz de pasarles a la casilla de la otra categoría de los dementes. Esta película no tendría seguramente mucha repercusión, si no fuera porque en su cuidado reparto cuenta con actores jóvenes que se encuentran en el mejor momento de su carrera, como Tom Holland y Robert Pattinson. Al verla me vino a la cabeza la película Satanás, tan desagradable como la que nos ocupa, pero que al ser un film colombiano no se movió más allá de los circuitos del cine de autor. La que nos ocupa no está destinada a atraer multitudes de espectadores en la plataforma de streaming de Netflix donde se ha estrenado, pero los fans de los mencionados actores picarán sin duda, para verles como víctima o villano.

5/10
Bergman Island

2020 | Bergman Island

Una pareja de cineastas estadounidenses se retira a la isla de Fårö, donde filmó y vivió el director sueco Ingmar Bergman, en busca de inspiración para escribir sus próximas películas. Según avanza el verano y aumenta su fascinación por los misteriosos paisajes de la isla, la frontera entre realidad y ficción no tardará en desdibujarse.

Blackbird

2019 | Blackbird

La muerte, que lucha con la vida. Panorama tétrico y no excesivamente optimista. Tampoco memorable, ni excesivamente original, sobre el suicidio asistido, es el remake rodado en inglés de otro título que como éste compitió hace unos años también en San Sebastián, el danés Corazón silencioso. Roger Michell es un cineasta británico que ha rodado títulos interesantes, sobre todo la popular Notting Hill, con Julia Roberts y Hugh Grant, aunque también tienen su punto Mi prima Rachel o Le Week-End. Aquí en Blackbird, con el concurso del guionista de Corazón silencioso, Christian Torpe, traslada la trama de ese film a Estados Unidos, que es en esencia la misma. Una mujer con una enfermedad degenerativa ha decidido quitarse la vida, con ayuda de su esposo médico. Y antes de hacerlo convoca a sus seres queridos: su mejor amiga, las dos hijas de personalidad muy diferente, una hiperresponsable, casada y con un hijo que quiere ser actor, la otra con novia –el lesbianismo es una de las leves variantes con respecto al original–. La idea es compartir un fin de semana de despedida, que debe ser emotivo y entrañable, ocasión para limar asperezas, aunque terminarán tirándose los trastos a la cabeza, el necesario momento catártico para que las aguas vuelvan a su cauce y puedan todos, es un decir, descansar en paz. El cuadro que se nos ofrece es de personajes incapaces de encontrar sentido a la enfermedad, al sufrimiento, al dolor. Y el suicidio o muerte digna en tal tesitura se presenta como salida a la amargura existencial, aunque no deja de llamar la atención la paradójica distinción entre suicidios “buenos” –los decididos con cálculo y sin pasión por aquellos cuya salud decae– y los “malos” –aquellos a que empuja la desesperación, porque no se sabe vivir–. Distinción bastante artificial, pero que cabe cuando no existen consideraciones morales bien fundamentadas, el sentido del bien y del mal, y sólo cuenta la libertad individual de elección, actuar sin coacción sería la máxima expresión a que puede aspirar la devaluada consideración de la dignidad de la persona, mientras que a los demás sólo les toca respetar la decisión del otro. El clima relativista en que se inserta la trama tiene un ejemplar botón de muestra en la disparatada idea de celebrar la Navidad fuera de temporada, y por supuesto, sin alusión alguna al acontecimiento que da sentido a esa fiesta. La película tiene un aire decididamente teatral, y lo más destacable es sin duda el capítulo interpretativo. Del reparto la más destacable es Kate Winslet, que compone muy bien a su a priori antipático personaje, pero lo cierto es que todos los demás –Sam Neill, Rainn Wilson, Bex Taylor-Klaus, Susan Sarandon, Mia Wasikowska, Lindsay Duncan, Anson Boon– parecen sentirse cómodos en la piel de sus respectivos personajes.

5/10
Judy & Punch

2019 | Judy & Punch

En la ciudad anárquica de Seaside, cerca del mar, los titiriteros Judy y Punch están tratando de resucitar su espectáculo de marionetas. El espectáculo es un éxito debido a la superioridad de los títeres de Judy, pero la ambición y la adicción de Punch por el whisky les llevará a una tragedia inevitable que Judy deberá vengar.

Damsel

2018 | Damsel

Un western poco convencional, escrito, dirigido y coprotagonizado por los hermanos Nathan y David Zellner. Un hábil y sorprendente giro a mitad de metraje atrapa inevitablemente al espectador. Samuel Alabaster viaja por el lejano Oeste con la intención de reunirse con Penelope, la mujer que ama, y casarse con ella. Para ello recluta a un pastor, Parson Henry, que deberá oficiar la boda de la feliz pareja. Samuel no deja de cantar las virtudes de su prometida durante el viaje, enseñando a su acompañante la imagen de Penelope que atesora en un medallón. Pero cuando al fin llegan a la granja donde ella debería recibirles feliz, el panorama que se encuentran resulta de todo menos acogedor. Hay bastantes decisiones arriesgadas en la trama, como la de centrar cada una de las dos mitades en que se divide el film, en uno de los potenciales esposos, Samuel –un Ulises un poco de pacotilla, bien interpretado por Robert Pattinson– y Penelope –la mujer que ¿espera?, excelente Mia Wasikowska–, y en un caso descubriremos a un charlatán con mucha labia pero que no pisa suelo, y en el otro a una mujer decidida y de armas tomar. Entre medias, nexo de unión, tenemos al pastor Parson, con un pasado que sólo conoceremos al final. En general el film está bien llevado, también en la introducción de pintorescos personajes. Pero también hay elementos bizarros que descolocan demasiado, la presencia del pony, y sobre todo la pintoresca decisión de Penelope de cargar al pastor Parson con un “collar” de explosivos de dinamita. La mirada del film es una apuesta descorazonadora por el individualismo –estamos en el mundo solos, y cada uno debe arreglarse como pueda–, hay muy, muy poco espacio para el romanticismo, a ideas como el amor, pasar página, formar una familia, apoyarse en la dificultad aunque las circunstancias de una alianza no sean perfectas, no se les conceden demasiadas posibilidades, el mundo sería un lugar cínico y cruel.

6/10
Piercing

2018 | Piercing

Reed debería ser feliz, ya que su mujer, Mona, acaba de dar a luz a un bebé. Sin embargo, escucha voces que le obligan a cometer actos horribles y que le reclaman asesinar a una prostituta que habla en inglés. Así que se inventa como excusa que tiene un reunión de negocios, para pasar una noche en un hotel, desde el que llamará a un servicio de chicas de compañías. Se presenta en su habitación, Jackie, una joven que tampoco tiene la cabeza en su sitio. El neoyorquino Nicolas Pesce logró cierta repercusión entre los aficionados al cine fantástico de serie B con The Eyes of My Mother, filmado en blanco y negro. En su segundo largometraje adapta la novela homónima del japonés Ryu Murakami, responsable del texto en el que se basa la brutal Audition, aunque occidentalizando la trama. Hace gala de una puesta en escena muy fresca, pero deudora del primer Brian de Palma, y del ‘giallo’ italiano, y en su arranque logra enganchar al espectador. Pese a que técnicamente resulta impecable, no se sabe muy bien hacia dónde se dirige la historia, sufre algunos bajones de ritmo importantes, en los que el relato no parece avanzar, y su tratamiento de temas delicados como el sadomasoquismo o la frustración sexual no resulta demasiado convincente ni maduro. Tiene interés algún momento brillante, como los delirios del personaje central cuando está bajo los efectos de las drogas, y cuenta con buenos trabajos de los actores, sobre todo de Christopher Abbott (El año más violento) que va camino de consagrarse, y Mia Wasikowska (Alicia en el País de las Maravillas), pues ambos sostienen en solitario la práctica totalidad del metraje. Pese a la brevedad de su papel, también se debe citar a la española Laia Costa, más conocida por producciones extranjeras como Victoria, que logra dar entidad a la esposa.

5/10
El hombre del corazón de hierro

2017 | HHhH

Pocos meses después del estreno de la película Operación Anthropoid, llega El hombre del corazón de hierro, basada en los mismos hechos reales, el atentado en las calles de Praga contra Reinhard Heydrich, el Reichsprotektor de Bohemia y Moravia, el 27 de mayo de 1942. En el caso de esta coproducción de Francia, Bélgica, Estados Unidos –los hermanos Weinstein– y Reino Unido, el director de la impactante Conexión Marsella, Cédric Jimenez, parte de “HHhH”, la lograda novela de Laurent Binet. El guión coescrito junto Audrey Diwan y David Farr ha optado por descartar la parte en que el propio Binet se convierte en personaje que investiga aquello sobre lo que escribe, y que en papel resultaba fascinante. Opción legítima pero que da pie a algo diferente. Al final el planteamiento es jugar con una estructura temporal algo compleja, unas imágenes del atentado nos llevarán dos veces al pasado, para ponernos en antecedentes acerca de quiénes eran Reinhard Heydrich y los hombres que intentan matarle, sobre todo los paracaidistas llegados clandestinamente a Praga Jan Kubis y Josef Gabcík. Y contrasta sobremanera la personalidad del hombre que fue apodado como “El carnicero de Praga”, y por el propio Führer como “El hombre del corazón de hierro”, con la de los hombres dispuestos a morir por acabar con el tirano que tiene sojuzgado a su país. Heydrich es pintado como un animal, se subrayan gráficamente sus instintos más primitivos, su sexualidad y su temperamento violento, y junto a su inteligencia, una voluntad voluble en sus orígenes y fácilmente manipulable, donde se apunta, con un feminismo que quizá se toma algunas libertades, que su esposa Lina le empuja a la ideología nazi. En cualquier caso, aporta como novedad el deseo de seguir bastante tiempo la trayectoria ascendente de Heydrich, al estilo de otras películas con nazis odiosos y decadentes pero humanos, como El hundimiento o La caída de los dioses. Lo que hace el film incómodo en su primera mitad, aunque hay que reconocer su capacidad de tomar riesgos en esa dirección. El film de Jimenez es sólido, tiene una original planificación, hay encuadres cautivadores, y un ritmo eficaz, poco convencional, a veces parsimonioso, excepto en el tramo final. A la vez es tremendamente cruda, de difícil digestión, no busca ahorrar visualmente con elipsis muchos de los excesos llevados a cabo por los nazis. Hay acierto en el reparto, el matrimonio Heydrich, Jason Clarke y Rosamund Pike, los idealistas Kubis y Gabcík, Jack Reynor y Jack O'Connell. Pero también en los más secundarios, como Stephen Graham componiendo un Himmler imponente.

6/10
Alicia a través del espejo

2016 | Alice In Wonderland: Through the Looking Glass

Tras su inolvidable aventura en el País de las Maravillas, Alicia Kingsleigh es ahora una valiente capitana de barco, capaz de afrontar cualquier peligro: “Para hacer lo imposible sólo hay que creer que lo imposible es posible”, dice. Ya en tierra, sin embargo, constatará las dificultades económicas en que se encuentran ella y su madre, por culpa de que no aceptó un matrimonio con Lord Ascot, supuestamente ventajoso. En ese situación será “invitada” a atravesar un espejo de la mansión de Ascot y de repente se encontrará de nuevo en el País de las Maravillas acompañada de sus viejos amigos: la reina blanca, la liebre, los gemelos Tweedledee y Tweedledum, etc. Éstos entonces le pedirán ayuda a Alicia para salvar al sombrerero loco, que sostiene que su familia, muerta hace muchos años, está realmente viva. Para muchos Alicia en el País de las Maravillas pasa por ser una de las peores películas dirigidas por Tim Burton. No convencía la frialdad colorida de sus imágenes, adaptadas del relato de Lewis Carroll. En su favor hay que decir que el original literario es un libro verdaderamente extraño, un juego racional que resta continuamente la emoción que requerirían las aventuras de la protagonista. Seis años después llega Alicia a través del espejo, una impecable y entretenida producción con algunas diferencias importantes respecto de su predecesora. Para empezar Tim Burton da un paso atrás personal y se retira a la labores de producción, cediendo el testigo a James Bobin, hasta ahora conocido por la simpática El tour de los Muppets; y en segundo lugar la guionista Linda Woolverton deja de lado el texto original para idear una historia completamente nueva. Aunque es posible que los más puristas se sientan defraudados, lo cierto es que lo que vemos en pantalla no tiene ni una pizca del libro escrito por Carroll. Felizmente, quizás. Y es que visto que adaptar el cúmulo de situaciones rocambolescas, desconcertantes y surrealistas del texto literario era pinchar en hueso –recordemos que Woolverton escribió también la anterior película–, la guionista británica concibe una historia que, en su fondo, está en las antípodas de Carroll. El clasicismo de la aventura es patente, los conflictos comprensibles, las reacciones de los personajes normales y accesibles a todo tipo de público y, sobre todo, el guión pone en claro el objetivo que ha de perseguir la heroína, su misión es algo que no deja jamás de estar presente en una Mia Wasikowska que cuenta con una presentación modélica como intrépida capitana de barco, con un rol muy alejado de la dulce y curiosa Alicia de nuestra infancia. Esto no significa que el guión no ofrezca ideas muy “carrollianas”, como la inclusión del personaje del Tiempo (Sacha Baron Cohen) o el espectacular desenlace contrarreloj, nunca mejor dicho. Alicia a través del espejo es una trepidante película de aventuras, con el tono exótico del mundo “maravilloso” de Carroll pero esta vez sin confusión posible. La imaginería increíble ideada hace años por Burton se mantiene, al igual que los inolvidables personajes del País de las Maravillas vuelven a pulular alrededor de ella –el sombrero loco, la reina roja, la reina blanca, la liebre de marzo, el gato de Cheshire– pero ahora tan sólo como alentadores en su propósito de ayudar al sombrerero a recuperar a su familia, aunque eso implique peligrosamente retroceder hasta el pasado. Se elude en el film desviaciones de la trama principal así como la intrusión de momentos demasiado inquietantes que puedan dañar la imaginación infantil, al tiempo que se incide con fuerza en las cosas que verdaderamente importan en la vida, en primer lugar la familia –el amor del padre, de la madre–, pero también el sacrificio heroico por los amigos. Y quizá el pasado no pueda cambiarse (lo hecho, hecho está), pero siempre se puede aprender de él, perdonar o pedir perdón, y enderezar así el rumbo del futuro. Ni que decir tiene que el diseño de producción del film es absolutamente asombroso, y aunque en ciertas secuencias se abuse de técnicas digitales –los viajes con la cronosfera pueden resultar un tanto reiterativos–, los paisajes y la coloridísima ambientación están diseñados con un perfecto esmero, realzados en la versión 3D. El trabajo de los actores está ajustado: Mia Wasikowska ofrece una Alicia más cercana esta vez, mientras que el sombrerero loco tiene menos presencia con un Johnny Depp menos sobreactuado. Destaca además una más humana Helena Bonham Carter (la reina roja) y un Sacha Baron Cohen muy competente a la hora de encarnar a su difícil personaje temporal.

7/10
La cumbre escarlata

2015 | Crimson Peak

Siglo XIX. Edith Cushing, rica heredera americana aspirante a escritora, se inspira para sus relatos en el recuerdo de los espectros que la acosaban de niña. Acaba enamorada de Thomas Sharp, aristócrata británico venido a menos que ha acudido a la ciudad en busca de financiación para una máquina excavadora de su invención, por lo que se reúne con el padre de la muchacha. Cuando éste último muere en extrañas circunstancias, Edith se casa con él, y le acompaña a la inquietante mansión familiar de Inglaterra, donde reside con su hermana. Guillermo del Toro llevaba una década intentando sacar adelante La cumbre escarlata, pero diversos proyectos le habían ido retrasando. Al final, él mismo ha coescrito el guión con Matthew Robbins, veterano ex colaborador de Steven Spielberg, pues le escribió el libreto de Loca evasión y dirigió Nuestros maravillosos aliados, producido por el Rey Midas. Ya había trabajado con el mexicano en Mimic. Existen algunos puntos poco creíbles en la trama, acaba resultando un tanto ligera, y sin duda le falta originalidad. Pero supone un homenaje a las viejas historias de fantasmas, pues evoca los relatos de autores como Edgar Allan Poe, y al cine clásico de terror. Quizás desentonan algunos toques demasiado truculentos, pero en general mantiene la regla de sugerir –más que mostrar– los elementos más retorcidos de la oscura trama. Por su tono romántico, y ciertas reflexiones sobre el poder redentor del amor, funcionan mejor que nunca las poderosas imágenes, el punto fuerte del realizador. Compone una ambientación barroca en la que destacan detalles como la vieja mansión en Inglaterra, los paisajes en los que la nieve recubre la arcilla roja o los fantasmas, muy originales aunque en cierta manera remiten al film gótico de época Sleepy Hollow, de Tim Burton. Pero también tiene a su favor un reparto impecable, sus personajes, en otras manos, habrían resultado bastante tópicos. Así, mientras que Mia Wasikowska y Charlie Hunnam cumplen, asombran sobre todo el sobresaliente Tom Hiddleston, que brilla como un tipo que a ratos parece un enamorado apasionado y otras veces un charlatán, y la todoterreno Jessica Chastain, que en su esfuerzo por buscar registros diferentes, sorprende como mujer despojada de humanidad.

6/10
Maps to the Stars

2014 | Maps to the Stars

Ácida y estrambótica mirada al mundo del cine servida por un experto en películas de atmósfera malsana, el canadiense David Cronenberg, que maneja un guión de Bruce Wagner, personaje de irregular carrera como guionista, director, productor e incluso ocasional actor. El título, más o menos irónico y de doble sentido, alude a los mapas para turistas que permiten teóricamente saber donde viven o vivieron en Hollywood las grandes estrellas de cine. Por un lado seguimos a la popular y rarita actriz Havana Segrand, sobre la que siempre ha pesado la sombra de su madre actriz, que murió en un incendio; y que acoge como ayudante a la recién llegada a Hollywood Agatha, recomendada por Carrie Fisher, que la conoció en Twitter. Por otro lado tenemos a una familia de cine, los Weiss, con el insoportable actor adolescente Benjie, y sus padres Stafford, escritor, y Christina, algo parecido a una agente de Benjie. A medida que los conocemos sabremos que Agatha es la hermana de Benjie, y que ambos son hijos del incesto, Stafford y Christina son hermanos. Verdaderamente lo que se nos cuenta en Maps to the Stars no logra interesar demasiado, se reduce a una broma hueca. En otras ocasiones el retorcido Cronenberg nos ha sumergido en los demonios ocultos del ser humano, y al menos lograba perturbarnos, nos recordaba que todos albergamos dentro un lado oscuro, egoísta y desagradable, al que a veces concedemos desacertadamente el control, con imprevisibles consecuencias. Su intención de hacer lo mismo en ese subgénero de cine dentro del cine no logra dar con el tono, sus personajes no despiertan empatía, a pesar del lustroso reparto donde las mejores composiciones son para Julianne Moore y Mia Wasikowska. La humorada negra no tiene maldita la gracia, ocurrencias como la de un niño que "ve muertos" –¿un chiste, que justifica la presencia de Olivia Williams, que actuaba en El sexto sentido?– no se entienden, tampoco la ocurrencia incestuosa. Y cuando llega la violencia desagradable –que llega, son cosas del carácter de Cronenberg, no puede evitarlo, como el escorpión–, el asesinato a Oscarazo –u otro premio contundente y pesado– limpio, deja al espectador absolutamente atónito.

4/10
Madame Bovary

2014 | Madame Bovary

“Madame Bovary”, obra cumbre de Gustave Flaubert, acumula una docena de adaptaciones al cine y la televisión. Destacan, quizás, la rodada por Claude Chabrol en 1991, con una modélica Isabelle Huppert, o la entregada por Vincente Minnelli, en 1949, eficaz aunque sea más similar a los melodramas de la época que al libro, y que cuente con una Jennifer Jones que no acaba de dar la talla. Ahora, prueba fortuna la francoamericana Sophie Barthes, responsable de Cold Souls. Sigue más o menos el conocido texto. Emma Rovault, hija única de un granjero viudo de Berteaux, contrae matrimonio con Charles Bovary, joven doctor de provincias. Emma no se siente a gusto con su vida conyugal, por lo que busca consuelo en aparentar un estatus social superior al suyo, por lo que también acaba fijándose en otros hombres… Tras un arranque, con la boda, más o menos logrado, pronto queda claro que a Barthes le viene grande la empresa. La novela consigue que se entienda muy bien que Emma Bovary, obsesionada con una idea de la felicidad irreal, acabe desencantada de su esposo, y por tanto siéndole infiel, lo que la conduce al desastre. Aquí, no se acaba de comprender del todo por qué recurre al adulterio, mientras que a tono con los nuevos tiempos, permisivos en materia de sexo, la infidelidad no parece tener peso alguno en su desenlace final, sino que la protagonista se dirige a su propia destrucción por los problemas económicos. Se han eliminado elementos imprescindibles de la obra original, como la hija a la que el personaje no quiere, o su pasión por los folletines románticos de la época, que la convierten en una especie de don Quijote del amor, lo que explica su desencanto y su comportamiento posterior. Se trata de un film dirigido con academicismo, que cuenta con una ambientación más o menos cuidada, pero resulta demasiado insustancial y frío. Casi todos los actores pasan sin pena ni gloria, pues Mia Wasikowska será menos recordada por su Emma Bovary si cabe que por su Alicia en el País de las Maravillas, y ni siquiera el siempre sobresaliente Paul Giamatti parece haberse esforzado para su boticario. Se salva en cierta medida Rhys Ifans, memorable como tendero.

5/10
Sólo los amantes sobreviven

2013 | Only Lovers Left Alive

  Una atípica historia de vampiros, como no puede ser de otra manera si viene firmada por uno de los reyes del cine independiente underground americano, Jim Jarmusch. Describe el reencuentro de los eternos enamorados Adam y Eva en la ciudad del primero, Detroit, ella ha decidido dejar Tánger porque sabe que su amado sigue dando vueltas a una de sus ideas recurrentes, el suicidio. Con siglos de existencia a sus espaldas, estos vampiros ya no van matando gente y chupándoles la sangre de la yugular, sino que compran material de primera calidad en hospitales, o acuden a otros proveedores humanos, que ignoran su particular condición. El cultivado Jarmusch ofrece un film fantasmal y lánguido, en su línea habitual, ligero aunque esté sembrado de referencias literarias y musicales que plasman sus personales gustos. Sin ser una de las siete maravillas de la humanidad, hay que reconocer en el director su habilísima realización con fotografía perpetuamente nocturna, la capacidad de manejar y combinar tonos, a veces románticos, con tintes trágicos, otras veces siguiendo planteamientos gamberros, propiciados por la aparición de Ava, la hermana de Eva, que muestra que los instintos primitivos siguen existiendo en nuestra sofisticada civilización actual, también entre los vampiros. Los actores se prestan de buen grado al juego de Jarmusch, ya sean los protagonistas, Tilda Swinton y Tom Hiddleston, o secundarios de lujo como John Hurt y Mia Wasikowska.  

6/10
Stoker

2013 | Stoker

India Stoker se encuentra desconsolada, pues justo el día que cumplía 18 años, su padre, al que estaba muy unida, ha muerto accidentalmente, carbonizado en su coche. Su madre Evelyn es una mujer frívola y desustanciada, que poco le ayuda a sobrellevar la situación. Para colmo de males ha aparecido por sorpresa en las honras fúnebres el tío Charlie, hermano de su padre, y cuya existencia India simplemente ignoraba. Aparentemente encantador, el tío Charlie decide quedarse en el hogar de India y Evelyn una temporada, lo que la joven que acaba de inaugurar su mayoría de edad no acaba de llevar demasiado bien. Debut hollywoodiense del coreano Park Chan-wook, rarito cineasta al que chiflan las historias malsanas, y responsable de títulos como Oldboy y Simpathy for Mr. Vengeance. Para la ocasión maneja un guión escrito por Wentworth Miller, el protagonista de Prison Break, que se estrena en labores de pergeñar libretos de película. Stoker parece material ideal para Chan-wook, y que seguramente ha hecho más suyo todavía de lo que era sobre el papel; en el film llaman la atención los numerosos guiños hitchcockianos, pues además del tío Charlie que remite a La sombra de una duda, y que físicamente recuerda al Norman Bates de Psicosis, tenemos una cabina deudora de Los pájaros, y una chorro de agua de una ducha, entre otras referencias innegables. El cineasta coreano rueda muy bien, y crea en Stoker una de esas atmósferas inquietantes en las que es especialista. Resulta muy plástico, esas florecillas salpicadas de sangre, aunque no faltan tampoco los toques algo sádicos, como Mia Wasikowska reventándose una ampolla del pie. Pero la trama en torno al mal y/o la locura es poca cosa, en realidad pura excusa para entregar un ejercicio de estilo tirando a vacuo, donde la sorpresa es, como mucho, relativa.

5/10
El viaje de tu vida

2013 | Tracks

La aventura protagonizada por la tozuda Robyn Davidson, que en 1977 emprendió un viaje imposible por el desierto australiano en compañía de tres camellos, y fue objeto de un popular artículo en National Geographic y dio pie al best-seller "Tracks", escrito por ella. John Curran demostró que le van las historias en ambientes exóticos de naturaleza hostil en El velo pintado, pero ahí tenía una base literaria y de fuertes conflictos entre personajes gracias a W. Somerset Maugham. Aquí se arriesga con una narración inevitablemente más árida, y donde las razones del insólito viaje debe plantearlas sutilmente. El cineasta tiene capacidad de sugerir, y algunas escenas invitan cinematográficamente a pensar en los traumas familiares de infancia, en la soledad de Robyn, y en su especial unión con los camellos. Pero también puede agotar un poco al público una trama a priori con pocos alicientes, parafraseando el Evangelio podríamos decir que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un espectador pague sue entrada por ver esta historia. De todos modos, el film no deja de tener interés, y se enmarca en ese tipo de filmes de tipo solitario en busca de sí mismo, que ha dado pie a títulos como Las aventuras de Jeremiah Johnson, Hacia rutas salvajes y Burt Munro: Un sueño, una leyenda. Al igual que en los ejemplos citados, el intérpreta protagonista es decisivo, y aquí Mia Wasikowska hace un buen trabajo, de mujer resistente, susceptible y frágil al mismo tiempo. Algo más inconsistente, con pocos registros, es el fotógrafo de Adam Driver, que tiene más paciencia que el santo Job con la poco amistosa Robyn. La película presenta una hermosa fotografía y no se anda con paños calientes cuando toca mostrar la necesidad de matar a algún animal, en tal sentido quizá no sea el film que amarán los ecologistas radicales. Como nota curiosa señalar que tarda más de una hora en salir un canguro, frente a la presencia inesperada para el neófito de los camellos, abundantes en estado salvaje en Australia, aunque no sean autóctonos, fueron traidos como animales de carga, y muchos se han criado en libertad.

6/10
The Double

2013 | The Double

Cinta distópica de aires kafkianos, que hace pensar en algunas cintas de Terry Gilliam como Brazil y 12 monos. Adapta a un contexto futurista cercano la segunda novela de Fyodor Dostoevsky. Sigue al timorato y gris Simon, uno de los trabajadores de una burocrática empresa, donde sus aportaciones no son valoradas; además, por su carácter, es incapaz de abordar a la chica que le gusta, que también trabaja ahí, y sólo emprende tímidos acercamientos. Pero un día se incorpora al trabajo un tipo de aspecto físico exactamente igual a él, aunque con una personalidad opuesta, James es extrovertido y muy lanzado. Curiosamente, nadie da importancia al parecido externo; aunque al principio Simon y James se hacen amigos, pronto se comprueba que el segundo es el perfecto caradura que pretende aprovecharse del lado trabajador de Simon para medrar. El director de Submarine, Richard Ayoade, entrega una parábola de la deshumanización del mundo laboral. Tiene cierto interés su propuesta, pero el desarrollo resulta un tanto anodino, gris como el protagonista inicial, y ello a pesar del esfuerzo actoral de Jesse Eisenberg, a quien toda encarnar a un par de "gemelos" tan distintos.

5/10
Lawless (Sin ley)

2012 | Lawless

Los años de la Ley Seca. Los hermanos Bondurant, Forrest, Howard y Jack, trafican con alcohol en el condado de Franklin, en Virginia, y no están dispuestos a pagar "peaje" al recién llegado y corrupto fiscal del distrito, como el resto de sus vecinos. Charlie Rakes, violentísimo agente especial a las órdenes del fiscal, utilizará métodos nada sofisticados para hacer entrar en razón a los hermanos, empezando por su líder, el hermano mayor, Forrest, al que sus sicarios dan por muerto tras rebanarle el pescuezo. Comenzará una espiral de violencia en progresión creciente, mientras el hermano pequeño, Jack, fascinado por la riqueza que genera el alcohol, trata de demostrar a Forrest que tiene madera de contrabandista; lo que trata de hacer compatible con cortejar a la hija del pastor de la iglesia local. John Hillcoat no brilla a la misma altura que en La carretera, con esta historia basada en hechos reales. Maneja un guión de Nick Cave, que se basa en los recuerdos recogidos por Matt Bondurant, descendiente de la familia retratada en el film. Entrega un film exageradamente violento, muy gráfico sin que venga demasiado a cuento; no parece valer la excusa de que está desmitificando con el despojo de toda gloria en las acciones violentas. Los hermanos aparecen más bien deshumanizados, empezando por el Forrest de Tom Hardy. Más comprensible es Jack, una suerte de niño grande, que encaja con el aspecto imberbe de Shia LaBeouf. Y desde luego el sádico personaje de Guy Pearce se acerca a la caricatura, a su lado hasta el Al Capone de Robert De Niro en Los intocables parece humano. También las actrices parecen algo descolocadas en el film, aportan su buen hacer, pero los personajes de Jessica Chastain y Mia Wasikowska son demasiado limitados, sólo en un par de escenas logran brillar. Queda la estupenda recreación de época, el buen sentido del ritmo y la gran fotografía de Benoît Delhomme, por ejemplo los encuadres de la escena final en el túnel.

5/10
Albert Nobbs

2011 | Albert Nobbs

Una historia concebida por el novelista John Bainville, la propia protagonista Glenn Close ha coescrito el guión y produce la cinta. Curiosamente como autor del argumento figura el húngaro István Szabó, con el que Close hizo hace 20 años Cita con Venus. Mueve la cámara el colombiano Rodrigo García, alejándose de las historias corales contemporáneas a las que nos tenía acostumbrados. La película sigue en la Irlanda del siglo XIX al personaje del título, perfecto y meticuloso camarero en un hotelito, y que resulta ser una mujer que oculta su sexo en una sociedad donde ellas no lo tienen fácil para salir adelante. Aunque la pinta es la de una de esas historias que describen las cuitas del personal de servicio de una gran casa, al estilo de las series Arriba y abajo, o Downton Abbey, estamos ante otra cosa, y tal cosa no se sabe muy bien qué es. A pesar del esfuerzo actoral, cuesta creerse que alguien pueda tomar a Glenn Close por un hombre; lo mismo pasa con otro personaje que simula el sexo que no es, algo que se ve a la legua, y en este caso no se puede aducir que sea alguien conocido, como Close, que te distrae al respecto porque sabes que es una mujer. En cualquier caso, cuesta entender y creer las razones que han conducido a Albert Nobbs a ser Albert Nobbs. También se nos antoja el personaje de una ingenuidad difícil de aceptar, con su utopía de poner en marcha un pequeño negocio, y sus esfuerzos por cortejar a una doncella. Late en el film una ideología muy contemporánea y discutible, la de la construcción personal del propio género, uno es quien decide ser, hombre o mujer.

4/10
Restless

2011 | Restless

  Enoch es un joven con una extraña afición por acudir a ceremonias fúnebres. En una de ellas conoce a Annabel, una chica marginal como él, amante de las aves y la biología, que padece un cáncer terminal. Ambos conectan, tienen una sensibilidad semejante. Hasta el punto de que Enoch se abre a ella hablándole de su amigo fantasma Hiroshi, un piloto kamikaze muerto en la Segunda Guerra Mundial, y de la trágica muerte de sus padres. Una película arriesgada y rarita, con vocación tal vez frustrada de título “de culto”, están en la producción Brian Grazer, Ron Howard y su hija actriz Bryce Dallas Howard. Dirige Gus Van Sant, con guión del desconocido Jason Lew, y su aire de cuento para “outsiders” hace pensar en Tim Burton, no en balde la hermosa y sencilla partitura musical es de Danny Elfman. Tal vez este cineasta habría insuflado más “alma” a este drama romántico que sólo funciona a ratos. Cierto que Van Sant ha hecho otros filmes sobre jóvenes que no encajan ahí donde se mueven, pero el lirismo burtoniano dibujando “patitos feos” de Eduardo Manostijeras o Big Fish es muy, muy personal. Como en las partidas de barquitos que juegan Enoch e Hiroshi, a veces Van Sant toca las naves del contrario, pero con frecuencia los disparos van al agua. Hay momentos hermosos –la conversación de Enoch y Annabel ante la tumba de los padres de él–, pero también pasajes irregulares, sobre todo a partir de la noche de Halloween. Está muy bien la pareja protagonista, Mia Wasikowska –¡oh, casualidad, una maravillosa actriz burtoniana–, y el desconocido debutante Henry Hopper, ambos exhiben una languidez muy adecuada a sus personajes, el entusiasmo en sus actos nunca es desbordante.  

5/10
Alicia en el País de las Maravillas

2010 | Alice in Wonderland

Vibrante adaptación de las imaginativas obras de Lewis Carroll sobre el viaje de Alicia al País de las Maravillas. Tim Burton, un artista enamorado de los originales, da, a partir del guión de Linda Woolverton, su personal visión de la historia. Lo que implica el despliegue de una imaginería apabullante, que casa bien con las nuevas tecnologías del 3D, aunque sin alcanzar la altura del listón de Avatar, al fin y al cabo a James Cameron le pirran los ‘inventitos’, mientras que Burton se toma esa parte de la creación con más calma. Aunque se basa en Carroll, claro está, y se encuentran presentes sus temas y personajes, hay una mirada relativamente libre en esta incursión de Alicia, una jovencita de 18 años, al País de las Maravillas, como si fuera uno de otros tantos viajes que ha hecho antes allí, siendo niña, y que siempre ha interpretado como si fueran sueños. En esta ocasión Alicia sigue a un conejo también, pero mientras huye de la encerrona que le ha preparado su madre, para prometerla en matrimonio. Gracias a la bebida y a la comida menguará o aumentará de tamaño, para poder acceder al País de las Maravillas. Allí Alicia sabrá que se espera a una joven con su nombre, que debe enfrentarse a un tremendo monstruo, siervo de la reina de corazones. Mientras esquiva a ésta, Alicia tiene ocasión de conocer a variadas criaturas, entre ellos al excéntrico sombrerero loco. Puede ser éste uno de los títulos más comerciales de Burton, pues presenta un ritmo endiablado, y quizá huyendo del recuerdo de la versión animada de Disney, que aburría un tanto a los niños, aquí se planta hasta un duelo final, espectacular batalla climática, que retrotrae a las sagas de El Señor de los Anillos y Las Crónicas de Narnia, e incluso, por qué no mencionarla, a la reciente Avatar. Las consideraciones sobre sueño y realidad, cuál es la diferencia, o sobre las decisiones que conforman la personalidad, están ahí, pero esquemáticamente. Sobre todo Burton entrega un espectáculo visualmente brillante, donde las criaturas y escenarios digitales presentan un extraordinario fotorrealismo, de modo que los personajes ‘normales’ interaccionan con ellos perfectamente, no hay sensación de ‘engañifla’. Se juega bien al contraste entre el mundo convencional –la fiesta de pedida– y un mundo fantástico que huye de la ñoñería, de atmósfera gótica, bosques frondosos y personajes muy originales, de modo especial la reina de corazones y su ejército. Habrá que estar atentos a la protagonista, Mia Wasikowska, todo un descubrimiento, está muy natural; mientras que Johnny Depp se lo pasa en grande como el sombrerero, con un trabajo contenido lo justo.

6/10
Jane Eyre

2010 | Jane Eyre

Una noche de tormenta en los páramos ingleses, una joven angustiada y sufriente corre desesperada en busca de refugio. La acoge John Rivers, devoto clérigo, que vive con sus hermanas. Y mientras Jane Eyre se repone, recuerda... Recuerda una vida de penalidades, su orfandad, los malos tratos de una cruel tía cuando era niña, la vida en un hospicio, y su llegada a una misteriosa casa para ser institutriz de la ahijada del taciturno pero fascinante Edward Rochester, cuyo agrio carácter tiene su causa en secretos no desvelados... Algo que le une a Jane, aunque ella ha sabido encajar mejor las piezas con aristas de su desdichada existencia. Modélica adaptación de la novela de Charlotte Brontë. Cary Fukunaga supera con matrícula de honor el desafío de trasladar a la pantalla una obra literaria clásica y muy querida, que ya contaba con buenas versiones, como la que une a Joan Fontaine y Orson Welles -Jane Eyre (Alma rebelde)-, o las dirigidas por Delbert Mann y Franco Zeffirelli. Verdaderamente hay una magnífica conjunción entre el libreto urdido por Moira Buffini -guionista también de Tamara Drewe- y la brillante dirección de Fukunaga, que cambia completamente de registro tras abordar la inmigración con gran realismo y maestría en Sin nombre. Pues el guión tiene perfectamente situados los saltos temporales, y se ha hecho además una impecable labor de condensación, abreviando pasajes como los del orfanato, sin quitar por ello a la cosa ni un ápice de dramatismo. De modo que cobran gran intensidad algunas conversaciones, intercambios dialécticos maravillosos sobre cómo enfocar la propia vida en medio de la contrariedad, de Jane (Mia Wasikowska) con su tía (Sally Field), el ama de llaves (Judi Dench), el “rescatador” Rivers (Jamie Bell), y, por supuesto, el atormentado Edward (Michael Fassbender). Qué fantástico reparto. De lo dicho hasta podría deducirse, erróneamente, que estamos ante un film muy literario, con farragosas parrafadas. Nada más alejado de la realidad. Pues al logro de un guión de hierro, se suma el de una narración muy cinematográfica, en que se crea una adecuada atmósfera ya desde los comienzos, esa cámara agitada que refleja el estado anímico de Eyre, acompañada de unas voces deformadas y apenas audibles con las que el espectador es invitado a compartir su turbación. La paleta de colores apagados, la neblina, el caballo asustado, las habitaciones apenas iluminadas, todo contribuye al aire gótico y misterioso de una cinta redonda, donde a cada personaje se le sabe dar un peso, ya sea para destacarlo o para desdibujarlo, véase el caso de la novia oficial de Edward. Quizá estamos ante la adaptación definitiva de la obra más conocida de la mayor de las hermanas Brontë.  

8/10
Los chicos están bien

2010 | The Kids Are All Right

Nic y Jules son lesbianas y acudieron a un donante de esperma para formar una familia normal. De ese modo tuvieron dos retoños, ahora ya crecidos adolescentes: la joven Joni, que está a punto de entrar en la universidad, y su hermano menor Laser. Los cuatro forman una familia unida, acomodada, tan feliz como cualquier otra, que atraviesa las situaciones corrientes de cualquier familia. Pero, claro, con los años el amor se agrieta un poco, y hay que cuidarlo, tener paciencia y fortaleza para que las cosas no desemboquen en una crisis que eche por tierra la unidad familiar, la vida en común. Es lo normal en todas las familias... Además, como en cualquier familia los hijos adolescentes ya no son tan fáciles de manejar, reclaman su espacio y su libertad de decisión. Tanto es así que un día deciden por su cuenta conocer a su padre biológico, que resulta ser un tipo de lo más agradable y sensato, de modo que se integra poco a poco en la familia. Pero tal situación acaba suponiendo un pequeño terremoto en la convivencia, sobre todo en lo que se refiere a la relación entre Nic y Jules. Apología de la ideología de género, con cuatro nominaciones al Oscar (película, guión actriz y actor secundario), y que además ha recibido numerosos premios de renombre, como el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia o musical para Annette Bening. Dirige el alegato Lisa Cholodenko (1964), quien sin duda sabe de lo que habla, pues es lesbiana y madre de un hijo concebido con esperma de donante. A lo largo de su carrera, Cholodenko ha demostrado que lo suyo son las películas sobre relaciones personales, a menudo tormentosas y difíciles, véase High Art o La calle de las tentaciones. No cabe duda de que la directora californiana tiene gran sensibilidad para ello. Posee capacidad para perfilar caracteres verosímiles, crear diálogos realistas y situaciones de lo más naturales, y en Los chicos están bien destacan las interpretaciones. Lo de Julianne Moore no sorprende, pues es manifiesto su gusto por encarnar a mujeres, digamos, poco convencionales (Savage Grace, Chloe, Boogie Nights...), y desde luego la Bening está fantástica, como tantas otras veces. ¿Pero que hace diferente esta película de otras con temática homosexual, al estilo de Brokeback Mountain, Las horas o Un hombre soltero? Sencillamente que busca obviar cualquier diferencia con cualquier otra familia, es decir, intenta no ser una “película gay” que retrate traumas y dificultades de sus protagonistas. Es más, aquí todo el mundo es de lo más normal, empezando por los hijos, verdaderamente ejemplares, educados y equilibrados (muy sutil la contraposición con sus respectivos amigos, uno loco y violento, y la otra continuamente obsesionada con el sexo). Y ésa es precisamente la mayor defensa de la denominada ideología de género, según la cual la diferencia entre hombre y mujer no existe, de modo que lo que llamamos “género” (es decir, la identidad sexual) no sería más que una traslación nominalista de las cultura social. Cambiemos por tanto la mentalidad de la sociedad y reduzcamos el género –la diferencia entre hombre y mujer– a puro deseo sexual, a pura atracción. El género o la identidad se transforman en “tendencia”, en la “opción sexual” que cada uno elija. Puro juego erótico. Aún así a Cholodenko se le escapan situaciones algo incoherentes, como la inquietud que causan las sospechas por la homosexualidad del hijo o la referencia a la aventura heterosexual de Jules. También hacia el final, el film se deja llevar por situaciones que rezuman almíbar y que no cuadrarían demasiado en otras familias.

4/10
Amelia

2009 | Amelia

Biopic de la piloto norteamericana Amelia Earhart, una de las mujeres más famosas de su tiempo, de quien ya se hizo una película con el título Amelia Earhart: el vuelo final. Si Charles Lindbergh alcanzó la celebridad el 20 de mayo de 1927 al ser el primer hombre que cruzó en solitario el Oceáno Atlántico en avión, Amelia ocupó idéntico puesto en cuanto al género femenino en 1932 –el mismo día en que se cumplían 5 años de la gesta de Lindbergh–, cuando voló en su pequeño monoplaza Lockheed Vega desde Newfoundland (Canadá) hasta tierras irlandesas. Amelia estuvo casada con el empresario y editor George Puttnam, quien le dio su primera oportunidad para cruzar el Atlántico en 1929 (aunque esa vez sólo en calidad de pasajera) y supo después cómo sacar mucho partido comercial y económico a las aventuras de su mujer, gracias al cual pudieron financierase numerosos vuelos en avión y otras actividades pioneras para las mujeres que deseaban ser pilotos. La directora india Mira Nair (La boda del monzón, La feria de las vanidades) dirige este film con corrección y elegancia, pero no puede evitar que resulte bastante aburrido. Quizá sea el guión sin sorpresas, quizá sean los personajes demasiado distantes, quizá sea el modo frío y decimonónico de narrar, pero el resultado carece por completo de garra. Se centra, claro está, en el personaje de Amelia, pero prestando especial atención a su faceta rebelde y feminista. El film muestra a una mujer que basa su libertad en la falta de compromisos, y en su ansia algo irracional y temeraria por volar, lo que acaba por resultar un poco superficial e incluso infantil. Hay una fotografía cuidada, una estudiada música de Gabriel Yared y algunas buenas tomas aéreas, pero todo está como 'embotellado' y también resultan empalagosas y artificiales las frases en off sobre la belleza, la libertad, la plenitud..., a propósito de la mirada de la piloto hacia el cielo, las nubes, las aguas del mar, etc. En cuanto al reparto, Hilary Swank se esfuerza como siempre, aunque esta vez en vano, y los personajes secundarios son más secundarios que nunca. Quizá Richard Gere da más el pego como el marido de Amelia, pero resulta muy banal el personaje encarnado por Ewan McGregor.

4/10
That Evening Sun

2009 | That Evening Sun

En terapia

2008 | In Treatment | Serie TV

Original, brillante y exitosa serie, producida por Fox y creada por Rodrigo García (Cosas que diría con sólo mirarla), que narra la vida cotidiana en la consulta de un psiquiatra. Éste es Paul, un tipo astuto que sabe hacer muy bien su trabajo y es considerado un experto en su oficio. Cada día de la semana recibe a sus pacientes y atiende sus problemas: la joven y atractiva Laura, el militar Alex, la gimnasta Sophie y el matrimonio formado por Jake y Amy. Curiosamente también el psiquiatra visita a una colega mayor para seguir su propia terapia. La novedad de la serie es que cada día de la semana, el espectador es testigo de la terapia que imparte ese día al doctor, de modo que vamos siguiendo una a una las sesiones y las diferentes evoluciones de los pacientes. Mucho tiene que ver con la calidad de esta serie dramática la presencia del protagonista, encarnado a la perfección por ese fabuloso actor llamado Gabriel Byrne (Sospechosos habituales). Entre el reparto que va apareciendo también hay varios nombres conocidos, como los de Dianne Wiest (Balas sobre Broadway), Embeth Davidtz (Junebug) o Melissa George (Alias), entre muchos otros.

7/10
Resistencia

2008 | Defiance

La verdadera historia de los cuatro hermanos Bielski, en los años de la Segunda Guerra Mundial, en la Bielorrusia que los nazis se esfuerzan por conquistar. Tras el asesinato de sus padres, con la despreciable ayuda de colaboracionistas locales, Tuvia Bielski se refugia en el bosque con sus tres hermanos, asumiendo el liderato de una pequeña comunidad judía, que irá creciendo con el paso del tiempo. La supervivencia es la meta, y el enemigo no sólo es el alemán invasor, también el gélido invierno y el hambre causan estragos. Se imponen estrictas reglas: todos deberán ocupar su tiempo y realizar tareas que redunden en beneficio del grupo, de acuerdo con su conocimiento; prohibido tener niños, en esas penosas condiciones, serían una carga insoportable; hay que atenerse a una férrea disciplina. Por supuesto, atenerse a todo ello no es fácil, y surgirán los desacuerdos. Así, Zus Bielski prefiere la lucha directa con los alemanes, y abandonará al grupo para unirse al ejército ruso como partisano, experto en actos de sabotaje.Edward Zwick director se ha convertido en un auténtico especialista en filmar películas bélicas, con el notable mérito de que las acciones de combate las pueda entender hasta el espectador menos avezado: allí están para demostrarlo Tiempos de gloria, En honor a la verdad y El último samurái. El film que nos ocupa también logra incluir vibrantes escenas guerreras, como la del bombardeo del bosque, o la del grupo de soldados atrapado entre dos fuegos; la del ataque nocturno de un puesto alemán, con planos breves y ralentizados de un modo muy original, sorprende positivamente. Sin duda que la pericia del director de fotografía Eduardo Serra y la partitura musical con mucho violín de James Newton Howard contribuyen, y mucho, al buen resultado de los pasajes de guerra.Pero no sólo de buenos momentos de acción bélica vive el género, y Zwick y su coguionista Clayton Frohman saben además construir una historia razonable y humana, evitando las concesiones que podrían rebajar la realidad de que la guerra es un completo horror, que embrutece y degrada. Es cierto que al principio la larga narración avanza con un tono algo frío, poco emotivo, y que los hermanos se introducen de modo algo brusco. Pero poco a poco se van perfilando los mimbres de una historia que, aunque algo cansina, es sólida. Así, se pinta a los personajes y los dilemas que deben arrostrar, sobre todo a los tres hermanos con mayor presencia, los mentados Tuvia y Zus -Daniel Craig y Liev Schreiber, que están bien, sabiamente contenidos-, más Asael -Jamie Bell-. Y con verismo, se incluyen situaciones en que puede la sed de venganza sobre otras actitudes tan necesarias como el perdón y la compasión; a la hora de ejercer el mando, se toman decisiones muy crueles, que incluyen la muerte, y también se producen momentos en que las fuerzas flaquean; lo referente a la no-procreación tiene el contrapunto de un impactante caso límite, que introduce la necesaria humanidad en una norma muy cuestionable; la fe del elegido pueblo judío convive con la desesperanza, reflejada en la triste oración del rabino. También, con unas pocas pinceladas, las justas, se apuntan las relaciones amorosas que protagonizan los hermanos.

6/10
El territorio de la bestia

2007 | Rogue

El australiano Greg McLean sorprendió gratamente a los amantes del terror con la excelente Wolf Creek, que recuperaba el espíritu de las mejores cintas del género de los 70, como La matanza de Texas, Picnic en Hanging Rock y El diablo sobre ruedas. A pesar de su evidente modestia, su segundo largo parece decidido a reactualizar el esquema de Tiburón, y otras cintas de terror acuático. Esto supone un riesgo nada baladí, pues es sobre un cocodrilo gigante, por lo que las probabilidades de caer en el ridículo son grandes. No ocurre así, porque McLean confirma que es un director hábil. Como el anterior trabajo de McLean, también transcurre en su Australia natal. Allí acude Pete McKell, un estadounidense que hace reportajes de viajes. Puesto que una de las grandes atracciones locales son las excursiones fluviales para ver a los cocodrilos, McKell se sube a un navío dirigido por Kate Ryan, una atractiva mujer que no ha salido mucho de los alrededores. Cuando Kate se desvía un poco de su recorrido, para investigar quién lanzó una bengala de socorro, un ser misterioso hunde el barco con un fuerte golpe. Los pasajeros se refugian en un islote donde serán acosados por la bestia, que resulta ser un cocodrilo monstruoso. McLean tiene claro que el espectador debe empatizar con los personajes, si quiere crear tensión. Por eso los presenta muy brevemente, pero con modélica eficacia. Están interpretados por un buen reparto encabezado por Michael Vartan (Alias) y Radha Mitchell (Descubriendo Nunca Jamás). Como hacía en la citada Wolf Creek, McLean convierte los parajes australianos en un personaje más, con sugerentes planos de privilegiadas localizaciones naturales. Y por supuesto, el director se luce a la hora de crear una atmósfera angustiosa, con secuencias de mucho suspense, como aquella en la que algunos personajes intentan llegar a la orilla deslizándose por una cuerda sujeta entre dos árboles. Aunque es ligera, muestra los riesgos de caer en la insolidaridad en una situación límite, pero también la parte positiva del ser humano, capaz de arriesgar su vida para salvar a una mujer moribunda. Es un film de serie B honesto, por lo que se disculpa que apenas se distancie de las otras cintas de cocodrilos asesinos que han pasado por la pantalla en los últimos años (Mandíbulas, Cocodrilo: Un asesino en serie, Cocodrilo, Cocodrilo. Aguas sangrientas).

4/10

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