Roberto Benigni
73 añosPremios: Oscar (2 premios y 2 nominaciones), Festival de Cannes (1), Festival de Venecia (1) Ver más
El payaso que descubrió la poesía
Ejemplifica cómo el arte y el humor pueden trascender fronteras y tocar el alma humana. Desde sus humildes comienzos en la Toscana hasta su reconocimiento internacional, su carrera ha sido un testimonio de pasión, dedicación y compromiso con la verdad y la belleza. A través de su trabajo, Roberto Benigni ha enseñado al mundo que, incluso en los momentos más oscuros, la vida puede ser bella.
Nacido el 27 de octubre de 1952 en Manciano La Misericordia, una pequeña aldea en la región de la Toscana, Italia, Roberto Remigio Benigni es hijo de Luigi Benigni, albañil, carpintero y agricultor, e Isolina Papini, tejedora. Creció en un entorno humilde junto a sus tres hermanas, en un entorno marcado por la cercanía a la naturaleza y la vida rural, elementos que más tarde influirían en su estilo narrativo.
Criado en una familia católica, Roberto Benigni ejerció como monaguillo de niño. Adolescente, ingresó en un seminario en Florencia, pero lo abandonó en 1966 para completar su educación secundaria en el instituto técnico comercial Datini, cerca de Prato, donde se diplomó como contable.
Pero sobre todo le encantaban las artes escénicas, lo que le llevó a estudiar a la École Philippe Gaulier en París, donde se formó como clown, convirtiendo cualquier tropezón en comedia física. Allí descubrió que su cuerpo podía hablar, gritar, bailar y hasta filosofar, todo al mismo tiempo. Como él mismo ha dicho, “si la risa fuera un idioma, yo sería políglota”.
Comenzó su carrera en el teatro en 1971 en Prato, y poco después se trasladó a Roma, donde Roberto participó en espectáculos de teatro experimental, algunos de los cuales también dirigió. En 1975, alcanzó su primer éxito teatral con “Cioni Mario di Gaspare fu Giulia”, escrito por Giuseppe Bertolucci, que le permitió ganar visibilidad y establecer una colaboración duradera con este autor.
En la televisión, Roberto Benigni se hizo conocido en Italia en la década de 1970 por su participación en la serie Onda Libera, emitida por Rai 2 y producida por Renzo Arbore. En ella, interpretó L’inno del corpo sciolto, pieza satírica que causó gran escándalo por su contenido escatológico y fue suspendida por la censura. Este incidente marcó el inicio de su relación con la controversia y la crítica social. Debutó en el cine en 1977 con Berlinguer ti voglio bene, dirigida por el citado Giuseppe Bertolucci, donde interpretó a Mario Cioni, un tipo torpe, ingenuo y extremadamente romántico, fascinado por la figura de Berlinguer, líder del Partido Comunista Italiano. El hermano pequeño de Giuseppe, el posteriormente más reconocido Bernardo Bertolucci, le dio un pequeño pero significativo papel de tapicero silencioso, un personaje casi mudo que sirve de contrapunto cómico y humano frente a la historia principal de madre e hijo (interpretados por Jill Clayburgh y Matthew Barry). Su papel es breve pero significativo: su presencia aporta un respiro humorístico en un drama cargado de tensiones familiares y sexuales, y prueba ya su talento para la expresividad física sin necesidad de diálogo.
En 1983, Roberto Benigni dirigió su primer largometraje, Tu mi turbi, una comedia que también marcó el inicio de su colaboración con Nicoletta Braschi, que además de musa artística se convertiría en su esposa el 26 de diciembre de 1991. La película fue un éxito en Italia, al igual que Non ci resta che piangere, comedia dirigida por Massimo Troisi, que narra las peripecias de dos personajes que viajan en el tiempo al siglo XV.
Poco a poco, empezó a llamar la atención a nivel internacional. Le reclutó para trabajar en Estados Unidos el realizador independiente Jim Jarmusch, conocido por su estilo minimalista y sus películas de humor irónico. Jarmusch buscaba un actor capaz de transmitir inocencia, vulnerabilidad y un sentido del humor absurdo y genuino, cualidades que Benigni poseía de forma natural. “Necesitaba alguien que pudiera ser completamente ingenuo, pero irresistible, alguien que hiciera que el público se enamorara de él al instante”, recordaba Jarmusch. “Benigni era exactamente ese actor”.
La colaboración comenzó con Bajo el peso de la ley (1986), donde Roberto Benigni interpretó a Bob, un italiano ingenuo y un poco despistado, encarcelado injustamente en Nueva Orleans. Su personaje, con acento marcado y gestos exagerados, se convirtió en el alma cómica de la película, y su química con los otros protagonistas —Tom Waits y John Lurie— fue fundamental.
Estos trabajos llamaron la atención de Blake Edwards, uno de los grandes de la comedia, que fichó a Roberto Benigni por primera vez para un film de gran presupuesto de Hollywood, El hijo de la Pantera Rosa (1993), donde el realizador trató de revitalizar su saga, tras la muerte del protagonista, Peter Sellers, con el italiano interpretando a Jacques Gambrelli, hijo del Inspector Clouseau, el personaje de aquél.
De vuelta forzada a Italia, consolidó su estilo característico de mezcla de comedia física, humor absurdo y humanidad conmovedora. En Johnny Palillo (1991) interpreta a un tipo idéntico a un mafioso. En El monstruo (1994), Roberto Benigni interpretaba a Loris, hombre torpe y despistado al que, debido a una serie de malentendidos, le confunden con un asesino en serie que aterroriza Florencia. Aunque puede considerarse título menor de la filmografía de Roberto Benigni, ya muestra una evolución clara en su estilo y en su capacidad para combinar comedia con elementos dramáticos.
En estas películas, el humor físico y absurdo, característico de su autor, empieza a entrelazarse con una sensibilidad más profunda hacia la vulnerabilidad humana, sentando las bases de la tragicomedia que definiría su obra más famosa, La vida es bella (1997), que Roberto Benigni no sólo protagonizó, sino que también escribió y dirigió. La cinta narra la historia de Guido Orefice, un judío italiano enamorado de Dora (Nicoletta Braschi), cuyo ingenio, sentido del humor y amor por su familia se convierten en armas frente a la barbarie de un campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Tras La vida es bella, Roberto Benigni no ha logrado ningún éxito de la misma envergadura. Tras dar vida al oficial romano Lucius Detritus en Astérix y Obélix contra César (1999), sufrió el mayor tropiezo de su carrera con Pinocho (2002), donde ejerció como realizador, coescribió el guión e interpretó al muñeco protagonista. Buscaba una recreación fiel del clásico de Carlo Collodi, con un tono teatral, surrealista y muy al estilo de Benigni: lleno de gestos exagerados, humor físico y referencias a su propio imaginario cómico. Por desgracia, esta misma intensidad se volvió en su contra.
En 2005 estrenó El tigre y la nieve, una película que muestra otra faceta de su talento: la capacidad de mezclar romance, comedia y tragedia contemporánea. En esta cinta, ambientada durante los primeros días de la Guerra de Irak, Benigni interpreta a Attilio, un poeta y profesor universitario fascinado por Vittoria, encarnada nuevamente por Nicoletta Braschi.
A pesar de estos tropiezos, Roberto Benigni ha mantenido su compromiso con el cine y la cultura. En 2006 y 2007, realizó una gira por Italia con su espectáculo unipersonal TuttoDante, en el que recitaba la Divina Comedia de Dante Alighieri. El espectáculo fue un éxito de público y mostró su pasión por la literatura y la poesía.
En 2019, Roberto Benigni regresó al universo del niño de madera, cuando Matteo Garrone, conocido por su estilo visual meticuloso y su capacidad para crear mundos cinematográficos cargados de realismo mágico, le reclutó para interpretar a Geppetto, el carpintero y creador de Pinocho, en su revisión del clásico italiano. Esta adaptación apostaba por una narración más cercana al espíritu del libro de Carlo Collodi, combinando efectos visuales impresionantes con un tono más sobrio y poético. Benigni, pese a ser reconocido por su humor físico y sus gestos exagerados, mostró en esta película una faceta más contenida y madura, adaptándose a la estética de Garrone sin perder su característico encanto.
Roberto Benigni y Nicoletta Braschi no tienen hijos. A lo largo de su matrimonio han mantenido una vida familiar muy discreta. “Sin ella, mi vida habría sido como intentar bailar sin pareja: puedes, pero nunca con gracia”, explicaba. Además de su carrera artística, ha mostrado un firme compromiso con causas sociales y políticas. En 2005, durante una aparición en el programa de noticias más visto de Italia, realizó un striptease improvisado y colocó su camisa sobre los hombros del presentador, en un acto de protesta contra el entonces primer ministro Silvio Berlusconi.
Premios
2 premios
- Actor principal La vida es bella
- Película en lengua extranjera La vida es bella
2 nominaciones
- Dirección La vida es bella
- Guión original La vida es bella
1 premio
- Gran Premio del Jurado La vida es bella
