Ian McShane
83 añosPeligroso en pantalla
Prefiere los personajes oscuros, con contradicciones morales, ambiguos o rotos por dentro, y los interpreta con una mezcla precisa de pasión y disciplina. A lo largo de su carrera, ha demostrado una capacidad singular para escarbar en la psicología de sus personajes, dotándolos de una humanidad inquietante y auténtica. Ya sea en el salvaje oeste de “Deadwood”, en el universo letal de “John Wick” o en los paisajes míticos de “Juego de tronos”, Ian McShane aporta siempre una intensidad contenida, una mirada que sugiere historias no contadas. En el set, su sentido del humor y su actitud relajada contrastan con la gravedad de muchos de sus papeles, y han contribuido a que sea respetado y querido por compañeros y directores.
Nacido el 29 de septiembre de 1942 en Blackburn, Lancashire (Inglaterra), Ian David McShane —nombre completo del intérprete—, es hijo único de Harry McShane, futbolista profesional escocés que jugó en el Manchester United, y de Irene Cowley, inglesa con ascendencia irlandesa. Creció en un entorno lleno de música, libros y cine. “Mis padres eran grandes cinéfilos y siempre me llevaban con ellos. Películas como El crepúsculo de los dioses o Flecha rota despertaron mi imaginación desde muy joven”, recuerda el actor.
Durante la Segunda Guerra Mundial, con papá Harry ocupado en la Real Fuerza Aérea, el pequeño Ian McShane se quedó en casa de sus abuelos. De vuelta a la vida familiar en Manchester, un profesor con ojo clínico —Leslie Ryder, nada que ver con Winona— lo puso a leer en clase y se quedó tan sorprendido con su talento que le dio el papel protagonista en una obra teatral basada en Sartre.
Gracias a ese empujón existencial, Ian McShane ingresó en la prestigiosa RADA de Londres, donde compartió piso y probablemente cervezas con John Hurt. “Johnny fue mi mejor amigo en la profesión. Fue él quien me recomendó para mi primer papel en The Wild and the Willing. Me cambió la vida”. Su rostro comenzó a ser familiar en la televisión de los años 60 y 70, con papeles destacados en Raíces (1967), Jesús de Nazaret (1977), de Franco Zefirelli, como Judas Iscariote y Disraeli (1978). Paralelamente, empezaba a aparecer en largometrajes de cine como La batalla de Inglaterra o Si hoy es martes, esto es Bélgica, mientras su presencia carismática lo convertía en símbolo de una nueva generación de actores británicos.
El reconocimiento masivo en Reino Unido llegó con la serie Lovejoy (1986–1994), donde interpretó al protagonista, un peculiar marchante de antigüedades. “Fue un proyecto muy especial porque además de actuar, también produje. Me dio estabilidad creativa y económica”. Pero sería en Estados Unidos donde alcanzaría una segunda consagración. Su papel de Al Swearengen, despiadado dueño de un saloon, en la serie de HBO Deadwood (2004–2006), lo consagró definitivamente en la industria norteamericana. “Deadwood fueron los mejores años creativos de mi vida. Interpretar a un personaje del Oeste era cumplir un sueño de infancia”.
Ian McShane contrajo matrimonio en 1965 con la actriz inglesa Suzan Farmer, aunque se divorciaron tres años después. Justo a continuación se unió a la modelo inglesa Ruth Post, con quien tuvo dos hijos, Kate y Morgan. La abandonó para iniciar una relación con Sylvia Kristel, a quien conoció durante el rodaje de El quinto mosquetero. En 1980 la cambió por la actriz estadounidense Gwen Humble, con quien vive entre Londres y Venecia… la de California. Allí disfrutan del mar, el sol, y un jacuzzi con vista al Pacífico, que el actor ha definido como su “retiro zen con burbujas”.
Ha sido el mafioso Teddy Bass en Sexy Beast, el pirata Barbanegra con más rimel que Johnny Depp en Piratas del Caribe: En mareas misteriosas, y el periodista Joe Strombel en Scoop, a las órdenes de Woody Allen. También fue Beith, un enano que no canta pero sí gruñe en Blancanieves y la leyenda del cazador, y el temido obispo Waleran Bigod en Los pilares de la Tierra. En Juego de tronos, interpretó al Hermano Ray, un predicador que intentaba construir paz en un mundo donde todos preferían las espadas.
Las nuevas generaciones conocen a Ian McShane por la saga John Wick, donde interpreta a Winston, sofisticado gerente del Hotel Continental, ese lugar donde los asesinos tienen más etiqueta que los camareros de Buckingham. “Winston siempre parece estar jugando al ajedrez mientras todos los demás juegan al hockey con katanas”, ha dicho. “Ni héroe ni villano, Winston es el sistema, y a veces el sistema lleva traje italiano y da discursos impecables”.
Como buen británico con alma de crooner, McShane también probó suerte con la música. Narró el disco “Slave to the Rhythm” de Grace Jones en 1985, y en 1992 lanzó su propio álbum, “From Both Sides Now”, que llegó al puesto 40 en las listas. No fue un Grammy, pero sí una entrada digna en el mundo de la música.
